📝 HISTORIA EN BREVE

  • El lavado de ojos con solución salina estéril sin conservadores elimina el polen de la superficie del ojo, lo que alivia la comezón, el lagrimeo y el enrojecimiento durante la temporada de alergias
  • Las personas que se lavan los ojos experimentan un mejor control de los síntomas, más días sin síntomas y una mayor comodidad en comparación con las personas que no lo hacen
  • Las personas jóvenes que padecen alergias utilizan colirios con más frecuencia que los adultos mayores, lo que refleja una mayor exposición a las recomendaciones sanitarias digitales y una adopción más rápida de hábitos sencillos de autocuidado
  • Los factores del estilo de vida, como dormir poco, fumar, un mayor estrés y el uso de lentes de contacto, aumentan la probabilidad de recurrir a los colirios para aliviar el dolor
  • Apoyar su cuerpo con vitamina C, quercetina, alimentos enteros, sueño de calidad y menor estrés disminuye la carga de histamina y fortalece sus defensas contra las alergias estacionales

🩺 Por el Dr. Mercola

La fiebre del heno ejerce una presión agotadora sobre los ojos. La comezón, el ardor, el lagrimeo y el enrojecimiento se acumulan día tras día, y de repente cosas sencillas (trabajar, leer, salir) parecen más difíciles de lo que son. Esto sucede porque su sistema inmunológico reacciona al polen como si fuera una gran amenaza, y una vez que esa reacción se activa, no se detiene con facilidad.

Sufrir irritación toda la temporada afecta su concentración, energía e incluso paciencia. Por eso hay un hábito que destaca en las investigaciones recientes, y es lavarse los ojos. Limpiar el polen de la superficie de los ojos interrumpe el ciclo antes de que se agrave, y este paso pequeño influye en que la temporada sea llevadera o insoportable.

Cuanto más tiempo dure la exposición al polen, más reactivo se vuelve su cuerpo y cualquier cosa que interrumpa esa acumulación le brinda una ventaja. Su objetivo es evitar que esa reacción se active, y tiene más control del que cree. Además del lavado de ojos, las estrategias que aligeran la carga de histamina, fortalecen las defensas naturales y reemplazan medicamentos obsoletos cambian por completo la experiencia.

El lavado de ojos proporciona un alivio durante la temporada de polen

Un estudio que se publicó en Scientific Reports examinó si las personas con fiebre del heno que se lavaron los ojos experimentaron resultados diferentes a las que no lo hicieron.1 Lavarse los ojos significa utilizar un enjuague salino sin conservadores o una solución para eliminar el polen y otros irritantes de la superficie del ojo.

Es un proceso rápido, en el que por lo general se vierte la solución en una copa ocular limpia o se utiliza una botella esterilizada y se enjuagan de manera suave los ojos para eliminar los residuos en lugar de dejar que provoquen inflamación. Los investigadores siguieron a 476 personas que padecían síntomas estacionales en los ojos durante toda la temporada de polen, y recopilaron informes de síntomas repetidos a través de una aplicación de seguimiento de síntomas en un teléfono inteligente.

Solo 71 personas en el estudio utilizaron colirios, pero tuvieron de manera consistente puntuaciones más bajas de comezón y lagrimeo en comparación con las que no los utilizaron. El estudio señaló que estas personas también describieron mejores resultados en cuanto a calidad de vida, incluyendo menos obstáculos para tareas como la lectura, la interacción social y las actividades al aire libre.

• Lavarse los ojos proporciona un alivio significativo: las personas que se enjuagaron los ojos tuvieron niveles mucho más bajos de comezón y lagrimeo, con puntajes que disminuyeron casi un punto completo para la comezón y más de medio punto para el lagrimeo en comparación con las personas que no se lavaron los ojos. Los investigadores señalaron que estas mejoras superan el umbral de lo que se considera un cambio significativo, por lo que no se trata de una diferencia pequeña, sino un alivio verdadero.

