📝HISTORIA EN BREVE
- En la actualidad, la enfermedad renal crónica (ERC) afecta a unos 788 millones de personas en todo el mundo, más del doble que en 1990, y eso la convierte en una de las amenazas de salud más comunes y menos reconocidas a nivel mundial
- Hace poco, un análisis sistemático que se publicó en la revista The Lancet afirmó que la ERC ya es la novena causa principal de muerte a nivel mundial; solo en 2023, causó alrededor de 1.48 millones de muertes en todo el mundo
- Los factores de riesgo principales de la ERC incluyen: niveles elevados de azúcar, hipertensión y exceso de peso, y están detrás de casi todos los casos de esta enfermedad
- La ERC en etapa temprana afecta a más del 13 % de la población adulta a nivel mundial, pero la mayoría de los casos no se diagnostican porque los síntomas no suelen aparecer hasta una etapa avanzada de la enfermedad
- Existen estrategias para reducir su riesgo de ERC tales como, controlar su presión arterial y niveles de azúcar, hacer ejercicio con regularidad, mantenerse hidratado, limitar su consumo de alimentos procesados y reforzar la función renal a través de una alimentación balanceada
🩺Por el Dr. Mercola
La enfermedad renal crónica (ERC) es la pérdida lenta y progresiva de la función de los riñones, y el problema con esta enfermedad es que no suele causar síntomas evidentes hasta que ya está en una etapa avanzada, lo que hace que las personas no sepan que la padecen hasta que el daño es grave. Esta carga silenciosa ha convertido a la ERC en una crisis de salud mundial. En mayo de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) agregó la ERC a su plan para reducir en un tercio las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles antes de 2030.1
Para combatir esta enfermedad es fundamental saber qué tan común es. Para determinarlo, los investigadores de NYU Langone Health, la Universidad de Glasgow y la Universidad de Washington realizaron un análisis sistemático para determinar por qué la ERC se volvió tan común en las últimas tres décadas, y descubrieron que es una de las amenazas para la salud más urgentes y persistentes de la actualidad que, por desgracia, no recibe la atención que merece.2
Todo lo que necesita saber sobre la enfermedad renal crónica
Los riñones realizan una de las funciones más exigentes del cuerpo, contienen millones de filtros diminutos que están diseñados para procesar pequeñas cantidades de sangre durante todo el día, con el fin de eliminar desechos, regular hormonas clave y equilibrar los líquidos y electrolitos.3 Cuando este sistema de filtración no funciona de forma correcta, incrementa su riesgo de enfermedad renal crónica (ERC).
• La enfermedad renal se vuelve crónica cuando hay una falla que no se aborda en el sistema de filtrado de los riñones: cuando se dañan filtros en los riñones, los restantes tienen que trabajar el doble para mantener el sistema de filtración. Este mecanismo de compensación hace que el problema pase desapercibido incluso cuando el daño está en curso.
Con el tiempo, esta carga adicional termina por dañar los filtros restantes y provoca un caos en los riñones. A diferencia de la lesión renal aguda, que se desarrolla de forma repentina y puede revertirse, la ERC progresa poco a poco durante meses o incluso años, y casi siempre termina en una pérdida permanente de la función.4
• Los médicos miden esta disminución a través de dos marcadores principales: el primero es la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), la cual muestra cuánta sangre filtran los riñones cada minuto. En otras palabras, mide qué tan bien sus riñones limpian su torrente sanguíneo. Un valor de TFG inferior a 60 indica un deterioro en la función de los riñones, mientras que uno inferior a 15 es señal de insuficiencia renal.
La segunda es la albúmina en la orina, que se mide a través del cociente albúmina-creatinina (ACR). La albúmina es un tipo de proteína que debe permanecer en la sangre y no filtrarse en la orina, cuando lo hace, significa que la barrera de filtración del riñón está demasiado porosa, lo que permite que se escapen moléculas más grandes.
