📝 HISTORIA EN BREVE

  • Las mujeres con psoriasis experimentan de forma consistente niveles más bajos de progesterona y DHEA, dos hormonas que suelen calmar la inflamación, lo que hace que los brotes sean más fuertes y frecuentes
  • El predominio de estrógeno (es decir, cuando el estrógeno se siente demasiado intenso en relación con la progesterona) aumenta la reactividad inmunitaria y explica por qué los síntomas empeoran antes del periodo, después del parto y durante la menopausia
  • El estrógeno intracelular, no el estrógeno en la sangre, impulsa la inflamación en la piel psoriásica, por lo que sus análisis podrían verse "normales" incluso cuando sus síntomas se intensifican
  • La terapia de reemplazo hormonal a largo plazo aumenta el riesgo de psoriasis debido a que sobreestimulan las vías inflamatorias, sobre todo en las mujeres con posmenopausia cuyas hormonas ya han cambiado
  • Puede aliviar los patrones de brotes si apoya los niveles de progesterona y DHEA, elimina los factores que imitan el estrógeno, evita los aceites de semillas, optimiza los niveles de vitamina D y reduce la tensión hormonal relacionada con el estrés

🩺 Por el Dr. Mercola

La psoriasis aparece en la piel, pero el problema en realidad ocurre debajo de ella. El enrojecimiento, la comezón, el agrietamiento y el ardor son solo señales superficiales de un sistema inmunológico sobrecargado. Cuando esto continúa, no solo se queda en los codos o el cuero cabelludo, sino que afecta a las articulaciones, la energía, el sueño, el estado de ánimo y la forma de moverse a lo largo del día. Es por eso que muchas personas se sienten confundidas y agobiadas por brotes que parecen surgir de la nada.

Lo que me llamó la atención en las investigaciones más recientes es la constancia con la que las hormonas influyen en este problema interno. Las mujeres con psoriasis tienen un patrón hormonal muy diferente a la de las mujeres que no la padecen. Las diferencias parecen pequeñas, pero representan un cambio significativo en el comportamiento del sistema inmunológico.

Cuando ciertas hormonas se desequilibran, el cuerpo interpreta los factores estresantes cotidianos como amenazas y esto afecta la piel. Lo más sorprendente es que los números estándar de estrógeno no reflejan la realidad completa. Incluso cuando sus niveles de estradiol parezcan “normales”, sus tejidos podrían experimentar algo muy diferente.

Si su piel empeora antes de su periodo, después de dar a luz o a medida que avanza en la menopausia, significa que experimenta los efectos de este desequilibrio interno, incluso si sus análisis de laboratorio no lo reflejan. Todo esto apunta a una verdad clara pero importante, y es que los mismos ritmos hormonales que dan forma a su energía, estado de ánimo y resiliencia también influyen en la psoriasis.

Los niveles bajos de progesterona y DHEA indican un patrón de psoriasis

En un estudio que se publicó en el Journal of the American Academy of Dermatology, los investigadores analizaron si los niveles hormonales específicos influyen en la psoriasis al analizar un conjunto de datos de 21 008 mujeres.1 Se trató de una gran comparación en el mundo real para determinar si las diferencias hormonales se relacionan con el riesgo de psoriasis. El objetivo fue determinar qué hormonas cambian en las mujeres con psoriasis y si esos cambios indican un patrón que les ayude a comprender sus propios síntomas con mayor claridad.

• El estudio demostró un desequilibrio hormonal constante: la población incluyó mujeres con psoriasis emparejadas con mujeres sin psoriasis, todas con un promedio de edad de 46 años. El hallazgo más destacado fue que las mujeres con psoriasis tenían niveles más bajos de progesterona y DHEA, mientras que el estradiol y la testosterona fueron casi idénticos entre los grupos.