• Los beneficios se notaron durante todo el día, no solo en un síntoma: los colirios no solo causaron menos comezón. Tuvieron puntuaciones más bajas en síntomas oculares generales, menos síntomas no oculares y mejores puntuaciones totales de alergia en general. Esto es importante porque la fiebre del heno no suele afectar solo una zona. Cuando la carga total de los síntomas se aliviana, su energía, concentración y ritmo diario se sienten más fluidos.

• El alivio dura toda la temporada, incluso en los días difíciles: en lugar de sentirse mejor solo cuando los niveles de polen bajan, las personas que se lavaron los ojos se sintieron más cómodas durante los brotes, los días con mucho polen y la temporada larga de alergias. Sus síntomas siguieron un camino constante y más tranquilo en lugar del patrón habitual de aumentos y disminuciones que hace que las alergias sean tan agotadoras. Las personas que se lavaron los ojos tuvieron más días sin síntomas en casi todas las categorías que rastrearon los investigadores.

• Enjuagar el polen evita que el sistema inmunológico reaccione de manera exagerada: cuando se lava los alérgenos de los ojos, evita que su sistema inmunológico active su respuesta de irritación. Por eso la comezón y el lagrimeo disminuyeron, ya que menos alérgenos en los ojos equivalen a menos histamina y menos inflamación. Es una cuestión de causa y efecto que funciona a su favor.

• El lavado de ojos sin conservadores es seguro para ojos secos y sensibles: incluso las personas a las que les preocupaba la sequedad no experimentaron síntomas peores al lavarse los ojos. El estudio no descubrió diferencias significativas en las puntuaciones de ojo seco entre las personas que utilizaron colirios y las que no. Esto le permite utilizar el lavado ocular con confianza, en especial si prefiere métodos que ayuden a su cuerpo en lugar de sedarlo.

Los adultos más jóvenes utilizan los colirios con más frecuencia

Un estudio relacionado que se publicó en Scientific Reports examinó los hábitos de lavado de ojos entre 11 284 participantes con el uso de la misma red de investigación que el primer estudio, pero con un objetivo diferente.2 En lugar de medir el alivio de los síntomas, este proyecto se centró en el comportamiento, es decir, identificar qué grupos tienen más probabilidades de lavarse los ojos, cómo lo incorporan a su rutina diaria y qué estilo de vida o factores personales predicen el uso regular.

• Los participantes más jóvenes utilizaron colirios en las tasas más elevadas: de los participantes del estudio, 9 041 personas tenían fiebre del heno y el 40.7 % de ellos utilizaba colirios, lo cual es una cifra elevada que demuestra cuán comunes son las soluciones autodirigidas. El mayor uso se observó entre las personas menores de 20 años, con un 47.6 % que reportó utilizar colirios con regularidad. El uso de colirios estuvo bastante relacionado con la edad, y los investigadores sugirieron que la familiaridad con la tecnología influyó en ese patrón.

Los participantes más jóvenes fueron más activos en la plataforma de seguimiento de síntomas, lo que significa que tuvieron más probabilidades de ver indicaciones, contenido educativo y sugerencias de autocuidado a través de la aplicación. Los adultos mayores, que interactúan menos con las plataformas digitales de salud, utilizaron los colirios con menos frecuencia, lo que los autores consideraron una señal de que la conciencia y la adopción de nuevos hábitos de autocuidado aumentan con la familiaridad digital.

• Se observaron patrones temporales que explican cómo las personas adaptan el lavado de ojos a los síntomas: según los datos, el 43.9 % de las personas que utilizaron lavados oculares lo hicieron durante los brotes de síntomas, el 24.8 % lo utilizó por la mañana y el 19.4 % por la noche. Estas cifras demuestran que la mayoría de las personas adaptan su uso en función de sus peores síntomas.