Juntas, la TFGe y el ACR revelan qué tan bien funcionan sus riñones y cuánto daño estructural tiene, y esta información ayuda a su médico a evaluar qué tan avanzada está su enfermedad y qué tan rápido puede progresar. 5
• La enfermedad renal progresa a través de cinco etapas: estas etapas se basan en la capacidad de filtrado que les queda a los riñones:6,7
◦ Las etapas 1 y 2 reflejan daños tempranos. La función renal es casi normal, pero pueden aparecer signos de tensión o lesión estructural leve en los análisis. Por lo general, no se experimenta ningún síntoma.
◦ Las etapas 3a y 3b indican una pérdida moderada en la función. Los productos de desecho comienzan a acumularse en la sangre y podría incrementar la presión arterial. Algunas personas comienzan a experimentar síntomas, como fatiga e inflamación en las manos o los pies.
◦ Etapa 4 se produce una pérdida grave de la función. Los riñones no pueden satisfacer las necesidades del cuerpo y se vuelven más evidentes los síntomas como inflamación, hipertensión y dolor en la zona lumbar.
◦ La etapa 5 o insuficiencia renal: es cuando los riñones ya no pueden mantener el equilibrio de líquidos, electrolitos y desechos sin ayuda. En este punto, se requiere de la diálisis o de un trasplante para sobrevivir.
• La enfermedad renal crónica afecta muchos otros aspectos de la salud: cuando falla el sistema de filtración, altera la forma en que el cuerpo regula el sodio, el potasio, el fósforo y el ácido, lo que puede afectar la función nerviosa, muscular y cardíaca. También interfiere con los sistemas hormonales que controlan la presión arterial, la producción de glóbulos rojos y el metabolismo óseo. Esto, a su vez, puede tener otras complicaciones como anemia, hipertensión, pérdida ósea, calcificación vascular y enfermedades cardíacas.8
Con el tiempo, todos los efectos de la ERC, la convierten en un trastorno tanto sistémico como renal. Los datos globales demuestran que millones de personas han sufrido este deterioro silencioso durante décadas, lo que está detrás de una enfermedad que, sin mucho ruido, se convirtió en una las principales causas de muerte en el mundo.
La enfermedad renal crónica ya es una de las diez causas principales de muerte
El estudio que se publicó en la revista The Lancet, proporcionó estimaciones de morbilidad, mortalidad y la carga de ERC por gravedad a través de un análisis de datos de 204 países entre 1990 y 2023. La investigación se realizó como parte del estudio Global Burden of Disease (GBD) que se realizó en 2023, lo que representa un esfuerzo global más para identificar la causa de la pérdida de salud a lo largo del tiempo, dar forma a las decisiones políticas y guiar las prioridades de salud en todo el mundo. 9
• La prevalencia de ERC se duplicó en las últimas tres décadas: en 1990, se estimaba que 378 millones de adultos vivían con enfermedad renal crónica. En 2023, esa cifra alcanzó los 788 millones. El estudio estima que alrededor del 14 % de la población adulta en todo el mundo, tiene cierto grado de ERC, y eso la convierte en una de las enfermedades crónicas más comunes a nivel mundial.
• En 1990, ocupaba el puesto 17, pero ahora es la novena causa principal de muerte en todo el mundo: en 2023, la enfermedad renal crónica causó alrededor de 1.48 millones de muertes en todo el mundo. Cuando los investigadores ajustaron el crecimiento y el envejecimiento de la población, las muertes por enfermedad renal crónica experimentaron un incremento del 6.1 % desde 1990.
• El estudio también demuestra la relación que existe entre los riñones y el corazón: los investigadores analizaron el deterioro de la función renal como un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, así como la cantidad de muertes cardiovasculares con las que se relacionaba.
Descubrieron que el deterioro renal es responsable del 11.5 % de las muertes cardiovasculares en todo el mundo, y ocupa el séptimo lugar entre todos los factores de riesgo ambientales, conductuales y metabólicos. Se ubica justo detrás de la hipertensión y de los riesgos alimentarios, y por delante de los niveles elevados de azúcar y del alto índice de masa corporal (IMC).
