📝 HISTORIA EN BREVE

  • Las tasas mundiales de mortalidad por enfermedades crónicas disminuyeron en cuatro de cada cinco países entre 2010 y 2019, pero Estados Unidos experimentó la mejora más débil entre las naciones ricas
  • Las enfermedades cardíacas y los derrames cerebrales representaron la mayor parte del progreso a nivel mundial, lo que demuestra cómo el tratamiento de los problemas circulatorios salva vidas
  • El aumento de las muertes por cáncer de páncreas y de hígado, junto con las afecciones neuropsiquiátricas, ralentizan el progreso general y dejan a millones de personas más en riesgo
  • Las fuentes cotidianas de exposición a aceites de semillas, plásticos y sustancias químicas que alteran las hormonas sobrecargan las células, lo que aumenta la inflamación y provoca enfermedades
  • Puede reducir su riesgo si elimina los aceites de semillas, mejora la salud intestinal, limita la exposición a los campos electromagnéticos, elimina toxinas de sus alimentos y su hogar, y apoya la energía con la luz del sol, movimiento, sueño de calidad y niacinamida

🩺 Por el Dr. Mercola

Las personas de Estados Unidos se quedan atrás en materia de salud, ya que la expectativa de vida disminuye mientras en otros países aumenta. En todo el mundo, las enfermedades crónicas que antes reducían la esperanza de vida ahora se controlan de manera más efectiva, lo que le brinda a las personas mejores posibilidades de vivir hasta una edad avanzada.

Estas afecciones, incluyendo las enfermedades cardíacas, la diabetes, el cáncer y las enfermedades pulmonares, no son contagiosas, pero se desarrollan poco a poco y a menudo duran años. También perjudican la calidad de vida a través de síntomas como dolor en el pecho, fatiga, pérdida de memoria o dificultades respiratorias y, cuando no se controlan, conducen a una muerte prematura o a una discapacidad a largo plazo. La realidad es dura, y es que aunque muchos países han logrado avances para reducir las muertes prematuras por enfermedades crónicas, Estados Unidos no ha seguido ese ritmo.

A pesar del gasto enorme en atención médica, las personas de Estados Unidos aún se enfrentan a uno de los progresos más débiles entre las naciones ricas. La pregunta es ¿por qué? Examinar las investigaciones más recientes ayuda a descubrir qué impulsa el progreso a nivel mundial, por qué Estados Unidos se queda atrás y qué puede hacer para reducir su propio riesgo.

Las tendencias mundiales indican un progreso desigual en las muertes por enfermedades crónicas

En un estudio que se publicó en The Lancet, los investigadores examinaron las tasas de mortalidad por enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) en 185 países entre 2001 y 2019.1 Su objetivo fue medir cuánto progreso lograron los países para reducir las muertes prematuras por afecciones como enfermedades cardíacas, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas. El estudio calculó la probabilidad de fallecer antes de los 80 años por estas afecciones, lo que proporciona un panorama claro de si las personas viven vidas más largas y saludables.

• La mayoría de los países vieron avances, pero no todos: el estudio descubrió que entre 2010 y 2019, las tasas de mortalidad por ENT disminuyeron en alrededor del 80 % de los países. Esto significa que alrededor de cuatro de cada cinco naciones lograron prolongar la vida y mejorar los resultados de salud durante ese tiempo. Estos países representaron más del 70 % de la población mundial, por lo que el progreso afectó a miles de millones de personas.

• El desempeño de Estados Unidos quedó por detrás de sus pares: si bien la mayoría de los países occidentales de ingresos elevados lograron avances, Estados Unidos experimentó la mejora más pequeña de todos. En cambio, Dinamarca registró los descensos más pronunciados en las muertes por ENT, lo que demuestra lo que es posible con programas de prevención y tratamiento más efectivos. Para las personas de Estados Unidos, esto significa que pierden más años de vida en comparación con sus vecinos de otros países ricos, a pesar de que Estados Unidos gasta mucho más en atención médica.

• Las enfermedades circulatorias promovieron las mayores mejoras: las enfermedades cardíacas y los derrames cerebrales, agrupados bajo las enfermedades circulatorias, fueron los contribuyentes principales para la disminución de las muertes por ENT en todo el mundo. Mejores tratamientos, una detección más temprana y una mejor atención de emergencia influyeron en la reducción de muertes. Algunos tipos de cáncer también experimentaron mejoras significativas, entre ellos el cáncer de estómago, colorrectal, de cuello uterino, de mama, de pulmón y de próstata representaron una gran parte del progreso.

