📝HISTORIA EN BREVE
- El tramadol es uno de los medicamentos que más se prescriben para tratar el dolor crónico porque se promociona como una de las opciones "más seguras" entre los opioides y más efectiva que los analgésicos de venta libre; pero, evidencia reciente acaba de poner en duda tanto su efectividad como su seguridad a largo plazo
- En 2025, un análisis que se publicó en la revista BMJ Evidence-Based Medicine descubrió que el tramadol redujo el dolor en menos de un punto en una escala de 10 puntos, lo que representa un cambio mínimo, por lo que es posible que no produzca un impacto importante en la función diaria
- Este mismo análisis relacionó el tramadol con más del doble de riesgo de eventos adversos graves, incluyendo complicaciones cardiovasculares, así como efectos secundarios frecuentes que afectan la vida cotidiana
- Además de sus riesgos para la salud, los medicamentos opioides como el tramadol afectan la capacidad de realizar actividades cotidianas, como manejar, y se relaciona con muchos casos de accidentes automovilísticos fatales, lo que contribuye a las muertes en la carretera incluso cuando se toman tal y como se prescriben
- El mejor enfoque para tratar el dolor se basa en estrategias naturales como la acupuntura, la fisioterapia, los masajes, la nutrición específica y la reducción del estrés, las cuales abordan los factores que causan el dolor sin exponerlo a los efectos secundarios de los opioides
🩺Por el Dr. Mercola
El tramadol es un opioide sintético y uno de los analgésicos que más se prescriben en los Estados Unidos (hasta 30 millones de prescripciones al año). Se promociona como una opción "más segura" que opioides más fuertes como la oxicodona o la morfina, pero más efectivo que medicamentos de venta libre como el Tylenol o el ibuprofeno. Esas dos características lo convirtieron en uno de los analgésicos más populares entre las personas que viven con dolor crónico.1
Durante años, el tramadol ha sido un analgésico básico en las salas de emergencia, clínicas del dolor y consultorios de atención primaria. Sin embargo, su reputación como una de las opciones más seguras para tratar el dolor agudo comienza a desmoronarse. Un análisis que realizó un equipo de investigación en Dinamarca puso en duda su seguridad y efectividad, ya que plantea una serie de preocupaciones sobre su uso.2 Si es una de las millones de personas que toman este analgésico, esta información le interesa.
Todo lo que necesita saber el tramadol
El tramadol se desarrolló por primera vez a principios de la década de los 60 en Alemania y a mediados de los 90 se aprobó su uso en los Estados Unidos. Cuando entró al mercado de Estados Unidos era un medicamento no regulado, lo que significa que no es una sustancia controlada, y no se clasificó como tal. Esta designación reflejaba la creencia de que, a diferencia de otros opioides, el tramadol representaba un bajo riesgo de uso indebido.3,4,5
• La clasificación se cambió después de recibir informes de uso indebido: en 2014, después de recibir una gran cantidad de informes de abuso y dependencia, la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos cambió su clasificación a sustancia controlada de la Lista IV, que es una categoría que reconoce el uso médico, pero también el riesgo de abuso y dependencia e impone restricciones de prescripción. No obstante, en ese momento, el tramadol ya era uno de los analgésicos más populares para tratar el dolor.
• A diferencia de los opioides tradicionales, el tramadol funciona a través de un mecanismo dual: se une a los mismos receptores opioides en el cerebro que medicamentos como la morfina o la oxicodona, lo que ayuda a aliviar la sensación de dolor. Pero también inhibe la recaptación de dos neurotransmisores, la serotonina y la noradrenalina, que regulan el estado de ánimo, así como las vías naturales de control de dolor del cuerpo.
Los neurotransmisores son como mensajeros químicos que viajan entre las células nerviosas. Por lo general, entregan el mensaje y luego se reciclan en otra célula emisora, lo que se conoce como "recaptación". Entonces, el tramadol bloquea este proceso de reciclaje de la serotonina y de la noradrenalina, lo que provoca que permanezcan activas más de estas sustancias químicas reguladoras del estado de ánimo y del dolor en el sistema nervioso.
