📝HISTORIA EN BREVE
- Comer cinco o más porciones de alimentos ultraprocesados (UPF) al día podría duplicar su riesgo de enfermedad de Crohn
- Los aditivos como emulsionantes, espesantes y endulzantes artificiales que se encuentran en los alimentos ultraprocesados rompen la barrera mucosa que protege el intestino y causan inflamación crónica
- Consumir demasiados UPF se relaciona con cambios en las bacterias intestinales que reducen la diversidad y promueven el crecimiento de cepas dañinas que incrementan el riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
- Los UPF comunes como el pan blanco, las comidas congeladas, las salsas y los cereales para el desayuno son los que más se relacionan con la enfermedad de Crohn
- Eliminar los aceites de semillas, los emulsionantes y los UPF y enfocarse en alimentos enteros que reparan el intestino puede ayudar a reducir la frecuencia de los brotes y mantener el problema bajo control
🩺Por el Dr. Mercola
En los Estados Unidos, muchas personas viven con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), ya que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que hay más de 3.1 millones de casos. Existen dos tipos de EII: colitis ulcerosa (CU) y enfermedad de Crohn.1
La enfermedad de Crohn es una enfermedad crónica que afecta el tracto gastrointestinal, desde la boca hasta el ano, pero la mayoría de los casos ocurren en el intestino delgado y el colon. Se caracteriza por episodios recurrentes de dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso, fatiga y en ocasiones, fiebre y sangre en las heces. Cuando no se trata, la enfermedad de Crohn puede tener complicaciones graves como obstrucción intestinal, desnutrición e incluso cáncer colorrectal.
De manera alarmante, cada vez hay más casos de enfermedad de Crohn y uno de los culpables principales podría esconderse en su despensa, se trata de los alimentos ultraprocesados (UPF).
Los alimentos ultraprocesados empeoran la inflamación intestinal
Los UPF son productos industriales que se elaboran a base de ingredientes refinados, como azúcares añadidos, almidones, aceites hidrogenados y proteínas aisladas, junto con aditivos para mejorar su sabor, textura y vida útil. Estos aditivos incluyen emulsionantes, espesantes, endulzantes artificiales, colorantes y más.
Existen varios sistemas que se utilizan para clasificar los alimentos según su nivel de procesamiento. La clasificación NOVA es la más común y, bajo este sistema, los UPF se definen como "productos que se elaboran, en su mayoría o totalidad, a partir de sustancias que se derivan de alimentos y aditivos, y contienen poco o ningún alimento intacto del Grupo 1" (el Grupo 1 consiste en partes poco modificadas o conservadas de animales o plantas).
Si bien son prácticos y económicos, estos alimentos suelen contener componentes artificiales que alteran la función del intestino de maneras que los investigadores apenas comienzan a entender.
• Un estudio acaba de proporcionar información convincente que relaciona los UPF con la EII: se publicó en la revista Nutrients, y el objetivo de los investigadores fue analizar los mecanismos biológicos específicos detrás del impacto de los UPF en el intestino. Recopilaron y evaluaron resultados de varios estudios preclínicos y clínicos (muchos con poblaciones humanas y modelos de laboratorio) con el fin de determinar qué aditivos y métodos de procesamiento causan más daño. 2,3
• A mayor consumo de UPF, mayor riesgo de enfermedad de Crohn: una de las partes más sólidas de la evidencia proviene de estudios de población que hicieron seguimiento de la alimentación y el desarrollo de la enfermedad a lo largo del tiempo. En varios países y grupos, la tendencia es consistente: las personas que consumen más UPF, tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Crohn. Aquí algunas de las conclusiones clave de la revisión:
◦ El estudio PURE, que siguió a 116 087 adultos de 21 países durante casi una década, descubrió que las personas que comían cinco o más porciones de UPF al día tenían casi el doble de riesgo de EII que los participantes que comían menos de una porción.
◦ Tres grandes cohortes de Estados Unidos, que juntas representan más de 245 000 participantes, descubrieron una relación dependiente de la dosis entre el consumo de UPF y un mayor riesgo de enfermedad de Crohn (más adelante hablaremos a mayor detalle).
◦ Un estudio del Biobank del Reino Unido informó que las personas que consumían más UPF tenían el doble de riesgo de desarrollar la enfermedad de Crohn y, entre los participantes que ya tenían un diagnóstico, una mayor probabilidad de necesitar cirugía a causa de la EII.
