📝HISTORIA EN BREVE
- El cáncer colorrectal va en aumento entre los adultos más jóvenes, con tasas en Estados Unidos que aumentan un 2.4 % por año desde 2012. Las nuevas evidencias apuntan a los cambios en la alimentación como un factor contribuyente
- Un estudio reciente de la revista JAMA Oncology descubrió que las personas que consumían la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados tuvieron un riesgo 45 % mayor de desarrollar tumores colorrectales precancerosos antes de los 50 años
- El riesgo aumentó con un mayor consumo de alimentos ultraprocesados y luego se estabilizó más allá de siete u ocho porciones al día. Las bebidas azucaradas, las salsas, los untables y los condimentos tuvieron los vínculos más fuertes
- Puede reducir el consumo de alimentos ultraprocesados si planifica comidas saludables, reemplaza los bocadillos con ingredientes enteros, lleva un seguimiento de los factores dañinos y hace que las opciones no procesadas sean más visibles y accesibles en su hogar
- Reducir el consumo de ácido linoleico, aumentar poco a poco el consumo de fibra y apoyar la salud intestinal con alimentos y hábitos adecuados también ayuda a reducir el riesgo de cáncer colorrectal
🩺Por el Dr. Mercola
El cáncer colorrectal alguna vez fue una enfermedad que afectaba en su mayoría a adultos mayores, pero ese patrón ha cambiado en las últimas décadas. Las tasas de cáncer colorrectal de aparición temprana, es decir, los casos que se diagnostican antes de los 50 años, han aumentado de forma constante en todo el mundo, y los aumentos más pronunciados se han registrado en los países de ingresos elevados.1
En Estados Unidos, la incidencia del cáncer colorrectal aumentó un promedio de 2.4 % cada año entre 2012 y 2021. Se ubica como la tercera causa principal de muerte por cáncer en los hombres en Estados Unidos y la cuarta en las mujeres. En conjunto, es la segunda causa más común de muerte por cáncer en general. 2
Además de este aumento, un cambio importante en los patrones alimentarios ha atraído cada vez más atención, y es el predominio cada vez mayor de los alimentos ultraprocesados. Un estudio reciente que se publicó en la revista JAMA Oncology investigó si un mayor consumo de estos alimentos se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal de aparición temprana, lo cual es una preocupación que adquiere cada vez mayor relevancia a medida que estos alimentos se vuelven parte de la alimentación.3
Un mayor consumo de alimentos procesados se relaciona con la aparición temprana de tumores colorrectales
El estudio mencionado analizó datos del Nurses' Health Study II, que es una gran cohorte en curso de Estados Unidos realizado por enfermeras registradas que nacieron entre 1947 y 1964. Los investigadores siguieron a más de 29 100 participantes que completaron al menos una endoscopia gastrointestinal inferior antes de los 50 años y evaluaron los patrones de alimentación a largo plazo para explorar posibles vínculos entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el desarrollo de tumores colorrectales tempranos.4
• Los investigadores se centraron en los crecimientos precancerosos tempranos y en los patrones de alimentación a largo plazo: revisaron los registros médicos de los participantes para confirmar la presencia de pólipos, en particular de adenomas. Se trata de crecimientos que se forman en el revestimiento del colon o del recto y que podrían funcionar como síntomas tempranos del cáncer colorrectal.
El estudio también evaluó las lesiones serradas, que son otro tipo de pólipo que surge a través de una vía molecular diferente y que también podría provocar cáncer, aunque la biología y los riesgos son diferentes. El consumo se controló mediante cuestionarios de frecuencia alimentaria que se recopilaron cada cuatro años, los cuales cubrieron la frecuencia con la que los participantes consumían alimentos específicos durante los 12 meses anteriores.
• Un mayor consumo de ultraprocesados se relaciona con un riesgo mucho mayor de desarrollar adenomas tempranos: las mujeres que consumieron la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados, alrededor de 10 porciones al día, tuvieron un riesgo 45 % mayor de desarrollar adenomas convencionales antes de los 50 años que las que los consumieron menos, con un promedio de un poco más de tres porciones diarias.
