📝HISTORIA EN BREVE
- Los medicamentos más antiguos para la diabetes, como la glipizida, se relacionan con tasas más altas de ataque cardíaco, derrame cerebral e incluso muerte en comparación con las opciones más recientes
- Las personas con diabetes tipo 2 ya se enfrentan al doble de riesgo de sufrir problemas cardíacos, por lo que es de vital importancia evitar los medicamentos que aumentan ese riesgo
- Los medicamentos antiguos para la diabetes, como la glipizida, todavía se recetan porque son económicos y conocidos, pero las investigaciones demuestran que conllevan peligros ocultos que ponen en riesgo la salud del corazón
- Los cambios en el estilo de vida, como reducir el consumo de aceites vegetales, elegir los carbohidratos adecuados y disminuir la exposición a toxinas, restablecen la capacidad natural del cuerpo para regular el azúcar en la sangre
- Una prueba sencilla de sangre, como la HOMA-IR, detecta la resistencia a la insulina en una fase temprana, lo que le brinda la oportunidad de revertir la situación antes de que la diabetes tipo 2 provoque complicaciones que podrían ser mortales
🩺Por el Dr. Mercola
La diabetes tipo 2 afecta a millones de adultos en los Estados Unidos, y sus complicaciones se encuentran entre las más graves de cualquier enfermedad crónica: ataques cardíacos, derrames cerebrales, insuficiencia renal, daño nervioso y ceguera. Para muchas personas, estas consecuencias se desarrollan de forma silenciosa hasta que se convierten en algo que altera la vida o la pone en peligro.
Los síntomas que suelen indicar la enfermedad, como sed constante, micción frecuente, fatiga, cambios de peso inexplicables y heridas que tardan en cicatrizar, son solo la punta del iceberg. Lo que subyace es un problema mucho más profundo: la diabetes tipo 2 no solo coexiste con las enfermedades cardíacas, sino que aumenta de forma significativa la probabilidad de padecerlas.
De hecho, las personas con diabetes tienen casi el doble de riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares en comparación con las que no la padecen. Por eso, elegir cómo controlar la diabetes es fundamental. Los medicamentos recetados para la diabetes tipo 2 deberían evitar agravar los riesgos que hacen que la enfermedad sea tan peligrosa.
Sin embargo, cada vez hay más pruebas que sugieren que algunos de los medicamentos antiguos más recetados hacen justo eso. A muchas personas se les recetan medicamentos que, según las investigaciones, se relacionan con mayores tasas de ataque cardíaco, derrame cerebral e incluso muerte. Esto plantea una pregunta inquietante: ¿los tratamientos destinados a proteger a los pacientes en realidad aumentan sus posibilidades de sufrir complicaciones graves?
La glipizida se relaciona con un riesgo cardíaco mayor en pacientes con diabetes
En un estudio publicado en la reivsta JAMA Network Open en julio de 2025, los investigadores evaluaron la seguridad de los medicamentos más antiguos para la diabetes llamados sulfonilureas, en comparación con opciones más recientes como los inhibidores de la DPP-4. 1 Se centraron en la glipizida, la glimepirida y la gliburida para ver cómo influían en el riesgo de problemas cardíacos importantes, como ataque cardíaco, derrame cerebral, hospitalización por insuficiencia cardíaca y muerte por causas cardiovasculares.
• Entre los participantes se encontraban miles de adultos con diabetes tipo 2: el estudio incluyó a 48 165 pacientes, todos los cuales estaban recibiendo tratamiento para la diabetes tipo 2. Los investigadores compararon los resultados en las personas que usaron sulfonilureas con aquellas a las que se les recetaron inhibidores de la DPP-4, lo que les dio una idea clara de cómo funcionaban los diferentes medicamentos en el mundo real.
• La glipizida aumentó los riesgos cardíacos: los participantes tratados con glipizida (nombre comercial Glucotrol) tuvieron un riesgo 13 % mayor de experimentar eventos cardiovasculares graves en comparación con las personas que toman inhibidores de la DPP-4.
• El riesgo elevado fue consistente en todos los grupos: el mayor peligro vinculado a la glipizida se presentó en pacientes más jóvenes y mayores, hombres y mujeres, y aquellos con diferentes niveles de control de azúcar en la sangre. Esto sugiere que el problema está generalizado y no se limita a un solo tipo de paciente.
• Los hallazgos tienen implicaciones importantes para los pacientes: debido a que las sulfonilureas todavía se recetan con frecuencia y son económicas, muchos pacientes dependen de ellas. Sin embargo, en el caso específico de la glipizida, los datos plantean dudas sobre si su uso perjudica la salud a largo plazo al aumentar los riesgos que la diabetes ya intensifica.
Medicamentos antiguos para la diabetes podrían aumentar el riesgo de problemas cardíacos
Un estudio publicado en la revista JAMA Network Open en 2018, siguió a 132 737 adultos con diabetes tipo 2 que acababan de comenzar con un segundo medicamento para el control del azúcar en la sangre.2 Los científicos compararon seis tipos comunes de medicamentos y observaron quiénes terminaron hospitalizados por problemas cardíacos graves, como derrames cerebrales, insuficiencia cardíaca o arterias bloqueadas, durante casi dos años.
