📝 HISTORIA EN BREVE
- El tendón de Aquiles, que es el tejido conectivo más largo y fuerte del cuerpo, une los músculos de la pantorrilla con el talón. Este tendón permite caminar y saltar, soporta cargas extremas y, sin embargo, enfrenta tasas de lesiones cada vez mayores en todas las poblaciones
- Los datos nacionales de Estados Unidos de 2001 a 2020 demuestran que las roturas del tendón de Aquiles son la lesión más común del tendón, con un aumento de un 3 % cada año, con un riesgo mayor en hombres y pacientes afroamericanos
- Las investigaciones indican que las rupturas del tendón Aquiles se desarrollan por una sobrecarga a largo plazo y una degeneración silenciosa, que empeoran por cambios repentinos en el entrenamiento, una mala mecánica del pie, una recuperación limitada y condiciones metabólicas como la obesidad y la resistencia a la insulina
- Ciertos medicamentos, en especial los antibióticos fluoroquinolónicos y los corticosteroides, debilitan de manera directa el colágeno del tendón, lo que aumenta de manera drástica el riesgo de ruptura poco después de su uso, en particular con dosis más elevadas o repetidas
- La prevención se centra en la progresión gradual del entrenamiento, el descanso adecuado, el calzado de apoyo, la salud metabólica y el consumo suficiente de colágeno de fuentes como el caldo de huesos para fortalecer la estructura del tendón antes de que aparezca el dolor
🩺 Por el Dr. Mercola
El tendón de Aquiles es uno de los tejidos conectivos más importantes de los pies. Es el tendón más largo y fuerte de todo el cuerpo y conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. De hecho, puede soportar hasta cuatro veces el peso corporal y permite la flexión plantar de los pies, que es un movimiento esencial para caminar, correr y saltar.1
Sin embargo, los expertos han notado un aumento en las lesiones del tendón de Aquiles entre personas de todos los ámbitos sociales. Según un informe de CNN, no son solo los atletas profesionales los que sufren esta lesión, sino que también los actores famosos y las personas que hacen ejercicio en el gimnasio también se han roto el tendón de Aquiles.2 Numerosos factores han sido implicados en este problema, y un estudio de 2025 demuestra que todos podríamos estar en riesgo.
Los datos confirman que las roturas del tendón de Aquiles son cada vez mayores
Un estudio que se publicó en The Orthopaedic Journal of Sports Medicine describió el aumento de las tasas de roturas del tendón de Aquiles en Estados Unidos. Para el análisis, los investigadores analizaron datos de 2001 a 2020. En concreto, utilizaron el Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de Lesiones, que es una gran base de datos federal diseñada para rastrear las visitas a urgencias relacionadas con lesiones en una muestra representativa de hospitales en Estados Unidos. Este enfoque permitió a los autores estimar tendencias nacionales en lugar de ofrecer una visión aislada de cada región.3
• El estado actual de las lesiones del tendón de Aquiles: durante el período del estudio, se registraron 235 189 visitas a la sala de emergencias por rupturas agudas de tendones primarios. Entre todas las lesiones de tendones, las roturas del tendón de Aquiles fueron las más comunes, y representaron el 38.2 % de los casos. Otras lesiones incluyeron el bíceps braquial (16.2 %) y el tendón rotuliano (12.7 %).
•cExiste una tendencia ascendente: los investigadores calcularon un aumento anual promedio de alrededor del 3 % en la incidencia de ruptura de tendones durante el análisis de 20 años. Por interesante que parezca, ese aumento no se estancó ni se revirtió hacia el final, sino que continuó.
• Un desglose del riesgo por sexo: los hombres experimentaron rupturas del tendón de Aquiles en tasas mucho más elevadas que las mujeres, con una tasa de incidencia de 2.46 por 100 000 personas-año para los hombres en comparación con solo 0.48 para las mujeres. Esto implica una tasa de incidencia entre hombres y mujeres de alrededor de 5 a 1.
