📝HISTORIA EN BREVE
- El desgaste muscular en el cáncer y en las enfermedades crónicas se debe a una falla en la producción de energía celular, no solo a la falta de apetito o la inflamación
- Tener niveles bajos de NAD+, que es la molécula que le da energía a las mitocondrias de sus células, provoca que los músculos se debiliten y se atrofien, incluso si consume suficientes calorías
- Los investigadores descubrieron que restaurar el NAD+ con niacina (vitamina B3) ayuda a reconstruir la masa muscular, mejorar la fuerza y estabilizar el metabolismo energético, incluso durante la quimioterapia
- Los aceites de semillas con un alto contenido de ácido linoleico interfieren con la forma en que las células producen energía y promueven la inflamación crónica, mientras que reemplazarlos con grasas estables como el ghee o la mantequilla de animales alimentados con pastura favorece la recuperación
- Estrategias sencillas como tomar niacinamida, comer alimentos enteros ricos en nutrientes, reducir el estrés y recibir luz solar con regularidad ayudan a recargar el metabolismo y reconstruir la fuerza de adentro hacia afuera
🩺Por el Dr. Mercola
Cada año, millones de personas que luchan contra el cáncer o una enfermedad crónica enfrentan a un enemigo oculto y devastador: sus cuerpos comienzan a desgastarse de adentro hacia afuera. Los músculos se atrofian, la energía se desvanece y la fuerza desaparece, incluso cuando el consumo de alimentos permanece igual. Este proceso de desgaste, conocido como caquexia, no se debe solo a la falta de apetito. Refleja un deterioro más profundo en la capacidad del cuerpo para producir y utilizar energía, lo que hace que las personas se vuelvan cada vez más débiles a pesar de sus esfuerzos por recuperarse.
Lo que hace que la caquexia sea devastadora es que se desarrolla de manera silenciosa. Los primeros signos, como la fatiga, la pérdida de resistencia o menos masa muscular, suelen atribuirse a los efectos secundarios de la edad o la enfermedad. Sin embargo, detrás de estos síntomas se esconde un cambio profundo en el metabolismo. Este cambio hace que su cuerpo deje de ser constructor y que se convierta en un consumidor que devora sus propios tejidos solo para mantener los sistemas en funcionamiento.
Con el tiempo, esta crisis interna de energía acelera la fragilidad, empeora los resultados del tratamiento y priva a las personas de la vitalidad necesaria para sanar. Los investigadores ahora están reconsiderando esta condición desde la perspectiva del metabolismo, no de la desnutrición.
Al monitorear cómo la producción de energía falla en el interior de la célula, los investigadores empezaron a entender por qué el músculo y la fuerza desaparecen incluso en personas con buena alimentación y cómo restaurar el equilibrio energético del cuerpo podría detener o incluso revertir ese deterioro. Esta ciencia emergente indica una idea poderosa: consumir cantidades apropiadas de calorías o proteínas no es suficiente para recuperar la fuerza, sino que también interviene la capacidad del cuerpo para generar energía esencial para la vida.
Detener el desgaste muscular comienza por recuperar la energía
Un estudio que se publicó en la revista Molecular Metabolism reveló que la pérdida muscular que surge cuando hay cáncer y enfermedades crónicas se debe a una falla en el sistema energético del cuerpo, no solo a la inflamación o a una nutrición deficiente.1
Los investigadores descubrieron que los músculos de los animales con desgaste severo tenían niveles mucho más bajos de nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+), una molécula fundamental que alimenta la producción de energía dentro de las mitocondrias, que son las "centrales eléctricas" de las células. Cuando los niveles de NAD+ son bajos, las células no pueden convertir los alimentos en energía, lo que obliga al cuerpo a descomponer su propio tejido muscular para sobrevivir.
