📝HISTORIA EN BREVE

  • La grasa oculta que se almacena en lo profundo de los órganos, en especial el páncreas y el abdomen, se relaciona con un menor volumen cerebral, el deterioro cognitivo y un riesgo mayor de enfermedades neurológicas incluso cuando el peso parece normal
  • Un estudio basado en resonancia magnética de 25 997 adultos descubrió que los patrones de distribución de grasa dentro del cuerpo predicen el envejecimiento del cerebro y los resultados cognitivos con más efectividad que el índice de masa corporal (IMC) por sí solo
  • Las personas con un nivel elevado de grasa en el páncreas tuvieron una concentración de grasa de alrededor del 30 % en este órgano, lo que fue hasta seis veces mayor que en las personas delgadas y se relacionó con una pérdida extensa de materia gris
  • El perfil "delgado pero gordo" implicó un nivel elevado de grasa abdominal interna a pesar de tener un IMC moderado, y los hombres experimentaron la disminución más pronunciada del volumen del cerebro y una velocidad de pensamiento más lenta
  • Algunas evaluaciones metabólicas como la insulina en ayunas, HOMA-IR, PCR, perfiles lipídicos y los índices basados en la cintura son formas prácticas de detectar riesgos ocultos a tiempo, antes de que aparezcan los síntomas obvios

🩺 Por el Dr. Mercola

Cuando la mayoría de las personas piensan en la grasa corporal, se imagina el número en la báscula. La suposición es que si pierde algunos kilos, alcanza un índice de masa corporal (IMC) "saludable" y así estará a salvo. Pero, quizás el problema no es solo la cantidad de grasa que tiene, sino también dónde se almacena esa grasa.

Las investigaciones recientes demuestran que ciertos patrones de grasa, sobre todo la grasa que se almacena en lo profundo de los órganos, podrían modificar el futuro del cerebro, lo que provoca encogimiento, deterioro cognitivo e incluso enfermedades neurológicas. En otras palabras, la grasa que no puede ver podría afectarlo más que la grasa que sí es visible. A continuación exploraremos cómo estos patrones de grasa interna se relacionan con el envejecimiento del cerebro y qué puede hacer al respecto.

Un estudio de escaneo cerebral explica por qué los patrones de ubicación de la grasa son importantes para la salud

Un estudio reciente que se publicó en Radiology, que es la revista oficial de la Radiological Society of North America (RSNA), buscó descubrir cómo los diferentes patrones de almacenamiento de grasa dentro del cuerpo afectan al cerebro. Un equipo del Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Xuzhou en Xuzhou, China, realizó este estudio, y lo que distingue a esta investigación de las anteriores sobre el vínculo entre la obesidad y la salud del cerebro y cognitiva es que destaca los riesgos únicos asociados con patrones específicos de distribución de grasa en el cuerpo.1

• El estudio involucró a 25 997 participantes: los sujetos tenían entre 37 y 73 años, con una edad promedio de 55, y se extrajeron de la base de datos del Biobanco del Reino Unido, que es un recurso a gran escala que incluye datos genéticos, información sobre el estilo de vida y resultados de imágenes avanzadas. Además de sus registros médicos de salud habituales, los participantes también se han sometido a:

◦Imágenes por resonancia magnética (IRM) de cuerpo completo, que permitieron a los investigadores medir la grasa en órganos y tejidos específicos

◦IRM del cerebro, que proporcionan imágenes detalladas del volumen del cerebro y la integridad estructural

◦Pruebas cognitivas, que midieron la velocidad de pensamiento, la memoria, el razonamiento y el rendimiento general de la mente

Esta combinación de datos permitió a los investigadores comparar lo que sucedía dentro del cuerpo con lo que sucedía en el cerebro de los participantes.

• Los investigadores analizaron diferentes ubicaciones de grasa en el cuerpo: con el uso de resonancias magnéticas, midieron la grasa almacenada en múltiples áreas específicas, incluyendo el hígado, el páncreas, la grasa abdominal profunda (grasa visceral), la grasa subcutánea (grasa debajo de la piel), la grasa dentro de los músculos esqueléticos y la grasa pericárdica, que rodea el corazón.

