📝HISTORIA EN BREVE
- Algunas de las secuelas del COVID incluyen fatiga crónica, dificultad para respirar y confusión. Las investigaciones relacionan estos efectos con los microcoágulos de fibrina que se entrelazan con trampas extracelulares de neutrófilos, lo que obstruye los microvasos y afecta el suministro de oxígeno
- El SARS-CoV-2 provoca que la sangre entre en un estado de hipercoagulabilidad, lo que daña el endotelio y activa las plaquetas y las citoquinas inflamatorias. Esto hace que el riesgo de coágulos se mantenga durante meses, incluso después de infecciones leves y el alta hospitalaria
- En pocas palabras, las secuelas del COVID son un problema de disfunción mitocondrial. El tratamiento incluye enzimas proteolíticas para ayudar a eliminar la proteína spike, mientras que el protocolo I-RECOVER ayuda a desintoxicar, controlar la inflamación y reparar las mitocondrias con el fin de restaurar la función de todo su cuerpo
- Para proteger la cardiolipina, que es la grasa de la membrana mitocondrial, es necesario limitar el consumo de ácido linoleico (AL) que contienen los aceites de semillas, alimentos procesados, frutos secos, semillas y carnes de animales alimentados con granos
- En dosis bajas, el azul de metileno podría reforzar la respiración mitocondrial. Además, corregir la deficiencia de cobre y reducir el exceso de hierro a través de la donación de sangre estimula la producción de energía
🩺Por el Dr. Mercola
No cabe duda que, la pandemia del COVID-19 dejó una huella profunda en la vida de muchas personas, y muchos de ellos, aún tienen secuelas.1
Este problema se conoce como secuelas del COVID o COVID prolongado, y se trata de un efecto secundario de la infección por SARS-CoV-2 que afecta a millones de personas en todo el mundo.2 Durante algunos años, los investigadores han tratado de encontrar la causa de este problema, pero sin éxito. Hasta ahora, que un estudio reciente obtuvo evidencia sólida que puede comenzar a resolver esta incógnita: los microcoágulos.3
Surge información que podría revelar la causa de las secuelas del COVID
En un estudio que se publicó en el Journal of Medical Virology, los investigadores se propusieron a descubrir por qué es tan común que las personas desarrollen secuelas del COVID. Para cambiar su ángulo de investigación, se enfocaron en la sangre y descubrieron que las personas con secuelas del COVID tienen estructuras microscópicas anormales. En concreto, se trata de microcoágulos de fibrina fusionados con restos de células inmunológicas.4
Para realizar el análisis, el equipo utilizó imágenes avanzadas para determinar cómo se forman las estructuras de los microcoágulos, qué contienen y en qué se diferencian de la sangre sana. Para la población del estudio, seleccionaron adultos con secuelas del COVID que experimentaban síntomas como fatiga, dificultad para respirar, confusión mental, mareos y opresión en el pecho.
• Las diferencias en la estructura de la sangre fueron marcadas: según los investigadores, las muestras mostraron de manera consistente estructuras de microcoágulos más grandes, densas y complejas.
Al analizar más a fondo los datos, descubrieron que los microcoágulos se entrelazaban con trampas extracelulares de neutrófilos o NET, que son redes pegajosas de ADN y enzimas que los neutrófilos liberan cuando se activan. Los coágulos con NET resisten los procesos normales de descomposición, lo que significa que el cuerpo termina con bloqueos persistentes a nivel microvascular.
• El impacto de los NET: los investigadores encontraron incrementos importantes en varios marcadores de NET (mieloperoxidasa, elastasa de neutrófilos y ADN libre de células circulantes) en el grupo de participantes con secuelas del COVID. Se trata de enzimas y fragmentos de ADN que actúan como pegamento dentro de los coágulos. Mientras más material NET encontraban los investigadores, más microcoágulos aparecían y más crecían.
• Otro detalle importante fue la densidad de las estructuras: bajo la microscopía de fluorescencia, los microcoágulos en la sangre de personas con secuelas del COVID mostraron capas gruesas y enredadas que parecían compactas y resistentes a la descomposición. Los participantes sanos también tenían microcoágulos, pero eran pocos y mucho menos estructurados.
