📝 HISTORIA EN BREVE

  • En una entrevista con Tucker Carlson, el Dr. Josef Witt-Doerring, que trabajó como médico revisor para la FDA y es experto en el sector farmacéutico, habló de las fallas sistémicas en la aprobación y supervisión de medicamentos psiquiátricos
  • Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que son un grupo de medicamentos que se utilizan para tratar la depresión y la ansiedad, se volvieron muy populares en los últimos años, sobre todo entre adolescentes y adultos jóvenes
  • Los ISRS se relacionan con una serie de efectos secundarios, que incluyen embotamiento emocional, disfunción sexual y el embotamiento cognitivo, el problema es que, rara vez, se establece esta conexión
  • Los medicamentos psiquiátricos también se relacionan con mayores tasas de suicidio y violencia, pero una vez más, las autoridades prefieren ignorar o no investigar a fondo estos resultados
  • Las políticas gubernamentales y las plataformas de venta directa al consumidor están facilitando el acceso a medicamentos psiquiátricos, incluso para niños, y la mayoría de las veces, sin una evaluación adecuada, un seguimiento a largo plazo o un consentimiento informado

🩺 Por el Dr. Mercola

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), hasta el 11.4 % de las personas que vivían en los Estados Unidos en 2023, tomaban algún antidepresivo,1 una tendencia que va en aumento, sobre todo entre adolescentes y adultos jóvenes. Las tasas de entrega de medicamentos en estos grupos ya iban en aumento desde antes de la pandemia, y luego incrementó un 63.5 % en los años siguientes,2 lo que determinó, no solo la forma de tratar la salud mental, sino también cómo se entiende.

En una entrevista reciente con Tucker Carlson,3 el Dr. Josef Witt-Doerring, un experto en psiquiatría que trabajó tanto en la industria farmacéutica como en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), habló sobre todo lo que vivió dentro del sistema que se encarga de desarrollar, aprobar y prescribir estos medicamentos. Todo lo que dijo nos dejó con preguntas que merecen respuesta, sobre todo si es una de las millones de personas que toman estos medicamentos.

El auge de los ISRS = el colapso de la psiquiatría

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son una clase de medicamentos psiquiátricos que se lanzaron a finales de los 80's, y todo comenzó con la fluoxetina, que la mayoría conocen como Prozac. Se promocionaron como un gran avance para la depresión, y se basaron en la afirmación de que, los niveles bajos de serotonina causaban los síntomas. Esta teoría determinó la forma en la que el público comenzó a entender esta enfermedad y dio pie a los hábitos de prescripción que se mantienen desde hace décadas, todo a pesar de que carecía de una base biológica sólida.4

• Los ISRS se basaron en la idea de que incrementar los niveles de serotonina corregiría la depresión: las primeras estrategias de marketing pusieron la depresión como un simple déficit de serotonina que los medicamentos podrían normalizar al suprimir la recaptación de serotonina e incrementar sus niveles en las sinapsis. El público y muchos médicos no tardaron en aceptar esta explicación porque ofrecía una solución simple y atractiva: un desequilibrio químico que podía solucionarse con una pastilla.

• Jamás hubo evidencia científica solida que respaldara esta teoría: los diagnósticos se basan en síntomas informados por los pacientes y en entrevistas clínicas, no en resultados de laboratorio, ni exploraciones cerebrales. Luego, el proceso de prescripción se basó en listas de verificación y criterios de diagnóstico, lo que dejo muy poco margen para una interpretación o contexto. Una vez que el paciente cumplía suficientes criterios, se clasificaba y comenzaba su tratamiento con un medicamento.

"El mito del desequilibrio químico era una historia que se les vendía a médicos y pacientes para que se sintieran bien con el hecho de tomar estos medicamentos serotoninérgicos para el estado de ánimo. La idea de que estos medicamentos solucionaban un desequilibrio químico surgió de que cuando se observó a personas que tomaban estos medicamentos, se veían más tranquilas y menos deprimidas.

Y, en lugar de decir: "bueno, es lo que suele suceder cuando se toma un medicamento, pues están drogados, y ese suele ser uno de los efectos", las personas dijeron: "bueno, tal vez solo tenían niveles bajos de serotonina, y ahora se ven mejor porque el medicamento corrigió ese desequilibrio químico".

