📝HISTORIA EN BREVE
- Se cree que la enfermedad de Alzheimer es el resultado de una acumulación anormal de placa en el cerebro que destruye poco a poco el tejido cerebral. Durante décadas, casi toda la investigación sobre el alzhéimer se enfocó en eliminar el amiloide, incluso después de que se demostrara que la base de este trabajo provenía de una investigación fraudulenta
- Los miles de millones que han gastado en las investigaciones sobre el alzhéimer y el amiloide sólo han ayudado a producir tres medicamentos, los cuales ofrecen beneficios mínimos y efectos secundarios graves
- Por el contrario, los tratamientos prácticos y accesibles para controlar la demencia o el deterioro cognitivo han sido víctimas de una campaña de desprestigio por parte de la industria médica
- Por ejemplo, el DMSO tiene propiedades neuroprotectoras que han salvado a muchas víctimas de derrame cerebral y de lesión de la médula espinal de una vida de discapacidad. Además, años de investigaciones demuestran que ayuda a tratar el deterioro cognitivo y la demencia
- Este artículo hablará de la estafa que rodea al alzhéimer, así como de terapias simples para el deterioro cognitivo de las que nunca hablan
🩺Por A Midwestern Doctor, autor invitado
Existe un problema grave de sesgo en la medicina convencional, que se inclina por modelos bioquímicos de las enfermedades, ya que esto facilita el desarrollo de terapias costosas, lo que se traduce en grandes ganancias para la industria médica. Por desgracia, en muchos casos, este tipo de enfoque, en el mejor de los casos, solo sirve para controlar los síntomas y, como resultado, muchas enfermedades se etiquetan como “incurables”, mientras que hacen todo lo posible para enterrar las terapias naturales que son accesibles y que no pueden patentarse.
Por esta razón, y a pesar de gastar mucho dinero en investigar el alzhéimer (por ejemplo, los NIH gastaron 2900 millones en 2020 y 3900 millones en 20241), aún no hay un progreso real con respecto a esta enfermedad. A esto le sumamos el costo por tratar la enfermedad (por ejemplo, se estima que el año pasado el gobierno gastó unos 360 mil millones de dólares en esta enfermedad)2 y el impacto social no se queda atrás.
El origen de la hipótesis del amiloide
En 1906, las placas (de amiloide) en el cerebro se identificaron como la causa del alzhéimer. A medida que han pasado los años, eliminar estas placas ha sido la base de la mayoría de las investigaciones sobre el alzhéimer. Según un artículo que se publicó en 2022:3
“Cientos de ensayos clínicos de terapias dirigidas a los amiloides han tenido poco éxito; y solo un medicamento (Aduhelm) obtuvo la aprobación de la FDA. Sin embargo, el Aβ aún es la base de la mayoría de las investigaciones y del desarrollo de medicamentos. El NIH gastó unos 1600 millones de dólares en proyectos que mencionan amiloides en este año fiscal, lo que representa casi la mitad de su financiación total para el alzhéimer.
Los científicos que proponen otras posibles causas del alzhéimer, como la disfunción inmunológica o la inflamación, solo reciben críticas. Por ejemplo, Forsayeth afirma que la hipótesis del amiloide se convirtió en "el equivalente científico del modelo ptolemaico del Sistema Solar", en el que el Sol y los planetas giran alrededor de la Tierra”.
Nota: muchas veces, cuando un paradigma defectuoso no logra explicar la enfermedad que dice abordar, en lugar de admitir que el paradigma está mal, sus partidarios etiquetarán cada pieza de evidencia conflictiva como una paradoja (por ejemplo, la "paradoja" francesa refuta la idea de que el colesterol causa enfermedades cardíacas)4 y cavarán más y más profundo hasta que puedan encontrar algo que apoye su ideología (por ejemplo, las estatinas que reducen el colesterol casi no brindan ningún beneficio para las enfermedades cardíacas, mientras que tienen efectos secundarios significativos y aun así las prescriben como la mejor opción para los pacientes).
El fracaso constante del modelo amiloide para curar el alzhéimer ha provocado que haya más personas escépticas al respecto, y llevó a algunos científicos a buscar modelos alternativos de la enfermedad. Al poco tiempo, descubrieron que había otros factores que influían en el origen de la enfermedad (por ejemplo, la inflamación crónica) y, en 2006, todo indicaba que esta perspectiva cambiaría por completo la dirección de la investigación sobre el alzhéimer.