• La mayoría de los adultos tienen una enfermedad en etapa temprana, no insuficiencia renal: la mayoría de los adultos que se incluyeron en este conjunto de datos no estaban en diálisis ni en espera de un trasplante. En 2023, la prevalencia combinada de ERC en etapas 1 a 3 alcanzó el 13.9 % a nivel mundial.
Sólo una pequeña fracción estaba en las etapas 4 y 5 o en terapia de remplazo renal. Esto significa que muchas personas viven con un tipo de daño renal que puede detectarse antes de que la diálisis se convierta en una posibilidad, y esos primeros años son la mejor oportunidad para que los médicos ralenticen o detengan la progresión.
• Tres riesgos metabólicos están detrás de la mayoría de los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) que se pierden a causa de la ERC: los AVAD representan los años de vida que se pierden por una muerte prematura, y los años que viven las personas con problemas de salud. Los niveles elevados de glucosa plasmática en ayunas representaron alrededor del 32 % de los AVAD por ERC, la presión arterial sistólica alta el 25 % y el IMC alto alrededor del 24 %.
La calidad de la alimentación, la falta de actividad física, la exposición a temperaturas extremas y el plomo en los huesos también contribuyeron a la carga, pero los niveles elevados de azúcar, la presión arterial y el peso corporal fueron los factores que más influyeron en el riesgo de enfermedad renal.
• La falta de diagnóstico impide la intervención temprana: estos riesgos podrían controlarse mejor si la enfermedad renal se detectara y tratara antes, pero eso es algo que no suele suceder. La albúmina en la orina es un marcador simple y confiable de daño renal, pero tampoco es común que se realice este tipo de análisis.
Sólo alrededor del 35 % de las personas con diabetes y del 4 % de las personas con hipertensión se realizan una prueba de albuminuria, incluso en entornos de altos ingresos. Incluso cuando existe enfermedad renal crónica, alrededor del 30 % de las personas no tienen un registro del diagnóstico en su historial clínico.
• Las regiones de bajos ingresos enfrentan la carga más pesada con menos recursos: en muchos países de bajos ingresos, no hay datos sobre la albuminuria y función renal, y el acceso a diálisis y trasplantes es muy limitado.
En la actualidad, la enfermedad renal crónica representa una carga de discapacidad y muerte muy pesada en regiones como el África subsahariana, el norte de África, Oriente Medio, América Latina y el Caribe, y la mayoría de las personas que la padecen no tienen acceso a una diálisis.
Estas tendencias respaldan la decisión de la OMS de agregar la enfermedad renal a su agenda de enfermedades no transmisibles y son una señal clara de que la salud de los riñones merece la misma atención que se da a otros factores y problemas de salud como la presión arterial, los niveles de azúcar, el cáncer y las enfermedades cardíacas.
Los factores principales detrás del daño renal
Como demuestra el estudio que se publicó en la revista The Lancet, la ERC rara vez tiene una sola causa. Casi siempre, refleja los efectos combinados de la tensión metabólica, la lesión vascular y el desequilibrio alimentario que se acumulan con el tiempo. Entender el impacto de estos factores en los riñones ayudará a hacer consciencia sobre la importancia de abordarlos.
• Diabetes: la diabetes es la causa principal de la ERC en todo el mundo y representa alrededor del 44 % de los casos nuevos de insuficiencia renal.10 Según el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK), alrededor de uno de cada tres adultos con diabetes desarrolla enfermedad renal.11
Cuando mantiene niveles elevados de azúcar durante largos períodos de tiempo, estos vasos se engrosan y estrechan poco a poco, lo que restringe el flujo sanguíneo. Cuando se reduce la circulación, los filtros comienzan a dañarse, lo que permite que la albúmina, que es una proteína que debería permanecer en el torrente sanguíneo, se filtre a la orina, lo que causa un tipo de inflamación que destruye de forma gradual las delicadas unidades de filtrado.12
• Hipertensión: según el NIDDK, casi 108 millones de personas (casi la mitad de la población) que viven en los Estados Unidos tienen hipertensión, mientras que alrededor de uno de cada cinco ya tiene cierto grado de enfermedad renal. 13
Cuando incrementa la presión dentro de los pequeños vasos renales comienza a dañar poco a poco sus paredes, lo que produce cicatrices que debilitan la filtración y crean un círculo vicioso de presión arterial alta y deterioro de la función renal.14
• Uso crónico de medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE): los AINE como el ibuprofeno y el naproxeno causan daño renal porque bloquean las prostaglandinas, que son esenciales para mantener el flujo sanguíneo a los riñones.15 El uso frecuente o crónico de AINE se relaciona con una progresión más rápida de la ERC, en especial entre personas de edad avanzada.16
Para proteger sus riñones, minimice el uso de medicamentos. Siempre que sea posible, evite los analgésicos o antibióticos y consulte a su médico para encontrar otras opciones más seguras.