Y eso se aferraron tanto la industria farmacéutica como los psiquiatras, a mantener a las personas en un estado en el que no sienten nada por tomar este tipo de medicamentos," explicó el Dr. Witt-Doerring en el video.5

• El lanzamiento de Prozac cambió el campo de la psiquiatría: antes de los medicamentos, los enfoques analizaban el historial personal, las relaciones, los factores estresantes y el significado. Pero, la llegada de los ISRS marcó un antes y un después, ya que se convirtieron en la base de los tratamientos, e hicieron que la depresión y la ansiedad se consideraran enfermedades que requerían un enfoque farmacológico.

"La depresión y la ansiedad ya no eran algo complejo que podía involucrar factores como problemas en las relaciones, el trabajo o la infancia", dijo el Dr. Witt-Doerring.

"Y de pronto, se volvió algo impensable que la depresión y la ansiedad tuvieran causas sociales intuitivas, ahora, solo era una condición médica y punto. Y si alguien se atrevía a decir que no era una condición médica, lo ignoraban y estigmatizaban".6

• Con este cambio llegaron más incentivos institucionales: las compañías farmacéuticas tenían un claro interés financiero en promover los medicamentos como la primera y única opción de tratamiento. Para hacerlo posible, la industria financió equipos de ventas farmacéuticas, publicidad y cursos de educación médica continua.

• La aprobación de la FDA se basó en ensayos a corto plazo, a pesar de que en la práctica su uso es a largo plazo: la mayoría de los ensayos en los que se basó la aprobación de los ISRS solo duraron entre seis y doce semanas. Estos estudios a corto plazo se utilizaron como evidencia de su seguridad y efectividad, aun cuando los pacientes en el mundo real toman estos medicamentos durante más tiempo, muchas veces por meses, años o incluso décadas.

• Muchos pacientes notan que los efectos iniciales de los ISRS comienzan a desaparecer con el tiempo: cuando el cerebro se adapta a la presencia del medicamento, sus beneficios comienzan a desvanecerse. Este proceso se conoce como taquifilaxia y es común con los ISRS, y el Dr. Witt-Doerring dijo que los pacientes que lo experimentan, van con su médico para decirle que sus síntomas regresaron.

• La respuesta automática es aumentar la dosis o agregar más medicamentos: en lugar de cuestionar el tratamiento en sí, el enfoque convencional se basa en incrementar la dosis o bien, cambiar o agregar otro medicamento. La suposición automática es que la enfermedad ha progresado, y no que el medicamento ha perdido su efecto o ha causado una dependencia fisiológica. Esto también provoca lo que se conoce como polifarmacia, que es una situación en la que se prescriben varios medicamentos psiquiátricos a la vez.

La psiquiatría ahora se basa en el uso de estos medicamentos, y abandonó por completo su práctica antigua de examinar a fondo las emociones humanas, que es el enfoque que alguna vez definió el campo. La historia de los ISRS es un ejemplo de cómo una teoría sin evidencia sólida puede convertirse en la base de todo un modelo médico, respaldado por incentivos de la industria y reforzado por décadas de prescripciones.

El costo emocional del uso crónico de ISRS

Por lo general, los ISRS reducen el rango emocional de una persona en formas que van más allá de aliviar los síntomas. Estos medicamentos crean un estado de anestesia emocional que no solo inhibe la tristeza y la ansiedad, sino también la alegría, el amor y la conexión. Si bien este efecto suele considerarse una mejora terapéutica, solo enmascara el malestar, pero no resuelve el problema.7

• El uso crónico suele convertir el entumecimiento en desesperación: los pacientes que toman ISRS durante años informan falta de energía, embotamiento cognitivo y dificultad para conectar con los demás. El Dr. Witt-Doerring habló de sus pacientes y dijo que informaron que se sentían vacíos e incapaces de volver a ser el mismo que era antes de tomar estos medicamentos.

"La mayoría de las personas tienen razones muy claras para sentirse infelices, tienen problemas con el uso de estos medicamentos, tienen problemas en sus relaciones personales, tienen problemas laborales, llevan una alimentación terrible, tienen resistencia a la insulina o diabetes, lo que ya altera su sistema energético y hace que sus neuronas no reciban la energía que necesitan.