Esto es importante porque la grasa que se almacena en diferentes lugares no se comporta de la misma forma en el cuerpo. A pesar de que algunos son inofensivos, otros son muy activos a nivel metabólico y podrían contribuir a la inflamación, la resistencia a la insulina y el estrés de los órganos. Como explicó Kai Liu, MD, Ph.D., profesor asociado del Departamento de Radiología del Hospital Afiliado y uno de los autores del estudio:

"Nuestro trabajo aprovechó la capacidad de la resonancia magnética para cuantificar la grasa en varios compartimentos del cuerpo, en especial en los órganos internos, para crear un sistema de clasificación basado en datos en lugar de ser subjetivo. La clasificación basada en datos descubrió de manera inesperada dos tipos de distribución de grasa que no se habían definido y que merecen mayor atención".2

Los dos tipos de grasa que dañan su cerebro sin que se de cuenta

El cuerpo tiene su propio “comportamiento de grasa”; de hecho, cada persona almacena grasa de manera diferente. Algunas personas almacenan más grasa en el abdomen, otros en los órganos y otros debajo de la piel. Para identificar estos patrones, los investigadores utilizaron lo que se denomina análisis de perfil latente (LPA, por sus siglas en inglés), que es un método informático que analiza datos complejos e identifica grupos de personas que tienen comportamientos de grasa similares, incluso si no son obvios a primera vista.

Considérelo como un software de reconocimiento facial para patrones de grasa corporal, en el que el algoritmo agrupa a personas con "huellas dactilares" de grasa interna similares. Con el uso del método LPA, los investigadores pudieron identificar seis perfiles de grasa corporal. Estos perfiles aparecieron de manera consistente tanto en participantes hombres como mujeres:3,4

1. Grasa que predomina en el páncreas: son las cantidades grandes de grasa que se almacenan en el páncreas; se considera un marcador de grasa ectópica (grasa almacenada en órganos donde no debería estar).

2. Grasa que predomina en el hígado: se almacenan cantidades grandes de grasa en el hígado, a menudo relacionadas con la enfermedad del hígado graso y la resistencia a la insulina.

3. Patrón delgado-gordo: un IMC moderado, pero gran contenido de grasa que se almacena en lo profundo del abdomen y los órganos. Representa una “obesidad oculta” a pesar de un peso normal.

4. Un contenido elevado de grasa equilibrado: niveles más elevados de grasa en la mayoría de los depósitos corporales, lo que significa que la grasa se distribuye de manera más uniforme en lugar de concentrarse en un solo órgano.

5. Bajo nivel de grasas equilibrado: niveles de grasa por lo general más bajos en todos los depósitos y más saludable que los perfiles con un contenido elevado de grasa.

6. Perfil magro: niveles de grasa más bajos en general, y se utiliza como grupo de comparación de referencia.

Si bien los seis perfiles se presentaron tanto en los hombres como en las mujeres, dos patrones se destacaron como alarmantes para la salud del cerebro, ninguno de los cuales una báscula estándar o una calculadora de IMC podría detectar:

• El tipo con predominio en el páncreas tuvo una gran reducción del volumen del cerebro: las personas que pertenecen a este grupo tuvieron una fracción de grasa de densidad de protones (una medición precisa basada en resonancia magnética que revela el porcentaje de grasa dentro del tejido) de alrededor del 30 % en el páncreas, que fue dos a tres veces más elevada que otros grupos, y hasta seis veces más elevada que las personas delgadas.

Estas personas también tuvieron la mayor pérdida de materia gris. Esto se refiere a los centros de procesamiento del cerebro, en los que se forma la memoria, se regulan las emociones y se controla el movimiento. Este perfil se asoció con peores resultados tanto para hombres como para mujeres, ya que los hombres tuvieron un deterioro más marcado en la velocidad de procesamiento y las mujeres experimentaron mayores disminuciones en áreas que se relacionan con la memoria.