• Cálculos renales: un estudio que se publicó en la revista BMC Nephrology descubrió que el 11.2 % de las personas con cálculos renales terminaron con enfermedad renal crónica.
Después de ajustar otros factores de riesgo, las personas con cálculos renales tuvieron un riesgo 1.82 veces mayor de desarrollar ERC que las personas sin cálculos. Los investigadores concluyeron que los cálculos renales son un factor de riesgo independiente para la ERC, lo que refuerza la necesidad de un seguimiento regular y una intervención temprana en pacientes con antecedentes de cálculos.17
• Obesidad y estrés metabólico: el exceso de peso incrementa tanto la presión arterial como los niveles de azúcar, lo que activa las vías hormonales e inflamatorias que deterioran la función renal. El tejido graso también libera citoquinas que causan inflamación, lo que podría dañar de forma directa el tejido renal.18
Además, la obesidad hace que los riñones trabajen el doble para filtrar la sangre que se requiere para una mayor masa corporal, lo que provoca una hiperfiltración glomerular, que es un estado en el que las nefronas se sobrecargan y forman cicatrices.19 El síndrome metabólico, que se caracteriza por la combinación de obesidad abdominal, hipertensión, niveles elevados de azúcar y niveles anormales de colesterol, incrementa bastante el riesgo de enfermedad renal.20
Otros factores de riesgo incluyen enfermedades autoinmunes, exposición a metales pesados, deshidratación crónica y exposición prolongada a toxinas ambientales. El manejo temprano de estas causas retarda el deterioro, preserva la función renal que aún conserva y reduce el riesgo de insuficiencia renal.
Estrategias para proteger y fortalecer sus riñones
Sus riñones son resistentes, pero soportan mucho estrés. La forma en que come, se mueve y cuida su cuerpo afectan su función. La buena noticia es que no necesita hacer cambios drásticos para protegerlos, solo restaurar el equilibrio, controlar el estrés diario en el sistema de filtración y reforzar los procesos que le ayudan a funcionar de forma correcta. Aquí algunas estrategias que puede implementar desde este momento para detener el daño y darles a sus riñones el refuerzo que necesitan para funcionar sin problemas:
1. Optimizar su proporción de sodio y potasio: mantener una proporción saludable de sodio y potasio es esencial para regular la presión arterial. Esto no significa que tenga que dejar de comer sal, ya que eliminar por completo su consumo puede ser contraproducente porque incrementa los niveles de insulina, empeora los índices de colesterol y provoca que el cuerpo entre en un estado de estrés que hace que la presión arterial alta sea más difícil de controlar. El problema no es la sal en sí, sino su fuente.
En la actualidad, la mayoría de las personas obtienen su sodio de alimentos procesados como bocadillos empaquetados, alimentos enlatados, fiambres y comida rápida que no contienen potasio, el cual es fundamental para mantener el sodio en equilibrio. Remplazarlos con alimentos enteros y sin procesar, como frutas maduras, vegetales de raíz y vegetales de hoja verde bien cocidas, ayudará a restaurar de manera natural el equilibrio entre el sodio y el potasio y mejorará la función de los riñones.
2. Mantener niveles óptimos de vitamina D: la vitamina D ayuda a regular el sistema renina-angiotensina, que es una red hormonal que controla la presión arterial. Cuando tiene niveles bajos de vitamina D, este sistema se vuelve demasiado activo, lo que incrementa la presión arterial y la tensión en los riñones. La mejor forma de optimizar sus niveles de vitamina D es exponerse de forma segura al sol.