En respuesta, los defensores de la teoría del amiloide cambiaron su postura y comenzaron a decir que en realidad no se debía a los grupos de amiloide, sino a sus partes tóxicas (oligómeros), por lo que en 2006, la revista Nature publicó un artículo que identificó un oligómero tóxico que nadie conocía: el Aβ*56, y proporcionó pruebas de que causaba demencia en ratas. 5
Este artículo consolidó la hipótesis de la beta amiloide y los oligómeros tóxicos (ya que proporcionó la prueba que muchos defensores de la teoría esperaron por mucho tiempo) y rápido se convirtió en uno de los trabajos más citados en el campo de la investigación sobre el alzhéimer. Sus autores se volvieron muy populares en el campo de la medicina y comenzaron a publicar más artículos para validar su hipótesis inicial, mientras que los NIH y la industria farmacéutica comenzaron a invertir miles de millones para investigaciones sobre la hipótesis del amiloide y el oligómero tóxico.
Es importante mencionar que algunos se mostraron escépticos sobre sus hallazgos y no pudieron replicar estos datos, pero como suele suceder en estos casos, decidieron ignorarlos:
“La evidencia irregular de que el Aβ*56 causa alzhéimer generó sospechas durante mucho tiempo. 6 Wilcock ha puesto en duda los estudios sobre el Aβ*56 «purificado». Dichos oligómeros son inestables y se transforman de manera espontánea en otros tipos de oligómeros. Puede haber varios tipos en una muestra, incluso después del proceso de purificación, lo que hace difícil afirmar que los efectos cognitivos solo se deben al Aβ*56, si es que existe.
Según Wilcock y otros expertos, varios laboratorios han tratado de encontrar sin éxito el Aβ*56, aunque pocos han publicado esos hallazgos. Las revistas no se interesan por los resultados negativos y, muchas veces, los investigadores no se atreven a contradecir a un investigador famoso”.
El escándalo del amiloide
A finales de 2021, los inversores contrataron a un médico neurocientífico para evaluar un medicamento experimental contra el alzhéimer y descubrió indicios de que sus datos se basaban en western blots manipulados (y, por lo tanto, evaluaciones erróneas de qué oligómeros estaban presentes en los cerebros de los participantes de la investigación).7 Cuando profundizó en el tema, descubrió que otros artículos en la literatura sobre el alzhéimer también se basaron en western blots manipulados.
Nota: Los western blots, que se utilizan para detectar proteínas, son una de las pocas formas de fraude en la investigación que son fáciles de detectar (por ejemplo, descubrimos que Pfizer presentó western blots falsos a los reguladores para "demostrar" que su vacuna funcionaba). De manera lamentable, existen fraudes más difíciles de detectar en toda la literatura científica (por ejemplo, investigadores independientes que analizaron los datos que presentó Pfizer ante las autoridades descubrieron que también manipuló la información sobre dónde se distribuye la vacuna COVID en el cuerpo).8
Al poco tiempo, el neurocientífico descubrió que tres de esos artículos sospechosos eran del mismo autor, por lo que decidió investigar sus demás publicaciones. Hasta que encontró un artículo sobre el alzhéimer que publicó en 2006 y que tenía señales evidentes de fraude.9
En otra investigación, descubrió 20 artículos manipulados que había escrito el mismo autor, y diez eran sobre el Aβ*56 (junto con un coinvestigador que confirmaba una mala conducta científica por parte del autor).
La amiloide se convirtió en una mina de oro para la industria
Una de las evidencias más claras de este fraude monumental fue lo poco que se hizo al respecto. Por ejemplo, se informó sobre este problema a los NIH en enero de 2022, pero en mayo de 2022, además de no hacer nada, la agencia dio al investigador sospechoso una subvención de investigación de $764 792 (aprobada por otro de los autores del artículo de 2006).10
En julio de 2022, la revistas Science publicó un artículo que exponía la situación y el fraude que había ocurrido.11 Sin embargo, nadie hizo nada y el investigador mantuvo su cargo como profesor titular de la facultad de medicina.12 No fue hasta junio de 2024 que, a pedido de los autores, se retractó el artículo de 2006:13 todos negaron tener la culpa e insistieron en que las imágenes manipuladas no habían afectado las conclusiones del artículo.