Si tiene todos estos problemas, tomar un medicamento para enmascarar la ansiedad que le hacen sentir, es como tratar de callar la alarma del detector de humo, ya no la escuchará pero el problema seguirá y con el tiempo, solo empeorará. No desaparecen, solo toman más fuerza".8

• La función sexual es muy vulnerable a estos efectos: según el Dr. Witt-Doerring, uno de los efectos secundarios más preocupantes y poco reconocidos de estos medicamentos es la disfunción sexual posterior a los ISRS (PSSD), que es un estado en el que los pacientes experimentan entumecimiento genital crónico, incapacidad para sentir placer y pérdida persistente de la sensibilidad sexual incluso después de dejar de tomar el medicamento.

"La cuestión es que se les dice a las personas que esto desaparece cuando dejan de tomar el medicamento, que este problema solo es temporal, que experimentará disfunción sexual, pero se sentirá menos deprimido. Pero, la realidad es que muchas personas experimentan disfunción sexual permanente a causa de estos medicamentos.

Pierden la sensación erógena en sus partes íntimas, las personas dicen que cuando las tocan ahí abajo, sienten lo mismo que cuando les tocan la palma de su mano o su brazo. Se producen cambios sensoriales, es como una castración química. Pero, es peor porque también causa daño cognitivo.

Las personas dicen que se sienten disociadas por completo de sus emociones. Algunas se refieren a esto como sentirse lobotomizadas mientras experimentan deterioro cognitivo y disfunción sexual grave".9

• La PSSD afecta la percepción de sexualidad e identidad de las personas: el Dr. Witt-Doerring también compartió que ha tenido pacientes que comienzan a cuestionar su orientación sexual no porque sus atracciones hayan cambiado, sino porque ya no experimentan placer, ni excitación como solían hacerlo. Esto suele ser muy confuso para las personas que toman ISRS durante la adolescencia, cuando aun no tienen una identidad sexual bien definida.

• A pesar del reconocimiento internacional, en los Estados Unidos la PSSD no se reconoce de forma a oficial: los organismos reguladores como la Agencia Europea de Medicamentos reconocen la afección, pero no tiene un reconocimiento formal en los Estados Unidos. El Dr. Witt-Doerring dijo que la mayoría de los médicos nunca han oído hablar de este problema de salud y quienes lo conocen, a menudo evitan hablar del tema. Los pacientes que buscan respuestas suelen recibir diagnósticos erróneos o terminan por ignorarlos, lo que los deja en la oscuridad, sin orientación, validación, ni apoyo.

• La exposición a los ISRS durante el embarazo podría afectar el desarrollo del bebé: según la entrevista, entre el 9 % y el 10 % de las mujeres embarazadas en los Estados Unidos toman antidepresivos, pero casi nunca se les informa del impacto que puede tener en el desarrollo de su bebé. Los estudios con animales y humanos descubrieron alteraciones en el procesamiento sensorial, cambios en el comportamiento social y problemas en el desarrollo neurológico en niños que se expusieron a algún ISRS en el útero.

Juntos, estos efectos demuestran con qué facilidad el tratamiento con ISRS puede pasar de controlar los síntomas a corto plazo a causar daños a largo plazo que cambian por completo su vida emocional, sus relaciones e incluso sus futuras generaciones.

El impacto de los antidepresivos en las tasas de suicidio y violencia

Aunque los medicamentos psiquiátricos se prescriben para reducir el sufrimiento, a veces pueden provocar los mismos síntomas que pretenden evitar, y en ocasiones aún peores. La entrevista llama la atención sobre casos en los que los ISRS empeoran problemas como la desesperación, la inestabilidad emocional e incluso la violencia, que son resultados que rara vez se reconocen o se investigan a fondo.

• "Las tasas de suicidio están fuera de control en esta población": el Dr. Witt-Doerring ha hablado con familias y personas cuyas vidas cambiaron de forma radical por el daño a causa de los ISRS, incluyendo casos de suicidio relacionados con el trastorno de ansiedad social y el embotamiento emocional. Pero, estas muertes siguen sin contabilizarse, ni reconocerse y se atribuyen más bien a enfermedades mentales en lugar de a los medicamentos.