Sin embargo, si consume aceites vegetales que contienen ácido linoleico (AL), evite las horas más intensas de luz solar. El AL es una grasa poliinsaturada que se oxida con facilidad, se acumula en la piel y aumenta el riesgo de sufrir daños en la piel.
Elimine estos aceites de su alimentación durante al menos seis meses antes de exponerse a los rayos del sol durante las horas de mayor intensidad. Analice sus niveles de vitamina D al menos dos veces al año y trate de alcanzar un nivel entre 60 y 80 ng/ml (150 a 200 nmol/l). Si no puede exponerse lo suficiente a la luz del sol, un suplemento de vitamina D3 de alta calidad podría ayudarlo a mantener niveles saludables durante todo el año.
3. Moverse más: si ya es una persona activa, trate de realizar alrededor de una hora de movimiento moderado al día, como caminar, andar en bicicleta o nadar. Si es una persona sedentaria, comience poco a poco. Incluso caminar 10 minutos después de comer ayuda a mejorar la circulación, estabilizar el azúcar y quitar tensión a los riñones. Ser constante es más importante que la intensidad. Cada movimiento, por leve que sea, contribuye a tener riñones más sanos.
4. Limitar su consumo de oxalato: si es propenso a sufrir cálculos renales, lo mejor es que limite su consumo de oxalato. Las fuentes principales de oxalatos en la alimentación incluyen la espinaca, las almendras, la crema de cacahuate, el camote y los higos.
Combinar alimentos ricos en oxalato con opciones ricas en calcio evita que se absorba en el intestino. El calcio se une al oxalato y forma un compuesto que sale del cuerpo a través de las heces en lugar de los riñones. Algunas de las mejores fuentes incluyen los productos lácteos y los vegetales con bajo contenido de oxalato, como la col rizada.
Si come alimentos con alto contenido de oxalato de forma ocasional, le recomiendo que los hierva. El calor hace que expulsen los oxalatos al agua de cocción, la cual debería desechar. También es importante mantenerse hidratado, ya que beber mucha agua diluye los oxalatos en la orina y reduce el riesgo de cálculos.
5. Controlar su consumo de fósforo: consumir demasiado fósforo, en particular de alimentos procesados y aditivos de fosfato, obliga a los riñones a trabajar más para filtrarlo de la sangre. Cuando la función renal comienza a fallar, el fósforo puede acumularse, lo que altera el equilibrio del calcio y produce cambios hormonales que estresan aún más los riñones.21
Para reducir su consumo, evite los alimentos empaquetados y procesados, refrescos de cola y carnes de comida rápida que suelen contener fosfatos añadidos. Opte por alimentos enteros y asegúrese de leer bien las etiquetas de ingredientes para buscar términos como "fosfato" o "ácido fosfórico". Y si tiene niveles elevados de fósforo, limite el consumo de lácteos, ya que contienen grandes cantidades de fósforo orgánico que el cuerpo absorbe con facilidad.
6. Beber mucha agua: mantenerse bien hidratado ayuda a prevenir los cálculos renales porque diluye las sustancias en la orina que contribuyen a su formación. Deje que la sed sea su guía para saber cuánto beber, pero hay otra señal visual que puede ser de gran ayuda, su orina debe ser de color amarillo pálido o claro. Si es color amarillo oscuro o ámbar, significa que necesita más agua.
7. Abordar las infecciones del tracto urinario (ITU) sin antibióticos: en personas con ERC, las infecciones recurrentes se relacionan con una progresión más rápida de la enfermedad y un mayor riesgo de insuficiencia renal.22 Sin embargo, muchos antibióticos que se utilizan para tratar las infecciones urinarias pueden dañar los riñones.