El aumento fue mayor para los adenomas que eran múltiples, grandes (más de 1 centímetro) o que se ubicaron en el colon distal y el recto. Esta relación se mantuvo incluso después de considerar otros factores de riesgo, incluyendo la edad, los antecedentes familiares, el índice de masa corporal (IMC), el consumo de alcohol, el tabaquismo, la actividad física, el consumo total de calorías y la calidad general de la alimentación.
• El riesgo aumentó con el consumo y luego se estabilizó en niveles más elevados: los investigadores descubrieron un patrón claro de dosis-respuesta, en el que el riesgo de adenoma aumentó a medida que se consumieron más alimentos ultraprocesados y luego se estabilizó alrededor de siete u ocho porciones al día.
Comer más de ocho porciones al día no mantuvo el riesgo de forma lineal, aunque el vínculo general entre un mayor consumo y el riesgo de adenoma aún fue significativo a nivel estadístico. Esto refuerza el hallazgo al demostrar que el riesgo se relaciona con el consumo en lugar de manifestarse al azar.
• Ciertas categorías ultraprocesadas generaron las asociaciones más fuertes: el estudio profundizó aún más al identificar qué subtipos ultraprocesados estaban más vinculados con la formación temprana de adenomas. Las mujeres que consumieron más salsas, untables y condimentos tuvieron una probabilidad 23 % mayor de desarrollar adenomas convencionales de aparición temprana en comparación con las que consumieron menos.
La categoría combinada de bebidas azucaradas o endulzadas de forma artificial experimentó un aumento del 25 %, y las bebidas endulzadas de forma artificial presentaron una elevación del 21 % por sí solas cuando se examinaron por separado, lo cual es una de las asociaciones individuales más claras en el análisis. Los panes ultraprocesados y los alimentos para el desayuno también se asociaron con una probabilidad 16 % mayor entre los consumidores principales. Según los investigadores:
"Dentro de los subgrupos de alimentos ultraprocesados (UPF, por sus siglas en inglés), ningún grupo de alimentos pareció impulsar la asociación general del consumo de UPF, lo que sugiere que la exposición combinada a múltiples aditivos alimentarios podría ejercer un efecto sinérgico o de cóctel en la salud intestinal al deteriorar la función de barrera y alterar el microbioma".5
• No hubo ningún vínculo para las lesiones serradas, lo que apunta a una vía de cáncer específica: esta distinción es importante porque las lesiones serradas siguen una vía de desarrollo diferente a la de los adenomas convencionales. La falta de asociación con pólipos serrados sugiere que los alimentos ultraprocesados podrían influir en el riesgo de cáncer colorrectal, por lo general a través de la secuencia adenoma-carcinoma, en lugar de a través de rutas alternativas de desarrollo del tumor.
Aunque todavía se necesitan más investigaciones para explorar los mecanismos biológicos y confirmar estos resultados en otras poblaciones, estos hallazgos ofrecen una de las imágenes más claras hasta la fecha de cómo el consumo habitual de alimentos ultraprocesados podría aumentar la probabilidad de desarrollar crecimiento precanceroso en el colon y el recto.
¿Qué se considera un alimento ultraprocesado?
Comprender qué alimentos se consideran ultraprocesados requiere analizar más allá de categorías como "comida chatarra" o "bocadillos poco saludables". El sistema de clasificación que se utilizó en el estudio de la revista JAMA Oncology, y cada vez más adoptado por investigadores en nutrición de todo el mundo, se denomina NOVA, el cual se definió por primera vez en 2009 por investigadores de Brasil.6
• El NOVA clasifica los alimentos por nivel de procesamiento y propósito, no por etiquetas nutricionales: el NOVA clasifica todos los alimentos y bebidas en cuatro grupos no en función del contenido nutricional, sino en función del alcance y el propósito del procesamiento industrial por el que pasan. Este enfoque reconoce que la forma en que se elaboran los alimentos es tan importante como los ingredientes que contienen.7
◦ El grupo 1 incluye alimentos no procesados o poco procesados, como productos frescos, granos, huevos, leche, carne y pescado. Estos alimentos podrían estar congelados, secos o envasados al vacío, pero su estructura y nutrientes permanecen casi intactos.
◦ El grupo 2 está formado por ingredientes que se utilizan para preparar alimentos en casa, como aceites, mantequilla, azúcar, sal y almidones, que suelen extraerse de alimentos enteros y se utilizan para preparar alimentos del grupo 1.
