📝HISTORIA EN BREVE

  • A medida que envejece, su timo produce menos células recién formadas que se encargan de responder a patógenos desconocidos, lo que reduce la adaptabilidad de su sistema inmunológico. Este cambio, junto con una inflamación persistente, define las características centrales del envejecimiento inmunológico
  • La urolitina A, que es un compuesto postbiótico, estimula la renovación mitocondrial en las células inmunológicas envejecidas. Un estudio reciente demuestra que podría aumentar los niveles de las células T tipo vírgenes y fortalecer la vigilancia inmunológica en solo cuatro semanas de suplementación
  • Los hallazgos clínicos demuestran que la urolitina A estimula las vías de renovación mitocondrial, aumenta los marcadores vinculados a la biogénesis mitocondrial y mejora el metabolismo de las células inmunológicas
  • Más allá de la salud inmunológica, los estudios demuestran que la urolitina A influye en las vías del cáncer, mejora la fuerza y ​​la resistencia muscular, favorece los marcadores del hígado graso y remodela la señalización metabólica involucrada en la obesidad y la resistencia a la insulina
  • Además de utilizar urolitina A, también puede apoyar a sus mitocondrias al reducir el consumo de ácido linoleico, consumir los carbohidratos adecuados, limitar las toxinas del ambiente y apoyar la producción de NAD⁺ con niacinamida

🩺Por el Dr. Mercola

La mayoría de las personas tienden a pensar en la salud inmunológica como una defensa contra los resfriados o infecciones estacionales. La verdad es que su influencia es más profunda. Un sistema inmunológico bien equilibrado ayuda a regular la inflamación, mantiene la estabilidad interna y apoya la energía y la vitalidad. Sin embargo, a medida que pasan los años, el sistema inmunológico experimenta cambios naturales que son parte del proceso de envejecimiento.1

La degradación mitocondrial promueve gran parte de este deterioro, pero aún faltan estrategias efectivas para abordar el envejecimiento inmunológico. Para abordar esta brecha, un estudio reciente que se publicó en la revista Nature Aging investigó si la urolitina A, que es un compuesto postbiótico, podría estimular la limpieza y reconstrucción de las mitocondrias, lo que ayuda en última instancia a renovar las células inmunológicas envejecidas desde adentro.2

¿Qué le sucede al sistema inmunológico a medida que envejece?

A medida que envejece, el sistema inmunológico experimenta lo que el estudio de la revista Nature Aging describe como una "remodelación global del sistema inmunológico", que implica varios cambios bien documentados que modifican la efectividad con la que el sistema inmunológico responde a los desafíos cotidianos.3

• La producción del timo disminuye, lo que reduce las células T recién formadas: uno de los cambios principales afecta al timo, que es el órgano que produce células T vírgenes. La actividad del timo disminuye conforme envejece, lo que provoca que menos células T recién formadas ingresen a la circulación. Debido a que las células T vírgenes son sus primeras defensas contra patógenos desconocidos, esta reducción dificulta que el sistema inmunológico genere respuestas iniciales fuertes.

• Las células T de memoria se acumulan, lo que limita la adaptabilidad: a medida que las células T vírgenes disminuyen, las células T de memoria se convierten en una parte más grande del sistema inmunológico. Las células de memoria ayudan con las amenazas que ya ha enfrentado, pero brindan poco apoyo cuando hay una nueva. Este cambio explica por qué los adultos mayores responden peor a las vacunas y enfrentan un riesgo mayor de infecciones nuevas.

• El envejecimiento inflamatorio se convierte en una característica de la edad adulta: a medida que los patrones de las células inmunológicas cambian con la edad, el cuerpo entra en un estado de inflamación persistente y de bajo grado. Este fenómeno, conocido como "inflammaging", refleja niveles más elevados de mediadores inflamatorios que circulan en reposo y se considera una de las características centrales de un sistema inmunológico envejecido.

Estos cambios describen las características principales del envejecimiento inmunológico. También demuestran por qué un sistema inmunológico más envejecido tiende a ser menos flexible, más lento para responder a amenazas nuevas y más propenso a la inflamación persistente.