"Cuando se analizan los datos de los ensayos clínicos, hay pruebas claras de que las personas menores de 25 años que toman ISRS presentan mayor actividad suicida que las personas que toman placebo. Luego, cuando se realizó un nuevo análisis de las poblaciones adultas, también se encontraron mayores tasas de suicidio en los ensayos clínicos.

Pero, este tema no es tan simple. Algunas personas pueden sentir que les "salvó la vida". Pero, es normal, si una persona tiene mucha ansiedad y comienza a tomar un medicamento que la hace sentir mejor, en ese momento, pensará que es lo mejor que pudo hacer. Aunque la realidad es muy diferente, ya que en términos generales, han contribuido a un incremento en los intentos de suicido".10

• En la entrevista también se relaciona el uso de antidepresivos con el incremento de los casos de tiroteos masivos: el Dr. Witt-Doerring explicó que los ISRS pueden causar efectos secundarios que resultan ser paradójicos, ya que producen el efecto opuesto al previsto. En lugar de reducir la angustia o calmar al paciente, causan agitación, manía, agresión o incluso pensamientos y conductas suicidas.

"Si lee bien la etiqueta, encontrará los efectos secundarios, busque los estimulantes, y dice que pueden causar agresión y hostilidad. Si lee la etiqueta de cualquier psicótico como Abilify, dice que puede causar agresión. Y, en el caso de los antidepresivos, también dice que pueden causar manía, agresión y agitación".11

• El sistema no realiza un seguimiento riguroso de estos resultados: los fabricantes envían informes de eventos adversos a la FDA, pero casi nunca se analizan. La evidencia de suicidio o violencia inducida por medicamentos suele terminar en lo más profundo de los archivos de vigilancia o se clasifica como anecdótica. Si no se hace un seguimiento, no se abordan las señales de alera, las advertencias públicas nunca se materializan y los mismos patrones se repiten una y otra vez, sin que nadie haga algo al respecto.

• Tennessee toma medidas para investigar más a fondo la relación entre el uso de medicamentos psiquiátricas y los tiroteos escolares: Tennessee implementó una nueva ley que exige revisiones posteriores al incidente para determinar si el tirador tomaba antidepresivos, estimulantes, antipsicóticos o medicamentos relacionados.

Desde hace años, estos datos se ocultan o censuran, lo que hace imposible analizar la relación entre el uso de estos medicamentos y la violencia. Este enfoque representa el primer intento público por identificar estos vínculos.

Los mismos puntos ciegos que se relacionan con los ISRS también se aplican a otros medicamentos psiquiátricos. Las benzodiazepinas son uno de los mejores ejemplos, ya que la abstinencia por sí sola, puede ser toda una pesadilla.

Los peligros de las benzodiazepinas

Las benzodiazepinas que también se conocen como benzos, se prescriben para la ansiedad, los problemas de sueño y los ataques de pánico. Los efectos de medicamentos como Xanax, Klonopin, Ativan y Valium se producen cuando activan el ácido gamma-aminobutírico (GABA), que es un neurotransmisor que ralentiza la actividad cerebral e induce la calma. Si bien ofrecen un alivio a corto plazo, son muy adictivos y difíciles de dejar.12

• La abstinencia de benzodiazepinas suele durar mucho más tiempo y su impacto es mucho mayor que la abstinencia de ISRS: a diferencia de los ISRS, que suelen reducirse poco a poco a lo largo de semanas o meses, la abstinencia de benzodiazepinas puede tardar años. El Dr. Witt-Doerring trata a pacientes que experimentan síndromes de abstinencia prolongados que se caracterizan por ardor en los nervios, sensaciones de descargas eléctricas y malestar físico intenso.

Muchos desarrollan acatisia, que es una inquietud tan intensa que los pacientes la describen como una tortura psicológica. Mientras más tiempo tome estos medicamentos, más difícil será la abstinencia.

• La abstinencia de benzodiazepinas ha causado suicidios: cuando el sistema nervioso experimenta este tipo de alteración profunda, muchas funciones básicas comienzan a fallar. Es muy difícil volver a la normalidad después de experimentar este tipo de estrés, lo que deja a los pacientes incapaces de trabajar, dormir o interactuar. Durante este proceso, muchas personas quedan discapacitadas y requieren cuidados especializados a largo plazo a los que es difícil acceder.

