📝HISTORIA EN BREVE

  • La diverticulitis, que alguna vez se consideró una enfermedad propia del envejecimiento, ahora aumenta entre los adultos menores de 50 años, y los pacientes jóvenes enfrentan casos más graves y complicados que nunca
  • Investigadores de la UCLA y la Universidad de Vanderbilt descubrieron que las hospitalizaciones por diverticulitis de aparición temprana aumentaron en gran medida entre 2005 y 2020, mientras que los procedimientos como el drenaje de abscesos aumentaron más del doble
  • Los adultos más jóvenes tienen un riesgo 82 % menor de muerte en comparación con los pacientes mayores, pero probabilidades mucho mayores de requerir intervenciones invasivas, lo cual es prueba de que la enfermedad se vuelve más disruptiva
  • Los alimentos procesados, los aceites de semillas, el estrés crónico y las bacterias intestinales alteradas son factores importantes de la inflamación temprana en el colon, lo que daña la barrera intestinal y sienta las bases para la diverticulitis
  • Puede proteger su intestino si elimina los aceites de semillas, consume alimentos enteros fáciles de digerir, reconstruye bacterias beneficiosas como la Akkermansia y apoya la producción de energía mitocondrial para restablecer el equilibrio intestinal y la salud del colon a largo plazo

🩺Por el Dr. Mercola

La diverticulitis se ha convertido en una enfermedad de personas más jóvenes. Aunque antes se asociaba de manera casi exclusiva con el envejecimiento, ahora aparece con una frecuencia cada vez mayor en los adultos que están a décadas de jubilarse. Muchas personas de entre 30 y 40 años descubren que el malestar abdominal persistente, la inflamación o los hábitos intestinales impredecibles no son solo molestias relacionadas con el estrés o la alimentación, sino signos de una inflamación más profunda que se produce en el colon.

La diverticulitis es una inflamación de bolsas pequeñas que se desarrollan a lo largo de puntos débiles en la pared del colon. Estas bolsas suelen permanecer inofensivas durante años, pero cuando se genera una inflamación, se vuelven dolorosas y molestas. Si no se trata, podría producirse una infección o una ruptura, lo que provoca numerosas complicaciones que requieren atención urgente. Lo que ha cambiado es cuán temprano en la vida comienza este proceso y la agresividad con la que avanza.

La realidad es que los adultos jóvenes viven en un entorno que afecta la salud intestinal en todos los niveles, lo cual incluye alimentos ultraprocesados, el estrés crónico, la falta de sueño y las toxinas ambientales que afectan el equilibrio de bacterias y producción de energía que mantiene el colon fuerte. Este desequilibrio favorece la inflamación, debilita las barreras intestinales y sienta las bases para enfermedades que antes aparecían en edades más avanzadas.

Esta inversión en las tendencias de edad refleja lo que sucede con el cáncer colorrectal, que también va en aumento entre los adultos más jóvenes. Los patrones paralelos generan dudas sobre qué promueve la inflamación intestinal en la población, desde la alimentación y las toxinas ambientales hasta la alteración del microbioma.

Entender por qué surge este patrón (y qué promueve el aumento de la inflamación grave del colon entre adultos más jóvenes) es el primer paso para revertirlo. Las últimas investigaciones explican cómo se produjo este cambio y qué revela sobre los hábitos de salud que influyen en la digestión hoy en día.

Los adultos más jóvenes ahora enfrentan una forma más rápida y severa de diverticulitis

Un análisis exhaustivo que se publicó en Diseases of the Colon & Rectum examinó más de 5.2 millones de ingresos hospitalarios por diverticulitis entre 2005 y 2020.1 Shineui Kim de UCLA y el Dr. Aimal Khan de la Universidad de Vanderbilt dirigieron la investigación, la cual buscó comprender cómo ha cambiado la diverticulitis a lo largo de las generaciones. Lo que descubrieron marca un cambio importante en cuanto a quiénes afecta esta enfermedad.

Si bien antes la diverticulitis se consideraba un trastorno del envejecimiento, el estudio descubrió que ahora el 16 % de todas las hospitalizaciones se dieron en adultos menores de 50 años, la cual es una cifra que ha crecido de manera constante año tras año.2 Aún más alarmante es que los casos complicados en este grupo más joven (aquellos que incluían abscesos, perforaciones u otras infecciones graves) aumentaron del 18.5 % al 28.2 % durante el periodo del estudio.

