📝HISTORIA EN BREVE
- Una nueva investigación demuestra que las personas con alzhéimer tienen niveles más altos de cortisol y una relación cortisol-DHEA-S alterada, lo que sugiere que el estrés crónico promueve la degeneración cerebral temprana mucho antes de que aparezca la pérdida de memoria
- El cortisol, que es la hormona principal del estrés, daña las neuronas y altera el metabolismo energético cuando permanece elevado, mientras que el DHEA-S funciona como un neuroesteroide protector que ayuda al cerebro a resistir la inflamación y el estrés oxidativo
- Georgi Dinkov, investigador bioenergético, relacionó estos hallazgos con la salud tiroidea y metabólica, lo que demuestra que cuando las células no producen suficiente energía, el cortisol aumenta y acelera el deterioro cognitivo
- Monitorear su relación cortisol-DHEA-S ofrece una señal de alerta temprana de estrés crónico y neurodegeneración, lo que le permite tomar medidas preventivas años antes de que se desarrollen los síntomas
- Puede reequilibrar estas hormonas de forma natural al optimizar su metabolismo con carbohidratos saludables adecuados, mejorar el sueño y la exposición a la luz, reducir el sobreentrenamiento, practicar ejercicios de respiración relajante y utilizar progesterona natural para ayudar a calmar el cortisol
🩺Por el Dr. Mercola
La enfermedad de Alzheimer no comienza con la pérdida de memoria: comienza años antes, con un cambio lento y silencioso en la química del estrés del cuerpo. Mucho antes de que las neuronas mueran, el equilibrio hormonal del cerebro comienza a deteriorarse bajo la presión constante del estrés diario. Las mismas hormonas que alguna vez lo mantenían alerta y concentrado comienzan a trabajar en su contra, lo que desgasta los sistemas de reparación de su cerebro e interrumpe el flujo de energía del que dependen sus células.
El cortisol, que es la hormona principal del estrés, influye en gran medida en este proceso. Cuando los niveles se mantienen elevados durante demasiado tiempo, drena las reservas metabólicas y afecta la formación de la memoria. Mientras tanto, una segunda hormona llamada DHEA-S funciona como contrapeso natural del cortisol, lo que ayuda a proteger las neuronas y a estabilizar la función cerebral.
Cuando la relación entre estas dos hormonas se inclina hacia el cortisol, el cerebro pierde su resiliencia y se vuelve más vulnerable al envejecimiento y la degeneración. Este tira y afloje hormonal, determinado por el estrés, la alimentación y el metabolismo, ha llamado la atención de los investigadores que exploran por qué algunas personas desarrollan alzhéimer y otras no. Los nuevos hallazgos sugieren que el desequilibrio hormonal a largo plazo, no sólo la genética o la acumulación de placa, podría ser una de las primeras señales de advertencia de deterioro.
Comprender esta relación cambia la manera en que piensa sobre la prevención. Al fortalecer su metabolismo, restablecer el equilibrio hormonal y reducir el estrés crónico, puede apoyar la habilidad de su cerebro para sanar y adaptarse, mucho antes de que aparezcan los síntomas. Las nuevas investigaciones ayudan a entender por dónde comenzar.
Las hormonas del estrés podrían favorecer el alzhéimer
Un estudio clínico publicado en la revista Cureus examinó a 85 adultos en Serbia (45 con alzhéimer diagnosticada y 40 pares sanos de edad y sexo similares) para determinar cómo dos hormonas, el cortisol y el DHEA-S, se relacionan con la salud del cerebro.1 El cortisol es la hormona principal del estrés, mientras que el DHEA-S (sulfato de dehidroepiandrosterona) funciona como su contrapeso incorporado: un neuroesteroide que apoya la resiliencia del cerebro y el metabolismo energético.
A diferencia del DHEA, que es la forma activa de acción rápida, el DHEA-S es su forma de almacenamiento sulfatada que circula en la sangre mucho más tiempo y proporciona una imagen más estable del equilibrio del estrés a largo plazo. Al centrarse en el DHEA-S, los investigadores pudieron analizar mejor los efectos del estrés crónico en el cerebro en lugar de las fluctuaciones a corto plazo. El objetivo fue saber si los pacientes de alzhéimer mostraban diferencias mensurables en estas hormonas o en su proporción, lo que indica lo bien que el cuerpo maneja el estrés prolongado.