• El diagnóstico erróneo durante la abstinencia empeora el problema: la mayoría de los médicos que prescriben benzodiazepinas no reconocen los síntomas de abstinencia y suelen interpretarlos como una recaída por el trastorno de ansiedad o pánico original. En lugar de implementar un enfoque para reducir poco a poco el uso de la benzodiazepina, vuelven a comenzar el tratamiento y muchas veces, agregan nuevos medicamentos. Esto prolonga el daño neurológico, empeora la dependencia y hace que el paciente entre en un círculo vicioso del que es muy difícil salir.

• Incluso cuando la reducción es exitosa, es difícil recuperarse por completo: el Dr. Witt-Doerring menciona casos en los que los pacientes experimentan déficits cognitivos crónicos, embotamiento emocional o dolor físico mucho después de eliminar el medicamento del sistema. El sistema nervioso sí puede restaurarse, pero para algunos, el daño parece ser permanente.

• La gravedad de los daños que se relacionan con las benzodiazepinas es difícil de detectar: a pesar del enfoque generalizado en los opioides, el Dr. Witt-Doerring afirma que los pacientes que dejan de tomar benzodiazepinas sufren bastante. Se trata de personas que hicieron todo lo que se les dijo, pero terminaron con efectos físicos y neurológicos a causa de medicamentos que pensaban que eran seguros.

La abstinencia de benzodiazepinas expone una de las mayores fallas en la atención psiquiátrica moderna. Para más información sobre este tema, consulte: "¡Atención!: este medicamento puede volverse su peor enemigo".

El factor ignorado detrás de la epidemia del TDAH

La entrevista también habló de las crecientes tasas de TDAH entre niños y adolescentes, un problema de salud que casi siempre se trata con medicamentos estimulantes como Adderall o medicamentos a base de metilfenidato como Ritalin. Estos medicamentos incrementan los niveles de dopamina y noradrenalina, lo que ayuda a inducir períodos breves de concentración y estado alerta. Si bien puede parecer que hubo una mejora en el comportamiento, estos medicamentos en realidad no producen avances académicos ni de desarrollo a largo plazo.13

• El uso de estimulantes en niños en edad escolar ya se considera algo normal: muchos padres se sienten presionados y acceden a medicar a sus hijos después de que los maestros dicen que les preocupa su comportamiento o desempeño.

En lugar de tratar de identificar las causas fundamentales, como la calidad del sueño, la nutrición, el entorno del hogar o la variabilidad normal del desarrollo neurológico, el sistema recurre a los medicamentos para inhibir ciertos comportamientos. El resultado es una obediencia a corto plazo en las aulas, sin comprender, ni abordar las necesidades reales del niño.

• Con frecuencia, desarrollan tolerancia, efectos secundarios y aumento de dosis: es común que los niños y adolescentes se vuelven tolerantes a la dosis prescrita, lo que provoca aumentos de dosis o cambios a otros estimulantes. Este patrón es similar a lo que sucede con los ISRS y las benzodiazepinas, donde el primer medicamento solo es el principio de un cuento sin fin. Muchos toman estimulantes durante años a pesar de que el beneficio a largo plazo es mínimo.

• Los problemas de atención, muchas veces se relacionan con factores metabólicos y estilo de vida: los adultos que se diagnostican con TDAH suelen mostrar signos de resistencia a la insulina o un desequilibrio en los niveles de azúcar. Llevar una alimentación rica en carbohidratos procesados ​​puede afectar el suministro de glucosa al cerebro, lo que causa síntomas como confusión mental, irritabilidad, falta de energía y problemas de concentración.

Estos factores no suelen considerarse en entornos clínicos y eso lleva a que los pacientes reciban anfetaminas sin ninguna evaluación de su salud metabólica o estado nutricional. Y, aunque rara vez se consideran, mejorar la función metabólica y eliminar los alimentos procesados, muchas veces produce más beneficios en la concentración y el estado de ánimo, que muchos medicamentos.

