📝 HISTORIA EN BREVE

  • El sistema nervioso de su intestino determina si tolera los alimentos o reacciona a ellos, lo cual lo convierte en un factor fundamental en la sensibilidad a ciertos alimentos y el riesgo de alergias
  • Un pequeño neurotransmisor llamado péptido intestinal vasoactivo (VIP) le indica a las células madre del intestino cómo regenerar su revestimiento; cuando el VIP disminuye, el intestino produce demasiadas células tuft, que desencadenan una inflamación similar a la de las alergias
  • La exposición cotidiana a elementos como los microplásticos, los aceites de semillas y los emulsionantes presentes en los alimentos procesados, daña las proteínas de las uniones estrechas, debilita la barrera intestinal y aumenta el flujo de sustancias irritantes hacia el torrente sanguíneo
  • Los niveles bajos de vitamina D, el sueño interrumpido y el estrés elevado interfieren con la capacidad del intestino para mantener la integridad de la barrera y calmar la actividad inmunológica, lo cual lo hace más vulnerable a las reacciones alérgicas
  • Es posible reducir el riesgo de alergias. Para ello, debe apoyar la función mitocondrial, eliminar los desencadenantes que dañan el intestino, restaurar los carbohidratos saludables en el orden correcto y mejorar la conexión entre el sistema nervioso y el intestino, la cual regula la curación del intestino

🩺 Por el Dr. Mercola

Las alergias a los alimentos ahora afectan a casi 33 millones de personas en Estados Unidos,1 y la cifra sigue en aumento. Pero esto es lo que la mayoría de las personas no saben: el sistema nervioso intestinal contribuye a ese riesgo, mucho antes de que intervenga el sistema inmunológico.

Investigadores de importantes instituciones de Europa han vinculado este sistema intestino-cerebro con la forma en que su cuerpo responde a los alérgenos. Su trabajo confirma lo que he creído durante mucho tiempo: la salud intestinal no solo depende de la digestión. Es un factor central en la regulación inmunológica y la prevención de alergias. Por lo tanto, lo que haga, o no haga, para apoyar este sistema podría marcar la diferencia entre tolerar o reaccionar a los alimentos durante toda su vida.

El guardián oculto del intestino influye en el riesgo de alergias

Un estudio reciente, que estuvo a cargo de un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Berna y el Hospital Charité de Berlín, descubrió una función desconocida y poderosa del sistema nervioso entérico (SNE), conocido también como el sistema nervioso del intestino: puede influir en la respuesta inmunológica al regular la estructura de la barrera intestinal. Para comprender esto, es importante saber qué es el sistema nervioso entérico.2

• Su intestino cuenta con una red neuronal compleja: también conocido como el “cerebro del intestino”, el sistema nervioso entérico ayuda a regular el revestimiento de los intestinos o la barrera intestinal. Esta barrera se compone de la mucosa intestinal, las células inmunológicas y el microbioma. Su función principal es actuar como primera defensa contra lo que contiene su intestino, lo cual incluye a los alérgenos.

• La eficiencia de esta barrera depende de qué tan equilibrados estén estos tres componentes: cuando se altera el equilibrio, la barrera se rompe, lo que permite que pasen más irritantes y provoca que el sistema inmunológico funcione mal. Esto contribuye a la sensibilidad a ciertos alimentos y a las reacciones alérgicas que está tratando de evitar.

• Lo que descubrió el estudio: esta investigación aporta pruebas de que el sistema nervioso del intestino es fundamental para formar y mantener la estabilidad de su mucosa intestinal. Por primera vez, se demostró que el cerebro del intestino funciona como un "regulador central" de la barrera intestinal. Este descubrimiento abre nuevas oportunidades para tratamientos para tratar las alergias, la enfermedad inflamatoria intestinal crónica (EII) y el síndrome del intestino irritable (SII).3

Este pequeño péptido podría ser la raíz de su riesgo de alergias

El estudio reciente, que se publicó en la revista Nature Immunology, utilizó un modelo con ratones para observar cómo las señales nerviosas en el intestino se comunican con las células madre del revestimiento intestinal. Se enfocaron en una molécula llamada péptido intestinal vasoactivo (VIP).4

• ¿Qué hace el VIP?  Lo produce el sistema nervioso intestinal y actúa como una molécula mensajera. En un intestino sano, funciona como un guardián o regulador. Los hallazgos revelan que las células nerviosas del intestino dependen de este péptido para enviar instrucciones directas a las células madre LGR5+ del intestino, lo cual evita que se multipliquen demasiado rápido o se conviertan en tipos de células incorrectos.