8. Si tiene factores de riesgo, hacerse chequeos periódicos: si tiene hipertensión, diabetes o antecedentes familiares de enfermedad renal, solicite a su médico que incluya pruebas de TFGe y albúmina en orina durante sus controles regulares. Estas pruebas sencillas pueden identificar daño renal temprano mucho antes de que aparezcan los síntomas, lo que permitirá tomar medidas en un momento en el que el problema aún puede revertirse.
Preguntas frecuentes sobre la enfermedad renal crónica
P: ¿Qué tan común es la enfermedad renal crónica?
R: Según el estudio que se publicó en la revista The Lancet, la enfermedad renal crónica afecta a unos 788 millones de adultos en todo el mundo. Eso es más del doble del número de casos que se reportaron en 1990, mientras que solo en 2023 la ERC se relacionó con alrededor de 1.48 millones de muertes, lo que la convierte en la novena causa principal de muerte a nivel mundial.
P: ¿Puedo tener enfermedad renal incluso si me siento bien?
R: Sí, muchas personas con ERC no presentan síntomas en las primeras etapas porque los riñones trabajan el doble para compensar el deterioro. Es posible que se sienta bien incluso cuando el daño está en curso. Por esa razón, es importante realizar pruebas de detección de marcadores de disfunción renal para detectar la ERC antes de que avance.
P: ¿Cuál es la relación entre la presión arterial y la enfermedad renal?
R: Sus riñones regulan la presión arterial, y su presión arterial afecta sus riñones. Cuando la presión arterial se mantiene elevada, daña los pequeños vasos sanguíneos de los riñones, lo afecta el sistema de filtración. Cuando la función renal comienza a fallar, se acumulan los fluidos y la sal, lo que incrementa aún más la presión arterial y empeora el daño.
P: ¿Es posible revertir la enfermedad renal?
R: Si se aborda rápido la causa, es posible ralentizar, estabilizar o incluso mejorar el daño. Una vez que cicatriza el tejido renal, no puede regenerarse, pero es posible preservar su función restante. Controlar la presión arterial y los niveles de azúcar, evitar medicamentos innecesarios, mantenerse hidratado y llevar una alimentación saludable para los riñones pueden evitar que el daño empeore.
P: ¿Qué puedo hacer para reducir mi riesgo de ERC?
R: Comience por reducir el consumo de alimentos procesados, moverse con regularidad y mantenerse bien hidratado. Si tiene diabetes o hipertensión, trate de mantenerlas bajo control a través de un estilo de vida y alimentación saludables, antes de recurrir a los medicamentos. Asegúrese de optimizar sus niveles de vitamina D y evite el uso innecesario de analgésicos como los AINE. Estos hábitos pueden ayudarlo a proteger sus riñones.
🔍Fuentes y Referencias
- 1 News Medical, November 8, 2025
- 2, 9 Lancet. 2025 Nov 7:S0140-6736(25)01853-7
- 3 NIDDK, Your Kidneys and How They Work
- 4 StatPearls [Internet]. Chronic Kidney Disease
- 5 National Kidney Foundation, Understanding Your Lab Values and Other CKD Health Numbers
- 6 Cleveland Clinic, Chronic Kidney Disease
- 7 American Kidney Fund, July 21, 2025
- 8 Kidney Int Suppl (2011). 2017 Sep 20;7(2):122-129
- 10 National Kidney Foundation, Diabetes and Chronic Kidney Disease
- 11 NIDDK, Diabetic Kidney Disease
- 12 National Kidney Foundation, Diabetes and Kidney Disease (Stages 1-4)
- 13, 14 NIDDK, High Blood Pressure and Kidney Disease
- 15 Drugs Aging 42, 953-961 (2025)
- 16 Drugs Aging. 2025 Aug 6;42(10):953-961
- 17 BMC Nephrology Volume 21, Article number: 292 (2020)
- 18 Cardiovasc Res. 2020 Dec 1;117(8):1859-1876
- 19 Current Research in Physiology Volume 8, 2025, 100172
- 20 BMC Geriatrics volume 25, Article number: 536 (2025)
- 21 National Kidney Foundation, Phosphorus and Your CKD Diet
- 22 Journal of Infection and Public Health Volume 18, Issue 5, May 2025, 102712