Sin embargo, el 29 de enero de 2025, durante su audiencia de confirmación, RFK citó el artículo como un ejemplo de fraude institucional y de desperdicio de dinero de impuestos por parte de los NIH, y unos días después, el investigador presentó su renuncia como profesor de medicina (aunque todavía mantenía su inocencia) 14
Es posible que este comportamiento extraño (por ejemplo, el campo médico insiste que, aunque hubo fraude, no significa que la hipótesis amiloide es falsa) sea resultado de la cantidad de dinero que está en juego, más allá del dinero destinado a la investigación, alrededor de 7 millones de adultos tienen alzhéimer, lo que equivale a cientos de miles de millones en ventas (financiadas por Medicare) al año.15
Los intentos fallidos por producir un medicamento efectivo
Hace poco, un anticuerpo monoclonal que hizo que las células inmunológicas atacaran al amiloide demostró un éxito limitado en el tratamiento del alzhéimer, pero eso no impidió que la comunidad médica, la industria farmacéutica y los reguladores de medicamentos, lo promocionaran como algo revolucionario. Además, el primer medicamento recibió una aprobación acelerada (que la FDA anunció con orgullo).16 El segundo no causó tanto revuelo (debido a la inmensa controversia que rodeó al primero),17 y el tercero se aprobó de forma parcial un año y medio más tarde.18
Cada año, JP Morgan (Chase Bank) organiza una conferencia privada para inversores farmacéuticos en la que se decide todo lo que sucederá con la industria. En 2023, se enfocaron (aquí más información al respecto) en la increíble rentabilidad de los medicamentos nuevos contra el alzhéimer y los GLP-1, como el Ozempic (que la FDA también ha promovido bastante). Algo muy curioso fue que el comisionado de la FDA (que muchos consideran un corrupto) fue uno de los oradores principales y, unos días antes de la conferencia, anunció la segunda aprobación de una forma discreta.
No obstante, a pesar de las imágenes de su optimismo en torno a los medicamentos (cada uno atacaba diferentes aspectos de los amiloides), su aprobación fue controversial debido a que:
• El panel asesor independiente de la FDA, en una acción muy inusual, votó 10-0 (con una abstención) en contra de aprobar el medicamento Aduhelm, que atacaba las placas amiloides, pero esto no impidió que la agencia lo aprobara. En una decisión sin precedentes, tres de los asesores renunciaron, y dijeron que "podría considerarse la peor decisión de aprobación de medicamentos en la historia moderna de los Estados Unidos".19
• Ese medicamento tenía un precio de 56 000 dólares al año, lo suficiente para llevar a la quiebra a Medicare (lo que hizo que el Congreso interviniera).20
• Los estudios encontraron inflamación o sangrado cerebral en el 41 % de los pacientes.21 Además, otros síntomas como dolores de cabeza (incluyendo migrañas y neuralgia occipital), las caídas, la diarrea, la confusión y el delirio también incrementaron de manera significativa.
• No se observó ninguna mejora en el alzhéimer; solo un análisis encontró que desaceleró la progresión del alzhéimer en un 20 % (aunque esto pudo ser el resultado del diseño del protocolo en lugar de un efecto real).
El segundo anticuerpo monoclonal (que apuntaba a los precursores amiloides) tuvo un perfil de riesgo-beneficio un poco mejor22 (solo el 21 % experimentó sangrado e inflamación cerebral debido a la reducción de la orientación a las placas amiloides estables), y se detectó una reducción del 26.4 % en la progresión del alzhéimer (lo que, para el contexto, se tradujo en una reducción de 0.45 en una escala donde se necesita una reducción de al menos 1 a 2 puntos para crear un impacto que se considere significativo para un paciente).
El tercer monoclonal (que apuntaba a las placas amiloides que se pensaba que eran más patológicas)23 también se cuestionó porque provocó que el 36.8 % de los participantes desarrollaran sangrado o inflamación cerebral, y al igual que los otros medicamentos amiloides, causó dolores de cabeza y reacciones a la infusión (por ejemplo, náuseas, vómitos, cambios en la presión arterial, reacciones de hipersensibilidad o anafilaxia) y había razones para sospechar que el ensayo había exagerado los beneficios.