Conocimientos recientes sobre el efecto de la urolitina A en el sistema inmunológico y las mitocondrias

El estudio presentado involucró a 50 adultos sanos de entre 45 y 70 años que recibieron 1000 mg de urolitina A al día o un placebo durante cuatro semanas. Los investigadores tomaron muestras de sangre al principio y al final del estudio para observar cómo se desplazan las células inmunológicas durante ese periodo breve. Esto permitió ver si el apoyo mitocondrial produce cambios mensurables en la composición y el comportamiento de las células inmunológicas.4

• La urolitina A aumentó los niveles de células T CD8 vírgenes: los participantes que recibieron urolitina A experimentaron un aumento significativo en los niveles de células T CD8 vírgenes, que se comportan más como células inmunológicas más jóvenes y recién formadas. Estas células responden de forma más fiable a las amenazas y llevan menos marcadores de agotamiento. Junto con este cambio, las células T CD8 también experimentaron un aumento de alrededor del 15 % en su habilidad para utilizar ácidos grasos para obtener energía, lo que sugiere una mejor flexibilidad metabólica.

• Las células inmunológicas innatas demostraron perfiles de vigilancia más fuertes: la suplementación con urolitina A aumentó un subtipo de células asesinas naturales (NK, por sus siglas en inglés) conocidas por ser las más activas para identificar y eliminar células infectadas o anormales. Estas células NK ejercen la actividad citotóxica más fuerte, por lo que tener más de ellas fortalece el sistema inmunológico de respuesta rápida.

• Aparecieron síntomas de mayor biogénesis mitocondrial en las células T CD8: los participantes que tomaron urolitina A presentaron una mayor expresión de marcadores asociados con la PGC-1α, que es la proteína que guía el crecimiento y la renovación de las mitocondrias.

Esto apunta a un proceso en el que las células inmunológicas no solo limpiaron las mitocondrias más viejas y menos efectivas, sino que también fortalecieron su sistema general de energía, lo que les dio una base más confiable cuando se activan o permanecen activas durante periodos más largos.

• Las pruebas funcionales experimentaron respuestas inmunitarias más fuertes: cuando los investigadores activaron las células T en el laboratorio, las del grupo urolitina A produjeron más factor de necrosis tumoral (TNF), que es una citocina que indica una activación inmunitaria rápida. Los monocitos también demostraron una mejor captación de partículas E. coli, lo que indica una mejor habilidad para reconocer y engullir objetivos microbianos.

• Cambios en la programación molecular dentro de las células inmunológicas: el análisis de células individuales demostró que la urolitina A reformuló las vías inflamatorias y metabólicas en numerosos tipos de células inmunitarias, lo que indica cambios coordinados que respaldan un sistema inmunológico más fuerte y equilibrado a medida que envejece. Como explicaron los investigadores:

"La secuenciación exploratoria de ARN de una sola célula demostró cambios transcripcionales que promovió la urolitina A (UA) en poblaciones inmunitarias, lo que moduló las vías asociadas con la inflamación y el metabolismo.
Estos hallazgos indican que la suplementación con AU a corto plazo modula la composición y la función de las células inmunológicas de los humanos, lo que respalda su potencial para contrarrestar el deterioro inmunológico que se relaciona con la edad y el envejecimiento inflamatorio".5

Los resultados del estudio demuestran que la urolitina A influye en el sistema inmunológico en varios niveles en un periodo de tiempo bastante corto. Si bien el estudio se diseñó como una investigación temprana, sus hallazgos sugieren que apoyar la salud de las mitocondrias podría tener una influencia importante en el mantenimiento de la resiliencia inmunológica a medida que envejecemos.

Los efectos de la urolitina A en diferentes afecciones

Además del envejecimiento inmunológico, la urolitina A también se ha estudiado por otros efectos sobre la salud. Las investigaciones demuestran que interactúa con varias vías biológicas relevantes para la salud a largo plazo, lo que ha llevado a los científicos a examinar su efecto sobre varias afecciones, entre ellas:6

• Cáncer: la urolitina A presenta una actividad anticancerígena, sobre todo en estudios preclínicos. Algunos estudios de laboratorio y en animales informan que retarda el crecimiento de varios tipos de tumores, promueve la muerte de células cancerosas (apoptosis) e interfiere con las vías que apoyan la proliferación y la invasión.