• Las personas con alzhéimer presentaron niveles más elevados de cortisol pero no más bajos de DHEA-S: aquellos con alzhéimer mostraron niveles de cortisol promedio de casi 399 nanomoles por litro (nmol/L), casi un 20 % más altos que los adultos sanos, pero sus concentraciones de DHEA-S no cambiaron.
Este desequilibrio significa que la respuesta al estrés permanece activada de forma crónica sin la protección natural del cerebro. Cuando domina el cortisol, las neuronas experimentan más inflamación y menos regeneración. El estudio también señaló que este desequilibrio fue más fuerte entre los participantes de 65 a 75 años, lo que sugiere que la edad adulta media y mayor es cuando las hormonas del estrés comienzan a ejercer sus efectos más dañinos.
• La relación cortisol-DHEA-S resultó ser la verdadera señal de advertencia: aunque cada hormona por sí sola influye, los investigadores destacaron que su relación (cuánto cortisol supera al DHEA-S) ofrece una vía más clara hacia el estrés crónico y el deterioro cerebral.
En los pacientes con alzhéimer, esa proporción aumentó de forma drástica, lo que sugiere que el sistema de defensa del cuerpo contra la toxicidad del cortisol estaba fallando. Este hallazgo ayuda a explicar por qué algunas personas con niveles normales de cortisol aún experimentan deterioro cognitivo: es el desequilibrio, no sólo el nivel, lo que importa.
• Hombres y mujeres respondieron de manera diferente, lo que revela una sensibilidad hormonal: en adultos sanos, los hombres presentaron niveles de DHEA-S más altos que las mujeres, lo que significa que sus cerebros podrían tener una mayor protección contra el estrés crónico. Pero esa diferencia de sexo desapareció en las personas con alzhéimer.
La enfermedad pareció anular los patrones hormonales normales, lo que estabiliza los niveles de DHEA-S en ambos sexos. Esto significa que una vez que comienza la neurodegeneración, la habilidad del cerebro para mantener el equilibrio hormonal (una de sus herramientas de autodefensa) se ve afectada.
• La edad también cambió el panorama, lo que sugiere una respuesta hormonal no lineal: cuando los investigadores dividieron a los participantes por edad, notaron que los pacientes con alzhéimer más jóvenes (60 a 65) tenían niveles más altos de DHEA-S, los cuales bajaron de forma drástica en el grupo de 66 a 75 antes de aumentar después de los 75 años.
Esta curva inesperada apunta a una posible ventana de colapso hormonal, donde el estrés de la mediana edad sobrecarga los sistemas compensatorios del cuerpo. Si se encuentra en este rango de edad y sufre de estrés crónico, es entonces cuando la intervención (reducir el estrés, obtener un descanso adecuado y apoyar el metabolismo) podría proteger más a su cerebro.
El cortisol funciona como un equipo de limpieza que daña lo que se supone que debe proteger
El cortisol elevado aumenta la inflamación y el estrés oxidativo: reacciones químicas que dañan las neuronas e interrumpen la comunicación entre las células cerebrales. También inhibe el crecimiento de nuevas neuronas en el hipocampo, que es el centro de memoria del cerebro, lo que dificulta almacenar nueva información.
Por el contrario, el DHEA-S apoya la supervivencia neuronal, mejora el metabolismo energético y protege el tejido cerebral de los efectos nocivos del exceso de cortisol. Cuando el cortisol gana esta lucha hormonal, las redes cerebrales pierden su flexibilidad y comienzan a deteriorarse.
• Por qué el estrés y la pérdida de memoria están tan relacionados: mantener niveles elevados de cortisol interfiere con la absorción de glucosa en las células cerebrales, lo que las priva del combustible necesario para formar recuerdos. También aumenta la acumulación de beta amiloide y tau, que son las mismas proteínas que definen la patología del alzhéimer.
Por su parte, el DHEA-S ayuda a contrarrestar estos efectos al mejorar la sensibilidad a la insulina y calmar las respuestas inmunitarias hiperactivas en el cerebro. En términos simples, una hormona quema sus circuitos mentales y la otra los repara.
• Un nuevo marcador biológico para una intervención temprana: en lugar de esperar a que se pierda la memoria o se produzcan cambios en las imágenes, monitorear la relación cortisol/DHEA-S podría revelar un daño temprano por estrés años antes de que surjan los síntomas cognitivos.
