📝 HISTORIA EN BREVE

  • Los microbios intestinales determinan cómo los alimentos afectan su salud, lo que significa que alimentaciones idénticas producen resultados muy diferentes en las personas según las enzimas microbianas, el equilibrio y el estado general del intestino
  • Las investigaciones a gran escala demuestran que los compuestos vegetales requieren microbios intestinales específicos para obtener beneficios, lo que explica por qué las alimentaciones ricas en vegetales mejoran la energía en algunas personas, pero provocan inflamación, fatiga o reacciones alimentarias en otras
  • La disbiosis intestinal refleja los hábitos diarios acumulados, no las comidas aisladas, ya que los alimentos ultraprocesados, la alimentación irregular, la falta de sueño, el estrés y los medicamentos alteran de manera constante la estabilidad microbiana y la integridad de la barrera intestinal
  • Los cambios constantes en el estilo de vida durante semanas o meses restauran una actividad microbiana más saludable, mejoran el bienestar digestivo, reducen la inflamación y apoyan la regulación de todo el cuerpo, sobre todo en las personas con problemas metabólicos o inflamatorios crónicos
  • Una reparación intestinal efectiva se centra en reducir el ácido linoleico (AL), restaurar poco a poco los carbohidratos, controlar el estrés, mejorar el sueño y abordar los disruptores ambientales en lugar de depender de suplementos o reglas únicas de alimentación

🩺 Por el Dr. Mercola

La alimentación es uno de los aspectos más importantes de la salud. Sin embargo, centrarse en ella todo el tiempo podría ser contraproducente, ya que no toma en cuenta otros factores que contribuyen a su bienestar. La verdad es que el estado actual de su cuerpo también influye, en específico el equilibrio de su microbioma intestinal.

Las bacterias beneficiosas viven dentro de su estómago y ayudan a metabolizar y absorber los nutrientes de los alimentos que consume. Pero la disbiosis intestinal se produce cuando algunos factores externos alteran este equilibrio. En este caso, los microbios dañinos invaden el intestino, lo que provoca problemas de salud en el futuro.

Los microbios intestinales deciden qué hacen los alimentos en el cuerpo

En un estudio que se publicó en Nature Microbiology, los investigadores probaron qué sucede con los compuestos de origen vegetal después de consumirlos y por qué las personas responden de manera diferente a los mismos alimentos. Para realizar el experimento, los investigadores rastrearon lo que sucede con los fitonutrientes (que son los químicos bioactivos que se encuentran en frutas, vegetales, hierbas y especias) una vez que llegan al intestino. Su enfoque no estuvo en las plantas en sí, sino en los microbios intestinales y las enzimas que transforman a nivel químico estos compuestos después de que comienza la digestión.1

• Un mapa a gran escala: los investigadores analizaron 775 fitonutrientes diferentes de plantas comestibles y los asociaron con enzimas microbianas específicas que se descubrieron en miles de muestras de microbioma intestinal humano recolectadas de conjuntos de datos públicos de todo el mundo.

La población incluyó personas saludables y con diversas enfermedades, lo que permitió a los investigadores comparar cómo las diferencias en los patrones de enzimas microbianas se alineaban con el estado de salud. El hallazgo central fue claro: los beneficios que las personas asocian con los alimentos de origen vegetal dependen de si sus microbios intestinales tienen las herramientas necesarias para convertir esos compuestos en formas que su cuerpo pueda utilizar.

• Qué tan diferente es el proceso de digestión en las personas: el estudio demostró una variación interindividual y geográfica sustancial en la capacidad de los microbios para transformar fitonutrientes.

En otras palabras, es posible que a su intestino le falten enzimas clave que otra persona sí tiene, incluso si consume la misma ensalada o bebe el mismo licuado. Esa variación explica por qué algunas personas reportan que tuvieron mejor energía, digestión o estado de ánimo con alimentaciones ricas en alimentos a base de plantas, mientras que otras notaron inflamación, fatiga o reacciones a los alimentos.