Este segundo mecanismo es similar a lo que hacen algunos antidepresivos y, por esa razón, muchos se refieren al tramadol como un opioide similar a los IRSN. Esa doble acción es parte de lo que se reconoció desde el principio y creó la falsa percepción de que era efectivo y menos probable que causara adicción, depresión respiratoria o sobredosis.
• El tramadol se prescribe para una serie de problemas de salud que causan dolor: casi siempre se utiliza para el dolor moderado a intenso, ya sea solo o con otros medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE). Por lo general, se prescribe para enfermedades crónicas como la osteoartritis, la fibromialgia, el dolor lumbar crónico e incluso para la eyaculación precoz.
• Algunas personas hacen uso indebido del tramadol por sus efectos opioides: aunque se clasifica como una droga de la Lista IV con un menor potencial de uso indebido, su etiqueta advierte sobre los riesgos que implica el mal uso y la adicción. Sus efectos pueden incluir euforia y sensación de relajación, que se conoce como "euforia por tramadol".
Según la Encuesta Nacional sobre la Salud y el Consumo de Drogas que se realizó en 2022, alrededor de 14.6 millones de personas de 12 años en adelante tomaron tramadol durante el último año y alrededor del 9.4 % dijo que no lo tomaba como indicó su médico. Entre ese mismo grupo de edad, se estima que 6.1 millones de personas vivían con un trastorno por consumo de opioides.6
Si bien el tramadol es menos potente que otros opioides, eso no lo hace más seguro. La menor potencia se refiere a la capacidad del medicamento para producir analgesia en una dosis determinada, no al riesgo de efectos secundarios, complicaciones o dependencia. La evidencia más reciente demuestra que incluso en estos niveles bajos de potencia, el tramadol se relaciona con una serie de riesgos.
Evidencia reciente sobre los beneficios y los riesgos del tramadol
En el 2025, una revisión sistemática y metaanálisis que se publicó en la revista BMJ Evidence-Based Medicine, analizó 19 ensayos clínicos, aleatorios, controlados por placebo que se realizaron entre 1998 y 2024, en los que participaron 6506 adultos con una variedad de afecciones de dolor crónico con el fin de determinar la efectividad y seguridad del tramadol.7
• El tramadol solo produjo una reducción leve en la intensidad del dolor: en los estudios que se analizaron, el tramadol redujo los puntajes de dolor en un promedio de 0.93 puntos en una escala de 10 puntos. Si bien se consideró significativo en términos estadísticos, no alcanzó la diferencia mínima de 1 punto que establecieron los investigadores. Esto significa que es poco probable que el cambio promedio sea perceptible o significativo para la mayoría de los pacientes.
• Incluso este modesto beneficio se basó en evidencia de baja certeza: los investigadores describieron el efecto del tramadol como "leve" y casi todos los ensayos se consideraron de alto riesgo de sesgo. Las fallas en el diseño y otras inconsistencias plantearon la posibilidad de que se hubieran exagerado los beneficios o que se hubieran subestimado los daños, lo que debilitó aún más la confianza en los resultados.
• Los ensayos no mostraron una mejora significativa en la función diaria o en la calidad de vida: el tratamiento del dolor crónico tiene como objetivo mejorar su función diaria, incluyendo la movilidad, la energía y la calidad de vida. En este análisis, los datos de los ensayos disponibles se consideraron insuficientes para demostrar mejoras funcionales o en la calidad de vida de las personas que tomaban tramadol, lo que limitó aún más la relevancia clínica de la pequeña reducción que produjo en las puntuaciones de dolor.
• Los eventos adversos graves fueron mucho más comunes con tramadol: el análisis demostró que las personas que tomaban tramadol tenían más del doble de riesgo de experimentar un evento adverso grave que los participantes que recibieron un placebo, y los resultados cardiovasculares como dolor en el pecho, enfermedad de la arteria coronaria e insuficiencia cardíaca congestiva representaron la mayor parte del incremento en el riesgo.
• Los efectos secundarios leves fueron muy frecuentes: el tramadol se relacionó con muchos casos de náuseas, mareos, estreñimiento y somnolencia. Aunque se consideran "leves", estos efectos pueden afectar bastante la calidad de vida y requerir un tratamiento adicional.