• Los pacientes más jóvenes están siendo hospitalizados con mayor frecuencia y con enfermedades más graves: los datos muestran una tendencia clara hacia formas más tempranas y agresivas de diverticulitis. Los adultos jóvenes terminan en los hospitales no por inflamaciones leves, sino por el tipo que conduce a infecciones internas peligrosas. La diverticulitis complicada es mucho más grave que el tipo no complicado, que se suele tratar en casa con ajustes en la alimentación.

La forma complicada con frecuencia requiere procedimientos como el drenaje percutáneo (en el cual un radiólogo inserta un tubo a través de la piel para extraer el líquido infectado) o incluso una colectomía, que es una cirugía para extirpar una parte del colon. El aumento de estos casos graves indica que lo que promueve esta enfermedad se vuelve más potente en las poblaciones más jóvenes.

• Menos adultos jóvenes se someten a la extirpación del colon, pero más requieren procedimientos de drenaje invasivos: por interesante que parezca, las tasas de colectomía entre pacientes más jóvenes disminuyeron de forma significativa (del 34.7 % al 20.3 %), mientras que el número de los que necesitan procedimientos de drenaje aumentó más del doble, ya que pasaron del 12.7 % al 28.6 %.

Este cambio sugiere que, aunque los médicos se vuelven más hábiles para salvar tejido sano del colon, ahora tratan infecciones cada vez más complejas que requieren intervenciones de tecnología avanzada. Estos pacientes se recuperan más rápido y salen del hospital antes, pero la enfermedad en sí es más agresiva e impredecible.

• Las estadías en el hospital son más cortas, los costos son más bajos, pero la enfermedad afecta a una población más joven y más activa: el estudio descubrió que los adultos más jóvenes con diverticulitis tuvieron 0.28 días menos en el hospital en promedio y pagaron alrededor de $1 900 menos por visita que los pacientes mayores. Esto parece ser una mejora, pero en realidad esconde una preocupación más profunda.

Los pacientes son personas en edad laboral, con carreras y familias, que ahora se ven marginadas por una enfermedad que antes se asociaba con una edad avanzada. Los costos directos de estadías más cortas no reflejan la pérdida más amplia de productividad, el malestar intestinal crónico o el desgaste emocional de los brotes recurrentes.

• Los pacientes más jóvenes presentaron tasas de mortalidad más bajas, pero mayores probabilidades de necesitar intervenciones graves: la mortalidad entre los pacientes más jóvenes fue mucho menor que en los adultos mayores, y la diverticulitis de aparición temprana se relacionó con un riesgo 82 % menor de muerte durante la hospitalización. Sin embargo, los pacientes más jóvenes tuvieron una probabilidad 29 % mayor de necesitar colectomía y 58 % más elevada de requerir drenaje percutáneo.

Esta combinación (una mortalidad baja, pero tasas elevadas de intervención) apunta a una enfermedad que es menos mortal pero mucho más disruptiva. Esto significa que el riesgo no siempre se trata de morir de diverticulitis, sino de vivir con sus complicaciones o sufrir hospitalizaciones repetidas.

• Los hallazgos demuestran una relación inquietante entre el estilo de vida y la inflamación intestinal: hay varios factores posibles detrás de este cambio generacional. Una alimentación rica en alimentos procesados, carbohidratos refinados y aceites de semillas inflama el colon y debilita su estructura. Un estilo de vida sedentario y el estrés crónico afectan aún más la función intestinal, mientras que la obesidad aumenta la presión dentro del colon.

Con el tiempo, estos factores podrían provocar la formación de puntos débiles donde se desarrollan divertículos (bolsas abultadas y pequeñas). Una vez inflamadas o infectadas, causan dolor, más inflamación y fiebre. Sin un tratamiento oportuno, estos puntos débiles podrían romperse y provocar una infección grave o sepsis.

Una superposición cada vez mayor con el cáncer colorrectal de aparición temprana causa preocupación

Este aumento de la diverticulitis de aparición temprana refleja las mayores tasas de cáncer colorrectal entre las personas más jóvenes en Estados Unidos.3 Ambas afecciones implican inflamación, desequilibrio bacteriano y daño al revestimiento del colon. Esta tendencia paralela sugiere que existen causas subyacentes comunes, tal vez relacionadas con toxinas ambientales, alteraciones de la microbiota intestinal o cambios en la alimentación a largo plazo que favorecen la inflamación crónica. Si alguna vez ha asumido que los problemas de colon sólo se desarrollan más adelante en la vida, esta investigación demuestra que esa suposición está desactualizada.

