📝 HISTORIA EN BREVE

  • Se retractó un estudio influyente sobre la seguridad del glifosato del año 2000, que se ha citado durante mucho tiempo por reguladores de todo el mundo, después de que la evidencia demostrara que había sido escrito por científicos de Monsanto y tergiversado como una investigación independiente
  • Los correos electrónicos internos de la empresa demostraron que Monsanto planeó, escribió y celebró el documento como una herramienta estratégica para defender los cultivos Roundup y Roundup Ready durante un período crucial de vencimiento de patentes
  • A pesar de que se expuso la escritura fantasma (o "ghostwriting") en un litigio en 2017, el estudio influyó en las investigaciones, las regulaciones y la percepción pública durante años, y acumuló más de 1 300 citas antes de ser retirado después de mucho tiempo
  • La revista admitió que el estudio se basó en datos no publicados de Monsanto e ignoró las investigaciones existentes sobre la toxicidad, lo que demuestra cómo la evidencia selectiva podría moldear las políticas durante años
  • El caso del glifosato refleja que las investigaciones poco éticas en el ámbito de la salud y la medicina son comunes, y demuestra por qué es necesario cuestionar el consenso, examinar los incentivos y proteger la salud en lugar de siempre confiar en el sistema

🩺 Por el Dr. Mercola

Durante años, he advertido sobre el glifosato, que es el herbicida tóxico que se ha infiltrado en nuestro suministro de alimentos, nuestra agua y nuestros cuerpos. Mientras tanto, las autoridades reguladoras y los representantes de la industria química han desestimado de manera constante estas preocupaciones, y han insistido en que este herbicida común no representa ninguna amenaza para la salud humana y que el "consenso científico" demuestra la seguridad del glifosato. Ese consenso acaba de verse afectado.

En un avance sorprendente que confirma lo que muchos de nosotros hemos afirmado durante décadas, la revista que publicó uno de los estudios más influyentes utilizado para justificar el uso continuo de glifosato lo ha retractado. Este estudio fue uno de los artículos más citados en defensa de la seguridad del glifosato, y se ha referenciado muchas veces en artículos de investigación, documentos de políticas e incluso entradas de Wikipedia que millones de personas consultan para obtener información de salud.1

La retractación plantea una pregunta inquietante que va mucho más allá de este herbicida: ¿cuánto de las "investigaciones" en las que nos han dicho que confiemos están en realidad corrompidas por intereses corporativos y cuántos de los productos químicos, medicamentos y productos declarados "seguros" nos perjudican poco a poco mientras otras personas se benefician de la ignorancia del público?

La prueba irrefutable por fin se descubrió

El artículo en cuestión apareció en Regulatory Toxicology and Pharmacology en abril de 2000 y lo escribieron tres científicos presentados como expertos independientes: Gary Williams del New York Medical College, Robert Kroes de la Universidad de Utrecht e Ian Munro de Cantox Health Sciences International. El artículo analizó la seguridad del glifosato y se convirtió en una referencia fundamental para los reguladores que evalúan los riesgos del herbicida para la salud.2

• El artículo emitió un veredicto de seguridad inequívoco en el que confiaron los reguladores: los autores concluyeron que el glifosato no representaba ningún riesgo para la salud humana, incluyendo ningún daño canceroso, reproductivo, de desarrollo o endocrino en humanos o animales. Las agencias reguladoras de todo el mundo, incluyendo la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, han citado este documento como evidencia de que los herbicidas a base de glifosato son seguros para su uso continuo.3

• Monsanto escribió el artículo en secreto mientras científicos externos lo firmaron: algunos documentos internos de la empresa que se publicaron durante un litigio en 2017 demostraron que los científicos de Monsanto escribieron el artículo ellos mismos, mientras que los académicos nombrados sirvieron solo como editores y firmantes. En un correo electrónico de 2015, William Heydens, un científico de Monsanto, sugirió que la compañía podría "escribir de manera fantasma" otro artículo con la misma estrategia.