• Los investigadores observaron un mayor riesgo de neoplasias: las neoplasias son crecimientos celulares anormales que pueden ser benignos o cancerosos. Sin embargo, debido a que los ensayos fueron de corta duración, este hallazgo se clasificó como incierto. Se necesitarían estudios a largo plazo para determinar si el tramadol incrementa el riesgo de cáncer.
En general, el estudio concluyó que los beneficios del tramadol para el dolor crónico son mínimos, mientras que sus riesgos, tanto graves como leves, son suficientes para superar esos beneficios. Los autores del estudio hicieron un llamado para minimizar el uso de tramadol y recomendaron a los médicos que consideren tratamientos alternativos antes de prescribir este medicamento. En la siguiente tabla se muestra un resumen de los hallazgos del estudio:
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Resumen de la evidencia: tramadol vs.
placebo |
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Resultado |
Tramadol vs.
placebo |
Notas |
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Reducción del dolor |
La reducción media fue de 0.93 puntos en una escala
de 10 puntos |
Por debajo del umbral de 1 punto para una diferencia
mínima clínicamente importante |
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Eventos adversos graves |
El tramadol se relacionó con el doble de riesgo |
Mayor riesgo de eventos cardíacos, incluyendo dolor
en el pecho, enfermedad cardíaca e insuficiencia cardíaca |
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Efectos secundarios comunes |
Las tasas de náuseas, mareos, estreñimiento y
somnolencia fueron mayores |
Es común que altere la función diaria; se etiqueta
como “leve” pero es clínicamente relevante |
Otros efectos secundarios del tramadol
Los efectos secundarios del tramadol van mucho más allá de las náuseas o del malestar estomacal. Debido a que influye en diferentes sistemas, puede producir una amplia gama de eventos adversos que afectan su seguridad, calidad de vida e incluso su salud a largo plazo, tales como:8,9,10
1. Convulsiones: el tramadol se relaciona con un mayor riesgo de convulsiones, sobre todo en dosis elevadas o cuando se combina con otros medicamentos que reducen el umbral convulsivo (el nivel de estimulación en el que es más probable que el cerebro desencadene una convulsión), como ciertos antidepresivos o antipsicóticos. Esto lo convierte en una opción de mayor riesgo para cualquier persona que ya sea vulnerable a la inestabilidad neurológica.
2. Síndrome serotoninérgico: dado que el tramadol influye en los niveles de serotonina en el cerebro, puede incrementar el riesgo de síndrome serotoninérgico cuando se toma con otros medicamentos que afectan esta hormona, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). El síndrome serotoninérgico es una enfermedad grave que se caracteriza por síntomas como agitación, ritmo cardíaco acelerado, sudoración, rigidez muscular, temblor y confusión.
Si no se trata, puede provocar fiebre alta, convulsiones o pérdida del conocimiento. Por esta razón, las personas que toman medicamentos psiquiátricos deben evitar el tramadol.
3. Depresión respiratoria: los opioides como el tramadol pueden retardar la respiración porque afectan los centros respiratorios del cerebro. El riesgo es mayor cuando toma dosis elevadas o lo combina con otros depresores del sistema nervioso central (SNC), como benzodiazepinas, barbitúricos o alcohol. En casos graves, la depresión respiratoria puede poner en peligro la vida y requerir atención de emergencia.
4. Efectos cognitivos, neuropsiquiátricos y del estado de ánimo: la acción del tramadol sobre los sistemas de neurotransmisores centrales se relaciona con cambios en la personalidad y la conducta. Algunos efectos incluyen embotamiento emocional, ansiedad, episodios de euforia, agitación, inquietud, alucinaciones, sueños anormales y excitación descontrolada.
También se descubrieron efectos cognitivos, como problemas de concentración, pérdidas de memoria y lentitud en el pensamiento, junto con reacciones psiquiátricas más graves, como pensamientos o conductas suicidas, en particular en personas con problemas de salud mental preexistentes o que toman otros medicamentos psicoactivos.