El riesgo de psicosis por cannabis

El cannabis puede ayudar a tratar muchos problemas de salud, pero la forma en que se promueve, procesa y consume hoy en día, ha creado graves riesgos para la salud mental, sobre todo entre jóvenes. El Dr. Witt-Doerring dijo que los productos de cannabis de alta potencia que comercializa Big Cannabis, han transformado la marihuana en lo que llama la "droga de iniciación a la industria psiquiátrica".

• El cannabis moderno contiene niveles de THC mucho mayores que otras variedades históricas: en el pasado, el cannabis tenía concentraciones mucho menores de THC, que es el compuesto psicoactivo detrás de sus efectos intoxicantes. Los cultivadores comerciales y los intereses corporativos del cannabis se encargaron de llevar las concentraciones de THC a niveles que incrementan bastante el riesgo de psicosis, manía y paranoia.

• Los productos con alto contenido de THC suelen causar los primeros episodios de psicosis: muchos de los pacientes que el Dr. Witt-Doerring trata por esquizofrenia, trastorno bipolar o trastornos graves del estado de ánimo tuvieron su primer episodio justo después de consumir este tipo de cannabis. Estos episodios suelen diagnosticarse de forma errónea como enfermedades psiquiátricas primarias en lugar de reacciones inducidas por medicamentos.

• Un diagnóstico erróneo lleva a un tratamiento erróneo: una vez que un paciente termina en el hospital por un evento psicótico a causa del cannabis, rara vez se analiza si el cannabis tuvo algo que ver. En lugar de eso, se les prescriben antipsicóticos y otros medicamentos psiquiátricos, muchas veces de por vida, y todo se hace con base en un diagnóstico que nunca identificó la causa subyacente.

A medida que incrementa el consumo de cannabis y los intereses comerciales minimizan sus riesgos, surge un patrón familiar: uno en el que las ganancias están por encima de la seguridad del paciente y los daños quedan en manos de otros. Pero, esta no es una situación asilada, es lo que pasa en todos los ámbitos de la psiquiatría moderna, incluyendo las mismas instituciones que se crearon para de proteger al público.

Las consecuencias de que las autoridades pongan las ganancias por encima de la salud pública

En los Estados Unidos, la agencia encargada de salvaguardar la seguridad de los medicamentos depende en términos financieros de las compañías que regula. Según la Ley de Tarifas para Usuarios de Medicamentos de Prescripción (PDUFA), los fabricantes farmacéuticos pagan a la FDA para que revise sus solicitudes de medicamentos, lo que crea un vínculo financiero directo entre el regulador y la industria. Esta estructura vulnera las prioridades de la agencia y debilita su papel como autoridad de seguridad independiente.14

• Los incentivos financieros hacen que la FDA apruebe rápido los medicamentos sin considerar la seguridad del público: el Dr. Witt-Doerring trabajó en la División de Psiquiatría de la FDA, y fue testigo de cómo esta dinámica influía en la toma de decisiones.

"A nivel de revisión, todos nuestros recursos se destinan a actividades de desarrollo de medicamentos, revisamos los protocolos de las compañías farmacéuticas en lugar de hacer seguimiento a cuestiones de seguridad. Podría surgir algo como PSSD, todos estos efectos secundarios de los que hablamos y que necesitan informes y atención de los revisores médicos.

Pero, eso no es prioridad. Descuidamos lo más importante porque nuestra división se enfocaba en aprobar estos productos lo más pronto posible. La prioridad no era la seguridad, sino el desarrollo de medicamentos", dijo.15

• La psiquiatría académica ya es parte de este sistema de influencia: las revistas más importantes, los investigadores universitarios y los médicos prominentes suelen mantener vínculos financieros con las compañías farmacéuticas a través de subvenciones, honorarios por consultoría y honorarios por conferencias.

Como dijo el Dr. Witt-Doerring, la industria determina lo que se estudia, lo que se publica y los mensajes que llegan a los médicos y al público. Cuando el mundo académico adopta el marco de la industria en lugar de cuestionarlo, abandona su deber de cuestionar supuestos y proteger a los pacientes.

• Las plataformas de venta directa al consumidor han provocado que las personas accedan más fácil a los ISRS: compañías como Hims y Hers prescriben medicamentos psiquiátricos en línea después de breves cuestionarios. Estos servicios comenzaron como marcas de estilo de vida que ofrecían tratamientos para problemas como la disfunción eréctil o la caída del cabello.