• La vida moderna podría transformar su microbioma de maneras que favorecen la inflamación: si bien el artículo no se centró en el análisis del microbioma, plantea preguntas lógicas sobre la influencia de las bacterias intestinales en este cambio de enfermedad. Una alimentación procesada, el consumo excesivo de alcohol y la exposición a los aceites de semillas dañan el equilibrio de las bacterias en el colon.

Cuando las bacterias aeróbicas predominan, liberan endotoxinas que irritan la pared del colon. Con el tiempo, esto debilita el tejido y forma bolsas pequeñas que se convierten en sitios de infección durante el estrés, la enfermedad o el estreñimiento. Este desequilibrio podría explicar por qué las personas más jóvenes, que crecieron durante el auge de los alimentos ultraprocesados, son cada vez más vulnerables.

• Los enfoques terapéuticos nuevos reflejan avances, pero la prevención no deja de ser el objetivo: ahora los médicos reservan la cirugía para los casos más graves y se centran en antibióticos específicos y técnicas de drenaje poco invasivas. Estas mejoras han reducido las estadías y los costos hospitalarios, pero no abordan por qué cada vez más adultos jóvenes se enferman en primer lugar.

• Las elecciones cotidianas influyen en si la enfermedad avanza o no se desarrolla en absoluto: los hallazgos destacan cómo los hábitos cotidianos (lo que consume, cuánto tiempo está sentado y cómo maneja el estrés) afectan la salud de su colon. Reducir los alimentos procesados, evitar los aceites de semillas y consumir carbohidratos fáciles de digerir que nutran las bacterias beneficiosas protegen contra la inflamación temprana del colon.

Tomar control de la salud intestinal no se trata solo de reaccionar a las enfermedades, sino de prevenirlas. Los datos de UCLA y Vanderbilt ofrecen tanto una advertencia como una oportunidad, y es que la enfermedad cada vez afecta más a los adultos jóvenes, pero la concientización le permite mantenerse un paso adelante.

Cómo proteger su intestino y detener la diverticulitis antes de que comience

Si alguna vez ha sentido un dolor sordo o presión en el abdomen después de comer, o ha tenido que lidiar con inflamación inexplicable y estreñimiento que no desaparece, no está solo. La diverticulitis no aparece de la nada, sino que se desarrolla poco a poco a medida que la inflamación daña la pared del colon y las bacterias intestinales se desequilibran.

La causa suele remontarse a un microbioma alterado y una baja producción de energía celular. La salud intestinal depende de qué tan bien sus células generen energía para mantener un ambiente libre de oxígeno en el cual prosperen las bacterias beneficiosas. Cuando esa energía falla, las bacterias dañinas toman el control, la inflamación aumenta y se produce la diverticulitis. A continuación descubrirá cinco estrategias específicas para reconstruir su intestino, restablecer el equilibrio y favorecer una salud duradera del colon.

1. Elimine las grasas inflamatorias y restaure la energía celular: el primer paso para sanar su colon es dejar de consumir las grasas que lo destruyen. Los aceites de semillas (maíz, soya, girasol, cártamo y canola) contienen ácido linoleico (AL) que se acumula en los tejidos y se descompone en subproductos tóxicos que dañan el revestimiento intestinal.

Cuando se consumen en exceso, estos aceites también alteran las mitocondrias (las fuentes de energía dentro de las células), lo que dificulta que el intestino se mantenga sin oxígeno. Las bacterias dañinas comienzan a dominar sin ese equilibrio libre de oxígeno.

Sustituya los aceites de semillas por sebo, ghee o mantequilla de animales alimentados con pastura. Hacer esto reduce el estrés oxidativo, protege la función mitocondrial y le da a su intestino la energía que necesita para repararse. Intente mantener su consumo diario de AL por debajo de 5 gramos diarios, aunque lo ideal sería cerca de los 2 gramos. Cuando mi aplicación Mercola Health Coach esté disponible, la función Seed Oil Sleuth le ayudará a rastrear esto hasta la décima de gramo.