5. Efectos urinarios y renales: puede incluir disminución en la producción de orina, problemas de micción, sangre en la orina y retención de líquidos con inflamación de manos, tobillos o pies. Estos efectos representan una mayor amenaza para las personas con enfermedad renal preexistente.
6. Dependencia y abstinencia: el uso crónico puede provocar que su cuerpo se adapte a la presencia de tramadol, lo que causa dependencia física. Si se reduce de manera abrupta o se interrumpe el tratamiento, pueden aparecer síntomas de abstinencia, incluyendo ansiedad, sudoración, temblores, trastornos del sueño, irritabilidad y sensaciones parecidas a las de la gripe.
7. Sobredosis: es posible sufrir una sobredosis y representa el mismo peligro que se observa con otros opioides, como problemas en la respiración, pérdida del conocimiento, coma y muerte. Cuando se ajustó la tasa de mortalidad por opioides sintéticos según la edad, el tramadol pasó de 0.5 muertes por cada 100 000 en 2003 a más de 22 por cada 100 000 en 2021.11
También hay reportes de muertes que se atribuyen a la intoxicación por tramadol en series de casos revisadas por pares que documentan cientos de muertes fatales en la literatura médica, lo que suele involucrar una toxicidad combinada con otros depresores del SNC. 12
Para una referencia rápida, la siguiente tabla resume los efectos secundarios más comunes del tramadol, así como otros riesgos más graves o que podrían ser mortales:
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Efectos
secundarios más comunes vs. graves del tramadol |
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Efectos
secundarios más comunes |
Efectos
secundarios graves |
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Dolor de cabeza |
Convulsiones |
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Boca seca |
Síndrome serotoninérgico |
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Sudoración |
Depresión respiratoria |
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Fatiga |
Sobredosis |
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Trastornos del sueño |
Complicaciones cardíacas (como dolor en el pecho,
insuficiencia cardíaca) |
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Confusión o desorientación leve |
Efectos neuropsiquiátricos graves (alucinaciones,
pensamientos suicidas) |
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Retención urinaria o dificultad para orinar |
Complicaciones renales agudas o sobrecarga de
líquidos |
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Cambios emocionales (irritabilidad, cambios de
humor) |
Dependencia física y abstinencia severa |
Un peligro menos conocido sobre el uso de opioides
El peligro de los opioides va más allá del riesgo de efectos secundarios o de sobredosis. Dado que estos medicamentos retardan el tiempo de reacción, reducen el estado de alerta y afectan la coordinación, hacen que sea más difícil permanecer en el carril mientras maneja, responder a los cambios de tráfico o evitar peligros. Estos efectos se producen incluso en dosis terapéuticas y representan un peligro aún mayor cuando se combinan con alcohol u otros medicamentos que afectan al SNC.
• Cuando se trata de accidentes fatales, hay más casos que se relacionan con el uso de drogas que de alcohol: los datos que recopilados por la Governors Highway Safety Association y Foundation for Advancing Alcohol Responsibility, demuestran que en 2015 las drogas estuvieron involucradas en el 43 % de los accidentes automovilísticos fatales, a diferencia del 37 % que involucraron cantidades ilegales de alcohol. Los analgésicos de prescripción entran en este grupo de drogas.13
• En solo dos décadas, incrementó bastante el número de accidentes fatales de conductores que dieron positivo a opioides: las investigaciones descubrieron un incremento de siete veces entre 1995 y 2015 en la proporción de conductores que murieron en accidentes y que dieron positivo en las pruebas de opioides. Entre los conductores hombres que fallecieron por un accidente automovilístico, la presencia de analgésicos narcóticos incrementó del 1 % al 5 %, y entre las mujeres del 1 % al 7 % durante el mismo período.14
• El uso de opioides de prescripción se relaciona con el inicio de accidentes fatales: en 2019, un análisis de más de 18 000 accidentes fatales entre dos vehículos descubrió una relación estrecha entre el uso de opioides de prescripción y el inicio de accidentes. El error de conducción más común fue invadir el carril contrario. Este patrón fue consistente en todas las edades y en ambos sexos, lo que demuestra que el uso de opioides afecta el desempeño de las personas cuando manejan.15
• La disminución en la prescripción no eliminó el riesgo: aunque ahora se prescriben menos opioides, persisten los peligros al volante. Los investigadores de la Universidad de Yale descubrieron que los accidentes no fatales que involucraron opioides de prescripción disminuyeron casi a la mitad entre 2014 y 2018, pero eso no produjo ningún efecto en los casos de accidentes fatales. Esto sugiere que, cuando hay opioides de por medio, el deterioro podría ser más severo o empeorar por otros factores.16
Por su seguridad y la de los demás, no maneje si toma opioides, en especial cuando comienza a tomar otro medicamento, ajusta su dosis o lo combina con otras sustancias. Además de su impacto en los automovilistas, hay grupos demográficos específicos que son más vulnerables a los daños del tramadol y, por lo tanto, deben tener más cuidado con este medicamento.