• El nivel de incrustación de los componentes NET dentro de los coágulos: no se trató de unión leve en la superficie, sino que las hebras de ADN y las enzimas de los neutrófilos se entretejieron al interior de las estructuras de fibrina. Esto es importante porque los coágulos de fibrina suelen descomponerse con ayuda de enzimas como la plasmina.
Cuando el ADN y las proteínas de los neutrófilos se entrelazan a lo largo del coágulo, se deteriora el proceso de degradación, lo que explica por qué las secuelas del COVID pueden durar meses e incluso años.
• Otros marcadores también mostraron diferentes intensidades de asociación con la formación de microcoágulos: por ejemplo, el ADN circulante se correlacionó con la densidad de microcoágulos, mientras que otros marcadores que también incrementaron, no se relacionaron tanto con la carga de coágulos. Esto significa que deberían realizarse más pruebas, pero esta vez, basarse en marcadores específicos que ayuden a identificar qué procesos biológicos están detrás de estas secuelas. Este descubrimiento también abre la puerta a intervenciones personalizadas.
• Las NET actúan como estructura: cuando los neutrófilos expulsan su ADN y enzimas, crean hebras largas y pegajosas que están diseñadas para atrapar patógenos. En las secuelas del COVID, estas hebras se adhieren a la fibrina (una proteína que participa en la coagulación) y forman estructuras enredadas en capas. Después de formarse, comienzan a flotar a través del torrente sanguíneo hasta alojarse en los vasos pequeños en los que crean microobstrucciones. Esto altera la microcirculación y afecta la transferencia de oxígeno.
• Otro mecanismo que describieron los investigadores involucra la resistencia de estos coágulos a la fibrinólisis: dado que los componentes NET endurecen la estructura de la fibrina, los sistemas de limpieza naturales del cuerpo no logran disolverlos por completo. Esto provoca una retención de microcoágulos, estrés vascular y síntomas crónicos.
• La cantidad de material NET se relacionó de forma estrecha con la cantidad de microcoágulos: esto significa que los sistemas de coagulación e inmunológico interactúan en un circuito, en el que uno estimula al otro. Con el tiempo, este ciclo drena su energía, estresa su sistema cardiovascular y mantiene niveles elevados de inflamación incluso cuando el virus ya no está.
La relación entre el COVID y los coágulos de sangre
En otro estudio que se publicó en Hematology Reports, los investigadores analizaron la evidencia sobre la forma en que el virus SARS-CoV-2 puede causar problemas de coagulación durante la infección y mucho después de que una persona da negativo. Trataron de identificar cómo el virus lleva al cuerpo a un estado que promueve la formación de coágulos, por qué este riesgo dura meses y qué eventos biológicos causan el daño.5
Los investigadores analizaron el impacto de los problemas de coagulación crónicos y agudos en el flujo sanguíneo, el sistema cardiovascular y los problemas de salud que coinciden a la perfección con la descripción de las secuelas del COVID.
• Tasas de complicaciones de coagulación: las tasas de problemas como la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar incrementaron de forma marcada entre los pacientes que terminaron en un hospital a causa del COVID, y los investigadores dijeron que muchos casos aparecieron mientras los pacientes recibían terapia anticoagulante para prevenir coágulos.
• Lo que sucedió después de que las personas dejaron el hospital: el riesgo de coagulación coincidió en varios estudios, y los pacientes desarrollaron coágulos semanas o meses después de superar la infección inicial.
• La comparación de las complicaciones de los coágulos entre diferentes grupos: los autores observaron que las personas con enfermedades cardiovasculares preexistentes, diabetes, obesidad o edad avanzada tuvieron mayor riesgo de eventos de coagulación graves, pero las personas más jóvenes y sanas no se salvaron de experimentar este problema.