Las revisiones describen estos efectos en modelos de cáncer de mama, páncreas, cáncer oral y otros tipos de cáncer, al igual que destacan acciones como inhibir la señalización de la NF-κB, activar el FOXO1 (un factor de transcripción que apoya las respuestas al estrés celular y regula los genes involucrados en la supervivencia y la reparación) y provocar la muerte celular relacionada con la autofagia en las células tumorales.7

• Fuerza muscular: en un ensayo clínico aleatorizado, que se publicó en la revista JAMA Network Open, a adultos mayores de 65 a 90 años se les administraron 1000 mg de urolitina A al día durante cuatro meses. Los resultados demostraron una resistencia muscular que mejoró de forma significativa, medida como el número de contracciones hasta la fatiga en los músculos de las manos y las piernas, en comparación con el placebo.8

Otro ensayo en adultos de mediana edad, que se publicó en la revista Cell Reports Medicine, descubrió que la suplementación diaria con urolitina A mejoro la fuerza del cuádriceps y el rendimiento en el ejercicio, y generó cambios favorables en varios biomarcadores asociados con la salud de las mitocondrias dentro de un periodo de tiempo similar. 9

• Hígado graso: en un modelo de ratón con enfermedad del hígado graso inducida por fructosa, suplementar con urolitina A redujo la esteatosis hepática y mejoró el equilibrio entre la creación y la descomposición de grasa en el hígado, ya que inhibió la lipogénesis y mejoró la β-oxidación.10 Al mismo tiempo, una revisión de la revista Biomedicines señala que la urolitina A atenúa la inflamación en el tejido hepático en modelos metabólicos, lo que ayuda a estabilizar el entorno hepático bajo estrés.11

• Trastornos metabólicos: la urolitina A ha sido muy estudiada en modelos de obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. En modelos animales y de laboratorio, la urolitina A redujo la acumulación de triglicéridos en las células grasas y las células hepáticas al reducir los genes que promueven la creación de grasa y al activar la AMPK, que es una vía de detección de energía que hace que las células quemen la grasa almacenada en lugar de acumularla.12

Algunos experimentos más detallados en preadipocitos (células precursoras que maduran y se convierten en células grasas) descubrieron que la urolitina A redujo el contenido de triglicéridos y suprimió la expresión de varios genes clave que ayudan a regular el almacenamiento de grasa, el transporte de glucosa y la unión de ácidos grasos, por lo que reducir su actividad ayuda a mantener la acumulación de grasa bajo control mientras permite que las células grasas se formen de manera normal. 13

Varios estudios también demostraron que la urolitina A protegió a ratones y ratas de la obesidad y de la resistencia a la insulina inducidas por una alimentación rica en grasas, ya que favorece la termogénesis, aumenta las respuestas de oscurecimiento (un cambio hacia un tipo de célula grasa más activa a nivel metabólico), reduce el estrés oxidativo y disminuye la actividad inflamatoria dentro del tejido adiposo.14

Continúa la búsqueda de una mejor forma de administrar la urolitina A

Antes de intentar aumentar sus niveles de urolitina A, es importante comprender cómo la forma su cuerpo, por qué tantas personas producen muy poca y qué determina si los suplementos funcionan según lo previsto. Comprender esto le ayudará a decidir la forma más efectiva y práctica de apoyar sus vías de renovación mitocondrial.

• La urolitina A se produce de manera natural en su cuerpo: cuando come alimentos ricos en elagitaninos, que es una clase de polifenoles que se encuentran en las granadas y algunas bayas, estos compuestos de origen vegetal primero se convierten en ácido elágico y luego se transforman en diferentes urolitinas, según qué especie microbiana viva en su intestino.15

• No todos forman urolitina A de manera efectiva: la habilidad de generar urolitina A depende por completo de la composición de su microbiota intestinal. Algunos factores como la edad, la alimentación, el uso de medicamentos y la diversidad microbiana general influyen en si se lleva a cabo la conversión.