• Aquellas con psoriasis tenían niveles mucho más bajos de progesterona: la progesterona promedió 7.59 ng/mL en el grupo con psoriasis en comparación con 9.4 ng/mL en los controles.2 La progesterona ayuda a calmar el sistema inmunológico, por lo que cuando esta disminuye, las vías inflamatorias se activan con más fuerza y ​​frecuencia.

• Los niveles de DHEA también disminuyeron: la DHEA, que es una hormona que favorece la flexibilidad metabólica, la resiliencia y el equilibrio inmunológico, se midió en 144.9 ug/dL en las mujeres con psoriasis, mientras que los controles promediaron 150.7 ug/dL. Incluso las disminuciones pequeñas importan porque la DHEA influye en cómo el cuerpo maneja el estrés y la inflamación.

• Cómo influyen la progesterona y la DHEA en el sistema inmunológico: la progesterona modera las células inmunitarias inflamatorias y ralentiza las vías hiperactivas que promueven las placas. Cuando los niveles bajan, el sistema inmunológico se vuelve más reactivo y la piel se enrojece, siente comezón y las células se renuevan muy rápido. La DHEA favorece la adaptación al estrés, por lo que unos niveles más bajos lo dejan más vulnerable a la inflamación que provoca el estrés, la falta de sueño o los cambios hormonales.

• Los cambios hormonales sugieren una reacción en cadena predecible: cuando la progesterona disminuye en relación con el estrógeno, su proporción cambia, lo que significa que el cuerpo siente los efectos del estrógeno con mayor fuerza, incluso si el nivel de estrógeno es normal. Este cambio aumenta la sensibilidad inmunológica, promueve la inflamación y hace que los síntomas de la psoriasis se manifiesten son más facilidad. Un nivel bajo de DHEA aumenta el efecto al debilitar la resiliencia metabólica bajo estrés.

El predominio de estrógenos crea problemas internos sin que se dé cuenta

En un comentario, el investigador bioenergético Georgi Dinkov amplió los patrones hormonales que se identificaron en el estudio del Journal of the American Academy of Dermatology y explicó por qué esos cambios generan reacciones inmunitarias tan intensas.3 Explicó cómo los desequilibrios hormonales ocultos favorecen la inflamación dentro de las células, lo que ofrece una razón más clara de por qué la psoriasis suele aparecer tras los cambios hormonales en las mujeres.

• Los síntomas que no coinciden con los resultados de sus análisis hormonales por fin tienen sentido: muchas mujeres con síntomas autoinmunes presentan niveles "normales" de estrógeno en los análisis de sangre, aunque sus cuerpos se comportan como si el estrógeno fuera abrumador. Este desajuste se produce porque el estrógeno intracelular (el estrógeno que se almacena dentro de los tejidos) no se refleja en los análisis de laboratorio estándar. Esto explica por qué sus síntomas parecen no estar sincronizados con lo que indican los resultados de su prueba.

• La relación entre progesterona y estrógeno cuenta la verdadera historia: según Georgi Dinkov, el predominio del estrógeno no se trata de niveles elevados de estrógeno, sino que el estrógeno es más fuerte que la progesterona. Cuando los niveles de progesterona disminuyen, la señal de estrógeno se intensifica dentro de los tejidos incluso si los niveles en la sangre parecen normales. Como señaló, "los análisis de sangre para detectar estrógeno son poco confiables" porque no miden el estrógeno que genera la inflamación dentro de las células.

El estrógeno dentro de la célula funciona como una señal proinflamatoria y sin suficiente progesterona para equilibrarlo, las células inmunitarias reaccionan de manera más agresiva. El resultado predecible es una activación inmunitaria más fuerte y síntomas cutáneos más intensos cuando tanto los niveles de progesterona como los de DHEA disminuyen.

• El estrés, una mala función tiroidea y el metabolismo deficiente promueven una mayor inflamación en el cuerpo: Georgi Dinkov describió cómo el estrés crónico, la baja producción de tiroides y el metabolismo más lento reducen tanto la progesterona como la DHEA, lo que elimina los dos frenos hormonales más fuertes sobre la sobreactivación inmunológica. Cuando estos mecanismos internos fallan, los brotes se intensifican.