• La falta de energía provoca pérdida muscular: cuando los científicos examinaron el tejido muscular, descubrieron que las mitocondrias apenas funcionaban. Esta falta de energía provocó que los músculos se debilitaran y atrofiaran. Al mismo tiempo, los niveles de NAD+ se redujeron de forma crítica, lo que demuestra que todo el sistema de producción de energía del cuerpo estaba desequilibrado.
• Recuperar el NAD+ devolvió la vida a los músculos: cuando los investigadores usaron un tratamiento para bloquear las señales dañinas que causaban el problema, los niveles de NAD+ volvieron a la normalidad y las células recuperaron su capacidad de producir energía. La enzima que ayuda al cuerpo a producir NAD+ a partir de nutrientes como la vitamina B3 también volvió a sus niveles normales. Como resultado, las células musculares comenzaron a repararse y a recuperar fuerza.
• Los músculos ganaron fuerza incluso sin reducir los tumores: los animales que recibieron el tratamiento vivieron por más tiempo y conservaron su masa muscular, no porque empezaran a curarse del cáncer, sino porque sus células pudieron volver a generar energía de manera eficiente. Ese descubrimiento demostró que regularizar el metabolismo, y no solo tratar la enfermedad, es fundamental para recuperar la fuerza.
• La inflamación contribuye, pero no es la causa principal: aunque hubo inflamación, el verdadero problema surgió porque las células perdieron su capacidad energética. Una vez que se restauraron la función mitocondrial y los niveles de NAD+, los músculos volvieron a repararse, a pesar de la inflamación persistente.
• Recuperar la energía, y no las calorías, es lo que revierte el desgaste: el NAD+ actúa como una batería recargable que preserva el funcionamiento de las células. Cuando esa batería se agota, el cuerpo pierde la capacidad de generar movimiento, reparar tejidos y mantener su capacidad de recuperación. Restaurar los niveles de NAD+ recarga el sistema, lo cual ayuda a recuperar energía, preservar la fuerza y frenar el ciclo de desgaste desde el interior.
El metabolismo lento es la verdadera causa del desgaste
Un comentario sobre el estudio del metabolismo molecular2 del investigador bioenergético Georgi Dinkov, reforzó que la caquexia refleja un colapso en el metabolismo, no solo inflamación.3 El desgaste muscular en el cáncer y en otras enfermedades crónicas ocurre cuando el metabolismo oxidativo, que es el proceso productor de energía más importante del cuerpo, se vuelve más lento.
• La pérdida de energía comienza dentro de las mitocondrias: cuando estos motores dejan de funcionar bien, los niveles de NAD+ bajan de forma drástica. Esta pérdida de energía no es solo un síntoma de enfermedad sino una de sus causas principales, pues es el motor que impulsa el proceso de desgaste.
• La inflamación y los factores ambientales empeoran el deterioro: esta reducción de la energía celular a menudo se ve agravada por la inflamación a largo plazo y por las grasas poliinsaturadas, como el ácido linoleico (AL) que se encuentra en los aceites de semillas. Estos factores debilitan aún más la capacidad del cuerpo para producir energía. Georgi Dinkov enfatizó que la inflamación surge después de que el sistema energético falla, así que no es el inicio del problema.
• El cáncer desplaza la producción de energía a un estado ineficiente: Georgi Dinkov explicó que, cuando el metabolismo mitocondrial falla, las células cancerosas lo compensan produciendo energía en el compartimento de líquido de las células y no en las mitocondrias. Este proceso regenera pequeñas cantidades de NAD+, pero produce grandes cantidades de lactato, que es una especie de "modo de emergencia" metabólico que alimenta aún más la disfunción.
• Apoyar la regeneración de NAD+ ayuda a bloquear el desgaste: de acuerdo con Georgi Dinkov, prevenir el agotamiento del NAD+ o restaurar sus niveles en las mitocondrias podría detener, o incluso revertir, la pérdida muscular. Destacó que algunos compuestos sencillos que mantienen el metabolismo oxidativo, como la niacinamida (vitamina B3), el azul de metileno, la CoQ10, la vitamina K y la emodina, ayudan a conservar la energía de las mitocondrias, bloquean el proceso de desgaste y apoyan la recuperación.