Los grupos más vulnerables a los peligros del tramadol
Las directrices de seguridad y las advertencias clínicas demuestran que el tramadol representa un riesgo inaceptable para ciertos grupos, incluso cuando se toma como el médico lo indica. En estas situaciones, el nivel de riesgo de que produzca un daño grave es suficiente como para recomendar a estas personas que lo eviten por completo. Este grupo incluye a:17
• Personas con problemas respiratorios importantes: las personas con asma grave, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, apnea del sueño y otras afecciones que dificulten la respiración, deben evitar el tramadol. Dado que el tramadol puede bloquear el impulso respiratorio, la vulnerabilidad respiratoria basal incrementa el riesgo de una privación peligrosa de oxígeno, en especial durante el sueño.
• Niños y adolescentes en entornos específicos: no se recomienda el uso de tramadol por parte de niños menores de 12 años y ninguna persona menor de 18 años debe tomarlo después de una cirugía de amígdalas o adenoides. Hay reportes de problemas respiratorios graves y muertes en estos grupos, lo que ha llevado a establecer restricciones de seguridad en las directrices de prescripción.
• Personas embarazadas o en período de lactancia: su uso durante el embarazo puede provocar síndrome de abstinencia de opioides neonatal, lo que causa síntomas como llanto anormal, temblores, dificultades para alimentarse y problemas de peso en los recién nacidos. Se recomienda que evite el tramadol durante la lactancia porque el medicamento y sus metabolitos activos pueden pasar a la leche materna y provocar efectos que podrían ser mortales en los bebés.
• Personas con enfermedad hepática o renal: el hígado procesa el tramadol, que se elimina a través de los riñones, y cuando alguno de estos órganos no funciona de forma correcta, puede provocar que se acumule el medicamento. Esto incrementa el riesgo de reacciones adversas incluso en dosis estándar.
• Personas con antecedentes de convulsiones o lesiones en la cabeza: dado que el tramadol reduce el umbral convulsivo, las directrices de prescripción recomiendan a las personas con epilepsia, convulsiones previas, lesión cerebral o afecciones que incrementan la presión intracraneal, que tengan precaución o lo eviten por completo. El riesgo incrementa aún más cuando hay otros medicamentos neurológicamente activos.
• Personas que toman varios medicamentos que afectan el SNC: tomar tramadol junto con sedantes, tranquilizantes, antidepresivos, antipsicóticos u otros medicamentos psicoactivos incrementa el riesgo de interacciones peligrosas.
• Personas con antecedentes de trastorno por consumo de sustancias: el tramadol conlleva los mismos riesgos de uso indebido y de dependencia que otros opioides, y las directrices de prescripción especifican un mayor peligro en personas con antecedentes de uso indebido de drogas o alcohol. En estos casos, la exposición puede empeorar el problema y provocar que sea más difícil revertirlo de forma segura.
• Personas con ciertas afecciones hormonales o metabólicas: los problemas que afectan la función suprarrenal, la regulación del azúcar o el equilibrio electrolítico requieren precaución, ya que el tramadol se relaciona con alteraciones en estos sistemas.
Juntas, estas precauciones confirman que el tramadol requiere una evaluación personalizada. Para las personas que entran en estas categorías, se recomienda que prueben estrategias alternativas para controlar el dolor antes de recurrir al tramadol.