• Las personas que utilizaban lentes de contacto tuvieron una tasa elevada de adopción de colirios: las personas que dejaron de utilizar lentes de contacto durante la temporada de polen utilizaron colirios en las tasas más elevadas (50.9 %), seguidas por las personas que utilizan lentes (44.1 %) y las que ya no los utilizan (39.3 %). La irritación que provoca el uso de lentes de contacto durante la temporada de alergias a menudo intensifica los síntomas, por lo que este hallazgo demuestra cómo las personas contrarrestan de forma intuitiva la incomodidad al enjuagar los alérgenos de la superficie del ojo.

• Los factores del estilo de vida también influyeron en las personas que recurrieron a los colirios: dormir menos, el tabaquismo activo, el consumo de yogur y un índice de masa corporal más elevado se relacionaron con un mayor uso de colirios entre las personas que padecían fiebre del heno. Estos patrones reflejan un panorama más amplio, y es que las personas con más factores estresantes, mayor malestar o perfiles de síntomas más intensos recurren más a estrategias de alivio inmediato.

• Los usuarios con síntomas no nasales más fuertes recurrieron a los colirios con mayor frecuencia: las personas con puntuaciones más elevadas de síntomas no nasales (es decir, síntomas que afectan los ojos, los oídos o la garganta) eran mucho más propensas a usar colirios. Este detalle coincide con la toma de decisiones intuitiva, en la que las personas se centran en la parte del cuerpo que se siente peor.

Las personas con ojo seco leve también fueron más propensas a utilizar colirio, mientras que aquellas con ojo seco moderado a severo eran más propensas a evitarlo. Si los síntomas del ojo seco son intensos, es posible que dude en utilizar un colirio, aunque algunas investigaciones anteriores demuestran que las opciones sin conservadores no empeoran la sequedad.

Estrategias sencillas que alivian la irritación de los ojos y fortalecen las defensas contra las alergias

Quizás busque un alivio porque sus ojos se sienten irritados, agotados y abrumados por el polen. La histamina, que es una sustancia química que libera el sistema inmunológico cuando cree que está bajo ataque, promueve esa reacción. La histamina provoca comezón, enrojecimiento, lagrimeo, inflamación y esa "presión alérgica" detrás de los ojos y la nariz.

La forma más rápida de sentirse mejor es eliminar el polen que activa esta respuesta y apoyar la habilidad del cuerpo para deshacerse de la histamina. A continuación se presentan algunas estrategias que le permitirán tener el control, sobre todo si ha recurrido a antihistamínicos obsoletos o se ha sentido atrapado en el mismo ciclo cada primavera.

1. Elimine los alérgenos de sus ojos con un colirio estéril y sin conservadores: si siente arenilla, comezón o irritación en los ojos, enjuagarlos con una solución salina o colirio estéril sin conservadores elimina el polen que mantiene activo su sistema inmunológico. Este tipo de enjuague está diseñado para la superficie delicada del ojo, ya que el agua purificada o embotellada no es estéril y no coincide con la química natural de las lágrimas, por lo que no es segura para enjuagar los ojos.

El uso de un colirio estéril adecuado le proporciona un alivio limpio e inmediato y reduce el aumento de histamina que provoca sus síntomas.

2. Reemplace el Benadryl con un mejor soporte antihistamínico: el ingrediente activo de Benadryl, la difenhidramina, es obsoleto e inseguro. Provoca sedación, problemas de memoria y tiempos de reacción más lentos, y las investigaciones demuestran que afecta el rendimiento al conducir más que el alcohol.3

Su cuerpo merece un alivio que lo ayude en lugar de afectar su cerebro. Evitar el uso de Benadryl protege su cognición y energía durante toda la temporada.

3. Utilice vitamina C para reducir su carga de histamina: si busca una herramienta que fortalezca sus defensas internas, la vitamina C le brinda esa ventaja. Un consumo diario de entre 300 y 500 miligramos (mg) apoya la degradación de la histamina,4 y 2 000 mg reducen la histamina plasmática alrededor de un 40 % en dos semanas.5 Las frutas cítricas, el kiwi y los pimientos rojos tienen un contenido elevado de vitamina C y se adaptan de forma natural a su día. Si su alimentación es baja en vitamina C, la suplementación le brinda un apoyo constante para que sus síntomas se mantengan bajo control.