• Diferencias basadas en la raza: los pacientes afroamericanos experimentaron la tasa de incidencia general más elevada de rupturas de tendones, con 4.78 por 100 000 personas-año, en comparación con tasas más bajas en los grupos de personas blancas y otros grupos raciales. El estudio no especificó una explicación para esta brecha, pero destacó que el riesgo de ruptura del tendón no se distribuye de manera uniforme entre la población.
• Todas las personas podrían estar en riesgo: el aumento constante de la tasa de lesiones durante 20 años apunta a factores sistémicos más que a accidentes aislados. Esto significa que los cambios en el estilo de vida, las exigencias laborales, las tendencias de ejercicio recreativo y otros factores de salud más amplios podrían influir en la fuerza del tendón mucho antes de que ocurra la ruptura. Si espera hasta que le duela lo suficiente para acudir a urgencias, el problema ya habrá progresado demasiado.
Los investigadores también enfatizaron que los registros fueron rupturas primarias agudas, no lesiones repetidas o complicaciones de desgarros previos. Esa distinción es importante porque demuestra que el aumento en las tasas de lesiones no se debe solo a una mala recuperación, sino que también refleja una vulnerabilidad cada vez mayor en la población.
Factores que influyen en riesgo de ruptura del tendón de Aquiles
En un estudio que se publicó en el Journal of Orthopaedic Translation, los investigadores se propusieron identificar por qué las rupturas del tendón de Aquiles van en aumento a pesar de una mayor concienciación, herramientas de entrenamiento y atención médica. Los investigadores revisaron la evidencia clínica sobre los factores de riesgo de ruptura y las estrategias de prevención, con un enfoque específico en cómo los estilos de vida hoy en día afectan la salud de los tendones.4
El artículo se centró en adultos con lesiones en el tendón de Aquiles de poblaciones tanto atletas como no atletas, lo que reflejó condiciones del mundo real en lugar de solo deportistas de élite. Los investigadores también destacaron que las rupturas afectan cada vez más a personas que hacen ejercicio de forma recreativa, realizan trabajos exigentes a nivel físico o tienen trastornos metabólicos.
Una vez completado el análisis, observaron que una ruptura del tendón de Aquiles no es un evento aleatorio, sino que es el resultado de una sobrecarga repetida del tejido combinada con un debilitamiento que pasa desapercibido hasta que ocurre la falla.
• El riesgo se acumula mucho antes de que aparezca el dolor: los investigadores explicaron que muchas personas desarrollan una degeneración silenciosa del tendón con el tiempo, lo que significa que la estructura del tejido se debilita poco a poco sin presentar síntomas evidentes. Esta condición deja al tendón vulnerable a una ruptura inesperada durante las actividades cotidianas.
• Los cambios repentinos en los patrones de entrenamiento aumentan el riesgo: los cambios abruptos en la carga física son un factor importante del riesgo de ruptura. Por ejemplo, los aumentos repentinos en el volumen de carrera, la intensidad o los movimientos rápidos ejercen presión sobre las fibras del tendón más rápido de lo que pueden repararse.
• La mecánica del pie y del tobillo también influye: los autores describieron cómo la alineación anormal del pie, la movilidad limitada del tobillo y la mala distribución de la fuerza aumentan la tensión localizada dentro del tendón de Aquiles. Con el tiempo, esta tensión desigual degrada las fibras de colágeno.
• La salud metabólica surgió como otro factor que se pasa por alto: algunas afecciones como la obesidad, la resistencia a la insulina y la inflamación crónica afectan la reparación de los tendones. Al igual que cualquier otro proceso del cuerpo, los tendones también dependen del suministro constante de nutrientes y de una reparación efectiva de las células. Cuando esos procesos se ralentizan, el daño microscópico se acumula más rápido de lo que el cuerpo puede repararlo.