• Los niveles bajos de DHEA relacionan la psoriasis con un patrón autoinmune más amplio: los niveles bajos de DHEA son comunes en los trastornos autoinmunes y los suplementos de DHEA mejoran los síntomas en personas con lupus, que es una enfermedad autoinmune crónica. Esto demuestra que el desequilibrio hormonal no es un problema menor, sino que determina el comportamiento del sistema inmunológico y la intensidad con la que se manifiestan los síntomas.

Las etapas de la vida influyen en la psoriasis de maneras que pasan desapercibidas

Una investigación que se publicó en el Journal of Clinical Medicine analizó cómo los cambios hormonales en las principales etapas de la vida de las mujeres afectan el curso de la psoriasis.4 Esta fue una evaluación exhaustiva de la evidencia que demuestra que los síntomas de la psoriasis aumentan y disminuyen en patrones predecibles asociados con la menstruación, el embarazo, los cambios posparto y la menopausia. El propósito fue aclarar cómo estas transiciones de etapas de la vida modifican la inflamación, el comportamiento de la piel y la intensidad general de los síntomas.

• Los patrones de síntomas de las mujeres demuestran un patrón hormonal claro: la población analizada incluyó mujeres que viven con psoriasis crónica y que experimentan síntomas que cambian según su estado hormonal. Los cambios de estrógeno y progesterona influyen no solo en la inflamación de la piel sino también en los desafíos emocionales y sociales que enfrentan estas mujeres.

• El embarazo a menudo es un período natural de remisión: durante el embarazo, el estrógeno aumenta mucho más y estos niveles elevados suelen aliviar los síntomas. Algunas mujeres experimentan una remisión completa en el segundo o tercer trimestre. El embarazo cambia el sistema inmunológico hacia un patrón más tranquilo y menos inflamatorio, lo que explica por qué la piel se calma.

• La crisis posparto sienta las bases para los brotes intensos: después del parto, el estrógeno disminuye rápido, y esta disminución repentina es una causa importante de brotes posparto graves. Este periodo también incluye interrupción del sueño, estrés emocional y recuperación física, que intensifican la inflamación. Los cambios hormonales posparto a menudo causan brotes graves, lo que valida por qué esta fase se siente abrumadora y difícil de manejar para muchas madres.

• Los cambios hormonales repercuten en el bienestar emocional y social: además de los síntomas físicos, las fluctuaciones en las hormonas influyen en el estado de ánimo, la tolerancia al estrés y la imagen corporal. Estos cambios emocionales interactúan con los síntomas de la piel para crear un ciclo en el que los brotes aumentan el estrés y el estrés aumenta la inflamación.

La exposición prolongada a la TRH aumenta el riesgo de psoriasis

Un gran análisis poblacional que se publicó en el Journal of Korean Medical Science examinó si la terapia de reemplazo hormonal (TRH) aumenta la probabilidad de desarrollar psoriasis.5 Esta no fue una muestra pequeña. Los investigadores evaluaron a 1 130 741 mujeres con posmenopausia con la base de datos del Servicio Nacional de Seguro de Salud de Corea, y las siguieron desde 2010 hasta 2018 para identificar casos nuevos de psoriasis. El propósito del estudio fue determinar si la duración de la terapia de reemplazo hormonal cambia el riesgo de psoriasis de una mujer.

Los investigadores dividieron a las mujeres en cuatro grupos: sin terapia de reemplazo hormonal, menos de dos años de terapia de reemplazo hormonal, de dos a cinco años de terapia de reemplazo hormonal y cinco o más años de terapia de reemplazo hormonal. Todas las mujeres que participaron tenían al menos 40 años, habían completado la menopausia y no tenían ningún diagnóstico previo de psoriasis. Después de seguir a esta población masiva, los autores descubrieron un patrón consistente, y fue que cuanto más años utilizaba una mujer la terapia de reemplazo hormonal, mayor era su riesgo de padecer psoriasis.