Si su cortisol se mantiene elevado mientras que el DHEA-S disminuye o se estanca, es una señal de alerta. Apoyar su salud metabólica, priorizar un sueño de calidad y restablecer el equilibrio hormonal podría ayudar a mantener estable el entorno interno de su cerebro antes de que se desarrolle el alzhéimer.
Reducir los niveles de cortisol y aumentar la energía metabólica podría revertir el deterioro cerebral
En una nota, Georgi Dinkov, investigador bioenergético, analizó el estudio de la revista Cureus que demuestra que las personas con alzhéimer tenían niveles de cortisol más altos y una relación cortisol-DHEA-S sesgada en comparación con los adultos sanos.2 Explicó que estos resultados validan décadas de investigación bioenergética que relaciona el estrés crónico, el bajo metabolismo y la neurodegeneración.
Georgi Dinkov menciono que no solo es el cortisol elevado lo que provoca el declive, sino el desequilibrio entre el cortisol y los esteroides protectores como el DHEA, la testosterona y la progesterona. Cuando esta proporción se inclina hacia el predominio del cortisol, el cuerpo se mantiene en un estado crónico de “lucha o huida” que acelera la degradación de los tejidos y la pérdida cognitiva.
• Georgi Dinkov relacionó los hallazgos con el estrés metabólico provocado por la tiroides: con base en los datos de la revista Cureus, Georgi Dinkov explicó que el hipotiroidismo, una tiroides lenta que reduce la producción de energía metabólica, crea el mismo patrón hormonal que se observa en pacientes con alzhéimer: cortisol alto y DHEA–S suprimida.
Cuando el metabolismo se ralentiza, el cuerpo lo compensa al aumentar las hormonas del estrés para mantenerse alerta y con energía. Pero esto resulta contraproducente con el tiempo, ya que promueve la inflamación crónica del cerebro, una mala absorción de glucosa y una menor producción de trifosfato de adenosina (ATP), que es la moneda energética de la que depende el cerebro.
• La relación cortisol/DHEA-S predice la salud a largo plazo mejor que cualquier hormona por si sola: de acuerdo con Georgi Dinkov, esta relación, destacada por la investigación de la revista Cureus, es uno de los predictores más sólidos de mortalidad por todas las causas y de riesgo neurodegenerativo. Incluso cuando el cortisol fluctúa a lo largo del día, la proporción revela si sus sistemas de estrés y reparación están equilibrados.
Georgi Dinkov sugirió medir los niveles de cortisol y DHEA-S en el cabello o las uñas, en lugar de en la sangre, ya que estos tejidos reflejan patrones hormonales a largo plazo. Para cualquiera que intente medir el estrés crónico o el riesgo cognitivo, esto ofrece un biomarcador simple y objetivo más confiable que un solo análisis de sangre.
• Los compuestos naturales ayudan a restablecer el equilibrio hormonal y la fortaleza metabólica: Georgi Dinkov hizo referencia a varias sustancias conocidas (aspirina, niacinamida o vitamina B3, progesterona, pregnenolona, apoyo para la tiroides, glicina y emodina) que ayudan a corregir el mismo desequilibrio que se observó en el estudio de la revista Cureus. Estos compuestos funcionan al reducir el exceso de cortisol, mejorar la producción de energía mitocondrial y apoyar la producción de hormonas protectoras.
Por ejemplo, la niacinamida aumenta el NAD+, lo que estimula la reparación celular, mientras que la aspirina reduce la inflamación y la sobreproducción de cortisol. Cuando se utilizan en conjunto, estas herramientas hacen que el cuerpo vuelva a un modo de “descanso y reparación” en lugar de la química del estrés constante que promueve el envejecimiento cerebral.
• El DHEA funciona como un regulador incorporado del cortisol: Georgi Dinkov explicó una de las formas clave en que el DHEA ayuda a mantener el cortisol bajo control: bloquea la enzima que activa el cortisol inactivo y estimula la que elimina el exceso de cortisol del cuerpo. Esta doble acción convierte al DHEA en un amortiguador natural del cortisol que evita que las vías del estrés se sobreactiven.
En otras palabras, el DHEA le proporciona al cerebro un “sistema de enfriamiento” bioquímico, lo que evita que el cortisol sobrecaliente las neuronas. Optimizar los niveles de DHEA a través de la salud de la tiroides, la nutrición y la suplementación específica ayuda a restablecer este equilibrio esencial.
