📝HISTORIA EN BREVE

  • La granada es una de las frutas más ricas en antioxidantes de la Tierra y protege a las células del estrés oxidativo, el mismo proceso que promueve el envejecimiento, la inflamación y las enfermedades crónicas
  • La cáscara contiene 12 veces más antioxidantes que el jugo o las semillas, lo que favorece la salud del corazón, el equilibrio del azúcar en la sangre y la defensa inmunológica, al tiempo que combate las bacterias dañinas y la inflamación
  • Compuestos como las punicalaginas, el ácido elágico y las urolitinas trabajan juntos para retardar el crecimiento de las células cancerosas, bloquean los vasos sanguíneos que alimentan los tumores y equilibran las hormonas que se involucran en el cáncer de mama y de próstata
  • Las investigaciones demuestran que los nutrientes únicos de la granada benefician el cerebro, la piel y el metabolismo, lo que ayuda a mantener la memoria, la producción de colágeno y una circulación saludable a medida que envejecemos
  • Utilizar la fruta entera (semillas, jugo, cáscara e incluso aceite de semillas) proporciona una forma segura y natural de fortalecer las defensas del cuerpo, reducir la inflamación y promover la longevidad de adentro hacia afuera

🩺Por el Dr. Mercola

Durante siglos, la granada ha sido apreciada como símbolo de vitalidad y longevidad. Las culturas antiguas entendieron su conexión con la salud mucho antes de que las investigaciones pudieran explicar por qué. Hoy en día, los investigadores descubren cómo la rica reserva de compuestos naturales de la fruta protege el cuerpo desde adentro, lo que ayuda a proteger contra enfermedades crónicas que acortan la vida.

Hoy en día, la granada es reconocida como una de las frutas con mayor densidad de nutrientes de la Tierra, repleta de antioxidantes que defienden a las células del estrés oxidativo, que es el proceso que promueve el envejecimiento, la inflamación y las enfermedades. Esta fruta apoya todo, desde la salud del corazón y el metabolismo hasta el equilibrio hormonal y la resistencia inmunológica, lo que ofrece un perfil nutricional que pocos alimentos pueden igualar.

Lo que hace que la granada sea tan extraordinaria es cómo funciona en múltiples niveles. Sus compuestos bioactivos no solo combaten el daño una vez que se produce, sino que ayudan a regular las vías que mantienen los vasos sanguíneos limpios, las células estables y los tejidos jóvenes. Este es el punto en que la bioquímica moderna se encuentra con la sabiduría antigua, y es la idea de que los alimentos tienen el poder de restablecer el equilibrio y prolongar la vitalidad.

El extracto de cáscara de granada brinda efectos protectores y anticancerígenos

Según una reseña publicada en la revista Food Science & Nutrition, la cáscara de la granada es más rica en antioxidantes, flavonoides, ácidos fenólicos y taninos que las partes comestibles de la fruta.1 El estudio demostró que el contenido de flavonoides en la cáscara es alrededor de 12 veces mayor que en el jugo o las semillas, lo que la convierte en la parte más potente de la planta para neutralizar los radicales libres y proteger contra el estrés oxidativo.

• La cáscara de granada apoya la salud metabólica y cardiovascular gracias a su actividad antioxidante y antidiabética: los polifenoles y taninos de la cáscara ayudan a reducir la oxidación del colesterol, mejorar el metabolismo de los lípidos y regular los niveles de azúcar en la sangre, ya que inhiben una determinada enzima.

Esto retarda la descomposición de los carbohidratos y favorece un control más estable de la glucosa, lo cual es importante para prevenir la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. La cáscara de granada también ayuda a mantener el equilibrio de la presión arterial y proteger los tejidos del corazón del daño oxidativo.

• La cáscara tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias: la cáscara de granada elimina de forma natural las bacterias y los hongos dañinos, lo que explica por qué se ha utilizado durante mucho tiempo en la medicina tradicional para tratar infecciones. También ayuda a calmar la inflamación y protege los tejidos del estrés oxidativo. Debido a estas propiedades, los investigadores explican que la cáscara podría incluso utilizarse en la conservación de alimentos para mantener los productos frescos durante más tiempo y evitar que se desperdicien.