Alternativas más seguras para combatir el dolor
Dados los beneficios limitados y todos los riesgos documentados, vale la pena que todas las personas consideren enfoques naturales para controlar el dolor crónico, y no solo los grupos de mayor riesgo. En muchos casos, los cambios en la alimentación, el movimiento y las terapias dirigidas pueden reducir bastante el dolor y, al mismo tiempo, evitar los riesgos acumulativos que se relacionan con el uso crónico de medicamentos. Aquí algunas opciones seguras y efectivas que puede considerar:
1. Acupuntura: esta práctica tradicional consiste en insertar agujas finas en puntos específicos del cuerpo para ayudar a regular las señales de dolor y restaurar el equilibrio en el sistema nervioso. Los estudios clínicos demuestran que la acupuntura puede reducir el dolor crónico que causa afecciones como dolor de espalda, osteoartritis y fibromialgia.18
También se sabe que estimula la liberación de endorfinas y regula las vías inflamatorias. Cuando se practica de manera constante, puede reducir la necesidad de tomar medicamentos y mejorar la calidad de vida.19
2. Terapia con láser K: este láser infrarrojo de alta intensidad penetra los tejidos blandos, lo que ayuda a reducir la inflamación, estimular el flujo sanguíneo y acelerar la curación. Por lo general, se utiliza para lesiones, dolor en las articulaciones y afecciones relacionadas con los nervios, y se sabe que ayuda a reducir la dependencia de los analgésicos cuando se usa como parte de un enfoque integral de recuperación.20
3. Fisioterapia y corrección de la postura: los programas de movimiento guiado, que incluyen estiramientos y ejercicios de fortalecimiento, ayudan a mejorar la función de las articulaciones, reducir la inflamación, aliviar la tensión en los tejidos sobrecargados y promover patrones de movimiento saludables. Por lo general, los terapeutas utilizan técnicas de diagnóstico para identificar desequilibrios y adaptar intervenciones que estimulen la curación a largo plazo. 21
4. Terapia de masajes: una revisión que se publicó en la revista Pain Medicine22 descubrió que el masaje redujo el dolor de una variedad de fuentes, incluyendo el dolor musculoesquelético, la fibromialgia y los dolores de cabeza. Y sus beneficios se mantuvieron cuando se comparó con terapias como la fisioterapia y la acupuntura. El masaje también se relacionó con menos ansiedad y mejor sensación de bienestar, y todo con un riesgo mínimo de efectos secundarios.
5. Opciones a base de hierbas: muchos compuestos de origen vegetal tienen propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antioxidantes. Por ejemplo:
• Corteza de sauce
• Jengibre
• Cúrcuma (curcumina)
• Escaramujos
• Garra del diablo
• Boswellia (incienso)
• Matricaria
• Ashwagandha
• Cimicífuga negra
• Corydalis
• Romero
• Liana del dios del trueno
6. Refuerzo nutricional: existen varios nutrientes clave que refuerzan la salud musculoesquelética y los sistemas antiinflamatorios y moduladores del dolor del cuerpo:
• Magnesio: ayuda a relajar los músculos, mejora la función nerviosa y reduce la sensibilidad al dolor.
• Vitamina D: ayuda a mantener el equilibrio inmunológico y refuerza la salud ósea; los niveles bajos se relacionan con una mayor percepción del dolor.
• Colina: mantiene una señalización nerviosa saludable y el equilibrio de los neurotransmisores. La deficiencia puede empeorar los síntomas del dolor crónico, en especial entre deportistas, personas con estilo de vida vegano y mujeres en posmenopausia.
7. Prácticas para reducir el estrés: el estrés crónico activa el sistema nervioso simpático y causa inflamación, lo que empeora el dolor.23 Se sabe que técnicas como la meditación de atención plena, los ejercicios de respiración, el yoga y el tai chi alivian el malestar físico porque calman el sistema nervioso y mejoran la conciencia corporal.