• El estrés es un síntoma de baja energía, no solo de tensión emocional: Georgi Dinkov explicó cómo los niveles elevados de cortisol observados en la cohorte de alzhéimer de la revista Cureus representan un problema más profundo: la falta de energía. Cuando las células no producen suficiente ATP (ya sea por una mala producción de tiroides, deficiencias de nutrientes o envejecimiento), recurren al cortisol para compensar.
La hormona descompone el tejido para liberar combustible, pero ese proceso favorece el agotamiento de energía con el tiempo. Este ciclo de autorreforzamiento explica por qué el estrés crónico parece interminable: es una trampa metabólica, no psicológica. Georgi Dinkov concluyó que mantener una proporción baja de cortisol a DHEA-S protege más que la memoria: favorece la resiliencia de todo el cuerpo.
Las personas que mantienen esta proporción equilibrada experimentan un mejor sueño, un estado de ánimo más estable y un envejecimiento biológico más lento. Su mensaje es claro: al restaurar la función tiroidea, comer lo suficiente para prevenir los déficits de energía y reducir la inflamación crónica, influye de forma directa en el entorno bioquímico que determina si su cerebro se deteriora o perdura.
Reconstruya su sistema energético para reducir los niveles de cortisol y proteger su cerebro
Si se despierta cansado, se le acaba la energía a media tarde o se siente nervioso cuando debería estar durmiendo, la química del estrés de su cuerpo ha tomado el control. El estudio de la revista Cureus3 y la revisión de Georgi Dinkov4 apuntan a la misma conclusión: el cerebro sufre cuando las células no pueden producir la energía suficiente.
Para solucionar eso, debe restablecer el combustible constante, reentrenar su respuesta al estrés y ayudar a su cuerpo a reconocer que ya no está en modo de supervivencia. Las siguientes estrategias le ayudaran a recuperar el equilibrio de sus hormonas y su energía:
1. Optimice su metabolismo con el combustible que le falta: reducir los carbohidratos mantiene al cuerpo atrapado en un ciclo de estrés constante porque el cortisol se dispara cuando el nivel de azúcar en la sangre baja demasiado. Para romper ese patrón, asegúrese de consumir suficientes carbohidratos saludables (alrededor de 250 gramos por día) para brindarle a sus mitocondrias un suministro constante de energía.
Comience con alimentos fáciles de digerir como el arroz blanco y la fruta. Cuando sienta que su digestión mejore (sin inflamación ni movimientos intestinales irregulares), agregue vegetales de raíz cocidos, luego más vegetales, legumbres y granos enteros que pueda tolerar. Una vez que su cuerpo se da cuenta que es alimentado de forma regular, el cortisol disminuye de forma natural y su energía y concentración se estabilizan.
2. Muévase de manera que promueva la recuperación en lugar del agotamiento: exagerar el ejercicio de resistencia o los intervalos de alta intensidad mantiene su cuerpo en modo de lucha o huida mucho después de que termina el entrenamiento. Los niveles de cortisol se mantienen elevados, tarda más tiempo en recuperarse y afecta la calidad del sueño.
Reemplace las sesiones largas y agotadoras con actividades físicas que generen energía en lugar de agotarla: entrenamiento de fuerza, caminar al aire libre, bailar o nadar a un ritmo suave. Ponga atención a como se siente cuando termina: si termina sintiéndose centrado y tranquilo, habrá ayudado a sus hormonas, no las habrá dañado.
3. Entrene su sistema nervioso para liberarse del estrés: su respiración es la herramienta más rápida que tiene para calmar el cortisol y activar su sistema parasimpático, o de “descanso y digestión”. Pruebe patrones de respiración rítmica, como la respiración 4-7-8 o 4-8: inhalar durante cuatro segundos, retener la respiración por un momento y exhalar de forma lenta durante siete u ocho segundos.
La exhalación prolongada estimula el nervio vago, lo que reduce la frecuencia cardíaca y el cortisol al tiempo que envía señales de seguridad a todos los órganos. Practíquelo antes de acostarte, después de comer o cuando aumente la tensión. Con el tiempo, su cuerpo aprende que ya no necesita vivir en modo de emergencia.
