📝HISTORIA EN BREVE
- Consumir bebidas energéticas de forma regular lleva al corazón y los vasos sanguíneos a un estado de estrés constante que los medicamentos y la actividad física no pueden contrarrestar mientras los estimulantes permanezcan en el sistema
- Se han producido picos graves de presión arterial y eventos peligrosos de ritmo cardíaco en personas que bebieron bebidas energéticas y que parecían sanas y no tenían enfermedad cardíaca previa
- Las bebidas energéticas combinan cafeína con otros estimulantes y azúcar añadido, lo que crean una tensión combinada que supera los mecanismos de control cardiovascular
- La poca energía celular promueve la necesidad de recurrir a estimulantes, pero las bebidas energéticas enmascaran el problema en lugar de restaurar la producción real de energía
- Eliminar las bebidas energéticas y reconstruir la energía celular a través de la alimentación, el movimiento y la estructura diaria ayuda a que el corazón recupere la estabilidad y reduce el riesgo cardiovascular
🩺Por el Dr. Mercola
Las bebidas energéticas rara vez se consideran un riesgo cardíaco en la vida cotidiana. Se encuentran en los estantes de las tiendas junto a los refrescos, se comercializan como herramientas de alto rendimiento y prometen una concentración rápida cuando se siente cansado. Muchas personas recurren a este estímulo para poder pasar el día, sin darse cuenta de la tensión que supone para su sistema cardiovascular.
Lo que le preocupa a los cardiólogos es el golpe repetido de estimulación que se acumula en un sistema nervioso que no tiene oportunidad de apagarse. La exposición excesiva a estimulantes mantiene los vasos sanguíneos tensos, el ritmo cardíaco reactivo y suprime señales de recuperación. Con el tiempo, ese patrón de estrés deja de responder a la medicación, al nivel de condición física o a la edad. Solo abruma el sistema.
Otra preocupación es quién asume que está a salvo. Muchas personas creen que los eventos cardíacos graves sólo afectan a las personas mayores, sedentarias o que ya han sido diagnosticadas con alguna enfermedad. Sin embargo, la evidencia clínica actual demuestra que esta suposición no es válida. Adultos que podrían parecer sanos, incluso personas más jóvenes, experimentan eventos cardiovasculares graves relacionados con el consumo de bebidas energéticas sin señales de advertencia previas.
Cuando las bebidas energéticas alteran la presión arterial
Un artículo publicado en BMJ Case Reports documentó un derrame cerebral provocado por el consumo diario de bebidas energéticas y no por una enfermedad subyacente.1 Esta fue una investigación médica de un paciente cuyos síntomas no respondieron al tratamiento estándar. Informes de casos como éste a menudo revelan riesgos que estudios más amplios no detectan hasta años después.
El informe se centra en un hombre de unos 50 años que, por lo demás, estaba en forma, era activo y no tenía enfermedades crónicas conocidas, pero cuya presión arterial era muy alta.2 No tenía hipertensión secundaria, lo que significa que los médicos descartaron enfermedad renal, trastornos hormonales y otras causas comunes de presión arterial alta. A pesar de ello, llegó al hospital con lecturas tan elevadas que lo calificaron como una emergencia hipertensiva.
• El consumo excesivo de cafeína superó el tratamiento de la presión arterial: el hallazgo clave fue su consumo habitual de ocho bebidas energéticas al día, cada una con 160 miligramos (mg) de cafeína. Esto supuso un total de entre 1.200 y 1.300 mg al día, más de tres veces el límite de seguridad citado.
Los medicamentos para la presión arterial redujeron un poco su presión sistólica en el hospital, pero los niveles volvieron a subir una vez que regresó a casa y continuó con el hábito. Sólo cuando dejó de tomar bebidas energéticas su presión arterial se normalizó y ya no necesito medicamentos.
• Los síntomas y resultados demuestran qué tan rápido se intensifica el daño: el hombre sufrió un derrame cerebral talámico isquémico, lo que significa que un coágulo de sangre bloqueó el flujo sanguíneo a una estructura cerebral involucrada en el movimiento y la sensación. Los síntomas incluyeron debilidad, entumecimiento y ataxia, que describe la pérdida de coordinación y equilibrio. Incluso después de corregirse la presión arterial, algunos déficits neurológicos persistieron años después.
• Los estimulantes ocultos aumentan el estrés fisiológico: la cafeína etiquetada no cuenta la historia completa. Ingredientes como el guaraná contienen cafeína concentrada que se suma a la cantidad declarada en la etiqueta. Otros aditivos, incluyendo la taurina, el ginseng y la glucuronolactona, interactúan con la cafeína en lugar de funcionar de forma independiente. Esta combinación aumenta la estimulación del sistema nervioso, lo que provoca que los vasos sanguíneos se contraigan y la presión suba.