• También apoya la salud del cerebro y la piel: los compuestos de la cáscara protegen las células del cerebro al bloquear las enzimas que contribuyen a la pérdida de memoria y otros cambios que se observan en la enfermedad de Alzheimer. También ayudan a que la piel sane más rápido, gracias al ácido punícico, el cual es un compuesto que estimula la producción de colágeno y la reparación de tejidos. En resumen, la misma fruta que protege el corazón también cuida la mente y la piel.

• La cáscara presenta resultados prometedores en la lucha contra el cáncer: en pruebas de laboratorio, el extracto de cáscara de granada desaceleró el crecimiento y la propagación de varios tipos de células cancerosas, incluyendo el cáncer de pulmón, próstata, ovario y mama.

También redujo la formación de vasos sanguíneos que alimentan los tumores e interfirió con la actividad del estrógeno, lo que ayuda a explicar sus efectos en los tipos de cáncer que se relacionan con las hormonas, como el de mama y el de próstata. Si bien estos resultados provienen de estudios celulares, sugieren que la exfoliación podría ser un complemento poderoso y de baja toxicidad para la investigación de prevención del cáncer.

• Utilizar cáscara de granada es bueno para la salud y el planeta: en lugar de tirarla, los investigadores sugieren utilizar cáscara de granada en tés, suplementos o alimentos funcionales. Al hacerlo, se aprovecha una parte de la fruta que por lo general se desperdicia, lo que la convierte en una fuente económica y sostenible de antioxidantes y de otros nutrientes beneficiosos para la salud que favorecen tanto a las personas como al medio ambiente.

La granada impide que las células cancerosas crezcan y se propaguen

Una revisión que se publicó en la revista Molecules analizó cómo diferentes partes de la granada (como su jugo, su cáscara y sus semillas) influyen en el cáncer.2 Los investigadores explicaron que algunos compuestos como el ácido elágico, las punicalaginas y las urolitinas impiden que las células cancerosas se multipliquen y provoquen la apoptosis, que es el proceso integrado del cuerpo para eliminar las células dañadas. Esto hace que la granada ayude de forma natural a prevenir el cáncer.

• La granada reduce la inflamación y bloquea las señales que ayudan a que los tumores crezcan: los mismos compuestos calman la inflamación y reducen el estrés oxidativo, que son dos causas principales del daño al ADN y de la formación de tumores. La revisión señaló que los polifenoles de la granada desactivan varios "interruptores" de la inflamación. Es decir, ayuda a desactivar las “alarmas” de las células que mantienen vivos y en crecimiento a los tumores.

• Ayuda a equilibrar las hormonas asociadas con el cáncer de mama y de próstata: la investigación también explicó que la granada afecta los tipos de cáncer relacionados con las hormonas, ya que reduce la actividad del estrógeno y de la testosterona.3 Sus compuestos únicos, conocidos como urolitinas, ralentizan la enzima aromatasa que produce estrógeno. Esto ayuda a evitar que los tipos de cáncer que provocan las hormonas, como ciertos tipos de cáncer de mama y de próstata, se propaguen tan rápido.

• La granada afecta los genes que controlan cómo crecen y mueren las células: los compuestos de la granada influyen en los genes dentro de las células cancerosas que regulan el ciclo celular. Por ejemplo, en las células del cáncer de mama estos compuestos aumentaron los genes que indican a las células enfermas que mueran y redujeron los genes que les permiten sobrevivir y multiplicarse. Eso significa que la granada ayuda a restaurar la habilidad natural del cuerpo para eliminar las células anormales antes de que causen daño.

• Sus antioxidantes protegen las células del daño que conduce al cáncer: la granada es rica en antioxidantes, que son sustancias que detienen la "oxidación" de las células que causan los radicales libres. Al prevenir este daño, la granada ayuda a proteger los tejidos de todo el cuerpo, incluyendo la piel, del tipo de estrés que permite que las células cancerosas se afiancen.

La granada actúa a través de numerosas vías para detener el cáncer desde su origen

Según una revisión científica exhaustiva que se publicó en la revista Seminars in Cancer Biology, la granada tiene un efecto sobre numerosas vías relacionadas con el cáncer.4 Se examinaron estudios sobre los compuestos bioactivos de la granada y sus efectos para prevenir y tratar el cáncer. La mezcla única de fitoquímicos de la granada, incluyendo elagitaninos, flavonoides, antocianinas y ácidos grasos, interfiere en casi todas las etapas del desarrollo del cáncer.