◦ El grupo 3 incluye alimentos procesados de manera tradicional como vegetales enlatados, pescado salado, queso y pan fresco elaborado con harina, agua, levadura y sal. Estos suelen contener unos pocos ingredientes y se elaboran a través de métodos como salazón, fermentación o enlatado.
◦ El grupo 4, la categoría de ultraprocesados, se refiere a formulaciones industriales que se elaboran a partir de sustancias alimenticias en lugar de alimentos enteros. Estos productos a menudo contienen cinco o más ingredientes, incluyendo aditivos que no se utilizan en las cocinas domésticas, como aceites hidrogenados, jarabe de maíz alto en fructosa, aislados de proteínas, almidones modificados, edulcorantes artificiales, emulsionantes, estabilizadores, espesantes y sabores y colorantes sintéticos.
• Los alimentos ultraprocesados están diseñados para ser prácticos, duraderos y agradables al paladar: son fáciles de almacenar y no requieren mucha preparación, pero su fórmula está diseñada para estimular el apetito y reducir la saciedad, lo que hace que sea fácil consumirlos en exceso. La publicidad a menudo destaca la conveniencia o los nutrientes agregados; además, oculta hasta qué punto se ha reestructurado el producto.
• Aparecen en todas partes en la alimentación cotidiana: algunos ejemplos comunes son los cereales para el desayuno en caja, yogures endulzados, papas fritas saborizadas, barras de bocadillo envasadas, productos de carne reconstituida, refrescos, pizza congelada, salsas no perecederas y la mayoría de los productos horneados.
En esta categoría entran los panes producidos en masa con harinas refinadas, acondicionadores de masa, emulsionantes y azúcares añadidos, así como muchos sustitutos de carne de origen vegetal y licuados de proteína. Estos productos ahora son muy comunes en los pasillos de los supermercados y aportan una porción cada vez mayor de las calorías diarias en todo el mundo.
• Los alimentos ultraprocesados ahora dominan la alimentación en Estados Unidos: un estudio que se publicó en la revista Nature Communications descubrió que los alimentos ultraprocesados representan más del 73 % del suministro de alimentos de Estados Unidos.8 Otro estudio que se publicó en la revista Public Health Nutrition señaló que los refrescos encabezaron la lista de ultraprocesados (90 %), seguidos de los platos mixtos y sopas (81 %), y los dulces y bocadillos (71 %).9
Estos productos no son solo las versiones simplificadas de alimentos, sino que su estructura y composición alteran la forma en que interactúan con el intestino, el metabolismo y el sistema inmunológico. Por eso es importante aprender no solo de qué carecen los alimentos ultraprocesados, sino también cómo contribuyen a enfermedades crónicas como el cáncer.
Estrategias sencillas para reducir el consumo de alimentos ultraprocesados
Si siente que está atrapado en un ciclo de consumo de alimentos ultraprocesados, aunque quiera dejar de hacerlo, no está solo. Sin embargo, la respuesta no es culparse a uno mismo, sino ser consciente. Una vez que comprenda cómo estos alimentos manipulan su cuerpo, recuperará el poder de tomar decisiones conscientes que apoyen su salud. A continuación, encontrará algunas estrategias prácticas que podrían ayudarle:
1. Elimine los alimentos que alteran sus señales de saciedad: identifique los mayores infractores en su alimentación y reemplácelos con alimentos reales que tienen que masticarse, como manzanas, zanahorias con queso crema de animales alimentados con pastura o rodajas de pepino. Comer más despacio ayuda al cerebro a sentirse satisfecho.
2. Priorice las comidas saludables en lugar de consumir de manera constante refrigerios: organice su día en torno a tres comidas equilibradas con suficientes proteínas, carbohidratos saludables y grasas saturadas. Opte por los huevos de gallinas camperas, carne de res de animales alimentados con pastura, salmón salvaje o frijoles combinados con vegetales, frutas o granos enteros cocidos.
La proteína retarda la digestión y prolonga la saciedad, mientras que la fibra alimenticia favorece la salud intestinal, ya que alimenta a los microbios beneficiosos. Juntos, ayudan a regular el apetito y reducen la necesidad de merendar entre comidas.