• Otras afecciones contrarrestaron los avances: no todas las tendencias de las enfermedades avanzaron en la dirección correcta. El estudio demostró que las muertes por afecciones neuropsiquiátricas, incluyendo trastornos graves de salud mental, así como cáncer de páncreas y de hígado, en realidad aumentaron en muchos lugares. Estas condiciones actuaron como pesos que redujeron los logros generales que se obtuvieron mediante mejoras en el corazón y el cáncer.

Las comparaciones entre décadas demuestran que el progreso desacelera

Uno de los hallazgos más preocupantes es que la tasa de mejora entre 2010 y 2019 fue más débil que entre 2001 y 2010. De hecho, el 60 % de los países experimentaron una desaceleración o incluso una reversión del progreso anterior. Esto significa que, a pesar de que el mundo obtuvo avances para reducir las muertes por ENT, el ritmo de este progreso ya no es igual al que se alcanzó en la década anterior.

• Las diferencias geográficas produjeron resultados distintos: los países de Asia central, Medio Oriente y el norte de África experimentaron las mayores reducciones en las muertes de mujeres por ENT. En el caso de los hombres, las mayores disminuciones se produjeron en Europa central y oriental. Por otra parte, las naciones insulares del Pacífico casi no lograron avances, ya que sus tasas de mortalidad apenas descendieron, pese a que ya tenían algunas de las cargas de ENT más elevadas del mundo.

• Las diferencias relacionadas con la edad influyeron en los resultados: en algunos países, tanto los adultos en edad laboral como los adultos mayores de 65 años experimentaron reducciones en las muertes, lo que produjo descensos generales significativos. En otros países, el progreso en un grupo de edad se vio contrarrestado por el empeoramiento de los resultados en otro, lo que anuló los avances generales a nivel nacional. Esta división por edades demuestra lo importante que es centrar las intervenciones de salud en múltiples etapas de la vida en lugar de solo en un grupo.

• Las tendencias de las enfermedades crónicas revelan oportunidades perdidas: la carga cada vez mayor de cáncer de hígado y de páncreas apunta a factores ambientales y de estilo de vida (como el consumo de alcohol, la mala alimentación, la obesidad y la exposición a toxinas) que siguen sin resolverse. El aumento de las enfermedades neuropsiquiátricas sugiere que la atención de la salud mental no ha avanzado al mismo ritmo que la atención de la salud física, lo que ha dejado una brecha importante.

• La muerte prematura por enfermedades crónicas puede evitarse: las vidas se prolongaron cuando los países invirtieron en prevención, tratamiento y entornos más saludables. Pero el progreso es delicado, por lo que cuando este se ralentiza, la carga de la enfermedad vuelve a aumentar.

Cómo controlar el riesgo de enfermedades crónicas

Tiene mucho más poder sobre su salud a largo plazo de lo que la mayoría de las personas creen. Las enfermedades crónicas no son aleatorias, sino que causas predecibles las promueven, como la mala alimentación, la exposición a sustancias tóxicas, la falta de movimiento y el estrés descontrolado.

Cuando aborda los problemas de raíz, le da a sus células las herramientas para producir energía constante, reparar daños y mantener la inflamación bajo control. Piense en esta sección como una guía personal, en la cual las lecciones que enseñan los países que redujeron con éxito las tasas de mortalidad también pueden guiarlo para proteger su salud a largo plazo.

1. Elimine los aceites vegetales y los disruptores hormonales ocultos: el ácido linoleico (AL), que es una grasa poliinsaturada que contienen los aceites de semillas como la soya, el cártamo, el girasol y la canola, perjudica a sus mitocondrias (las fuentes de energía dentro de sus células). Incluso si la etiqueta dice que el producto es orgánico, estos aceites generan estrés celular y aceleran las enfermedades. Reemplácelos con grasas estables como ghee, mantequilla de animales alimentados con pastura o sebo de res.

Al mismo tiempo, elimine los plásticos y los productos químicos sintéticos que alteran sus hormonas. Esto significa que debe evitar calentar alimentos en microondas o almacenarlos en plástico y eliminar los productos de cuidado personal que contienen ftalatos o BPA. Cuando reduce estos factores que estresan a diario su cuerpo, este deja de funcionar en sobrecarga y comienza a sanar.

2. Reconstruya su barrera intestinal con opciones de alimentos saludables: su intestino es la primer defensa contra las toxinas y la inflamación. Si su digestión ya está comprometida, consumir demasiados vegetales crudos o alimentos ricos en fibra solo lo hará sentir peor. Comience con carbohidratos que sean fáciles de digerir, como frutas enteras y arroz blanco.

A medida que su intestino se recupera, agregue vegetales de raíz antes de introducir poco a poco otros vegetales, legumbres y granos enteros que pueda tolerar. Los alimentos fermentados como el kéfir o el chucrut también ayudan a mantener el equilibrio una vez que los tolera. Piense en esto como un programa de entrenamiento gradual para su microbioma, no como una sola carrera de velocidad.

