📝 HISTORIA EN BREVE
- Las primeras señales de daño cerebral relacionadas con la obesidad ya están apareciendo en adultos jóvenes, décadas antes de que comiencen síntomas como pérdida de memoria o confusión
- Tener niveles bajos de colina, que es un nutriente que la mayoría de las personas no obtienen lo suficiente, tiene una relación significativa con la inflamación, el estrés hepático y la lesión neuronal en personas con obesidad
- Las mujeres son más vulnerables a los efectos del estrés metabólico relacionados con el cerebro, ya que suelen tener niveles de colina más bajos que los hombres
- Un estudio de imágenes cerebrales confirmó que la obesidad promueve de forma directa la contracción del cerebro, daño a la materia blanca y menor rendimiento cognitivo
- Cambios simples en el estilo de vida, como comer más alimentos ricos en colina, reducir el consumo de aceites de semillas, moverse a diario y priorizar el sueño, pueden ayudar a reparar y proteger su cerebro mucho antes de que aparezcan los problemas
🩺 Por el Dr. Mercola
La obesidad no son sólo números en una báscula: provoca cambios importantes en el bienestar general. Un órgano que se ve bastante afectado es el cerebro. Por ejemplo, condiciones como la obesidad y la resistencia a la insulina pueden afectar los sistemas vascular y metabólico. Con el tiempo, el estrés fisiológico constante que generan puede provocar un deterioro cognitivo y ponerlo en riesgo de desarrollar Alzheimer.
Pero si piensa que el daño cerebral provocado por la obesidad no le afectará hasta la vejez, los resultados de un estudio reciente le sorprenderán: Al parecer, el daño que la obesidad causa a su cerebro aparece mucho antes de lo previsto.
Un estudio reciente ha descubierto señales de advertencia en adultos jóvenes que vinculan el estrés metabólico provocado por la obesidad con cambios cerebrales tempranos que suelen observarse décadas después. ¿Un hallazgo importante? Tener niveles bajos de colina se relacionó de forma significativa con marcadores de inflamación, estrés hepático y daño neuronal.
Cuerpos jóvenes, cerebros viejos: qué revelan los marcadores sanguíneos sobre la salud cerebral en los adultos jóvenes
Hace poco, investigadores de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) publicaron un estudio en Aging and Disease que analizó cómo el estrés metabólico relacionado con la obesidad afecta la salud cerebral en adultos jóvenes. Se reclutaron treinta participantes con una edad media de 33.6 años y se dividieron en dos grupos: un grupo compuesto por individuos clasificados como obesos, y el otro con participantes con un peso saludable.1,2
• Se recolecto una muestra de sangre en ayunas de todos los participantes: los investigadores examinaron sus niveles de citocinas inflamatorias, niveles de insulina y glucosa, enzimas hepáticas y un indicador de daño neuronal conocido como cadena ligera de neurofilamentos (NfL). Cuando las neuronas están dañadas, el cuerpo libera esta proteína en el torrente sanguíneo.3
• También midieron los niveles circulantes de colina: este nutriente esencial apoya procesos fisiológicos importantes, incluyendo la función hepática, la regulación de la inflamación y la salud cerebral a largo plazo. También es vital para la producción de acetilcolina, que es un neurotransmisor esencial para la memoria, el aprendizaje y el movimiento muscular involuntario.
• Los resultados revelaron un patrón claro: cuando los investigadores compararon los resultados entre los grupos, descubrieron que los participantes del grupo con obesidad tenían "niveles más bajos de colina circulante"4, esto tuvo una correlación significativa con una mayor inflamación y estrés metabólico, y con indicadores tempranos de lesión neuronal.
Para explicar las implicaciones para la salud cerebral, los investigadores evaluaron cómo estos resultados se alineaban con los niveles de colina y NfL observados en adultos mayores diagnosticados con deterioro cognitivo leve o enfermedad de Alzheimer.
"La misma relación entre niveles más bajos de colina y niveles más altos de NfL se presentó en ambos grupos. Esto sugiere que algunas de las vías biológicas que conducen al Alzheimer podrían estar activas décadas antes de que aparezcan los síntomas, en particular en individuos con obesidad o estrés metabólico", informa News-Medical.net.5
El hecho de que los adultos jóvenes tengan niveles elevados de NfL es preocupante, ya que se considera un marcador temprano de neurodegeneración y se suele observar en personas con Alzheimer y deterioro cognitivo leve. De acuerdo con el profesor Ramón Velasquez, investigador del Centro de Investigación de Enfermedades Neurodegenerativas de ASU-Banner y autor principal del estudio:
"Esta investigación se suma a la creciente evidencia de que la colina es un marcador clave de disfunción metabólica y cerebral, y refuerza la importancia de un consumo diario adecuado, ya que es esencial para la salud humana. Varios informes publicados este mes vinculan aún más los niveles bajos de colina en la sangre con cambios de comportamiento, incluyendo la ansiedad y el deterioro de la memoria, así como una disfunción metabólica más amplia".6
Importancia de la colina en la salud metabólica y cerebral
El hallazgo más significativo del estudio mencionado es el gran impacto de la colina en la salud metabólica. Cuando no circula suficiente colina en el cuerpo, se vuelve predispuesto a sufrir inflamación, resistencia a la insulina, problemas hepáticos y problemas neurodegenerativos.