2. Reconstruya su microbiota intestinal para reducir la inflamación: su intestino controla su metabolismo, y cuando está inflamado, afecta a todos los sistemas de su cuerpo. La falta de energía, la confusión mental, los cambios de humor y la mala digestión tienen su origen en un problema subyacente, y es un microbioma dañado. El primer paso es restaurar el intestino antes de consumir mucha fibra o vegetales crudos. La fibra es beneficiosa una vez que el intestino está curado, pero si está en un mal estado favorece a las bacterias equivocadas, lo que provoca más inflamación.

Empiece con algo sencillo. La fruta y el arroz blanco son fuentes suaves de carbohidratos que nutren las células sin alimentar a los microbios encargados de producir endotoxinas. Una vez que su digestión se estabilice, agregue vegetales de raíz cocidos, luego legumbres y, por último, granos enteros. La curación siempre sigue una secuencia, y es que el intestino debe calmarse antes de poder manejar los alimentos complejos.

A medida que se restablece el equilibrio, comienzan a florecer las bacterias beneficiosas como la Akkermansia muciniphila. La Akkermansia produce mucina, que es una barrera gelatinosa que protege la pared intestinal y evita que las toxinas se filtren al torrente sanguíneo. A medida que crece, fomenta colonias de otras especies que generan butirato, que es la grasa de cadena corta que cura el revestimiento intestinal, reduce la inflamación y estabiliza el apetito.

Para apoyar este ecosistema, consuma frutas ricas en polifenoles, como arándanos, granadas y cerezas. Evite los aceites de semillas y los alimentos ultraprocesados que perjudican la Akkermansia y destruyen su diversidad microbiana. El objetivo es reconstruir el estado protector del intestino para que las bacterias beneficiosas prosperen y las cepas productoras de endotoxinas mueran de hambre.

3. Apoye a sus mitocondrias para mantener un ambiente intestinal saludable: su salud intestinal depende de la energía, en específico, la energía que sus mitocondrias producen dentro de cada célula que recubre su tracto digestivo. Cuando la producción de mitocondrias disminuye, el colon pierde su habilidad de mantener el ambiente libre de oxígeno del que dependen las bacterias beneficiosas.

El oxígeno se filtra, lo que afecta lo bueno y fortalece lo malo. Estos patógenos tolerantes al oxígeno liberan endotoxinas que inflaman el intestino y reducen aún más la producción de energía, lo que lo atrapa en un círculo vicioso de un metabolismo alterado. Restaurar su metabolismo energético le permite liberarse de ese estado.

Intente consumir alrededor de 250 gramos de carbohidratos saludables cada día. La glucosa es la fuente de energía preferida del cuerpo y las mitocondrias no pueden funcionar de manera óptima sin ella. El problema no son los carbohidratos, sino consumirlos cuando el sistema intestinal todavía está inflamado. Si se siente inflamado, lento o cansado después de comer, eso es una señal de que su intestino libera demasiadas endotoxinas y sus mitocondrias funcionan mal.

Una vez que su digestión se estabiliza, esos mismos carbohidratos (de frutas, tubérculos y almidones preparados de forma adecuada) se vuelven beneficiosos. Estos alimentan a los microbios encargados de producir butirato, que a su vez alimentan las células del colon. Este ciclo (los carbohidratos alimentan a las bacterias, las bacterias producen butirato y el butirato le da energía a las células) es la forma de reparar el intestino desde adentro hacia afuera.

Cuando las mitocondrias y el microbioma están sincronizados, el oxígeno permanece donde corresponde, la inflamación disminuye y el colon recupera su ritmo y resiliencia. La curación comienza cuando restaura el flujo de energía en todos los niveles de su cuerpo.

4. Utilice terapias dirigidas para calmar la inflamación y revivir las células dañadas: ciertos compuestos naturales ayudan a reducir la inflamación y proteger la salud de las células. El dimetilsulfóxido (DMSO) es un ejemplo. Este suplemento mejora la circulación, reduce el estrés oxidativo y estabiliza los tejidos dañados, lo que lo hace útil para las afecciones inflamatorias que afectan el intestino. El DMSO penetra con profundidad en las células y actúa como una molécula transportadora, lo que ayuda a que el oxígeno y los nutrientes lleguen a áreas donde la circulación es deficiente mientras alivia la inflamación y el malestar.