• La incidencia de psoriasis incrementó de manera constante a medida que aumentó la duración de la TRH: el grupo de referencia sin TRH tuvo una tasa de incidencia de 3.36 casos por cada 1 000 personas-año. Las mujeres que utilizaron THS por menos de dos años alcanzaron 3.75 casos por 1 000 personas-año, las que utilizaron THS por dos a cinco años alcanzaron 4.00 casos, y las mujeres que utilizaron THS por cinco años o más alcanzaron 4.09.

Este aumento progresivo demostró un patrón claro dosis-respuesta, lo que significa que un uso más prolongado de TRH estuvo acompañado de un mayor desarrollo de psoriasis.

• El uso de terapia de reemplazo hormonal (TRH), en especial el uso a largo plazo, aumenta el riesgo de psoriasis: la relación se mantuvo firme incluso después de considerar la edad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el ejercicio, el índice de masa corporal, la diabetes, la presión arterial alta y la dislipidemia. La terapia de reemplazo hormonal a largo plazo hizo que el desarrollo de psoriasis fuera un 22 % más probable en comparación con las mujeres que nunca la utilizaron.

• La terapia hormonal acelera el sistema inmunológico de una manera que aumenta la inflamación: el estudio demostró que la TRH hace que ciertas células inmunitarias, llamadas células T, se multipliquen más rápido, lo que aumenta la respuesta inflamatoria del cuerpo.

También aumenta marcadores como la proteína C reactiva y potencia una de las principales sustancias químicas inflamatorias que intervienen en la psoriasis. Cuando todas estas señales aumentan al mismo tiempo, el sistema inmunológico se vuelve más "sensible", lo que aumenta la probabilidad de que la psoriasis se presente en mujeres cuyas hormonas empezaron a cambiar con la edad.

• El momento y la edad afectan el impacto del estrógeno en las enfermedades inflamatorias: el estrógeno tiene efectos tanto antiinflamatorios como proinflamatorios según la etapa de la vida. En mujeres más jóvenes, el estrógeno suele suprimir la inflamación. Pero en las mujeres con posmenopausia, en especial las mayores de 58 años en este estudio, el estrógeno que se administró a través de la terapia de reemplazo hormonal interactúa con un entorno inflamatorio preexistente.

Este efecto temporal refleja lo que sucede en otras enfermedades como el lupus y la aterosclerosis, en el que la exposición al estrógeno en etapas posteriores de la vida aumenta la inflamación en lugar de calmarla. El estudio destacó investigaciones previas que asocian la TRH con riesgos elevados de lupus, enfermedades cardiovasculares e inflamación de las paredes de los vasos. Estas afecciones comparten vías inmunitarias con la psoriasis, lo que ayuda a explicar por qué el uso prolongado de TRH se asocia con una mayor incidencia de psoriasis.

Restaurar el equilibrio hormonal para aliviar la psoriasis desde adentro hacia afuera

La solución es centrarse en el problema de raíz descrito a lo largo de la investigación, y es que el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada porque sus niveles de progesterona y DHEA son demasiado bajos en relación con el estrógeno. Cuando los niveles de estas dos hormonas bajan, la inflamación aumenta, la piel se vuelve más reactiva y el estrés diario lo afecta más. Hay formas claras y prácticas de ayudar a su cuerpo para que estos desequilibrios hormonales dejen de predominar. A continuación encontrará cinco estrategias que le ayudarán a avanzar en la dirección correcta:

1. Optimice su relación progesterona-estrógeno a través de cambios específicos en el estilo de vida: en el caso de las hormonas de las mujeres, la relación progesterona-estrógeno es un indicador importante de la salud endocrina. Para una salud óptima, esta proporción debería ser elevada, en el rango de 200 a 500. Una proporción por debajo de 100 por lo general se considera indicativa de predominio de estrógeno, que es un estado asociado con varios problemas de salud, incluyendo un riesgo mayor de tipos de cáncer sensibles a las hormonas.6