Una vez más, a pesar de todas las protestas contra el tercer medicamento, el panel asesor de la FDA votó de forma unánime a favor de su aprobación, esto sin importar que tenía un mecanismo, una efectividad y una toxicidad muy similar a los del medicamento que ya habían rechazado antes.
Por lo tanto, no debería sorprender que, cuando el British Medical Journal realizó una investigación independiente, descubrió que dentro de bases de datos disponibles 9 de los 9 miembros (evaluables) del comité asesor tenían conflictos de intereses financieros.24
Por suerte, a pesar de todo lo que invirtieron para promocionarlos y del esfuerzo por parte de la industria por promover el sector, el mercado reconoció lo malos que eran. El precio del primer medicamento se redujo a la mitad (luego lo retiraron del mercado porque nadie lo quería, ya que solo recaudó alrededor de 5 millones de dólares),25 mientras que los otros dos tuvieron ventas que se consideran modestas (unos 290 millones para el más popular)26 para la industria.
La conclusión sobre estos medicamentos
De todo esto, destacan cuatro puntos importantes:
• Estos medicamentos dañan el tejido cerebral, lo que demuestra que su mecanismo de acción es peligroso (por ejemplo, produce inflamación cerebral porque hace que las células inmunológicas que atacan el amiloide también ataquen el tejido cerebral, o crea sangrado cerebral al eliminar la placa amiloide que repara las paredes de los vasos y estabiliza el tejido cerebral). Con todo esto, no han hecho el intento por disuadir sobre el uso de este tipo de medicamentos.
• Eliminar el amiloide produce un beneficio mínimo e incluso puede ser contraproducente. De hecho, uno de los únicos protocolos que fue efectivo para tratar el alzhéimer considera al amiloide como un mecanismo de protección que utiliza el cerebro para prevenir más daños.
• Han desperdiciado una cantidad absurda de dinero y tiempo en este esfuerzo debido a la urgencia del campo médico por encontrar un medicamento patentable.
• La atención que han puesto en estos medicamentos lucrativos ha desviado la atención de otros tratamientos (que no pueden patentarse) más accesibles y efectivos.
Por ejemplo, un ensayo controlado aleatorio que administró MCT del coco descubrió que, durante 6 meses,27 el 80 % de los pacientes permanecieron estables o mejoraron, para ponerlo en contexto, su efecto fue más beneficioso que cualquiera de los tres medicamentos que mencionamos, y lo más importante es que no causó hemorragias cerebrales (y cuesta mucho menos que el costo anual de $ 30 000 de esos medicamentos).
Nota: Muchos lectores han compartido que el aceite de coco ha sido muy beneficioso para la demencia de sus familiares.
Los beneficios del DMSO en la demencia
El dimetilsulfóxido (DMSO) es un compuesto natural que tiene una variedad de propiedades únicas que no solo impiden que mueran los tejidos, sino que restauran los tejidos dañados por lesiones anteriores; además, décadas de evidencia demuestran que el DMSO es muy beneficioso en caso de derrame, hemorragia y conmoción grave en el cerebro, así como en lesiones de la médula espinal, lo que salva a los pacientes de una vida con parálisis.
Muchos de los mecanismos del DMSO contrarrestan de forma directa los procesos que causan demencia, y así lo confirman muchos de mis lectores que me han compartido experiencias como:
"La esposa de mi tío tiene demencia y no había hablado por más de un año, mi mamá los visitó hace poco, y les contó sobre el DMSO. Mi tío comenzó a administrárselo por vía oral, y después de dos semanas empezó a hablar de nuevo". 29
"Leí el artículo y comencé a dárselo a mi madre de 93 años en su jugo todas las mañanas a finales de noviembre, que ha tenido algún tipo de demencia desde hace unos 15 años. Desde que toma DMSO ya no ha tenido episodios fuertes, está más presente, puede comunicarse mejor y reírse con nosotros, volvió a ser la misma de antes. Ya puede cruzar las piernas otra vez y volvió a levantar su dedo meñique mientras bebe su café, son muchas cosas pequeñas, pero que han hecho una gran diferencia. Ahora entiende cuando le pido que use el baño, sus capacidades mentales mejoraron bastante y volvió a colorear". 30
"Estoy muy agradecido por sus publicaciones sobre el DMSO. Mi papá con alzhéimer volvió a interactuar con nosotros, y todo gracias a su ayuda".31
Muchos estudios respaldan estas experiencias:
• Cuando se modificaron las arterias carótidas de las ratas con cirugía para reducir el flujo de sangre al cerebro, el DMSO evitó tanto el daño neuronal como la pérdida significativa de memoria espacial y aprendizaje que suele ocurrir. 32
• En un estudio similar, las ratas que desarrollaron un deterioro crónico y grave de la memoria debido a la reducción del flujo sanguíneo cerebral recibieron DMSO y FDP durante 7 días, lo que mejoró su memoria en un 54 %, y por poco igualaron la función cognitiva de las ratas de control.33,34
• En ratas, recibir DMSO todos los días contrarrestó el deterioro de la memoria inducido por infusiones intracerebroventriculares de STZ,35 mientras que, en un estudio similar,36 el DMSO y el Ginkgo biloba mejoraron el aprendizaje y la memoria en ratas en las que se indujo alzhéimer.