• Los investigadores no se limitaron al modelado por computadora: los investigadores probaron varias reacciones previstas en el laboratorio con el uso de microbios intestinales cultivados en condiciones controladas. Un ejemplo es el de Eubacterium ramulus, que es una bacteria intestinal muy estudiada. El equipo confirmó que este microbio transformó de manera activa polifenoles específicos de la alimentación en diferentes formas químicas.

• Otro resultado importante involucró patrones de enfermedades: con el uso de aprendizaje automático, los investigadores demostraron que los perfiles enzimáticos vinculados con la transformación de fitonutrientes de alimentos considerados "asociados a la salud" separaron de manera consistente a las personas saludables de los casos de enfermedades en múltiples conjuntos de datos. Esto significa que las personas cuyos microbios intestinales podían modificar de forma adecuada dichos compuestos de origen vegetal se agruparon de manera diferente a aquellas cuyos microbios no podían hacerlo.

• Lo que no apareció en los datos es igual de importante: el estudio no demostró que solo consumir más plantas garantizara beneficios. En cambio, el seguimiento de los beneficios se realiza a través de la presencia y la actividad de las enzimas.

Cuando esas enzimas estaban ausentes o subrepresentadas, los mismos compuestos de origen vegetal no siguieron las mismas vías químicas. Ese hallazgo desafía el consejo general que supone que la cantidad de alimentos de origen vegetal prevalece sobre el estado del intestino. Desde un punto de vista práctico, esto explica por qué duplicar el consumo de fibra a menudo empeora los síntomas en personas con desequilibrio intestinal.

• El estudio también exploró la respuesta biológica con ayuda de modelos animales: en experimentos con ratones, los autores combinaron la metagenómica (qué genes portan los microbios) con la metatranscriptómica (qué genes utilizan de forma activa). Los investigadores descubrieron que ciertas enzimas microbianas se activaron en respuesta al consumo de plantas y que esta activación se relacionó con menores marcadores inflamatorios.

Lo importante aquí es que el beneficio requiere tanto los compuestos de origen vegetal como los mecanismos microbianos, ya que uno sin el otro no produce el mismo resultado.

• Cómo funciona el proceso: los microbios intestinales producen enzimas que cortan, reducen, oxidan o reorganizan los fitonutrientes en metabolitos más pequeños. Estos metabolitos suelen interactuar con las células humanas de forma más directa que el compuesto de origen vegetal original. Algunos se adhieren a receptores que regulan la inflamación. Otros influyen en la integridad de la barrera intestinal o en la señalización inmunológica. Sin el paso correcto de las enzimas, esos efectos posteriores nunca ocurren, sin importar cuán saludable sea la alimentación.

• Otro mecanismo implica la competencia entre microbios: cuando ciertos microbios encargados de producir enzimas prosperan, modifican el entorno intestinal de maneras que inhiben el crecimiento de las especies más dañinas. Ese efecto relaciona la alimentación, el equilibrio microbiano y el rendimiento metabólico en un solo sistema. Esto significa que las elecciones alimentarias interactúan con el microbioma intestinal, no solo con el consumo calórico general. Consumir alimentos que nuestros microbios no pueden procesar deja carencias metabólicas que ninguna campaña publicitaria puede solucionar.

• Los beneficios para la salud no comienzan solo con los alimentos: surgen de la relación entre lo que consume y lo que sus microbios intestinales saben hacer. Si esa relación se rompe, los consejos sobre una alimentación basada en plantas pierden precisión y confiabilidad.