La niacina recarga el sistema energético del cuerpo y frena el desgaste muscular
Un estudio que se publicó en la revista Nature Communications reveló que administrar niacina, una forma de vitamina B3, restableció los niveles de NAD+ tanto en el tejido muscular como en el hepático de ratones con desgaste severo relacionado con el cáncer.4 Cuando se restauraron los niveles de NAD+, la masa muscular y la fuerza mejoraron, las mitocondrias volvieron a funcionar y la producción de energía se estabilizó, incluso durante la quimioterapia..
Aunque este estudio demuestra el potencial terapéutico de restablecer los niveles de NAD+, no estoy de acuerdo con usar niacina como forma de administración óptima. De acuerdo con mi revisión de la literatura, la niacinamida (nicotinamida) es un precursor de NAD+ mucho más eficaz con varias ventajas críticas: se convierte de manera más eficiente en NAD+ a través de la vía de recuperación. Para la suplementación oral, una dosis efectiva es de unos 50 mg, tres veces al día.
Sin embargo, existen formulaciones de nueva generación muy superiores. Estas formulaciones usan un sistema de transporte liposomal avanzado que lleva la niacinamida directo a las células, donde se absorbe casi por completo. Este sistema de transporte preciso evita el metabolismo de primer paso y nos permite alcanzar una reposición de NAD+ equivalente o superior con dosis mucho más bajas, de apenas 1 a 2 miligramos, a la vez que elude la carga gastrointestinal y hepática de las dosis orales altas.
Estas innovaciones marcan un gran avance en la optimización del NAD+, ya que combinan el precursor bioquímico adecuado con una tecnología de administración que maximiza la absorción celular y minimiza el desperdicio.
• La pérdida muscular se atribuyó a una falla en la capacidad de las células para producir NAD+: en la caquexia por cáncer, se descubrió que la enzima responsable de convertir nutrientes como la vitamina B3 en NAD+ se reducía de manera drástica tanto en animales como en pacientes humanos con cáncer.
Esta reducción demostró que, incluso cuando había nutrientes disponibles, las células musculares no pudieron convertirlos en energía. En los seres humanos, la baja expresión de esta enzima se asoció con perfiles metabólicos anormales, incluso antes de que los pacientes comenzaran a perder peso, lo que sugiere que la falla energética comienza mucho antes de que el desgaste sea visible.
• La niacina ayudó a reconstruir el equilibrio energético en múltiples órganos: en ratones con cáncer agresivo y en aquellos con tumores de crecimiento más lento, la niacina aumentó los niveles de NAD+ tanto en el músculo esquelético como en el tejido hepático. Esto no solo incrementó el trifosfato de adenosina (ATP), que es la principal molécula energética del cuerpo, sino que también mejoró la salud de las mitocondrias y la síntesis de proteínas.
El tratamiento con niacina hizo que los músculos recuperaran masa, tuvieran menos signos de degradación y recuperaran la fuerza de agarre de manera parcial. Estos beneficios se produjeron sin que los tumores se hicieran más pequeños, lo que demuestra que la mejora surgió de regularizar el metabolismo, y no de suprimir el cáncer.
La niacina también aumentó el número y la calidad de las mitocondrias al elevar los niveles de una proteína que controla el crecimiento y la renovación mitocondrial. Los animales que recibieron tratamiento presentaron mayor ADN mitocondrial, mayor capacidad energética y fibras musculares más fuertes. Este efecto fue consistente tanto en modelos de desgaste rápido como lento, lo que significa que la niacina funcionó sin importar qué tan grave fuera la enfermedad.
• Los hallazgos abren la puerta a terapias metabólicas sencillas: el estudio reveló que tanto la deficiencia de NAD+ en el músculo como en el hígado son centrales en el desgaste por cáncer, lo que convierte a la reparación energética en un problema de todo el sistema. Al regularizar el metabolismo de la NAD+, la niacina ayudó a mantener la homeostasis energética y a prevenir que los tejidos se degradaran más.
