📝HISTORIA EN BREVE
- Los niveles de litio en el cerebro disminuyen en las personas con deterioro cognitivo leve y Alzheimer, lo que promueve la pérdida de memoria, la inflamación del cerebro y la acumulación de proteínas tóxicas
- Se ha demostrado que el litio en dosis bajas preserva la memoria, mejora la atención y estabiliza el estado de ánimo sin producir los riesgos para los riñones y la tiroides que se asocian con las dosis más fuertes que requieren receta médica
- Un ensayo clínico descubrió que el litio retardaba la progresión de los problemas de memoria tempranos al Alzheimer, lo que reduce los marcadores clave de la enfermedad y mejora el funcionamiento diario
- Los alimentos enteros, el agua rica en minerales, el magnesio y el zinc favorecen un equilibrio saludable del litio y le brindan al cerebro los nutrientes que necesita para resistir el deterioro
- Eliminar los aceites vegetales, reducir el exceso de hierro y aumentar los niveles de antioxidantes como el glutatión actúan junto con el litio para proteger las células del cerebro y preservar la memoria a largo plazo
🩺Por el Dr. Mercola
La enfermedad de Alzheimer destruye la memoria, la independencia y la identidad, y obliga a las familias a ver cómo afecta a sus seres queridos. Es una de las principales causas de muerte en los adultos mayores, pero los tratamientos convencionales no logran cambiar su curso una vez que comienza. La magnitud del problema es perturbadora. Hoy en día, millones de personas padecen Alzheimer y las cifras aumentan a medida que la población envejece.
No se trata solo de pérdida de memoria, sino también de perder la habilidad de gestionar la vida cotidiana, tomar decisiones y mantenerse conectado con las personas importantes. Investigadores de todo el mundo buscan respuestas más allá de solo controlar los síntomas. Una dirección sorprendente ha surgido de los estudios de un oligoelemento (el litio) que durante mucho tiempo se ha pasado por alto fuera de la psiquiatría.
En lugar de centrarse solo en los medicamentos diseñados para ocultar los problemas de memoria, los científicos han descubierto cómo los niveles nutricionales de litio podrían influir en la resiliencia del cerebro y en el proceso del deterioro cognitivo. Esta línea de investigación sugiere un cambio en cómo percibimos la prevención y la protección, lo que sugiere que la historia del Alzheimer no se trata solo de lo que falla en el cerebro, sino también de lo que falta.
Los primeros hallazgos que compartiré se centran en lo que sucede cuando los niveles de litio disminuyen y por qué eso es importante para la memoria y la salud del cerebro a largo plazo.
La pérdida de litio en el cerebro promueve el deterioro del Alzheimer
Una investigación publicada en Nature analizó tejido cerebral de personas con deterioro cognitivo leve (DCL) y enfermedad de Alzheimer para medir cómo se distribuían diferentes metales en el cerebro.1
Los investigadores descubrieron que el litio se diferenciaba de todos los demás metales porque sus niveles se reducían de manera constante en un área importante del cerebro involucrada en la toma de decisiones, la memoria y la personalidad. Esto no fue una casualidad. Las placas amiloides, que son los grupos pegajosos de proteínas que se acumulan en la enfermedad de Alzheimer, atrajeron el litio, lo que lo bloqueó y lo hizo inaccesible para el funcionamiento normal del cerebro.
• La deficiencia de litio se asocia con una pérdida de memoria más rápida y daño cerebral: en experimentos con animales, eliminar el litio de la alimentación aceleró el proceso de la enfermedad. Los ratones desarrollaron más placas amiloides, más ovillos de tau (fibras retorcidas que estrangulan las células del cerebro) y niveles más elevados de inflamación en el cerebro. Su memoria también se deterioró más rápido en comparación con los ratones que recibieron la cantidad adecuada de litio.
• Las funciones clave del cerebro empeoraron sin litio: los investigadores observaron que la deficiencia de litio provocó que las conexiones que permiten que las células del cerebro se comuniquen entre sí se debilitaran. La mielina, que es la vaina protectora que rodea las fibras nerviosas, también se volvió más delgada, lo que perjudicó la comunicación entre neuronas.
Éstos son los mismos cambios que subyacen a la mala memoria, la confusión y los cambios de personalidad que se observan en el Alzheimer. Cuando se restableció el litio, estos procesos dañinos se desaceleraron, lo que ofrece la esperanza de que equilibrar los niveles de litio podría ayudar a mantener la memoria y el pensamiento más agudos a medida que envejecemos.