Las decisiones cotidianas determinan la forma en que se recupera el intestino

Ahora es el momento de profundizar en el tema de la composición de su intestino y cómo la disbiosis influye en esta situación. En un análisis que se publicó en Metabolism Open, los investigadores examinaron cómo los factores de la alimentación y el estilo de vida influyen en el equilibrio del microbioma intestinal.2

Los autores revisaron la evidencia actual sobre cómo factores cotidianos como la alimentación, la actividad física y el estrés interactúan con el microbioma intestinal. El objetivo general fue identificar qué comportamientos modificables se alinean de manera consistente con una función microbiana más saludable y cuáles generan desequilibrio cuando no se abordan.

• Hallazgo clave del estudio: los investigadores se basaron en datos que abarcaban desde adultos saludables hasta personas que padecían enfermedades metabólicas, inflamatorias y gastrointestinales crónicas.

En estas poblaciones, los autores observaron un patrón claro, y fue que las personas con comunidades microbianas más estables compartieron rasgos de estilo de vida comunes, mientras que aquellas con disbiosis se agruparon en torno a interrupciones repetibles. Es decir, el desequilibrio intestinal rara vez aparece de forma aislada, sino que refleja hábitos cotidianos que se acumulan, los cuales apoyan o perjudican la estabilidad microbiana con el tiempo.

• Todo lo que consume influye en su salud intestinal: una de las observaciones más sólidas del estudio involucra patrones alimentarios más que alimentos individuales. Los autores enfatizaron que la calidad y consistencia general de la alimentación importaron más que los episodios aislados de consumo de alimentos saludables.

En específico, las alimentaciones en las que predominaron los alimentos ultraprocesados ​​, los horarios de alimentación irregulares y la baja densidad de nutrientes se correlacionaron con la inestabilidad microbiana. Por otro lado, las comidas estructuradas basadas en alimentos enteros favorecieron una actividad microbiana más predecible. Esto significa que oscilar entre cada extremo del espectro crea un desequilibrio en el entorno intestinal.

• Modificar los factores de riesgo conduce a cambios positivos: el análisis también evaluó las tendencias de mejora que se informaron en múltiples estudios de intervención. A pesar de que el artículo no especificó tasas de mejora, describió de forma consistente cambios mensurables en los marcadores microbianos luego de ajustes específicos en la alimentación y el estilo de vida. Estos cambios incluyeron una mejor diversidad microbiana y la restauración de subproductos metabólicos que se asocian con el apoyo de la barrera intestinal.

Los autores destacaron una mejor regulación de los metabolitos microbianos, en especial los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Estos compuestos apoyan las células del revestimiento intestinal y ayudan a regular las respuestas inmunitarias. Cuando la producción se normalizó, los estudios reportaron mejoras paralelas en el confort digestivo y en los marcadores inflamatorios sistémicos.

• La consistencia es importante para obtener resultados: los cambios microbianos significativos requieren un esfuerzo constante en lugar de intervenciones breves. Los cambios en la alimentación a corto plazo produjeron efectos limitados, mientras que los hábitos constantes durante semanas o meses permitieron que las poblaciones microbianas se reorganizaran.

En términos de magnitud, se destacaron ciertos grupos. Las personas con trastornos metabólicos y enfermedades inflamatorias crónicas experimentaron los cambios más grandes cuando los factores del estilo de vida se alinearon de manera consistente. Los autores señalaron que estas poblaciones suelen partir de una base más alterada, lo que deja más espacio para una mejora mensurable.

• Análisis de factores no alimentarios que afectan la salud intestinal: el documento también comparó variables entre sí en lugar de tratarlas por igual. La alimentación se destacó como el factor dominante, pero factores del estilo de vida como la exposición al estrés y la calidad del sueño funcionaron como potenciadores.

La falta de sueño o el estrés crónico disminuyeron los beneficios de los cambios en la alimentación, incluso cuando la calidad de los alimentos mejoró. En otras palabras, los alimentos por sí solos no anularon las señales biológicas conflictivas. Esto explica por qué comer sano a veces no es efectivo cuando se ignoran otros factores del estilo de vida.