"Mantendríamos los costos bajos al encargarnos nosotros de escribir los documentos y ellos solo editarían y firmarían con sus nombres, por así decirlo. Recuerde que así fue como manejamos el caso de Williams, Kroes y Munro en 2000", escribió.4

• Correos electrónicos internos demuestran manipulación intencionada del registro científico: tras la publicación del artículo, Lisa Drake, funcionaria de asuntos gubernamentales de Monsanto, envió un correo electrónico para elogiar a siete empleados de Monsanto por su "trabajo arduo durante tres años de recopilación de datos, redacción, revisión y desarrollo de relaciones con los autores de los artículos". Lisa Drake explicó la importancia del artículo escrito por un tercero, y afirmó:

"Esta publicación sobre la salud humana acerca del herbicida Roundup y su publicación complementaria sobre la ecotoxicidad y futuro del ambiente serán consideradas sin duda como 'la' referencia sobre la seguridad del Roundup y el glifosato. Nuestro plan ahora es utilizarlo tanto en la defensa de los cultivos Roundup y Roundup Ready en todo el mundo como en nuestra habilidad de diferenciarnos de manera competitiva de los genéricos".5

• Los ejecutivos trataron el engaño como un éxito para la compañía: una ejecutiva, Katherine Carr, incluso preguntó si el equipo de personas de Monsanto que trabajó en el artículo de Williams podría recibir playeras tipo polo de Roundup como una "muestra de agradecimiento por un trabajo bien hecho".6

Hugh Grant, quien en ese momento era un ejecutivo importante de Monsanto y luego se convirtió en director ejecutivo y presidente, agregó sus felicitaciones: "Muy buen trabajo, felicitaciones al equipo. Por favor, manténganme informado mientras preparan la información de relaciones públicas para acompañarlo".7

• El momento coincidió con intereses financieros importantes para Monsanto: a finales de la década de los 90's se lanzaron al mercado las semillas tolerantes al glifosato "Roundup Ready", diseñadas para permitir a los agricultores rociar el herbicida sobre los cultivos de alimentos. Cualquier preocupación de salud relacionada con el glifosato podría hacer descarrilar esta línea de negocio tan nueva y lucrativa.

Mientras tanto, la patente de Monsanto sobre el glifosato expiraba en 2000, por lo que la compañía pronto enfrentaría la competencia de fabricantes de genéricos. Monsanto necesitaba una investigación "independiente" que pareciera autorizada para mantener su dominio del mercado y justificar la aprobación regulatoria. El artículo escrito por un tercero cumplió ese objetivo.8

Incluso después de que correos electrónicos internos expusieran la influencia de Monsanto en la redacción del documento, su influencia no se desvaneció. En cambio, el estudio continuó influyendo sobre las conversaciones regulatorias, las redes de citaciones y las narrativas públicas durante años después de que se descubrió el engaño. Si desea analizar con más profundidad cómo estas afirmaciones sesgadas sobre la seguridad se traducen en riesgos reales para la salud, consulte: "Lo que millones consumen a diario sin saber que dispara el cáncer en múltiples órganos".

El artículo se retractó ocho años después de que se expusiera la escritura fantasma

Según un análisis de Alexander Kaurov, astrofísico de la Universidad Victoria de Wellington, y Naomi Oreskes, historiadora de la ciencia de la Universidad de Harvard, el artículo escrito por terceros se ubicó entre el 0.1 % de los artículos más citados sobre el glifosato. El artículo ha sido citado más de 1 300 veces según Google Scholar y más de 600 veces según Web of Science de Clarivate.9

• La revista actuó sólo después de que Alexander Kaurov y Naomi Oreskes le informaran los problemas: Martin van den Berg, editor jefe de la revista, dijo que la solicitud de retractación de los investigadores fue la primera vez que una queja llegaba a su escritorio. Martin van den Berg admitió que la retractación "podría haberse hecho ya en 2017, pero es un caso de dos corrientes de información paralelas que no se conectaron antes".10

• El engaño es incluso más profundo que la redacción fantasma: según el aviso de retractación, el artículo basó sus conclusiones de seguridad en datos no publicados que son propiedad de Monsanto, mientras que ignoró múltiples estudios de toxicidad y carcinogenicidad a largo plazo que ya estaban disponibles en 1999.

"Las conclusiones del artículo respecto a la carcinogenicidad del glifosato se basan en estudios no publicados de Monsanto, que no han logrado demostrar potencial tumorígeno.

El coeditor en jefe también se dio cuenta de que, al momento de escribir este artículo en la revista, los autores no incluyeron muchos otros estudios de carcinogenicidad y toxicidad crónica a largo plazo que se realizaron al momento de escribir su revisión en 1999.