Los investigadores también descubrieron que las personas con trastornos intestinales existentes, como la enfermedad de Crohn, experimentaban brotes más frecuentes, mayores tasas de permeabilidad intestinal (intestino permeable) y una peor función inmunológica cuando comían demasiados UPF. Muchos de estos resultados negativos aparecieron rápido, incluso en cuestión de semanas, y cuando las personas no hacían nada al respecto, los efectos eran a largo plazo.
• De manera curiosa, la evidencia sobre la colitis ulcerosa es mucho menos sólida: la mayoría de los estudios encontraron poca o ninguna relación entre los UPF y la CU, lo que sugiere que estas dos enfermedades podrían responder de manera diferente a las influencias alimentarias. La enfermedad de Crohn afecta el intestino delgado, donde la barrera mucosa que protege el intestino es más delgada y más vulnerable a los aditivos alimentarios, algo que ayuda a explicar estas diferencias.
Los mecanismos del daño intestinal de los UPF
Los hallazgos del estudio sugieren que reducir el consumo de UPF es una estrategia poderosa para reforzar la salud intestinal, en especial para las personas con mayor riesgo de EII o que ya viven con esta enfermedad. Y aunque los estudios de población revelan patrones, los autores también analizan investigaciones mecanicistas que proporcionan información sobre por qué ocurren estos patrones.4
• Los UPF dañan la barrera intestinal: estudios con animales demuestran que ciertos aditivos en los UPF, como los emulsionantes como la carboximetilcelulosa y el polisorbato-80, deterioran la capa mucosa que protege el intestino. Esto permite que las bacterias se acerquen más a la pared intestinal, lo que incrementa el riesgo de inflamación. En un estudio controlado con humanos, la carboximetilcelulosa alteró el microbioma intestinal y redujo los niveles de importantes metabolitos antiinflamatorios.
• Los aditivos provocan un desequilibrio en el microbioma intestinal: los aditivos como la maltodextrina promueven el crecimiento y la adhesión de bacterias dañinas, que incluyen cepas que se relacionan con la enfermedad de Crohn. Otros aditivos, como la carragenina, pueden provocar respuestas inflamatorias en las células intestinales y se sabe que empeoran la colitis en modelos animales.
Estos alimentos también reducen la diversidad del microbioma intestinal, sobre todo las especies que refuerzan la salud intestinal, como la Akkermansia muciniphila. Esto es importante porque su microbioma necesita diversidad para mantenerse en óptimas condiciones. La pérdida de esa diversidad nos hace más vulnerables a brotes, infecciones y enfermedades.
• Los UPF activan el sistema inmunológico: varios componentes de los UPF estimulan las vías inmunológicas que causan inflamación, que incluyen las vías NF-κB y TLR4. El exceso de sal, que es una característica común de los UPF, también puede estimular las células inmunológicas inflamatorias (células Th17), lo que empeoró la colitis experimental.
• Los UPS interrumpen la producción de metabolitos beneficiosos: alterar el microbioma también puede reducir la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el butirato, que fortalecen la barrera intestinal, regulan el sistema inmunológico y refuerzan la salud digestiva.
La cantidad y los tipos de UPF también afectan su riesgo de enfermedad de Crohn
Entre las investigaciones que se mencionan en el informe, se encuentra un estudio de cohorte prospectivo que siguió a más de 245 000 profesionales de salud de Estados Unidos, en tres estudios históricos (el Nurses' Health Study, el Nurses' Health Study II y el Health Professionals Follow-up Study). Se publicó en Clinical Gastroenterology and Hepatology, y el equipo de investigación trató de determinar si existía una correlación entre comer alimentos ultraprocesados y un mayor riesgo de enfermedad de Crohn y CU.5
• La población del estudio incluyó en su mayoría a adultos sanos de mediana edad: la mayoría de los participantes fueron enfermeros y profesionales de salud masculinos sin diagnóstico previo de Crohn, CU, ni cáncer. Siguieron sus elecciones alimentarias con ayuda de cuestionarios de frecuencia alimentaria que respondieron durante décadas, lo que permitió a los investigadores analizar las tendencias de consumo a largo plazo y los resultados de salud.
En total, el estudio capturó más de 5.4 millones de persona-años de seguimiento y documentó 369 casos de EC y 488 de CU.
• Consumir más UPF incrementó en un 70 % el riesgo de enfermedad de Crohn: las personas que consumieron mayores cantidades de UPF tuvieron un riesgo 70 % mayor de desarrollar enfermedad de Crohn. Esto se midió a través de los datos alimentarios más recientes que había en ese momento. Cuando se promedió la alimentación a largo plazo, el incremento en el riesgo fue del 40 %, que aún se considera elevado. Pero, no hubo una relación clara entre consumir UPF y desarrollar colitis ulcerosa.