• Se identificó el mecanismo principal: los investigadores identificaron una enzima específica como el mecanismo central. Cuando los niveles de litio disminuyeron, esta enzima comenzó a funcionar a toda marcha. En otras palabras, la enzima es como un interruptor que activa la acumulación de tau y la inflamación. La activación excesiva de esta enzima aceleró la patología del Alzheimer. La actividad de la enzima volvió a estar bajo control cuando se restablecieron los niveles de litio, lo que redujo tanto los ovillos de tau como la inflamación del cerebro.
• El orotato de litio ofreció mayor protección que las formas estándar: cuando los científicos compararon diferentes tipos de litio, descubrieron que el orotato de litio fue más efectivo para restablecer el equilibrio del litio en el tejido cerebral en comparación con el carbonato de litio, el cual es la forma estándar del medicamento que se utiliza en psiquiatría. El orotato de litio eludió el problema de quedar atrapado en las placas amiloides y entregó litio utilizable de manera directa al cerebro.
El litio en dosis bajas tiene beneficios consistentes para el cerebro y el estado de ánimo
En un estudio publicado en Neuroscience & Biobehavioral Reviews, los investigadores examinaron docenas de estudios que exploraban cómo el litio en dosis bajas (muy por debajo de los niveles utilizados en tratamientos psiquiátricos) afecta la salud del cerebro y la estabilidad emocional.2 El análisis incluyó ensayos clínicos y estudios observacionales, lo que ofreció un panorama amplio de cómo el litio en trazas interactúa con la cognición y el estado de ánimo en poblaciones diferentes.
• Los hallazgos demostraron preservación cognitiva y apoyo al estado de ánimo: el litio en dosis bajas apoyó la función del cerebro, sobre todo en las personas con problemas de memoria tempranos como el deterioro cognitivo leve (DCL).
No solo se observaron mejoras en el rendimiento de la memoria, sino también en el funcionamiento diario, lo que sugiere que incluso cantidades pequeñas de litio fueron significativas para proteger la independencia. Otro beneficio importante fue la estabilización del estado de ánimo. Las personas con depresión o trastornos del estado de ánimo experimentaron una mayor estabilidad emocional y menos episodios graves cuando el litio en trazas fue parte de su régimen.
• La evidencia señaló mejoras específicas en la cognición: varios de los estudios en la revisión descubrieron que los pacientes que recibieron litio en dosis bajas tuvieron mejores puntajes en las pruebas de función cognitiva en comparación con aquellos que no lo recibieron. Estos resultados son importantes porque sugieren que no se necesitan dosis elevadas para notar una diferencia en las habilidades cognitivas diarias, sino que cantidades mínimas fueron suficientes para obtener mejoras mensurables.
• Se observaron beneficios sin efectos secundarios dañinos: se sabe que los medicamentos de litio estándar que se utilizan en psiquiatría sobrecargan los riñones y la tiroides en dosis terapéuticas, lo que a menudo limita su uso a largo plazo. Por el contrario, los estudios de dosis bajas analizados no presentaron tales riesgos. Los participantes toleraron bien las dosis a nivel de nutrientes, lo que hace que el litio en esta forma sea una opción para apoyar al cerebro a largo plazo sin dañar los órganos.
• El litio actuó como un micronutriente para la resiliencia cerebral: los autores de la revisión enfatizaron que el litio debe considerarse no solo como un medicamento, sino también como un oligoelemento que apoya la resiliencia contra el deterioro neurológico.
Observaron que en las poblaciones donde los niveles naturales de litio en el agua potable fueron más elevados, las tasas de demencia y trastornos del estado de ánimo fueron más bajas. Esto sugiere que su exposición diaria al litio, incluso en cantidades pequeñas, influye en la resistencia del cerebro al estrés y al envejecimiento.
El tratamiento con litio a largo plazo retrasa la progresión de la pérdida de memoria al Alzheimer
En un artículo que se publicó en The British Journal of Psychiatry, los investigadores evaluaron si el tratamiento con litio a largo plazo podría retrasar o retardar la transición del DCL amnésico (una afección que se caracteriza por una pérdida significativa de memoria pero aún no una demencia completa) a la enfermedad de Alzheimer. 3 El DCL es una etapa de gran riesgo, y muchos pacientes pueden desarrollar Alzheimer en cuestión de años. Centrarse en esta etapa le permitió al estudio probar si el litio podría actuar como una terapia que modifica la enfermedad en lugar de solo tratar los síntomas.
• Los participantes presentaron mejores puntajes en las pruebas y marcadores de salud del cerebro: el ensayo inscribió a adultos diagnosticados con DCL amnésico y los asignó al azar para recibir litio en dosis bajas o placebo durante 12 meses.