4. Utilice la quercetina para estabilizar su respuesta a la histamina: la quercetina ayuda a evitar que los mastocitos (células inmunitarias que almacenan histamina) liberen cantidades grandes en su sistema de una sola vez. Si sus síntomas aumentan durante ciertas horas o después de salir al exterior, la quercetina le proporciona una protección para que sus reacciones se mantengan leves.

Las cebollas (en especial las cáscaras), las manzanas y las bayas son ricas en quercetina. También se encuentra en forma de suplemento, considere tomar de 500 a 1000 mg dos a cuatro veces al día para un efecto más fuerte. Si consumir cáscaras de cebolla no le resulta apetecible, hervirlas a fuego lento en caldo es una solución sencilla.

5. Reconstruya su resiliencia con alimentos enteros, sueño, movimiento y alivio del estrés: sus hábitos diarios determinan la fuerza con la que su cuerpo reacciona al polen. Los bocadillos procesados y los alimentos envasados aumentan la inflamación y empeoran las reacciones a la histamina. Elegir alimentos enteros (carne de res de animales alimentados con pastura, tubérculos, frutas frescas y vegetales de hoja verde) le brinda a su sistema lo que necesita para mantenerse equilibrado.

Dormir lo suficiente y bien reduce la inflamación. Moverse con regularidad ayuda a regular la actividad inmunológica. Controlar el estrés reduce la liberación de histamina. Algunas prácticas simples como respirar de manera adecuada, caminar al aire libre y cuidar su rutina nocturna fortalecen su estabilidad durante la temporada de alergias.

Preguntas frecuentes sobre el lavado de ojos para abordar los síntomas de la fiebre del heno

P: ¿Cómo ayuda el lavado de ojos con los síntomas de la fiebre del heno?

R: El lavado de ojos elimina el polen y otros irritantes de la superficie de los ojos, lo que evita que el sistema inmunológico provoque la comezón, el lagrimeo y el enrojecimiento que causa la histamina. Este paso sencillo reduce el ciclo de irritación y proporciona un alivio notable durante la temporada de polen.

P: ¿Qué tipo de colirios es seguro utilizar?

R: Utilice una solución salina o colirio estéril sin conservadores. El agua purificada, embotellada o del grifo no es estéril, tampoco coincide con el equilibrio de sal de las lágrimas naturales y no es segura para enjuagarse los ojos.

P: ¿Las investigaciones demuestran que el lavado de ojos funciona?

R: Sí, un estudio que se publicó en Scientific Reports descubrió que las personas que se lavaron los ojos tuvieron niveles más bajos de comezón y lagrimeo, un control más constante de los síntomas y más días sin síntomas en comparación con las personas que no lo hicieron.6 También reportaron una mayor comodidad y menos barreras para las actividades.

P: ¿Qué personas utilizan con más frecuencia los colirios?

R: Los adultos más jóvenes fueron los que utilizaron los colirios en mayor proporción. El estudio relacionado demostró que las personas menores de 20 años tuvieron la tasa de adopción más fuerte, lo que los investigadores relacionaron con una mayor familiaridad con la tecnología y una mayor exposición a la orientación sobre autocuidado en las plataformas digitales.7

P: ¿Qué más puedo hacer para reducir los síntomas de los ojos de la fiebre del heno?

R: Alivie su carga de histamina con vitamina C, consuma alimentos ricos en quercetina, evite los antihistamínicos obsoletos como el Benadryl y apoye su cuerpo con alimentos enteros, movimiento, alivio del estrés y sueño de calidad. Estas estrategias funcionan en conjunto para aliviar sus ojos y ayudarlo a controlar los síntomas.