En su artículo los autores afirman que conocen otros estudios que no fueron publicados ni están disponibles. Sin embargo, los autores no especificaron hasta qué punto intentaron incorporar los hallazgos de estos estudios (no publicados). Las razones de esto siguen sin compartirse, pero ponen en duda la objetividad más amplia de las conclusiones presentadas".11

• La retractación corrigió el registro, pero no pudo deshacer el impacto: Alexander Kaurov y Naomi Oreskes enfatizaron que retirar el artículo no borraría 25 años de influencia regulatoria y científica. Sin embargo, argumentaron que enviaría una señal clara y tardía de que la autoría fraudulenta es inaceptable y que el registro académico estará protegido de manera independiente de la antigüedad de un artículo, el número de citas o el valor comercial para una revista.12

• Bayer defendió el artículo y señalaron los agradecimientos en lugar de la autoría: Bayer, que compró Monsanto en 2018, dijo que la compañía cree que la participación de Monsanto se mencionó de manera apropiada en la sección de agradecimientos, que agradeció a los toxicólogos y científicos de Monsanto por sus importantes contribuciones a las evaluaciones de exposición e identificó a varios miembros del personal de Monsanto como fuentes de apoyo científico.

Sin embargo, reconocer el "apoyo científico" de alguien no es lo mismo que informar que esa persona escribió todo el artículo. El comunicado de la empresa recurrió entonces a la excusa habitual:

"El consenso entre los organismos reguladores de todo el mundo que han realizado sus propias evaluaciones independientes basadas en la evidencia es que el glifosato puede usarse de forma segura según las indicaciones y no es cancerígeno".13

Un proyecto de ley que hoy en día se debate en el Congreso incluye una disposición poco conocida que protegería a Bayer y otros fabricantes de pesticidas de demandas por daños asociados con los productos de Monsanto.

• ¿El "consenso" se basa en investigaciones poco éticas?: en un artículo de Chemical & Engineering News, Alexander Kaurov señaló que hay más documentos sobre el glifosato que se sabe que fueron hechos por escritores fantasma. Alexander Kaurov y Naomi Oreskes eligieron destacar el estudio de Toxicología y Farmacología Regulatoria porque era el más antiguo.

Alexander Kaurov afirmó que le sorprende que nadie más se haya comunicado con la revista para pedirles que retiren el artículo desde que surgieron las revelaciones de la participación de Monsanto en su redacción en 2017.14

• Los expertos dicen que la autoría corporativa no declarada era una práctica común: Alexandra Maertens, toxicóloga computacional de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, también señaló que varios manuscritos sobre glifosato involucraron autores principales superpuestos y distintos niveles de participación de Monsanto. Destacó que estas relaciones deberían haber sido divulgadas.15

• La EPA planteó el problema como una cuestión de citación, no de influencia: aunque reconoció estar al tanto de la retractación, la agencia afirmó que "nunca se ha basado en este artículo específico para desarrollar ninguna de sus conclusiones regulatorias sobre el glifosato". Un portavoz de la EPA afirmó que la agencia ha "estudiado a profundidad el glifosato, y revisaron más de 6000 estudios en todas las disciplinas" y que su evaluación de riesgos actual utiliza "investigaciones de referencia".16

Sin embargo, la cuestión no es solo si la EPA citó este documento en sus conclusiones finales, sino que este estudio fraudulento influyó en todo el panorama de las investigaciones sobre el glifosato y las discusiones regulatorias durante un cuarto de siglo. Cuando un artículo tan influyente resulta ser propaganda industrial escrita por un grupo clandestino, se pone en duda todo el fundamento de los estudios posteriores que se vieron influenciados por él.

El escándalo del glifosato es solo la punta del iceberg

Las industrias farmacéutica y química han convertido la manipulación científica en un procedimiento habitual, y la retractación del caso del glifosato expone una parte de una vasta red de engaños que determina qué medicamentos le recetan, qué sustancias químicas terminan en sus alimentos y lo que su médico cree que es verdad.

• La mala conducta científica ahora domina las retractaciones de medicamentos y las investigaciones biomédicas: en 2012, investigadores del Centro de Investigación Farmacoeconómica de la Universidad de Illinois en Chicago investigaron las retractaciones en investigaciones biomédicas y sobre medicamentos y descubrieron que casi el 75 % de los estudios sobre medicamentos retractados se atribuían a una mala conducta científica, incluyendo falsificación o fabricación de datos, veracidad cuestionable, conducta poco ética del autor o plagio.