4. Reestablezca su ritmo circadiano a través de la luz y el sueño: el cortisol sigue su exposición a la luz, no a su despertador. Salga al aire libre después de despertarse para anclar el ritmo circadiano de su cuerpo y atenúe las pantallas y la luz interior por la noche para que la melatonina pueda aumentar de forma natural.
Trate de despertarse y acostarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, para mantener el equilibrio hormonal. Un sueño profundo y regular elimina las hormonas del estrés, fortalece la memoria y repara el tejido cerebral. Si el día se le hace pesado, ajuste la luz y duerma primero en lugar de depender de la cafeína.
5. Use progesterona natural para inhibir el aumento de cortisol: la progesterona bioidéntica funciona como un freno de cortisol en su cuerpo, lo que restablece la calma donde el estrés crónico altera el equilibrio. A diferencia de las versiones sintéticas, la progesterona natural se adapta al sistema receptor del cuerpo, lo que reduce la sobreestimulación del cortisol y favorece un descanso profundo.
Aprenda a tomar progesterona de la forma correcta
Antes de utilizar progesterona, es importante entender que no es una solución mágica y que obtendrá mejores resultados si la utiliza junto con una alimentación bioenergética que le permita quemar glucosa de manera efectiva como combustible principal, sin necesidad de acumular electrones en sus mitocondrias, los cuales disminuyen la producción de energía. Mi nuevo libro titulado: "Los secretos de la salud celular: La ciencia detrás de la longevidad y felicidad", habla a detalle de este proceso.
Después que haya abordado su alimentación, otra estrategia efectiva que podría ayudar a contrarrestar el exceso de estrógenos es tomar progesterona transmucosa (es decir, la que se aplica en las encías, no oral ni transdérmica), ya que es un antagonista natural de los estrógenos. La progesterona es una de las tres hormonas que, en mi opinión, podrían beneficiar a la mayoría de los adultos. (Las otras dos son la DHEA y la pregnenolona).
No recomiendo la progesterona transdérmica, ya que su piel exhibirá niveles elevados de la enzima 5-alfa reductasa, lo que provoca que una gran parte de la progesterona que toma se convierta en alopregnanolona y no pueda volver a convertirse en progesterona.
La mejor manera de administrar progesterona
Cabe recalcar que, cuando usa la progesterona por vía transmucosa en las encías, como lo recomiendo, la FDA cree que eso la convierte en un medicamento, por lo que prohíbe a cualquier compañía indicarlo en su etiqueta. Por esta razón, compañías como Health Natura promocionan sus productos de progesterona solo como de uso tópico.
Sin embargo, es legal que cualquier médico recomiende un uso no indicado o no aprobado para un medicamento. En este caso, la progesterona es una hormona natural y no un medicamento, y es muy segura incluso en dosis altas. Esto es muy diferente a la progesterona sintética llamada progestina, la cual es utilizada por las compañías farmacéuticas y que con frecuencia y de forma incorrecta llaman progesterona.
El Dr. Ray Peat realizó un trabajo trascendental sobre la progesterona y, en mi opinión, hasta la fecha no hay nadie que supere su conocimiento sobre este tema. En 1982 escribió su tesis de doctorado sobre el estrógeno y pasó la mayor parte de su carrera profesional documentando la necesidad de contrarrestar los peligros del exceso de estrógeno con alimentación baja en AL y suplementos de progesterona transmucosa.
El Dr. Ray Peat encontró que la mayoría de los solventes no disuelven de forma adecuada la progesterona, y descubrió que la vitamina E es el mejor solvente para llevar la progesterona a los tejidos. La vitamina E también podría ayudar a proteger contra el daño ocasionado por el ácido linoleico. Sin embargo, debe elegir bien sus suplementos de vitamina E, ya que la mayoría son de muy mala calidad y podrían causar más daños que beneficios.
Nunca utilice vitamina E sintética (acetato de alfa tocoferol; acetato significa que es sintética). La vitamina E natural se etiqueta como "d alfa tocoferol". Este es el isómero D puro, que es lo que su cuerpo puede utilizar.
También hay otros isómeros de vitamina E, y lo que necesita es el espectro completo de tocoferoles y tocotrienoles, en particular los tipos beta, gamma y delta, en el isómero D efectivo. Para que se dé una idea de una buena vitamina E, puede ver la etiqueta de nuestra vitamina E en nuestra tienda. Puede utilizar cualquier marca que tenga una etiqueta similar.