• El SARS-CoV-2 crea un desequilibrio entre la formación y la descomposición de coágulos: en condiciones normales, el cuerpo forma pequeños coágulos y los disuelve. Pero según los investigadores, el COVID altera este equilibrio cuando libera sustancias químicas que promueven la coagulación, lo que daña las paredes de los vasos y activa las plaquetas en tasas bastante elevadas. Una vez que se produce este desequilibrio, el cuerpo forma coágulos más rápido de lo que los disuelve.
• Los mecanismos biológicos que relacionan estos procesos: el artículo explica que el virus infecta las células endoteliales, que son los revestimientos delgados dentro de los vasos sanguíneos. Cuando se dañan estas células, liberan sustancias que estimulan la coagulación, estrechan los vasos y atraen plaquetas al sitio de la lesión.
Como resultado, se produce una reacción en cadena: el endotelio dañado envía señales de inflamación; la inflamación activa las plaquetas; y las plaquetas activas envían más señales de coagulación.
• El papel del sistema inmunológico: el COVID-19 produce una cascada de citoquinas inflamatorias, que son mensajeros químicos que avisan al cuerpo que hay una amenaza y debe defenderse. Cuando estos niveles de citoquinas incrementan demasiado, el sistema de coagulación recibe señales que lo mantienen activo. Por esta razón, algunas personas sienten como si su cuerpo siempre estuviera activo incluso tiempo después de que la infección ya no está. Sus vías de coagulación e inflamación se mantienen activas y eso drena su energía y deteriora el corazón, los pulmones y los músculos.
• Los cambios de las plaquetas durante y después de una infección: las plaquetas son pequeños fragmentos de células que refuerzan la coagulación de la sangre cuando sufre una lesión. Según los investigadores, el virus SARS-CoV-2 mantiene las plaquetas en un estado activo en el que se agrupan más fácil, interactúan de forma anormal con las células inmunológicas y liberan sustancias que promueven la coagulación.
Muchas veces, esa reactividad tarda en volver a la normalidad. Si experimenta síntomas crónicos, esta activación plaquetaria es una de las razones por las que su flujo sanguíneo no se siente normal incluso cuando los resultados de las exploraciones o análisis estándar se ven bien.
Estrategias para abordar las secuelas del COVID
En esencia, las secuelas del COVID son un problema de disfunción mitocondrial. Cuando estas fuentes de energía dentro de sus células no funcionan de forma óptima, sus niveles de energía comienzan a caer. Si conoce a alguien con este problema de salud, estas estrategias pueden ayudar:
1. Tome enzimas proteolíticas: siempre que me encuentro con alguien que experimenta secuelas del COVID, una de las primeras cosas que le digo es que tome enzimas proteolíticas, que ayudan a eliminar los residuos de la proteína spike de su cuerpo. La nattoquinasa, la lumbroquinasa y la serrapeptasa son algunas de las enzimas más estudiadas para este fin. Ayudan a eliminar los fragmentos restantes de la proteína spike, combatir la inflamación y permite que su cerebro y tejidos se recuperen.
La lumbroquinasa es mucho más potente (casi 30 veces más fuerte que la nattoquinasa y unas 300 veces más fuerte que la serrapeptasa), por lo que, suele considerarse la mejor opción. Se recomienda que tome estas enzimas con el estómago vacío, al menos una hora antes o dos horas después de consumir proteínas. Si se toman con alimentos, se enfocarán en digerir la comida en lugar de dirigirse a las proteínas problemáticas del torrente sanguíneo.
2. Implemente el protocolo I-RECOVER: la organización Independent Medical Alliance (IMA), que antes se llamaba FLCCC, ofrece un plan detallado que se denomina protocolo I-RECOVER. Es una de las guías más completas para abordar las complicaciones por la vacuna y la infección. Consta de estrategias para desintoxicar el cuerpo, controlar la inflamación y restaurar la función mitocondrial, que son pasos fundamentales para mejorar la salud después de experimentar alguna complicación por COVID.
3. Reduzca su consumo de ácido linoleico (AL): sus mitocondrias dependen de un lípido único que se conoce como cardiolipina,6 y se encuentra dentro de las estructuras de la membrana interna (crestas) donde se produce energía. La calidad y estabilidad de la cardiolipina dependen de las grasas que obtiene de su alimentación. Esto es más importante de lo que imagina, ya que obtener el tipo incorrecto de grasas alimentarias altera la estructura de las crestas y deterioran la producción de energía.