• ¿Por qué la grasa del páncreas amenaza al cerebro?  Cuando la grasa se infiltra en el páncreas, altera la producción y secreción de insulina desde su origen. Esto es importante porque las neuronas dependen en gran medida del suministro constante de glucosa y de la señalización de insulina, ya que esta última ayuda a las células del cerebro a absorber energía, formar recuerdos y sobrevivir al estrés. Cuando la grasa del páncreas altera estos procesos, las células del cerebro se quedan sin energía y son más vulnerables a sufrir daños con el tiempo

Lo interesante es que estas personas no presentaron niveles exagerados de grasa en el hígado, que es el órgano que suele detectarse en los exámenes médicos de rutina. Esto hace que la grasa del páncreas sea un factor de riesgo oculto pero importante que suele pasar desapercibido.

• El tipo "delgado pero gordo" tuvo la disminución más pronunciada en el volumen del cerebro: las personas de este grupo tuvieron cantidades elevadas de grasa interna almacenada casi en todas partes excepto en el hígado y el páncreas. Pero a pesar de tener una cantidad significativa de grasa en el abdomen y otras áreas clave, estas personas tuvieron un IMC promedio que ocupó solo el cuarto lugar entre los seis grupos. En pocas palabras, no parecían tener un sobrepeso significativo, pero la distribución de grasa en su cuerpo reflejó algo muy diferente (y peligroso).

Los hombres de este grupo tuvieron la disminución más pronunciada del volumen del cerebro entre los seis perfiles. También tuvieron una mayor incidencia de síntomas neurológicos como problemas de concentración y una menor habilidad para resolver problemas. Su materia blanca, los cables de comunicación que conectan diferentes regiones del cerebro, tuvieron mayor contenido de agua, lo cual es un síntoma de inflamación y degeneración. Estos cambios contribuyen a tiempos de reacción más lentos, pérdidas de memoria y un riesgo mayor de sufrir un derrame cerebral y trastornos del estado de ánimo.

Para aclarar la distinción, mientras que el grupo con predominio en el páncreas experimentó la mayor pérdida de materia gris, los hombres delgados pero gordos tuvieron la disminución general más pronunciada en el volumen total del cerebro, lo que sugiere que la distribución generalizada de grasa interna podría ser incluso más dañina para la estructura general del cerebro que la grasa concentrada en un solo órgano.

Cuando los investigadores compararon los perfiles de riesgo elevado con el grupo de referencia "delgado", descubrieron diferencias notables en el volumen cortical, que es la capa externa del cerebro que se asocia con la planificación y el pensamiento complejos. Ambos grupos tuvieron volúmenes mucho más bajos en múltiples regiones del cerebro, incluso después de considerar la edad, el sexo y el IMC. Esto sugiere que el impacto depende más de la ubicación de la grasa que de la cantidad total de grasa que tiene una persona.

Reconocer los riesgos asociados a patrones específicos de distribución de la grasa podría permitir a los médicos ofrecer un tratamiento más personalizado y ayudar a los pacientes a proteger la salud del cerebro a largo plazo. "La salud del cerebro no es solo una cuestión de cuánta grasa tiene, sino también de dónde se almacena", dijo Kai Liu.5

La relación entre los patrones de grasa y el daño cerebral

Si bien la reducción del volumen del cerebro es un síntoma importante, no es la única forma en que la mala salud metabólica podría afectar al cerebro. Por lo tanto, los investigadores no se limitaron a medir el tamaño del cerebro, sino que también analizaron más de cerca los marcadores de lesión y deterioro cerebral. Se trata de cambios sutiles que podrían aparecer mucho antes de que alguien desarrolle problemas de memoria notables.

• Mirar más allá del volumen del cerebro: el cerebro se compone de redes complejas de tejido que permiten que diferentes regiones se comuniquen. Incluso las interrupciones pequeñas en estas redes podrían interferir con el pensamiento, el estado de ánimo y la salud neurológica a largo plazo. Para explorar esto, los investigadores se centraron en un hallazgo importante de las IRM que se conoce como hiperintensidades de la sustancia blanca. Son puntos brillantes que aparecen en algunas IRM del cerebro para indicar cicatrices.

Aunque suenen técnicos, en realidad son un marcador bastante común e importante en la investigación del envejecimiento del cerebro. Estas áreas tienden a sugerir problemas como daños en los vasos sanguíneos pequeños que provocan un suministro deficiente de oxígeno, inflamación, desgaste que se relaciona con el envejecimiento y una menor integridad de las conexiones cerebrales.