Solo alrededor del 40 % de los adultos producen niveles detectables después de consumir alimentos ricos en elagitanino, como el jugo de granada. Incluso entre las personas que lo producen, la producción varía en gran medida, por lo que la suplementación se ha convertido en la forma más confiable de lograr niveles consistentes.16

• La forma en que se administra es importante: debido a que la urolitina A ejerce su acción de mitofagia dentro de las mitocondrias, es importante administrarla de manera directa a las mitocondrias. Esto es fundamental porque las mitocondrias sufren daños constantes.

Son la fuente de producción de energía, y dado que la mayoría de las personas consumen un exceso de ácido linoleico (AL) procedente de los aceites de semillas, sus mitocondrias se destruyen de forma prematura. Estas mitocondrias dañadas necesitan ser recicladas, ya que, si se acumulan, la producción de energía celular colapsa.

• Se están desarrollando sistemas más nuevos para mejorar esta administración dirigida: sin una administración dirigida a las mitocondrias, se requieren dosis mucho más elevadas de urolitina A para alcanzar el mismo efecto intracelular (alrededor de 1000 veces más elevadas). La mayoría de las formulaciones disponibles hoy en día no incluyen esta tecnología de focalización, pero ahora se diseñan enfoques de próxima generación para administrar urolitina A directo a las mitocondrias de modo que se puedan lograr niveles efectivos con una cantidad menor.

• La urolitina A también es parte de un enfoque combinado: la urolitina A debe utilizarse junto con la PQQ (pirroloquinolina quinona), que activa la PGC-1α para estimular la biogénesis mitocondrial. Esta combinación es importante, ya que la urolitina A elimina las mitocondrias dañadas mientras que la PQQ genera reemplazos nuevos.

Aunque se encuentran en desarrollo mejores sistemas de administración, ya existen formas prácticas de fortalecer la función de las mitocondrias, muchas de las cuales apoyan las mismas vías en las que influye la urolitina A.

Estrategias prácticas para mejorar la salud de las mitocondrias

Reconocer la gran importancia de las mitocondrias en el envejecimiento inmunológico le dará una idea más clara de dónde concentrar sus esfuerzos. Las decisiones que toma cada día determinan el funcionamiento de sus mitocondrias, lo que a su vez influye en su estabilidad metabólica y su resiliencia inmunológica a largo plazo. Existen varios pasos prácticos que podrían ayudarle a apoyar estos organelos y crear una base más saludable para la energía celular y la salud general:

1. Deje de consumir alimentos procesados ​​y aceites vegetales: los productos procesados ​​suelen elaborarse con aceites de semillas que contienen una gran cantidad de AL, lo que interfiere con la función de las mitocondrias y reduce su habilidad para generar energía de manera efectiva. Los frutos secos, las semillas y la mayoría de las comidas de los restaurantes aportan más AL, ya que los alimentos comerciales dependen en gran medida de estos aceites.

El pollo y el cerdo también suelen contener niveles más elevados de AL, debido a la forma en que suelen criarse y alimentarse. Opte por alimentos enteros y elija grasas bajas en AL, como el sebo, el ghee y la mantequilla de animales alimentados con pastura. Intente mantener su consumo diario de AL por debajo de los 5 gramos, pero lo ideal es que sea menos de 2 gramos. Para controlar su consumo, utilice un rastreador de nutrición en línea.

2. Optimice su consumo de carbohidratos para obtener energía celular: una alimentación equilibrada, rica en los carbohidratos adecuados y sin alimentos ultraprocesados, les brinda a sus mitocondrias la glucosa que necesitan para quemar. Primero, concéntrese en frutas enteras y arroz blanco, luego incorpore de forma gradual tubérculos, legumbres y granos que pueda tolerar a medida que mejore su intestino. Intente consumir 250 gramos de carbohidratos saludables al día para que su tiroides funcione de forma óptima.

3. Reduzca la exposición a toxinas ambientales: sus células están expuestas a sustancias químicas sintéticas todos los días. Sustancias como los disruptores del sistema endocrino (EDC, por sus siglas en inglés) de los plásticos y los compuestos que imitan el estrógeno, como los xenoestrógenos y los campos electromagnéticos (EMF, por sus siglas en inglés), interfieren en la efectividad con la que las mitocondrias producen energía. La acumulación de estas exposiciones disminuye la función de las mitocondrias.