Algunos enfoques se centran en ayudar al cuerpo y la mente a responder con más calma al dolor y al estrés. El biofeedback es una técnica que utiliza el monitoreo en tiempo real de señales como la frecuencia cardíaca y la tensión muscular para ayudarle a reconocer y regular de forma consciente las respuestas al estrés físico.24 La terapia cognitivo conductual (TCC) ayuda a identificar patrones de pensamiento que no sirven para remplazarlos con estrategias que reducen la angustia y mejoran la capacidad de afrontamiento.25
Por su parte, las técnicas de libertad emocional (EFT) adoptan un enfoque más práctico. Consisten en dar golpecitos con las yemas de los dedos en los puntos meridianos de acupuntura mientras hace afirmaciones. Este proceso ayuda a liberar la tensión emocional, calmar el sistema nervioso y restablecer el equilibrio del flujo energético del cuerpo.
8. Hábitos diarios que favorecen el alivio del dolor: hacer pequeños cambios en la forma de comer, moverse y controlar el estrés ayudan a combatir la inflamación, disminuir las molestias y crear rutinas que favorecen una mejora más constante y a largo plazo. Por ejemplo:
Mantener el consumo de ácido linoleico AL por debajo de los 5 gramos al día. Esto significa evitar los aceites de semillas industriales, incluyendo el de soya, maíz, canola, cártamo y girasol, y elegir grasas saturadas estables como la mantequilla, el ghee, sebo o aceite de coco.
• Evitar los alimentos procesados que se elaboran con aceites ricos en AL, las comidas de restaurante que se cocinan con estos productos, así como el pollo y el cerdo convencionales. Estas carnes suelen contener niveles elevados de AL debido a que los animales se alimentan con piensos que contienen esta grasa dañina.
• Reducir el consumo de granos y azúcares refinados para combatir la inflamación y controlar los desencadenantes del dolor.
• Consumir grasas omega-3 de alta calidad, como aceite de kril o pescado salvaje, como el salmón de Alaska, para estimular los procesos antiinflamatorios.
• Exponerse al sol todos los días para mantener niveles saludables de vitamina D y reforzar la salud inmunológica y neurológica.
Los riesgos del tramadol suelen minimizarse, pero la evidencia demuestra que son reales y, para muchas personas, superan por mucho sus beneficios. Ya sea que tenga dolor por una enfermedad crónica o se recupere de una lesión, existen opciones más seguras. Mantenerse informado, hacer preguntas y hacer cambios en la forma de abordar el dolor puede ayudarle a evitar daños innecesarios.
Preguntas frecuentes sobre la seguridad del tramadol
P: ¿Es seguro tomar tramadol para el dolor crónico?
R: El tramadol suele prescribirse para tratar el dolor crónico, pero una investigación reciente descubrió que solo reduce un poco los niveles de dolor, muy por debajo de lo que la mayoría de las personas considerarían un alivio significativo. Al mismo tiempo, duplicó el riesgo de sufrir efectos secundarios graves. Para muchas personas, los riesgos pueden ser mayores que los beneficios, en especial cuando se utilizan a largo plazo.
P: ¿Es verdad que el tramadol incrementa el riesgo de enfermedad cardíaca?
R: Sí. El metaanálisis que se publicó en la revista BMJ Evidence-Based Medicine descubrió que el tramadol se relaciona con una tasa mucho mayor de eventos cardiovasculares graves, incluyendo dolor en el pecho, enfermedad de la arteria coronaria e insuficiencia cardíaca congestiva. Estos efectos estuvieron entre los daños graves más comunes en los hallazgos de los estudios.
P: Si ya tomo un ISRS ¿puede el tramadol causar síndrome serotoninérgico?
R: Sí, el tramadol incrementa los niveles de serotonina en el cerebro y puede causar síndrome serotoninérgico cuando se combina con otros medicamentos serotoninérgicos, incluyendo los ISRS y ciertos medicamentos para la migraña o psiquiátricos. Este problema de salud causa agitación, rigidez muscular, ritmo cardíaco acelerado, confusión y fiebre alta.
P: ¿Puedo manejar si tomo tramadol?
R: No maneje mientras toma tramadol, en especial durante las primeras etapas del tratamiento o cuando cambia su dosis. Al igual que otros opioides, el tramadol afecta el tiempo de reacción, la coordinación y el estado de alerta. El uso de opioides se relaciona con un incremento marcado en los casos de accidentes automovilísticos fatales, y el tramadol entra en esta categoría de riesgo.