Muchas personas creen que tienen niveles bajos de estrógeno debido a los análisis de sangre, cuando en realidad tienen niveles elevados en sus órganos. Esto se debe a que los niveles séricos de estrógeno no son indicadores del estrógeno que se almacena en los tejidos. Los niveles de estrógeno podrían ser bajos en plasma, pero elevados en los tejidos. Los niveles de prolactina sirven como un indicador confiable de la actividad del estrógeno, ya que el estrógeno estimula la glándula pituitaria para producir prolactina.

Cuando los niveles de prolactina están elevados, esto indica una mayor activación del receptor de estrógeno, ya sea por la propia producción de estrógeno del cuerpo o por exposición ambiental a sustancias químicas disruptoras del sistema endocrino (EDCs, por sus siglas en inglés) en microplásticos y otros contaminantes. Esta relación es muy importante cuando va de la mano de una mala función de la tiroides, lo que hace que la prolactina sea un marcador crítico para identificar el desequilibrio hormonal.

2. Reduzca su carga de estrógeno y elimine de su vida diaria los factores ocultos que imitan al estrógeno: reducir su carga general de estrógeno comienza con eliminar las fuentes más grandes que favorecen el predominio del estrógeno, un patrón que se asocia en gran medida a la intensidad de los brotes de psoriasis. Primero elimine los aceites de semillas de su alimentación, ya que tienen un gran contenido de ácido linoleico (AL) que actúa como el estrógeno dentro del cuerpo y altera el equilibrio hormonal.

Este paso también lo aleja de los alimentos ultraprocesados ​​, que es un factor importante de la alimentación que se relaciona con la psoriasis. Intente mantener su consumo de AL por debajo de 5 gramos al día, aunque lo ideal es que sea por debajo de 2 gramos.

Al mismo tiempo, limpie su entorno. Los xenoestrógenos (químicos que imitan al estrógeno) se esconden en productos de cuidado personal, productos de limpieza del hogar, microplásticos y fragancias. Elija productos naturales, evite los parabenos y ftalatos, opte por utilizar vidrio o acero inoxidable y evite calentar alimentos en plástico. Filtre el agua de la llave para reducir la exposición a los microplásticos y elija vidrio si compra agua embotellada.

Por último, analice con detenimiento las terapias basadas en estrógeno o los anticonceptivos que utilice, porque el estrógeno externo, incluso las formas bioidénticas, se suman a su carga total de estrógeno. Eliminar las fuentes alimenticias, ambientales y medicinales de estrógeno crea un entorno hormonal que favorece una actividad inmunitaria más tranquila y unos patrones de psoriasis más predecibles.

3. Aumente sus niveles de DHEA al fortalecer su resiliencia al estrés: si vive con mucho estrés, sus niveles de DHEA disminuyen de forma significativa y su sistema inmunológico se ve afectado. Implemente rituales diarios que calmen su carga de estrés, como respiración lenta durante dos minutos varias veces al día, caminatas regulares al aire libre y una rutina consistente a la hora de acostarse. Esto fortalece las vías metabólicas que se asocian con la producción de DHEA, lo que conduce a una piel más tranquila y menos factores que causan brotes.

4. Optimice sus niveles de vitamina D: las personas con psoriasis suelen tener niveles más bajos de vitamina D (una media de 6.26 ng/ml menos que las personas sanas) y placas más graves.7 La exposición segura al sol ayuda a restablecer los niveles, pero si aún consume aceites de semillas, tenga en cuenta que el AL se oxida con facilidad, se acumula en su piel y aumenta el riesgo de sufrir daños en la piel si se expone al sol durante las horas pico (de 10 a.m. a 4 p.m.).