• Su hígado produce pequeñas cantidades de colina: sin embargo, no es suficiente para satisfacer sus necesidades; por lo tanto, también necesita obtenerla de su alimentación. Los alimentos de origen animal como el hígado de res, los huevos de gallinas camperas y el aceite de kril son las fuentes más importantes de colina. También se encuentra en los frijoles y en los vegetales crucíferos como el brócoli, la coliflor y las coles de Bruselas.
• Por desgracia, la mayoría de las personas, incluyendo los adultos jóvenes, no obtienen lo suficiente: según las encuestas nacionales de nutrición, la mayoría de las personas en los Estados Unidos no cumplen con el consumo recomendado de colina, y los adolescentes y adultos jóvenes muestran los niveles más bajos de consumo.
Dado que la colina es esencial tanto para la función hepática como para la salud del cerebro, un consumo bajo podría aumentar la vulnerabilidad al estrés metabólico, lo que crea condiciones biológicas en las que los efectos de la obesidad en el cerebro se vuelven aún más importantes.
• Cabe destacar que el estudio también observó una diferencia específica de género: las mujeres mostraron niveles de colina más bajos que los hombres. Dado que la enfermedad de Alzheimer ya es más común entre las mujeres, esta brecha podría ayudar a explicar por qué. Si las mujeres comienzan en desventaja en lo que respecta al estado de la colina, el estrés metabólico podría favorecer más el riesgo.
• El hecho de que los jóvenes con sobrepeso tengan niveles bajos de colina es una revelación: crea un ciclo peligroso. Si su alimentación ya es baja en colina y luego desarrolla obesidad o resistencia a la insulina, su necesidad de colina aumenta, pero su consumo talvez no. Esa brecha podría dejar a las células cerebrales cada vez más vulnerables al estrés metabólico. Y, como al principio el daño es silencioso, no lo sentirá hasta que ya sea más grave.
"La mayoría de las personas no se dan cuenta de que no consumen suficiente colina. Agregar alimentos ricos en colina a su rutina puede ayudar a reducir la inflamación y apoyar tanto a su cuerpo como a su cerebro a medida que envejece", dijo Wendy Winslow, la primera coautora del estudio.7
El mensaje es claro: si tiene entre 20 y 30 años, no asuma que el deterioro cerebral tardará décadas en aparecer. Las señales de alerta temprana ya se pueden medir y se relacionan de forma directa con la manera en que el cuerpo maneja el estrés, la inflamación y el equilibrio de nutrientes.
Un estudio destaca cómo la obesidad acelera el envejecimiento cerebral y el deterioro cognitivo
Un estudio innovador publicado en IBRO Neuroscience Reports también brinda evidencia sólida de que la obesidad contribuye de forma directa al envejecimiento cerebral acelerado y al deterioro cognitivo. Con ayuda de una combinación de neuroimágenes, seguimiento longitudinal y métodos genéticos avanzados, los investigadores analizaron datos de decenas de miles de adultos en el Biobanco del Reino Unido para analizar cómo el peso corporal afecta al cerebro y si ese efecto es causal.8
Varios estudios han sugerido volúmenes cerebrales más pequeños, memoria deteriorada y cambios en la materia blanca entre personas con un índice de masa corporal (IMC) más alto. Pero no está claro si la obesidad provoca estos cambios o solo se correlaciona con ellos. Este estudio aborda esa incertidumbre al combinar datos observacionales con herramientas genéticas diseñadas para probar relaciones causales.
• Cómo se realizó el estudio: los investigadores analizaron imágenes por resonancia magnética, puntuaciones de pruebas cognitivas, métricas de salud y datos genéticos de 30 283 adultos de entre 45 y 80 años. Evaluaron la estructura cerebral de los participantes utilizando dos medidas:
◦Volumen de materia gris (GMV): indica la densidad de neuronas involucradas en la memoria, el razonamiento y la toma de decisiones.
◦Hiperintensidades de la sustancia blanca (WMH): son lesiones asociadas con el envejecimiento, daño vascular y mayor riesgo de demencia.