• Los medicamentos también debilitan los tendones: ciertos medicamentos interfieren con la función de las células del tendón y el mantenimiento del colágeno, lo que hace que el tejido sea más frágil bajo cargas normales. Aunque el estudio no entró en detalles sobre los mecanismos, enumeró los siguientes medicamentos como factores de riesgo modificables:
◦Fluoroquinolonas
◦Medicamentos antimicrobianos
◦Estatinas
◦Corticosteroides
◦Inhibidores de la aromatasa
◦Esteroides anabólicos
◦Isotretinoína
◦Medicamentos del sistema renina-angiotensina
◦Diuréticos tiazídicos y bloqueadores de los canales de calcio
• Una comparación de factores de riesgo modificables y no modificables: la edad, el sexo y la estructura genética están fuera de su control, pero puede elegir el diseño del entrenamiento, el tiempo de recuperación, el apoyo metabólico y la alineación mecánica. El estudio destacó que centrarse solo en factores inmutables hace que se pierdan oportunidades de prevención. Esto quiere decir que el riesgo de lesionarse el tendón de Aquiles es algo que puede modificar a través de decisiones, no por casualidad o mala suerte.
• El artículo analizó por qué la prevención a menudo falla: muchas personas confían en el dolor como señal de advertencia, pero la degeneración del tendón progresa sin que se dé cuenta. Cuando aparece la molestia, el daño estructural ya se ha producido.
• Cómo se produce la degradación de los tendones a escala microscópica: las fibras de colágeno pierden organización y las enzimas que degradan el tejido conectivo aumentan su actividad. Al mismo tiempo, el estrés oxidativo aumenta dentro de las células del tendón, lo que reduce su habilidad para mantener fibras fuertes.
• Otro mecanismo involucra el suministro de sangre: el tendón de Aquiles tiene una circulación limitada en comparación con el músculo, lo que retrasa la curación. Cuando esto se combina con la tensión metabólica o los efectos de los medicamentos, este flujo sanguíneo bajo deja al tendón vulnerable. Los investigadores describen el proceso a continuación:5
"La parte media del tendón de Aquiles es la que recibe menos cantidad de sangre y depende de los capilares del tejido conectivo circundante para la reperfusión. Cuando se someten a una mayor carga, estas áreas son más propensas a la hipoxia y a alteraciones metabólicas, lo que conduce a cambios distróficos.
Las piezas de tendón mal suministradas presentan regímenes de temperatura más elevados, lo que aumenta el componente elástico y reduce de forma significativa la resistencia de las fibras del tendón".
¿Tomar antibióticos podría debilitar el tendón de Aquiles?
Como ya se mencionó, los medicamentos son un factor en el deterioro de la salud de los tendones. Ahora, un estudio que se publicó en el Journal of Sport and Health Science investigó este tema, y en particular si los antibióticos fluoroquinolonas orales que suelen recetarse aumentaban el riesgo de lesión del tendón de Aquiles en comparación con la amoxicilina, que es otro antibiótico muy común.6
El equipo de investigación utilizó datos de un registro nacional de salud de Dinamarca en un diseño de casos y controles anidados, lo que significa que compararon a personas que experimentaron lesiones o rupturas del tendón de Aquiles con personas de características similares que no las habían sufrido. El objetivo fue determinar qué tan fuerte es la asociación, con qué rapidez aparece el riesgo después de la exposición y si la dosis importa.
• El riesgo aumenta rápido: dentro de los primeros 60 días después del uso de fluoroquinolona, el riesgo fue 3.6 veces mayor en los dos meses posteriores a tomar el medicamento en comparación con la amoxicilina. Incluso a los 90 días, el riesgo se mantuvo elevado en 2.74, y en un año se mantuvo elevado en 1.49.