• El contenido de azúcar añadido fue otro factor de tensión: más allá de los estimulantes, las bebidas contenían altas cantidades de azúcar a base de glucosa. Las grandes cargas de azúcar aumentan el volumen sanguíneo y la demanda de insulina, lo que genera más estrés en los vasos sanguíneos. Si bien el azúcar por sí sola no causó la crisis, agravó la carga cardiovascular creada por los estimulantes, en especial cuando se consumió de forma repetida a lo largo del día.
Las bebidas energéticas alteran el sistema eléctrico del corazón
Un estudio publicado en la revista Heart Rhythm, por investigadores de Mayo Clinic, se enfocó en si las bebidas energéticas influían en las emergencias del ritmo cardíaco que ponen en peligro la vida.3 Los investigadores revisaron los registros médicos electrónicos de sobrevivientes de un paro cardíaco repentino que tenían ritmos cardíacos anormales documentados y fueron derivados para una evaluación genética especializada. Su objetivo fue identificar casos en los que el consumo de bebidas energéticas ocurrió poco antes del evento cardíaco.
• El 5 % de los sobrevivientes de un paro cardíaco repentino colapsaron después de tomar una bebida energética: en este grupo de 144 sobrevivientes de un paro cardíaco repentino, siete experimentaron un colapso poco después de consumir una bebida energética. No se trató de pacientes de edad avanzada con enfermedad cardíaca avanzada. La edad promedio fue de 29 años y seis de los siete eran mujeres.
Varios habían heredado trastornos eléctricos del corazón que no siempre habían sido diagnosticados antes del evento, lo que es importante porque muchas personas tienen estas afecciones sin síntomas hasta que el estrés altera demasiado el sistema. Esto significa que síntomas como taquicardia, mareos o presión en el pecho después de tomar una bebida energética merecen atención inmediata en lugar de descartarlos como ansiedad.
• Cuando el ritmo cardíaco colapsa, la supervivencia depende del rescate inmediato: seis de los siete pacientes necesitaron una descarga de un desfibrilador para sobrevivir, mientras que uno requirió reanimación manual. Un paro cardíaco repentino significa que el corazón perdió su capacidad de bombear sangre de manera efectiva. La supervivencia dependió de una intervención de emergencia inmediata.
• El cambio de comportamiento eliminó los eventos repetidos: todos los sobrevivientes de este subgrupo dejaron de consumir bebidas energéticas después de su paro cardíaco.4 Desde que dejaron ese hábito, ninguno sufrió otro evento durante el seguimiento. Ningún medicamento o procedimiento nuevo explicó ese resultado. Eliminar la exposición al estimulante coincidió con la estabilidad.
• Ciertos diagnósticos conllevaron un riesgo desproporcionado: dos pacientes tenían síndrome de QT largo y dos tenían taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica, que son afecciones hereditarias que alteran la forma en que las señales eléctricas se restablecen entre los latidos del corazón. Otros tres tenían fibrilación ventricular idiopática, lo que significa que los médicos no pudieron identificar una causa estructural. El factor común fue la vulnerabilidad al caos eléctrico cuando aumentaba la estimulación.
• Las brechas de concientización crean emergencias prevenibles: el Dr. Michael J. Ackerman, Ph.D., investigador principal del estudio y cardiólogo genético de Mayo Clinic, afirmó que, "no hay ningún beneficio perceptible para la salud en el consumo de bebidas energéticas", y agregó que para los pacientes con trastornos genéticos del ritmo cardíaco, la dosis adecuada es cero.5
Menciono que si bien el riesgo absoluto sigue siendo bajo en la población general, el riesgo relativo aumenta en los corazones vulnerables. Los investigadores observaron que casi 1 de cada 200 personas es portadora de una afección genética del ritmo cardíaco y la mayoría no lo sabe.
Medidas prácticas para reducir el riesgo cardiovascular
En los casos mencionados, el desencadenante no fue una enfermedad misteriosa ni una mala genética. Se trató de una sobreestimulación crónica provocada por las bebidas energéticas sumada a una producción débil de energía celular. La baja energía mitocondrial hace que se sienta agotado, lo que genera la necesidad de depender de estimulantes en lugar de restaurar la energía celular real. Estos pasos le ayudarán a aumentar la energía a nivel celular para que su corazón y cerebro ya no funcionen en modo de emergencia.
1. Deje de tomar bebidas energéticas: si toma bebidas energéticas todos los días o varias veces por semana, le recomiendo dejarlas por completo en lugar de reducir su consumo. La evidencia demostró que la inestabilidad de la presión arterial y del ritmo cardíaco se resolvieron solo después de que dejaron de tomar bebidas energéticas por completo. Considere esto como un reinicio, no como una negociación. Limpie su refrigerador, escritorio y automóvil. Marque cada día que no consuma estimulantes en un calendario. Esa racha visible genera motivación y le muestra que la energía regresa sin un empujón artificial.