P: ¿Quién debe evitar el tramadol?
R: El tramadol representa una amenaza importante para las personas con ciertas afecciones de salud o que toman ciertos medicamentos. Esto incluye a cualquier persona con:
• Problemas respiratorios
• Enfermedad hepática o renal
• Antecedentes de convulsiones o lesiones cerebrales
• Problemas de salud mental o trastornos por consumo de sustancias
• Embarazo o lactancia
• Uso actual de otros depresores del SNC o medicamentos serotoninérgicos
• Niños y adolescentes en entornos específicos
P: ¿Qué efectos secundarios son comunes o graves?
R: Los efectos secundarios comunes del tramadol incluyen dolor de cabeza, náuseas, boca seca, sudoración, mareos, fatiga, estreñimiento y confusión leve. Las reacciones más graves pueden incluir convulsiones, depresión respiratoria, síndrome serotoninérgico, sobredosis, alucinaciones, pensamientos suicidas, eventos cardíacos, disfunción renal y síntomas de abstinencia graves.
P: ¿Es el tramadol menos adictivo que otros opioides?
R: El tramadol suele considerarse una opción de menor riesgo, pero no hay evidencia sólida que respalde esa percepción. Todavía activa los receptores opioides y puede causar dependencia, uso indebido y síntomas de abstinencia. Las personas con antecedentes de adicción o inestabilidad mental son más vulnerables.
P: ¿Cuáles son alternativas más seguras al tramadol para el dolor crónico?
R: Se sabe que las terapias naturales como la acupuntura, la terapia con láser K, la fisioterapia y los masajes alivian el dolor crónico sin los riesgos de los opioides. Nutrientes como el magnesio, la vitamina D y la colina estimulan la función nerviosa y muscular, mientras que los remedios herbales ayudan a reducir la inflamación de forma natural. Las herramientas para controlar el estrés también ayudan a reducir la percepción del dolor y mejorar la calidad de vida.
P: ¿Puedo dejar de tomar tramadol de golpe o necesito disminuir poco a poco la dosis?
R: No debe suspender de forma abrupta el tratamiento con tramadol, en especial si lo toma desde hace unas cuantas semanas. La interrupción repentina puede provocar síntomas de abstinencia como ansiedad, sudoración, temblores, alteraciones del sueño, irritabilidad, náuseas y sensaciones parecidas a las de la gripe. Para reducir estos efectos y evitar molestias innecesarias, los médicos suelen recomendar que reduzca poco a poco la dosis bajo supervisión médica.
🔍Fuentes y Referencias
- 1 Am J Prev Med. 2024 Jun 12;67(4):558–567
- 2, 7 BMJ Evid Based Med. 2025 Oct 7:bmjebm-2025-114101
- 3 ACS Med. Chem. Lett. 2024, 15, 1409-1416
- 4, 6 American Addiction Centers, Tramadol Abuse and Addiction
- 5, 10 Ann Med Surg (Lond). 2023 Jul 7;85(8):3982-3989
- 8 NHS, Side Effects of Tramadol
- 9, 17 Mayo Clinic, Tramadol (Oral Route)
- 11 CDC, Drug Overdose Deaths in the United States, 2003-2023
- 12 Drugs & Therapy Perspectives Volume 37, pages 422-432, (2021)
- 13 CNN, April 28, 2017
- 14 AJPH, August 8, 2017
- 15 JAMA Netw Open. 2019;2(2):e188081
- 16 Yale News, December 1, 2022
- 18 NCCIH, Acupuncture: Effectiveness and Safety
- 19 Int J Gen Med. 2024 Jan 31;17:347-357
- 20 Denver Chiropractic, LLC. Pain Relief Without Pills
- 21 POSM, The Benefits of Physical Therapy for Long-Term Joint Health
- 22 JAMA Netw Open. 2024;7(7): e2422259
- 23 Front Psychiatry. 2023 Aug 29;14:1240783
- 24 Cleveland Clinic, "Biofeedback"
- 25 American Psychologist, 2014;69(2):153-166