• El impacto de la dosis: los investigadores midieron las dosis diarias definidas y acumuladas, que reflejan la cantidad de antibiótico que una persona consumió a lo largo del tiempo. Las personas que acumularon más de 10 dosis diarias definidas tuvieron un riesgo mucho mayor de lesión del tendón de Aquiles que aquellas con menor exposición. Esto significa que los tratamientos más prolongados o repetidos aumentan el riesgo más que una exposición corta, sobre todo si las prescripciones se acumulan con el tiempo.
• Qué sucede cuando influyen otros medicamentos: las personas que sufrieron lesiones en el tendón de Aquiles suelen tener exposición reciente a glucocorticoides orales en comparación con los controles. En concreto, alrededor del 6 % de los casos utilizaron glucocorticoides frente al 2 % de los controles. Por lo tanto, si es un atleta que toma antibióticos y esteroides en un periodo corto de tiempo, su tendón de Aquiles enfrenta un riesgo aún mayor.
• Cómo las fluoroquinolonas afectan de manera directa el tejido del tendón: estos medicamentos interfieren con la síntesis de colágeno, lo que significa que interrumpen el proceso mediante el cual las células del tendón mantienen y reparan sus fibras estructurales. El colágeno funciona como las hebras de una cuerda bien tejida y cuando éstas se debilitan, el tendón pierde resistencia a la tracción.
• Cuidado con los antibióticos en los tejidos conectivos: esta investigación brinda información importante al panorama general debido a que cuantificaron con qué intensidad y rapidez las fluoroquinolonas aumentan el riesgo de ruptura del tendón de Aquiles. Esto demuestra que los patrones de lesiones en la actualidad no provienen solo de hábitos de movimiento o entrenamiento. A veces, lo que las causa proviene de una prescripción médica, que debilita poco a poco el tejido hasta que el tendón llega a su punto de ruptura.
Algunos consejos para proteger su tendón de Aquiles
Según el informe de CNN, cualquier persona entre 35 y 50 años podría romperse el tendón de Aquiles. Sin embargo, hay varias estrategias que puede implementar para reducir el riesgo:7
• Descanse lo suficiente: después de un juego o una sesión de ejercicio extenuante, permítale a su cuerpo el tiempo necesario para recuperarse, sobre todo si ha utilizado mucho las piernas.8 Esta táctica permite que sus tejidos se adapten y previene lesiones por uso excesivo.9
• Aumente de forma gradual la intensidad: aumentar poco a poco la intensidad del ejercicio, junto con un descanso adecuado, ayuda a reducir el riesgo de lesiones.10
• Compre zapatos buenos: muchas personas pasan por alto la importancia de un calzado adecuado cuando se trata de prevenir lesiones. Según un estudio que se publicó en el Clinical Journal of Sport Medicine, los zapatos de caña alta podrían reducir de forma significativa la tensión en el tendón de Aquiles en comparación con los zapatos de caña baja.11
En otro estudio, se descubrió que los zapatos diseñados para aterrizar con la parte delantera del pie mejoran la carga del tendón de Aquiles, "y podrían ser útiles para progresar en la carga antes de introducir movimientos más avanzados".12
• Reduzca el consumo de aceite vegetal: como se señaló antes, los trastornos metabólicos se han identificado como un factor de riesgo, que quizás esté influenciado por una alimentación rica en ácido linoleico (AL).
El AL afecta su salud metabólica general y su habilidad para producir energía celular saludable. Es recomendable mantener su consumo total por debajo de 2 gramos al día, esto incluye fuentes como la soya, el algodón y el aceite de cártamo. Además, evite los alimentos ultraprocesados, ya que también contienen AL. Después, agregue fuentes de grasas saludables, como aceite de coco y sebo de animales alimentados con pastura o ghee.
Para ayudar a controlar su consumo, regístrese en la próxima aplicación Mercola Health Coach. Contiene una función llamada Seed Oil Sleuth, que ayuda a monitorear el consumo de AL hasta una décima de gramo.