• Casi la mitad de los pacientes tomaban medicamentos más antiguos: las sulfonilureas se recetaron al 47.6 % de los participantes, lo que las convierte, por mucho, en la opción más común. Estas cifras destacan la gran dependencia que los médicos aún tienen de medicamentos antiguos, lo que significa que millones de personas se enfrentan a mayores riesgos.
• Los medicamentos más antiguos mostraron las mayores señales de alerta: en comparación con los inhibidores de la DPP-4, las sulfonilureas aumentaron en un 36 % el riesgo de complicaciones cardíacas graves, mientras que la insulina basal duplicó el riesgo. En términos simples, por cada 103 personas que toman sulfonilureas, una persona más sufrió un evento cardíaco grave en dos años. Para la insulina basal, el riesgo fue aún más evidente: solo 37 personas necesitaron ser tratadas antes de que una más terminara en el hospital.
• Por qué los medicamentos más antiguos representaron un mayor peligro: las sulfonilureas y la insulina aumentan la producción o la exposición a la insulina, lo que a menudo favorece el aumento de peso y episodios de bajo nivel de azúcar en la sangre. En particular, un bajo nivel de azúcar en la sangre supone un gran esfuerzo para el corazón, lo que ayuda a explicar las tasas más altas de complicaciones.
• Surgieron señales claras de advertencia a pesar de las limitaciones: incluso sin un seguimiento a largo plazo o datos de peso, la tendencia destacó que las sulfonilureas y la insulina basal se relacionaron de forma consistente con mayores riesgos cardiovasculares.
Pasos prácticos para prevenir la diabetes tipo 2
Si desea reducir su riesgo de diabetes tipo 2, o incluso revertir el camino que ya sigue, debe centrarse en solucionar las causas subyacentes, no solo enmascarar los síntomas con medicamentos. Al proporcionar al cuerpo el entorno adecuado, reestablece su capacidad para regular el azúcar en la sangre de forma natural, regenera la energía a nivel celular y detiene el ciclo de daño antes de que progrese. Estos son cinco pasos que puede seguir ahora mismo:
1. Disminuya su consumo de ácido linoleico (AL) a 2 gramos o menos al día: la estrategia más poderosa es reducir su consumo de AL, que es una grasa poliinsaturada que se encuentra en aceites vegetales como el de soya, canola y girasol. El AL se almacena en los tejidos durante años, donde provoca inflamación, resistencia a la insulina y estrés en las mitocondrias, que son las fuentes de energía de las células.
Sustituya estos aceites por grasas tradicionales como el sebo, el ghee o la mantequilla de vacas alimentadas con pastura. Incluso las grasas que se promocionan como "saludables", como el aceite de oliva y aguacate, contienen niveles elevados de AL y deberían consumirse con moderación, o mejor evitarlos por completo. Trate de mantener su consumo de AL por debajo de los 5 gramos diarios, aunque lo ideal sería cerca de los 2 gramos. Le recomiendo que haga un seguimiento de su consumo de AL con ayuda de una aplicación.
2. Elija los carbohidratos adecuados para alimentar sus células: la glucosa de los carbohidratos es la fuente de energía preferida de su cuerpo. La clave está en consumir los tipos y cantidades adecuadas para su estilo de vida. La mayoría de los adultos necesitan 250 gramos al día para alimentar sus células. Reintroduzca los carbohidratos de forma gradual para que su intestino pueda adaptarse. Si tiene un desequilibrio intestinal, comience con alimentos fáciles de digerir como el arroz blanco y la fruta.
A medida que su intestino se adapte, agregue vegetales de raíz, luego vegetales sin almidón, vegetales con almidón como camote o calabaza, frijoles, legumbres y, por último, granos enteros y poco procesados. Esta progresión evita que las bacterias dañinas liberen toxinas que inflaman el cuerpo y que empeoran la resistencia a la insulina.
3. Disminuya su exposición a toxinas ambientales: el mundo moderno está lleno de contaminantes que agotan su energía y dañan su metabolismo. Los disruptores endocrinos (EDC), incluyendo los xenoestrógenos que imitan las hormonas en los plásticos, interfieren con la señalización de la insulina y la energía celular.
Los campos electromagnéticos (EMF) generan aún más estrés en sus mitocondrias, lo que favorece las bacterias dañinas productoras de toxinas en su intestino. Limite el uso de plásticos para guardar sus alimentos, elija productos sin disruptores endocrinos y tome medidas para reducir la exposición a campos electromagnéticos en su hogar. Proteger sus células de estos ataques constantes ayuda a restablecer una producción de energía saludable y mejorar la resistencia de su cuerpo.
4. Expóngase al sol todos los días y optimice sus niveles de NAD+: la luz solar estimula la producción de melatonina dentro de las mitocondrias, donde protege contra el daño y aumenta la producción de energía. Sin embargo, hasta que haya reducido el AL almacenado en sus tejidos durante al menos seis meses, evite exponerse al sol intenso del mediodía, ya que los niveles elevados de AL en la piel aumentan el riesgo de quemaduras solares.