Estos compuestos inhiben la iniciación del tumor, suprimen la inflamación, retardan la división celular y previenen la metástasis, todo ello sin efectos tóxicos sobre el tejido sano. Esto hace que la granada sea una "terapia con múltiples objetivos", lo que significa que actúa en muchos sistemas biológicos a la vez en lugar de centrarse en un solo mecanismo.

• La granada combate más de una docena de tipos de cáncer: los extractos de granada han demostrado una gran actividad anticancerígena contra el cáncer de mama, próstata, colon, pulmón, hígado, páncreas, ovario y sangre, entre otros. Cada tipo de cáncer implica factores biológicos un poco distintos, pero los compuestos de la granada tienen la versatilidad suficiente para combatirlos todos.

Por ejemplo, en el cáncer de colon y de próstata, la punicalagina y el ácido elágico reducen el tamaño del tumor e inhiben la angiogénesis, que es el proceso por el cual los tumores desarrollan nuevos vasos sanguíneos para alimentarse. En el cáncer de mama y de ovario, los mismos compuestos regulan la actividad hormonal, lo que reduce el crecimiento celular que promueve el estrógeno. Esta versatilidad le da a la granada una ventaja única sobre los medicamentos sintéticos que abordan solo a una vía.

• Los efectos anticancerígenos de la fruta dependen de restablecer la comunicación celular: las células cancerosas sobreviven porque sus sistemas de señalización (vías que controlan cuándo crecer, dividirse o morir) se descontrolan. Los compuestos de la granada reactivan la señalización "oncosupresora", que son los programas genéticos incorporados que mantienen bajo control el crecimiento de las células.

Al mismo tiempo, inhiben la señalización “oncogénica”, que es la comunicación defectuosa que favorece la progresión del cáncer. Restablecer este equilibrio permite que se reanuden los ciclos normales de las células y genera la muerte celular natural en las células cancerosas. En otras palabras, la granada ayuda al sistema de comunicación del cuerpo a indicarle a las células dañadas que dejen de reproducirse y que se autodestruyan.

• La granada es un aliado seguro y no tóxico en la prevención y el tratamiento del cáncer: en estudios realizados en animales y humanos, no se observó toxicidad significativa incluso con dosis elevadas de jugo, extracto o aceite de semilla de granada. A diferencia de los agentes quimioterapéuticos, que dañan las células sanas y debilitan el sistema inmunológico, la granada refuerza las defensas celulares y mejora la capacidad antioxidante.

Cómo utilizar la granada para proteger su salud

Si leyó hasta aquí, ya sabe lo poderosa que es la granada. Lo que quizás no se dé cuenta es lo sencillo que es comenzar a utilizarla de manera estratégica para proteger sus arterias, calmar la inflamación y fortalecer las defensas de su cuerpo contra las enfermedades.5 El objetivo no es consumir granada solo porque sí, es para ayudar a corregir las causas fundamentales del daño, que incluyen el estrés oxidativo, la inflamación crónica y el desequilibrio hormonal. Ya sea que desee ayudar a su corazón, mejorar su piel o prevenir el cáncer, aquí le explicamos cómo utilizar esta fruta como un sistema de defensa diario.

1. Comience el día con granada fresca, jugo o extracto: obtendrá los mayores beneficios si consume la fruta entera porque las semillas, la pulpa y la membrana trabajan juntas para brindar fibra, antioxidantes y polifenoles que protegen su corazón y limpian sus arterias. Si no dispone de granada fresca, elija un jugo prensado en frío sin azúcar o un extracto estandarizado que contenga punicalaginas, que son los compuestos clave que mejoran la circulación y reducen la inflamación.

Intente consumir media fruta al día o un pequeño vaso de jugo por la mañana, cuando los sistemas de desintoxicación naturales de su cuerpo están más activos. Si desea evitar el azúcar, opte por un extracto para obtener los beneficios sin el dulzor.