• Los médicos están explorando tratamientos tempranos y específicos para complementar la reparación metabólica: una revisión en el British Journal of Clinical Pharmacology indicó que millones de personas viven con desgaste muscular no diagnosticado, a menudo antes de que ocurra una pérdida de peso visible.5
Los investigadores están probando nuevos medicamentos, como los moduladores selectivos de los receptores androgénicos (SARMs) y los agonistas de la grelina, para estimular la síntesis de proteínas en los músculos. Sin embargo, los resultados hasta ahora demuestran que estos medicamentos aumentan más el tamaño del músculo que su fuerza, lo que resalta que restaurar los niveles de NAD+ y el metabolismo, y no solo construir tejido, sigue siendo la verdadera clave para una recuperación duradera.
Reconstruya su energía desde adentro
Si ha estado perdiendo fuerza, ha experimentado fatiga o sigue perdiendo peso incluso cuando está comiendo lo suficiente, el problema no es solo su alimentación, sino cómo su cuerpo utiliza la energía.
Las investigaciones demuestran que el desgaste muscular, la debilidad y el deterioro metabólico comienzan cuando las células pierden la capacidad de producir energía de manera eficiente. Para revertir esa situación, necesita recargar su metabolismo y restaurar sus niveles de NAD+, la molécula que da energía a sus mitocondrias y mantiene en funcionamiento los sistemas de reparación de su cuerpo. A continuación, encontrará cómo comenzar a reconstruir su fuerza y energía de adentro hacia afuera:
1. Restaure su “batería” celular con alimentos ricos en niacina y niacinamida: si siente que tiene poca energía sin importar cuánto descanse, es posible que sus niveles de NAD+ sean bajos. La niacina y su forma más suave, la niacinamida, proporcionan las materias primas que su cuerpo necesita para volver a producir NAD+.
Agregar dosis pequeñas todos los días, ya sea a través de fuentes alimenticias como el hígado de res de animales alimentados con pastura o los hongos, o mediante un suplemento, ayuda a que sus células vuelvan a un modo de producción de energía eficiente. Este cambio beneficia a los músculos, al hígado y al cerebro al mismo tiempo. El uso prolongado de niacina conlleva el riesgo de efectos secundarios, por lo que puede considerar tomar niacinamida en su lugar, en una dosis de 50 miligramos tres veces al día, para aumentar la producción de NAD+.
2. Alimente a sus mitocondrias con los nutrientes adecuados: sus mitocondrias necesitan más que calorías, necesitan cofactores como la CoQ10, vitamina K y riboflavina para generar ATP. Si se ha sentido cansado o débil de manera consistente, restaurar estos nutrientes le ayudará a su cuerpo a “recordar” cómo producir energía constante y limpia. Piense en ellos como herramientas que reconstruyen su planta de energía interna.
3. Elimine los “frenos” metabólicos que se esconden en su alimentación: si utiliza aceites de semillas como el de soya, maíz, girasol o canola, es momento de que deje de hacerlo. Estos aceites de semillas tienen un alto contenido de AL, el cual interfiere con la forma en que las células producen energía y desencadena una inflamación crónica. Reemplácelos con grasas estables, como la mantequilla de animales alimentados con pastura, el ghee o el sebo. Con el tiempo, este cambio aligera la carga oxidativa de su cuerpo y ayuda a que su metabolismo vuelva a funcionar sin problemas.
4. Reduzca sus hormonas del estrés mediante un descanso profundo y alimentos reales: cuando se encuentra en un estado de estrés prolongado, su cuerpo se inunda de cortisol y adrenalina, lo que acelera la degradación de los tejidos. Las comidas balanceadas con cantidades suficientes de proteína, carbohidratos naturales, como fruta o arroz blanco, y sal rica en minerales, calman su sistema nervioso y ayudan a su metabolismo a recuperar el equilibrio. Evite los ayunos prolongados o las restricciones extremas de calorías, ya que estos enfoques solo agotan aún más su energía.