Fortalezca su tendón de Aquiles con colágeno
El colágeno es la proteína estructural principal que se encuentra en la piel, los tendones y los huesos, además de tener un efecto crucial en muchas funciones del cuerpo.13 Por lo tanto, un consumo adecuado de colágeno es esencial para mantener el tendón de Aquiles fuerte y flexible, en especial si es un atleta de alto rendimiento o un entusiasta del deporte.
• Introducir fuentes de colágeno: para que su cuerpo produzca colágeno, necesitará los aminoácidos adecuados que provengan de partes animales que los contengan. Esto se debe a que la carne roja por sí sola no le proporciona a su cuerpo los aminoácidos (resaltados en verde a continuación). Además, un consumo elevado de aminoácidos procedentes de la carne roja (resaltados en rojo a continuación) podría promover la inflamación, así como suprimir la función tiroidea y el metabolismo.14
• Consumo ideal de colágeno: le recomiendo que un tercio de su consumo diario total de proteínas provenga de fuentes de colágeno, ya que el 30 % de su cuerpo está compuesto de esta proteína.
• La mejor fuente de colágeno: para que su cuerpo produzca suficiente colágeno, le recomiendo preparar su propio caldo de huesos con huesos de animales orgánicos y alimentados con pastura. Los cortes de carne gelatinosos también funcionan y puede utilizar cocción lenta o a presión para que sean más fáciles de consumir. Para aprender a preparar su propio caldo de huesos, lea "Guía para preparar este delicioso alimento “levanta muertos”".
Preguntas frecuentes sobre roturas y lesiones del tendón de Aquiles
P: ¿Por qué las lesiones del tendón de Aquiles son cada vez más comunes?
R: Las rupturas del tendón de Aquiles han aumentado de manera constante durante las últimas dos décadas debido a factores sistémicos como cambios en el estilo de vida, tendencias de ejercicio recreativo, problemas de salud metabólica y sobrecarga tisular acumulativa, no solo accidentes relacionados con el deporte.
P: ¿Qué personas corren mayor riesgo de sufrir una rotura del tendón de Aquiles?
R: Los hombres enfrentan un riesgo mucho mayor que las mujeres, los pacientes afroamericanos experimentan tasas de incidencia más elevadas y los adultos de 35 a 50 años son más vulnerables, aunque las tendencias crecientes sugieren que la mayoría de las personas están en riesgo.
P: ¿Puede producirse un daño en el tendón de Aquiles sin generar síntomas?
R: Sí, la degeneración del tendón suele pasar desapercibida durante años, lo que debilita la estructura del colágeno sin dolor y hace posible una ruptura repentina durante actividades cotidianas antes de que aparezca cualquier síntoma.
P: ¿Los medicamentos afectan la fuerza del tendón de Aquiles?
R: Ciertos medicamentos, en especial los antibióticos fluoroquinolónicos y los corticosteroides, perjudican la síntesis de colágeno y la reparación de los tendones, lo que aumenta en gran medida el riesgo de ruptura poco después de su uso, en particular con dosis más elevadas o repetidas.
P: ¿Qué medidas podrían ayudar a proteger el tendón de Aquiles?
R: La progresión gradual del entrenamiento, la recuperación adecuada, el calzado apropiado, no consumir AL, evitar los antibióticos y consumir la cantidad suficiente de colágeno de fuentes naturales como el caldo de huesos podrían fortalecer la resistencia de los tendones y reducir el riesgo de lesiones.
🔎 Fuentes y Referencias:
- 1, 2, 7, 8 CNN, December 3, 2025
- 3, 4, 5, 9, 10 Journal of Orthopaedic Translation Volume 49, November 2024, Pages 289-307
- 6 J Sport Health Sci. 2024 Apr 2;13(6):749–750
- 11 Clinical Journal of Sport Medicine 20(5):p 344-349, September 2010
- 12 Clinical Biomechanics Volume 131, January 2026, 106684
- 13 Polymers (Basel). 2021 Nov; 13(22): 3868, Introduction
- 14 Optimising Nutrition, December 18, 2022