3. Interrumpa el ciclo de la publicidad: las empresas utilizan el sonido, el embalaje e imágenes para influir en sus elecciones de alimentos y reforzar el consumo habitual. Una de las formas más efectivas de contrarrestar esto es eliminando los alimentos procesados de su entorno inmediato. Manténgalos fuera de su cocina cuando sea posible. Si decide conservar algunos productos, guárdelos en recipientes opacos para reducir los estímulos visuales.
Al mismo tiempo, haga que los alimentos enteros sean más accesibles. Mueva la fruta fresca al frente del refrigerador, mantenga los vegetales cortados en recipientes transparentes y colóquelos a la altura de los ojos. Si tiene hijos, aproveche para explicarles cómo funciona la publicidad de alimentos, para que empiecen a reconocer cómo la marca y la publicidad determinan los antojos.
4. Lleve un seguimiento de su progreso: mantenga un diario breve durante 10 días. Anote cuándo recurre a alimentos ultraprocesados, qué lo provocó y cómo se sintió después. Los patrones suelen indicar factores emocionales o situacionales que debe abordar, como el estrés o el aburrimiento.
5 estrategias adicionales para ayudar a proteger la salud colorrectal
Si desea reducir el riesgo de cáncer colorrectal, primero aborde donde comienza el riesgo, y es en el intestino. Cuando su microbioma está bien equilibrado y el revestimiento de su colon se mantiene fuerte, su cuerpo es más capaz de eliminar las células anormales antes de que se instalen. A continuación, se presentan estrategias prácticas para reconstruir la protección, y primero debe comenzar con lo que come.
1. Elimine los aceites vegetales y los alimentos envasados de su alimentación: las comidas de restaurante, los alimentos fritos y la mayoría de los productos envasados contienen grandes cantidades de ácido linoleico (AL) que proviene de aceites de semillas industriales. Esta grasa altera la función de las mitocondrias y modifica el entorno intestinal de manera que favorece la actividad microbiana dañina. Reemplace estos alimentos con alimentos frescos y poco procesados que prepare en casa.
Utilice grasas estables como ghee, sebo o mantequilla de animales alimentados con pastura y mantenga su consumo de AL por debajo de 5 gramos al día (aunque lo ideal es que sea cerca de 2 gramos). Utilizar una aplicación de seguimiento le ayuda a detectar aceites vegetales ocultos que de otro modo pasarían desapercibidos en su alimentación.
2. Apoye la producción de energía con los carbohidratos adecuados: su intestino y sus mitocondrias dependen de un suministro constante de glucosa para funcionar bien. Para la mayoría de los adultos, eso significa consumir alrededor de 250 gramos de carbohidratos saludables al día, o más si es una persona muy activa.
Si su intestino está sobrecargado, comience con fuentes más fáciles de digerir, como arroz blanco y fruta. Este enfoque proporciona energía confiable y, al mismo tiempo, le permite a su microbioma estabilizarse antes de agregar carbohidratos más complejos.
3. Consuma más fibra poco a poco: la fibra nutre los microbios intestinales beneficiosos y los ayuda a producir butirato, que es un ácido graso de cadena corta que alimenta y protege el revestimiento del colon. Cuando el intestino está inflamado, consumir mucha fibra de forma repentina podría agravar los síntomas, por lo que es importante controlar el ritmo para permitir que el intestino se sane y se fortalezca sin irritarlo.
Una vez que pueda tolerar bien la fruta y el arroz blanco, agregue vegetales de raíz, luego amplíe su alimentación con vegetales crucíferos, frijoles, legumbres y granos enteros. Las papas o el arroz cocidos que se dejan enfriar son bastante útiles, ya que al enfriarse forma almidón resistente, que es el sustrato preferido para las bacterias encargadas de producir butirato.
4. Agregue vegetales crucíferos como un alimento básico de protección: una vez que su intestino maneje bien los carbohidratos, incorpore vegetales crucíferos en su rotación regular. Las coles de Bruselas, el brócoli, el repollo, la coliflor y los alimentos fermentados como el chucrut proporcionan compuestos que apoyan las vías de desintoxicación, ayudan a reparar el daño del ADN y refuerzan el revestimiento del colon.
Intente consumir entre 40 y 60 gramos al día, cerca de media taza de brócoli cocido, y rote diferentes vegetales crucíferos a lo largo de la semana para que sus microbios y tejidos se beneficien de diferentes moléculas protectoras.