La cardiolipina también actúa como un sistema de seguridad interno, ya que indica a las células dañadas que inicien la apoptosis a través de la activación de la caspasa-3. Cuando la cardiolipina se oxida, en especial por consumir demasiado AL, pierde su capacidad para hacerlo de forma correcta. Cuando esto sucede, las células disfuncionales persisten y pueden volverse cancerosas.
El AL se encuentra en exceso en aceites vegetales (que se utilizan mucho en alimentos ultraprocesados y comidas de restaurantes), condimentos, frutos secos, semillas, aceites de oliva y aguacate adulterados y productos de animales alimentados con granos, como pollo y cerdo. Para realizar un seguimiento de su consumo, le recomiendo que descargue mi aplicación Mercola Health Coach cuando esté disponible. Tiene una función llamada Seed Oil Sleuth, que monitorea su consumo de AL hasta una décima de gramo.
4. Utilice azul de metileno: esta solución es muy buena para tratar la fatiga crónica y los problemas neurológicos que persisten después de contraer la infección o ponerse la vacuna antiCOVID. Funciona como un transportador de electrones, en pocas palabras, actúa como una fuente de energía recargable. A diferencia de muchos compuestos que realizan una función similar, no promueve reacciones oxidativas dañinas.
Cuando se altera la respiración mitocondrial o la utilización del oxígeno, el azul de metileno puede redirigir el flujo de electrones y restaurar la producción de energía incluso cuando las vías normales están bloqueadas. Dado que mejora la función mitocondrial, también puede compensar el flujo sanguíneo cuando los tejidos no reciben suficiente hemoglobina oxigenada.
Sus beneficios van más allá del tiempo que permanece en el cuerpo, el azul de metileno induce cambios bioquímicos que estimulan las vías de procesamiento de oxígeno e incluso pueden promover la formación de mitocondrias nuevas.
En cuanto a la dosis, aplica lo que se conoce como hormesis, que es cuando las dosis bajas proporcionan beneficios que dosis elevadas pueden anular. Para tratar problemas cognitivos a largo plazo, la mayoría de los expertos recomiendan dosis de 0.5 miligramos (mg) a 1 mg por kilogramo de peso corporal. Para una persona que pesa unos 70 kg (150 libras), la dosis sería de 34 a 68 miligramos. En lo personal, creo que estas dosis son demasiado altas.
No creo que se requieran dosis de más de 3 a 5 miligramos, a menos que sea para tratar alguna enfermedad mortal, como intoxicación por monóxido de carbono o cianuro.
Para la mayoría de los adultos, la dosis promedio para reducir o eliminar el estrés reductivo es de 5 miligramos, una vez al día, sin importar su peso. Dado que tienen una vida media de más de doce horas y se acumulará de forma gradual si lo toma todos los días, no se necesitan dosis más altas. Solo utilice azul de metileno de grado farmacéutico en forma de cápsulas o tabletas, ya que las variedades industriales y químicas suelen contener contaminantes como metales pesados. Tomarlo con ácido ascórbico mejora su absorción.
Para más información, consulte: "La sustancia que causa furor por sus beneficios en el tratamiento contra el alzhéimer", en el que entrevistó al Dr. Francisco Gonzalez-Lima, que es un experto en el tema.
5. Controle sus niveles de hierro: el exceso de hierro altera la función mitocondrial y muchas personas (a excepción de las mujeres que menstrúan o las personas con una pérdida significativa de sangre) tienen niveles elevados. Por otro lado, la deficiencia de cobre es un problema muy común hoy en día.
El equilibrio entre el hierro y el cobre es fundamental para mantener su metabolismo en óptimas condiciones. Por lo tanto, tener niveles bajos de ferritina no significa que necesite más hierro, esto casi siempre refleja la falta de cobre, que se necesita para reciclar el hierro. El cobre también es esencial para producir energía mitocondrial, desintoxicar el cuerpo y mantener una buena salud metabólica. 7 Para más información sobre este tema, consulte: "The Poorly-Understood Role of Copper in Anemia".