Las personas que recibieron litio tuvieron mejores resultados en pruebas cognitivas que medían la memoria, la atención y la flexibilidad mental. Además, su líquido cefalorraquídeo tuvo niveles más bajos de una proteína que se acumula en el Alzheimer y sirve como marcador biológico de la progresión de la enfermedad.
• El litio produjo mejoras significativas en el funcionamiento diario: los pacientes que tomaron litio se concentraron mejor, permanecieron atentos y procesaron la información de manera más efectiva en comparación con los que tomaron placebo. Para las personas que tienen problemas de memoria temprana, esto les permite mantener la independencia por más tiempo, conservar la habilidad de gestionar las actividades diarias, recordar conversaciones y participar en la vida social y familiar sin el deterioro rápido que suele esperarse en esta etapa.
• La progresión de la enfermedad se desaceleró: menos participantes en el grupo de litio progresaron de deterioro cognitivo leve (DCL) a Alzheimer completo en comparación con el grupo placebo, aunque la diferencia no alcanzó relevancia estadística debido al número pequeño de pacientes inscritos. A pesar de esa limitación, el patrón fue alentador porque sugirió que incluso en dosis bajas, el litio retardaba o incluso prevenía que apareciera el Alzheimer en las personas con riesgo mayor.
• El litio demostró propiedades modificadoras de la enfermedad: a diferencia de los medicamentos actuales para el Alzheimer, que se centran sobre todo en síntomas como la pérdida de memoria o la agitación, el litio parecía cambiar la biología de la enfermedad en sí. El litio no fue cualquier remedio, sino que también influyó en la trayectoria del Alzheimer, ya que redujo la acumulación de tau, mejoró el rendimiento en las pruebas y redujo la tasa de deterioro.
Cómo proteger su cerebro con niveles equilibrados del litio
Su cerebro depende de un suministro constante de oligoelementos para mantener la memoria ágil, el estado de ánimo estable y el envejecimiento bajo control. La investigación presentada deja claro que el litio no es sólo una herramienta psiquiátrica, sino que también es un elemento natural que influye en el modo en que envejece el cerebro.4
Proteger su equilibrio de litio es una medida sencilla que puede implementar si le preocupa perder la memoria, olvidar nombres o caer en la confusión a medida que envejece.5 Piense en esto como una inversión en su independencia y calidad de vida en el futuro. Aquí hay cinco estrategias para implementar ahora mismo:
1. Consuma alimentos enteros que aporten trazas de litio: el agua potable en algunas regiones contiene de forma natural cantidades pequeñas de litio, y la alimentación rica en alimentos no procesados ayuda a mantener sus niveles de litio de manera más constante. Si consume una gran cantidad de alimentos ultraprocesados, es probable que su consumo sea menor de lo que debería ser. Comience por incluir más frutas y vegetales frescos en sus alimentos, ya que su cuerpo no solo obtiene litio, sino también todo el espectro de minerales del que depende su cerebro.
2. Limite los alimentos ultraprocesados que eliminan los minerales: cada vez que consume comida rápida, bocadillos envasados o bebidas azucaradas, priva a su cuerpo de minerales traza como el litio. Estos alimentos suelen carecer del equilibrio mineral natural que se encuentra en los ingredientes enteros. Abandonar este patrón ayuda a restaurar los oligoelementos que el cerebro necesita para combatir la pérdida y el deterioro de la memoria.
3. Favorezca los nutrientes encargados de proteger el cerebro que funcionan con el litio: el magnesio y el zinc son dos minerales que mantienen su cerebro resistente e interactúan con el litio para reducir la inflamación y el estrés oxidativo. La mayoría de las personas no obtienen la cantidad suficiente de magnesio para tener una salud óptima. Incluso si lleva una alimentación saludable, el agotamiento del suelo y el procesamiento, ha reducido bastante el contenido de magnesio en los alimentos.
Recomiendo que comience con el citrato de magnesio para descubrir su dosis ideal, incremente de forma gradual hasta que sus heces comiencen a ablandarse, y luego reduzca un poco la dosis. Una vez que conozca su umbral, cambie a glicinato, malato o treonato de magnesio para una mejor absorción sin experimentar problemas digestivos. En el caso del zinc, lo mejor es centrarse en alimentos de origen animal, que aportan zinc absorbible. Las ostras son el alimento más rico en zinc del planeta, seguidas de la carne de res de animales alimentados con pastura, el cangrejo y los productos lácteos como el queso cheddar.
Estas fuentes superan en gran medida a las opciones a base de plantas porque no contienen fitatos, los cuales inhiben la absorción de zinc. Cuando optimiza los niveles de magnesio y zinc, le brinda al litio el equipo de apoyo que necesita para desacelerar los cambios en el cerebro que se relacionan con el Alzheimer.