Pero, ahora distribuyen medicamentos que alteran la mente sin un diagnóstico correcto, ni monitoreo a largo plazo. Como resultado, ahora las personas pueden acceder a medicamentos psiquiátricos sin antes consultar a un médico.

• Las políticas gubernamentales facilitan aún más el acceso a estos medicamentos: hace poco, Illinois aprobó una ley que exige evaluaciones de salud mental en todo el estado a partir del tercer grado. El Dr. Witt-Doerring dijo que dichas políticas aceleran la patologización de las conductas cotidianas de la infancia.

"Ahora bien, creo que esta es la ley más tonta de la historia y solo empeorará la situación porque nuestro sistema de salud mental tiene muchas fallas. El diagnóstico no es malo, identificar a alguien con depresión o ansiedad, no es malo, nuestro trabajo es ayudar a las personas.

Pero, este tipo de leyes, solo provocan miedo entre los padres de familia. Si les dicen que su hijo tiene ansiedad y depresión, y que si no hacen algo al respecto puede volverse suicida.

Su primera reacción será recurrir a un sistema de atención de salud mental que ya está roto, donde los médicos no tienen mucho tiempo para atenderlos y su tratamiento se basarán en medicamentos. Estoy a favor de las pruebas de detección, pero no cuando el sistema de atención de salud mental no funciona y solo canaliza a las personas hacia un sistema que suele empeorar la situación en lugar de solucionarla".16

Las consecuencias de este sistema afectan a todos, tome medicamentos psiquiátricos o no. Lo que se presenta como atención de salud mental moderna es, en muchos casos, una estrategia de mercadotecnia que pone las ganancias por encima de la seguridad.

Estrategias seguras y naturales para mejorar la salud mental

Dados todos los riesgos que se relacionan con los medicamentos psiquiátricos, vale la pena buscar enfoques que refuercen la salud mental sin depender de medicamentos. Las siguientes estrategias se enfocan en cambios prácticos que ayudan a estabilizar el estado de ánimo y la energía:

1. Eliminar el ácido linoleico (AL) de su alimentación: esta grasa poliinsaturada (PUF) se acumula en sus tejidos, daña las mitocondrias y altera el estado de ánimo. Se encuentra en aceites vegetales, como el de soya, maíz y girasol, así como en alimentos ultraprocesados. Sustituya estos aceites por grasas saturadas como sebo, ghee o mantequilla de animales alimentados con pastura.

Mantenga su consumo total de AL por debajo de 5 gramos por día, aunque lo ideal es que sea menos de 2 gramos.

2. Restaurar su intestino para mejorar su estado de ánimo y fortalecer su inmunidad: su intestino y su cerebro están conectados, y cuando se produce un desequilibrio en su microbioma intestinal, incrementa la inflamación, lo que empeora los síntomas de la depresión. Para que sus células produzcan suficiente energía, su cuerpo necesita alrededor de 250 gramos de carbohidratos al día. Aunque si es una persona activa, necesita más.

Pero, consumir fibra demasiado rápido puede saturar el intestino, estimular la liberación de endotoxinas y empeorar su situación actual. Por esa razón es importante que comience con carbohidratos suaves y fáciles de digerir, como frutas y arroz blanco. Una vez que su digestión se estabilice, reintroduzca poco a poco vegetales cocidos, vegetales de raíz y almidones. Y, cuando su salud intestinal esté más estable, puede introducir granos enteros que pueda tolerar.

3. Mantenerse en movimiento: la actividad física ayuda a regular los neurotransmisores y estimula la producción de energía. Una revisión descubrió que el ejercicio es 1.5 veces más efectivo que los antidepresivos para reducir los síntomas de depresión y ansiedad.17

Camine todos los días y realice entrenamiento de fuerza ligero para mejorar su circulación, oxigenación y flujo linfático. Incluso 20 minutos al día hacen la diferencia. Luego, incremente poco a poco, hasta alcanzar una hora diaria para obtener mejores resultados.