• Ciertos UPF tienen mayor relación con la enfermedad de Crohn: algunas categorías de alimentos tuvieron una relación más estrecha con el desarrollo de la enfermedad de Crohn. Por ejemplo:
◦Panes ultraprocesados y productos de desayuno como el pan blanco y los cereales azucarados, que tuvieron la relación más estrecha (cociente de riesgos instantáneos [HR] 1.18)
◦Comidas congeladas o no perecederas, como cenas preparadas, alimentos para microondas y comidas empaquetadas (HR 1.11)
◦Salsas, untables, quesos y jugos, ya que muchos contienen emulsionantes y espesantes (HR 1.14)
• Mientras más alimentos ultraprocesados componen sus calorías diarias, mayor es el riesgo de enfermedad de Crohn: los participantes en el cuartil más alto de consumo de UPF obtuvieron hasta el 46.4 % de su energía diaria de estos alimentos, lo que es más del doble (21 %) de lo que consumieron los del grupo más bajo. Estos participantes también tuvieron mayores índices de masa corporal (IMC), hacían menos ejercicio, comían menos alimentos enteros y obtenían menores puntuaciones en Alternate Healthy Eating Index (AHEI).
• El mayor riesgo de Crohn se mantuvo incluso después de considerar otros factores de salud: para asegurarse de que la relación no se debiera a otros hábitos, los investigadores ajustaron docenas de factores de estilo de vida y médicos como antecedentes familiares de EII, tabaquismo, IMC, actividad física, uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) y calidad de la alimentación. La relación entre el consumo elevado de UPF y la enfermedad de Crohn se mantuvo incluso después de hacer estos ajustes.
Estos dos estudios proporcionan evidencia sólida de que reducir el consumo de alimentos procesados podría disminuir el riesgo de enfermedad de Crohn. No solo se trata de evitar la comida chatarra, sino de proteger el delicado ecosistema de su intestino de los desencadenantes inflamatorios que, debilitan de forma silenciosa y gradual las defensas de su cuerpo.
Los beneficios de dietas terapéuticas que reducen los UPF en la enfermedad de Crohn
El estudio descubrió un punto clave entre las investigaciones actuales: las terapias nutricionales que ayudan a controlar la enfermedad de Crohn y, en algunos casos, la colitis ulcerosa comparten un principio en común: reducen bastante o eliminan por completo el consumo de UPF y aditivos alimentarios. La diferencia está en cómo lo logran y qué tan fácil es mantener los cambios. Aquí dos ejemplos que se mencionan en el estudio:6
• Nutrición Enteral Exclusiva (NEE): es una dieta bajo supervisión médica en la que el 100 % de las calorías y nutrientes provienen de una fórmula líquida, sin ningún alimento sólido durante seis a ocho semanas. Esta es una de las terapias nutricionales más populares para la enfermedad de Crohn pediátrica y suele recomendarse como tratamiento de primera línea para inducir la remisión.
Cuando se consume esta fórmula líquida se elimina toda exposición a los UPF y aditivos que se encuentran en los alimentos cotidianos. Minimiza la carga de trabajo en el intestino para darle al revestimiento intestinal la oportunidad de sanar. La NEE también reduce la exposición a antígenos, lo que significa que es menos probable que el sistema inmunológico entre en contacto con componentes alimentarios que puedan empeorar la inflamación.
Pero, también tiene sus desventajas, que incluyen fatiga gustativa, limitaciones sociales y dificultad para seguir una dieta que solo es líquida. A los adolescentes y a los adultos también suele resultarles difícil ser constantes. Y aunque no suele utilizarse como una estrategia de mantenimiento a largo plazo, sirve como una "demostración conceptual" de que eliminar los alimentos procesados modernos de la alimentación, puede ayudar a controlar la inflamación en el intestino.
• Dieta de exclusión para la enfermedad de Crohn (CDED): esta dieta se diseñó para recrear los beneficios de la NEE con alimentos reales, por lo que, es una opción más práctica y sustentable para la vida cotidiana. La CDED se enfoca en alimentos enteros y elimina los UPF, los aditivos y ciertas grasas que se relacionan con la inflamación intestinal. La CDED también incluye alimentos con alto contenido de fibra y almidón resistente, que ayudan a alimentar a las bacterias intestinales beneficiosas y estimulan la producción de metabolitos antiinflamatorios como los AGCC.