• Los perfiles de riesgo elevado tuvieron niveles más elevados de hiperintensidad de la sustancia blanca: en comparación con los participantes del perfil delgado, las personas que pertenecían a este grupo tuvieron más señales de lesión estructural en sus escáneres cerebrales. Esto sugiere que una distribución de grasa dañina podría afectar al cerebro, ya que daña las conexiones internas del cerebro y la salud de los vasos sanguíneos.

• También obtuvieron puntuaciones más bajas en pruebas cognitivas: estas incluyen pruebas que miden las habilidades de razonamiento, la memoria y la velocidad de procesamiento. En el grupo de delgados pero gordos, los hombres obtuvieron resultados mucho peores en pruebas de inteligencia fluida y tardaron más en completar tareas que requerían atención y pensamiento rápido.

Por ejemplo, la velocidad psicomotora (la rapidez con la que una persona responde a las señales visuales) fue más lenta en los grupos de gran riesgo. Mientras tanto, las personas con niveles elevados de grasa pancreática tuvieron una habilidad mucho menor para recordar información y procesar ideas nuevas.

• Los grupos de riesgo elevado también tienen un riesgo mayor de sufrir trastornos neurológicos y psiquiátricos: quizás la parte más alarmante del estudio fue que estos patrones de grasa también se relacionaron con una mayor probabilidad de sufrir trastornos neurológicos y psiquiátricos. En comparación con el grupo de referencia delgado, las personas con patrones de grasa en el páncreas y las personas delgadas pero gordas tuvieron mayores tasas de trastornos de ansiedad, episodios depresivos, derrame cerebral y epilepsia (en particular entre mujeres con un nivel elevado de grasa en el páncreas).6

Los hallazgos de este estudio desafían la forma tradicional en que percibimos la obesidad. Lo más importante no es solo lo que marca la báscula, sino el estado del metabolismo del cuerpo, que incluye dónde se acumula la grasa, cómo funcionan los órganos y si se producen inflamación y resistencia a la insulina sin que se note.

Además, el cerebro se relaciona en gran medida a este entorno metabólico. Para proteger su función a largo plazo es necesario no solo enfocarse en el IMC y adoptar una visión más completa de la salud, en la que reconoce que el cerebro y el cuerpo no son sistemas separados, sino que están entrelazados.

Lleve un seguimiento de su perfil de grasa con las herramientas adecuadas

Si bien el estudio mencionado utiliza imágenes por resonancia magnética para identificar patrones de grasa interna, esto talvez no sea práctico para todas las personas, ya que estas exploraciones por imágenes son costosas. La buena noticia es que existen formas efectivas, accesibles y prácticas de obtener información sobre su salud metabólica.

No confíe en el IMC: los médicos e investigadores han confiado en gran medida en el IMC para evaluar el peso, pero no es una herramienta precisa. Si su médico todavía lo utiliza como guía principal, solicite unas evaluaciones más precisas.

Los análisis de sangre, como los niveles de insulina en ayunas, la evaluación del modelo homeostático de la resistencia a la insulina (HOMA-IR, que mide la resistencia a la insulina), la proteína C reactiva (PCR, que es un marcador de inflamación) y un perfil lipídico completo son fáciles de realizar y le brindan información mucho más clara.

Si es posible, solicite un escaneo de composición corporal o escaneos de absorciometría de rayos X de energía dual (DEXA), ya que mide la composición corporal con una gran precisión y brinda una imagen de la masa grasa frente a la masa magra y de dónde se almacena la grasa. Este tipo de conocimiento le permite realizar un seguimiento de los cambios antes de que aparezca la enfermedad.

• Preste atención al IMC "normal", sobre todo si tiene síntomas inusuales: si siente una fatiga constante, sufre de una mala recuperación después de entrenar, o tiene confusión mental, es necesario que sepa que estos no son síntomas normales del envejecimiento. Si su IMC parece normal pero experimenta estos síntomas, la acumulación de grasa interna y una mala salud metabólica podrían ser la causa, incluso si su médico dice que está bien.