4. Exponerse al sol todos los días para fortalecer sus mitocondrias: la luz del sol de la mañana estimula sus mitocondrias para producir trifosfato de adenosina (ATP), la energía que utiliza su cuerpo, mientras sincroniza sus ritmos circadianos. Exponga su piel y sus ojos a la luz del día todos los días. Pero, evite la exposición al sol del mediodía hasta que haya eliminado los aceites de semillas durante al menos seis meses. Esto le da a su piel tiempo para reconstruir su resiliencia y reducir el estrés oxidativo.

5. Promover la recuperación con descanso y rutina: su cuerpo controla el estrés y se repara mejor cuando sus días son estables. Tener horarios constantes de sueño y comidas ayuda a mantenerse alineado con su ritmo circadiano. Por la noche, atenúe las luces después del atardecer y evite las pantallas antes de acostarse para favorecer un sueño de alta calidad.

6. Optimizar de forma segura sus niveles de GABA: si está considerando tomar suplementos, el GABA puede ser una opción muy beneficiosa. A diferencia de los medicamentos psiquiátricos que interfieren con la química compleja del cerebro, el GABA se sincroniza con las vías que inducen calma en el cuerpo. Las dosis diarias de 500 a 2000 miligramos han ayudado a reducir la ansiedad y promover el sueño, incluso en personas que ya toman ISRS.

En dosis menores de alrededor de 100 miligramos, también han mejorado los niveles de ansiedad y depresión en entornos clínicos. Combinar el GABA con L-teanina, que es un aminoácido que actúa como agonista natural del GABA, podría potenciar aún más estos efectos. Para saber por qué el GABA es mejor opción que los ISRS, consulte: "Esto es mejor que los antidepresivos: es un calmante efectivo y no causa fatiga".

Preguntas frecuentes sobre los medicamentos psiquiátricos

P: ¿Cómo puedo saber si los ISRS están causando mis síntomas o solo es porque mi depresión está empeorando?

R: Si se siente desconectado, desmotivado o experimenta disfunción sexual, no asuma que es parte de su depresión. Estos también son algunos de los efectos secundarios más comunes del uso de ISRS, sobre todo si se toman durante mucho tiempo. Si sus síntomas cambiaron después de comenzar a tomar el medicamento, tiene razones para pensar que esa podría ser la causa.

P: He estado tomando antidepresivos durante años. ¿puedo dejar de tomarlos o ya es demasiado tarde?

R: No, incluso si ayudaron al principio, el uso crónico de ISRS puede causar más daños que beneficios. Eso no significa que deba dejarlo de tomar de golpe, pero si debe analizar sus opciones, que incluyen, preguntarse si su estado ha mejorado y si existen mejores alternativas.

P: Me prescribieron benzodiazepinas para dormir y para la ansiedad. ¿qué hago?

R: Las benzodiazepinas pueden brindar un alivio rápido, pero los usuarios suelen desarrollar tolerancia, dependencia y problemas de abstinencia, incluso cuando se toman según lo prescrito. Si se siente peor entre dosis, más sensible al estrés o experimenta molestias físicas al reducir la dosis, es posible que, ya haya un desequilibrio en su sistema nervioso. No es que la ansiedad regresó, más bien se trata de un efecto secundario del medicamento que muchos médicos pasan por alto.

P: A mi hijo le diagnosticaron TDAH ¿debería darle algún estimulante como Adderall?

R: Haga todas las preguntas que sean necesarias y analice otras opciones. Los estimulantes pueden mejorar el comportamiento a corto plazo, pero no abordan las causas fundamentales, como la alimentación, el sueño, la exposición a las pantallas o el entorno escolar. Muchos niños que se diagnostican con TDAH muestran signos de desequilibrio de azúcar o metabólico. Antes de recurrir a un medicamento, analice los factores nutricionales y de estilo de vida que podrían estar detrás de los problemas de atención de su hijo.

P: ¿Cuáles son formas más seguras de reforzar mi salud mental sin medicamentos?

R: Puede mejorar su estado de ánimo, su concentración y su energía al fortalecer sus bases fisiológicas. Eso significa eliminar el ácido linoleico de su alimentación, sincronizar su ritmo circadiano con la luz solar de la mañana, reforzar su salud intestinal y hacer ejercicio todos los días. Existen suplementos como el GABA, que pueden ayudar sin alterar la química del cerebro.