Tomar medidas para limitar esta carga podría hacer una diferencia significativa. Elija artículos para el hogar hechos con materiales naturales siempre que sea posible y guarde los alimentos en vidrio en lugar de plástico. También es útil crear un ambiente para dormir con un nivel bajo de EMF, ya que permite que las células se recuperen durante la noche con menos estrés externo. En conjunto, estos cambios podrían reducir la tensión a la que se somete el cuerpo.

4. Expóngase al sol de manera adecuada: la exposición regular al sol apoya la energía celular al estimular la producción de melatonina mitocondrial, la cual proporciona una gran protección antioxidante dentro de las células. Sin embargo, es mejor evitar el sol directo durante las horas pico (que suele ser de 10 a.m. a 4 p.m. en la mayor parte de Estados Unidos) hasta que haya reducido los aceites de semillas en su alimentación durante al menos seis meses, ya que la acumulación de AL en sus tejidos hace que su piel sea más propensa a las quemaduras solares.

5. Aumente los niveles de NAD+: tomar niacinamida en una dosis de 50 mg tres veces al día ayuda a aumentar los niveles de NAD+, lo que apoya la producción de energía mitocondrial. La cantidad adecuada de NAD+ es esencial para una señalización de muerte celular correcta y fortalece la habilidad del sistema inmunológico para reconocer y eliminar las células dañadas.

Preguntas frecuentes sobre la urolitina A

P: ¿Qué es la urolitina A y cómo funciona?

R: La urolitina A es un compuesto postbiótico que el cuerpo produce cuando las bacterias intestinales descomponen los elagitaninos de alimentos, como las granadas y las bayas.

La urolitina A estimula la mitofagia, que es el proceso que elimina las mitocondrias dañadas de las células y promueve el crecimiento de otras nuevas y saludables. Esta renovación mitocondrial es muy importante para las células inmunológicas, las cuales necesitan una gran producción de energía para funcionar bien a medida que envejecemos.

P: ¿Cómo cambia mi sistema inmunológico a medida que envejezco?

R: A medida que envejece, su timo produce menos células T vírgenes, que son sus primeras respuestas ante amenazas nuevas. Al mismo tiempo, las células T de memoria se acumulan, lo que hace que el sistema inmunológico sea menos adaptable a infecciones nuevas. También experimenta una inflamación persistente de bajo grado que se convierte en una característica del envejecimiento inmunológico. En conjunto, estos cambios hacen que el sistema inmunológico responda más lento y sea menos flexible.

P: ¿El cuerpo puede producir urolitina A por sí solo?

R: El cuerpo puede producir urolitina A solo si consume alimentos que contienen elagitaninos y tiene las bacterias intestinales específicas necesarias para convertirlos. Muchos adultos no cuentan con los microbios necesarios, por lo que solo alrededor del 40 % produce niveles detectables incluso después de consumir alimentos ricos en elagitanino.

P: Además de la salud inmunológica ¿cuáles son los beneficios de la urolitina A?

R: Los estudios demuestran efectos en varias áreas, como la resistencia muscular, la función metabólica, el almacenamiento de grasa y las respuestas al estrés celular. Las investigaciones preclínicas también informan de actividad anticancerígena, ya que la urolitina A influye en las vías que se asocian al crecimiento tumoral y la autofagia. Los ensayos en humanos han confirmado aumentos en el rendimiento muscular y en los biomarcadores mitocondriales.

P: ¿Qué otras medidas puedo tomar para mejorar la función de mis mitocondrias?

R: Puede apoyar la salud de sus mitocondrias a través de varias opciones prácticas diarias. Reducir el consumo de ácido linoleico, al consumir menos aceites de semillas y alimentos procesados, ​​ayuda a proteger las mitocondrias del daño oxidativo continuo. Comer los tipos adecuados de carbohidratos también proporciona a las células la glucosa que necesitan para obtener energía.

Reducir su exposición a las toxinas ambientales y crear un ambiente para dormir con bajos niveles de campos electromagnéticos alivia aún más el estrés que sufren sus células cada día. La exposición regular al sol le brinda más apoyo, ya que estimula la melatonina mitocondrial, y tomar niacinamida ayuda a aumentar los niveles de NAD⁺ de los que dependen las mitocondrias para funcionar de manera efectiva.