2. Ponga atención a todos los estimulantes ocultos durante siete días: las bebidas energéticas suelen consumirse junto con otros estimulantes como polvos pre-entreno, suplementos para concentrarse, quemadores de grasa y mezclas de cafeína "naturales". Durante una semana, anote cada estimulante que use y la hora en que lo toma. Esto mantiene las cosas simples y objetivas. Los patrones surgen con rapidez. Una vez que vea cuánta estimulación artificial se acumula en su día, se vuelve más fácil dejarla.
3. Reconstruya la energía celular al reparar la función mitocondrial: si se siente agotado sin estimulantes, el problema no es la motivación, sino la producción de energía dentro de sus células. Para tener una función mitocondrial adecuada es necesario eliminar alimentos procesados y aceites de semillas con alto contenido de ácido linoleico (AL), que interrumpen las vías energéticas y aumentan la señalización del estrés. Al mismo tiempo, sus células necesitan carbohidratos adecuados para funcionar de manera eficiente.
La mayoría de los adultos necesitan alrededor de 250 gramos de carbohidratos al día, dependiendo del nivel de actividad, para mantener la producción estable de trifosfato de adenosina (ATP), que es la moneda energética del cuerpo. Cuando las mitocondrias tienen combustible limpio y menos interferencia de grasas tóxicas, la necesidad de estimulantes desaparece porque regresa la energía real.
4. Utilice el ejercicio para cambiar su cuerpo a un estado de producción de energía: el movimiento activa ondas de genes, proteínas y metabolitos que mejoran la producción mitocondrial, reparan tejidos y estabilizan el azúcar en la sangre. 6 Elija actividades como caminar a paso ligero, andar en bicicleta o circuitos sencillos con su peso corporal. Intente alcanzar un ritmo que lo deje un poco sin aliento pero que aún pueda hablar con frases cortas.
Esto mantiene a sus células en la zona de producción de energía en lugar de forzarlas demasiado. Combine el ejercicio cardiovascular moderado con trabajo de fuerza básico y estiramiento diario para que sus músculos, articulaciones y metabolismo reciban señales constantes que se acumulan con el tiempo.
5. Comprométase a proteger su corazón: establezca una regla personal firme que indique que las bebidas energéticas están fuera de discusión. No de manera ocasional, no para viajes largos, no para entrenamientos. Reemplace el hábito con estructura en lugar de fuerza de voluntad. Coma comidas saludables, hidrátese temprano en el día, mueva su cuerpo, expóngase a la luz del sol y priorice un sueño de calidad.
Mantenga una lista simple en su teléfono y marque la comida, el movimiento, el sueño y la exposición a la luz cada día. Esto le ayudara a eliminar la fatiga de las decisiones, reducir la tensión del sistema nervioso y evitar que vuelva a recurrir a los estimulantes cuando el estrés aumente.
Preguntas frecuentes sobre las bebidas energéticas y la salud cardíaca
P: ¿Qué hace que las bebidas energéticas sean riesgosas para el corazón?
R: Las bebidas energéticas proporcionan dosis repetidas de cafeína y otros estimulantes que mantienen el sistema nervioso activado. Con el tiempo, esa estimulación constante genera una tensión en los vasos sanguíneos y el ritmo cardíaco, lo que abruma los sistemas de recuperación del cuerpo.
P: ¿Quiénes corren mayor riesgo por el consumo de bebidas energéticas?
R: El riesgo no se limita a los adultos mayores o a las personas con enfermedad cardíaca. La evidencia clínica demuestra que las personas jóvenes, físicamente activas y aquellas que parecen saludables experimentan eventos cardiovasculares graves relacionados con el consumo de bebidas energéticas, a veces sin señales de advertencia previas.
P: ¿Por qué los medicamentos o la actividad física no compensan los efectos negativos de las bebidas energéticas?
R: Las bebidas energéticas mantienen el corazón y los vasos sanguíneos en una respuesta al estrés mientras los estimulantes estén presentes. En casos documentados, los medicamentos y la actividad física no pudieron controlar la presión arterial ni el ritmo cardíaco hasta que se eliminaron las bebidas energéticas. Una vez que dejaron de tomarlas, esos problemas se resolvieron, lo que demuestra que la exposición al estimulante estaba superando las medidas de seguridad habituales.
P: ¿Cómo afectan las bebidas energéticas a la energía real del cuerpo?
R: Este tipo de bebidas no solucionan la baja producción de energía. Cuando las mitocondrias tienen dificultades, las células producen menos energía, lo que deja al usuario cansado y desenfocado. Los estimulantes enmascaran ese problema de forma temporal, lo que promueve la dependencia en lugar de restaurar la energía celular real.
P: ¿Cuál es la forma más efectiva de reducir el riesgo y recuperar la energía?
R: Eliminar por completo las bebidas energéticas, obtener el combustible adecuado con carbohidratos, eliminar los alimentos procesados y los aceites de semillas, mover el cuerpo de forma regular, exponerse a la luz del sol todos los días y proteger el sueño. Estos pasos restauran la energía celular para que su corazón y sistema nervioso ya no funcionen en modo de emergencia y no tenga la tentación de recurrir a estimulantes artificiales.