3. Limite su exposición a los campos electromagnéticos (EMF, por sus siglas en inglés) en los lugares más importantes: su cuerpo se cura y se recarga mientras duerme, pero ese proceso de reparación se interrumpe si está rodeado de señales inalámbricas constantes. Apague su Wi-Fi por la noche, mantenga su teléfono en modo avión cuando no lo utilice y evite colocar aparatos electrónicos cerca de su cama. Estos cambios simples le brindan a su sistema nervioso el tiempo de descanso que necesita, lo que reduce el estrés y restablece el equilibrio.

4. Elimine las toxinas de sus alimentos, agua y hogar: las sustancias químicas que consume, bebe y respira se acumulan en su cuerpo todos los días. Filtre su agua para eliminar los metales pesados, el flúor y los contaminantes industriales. Elija alimentos que estén poco envasados y evite calentarlos en plástico. Evite utilizar en su hogar los aerosoles de limpieza convencionales y las fragancias artificiales y opte por alternativas sencillas y naturales. Reducir esta carga tóxica le permite a los sistemas de desintoxicación del cuerpo liberar energía para curarse y prevenir enfermedades.

5. Apoye su sistema energético con sol, ejercicio, sueño y niacinamida: sus células necesitan un ritmo constante de luz, actividad y descanso para mantenerse fuertes. Reciba luz del sol todos los días, pero para proteger su piel, evite exponerse al mediodía hasta que haya eliminado los aceites vegetales durante al menos seis meses. Esto no solo aumenta los niveles de vitamina D, sino que también ayuda a las mitocondrias a crear energía. Camine con frecuencia, realice algo de entrenamiento de resistencia, mueva su cuerpo todos los días, y recuerde que no necesita ser perfecto, solo constante.

Proteja su sueño tanto como protege su alimentación. También considere la niacinamida, que es una vitamina B simple, en una dosis de 50 miligramos tres veces al día. Esta ayuda a que las mitocondrias eliminen la acumulación de energía que no se utilizó, lo que restablece la producción de energía limpia. La niacinamida es económica, segura y una de las formas más rápidas de lograr que su sistema vuelva a funcionar sin problemas.

Preguntas frecuentes sobre las enfermedades crónicas

P: ¿Por qué las tasas de mortalidad mundiales por enfermedades crónicas disminuyen mientras que Estados Unidos no progresa?

R: La mayoría de los países lograron avances significativos entre 2010 y 2019, en especial al reducir las muertes por enfermedades cardíacas y ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, Estados Unidos experimentó la menor mejora de todas las naciones de ingresos elevados, lo que significa que las personas en Estados Unidos pierden más años de vida a pesar del gasto récord en atención médica.

P: ¿Qué enfermedades impulsan las mayores mejoras a nivel mundial?

R: Las enfermedades circulatorias, como las enfermedades cardíacas y los derrames cerebrales, fueron las que más contribuyeron al progreso, gracias a mejores tratamientos, la detección a tiempo y una mejor atención de emergencia. Algunos tipos de cáncer, incluyendo el de estómago, colorrectal, de mama, de cuello uterino, de próstata y de pulmón, también se redujeron de forma significativa.

P: ¿Qué condiciones empeoran en lugar de mejorar?

R: Las muertes por cáncer de páncreas, cáncer de hígado y afecciones neuropsiquiátricas como trastornos graves de salud mental aumentaron en muchos países, lo que contrarrestó algunos de los avances que se lograron contra las enfermedades cardíacas y otros tipos de cáncer.

P: ¿Qué factores cotidianos aumentan el riesgo de padecer enfermedades crónicas?

R: Las toxinas ocultas, como los aceites de semillas, los plásticos y los disruptores hormonales, someten a las células a un estrés constante. La mala salud intestinal, la exposición excesiva a la radiación inalámbrica (EMFs, por sus siglas en inglés), la falta de movimiento, el estrés crónico y la falta de sueño contribuyen a la inflamación y la muerte prematura.

P: ¿Qué estrategias puedo implementar a partir de ahora para proteger mi salud?

R: Elimine los aceites de semillas y los disruptores del sistema endocrino de su alimentación y su hogar, reconstruya su barrera intestinal con alimentos que se adapten a su salud digestiva, reduzca la exposición a los EMFs, filtre su agua y elimine los productos domésticos tóxicos, y apoye su sistema energético con exposición al sol, movimiento diario, niacinamida en dosis bajas y un sueño de calidad. Estas acciones fortalecen de manera directa las defensas de su cuerpo contra las enfermedades crónicas.