Puede comprar progesterona bioidéntica de grado farmacéutico como la Progesterone Powder, Bioidentical Micronized Powder de 10 gramos por $ 40 en muchas tiendas en línea como Amazon. Esa cantidad podría durarle casi un año, pero depende de la dosis que elija.
Es importante mencionar que necesitará comprar algunas cucharas medidoras de acero inoxidable, ya que necesitará 1/64 de cucharadita (25 mg) y 1/32 de cucharadita (50 mg). Por lo general, una dosis normal es de 25 a 50 mg y se recomienda tomarla 30 minutos antes de acostarse, ya que tiene una función anticortisol e incrementará los niveles de GABA, lo que le ayudará a dormir mejor.
Si está en periodo menstrual debe tomar progesterona durante la fase lútea o en la última mitad de su ciclo; es decir, comenzar 10 días después del primer día de su período y dejar de tomarla cuando vuelva a empezar su período.
Si es hombre o mujer que no menstrua, puede tomar progesterona todos los días durante 4 a 6 meses, y descansar una semana. Lo más recomendable es tomar progesterona 30 minutos antes de acostarse, ya que tiene una función anticortisol y aumentará los niveles de GABA, lo que le ayudará a dormir mejor.
Esto es lo que yo hago desde hace más de un año con muy buenos resultados. Soy médico, así que no tengo ningún problema para hacerlo. Si no es médico, deberá consultar a uno, ya que la terapia con progesterona por vía transmucosa requiere receta médica.
Preguntas frecuentes sobre el cortisol y la enfermedad de alzhéimer
P: ¿Qué descubrió el nuevo estudio sobre el alzhéimer acerca del cortisol y el DHEA-S?
R: Los investigadores descubrieron que las personas con alzhéimer mostraron niveles de cortisol un 20 % más elevados que los adultos sanos, mientras que sus niveles de DHEA-S se mantuvieron iguales. Esto creó una relación cortisol-DHEA-S distorsionada, lo que significa que las hormonas del estrés dominaban las defensas naturales del cerebro. Ese desequilibrio, no sólo la genética o la acumulación de amiloide, parece impulsar las primeras etapas del deterioro cerebral.
P: ¿En qué se diferencian el DHEA y el DHEA-S?
R: El DHEA es la forma de acción rápida de la hormona, mientras que el DHEA-S es la forma estable y duradera que se almacena en la sangre. Debido a que el DHEA-S cambia de forma lenta, es una mejor medida del estrés a largo plazo y de la resiliencia del cerebro. También funciona como un neuroesteroide, lo que ayuda a las neuronas a resistir la inflamación y el daño oxidativo mientras amortigua los efectos nocivos del cortisol.
P: ¿Qué añadió el análisis de Georgi Dinkov a esta investigación?
R: Georgi Dinkov explicó que el estudio de la revista Cureus confirma un principio más amplio: el cortisol alto y la baja energía metabólica a menudo van de la mano. Relacionó estos cambios hormonales con la lentitud de la tiroides, el agotamiento de nutrientes y el envejecimiento, todos los cuales agotan la energía celular y aumentan la química del estrés. También indicó que mantener una proporción baja de cortisol a DHEA-S predice no sólo una mejor memoria sino también una vida más larga y una mayor resiliencia general.
P: ¿Qué medidas prácticas ayudan a reducir el cortisol y restablecer el equilibrio hormonal?
R: Para calmar su sistema de estrés, comience por alimentar su metabolismo. Consuma suficientes carbohidratos saludables (alrededor de 250 gramos por día) para mantener estable el nivel de azúcar en la sangre. Disminuya el sobreentrenamiento, utilice la respiración rítmica para activar el nervio vago y reestablezca su ritmo circadiano al recibir luz solar por la mañana y dormir en un horario constante. Estos cambios reducen el cortisol de forma natural al mismo tiempo que mejoran la energía y la claridad mental.
P: ¿Cómo influye la progesterona en este panorama?
R: La progesterona natural funciona como un bloqueador de cortisol. Su cuerpo la reconoce como una hormona calmante y equilibrante que reduce la sobreestimulación, le ayuda a dormir mejor y estabiliza el estado de ánimo. La progesterona natural bloquea el cortisol al reducir las concentraciones sanguíneas, lo que ayuda a restablecer el equilibrio hormonal y protege el cerebro y el cuerpo de los efectos a largo plazo del estrés.