Elimine estos aceites de su alimentación durante al menos seis meses antes de exponerse a los rayos del sol durante estas horas de mayor intensidad. Analice sus niveles de vitamina D al menos dos veces al año y trate de alcanzar un nivel entre 60 y 80 ng/ml (150 a 200 nmol/l).

5. Considere la progesterona natural: la progesterona natural es una de las formas más efectivas de aumentar los niveles y estabilizar los efectos del estrógeno, sobre todo cuando el estrógeno se siente demasiado fuerte en comparación con el resto de las hormonas, un patrón muy relacionado con los brotes de psoriasis.

Cuando la progesterona es baja, los tejidos sienten el estrógeno con más intensidad, lo que aumenta la inflamación en la piel y hace que las placas produzcan más comezón, se enrojezcan más y sean más difíciles de controlar. Cuando restaura los niveles de progesterona, se restablece este equilibrio interno, lo que reduce la presión hormonal que mantiene al sistema inmunológico en alerta.

Preguntas frecuentes sobre la progesterona, la DHEA y la psoriasis

P: ¿Por qué la progesterona y la DHEA son tan importantes para la psoriasis?

R: Ambas hormonas funcionan como "frenos" naturales en la inflamación. Cuando los niveles de progesterona y DHEA disminuyen, los efectos del estrógeno se sienten más fuertes, el sistema inmunológico se vuelve más reactivo y la piel responde con enrojecimiento, comezón y una renovación celular rápida. Las investigaciones demuestran que las mujeres con psoriasis suelen tener niveles más bajos de ambas hormonas, lo que explica por qué los brotes empeoran durante el síndrome premenstrual, los cambios posparto y la menopausia.

P: ¿Por qué mis síntomas se agravan incluso cuando mis niveles de estrógeno parecen normales en los análisis de laboratorio?

R: Los análisis de sangre estándar no miden el estrógeno intracelular (el estrógeno que se almacena dentro de los tejidos), que es lo que impulsa la inflamación. Es por esto que sus análisis podrían parecer normales mientras que sus síntomas indican lo contrario. Cuando la progesterona es baja, sus tejidos sienten el estrógeno con más intensidad, lo que crea un estado de dominio de estrógeno que favorece los brotes incluso sin niveles elevados de estrógeno en la sangre.

P: ¿Cómo los aceites de semillas y las sustancias químicas ambientales empeoran la psoriasis?

R: Los aceites de semillas ricos en AL y las sustancias químicas cotidianas como los parabenos, ftalatos y microplásticos actúan como imitadores de estrógeno dentro del cuerpo, lo que promueve el dominio del estrógeno. Esto incrementa la señalización inflamatoria en la piel y aumenta la probabilidad de brotes. Eliminar los aceites de semillas, reducir los plásticos y cambiar a productos de limpieza y cuidado personal naturales disminuye esta carga de estrógeno y ayuda a calmar la piel de adentro hacia afuera.

P: ¿La terapia de reemplazo hormonal aumenta el riesgo de psoriasis?

R: Sí. Una investigación a gran escala de más de 1.13 millones de mujeres con posmenopausia demuestra que el riesgo de psoriasis aumenta cuanto más tiempo utiliza la terapia de reemplazo hormonal. El uso a largo plazo aumentó en un 22 % la probabilidad de padecer psoriasis, incluso después de ajustar la edad, el estilo de vida y los factores de salud. La terapia de reemplazo hormonal activa vías inmunológicas que aumentan la inflamación, por lo que la exposición prolongada aumenta el riesgo de brote.

P: ¿Qué medidas prácticas ayudan a reequilibrar las hormonas y reducen la intensidad de los brotes?

R: Para ayudar a restablecer el equilibrio hormonal, apoye la progesterona y la DHEA, elimine los factores que imitan el estrógeno, reduzca los aceites de semillas, optimice la vitamina D y fortalezca la resistencia al estrés. Estos pasos reducen la señalización inflamatoria, calman la hiperactivación inmunológica y hacen que los ciclos de brotes de psoriasis sean más fáciles de controlar y predecir.