• La proporción cintura-cadera es un indicador más confiable: para calcularla, divida la medida de su cintura entre la medida de su cadera (utilice la misma unidad, como pulgadas o centímetros). Una vez que tenga el número, podrá determinar si entra en las categorías de riesgo:

Ideal

0.8

0.7

Riesgo bajo

<0.95

<0.8

Riesgo moderado

0.96 a 0.99

0.81 a 0.84

Riesgo elevado

> 1.0

> 0.85

• Otra opción es la proporción cintura-altura: divida la circunferencia de su cintura entre su altura, pero asegúrese de que ambas estén en las mismas unidades. Por ejemplo, si su cintura mide 81 cm y su altura es de 1.62 cm, su índice es de 0.50. Para los adultos, un rango saludable se considera entre 0.40 y 0.49. Un valor entre 0.50 y 0.59 indica sobrepeso y un riesgo mayor de enfermedades metabólicas y cardiovasculares, mientras que un valor de 0.60 en adelante indica obesidad y un riesgo mayor de todo lo anterior.7

Para los niños, esta misma medida podría ser de gran ayuda. Una proporción cintura-altura inferior a 0.46 se considera saludable entre los 6 y los 18 años, mientras que cualquier valor superior indica un riesgo mayor de problemas de salud que se relacionan con la obesidad en el futuro.

En última instancia, abordar la obesidad no solo se trata de enfocarse en el IMC. No se trata de la cantidad, sino de cómo y dónde se acumula la grasa y si compromete el cerebro, el metabolismo y la vitalidad a largo plazo.

Para abordar la causa subyacente de la obesidad y los problemas relacionados, es fundamental cambiar el enfoque, que solo se basa en bajar de peso, a mejorar todo el funcionamiento del cuerpo. Puede lograrlo si modifica su alimentación (como eliminar los aceites de semillas con un contenido elevado de ácido linoleico o AL), crea una rutina de ejercicios regular que incluya entrenamiento de resistencia y corrige sus deficiencias de nutrientes. Para obtener más información, consulte: "El nuevo enfoque para comprender la obesidad".

Preguntas frecuentes sobre la grasa oculta y la salud del cerebro

P: ¿Qué significa cuando la grasa se almacena en las zonas “equivocadas”?

R: La grasa que se almacena en lo profundo de órganos como el páncreas o alrededor del abdomen se comporta de manera diferente a la grasa debajo de la piel. Estos patrones de grasa ocultos están vinculados con la reducción del volumen cerebral, un envejecimiento del cerebro más rápido y el deterioro cognitivo, incluso si su peso parece normal.

P: ¿Por qué el IMC no refleja con precisión el riesgo para la salud del cerebro?

R: El IMC solo mide el peso en relación con la altura, no demuestra dónde está la grasa dentro del cuerpo. El estudio descubrió que los patrones de distribución de grasa interna predijeron el daño neurológico y el deterioro cognitivo con más efectividad que las categorías de IMC.

P: ¿Qué es el patrón de grasa que predomina en el páncreas y por qué es peligroso?

R: Este patrón implica una cantidad elevada de grasa que se almacena en el páncreas. Los participantes de este grupo tuvieron una concentración aproximada de 30 % de grasa en el páncreas, hasta seis veces mayor que las personas delgadas, y presentaron una pérdida extensa de materia gris y un envejecimiento acelerado del cerebro.

P: ¿Qué significa "delgado per gordo" y quién corre un riesgo mayor?

R: "Delgado pero gordo" describe a personas que parecen tener solo un sobrepeso moderado o incluso un IMC normal pero tienen exceso de grasa abdominal interna y un nivel bajo de masa muscular. Los hombres de este grupo tuvieron la disminución más pronunciada en el volumen del cerebro y un procesamiento cognitivo más lento.

P: ¿Cómo se pueden detectar los riesgos de la grasa oculta sin necesidad de las IRM?

R: Aunque las IRMs brindan la imagen más clara, las evaluaciones sustitutivas prácticas incluyen insulina en ayunas, puntajes HOMA-IR, marcadores de inflamación PCR, perfiles lipídicos, exploraciones de composición corporal y proporciones de cintura-cadera o cintura-altura. Estas herramientas ayudan a determinar el riesgo metabólico mucho antes de que aparezcan los síntomas obvios.