• Los autores explicaron estos efectos a través de la competencia microbiana y la disponibilidad de recursos: una alimentación estable proporciona sustratos predecibles que favorecen a los microbios beneficiosos, mientras que los patrones erráticos recompensan a las especies oportunistas que prosperan bajo estrés. Las hormonas del estrés y los ritmos circadianos alterados modifican la motilidad y las secreciones intestinales, lo que cambia qué microbios obtienen una ventaja.

• Otro mecanismo involucrado en la función de la barrera intestinal: la revisión asoció la disbiosis promovida por el estilo de vida con barreras intestinales comprometidas, que permiten que los subproductos microbianos entren a la circulación. Esa fuga activa el sistema inmunológico y las respuestas de estrés sistémico.

Cuando mejoraron los datos sobre la alimentación y el estilo de vida, los marcadores de integridad de la barrera se movieron en una dirección más saludable. Esto ayuda a explicar por qué el desequilibrio intestinal suele ir acompañado con dolor en las articulaciones, problemas de la piel o confusión mental, en lugar de limitarse al tracto digestivo.

• Los medicamentos tienen un gran impacto en la función intestinal: además de la alimentación, el sueño y el estrés, los investigadores también señalaron los efectos de los medicamentos, como los antibióticos, en el microbioma intestinal:3

"Incluso una sola exposición al uso de antibióticos, incluso en la infancia, podría tener un efecto duradero en el microbioma intestinal, más aún con antibióticos de espectro amplio. Se plantea la hipótesis de que el uso de regímenes de antibióticos, tanto de uso único como múltiple, podría influir en condiciones de salud mental, como la depresión y la demencia de Alzheimer, al cambiar la población del microbioma intestinal".

Pero, eso no es todo. El estudio también señaló que la metformina, los inhibidores de la bomba de protones, los opioides, los antidepresivos, los antipsicóticos y las estatinas afectan el microbioma intestinal. De hecho, tomar analgésicos comunes como el ibuprofeno disminuyó las cepas beneficiosas como Lactobacillus.

En conjunto, este análisis demuestra que sus decisiones cotidianas determinan si la recuperación intestinal avanza o se estanca. La alimentación establece las bases, los factores del estilo de vida determinan el resultado y la constancia determina si los cambios duran lo suficiente como para ser importantes.

Mejore su salud intestinal con estas estrategias prácticas

Su microbioma intestinal es fundamental para lograr una salud óptima, ya que es la base sobre la que se sustentan su sistema inmunológico, su salud mental e incluso la salud de la piel. Y como demostraron los estudios mencionados, una población intestinal desequilibrada también perjudica la absorción de nutrientes. Ahora bien, es importante restablecer la homeostasis a través de medios naturales. Siga estas estrategias básicas:

1. Reduzca su consumo de ácido linoleico (AL): una de las estrategias más importantes que podría implementar de inmediato es consumir menos AL, que se encuentra en grandes cantidades en los alimentos ultraprocesados, los bocadillos y la comida rápida. También se utiliza para preparar muchos alimentos de restaurante, aunque no sean procesados.

El exceso de AL daña el revestimiento intestinal, lo que provoca inflamación y disbiosis. Se encuentra en productos elaborados con aceite vegetal, como el de soya, maíz, girasol, cártamo, algodón, semilla de uva, canola y cacahuate.

Para restaurar su microbioma, limite su consumo total a menos de 2 gramos al día, incluyendo la carne (de animales que quizás estén alimentados con granos ricos en AL). Para ayudar a controlar su consumo, regístrese en la próxima aplicación Mercola Health Coach. Contiene una función llamada Seed Oil Sleuth, que ayuda a monitorear el consumo de AL hasta una décima de gramo.

2. Repare su intestino: mantener bajo el consumo de AL es solo el primer paso. El siguiente paso es reconstruir la salud intestinal y hacerla más fuerte. Le recomiendo que empiece a consumir fuentes saludables de carbohidratos, como camotes, zanahorias, calabaza y arroz blanco cocido, que tienen un contenido elevado de fibras fermentables que restauran la función intestinal.