Cuando se usa de forma adecuada, ayuda a restaurar la integridad del colon y a reducir la inflamación que provoca la diverticulitis. Combine esto con magnesio para relajar los músculos intestinales y aliviar los espasmos, y favorecerá la reparación de las células y una digestión más fluida.

5. Refuerce los hábitos cotidianos que nutren su colon a largo plazo: sanar su intestino no es algo que se consiga de la noche a la mañana, sino que se logra mediante decisiones consistentes. Solo tome los antibióticos que sean necesarios, ya que eliminan tanto las bacterias dañinas como las beneficiosas. Coma despacio, mastique bien y evite alimentarse tarde por la noche para darle tiempo a su sistema digestivo para descansar. Mueva su cuerpo a lo largo del día; caminar después de alimentarse mejora el flujo sanguíneo y reduce la presión interna en la pared del colon. Controle el estrés con una respiración adecuada, un sueño de calidad y una actitud positiva.

Si sigue estas estrategias de manera constante, sentirá un cambio en su digestión, incluyendo menos inflamación, más energía y un intestino más tranquilo. También reconstruirá su microbioma, le dará energía a sus mitocondrias y fortalecerá la mejor defensa de su cuerpo contra la diverticulitis: un colon energizado, equilibrado y resistente de adentro hacia afuera.

Preguntas frecuentes sobre la diverticulitis en los adultos jóvenes

P: ¿Por qué cada vez más adultos jóvenes desarrollan diverticulitis?

R: Los datos hospitalarios demuestran un aumento en la diverticulitis de aparición temprana, lo que significa que los adultos menores de 50 años ahora son hospitalizados con mayor frecuencia y con casos más graves. Este cambio se relaciona con cambios en el estilo de vida y el medio ambiente, como una alimentación rica en alimentos procesados y aceites de semillas, estrés crónico, falta de sueño y microbiomas intestinales alterados. Estos factores debilitan la barrera intestinal, promueven la inflamación y provocan infecciones en los puntos débiles del colon en edades tempranas.

P: ¿Cuáles son los signos de advertencia de diverticulitis que debo tener en cuenta?

R: Los síntomas comunes incluyen dolor abdominal (a menudo en el lado inferior izquierdo), inflamación, estreñimiento, diarrea y sangrado ocasional. En casos más avanzados o "complicados", es posible que experimente fiebre, escalofríos o sensibilidad intensa en el abdomen, lo cual son síntomas de que podría formarse un absceso o una infección. Si esto ocurre, se requiere atención médica de inmediato.

P: ¿Cómo puedo reducir el riesgo de desarrollar diverticulitis?

R: Concéntrese en reconstruir su microbioma intestinal y apoye la producción de energía mitocondrial. Elimine los aceites de semillas de su alimentación, ya que el AL de estos aceites inflama y debilita la pared del colon. Consuma carbohidratos fáciles de digerir, como frutas y arroz blanco, mientras su intestino se cura, luego reintroduzca poco a poco vegetales de raíz, legumbres y granos enteros. El movimiento y el manejo del estrés también tienen una influencia importante en el mantenimiento de la salud intestinal.

P: ¿Qué efecto tienen las bacterias intestinales como la Akkermansia y compuestos como el butirato para la curación del intestino?

R: La Akkermansia muciniphila fortalece su barrera intestinal al producir mucina, que es un gel protector que recubre el revestimiento intestinal. A medida que prospera, apoya a otras bacterias beneficiosas que crean butirato, que es un ácido graso de cadena corta que repara el revestimiento intestinal, reduce la inflamación y estabiliza el apetito y el azúcar en la sangre. Juntos, ayudan a restaurar un ambiente equilibrado y sin oxígeno en el cual prosperan los microbios saludables.

P: ¿Qué estrategias prácticas puedo tomar hoy para prevenir o controlar la diverticulitis de forma natural?

R: Comience por eliminar todos los aceites de semillas y los alimentos ultraprocesados. Reemplácelos con alimentos enteros y ricos en nutrientes, y utilice sebo, ghee o mantequilla de animales alimentados con pastura. Apoye su microbioma con frutas ricas en polifenoles como arándanos y granadas, y mueva su cuerpo con regularidad para reducir la presión dentro del colon. Controle el estrés a diario y duerma bien. La constancia es clave, ya que estos hábitos reducen la inflamación, fortalecen la barrera intestinal y protegen contra brotes en el futuro.