Esto representa un gran aumento respecto de una revisión de 1998, que descubrió que el 37 % de las retractaciones científicas entre 1966 y 1997 se debieron a una mala conducta científica. Lo más alarmante es que los datos de Thomson Reuters demuestran que el número de retractaciones científicas ha aumentado más de 15 veces desde 2001.17

• La industria farmacéutica tiene un gran historial de mala conducta delictiva: casi el 20 % de los 100 principales delincuentes corporativos de la década de los 90's fueron compañías farmacéuticas. Jon Jureidini, profesor de psiquiatría de la Universidad de Adelaida que revisó documentos internos de la compañía farmacéutica como testigo experto, descubrió una tergiversación grave tanto de la efectividad como de la seguridad de los medicamentos. Los artículos publicados presentaron resultados favorables mientras que los hallazgos negativos se omitieron por completo.18

• La escritura fantasma es una táctica estándar de la industria y no una anomalía: en 2008, el Dr. Joseph S. Ross, de la Escuela de Medicina del Monte Sinaí, descubrió una extensa red de escritores fantasmas relacionados con Vioxx, que es el analgésico asociado con más de 60 000 muertes antes de que lo retiraran del mercado.

El Dr. Joseph descubrió documentos internos y correos electrónicos de Merck correspondientes a alrededor de 96 publicaciones de revistas, algunos de los cuales fueron desarrollados por el departamento de mercadotecnia de la compañía, no por su departamento científico. En un caso, un neurólogo se mencionó como autor a pesar de haber muerto en un accidente aéreo un año antes.19

• Avandia es otro ejemplo de cómo la ciencia fraudulenta afecta las vidas: este medicamento para la diabetes llegó al mercado en 1999 y tuvo gran éxito, con 3 200 millones de dólares en ingresos al año en 2006. Un año después, un estudio que se publicó en el New England Journal of Medicine relacionó a Avandia con un aumento del 43 % en el riesgo de ataque cardíaco y un aumento del 64 % en el riesgo de muerte cardiovascular.20

Se estima que Avandia causó más de 80 000 ataques cardíacos entre 1999 y 2007. Un análisis posterior de 56 ensayos clínicos descubrió que por cada 37 a 52 pacientes tratados durante cinco años, se podía esperar un infarto adicional. Se estima que las muertes que ocurrieron entre 1999 y 2009 se aproximan a 48 000.21 GlaxoSmithKline ocultó datos de seguridad perjudiciales durante más de una década para proteger las ventas.

• Los ensayos clínicos negativos se ocultan de manera sistemática: la Dra. Marcia Angell, exeditora en jefe de The New England Journal of Medicine, declaró que, "los ensayos clínicos pueden manipularse de mil maneras, y esto es común que suceda". No suelen publicarse los estudios de medicamentos financiados por compañías farmacéuticas que obtienen conclusiones desfavorables, lo que sesga las investigaciones hacia una efectividad y seguridad aparente que no refleja la evidencia completa.22

• La mayoría de los resultados de investigaciones publicados son poco confiables a nivel estadístico: en 2005, el epidemiólogo Dr. John Ioannidis demostró que es probable que menos del 50 % de los resultados científicos publicados sean verdaderos. Su análisis demostró que, en la mayoría de los diseños de estudios y entornos de investigación, las conclusiones falsas son más probables que las verdaderas debido al tamaño reducido de las muestras, la metodología deficiente, el sesgo del investigador y los informes selectivos.23

• Incluso los estudios destacados sobre el cáncer a menudo no logran replicarse: el ex investigador de una compañía farmacéutica Glenn Begley intentó replicar 53 estudios influyentes sobre el cáncer que se publicaron en revistas importantes y descubrió que solo seis podían reproducirse. Casi el 90 % falló en la replicación. Estos estudios fueron fundamentales para las decisiones de desarrollo de medicamentos.

Como explicó Glenn Begley, cuando apuestas financieras y clínicas dependen de estos hallazgos, la incapacidad de reproducirlos afecta la credibilidad de todo el proceso de investigación.24

• Un caso reciente ilustra lo común que aún es el problema: en diciembre de 2025, el Instituto de Cáncer Dana-Farber, afiliado a Harvard, acordó pagar 15 millones de dólares para resolver reclamos de que estudios financiados con subvenciones de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) contenían imágenes y datos manipulados o duplicados, lo que provocó la retractación de al menos seis artículos de investigación y correcciones a muchos más.

El acuerdo siguió a una demanda de un denunciante y una investigación sobre datos defectuosos que se publicaron entre 2014 y 2020, lo que demuestra que incluso los centros de investigación de primer nivel no están exentos de las investigaciones manipuladas.25

Estos casos demuestran que la retractación del caso del glifosato no es un caso aislado, sino un problema en un sistema en el que las investigaciones tergiversadas influyen de manera regular las decisiones médicas, políticas regulatorias y resultados de salud pública.