En ensayos controlados aleatorios, la combinación de CDED con nutrición enteral parcial fue tan efectiva como la NEE para inducir la remisión en niños con enfermedad de Crohn. A largo plazo, los pacientes suelen ser más constantes con la CDED que con el uso parcial de fórmula, lo que podría deberse a que es más fácil de mantener este tipo de dieta.
• Incluso eliminar un solo aditivo puede ser muy beneficioso para la EII: por ejemplo, en un ensayo clínico doble ciego en el que participaron personas con colitis ulcerosa en remisión, evitar la carragenina, que es un aditivo que se utiliza para espesar y estabilizar muchos alimentos procesados, ayudó a que los participantes sufrieran menores recaídas que el grupo que consumió cápsulas de carragenina sin saberlo.
Todas estas estrategias alimentarias tienen algo en común: reducir la exposición a los UPF mejora el entorno intestinal y puede ayudar a controlar la EII. Si bien no existe una dieta universal que funcione para todas las personas, cada vez hay más investigaciones que sugieren que optar por alimentos enteros y poco procesados es una estrategia práctica y poderosa para reducir la inflamación intestinal y mejorar el bienestar digestivo.
Estrategias para sanar su intestino y reducir su riesgo de enfermedad de Crohn
Si tiene enfermedad de Crohn o solo busca reducir su riesgo, es importante que considere bien sus decisiones diarias sobre la alimentación y el medio ambiente. Su alimentación es fundamental, ya que afecta la inflamación para bien o para mal, y le da a su intestino la oportunidad de recuperarse. Y aunque no es fácil cambiarla por completo, en especial si es una persona ocupada, hacer pequeños cambios puede hacer una gran diferencia. Aquí algunas estrategias alimentarias específicas para proteger su intestino y combatir la inflamación:
1. Sacar cualquier alimento ultraprocesado de su cocina: revise bien su despensa, refrigerador y congelador, y deshágase de productos como bocadillos empaquetados, bebidas azucaradas, comidas congeladas, embutidos y barras de desayuno o de proteína, incluso si la etiqueta dice que son "orgánicos" o "bajos en grasa", ya que estos productos suelen estar muy procesados y llenos de aditivos dañinos.
Aprenda a identificar los productos procesados, lea la etiqueta y hágase esta pregunta: ¿utilizaría estos ingredientes en mi cocina? Si la respuesta es no, significa que debe evitarlo. Eliminar este tipo de alimentos es el primer paso al éxito, no solo confía en su fuerza de voluntad, sino que crea un entorno que promueve opciones más saludables.
2. Basar su alimentación en alimentos enteros: la transición a una alimentación a base de alimentos enteros no significa renunciar a la comodidad, significa redefinirla. Después de limpiar su despensa, abastezca su cocina con alimentos básicos fáciles y confiables que refuercen su salud. Prepare sus comidas con ingredientes simples y nutritivos, como huevos de gallinas camperas, pescado salvaje, frutas frescas y vegetales bien cocidos.
La clave está en elegir alimentos que sean lo más parecido a su estado natural: alimentos que pueda reconocer y pronunciar sin problemas. Cuando hace de los alimentos poco procesados la base de su alimentación, creará comidas que no solo serán satisfactorias, sino que reforzarán su salud a largo plazo.
Los vegetales de raíz y el arroz blanco también pueden ser excelentes complementos cuando no tiene una buena salud intestinal. Comer los carbohidratos adecuados ayuda a reparar el intestino y producir energía celular. Comience por consumir entre 200 y 250 gramos de carbohidratos saludables al día que provengan de fuentes nutritivas, como arroz blanco y frutas enteras. Estos alimentos les darán a sus células la energía que necesitan y reducirán los problemas digestivos.
3. Eliminar los aceites de semillas de su alimentación: la mayoría de los UPF se elaboran con aceites de semillas (soya, maíz, girasol y cártamo), que contienen niveles elevados de ácido linoleico (AL). El consumo crónico de AL altera el entorno intestinal y la señalización inmunológica, y empeora la permeabilidad intestinal.
Para restaurar su microbioma, limite su consumo total a menos de 2 gramos al día de todas las fuentes, y remplácelo con grasas saludables como ghee, mantequilla de animales alimentados con pastura y aceite de coco. También recomiendo que descargue la aplicación Mercola Health Coach, que incluye Seed Oil Sleuth, que lo ayudará a controlar su consumo de AL hasta una décima de gramo.
4. Estimular el crecimiento de Akkermansia muciniphila: después de eliminar los alimentos dañinos, concéntrese en alimentar a los microbios beneficiosos de su intestino, en especial a la Akkermansia, que es una especie clave para mantener el equilibrio en el microbioma. Lo ideal sería que esta bacteria represente entre el 3 % y el 5 % de su microbioma intestinal.