5. Reduzca la carga tóxica, haga actividad física a diario y reconstruya el microbioma: las exposiciones ambientales a plásticos, pesticidas, estrógenos sintéticos y otras toxinas alteran el equilibrio intestinal y fomentan cambios microbianos menos favorables. Algunos cambios prácticos incluyen guardar los alimentos en contenedores de vidrio, evitar calentar alimentos en plástico y reducir la exposición inalámbrica innecesaria en el hogar cuando sea posible.
La actividad física regular también tiene una gran influencia. Las investigaciones demuestran que hacer ejercicio por la mañana alrededor de las 8 a.m., y de nuevo por la tarde, alrededor de las 6 p.m., reduce en un 11 % el riesgo de cáncer colorrectal, y que este patrón de dos sesiones es mejor que otros horarios de ejercicio.10
Los antibióticos son otro factor nocivo debido a que agotan las bacterias protectoras, así que utilícelos solo cuando sea necesario y consuma alimentos fermentados para apoyar la recuperación. Una vez que la salud intestinal se estabiliza, promover cepas beneficiosas como la Akkermansia ayuda a mantener la capa de moco y fortalece las defensas del colon contra las toxinas cancerígenas.
Preguntas frecuentes sobre el cáncer colorrectal de aparición temprana
P: ¿Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo de cáncer colorrectal?
R: Sí, un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se relaciona con la aparición temprana de tumores colorrectales precancerosos que podrían convertirse en cáncer con el tiempo. En el estudio de la revista JAMA Oncology, las mujeres con el mayor consumo de alimentos ultraprocesados tuvieron una probabilidad 45 % mayor de desarrollar adenomas convencionales antes de los 50 años, en comparación con las que comieron menos. Los adenomas podrían convertirse en tumores malignos con el tiempo.
P: ¿Qué cantidad de alimentos ultraprocesados es demasiada para la salud del colon?
R: El estudio demostró que el riesgo comenzó a incrementar con el aumento del consumo y se estabilizó alrededor de siete a ocho porciones al día. Esto significa que incluso un consumo moderado podría aumentar el riesgo, mientras que consumir más de ocho porciones al día no parece aumentar el riesgo de forma lineal, pero el riesgo sigue siendo elevado en general.
P: ¿Qué se considera un alimento ultraprocesado?
R: Los alimentos ultraprocesados son productos formulados de manera industrial y elaborados en su mayoría con ingredientes refinados y aditivos que no se encuentran en las cocinas domésticas, como aislados de proteínas, emulsionantes, saborizantes y edulcorantes artificiales. Algunos ejemplos comunes incluyen bocadillos envasados, cereales de desayuno endulzados, carnes reconstituidas, panes comerciales, pizza congelada y refrescos.
P: ¿Cómo empiezo a eliminar los alimentos ultraprocesados de mi alimentación?
R: Comience por identificar y eliminar los alimentos que anulan sus señales naturales de saciedad. Reemplácelos con alimentos reales que requieran masticarse, como manzanas o zanahorias. Organice su día en torno a tres comidas equilibradas con suficientes proteínas, carbohidratos y grasas saturadas, y consuma menos bocadillos entre cada comida.
P: ¿Qué más puedo hacer para proteger mi salud colorrectal?
R: Primero elimine los aceites vegetales de su alimentación para reducir su consumo de ácido linoleico. Opte por preparar comidas saludables con suficiente proteína, fibra y carbohidratos saludables. Agregue vegetales crucíferos para ayudar a la desintoxicación, consuma más fibra poco a poco para alimentar los microbios intestinales protectores y evite las toxinas ambientales siempre que sea posible. Hacer ejercicio a diario y consumir alimentos fermentados también ayuda a fortalecer el intestino y reducir el riesgo de cáncer.
🔍Fuentes y Referencias
- 1 The Lancet Oncology, Volume 26, Issue 1, 51-63
- 2 American Cancer Society, Key Statistics for Colorectal Cancer
- 3, 4, 5, 6 JAMA Oncol. 2025 Nov 13:e254777
- 7 News Medical, The NOVA Method of Food Classification
- 8 Nature Communications, 2023, Volume 14, Article number: 2312
- 9 Public Health Nutrition, 2025, 28: e85, 1-7
- 10 BMC Medicine Volume 22, Article number: 399 (2024)