2. Utilice la cáscara, no solo la fruta: la cáscara contiene más antioxidantes que cualquier otra parte de la fruta. Puede secarla, convertirla en polvo y agregarla a licuados o té. Para ello, remoje una cucharadita de cáscara en polvo en agua caliente con limón para obtener un té rico y natural que favorece el equilibrio del azúcar en la sangre, la salud intestinal y el sistema inmunológico. Esta es una de las formas más sencillas de reducir la inflamación de adentro hacia afuera.

3. Combine la granada con grasas saludables para aumentar su absorción: muchos de los antioxidantes de la granada son liposolubles, lo que significa que se absorben mejor cuando se consumen con grasas saludables. Intente combinar las semillas de granada con yogur entero de animales alimentados con pastura. Esto no solo mejora la absorción de nutrientes, sino que también ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre y lo mantiene saciado por más tiempo.

4. Considere el aceite de semilla de granada para una protección adicional: el aceite extraído de las semillas de granada contiene ácido punícico, que es un ácido graso omega-5 poco común con efectos antiinflamatorios y de equilibrio hormonal. Puede comprarlo en forma de cápsulas o como aceite prensado en frío. Favorece la elasticidad de la piel, ayuda a regular la actividad del estrógeno y apoya la prevención del cáncer.

5. Consuma la granada a diario como parte de una "rutina de longevidad": piense en esta fruta como su póliza de seguro para las células. Puede alternar entre semillas de granada frescas, jugo, extracto o té de cáscara a lo largo de la semana. Agregue esta fruta al yogur, a las guarniciones o a los licuados. Si es adulto mayor o está bajo mucho estrés, el uso diario se vuelve aún más importante, ya que su cuerpo produce más radicales libres bajo tensión.

Hacer de la granada parte de su alimentación favorece una energía constante, una piel más suave, una mayor concentración y un sistema inmunológico más fuerte a lo largo del tiempo.

Preguntas frecuentes sobre la granada

P: ¿Por qué se considera la granada una de las frutas más saludables de la Tierra?

R: La granada está repleta de antioxidantes, en especial polifenoles y taninos, que protegen las células del estrés oxidativo, el cual favorece el envejecimiento, la inflamación y las enfermedades crónicas. A diferencia de muchas frutas, también apoya la salud del corazón, equilibra las hormonas, fortalece el sistema inmunológico y ayuda a prevenir daños al ADN, lo que le confiere un efecto protector en todo el cuerpo.

P: ¿Por qué la cáscara de granada es tan efectiva?

R: La cáscara contiene alrededor de 12 veces más antioxidantes que el jugo o las semillas. Los estudios demuestran que ayuda a reducir la oxidación del colesterol, equilibra el azúcar en la sangre y calma la inflamación. También combate bacterias y hongos dañinos, protege las células del cerebro y favorece la reparación de la piel al estimular la producción de colágeno. Los investigadores también descubrieron que retarda el crecimiento de varios tipos de células cancerosas en estudios de laboratorio.

P: ¿Cómo ayuda la granada a prevenir el cáncer?

R: Los compuestos de la granada, como el ácido elágico, las punicalaginas y las urolitinas, producen efecto en numerosas vías para evitar que el cáncer se forme y se propague. Reducen la inflamación, bloquean los vasos sanguíneos que alimentan los tumores, retardan la división celular e interfieren con la actividad del estrógeno que se asocia con el cáncer de mama y de próstata.

P: ¿Es seguro consumir granada con regularidad?

R: Sí, las investigaciones demuestran que el jugo, el extracto y el aceite de semilla de granada no son tóxicos incluso en dosis elevadas. A diferencia de los medicamentos de quimioterapia que dañan las células sanas, la granada fortalece las defensas celulares, mejora la capacidad antioxidante y apoya los sistemas de reparación naturales del cuerpo sin efectos secundarios.

P: ¿Cuál es la mejor manera de incluir la granada en su alimentación?

R: Consuma la fruta entera siempre que sea posible (semillas, pulpa y todo) para obtener todos los beneficios. También puede beber jugo sin azúcar, tomar un extracto estandarizado o utilizar la cáscara en forma de té o polvo. Combinar la granada con grasas saludables, como yogur entero de animales alimentados con pastura, mejora la absorción de nutrientes. Consumir granada a diario ayuda a proteger las arterias, combate la inflamación, favorece el equilibrio hormonal y promueve la longevidad.