El estudio también utilizó el Fluid Intelligence Score (FIS), que mide el razonamiento lógico y las capacidades de resolución de problemas. Los investigadores también realizaron estudios de asociación del genoma completo (GWAS) y aleatorización mendeliana (MR), la cual es una técnica que utiliza la genética para determinar si la obesidad afecta al cerebro, por ejemplo, causar atrofia cerebral.
• Un IMC más alto se relaciona con la atrofia cerebral: los investigadores descubrieron que en casi todas las regiones cerebrales estudiadas, un IMC más alto se relacionó de forma significativa con un menor volumen de materia gris. Incluso después de considerar factores como la edad, la presión arterial, los niveles de glucosa y otros, la relación negativa se mantuvo.
Los participantes con obesidad exhibieron el GMV más bajo, los participantes con sobrepeso un nivel intermedio y los individuos con peso normal el más alto. Este patrón se mantuvo en todos los grupos de edad.
• La obesidad se relaciona con un mayor daño a la sustancia blanca: el IMC también mostró una relación positiva con la sustancia blanca, lo que indica que las personas con obesidad tenían más lesiones en la sustancia blanca. La presión arterial y la glucosa, que por lo general se relacionan con la obesidad, mostraron asociaciones perjudiciales similares.
• El rendimiento cognitivo disminuye con el aumento del IMC: un IMC más alto se relacionó con puntuaciones de inteligencia fluida más bajas, lo que sugiere que el exceso de peso corporal tiene una relación no solo con cambios estructurales en el cerebro sino también con disminuciones mensurables en la función cognitiva.
• Con el tiempo, el aumento de peso acelera el envejecimiento cerebral: el análisis longitudinal proporcionó una imagen aún más clara, al mostrar que los individuos que aumentaron de peso durante el período del estudio experimentaron una pérdida de materia gris más rápida en comparación con aquellos que perdieron peso. Las personas con presión arterial elevada también experimentaron un deterioro más rápido de la materia blanca.
• La genética revela vías biológicas compartidas: a través de un análisis genético a gran escala, los investigadores encontraron diversas variantes genéticas que influyen tanto en la obesidad como en la estructura cerebral o la cognición. Estos genes influyen en el metabolismo, la inflamación y la activación inmunológica, la función neuronal y la señalización celular. Esta superposición genética sugiere que la relación entre la obesidad y el envejecimiento cerebral no es sólo conductual o ambiental, también esta entrelazada en términos biológicos.
• La obesidad provoca envejecimiento cerebral: quizá la evidencia más convincente provino del análisis de MR. Este método, a menudo descrito como "ensayo aleatorio de la naturaleza", reveló que un IMC más alto aumenta las hiperintensidades de la materia blanca mientras reduce el volumen de la materia gris y el rendimiento en las pruebas cognitivas. Estos resultados apoyan la teoría de que la obesidad influye de forma directa en la aceleración del envejecimiento cerebral, en lugar de solo estar relacionados.
Este estudio es uno de los más completos sobre los efectos neurológicos de la obesidad y cómo afecta la estructura del cerebro, la integridad de la materia blanca y la capacidad cognitiva; y estos efectos parecen empeorar con el tiempo. Los hallazgos destacan la importancia del control del peso no sólo para la salud física sino también para mantener la función cognitiva y reducir el riesgo neurológico a largo plazo.
"Con base en nuestros resultados, se sugirió que el control del peso, como los cambios alimenticios, el ejercicio físico y la terapia conductual, sería una estrategia prometedora para prevenir o retrasar los cambios en el cerebro que envejece", concluyeron los investigadores.9
Cómo detener el daño que la obesidad le causa a su cerebro
Si tiene sobrepeso, es el momento de tomar medidas para evitar que siga afectando su salud cerebral. Estos dos estudios revelan que los signos biológicos del envejecimiento cerebral, por lo regular asociados a los adultos mayores, ya están apareciendo en personas jóvenes con obesidad.
Pero la buena noticia es que, al atacar las causas fundamentales del estrés metabólico y la deficiencia de nutrientes, puede retrasar o incluso revertir estos cambios antes de que se desarrollen. Para ayudar a su cerebro a recuperarse y mantenerlo en óptimas condiciones, comience con estas estrategias:
• Agregue alimentos ricos en colina a su alimentación: necesita más colina de la que su hígado puede proporcionar por sí solo. Este nutriente es esencial para la salud del cerebro, la desintoxicación del hígado y para calmar la inflamación. Si es como la mayoría de las personas en Estados Unidos, talvez no consuma la suficiente cantidad. Comience a incluir alimentos ricos en colina a sus comidas diarias. Las mejores fuentes incluyen hígado de res de animales alimentados con pastura, huevos de gallinas camperas, en especial la yema, y el salmón salvaje de Alaska.