Además de adoptar hábitos saludables para exponerse al sol, optimice sus niveles de NAD+, una molécula clave para la producción de energía, con niacinamida (vitamina B3). Una dosis de 50 miligramos tres veces al día ayuda a que las mitocondrias funcionen de manera más eficiente y favorece la producción de energía.
5. Evalúe su resistencia a la insulina con la prueba HOMA-IR: reconocer la resistencia a la insulina a tiempo es esencial, ya que es una señal de advertencia para su salud metabólica, una que suele preceder a la diabetes tipo 2. La prueba HOMA-IR (Homeostatic Model Assessment of Insulin Resistance) es una valiosa herramienta de diagnóstico que ayuda a evaluar la resistencia a la insulina a través de un simple análisis de sangre, lo que ayuda a detectar a tiempo el problema y hacer los cambios necesarios en el estilo de vida.
La crearon en 1985 y calcula la relación entre los niveles de insulina y glucosa en ayunas para evaluar la efectividad con la que el cuerpo utiliza la insulina. A diferencia de otras pruebas más complejas, la HOMA-IR requiere solo una muestra de sangre en ayunas, lo que la hace práctica y accesible. La fórmula de la HOMA-IR es la siguiente:
HOMA-IR = (glucosa en ayunas x insulina en ayunas) / 405, en donde
• La glucosa en ayunas se mide en mg/dl
• La insulina en ayunas se mide en μIU/ml (microunidades internacionales por mililitro)
405 es una constante que normaliza los valores
Si utiliza mmol/l para la glucosa en lugar de mg/dl, la fórmula cambia un poco:
HOMA-IR = (glucosa en ayunas x insulina en ayunas) / 22.5, en donde
• La glucosa en ayunas se mide en mmol/l
• La insulina en ayunas se mide en μIU/ml
• La constante de normalización para esta unidad de medida es 22.5
Cualquier valor inferior a 1.0 se considera una puntuación HOMA-IR saludable. Si está por encima de ese nivel, se le considera resistencia a la insulina. Mientras más elevados sean sus valores, mayor será la resistencia a la insulina. Por el contrario, cuanto menor sea la puntuación HOMA-IR, tendrá menor resistencia a la insulina, siempre y cuando no tenga diabetes tipo 1 que no produce insulina.
Por interesante que parezca, mi puntuación en la escala HOMA-IR es de tan solo 0.2. Esto es un testimonio de la mayor efectividad de mi cuerpo para quemar combustible, lo cual resulta de una mayor disponibilidad de glucosa. Incorporar más carbohidratos a mi alimentación les brindó a mis células la energía necesaria para funcionar de manera más efectiva.
Esta mejora en la función de mis células también optimizó mi salud metabólica, lo que demuestra que hacer ciertos ajustes en la alimentación mejora la sensibilidad a la insulina y el rendimiento metabólico.
Preguntas frecuentes sobre los medicamentos para la diabetes y los riesgos cardíacos
P: ¿Por qué los medicamentos más antiguos para la diabetes, como la glipizida, podrían ser peligrosos?
R: Las investigaciones demuestran que la glipizida y otras sulfonilureas aumentan el riesgo de problemas cardíacos graves, incluyendo ataques cardíacos, derrame cerebral y hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca. Dado que las personas con diabetes tipo 2 ya tienen un riesgo elevado de padecer estas afecciones, el uso de medicamentos que aumentan ese peligro empeora los resultados.
P: ¿Por qué los medicamentos más antiguos para la diabetes aumentan los riesgos cardíacos?
R: Las sulfonilureas y la insulina aumentan la producción o la exposición a la insulina, lo que a menudo favorece el aumento de peso y episodios de bajo nivel de azúcar en la sangre. Ambos factores sobrecargan el corazón y aumentan la probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares.
P: ¿Por qué se siguen recetando con tanta frecuencia medicamentos como la glipizida?
R: A pesar de que existen opciones más nuevas y seguras, los medicamentos más antiguos, como las sulfonilureas, aún se utilizan porque son económicos y han estado en el mercado durante décadas. Esto significa que muchas personas siguen expuestas a los riesgos cardíacos que conllevan estos medicamentos solo porque son más accesibles y familiares para los médicos que los recetan.
P: ¿Qué medidas puedo tomar, además de la medicación, para reducir mi riesgo de diabetes?
R: Puede mejorar de forma significativa su salud metabólica al reducir su consumo de AL (aceite vegetal), elegir los tipos adecuados de carbohidratos, limitar la exposición a toxinas ambientales, exponerse de forma segura al sol y apoyar sus niveles de NAD+ con niacinamida.
P: ¿Cómo puedo comprobar si tengo resistencia a la insulina?
R: La prueba HOMA-IR es un análisis de sangre sencillo que compara la glucosa en ayunas y la insulina. Las puntuaciones inferiores a 1.0 sugieren una buena sensibilidad a la insulina, mientras que los números más altos indican resistencia a la insulina, lo cual es una señal de alerta para la diabetes tipo 2.