• Beber pequeñas cantidades de DMSO previno la degeneración visual que se observó en ratas en las que se indujo alzhéimer en etapa temprana.37 En otro estudio con esas mismas ratas, el DMSO protegió las células cerebrales clave y mejoró tanto su memoria espacial como su olfato (mientras disminuyó su ansiedad).38 Además, en ratas que se criaron para desarrollar trastornos cerebelosos, el DMSO previno el deterioro relacionado con la edad de ciertas funciones cognitivas (por ejemplo, la memoria y el aprendizaje espacial).
Estos resultados también se replicaron en humanos:
• 18 pacientes con alzhéimer que recibieron DMSO durante tres meses, experimentaron mejoras importantes en la memoria, la concentración y la comunicación, así como una disminución significativa de la desorientación en el tiempo y el espacio.39
• En 104 adultos de edad avanzada con demencia por enfermedades cerebrovasculares, conmociones cerebrales o párkinson, recibir una combinación de DMSO y aminoácidos mejoró su cognición y función motora.40
• En 100 pacientes con enfermedades cerebrovasculares (muchos de ellos con demencia),41 el DMSO ayudó a mejorar casi todos sus parámetros cardiovasculares, además:
“La recuperación de los síntomas fue positiva, hubo cambios favorables que se reflejaron en una sensación de bienestar, recuperación de la agilidad, cambios de humor a un estado más alegre, mejora del sueño y habla más clara. En cuanto a los resultados “focales”, se registró una mejor recuperación de la hemiplejia y la hemiparesia. Se produjo una recuperación más rápida del habla en los casos de afasia definida o indicada”.
Conclusión
La historia del alzhéimer es un ejemplo más de cómo la ciencia médica solo se enfoca en productos lucrativos, lo que pone las ganancias por encima de la salud pública. Esto debe cambiar, y para hacerlo, deben enfocarse en las causas subyacentes de las enfermedades crónicas que azotan a nuestra sociedad.
Por suerte, se ha empezado a establecer una verdadera política de salud para romper el monopolio de los medios de comunicación convencionales, después de todas las atrocidades de las que fuimos testigos durante el COVID-19. Cada vez más personas están abriendo los ojos y buscando terapias efectivas que refuercen su salud. Se trata de una oportunidad única, que no debemos dejar pasar porque tal vez no se vuelva a presentar.
Nota del autor: este es un resumen de un artículo más extenso que habla a detalle sobre las causas reales y los tratamientos para el alzhéimer y el deterioro cognitivo.
El Dr. Mercola habla sobre el autor
A Midwestern Doctor es un médico y lector regular de Mercola.com. Creo que sabe mucho sobre una gran variedad de temas, y le agradezco que comparta su conocimiento con nosotros. También respeto su deseo de permanecer en el anonimato, ya que todavía está en primera línea tratando a los pacientes. Para más información sobre AMD, consulte The Forgotten Side of Medicine en Substack.
🔍Fuentes y Referencias
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- 8 A Midwestern Doctor, October 5, 2025
- 10 University of Minnesota, 2022
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- 14 ScienceInsider, 10 February 2025
- 15 CDC.gov, August 17, 2024
- 16 FDA, Accessed October 2025 (Archived)
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- 25 Global News Wire, December 20, 2021
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