• Elimine los aceites de semillas y disminuya los carbohidratos procesados : no necesita cambiar toda su alimentación de la noche a la mañana, pero eliminar los mayores factores de estrés metabólico hace una gran diferencia. ¿Cuáles son dichos factores? Aceites de semillas industriales como el de soya, canola, maíz y girasol. Estas grasas inflaman su cuerpo desde adentro, y esa inflamación afecta su cerebro.
Mejor, cocine con grasas saturadas o monoinsaturadas, como mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee, aceite de coco o sebo de res. Al mismo tiempo, disminuya el consumo de carbohidratos ultraprocesados, azúcar refinado y edulcorantes artificiales, ya que aumentan la insulina, empeoran el estrés del hígado y provocan más antojos. Si come bocadillos tarde por la noche o se siente agotado después de las comidas, es una señal de su cuerpo para que disminuya su consumo.
• Muévase todos los días para restablecer el reloj metabólico de su cerebro: el ejercicio no se trata solo de quemar calorías: es la forma de reconfigurar la respuesta del cerebro al estrés y mejorar la sensibilidad a la insulina. El movimiento reduce la inflamación y aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, en especial a las áreas responsables de la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones.
No es necesario ir al gimnasio; una forma fácil de comenzar es caminar todos los días. Si ya hace ejercicio, agregue entrenamiento de resistencia para desarrollar los músculos, lo que ayuda a regular el azúcar en la sangre de manera más eficiente. Incluso un movimiento de bajo impacto envía una señal poderosa al cerebro.
• Priorice la luz solar de la mañana y la calidad del sueño: el hipotálamo, que es la parte del cerebro que regula el metabolismo y el estrés, está controlado por la luz y el sueño. Si se queda despierto hasta tarde, duerme mal o no se expone a la luz natural, todo su sistema se descontrola. Eso mantiene su cerebro estancado en modo supervivencia.
Trate de exponer sus ojos de 10 a 20 minutos a la luz del sol poco después de despertarse. Esto restablece su reloj interno, mejora la producción de melatonina y promueve la reparación del cerebro mientras duerme. Por la noche, relájese sin pantallas. Mantenga su habitación fresca y oscura, y procure dormir al menos siete horas. Si ronca, se despierta aturdido o tiene problemas para conciliar el sueño, estos son signos de que su sistema todavía está estresado y necesita más apoyo.
• Enfóquese en la constancia, no la perfección, para reconstruir su cerebro: no necesita ser perfecto. Su cerebro responde a patrones consistentes, no a comportamientos extremos. Es por eso que combinar unos pocos hábitos, como consumir más colina, evitar los aceites de semillas, caminar después de cenar y tomar el sol por la mañana, puede cambiar de forma radical su biología.
Preguntas frecuentes sobre la obesidad y el envejecimiento cerebral
P: ¿Cuál es la relación entre la obesidad y el daño cerebral temprano?
R: La obesidad provoca estrés metabólico que desencadena inflamación, disfunción hepática y resistencia a la insulina. Estos problemas afectan el suministro de energía al cerebro y provocan signos tempranos de lesión neuronal, décadas antes de que la pérdida de memoria o el deterioro cognitivo se hagan evidentes.
P: ¿Por qué la colina es tan importante para la salud del cerebro?
R: La colina ayuda al cerebro a enviar señales, mantener la integridad estructural y controlar la inflamación. En las personas con obesidad, los niveles de colina suelen ser muy bajos, lo que contribuye al daño neuronal y empeora los problemas metabólicos.
P: ¿Cómo afecta, en términos físicos, la obesidad al cerebro?
R: Los escáneres cerebrales muestran que la obesidad promueve la contracción de regiones clave del cerebro, daño a la materia blanca (las vías de comunicación del cerebro) y un deterioro general del rendimiento cognitivo. Estos cambios son mensurables incluso en adultos jóvenes.
P: ¿Las mujeres se ven más afectadas por el daño cerebral relacionado con la obesidad?
R: Sí. Las mujeres suelen tener niveles circulantes más bajos de colina, lo que las hace más vulnerables a los cambios cognitivos relacionados con la obesidad. Es por eso que es de especial importancia que las mujeres aborden el consumo de colina y la salud metabólica de manera temprana.
P: ¿Qué puedo hacer para proteger mi cerebro si tengo obesidad?
R: Enfóquese en restaurar la función metabólica al evitar los aceites de semillas, aumentar el movimiento, dormir mejor y agregar alimentos ricos en colina como huevos e hígado. Reducir la inflamación y mejorar la salud del hígado también son claves para proteger la función cerebral.