5. Use la luz y el movimiento para activar la recuperación: si puede, expóngase a la luz natural del sol todos los días y realice actividades tranquilas como caminar o estirarse. La luz solar estimula las enzimas mitocondriales que aumentan la producción de ATP, e incluso ráfagas de movimiento, aunque sean breves, les indican a sus músculos que se mantengan activos y receptivos. El objetivo no es la intensidad sino la consistencia.
Cada paso, cada rayo de luz, es una señal para sus células de que está reconstruyendo su fuerza de adentro hacia afuera. Cuando nutre su metabolismo de esta manera, no solo trata los síntomas, sino que restablece la capacidad de su cuerpo para generar energía, sanar tejidos y recuperar la vitalidad en sus propios términos.
Preguntas frecuentes sobre el metabolismo lento, el NAD+ y el desgaste muscular
P: ¿Qué es la caquexia y en qué se diferencia de la pérdida de peso normal?
R: La caquexia es un síndrome de desgaste que provoca pérdida de peso y de masa muscular incluso cuando come lo suficiente. A diferencia de la dieta o la inanición, no requiere una restricción de calorías. En cambio, el metabolismo del cuerpo entra en modo de crisis, es decir, deja de producir energía de manera eficiente y comienza a descomponer el tejido muscular para mantenerse vivo. Este proceso agota la fuerza, debilita el sistema inmunológico y hace que recuperarse de las enfermedades sea más difícil.
P: ¿Cuál es el rol del NAD+ en la prevención del deterioro muscular?
R: El NAD+ es una molécula que toda célula necesita para convertir los alimentos en energía utilizable. Cuando los niveles de NAD+ disminuyen, las mitocondrias, que son las partes de las células que producen energía, dejan de funcionar bien. Esto provoca fatiga, debilidad y pérdida de masa muscular. Restaurar sus niveles de NAD+ ayuda a que sus células vuelvan a generar energía, reconstruyan tejido y se protejan contra daños futuros.
P: ¿Cómo ayuda la niacina a recuperar la energía y la fuerza?
R: La niacina, que también se conoce como vitamina B3, restablece los niveles de NAD+ en las células. Una investigación de la revista Nature Communications demostró que la niacina restauró los niveles de NAD+ tanto en el tejido muscular como en el hepático de pacientes con cáncer y de animales con desgaste severo.6 Una vez que los niveles de NAD+ se normalizaron, la fuerza muscular, la producción de energía y la salud de las mitocondrias mejoraron, incluso durante la quimioterapia.
P: ¿Por qué los aceites de semillas como el de soya o el de canola son perjudiciales para el metabolismo?
R: Los aceites de semillas tienen un alto contenido de AL, que es un tipo de grasa poliinsaturada que altera la forma en que las células producen energía. Estas grasas inestables se oxidan con facilidad, lo que promueve la inflamación y perjudica el funcionamiento de las mitocondrias. Con el tiempo, esto ralentiza el metabolismo y empeora la fatiga y la pérdida de masa muscular. Reemplazar los aceites de semillas con grasas estables, como mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee o sebo, ayuda a restablecer la producción de energía saludable.
P: ¿Cuáles son las mejores formas de apoyar un metabolismo energético saludable de manera natural?
R: Comience por nutrir su cuerpo con alimentos ricos en niacina o niacinamida, CoQ10, vitamina K y otros nutrientes que alimenten sus mitocondrias. Evite los aceites de semillas y los alimentos procesados, procure que sus comidas tengan un buen equilibrio de carbohidratos y proteínas naturales, además controle el estrés con descanso y exposición a la luz solar. Los movimientos suaves, como caminar o estirarse, ayudan a reactivar la función muscular. En conjunto, estas medidas recargan su metabolismo y le ayudan a recuperar la fuerza desde el interior.