Para estimular de forma natural el crecimiento de Akkermansia, consuma más frutas ricas en polifenoles como bayas, junto con alimentos ricos en inulina como ajo, espárragos, plátanos y puerros. Estas fibras prebióticas alimentan a la Akkermansia y promueven su crecimiento.
Si bien también hay suplementos disponibles, es mejor esperar al menos seis meses después de eliminar los aceites vegetales de su alimentación antes de tomarlos. Esta pausa permite que sus mitocondrias se recuperen y ayuda a crear un entorno intestinal apto para la Akkermansia. Para más información sobre los beneficios de la Akkermansia en su salud intestinal, consulte: “Lo que pasa en su intestino podría estar afectando su cerebro".
Cuando se trata de proteger el intestino, evitar exposiciones ambientales como pesticidas y antibióticos innecesarios es tan importante como eliminar los alimentos dañinos. Los pesticidas, en especial el glifosato, alteran el delicado equilibrio del microbioma al matar las bacterias beneficiosas y permitir que cepas más agresivas e inflamatorias tomen el control.
Mientras que los antibióticos eliminan tanto bacterias buenas como malas, lo que causa un desequilibrio y deja el intestino vulnerable después de finalizar el tratamiento. La exposición crónica o temprana a los antibióticos se relaciona con un mayor riesgo de EII, sobre todo la enfermedad de Crohn.
Elegir alimentos orgánicos cuando sea posible y tomar antibióticos solo cuando es necesario, lo ayudará a mantener un microbioma más saludable y resistente que puede defenderse de la inflamación, regular las respuestas inmunológicas y mantener una barrera intestinal fuerte.
Preguntas frecuentes sobre los UPF y la enfermedad de Crohn
P: ¿Cuál es el impacto de los alimentos ultraprocesados (UPF) en el riesgo de enfermedad de Crohn?
R: Los UPF contienen ingredientes industriales como emulsionantes, espesantes, endulzantes artificiales y aceites de semillas que alteran las barreras que protegen el intestino. Estos aditivos dañan el revestimiento mucoso, promueven bacterias dañinas, reducen las bacterias buenas y sobreestimulan el sistema inmunológico, lo que causa inflamación y permeabilidad intestinal (intestino permeable), que es un factor clave en el desarrollo de la enfermedad de Crohn.
P: ¿Qué tipos de alimentos se consideran ultraprocesados?
R: Algunos ejemplos incluyen cereales azucarados, panes blancos, comidas congeladas, fiambres, salsas, comidas empaquetadas y casi cualquier producto con una larga lista de ingredientes o compuestos que no utilizaría en casa para cocinar. Si un alimento contiene un ingrediente que no reconoce o que no utilizaría en su propia cocina, es probable que sea ultraprocesado.
P: ¿Qué tan sólida es la evidencia que relaciona los UPF con la enfermedad de Crohn?
R: Bastante sólida, estudios a gran escala que se realizaron en varios países demuestran que las personas que consumen más UPF tienen hasta el doble de riesgo de desarrollar enfermedad de Crohn. Un estudio que se realizó en Estados Unidos, descubrió que las personas que consumen más UPF tienen un riesgo 70 % mayor, incluso después de ajustar otros factores de estilo de vida como el ejercicio, el tabaquismo y la calidad general de la alimentación.
P: ¿Hay tipos específicos de alimentos ultraprocesados que sean peores que otros?
R: Sí, los panes y los productos para el desayuno, como los cereales azucarados, tuvieron la relación más estrecha con la enfermedad de Crohn, seguidos por las comidas congeladas y no perecederas. Los quesos procesados, las salsas y los untables también tienen una relación estrecha debido a su alto contenido de emulsionantes. Se descubrió que estas categorías incrementaban el riesgo de enfermedad en estudios de población de gran tamaño.
P: Si consumo UPF ¿qué puedo hacer para reducir mi riesgo?
R: Comience por eliminar los aceites de semillas como el de soya, maíz y girasol, de su alimentación, ya que están cargados de ácido linoleico que daña el intestino. Y enfóquese en alimentos enteros como carnes de animales alimentados con pastura, frutas, vegetales y almidones resistentes como arroz cocido y vegetales de raíz. Estimular el crecimiento de bacterias beneficiosas como Akkermansia muciniphila a través de alimentos ricos en polifenoles e inulina también ayuda a restaurar la salud intestinal y reducir la inflamación.