4. Considere tomar suplementos de litio en dosis bajas si está en riesgo: si tiene antecedentes familiares de Alzheimer, síntomas de deterioro cognitivo leve o solo le preocupa preservar su memoria, el orotato de litio en dosis bajas se ha estudiado como una opción más segura y efectiva que el carbonato de litio estándar. Las investigaciones demuestran que restaura los niveles de litio en el cerebro, reduce las proteínas dañinas y preserva la memoria sin los problemas renales o de tiroides que se asocian con dosis más elevadas.
5. Elimine los aceites vegetales y aborde el exceso de hierro: el litio es solo una parte para mantener el cerebro sano. El exceso de hierro en el cerebro provoca daño oxidativo al reaccionar con las grasas y proteínas de las células del cerebro. El peligro es aún mayor cuando el hierro interactúa con grasas inestables como el ácido linoleico (AL) de aceites vegetales como el de canola, soya, maíz, girasol y cártamo, que se descomponen con facilidad y favorecen este proceso destructivo.
Reemplace estos aceites con grasas estables como mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee, aceite de coco o sebo para dejar de promover el problema. También puede aumentar sus defensas antioxidantes si consume ajo, cebolla y huevos de gallinas camperas. Estos alimentos le dan a su cuerpo los componentes básicos para producir glutatión, que es el sistema de defensa principal de su cerebro contra el daño que provoca el hierro.
Al mismo tiempo, analice sus niveles de ferritina gamma-glutamil transpeptidasa (GGT) (un marcador clave del estrés oxidativo) para evaluar la carga de hierro y el estrés oxidativo. Si su cuerpo retiene más hierro del que puede gestionar de forma segura, le recomiendo donar sangre de dos a cuatro veces al año. Hacer esto extrae el hierro almacenado y reduce sus niveles de forma gradual. Si donar no es una opción debido a su historial de salud, solicite una flebotomía terapéutica para obtener el mismo resultado.
Preguntas frecuentes sobre el litio y la enfermedad de Alzheimer
P: ¿Cómo influye el litio en la enfermedad de Alzheimer?
R: Las investigaciones demuestran que los niveles de litio disminuyen en los cerebros de las personas con Alzheimer y deterioro cognitivo leve. Cuando el litio queda atrapado dentro de las placas amiloides, no está disponible para el funcionamiento normal del cerebro. Restaurar el litio ayuda a retardar el deterioro de la memoria, reduce las proteínas dañinas y protege las neuronas de la inflamación y el daño.
P: ¿Es seguro el uso de dosis bajas de litio a largo plazo?
R: Sí, las revisiones de estudios clínicos confirman que las dosis traza o nutricionales de litio apoyan la memoria, el estado de ánimo y el funcionamiento diario sin los riesgos renales o tiroideos que se asocian con las recetas de nivel psiquiátrico. Los participantes toleraron bien el litio en dosis bajas, lo que lo convierte en una opción más segura para apoyar el cerebro a largo plazo. 6
P: ¿El litio retarda la progresión de la pérdida de memoria?
R: Un ensayo clínico descubrió que los adultos con deterioro cognitivo leve amnésico que tomaron litio en dosis bajas obtuvieron mejores puntajes de memoria, mayor atención y biomarcadores de Alzheimer más bajos en el líquido cefalorraquídeo. 7 Menos personas desarrollaron Alzheimer en comparación con el placebo, lo que sugiere que el litio tiene efectos que modifican la enfermedad.
P: ¿Cómo puedo mantener el equilibrio de mis niveles de litio de forma natural?
R: Puede aumentar sus niveles si consume alimentos enteros y bebe agua rica en minerales si está disponible en su área. Los nutrientes de apoyo como el magnesio y el zinc también trabajan en conjunto con el litio para proteger las células del cerebro. Para las personas con mayor riesgo, la suplementación con orotato de litio en dosis bajas ha demostrado ser prometedora en las investigaciones.
P: ¿Hay otras estrategias que debo implementar además del consumo de litio?
R: Sí, algunas estrategias incluyen abordar el exceso de hierro y eliminar los aceites vegetales. La acumulación de hierro favorece el daño oxidativo en el cerebro, sobre todo cuando reacciona con grasas inestables como el AL presente en los aceites vegetales. Sustitúyalos con grasas estables como mantequilla de animales alimentados con pastura o aceite de coco, done sangre si tiene niveles elevados de hierro y consuma alimentos ricos en azufre como ajo y cebolla para aumentar el glutatión, que es el principal sistema de defensa de su cerebro.