Por qué el discernimiento importa más que el consenso

En definitiva, la moraleja es que, incluso si "las investigaciones respaldan" una sustancia química o un medicamento, eso no garantiza que sea seguro, efectivo o incluso evaluado con honestidad. No puede confiar siempre en que el sistema cuida de su salud. Las agencias reguladoras, las revistas médicas y el "consenso de expertos" podrían ser vulnerables a la influencia corporativa cuando existe la posibilidad de obtener ganancias, y la historia demuestra que se ven comprometidos mucho más a menudo de lo que la mayoría de las personas creen.

• Eso no significa que todo está perdido: significa que la responsabilidad está en su poder. Hoy en día, tomar buenas decisiones en materia de salud requiere juicio, discernimiento y la voluntad de cuestionar la autoridad en lugar de someterse a ella. Usted es responsable de su salud y la de su familia, y las industrias que priorizan la venta de productos tienen pocos incentivos para anteponer su bienestar a largo plazo por sobre sus ganancias.

Por eso, evaluar la evidencia significa plantear preguntas específicas, como quién financió la investigación, qué datos se incluyeron o excluyeron y cómo se utilizaron después los hallazgos en la regulación o la práctica clínica. También significa favorecer los enfoques que apoyen la biología en lugar de intentar sobreponerse a ella.

• Los alimentos saludables comienzan con un buen suelo: en la alimentación y la agricultura, eso significa elegir alimentos cultivados a través de sistemas agrícolas regenerativos que trabajan con la biología del suelo, la diversidad de plantas y la salud del ecosistema. Este enfoque no solo reduce la exposición a herbicidas dañinos; también restaura la densidad de nutrientes, mejora la resiliencia y aborda los problemas subyacentes en lugar de solo ocultarlos.

• El mismo principio se aplica a la medicina: muchos medicamentos están diseñados para suprimir los síntomas sin abordar por qué existen en primer lugar. Busque médicos que investiguen las causas fundamentales, como la nutrición, las exposiciones ambientales, la salud metabólica y la carga tóxica, en lugar de limitarse a un medicamento de por vida.

Su cuerpo tiene una capacidad extraordinaria para curarse a sí mismo cuando recibe el apoyo adecuado y con los recursos adecuados, en lugar de medicarlo de manera indefinida.

La retractación del documento sobre el glifosato no reparará el daño que causó, pero sí confirma un mensaje importante, y es que la verdad puede retrasarse, distorsionarse o suprimirse, pero siempre se revela. Esperar que las instituciones se corrijan lo deja vulnerable. Proteger su salud, así como la de su familia, requiere vigilancia, discernimiento y la voluntad de actuar antes de que el sistema admita que se equivocó.

Preguntas frecuentes sobre el glifosato

P: ¿Qué es el glifosato?

R: El glifosato es un herbicida de amplio espectro que se diseñó para matar plantas, ya que interrumpe una vía metabólica esencial para el crecimiento. Se utiliza mucho en la agricultura industrial, en cultivos diseñados para tolerarlo y como agente de secado previo a la cosecha de ciertos granos.

P: ¿Dónde es más probable que entre en contacto con el glifosato en mi vida cotidiana?

R: Lo más probable es que encuentre glifosato en los alimentos cultivados de manera convencional, como el maíz, la soya y el trigo. También puede estar en alimentos procesados ​​elaborados a partir de esos cultivos y en entornos donde se aplican herbicidas de forma rutinaria.

P: Si los reguladores dicen que el glifosato es seguro ¿por qué debería cuestionarlo?

R: Debería cuestionar las afirmaciones regulatorias porque se han basado en un conjunto de investigaciones que incluyeron una participación no divulgada de la industria y evidencia selectiva. Cuando un estudio que ayudó a determinar las evaluaciones de seguridad después se retracta por razones éticas, se debilita la confianza que se puede depositar en las conclusiones que se derivan de esa investigación.

P: ¿Cómo puedo reducir mi exposición al glifosato?

R: Puede reducir su exposición si elige alimentos cultivados sin el uso rutinario de herbicidas, prioriza las opciones orgánicas o de cultivo regenerativo cuando sea posible y reduce su consumo de alimentos ultraprocesados que se ​​​​elaboran con cultivos tolerantes a herbicidas. Estas estrategias ayudan a reducir la carga general de sustancias químicas y al mismo tiempo apoyan los sistemas agrícolas que no dependen del glifosato.

P: ¿Las investigaciones poco éticas afectan a otras industrias además del glifosato?

R: Sí, el caso del glifosato refleja un patrón más amplio en el sector farmacéutico, la seguridad química y la investigación biomédica. Esto significa que el glifosato no es un caso aislado, sino un ejemplo de cómo las investigaciones manipuladas podrían afectar muchas áreas de la salud cuando los incentivos financieros son más importantes que la transparencia.