Pero, existe un inconveniente. Si su intestino ya está dañado, introducir mucha fibra alimentaria empeorará su inflamación, calambres y estreñimiento; esto se llama la paradoja de la fibra. Si esto le sucede, sería prudente introducir alimentos ricos en fibra poco a poco y en cantidades pequeñas. A medida que pasa el tiempo, el revestimiento intestinal se reparará de forma lenta y recalibrará su sistema inmunológico. Un último consejo es que la mayoría de los adultos necesitan alrededor de 250 gramos de carbohidratos saludables al día.

3. Controle su estrés: como ya se mencionó, el estrés es un factor que afecta el equilibrio de su microbioma intestinal. Por lo tanto, es importante abordar este problema, ya que los niveles elevados de cortisol no serán buenos para la salud.

Si suele estar bajo estrés, pruebe técnicas como la meditación personalizada y el trabajo de respiración. Para obtener más información sobre este tema, consulte: "Aprenda a respirar correctamente para mejorar su salud".

4. Pruebe el dimetilsulfóxido (DMSO): en un artículo anterior, A Midwestern Doctor explicó cómo el DMSO funciona como un "remedio general" que ayuda a controlar diversos problemas gastrointestinales, como el síndrome del intestino permeable, el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) y los trastornos inflamatorios del intestino.

5. Mejore sus hábitos de sueño: la mala calidad del sueño crea un círculo vicioso que perjudica su salud. Aumenta sus niveles de estrés, lo que afecta a su microbioma intestinal y a su estado de ánimo general. Por lo que, dormir bien se hace más difícil a la hora de acostarse.

Para dormir mejor, le recomiendo mantener su habitación oscura con cortinas opacas o usar un antifaz cómodo para los ojos. Además, limite la exposición a la luz azul durante la noche para indicarle a su cuerpo que es hora de dormir y elimine todas las fuentes de campos electromagnéticos (EMFs, por sus siglas en inglés) de su habitación.

Preguntas frecuentes sobre el equilibrio del microbioma intestinal y la absorción de alimentos

P: ¿Por qué los mismos alimentos afectan a las personas de forma tan diferente?

R: Los microbios intestinales controlan cómo se transforman los compuestos alimentarios dentro del cuerpo. Si carece de ciertas enzimas microbianas, los alimentos que suelen tolerarse bien podrían provocar hinchazón, fatiga o inflamación.

P: ¿Qué es la disbiosis intestinal y cómo se manifiesta?

R: La disbiosis intestinal significa que los microbios dañinos superan en número a los beneficiosos. Se caracteriza por inflamación, heces irregulares, reacciones alimentarias, fatiga, confusión mental, problemas en la piel y cambios de humor.

P: ¿Por qué consumir más alimentos de origen vegetal a veces empeora los síntomas?

R: Los compuestos de origen vegetal requieren microbios intestinales específicos para ofrecer beneficios. Sin esos microbios, la fibra y los fitonutrientes siguen diferentes vías químicas que aumentan la irritación en lugar de apoyar la salud intestinal e inmunológica.

P: ¿Qué hábitos cotidianos afectan más la recuperación intestinal?

R: La calidad de la alimentación establece las bases, pero el sueño, el estrés, los medicamentos y la constancia determinan los resultados. La falta de sueño y el estrés crónico obstaculizan las mejoras en la alimentación, incluso cuando esta se considera saludable.

P: ¿Qué estrategias prácticas ayudan a restablecer el equilibrio intestinal a largo plazo?

R: Reduzca el consumo de ácido linoleico, reintroduzca carbohidratos saludables poco a poco, controle el estrés, mejore la calidad del sueño y evite tomar de manera repetida medicamentos que alteren el intestino. Los hábitos constantes durante meses promueven una estabilidad microbiana duradera.