Para incrementar sus niveles de cobre, tome de 4 a 10 miligramos de bisglicinato de cobre al día o coma alimentos ricos en cobre, como el polen de abeja, hígado de res de animales alimentados con pastura y cerezas acerola (que contienen la enzima tirosinasa rica en cobre).
Para reducir el exceso de hierro, donar sangre es un método simple y efectivo. Por lo general, esto implica hacerlo de dos a cuatro veces al año, pero si no tolera este nivel de donación, hágalo una vez al mes en menores cantidades (como se muestra en la parte de abajo). Si tiene enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) grave o insuficiencia cardíaca congestiva, primero consulte a su médico. Pero, la mayoría de las personas pueden seguir esta recomendación para mantener niveles saludables de hierro de forma segura.
Hombres | Mujeres en periodo postmenopáusico | Mujeres en periodo premenopáusico |
150 ml | 100 ml | 50 ml |
Preguntas frecuentes sobre los microcoágulos y las secuelas del COVID
P: ¿Cuál es la causa biológica principal detrás de las secuelas del COVID?
R: Las investigaciones demuestran que las secuelas del COVID se relacionan con los microcoágulos de fibrina que se mezclan con restos de células inmunológicas, en especial trampas extracelulares de neutrófilos (NET). Estos coágulos anormales impiden la microcirculación y reducen el suministro de oxígeno, lo que provoca síntomas como fatiga, falta de aire, confusión mental y otras de las secuelas del COVID.
P: ¿Que hacen los NET para que los microcoágulos en las secuelas del COVID sean más difíciles de eliminar?
R: Los NET forman redes pegajosas de ADN y enzimas que se unen a la fibrina, lo que crea coágulos gruesos y compactos que resisten la descomposición normal. Dado que el cuerpo lucha por disolverlos, estos microcoágulos se acumulan, lo que permite que se mantenga el estrés vascular y los síntomas durante meses o años.
P: ¿Es verdad que el COVID incrementa el riesgo de coagulación incluso después de una enfermedad leve o la recuperación?
R: Sí. La evidencia demuestra que incluso los casos leves causan inflamación, daño endotelial e hipercoagulabilidad, lo que incrementa el riesgo del tipo de coagulación que persiste mucho tiempo después de que el paciente se recupera de la infección. Muchas personas desarrollan coágulos durante semanas o meses después de la infección, lo que explica los síntomas como la opresión en el pecho, la fatiga y la dificultad para respirar, que persisten después de superar la enfermedad.
P: ¿Cuál es la relación entre las secuelas del COVID y la disfunción mitocondrial?
R: Las secuelas del COVID alteran las mitocondrias porque bloquean los vasos sanguíneos pequeños, causan inflamación y crean estrés oxidativo. Esta falta de energía explica la fatiga, los bajones después de un esfuerzo y la recuperación lenta, y explica por qué los tratamientos que se enfocan en restaurar la función mitocondrial suelen ser los más efectivos.
P: ¿Qué estrategias pueden ayudar a abordar las secuelas del COVID?
R: Algunos de los mejores enfoques incluyen: tomar enzimas proteolíticas para eliminar las proteínas residuales, implementar el protocolo I-RECOVER, reducir el consumo de ácido linoleico para optimizar la salud mitocondrial, utilizar azul de metileno de grado farmacéutico y mantener el equilibrio entre los niveles de hierro y cobre a través de la alimentación o la donación de sangre.
🔎Fuentes y Referencias:
- 1 The Independent, November 17, 2025
- 2 Infectious Diseases Now Volume 53, Issue 4, June 2023, 104673
- 3 Science Daily, November 13, 2025
- 4 J Med Virol. 2025 Oct;97(10):e70613. doi: 10.1002/jmv.70613
- 5 Hematol Rep. 2023 Apr 3;15(2):225–243
- 6 Youtube, Ancestry Foundation, August 25, 2021
- 7 Kansas State University, Select cardiac copper chaperone proteins are up-regulated by dietary copper deficiency