• ¿Qué sucede cuando la cantidad de VIP es insuficiente?  Cuando hay deficiencia de VIP, o cuando el sistema nervioso entérico no funciona de forma correcta, este equilibrio colapsa. Esto lleva al intestino a producir demasiadas células tuft en su lugar. Estas células secretoras liberan señales que desencadenan una reacción similar a una alergia- dentro del intestino.5

• Y ¿cuál es el resultado? La barrera intestinal se vuelve "permeable": esto permite que los alérgenos y las bacterias pasen con mayor facilidad, y hace que el sistema inmunológico tenga respuestas que, en primer lugar, no deberían ocurrir. Así es como los nervios de su intestino, no solo su sistema inmunológico, determinan si su cuerpo tolera ciertos alimentos o si reacciona a ellos.

• Este hallazgo también ayuda a explicar por qué las sensibilidades alimentarias a menudo se exacerban después de un daño intestinal o una enfermedad: a medida que aumentan las células tuft, liberan más interleucina (IL)-25, la cual es una molécula que inicia respuestas inmunológicas de tipo 2, el mismo tipo de respuesta que su cuerpo utiliza cuando hay alergias o infecciones parasitarias. Perder VIP aumenta la misma inflamación que se observa en las reacciones alérgicas.

Entonces, si alguna vez se ha preguntado por qué algunas personas desarrollan alergias a ciertos alimentos mientras que otras no, esta investigación agrega más información a la respuesta.

El Dr. Manuel Jakob, del Departamento de Cirugía y Medicina Visceral del Inselspital, investigador asociado del Departamento de Investigación Biomédica (DBMR) de la Universidad de Berna y primer autor del estudio, explicó lo siguiente en un comunicado de prensa:

"Nuestro 'cerebro intestinal' es mucho más que un facilitador de la digestión. Actúa como un centro neurálgico para la salud y la inmunidad, y podría serlo para enfermedades que afectan a grandes sectores de la población. Resulta interesante que los resultados sugieran que la alimentación, es decir, la composición exacta de los alimentos, podría moldear estos efectos".6

• ¿Por qué esto es importante para usted? En esencia, la conexión sistema nervioso-intestino está moldeada por su entorno y su alimentación, lo que significa que puede mejorar el estado del "cerebro de su intestino" y su barrera intestinal. Aunque este estudio no probó intervenciones específicas en la alimentación, los autores señalan que las investigaciones que se realicen en el futuro deberían indagar cómo las elecciones de alimentos afectan la señalización del VIP.

"Nuestros hallazgos revelan que el sistema nervioso entérico es un regulador fundamental de las decisiones sobre el destino epitelial y el equilibrio inmunológico, lo que complementa los mecanismos establecidos que protegen la integridad de la barrera y la homeostasis de la mucosa", concluyeron los investigadores.7

Las comodidades modernas provocan intestino permeable

Un estudio de 2024, publicado en la Revista Italiana de Alergia e Inmunología Pediátrica por la Comisión de Alergia Alimentaria de la Società Italiana di Allergologia e Immunologia Pediatrica (SIAIP), ofrece una revisión exhaustiva y minuciosa de cómo los desencadenantes ambientales, muchos de los cuales encontramos a diario, están debilitando en silencio la barrera protectora del intestino y promoviendo la aparición de alergias a los alimentos, sobre todo en los niños.

La revisión destaca los diversos mecanismos por los que una barrera intestinal comprometida favorece la enfermedad alérgica y menciona cómo los contaminantes ambientales alteran los sistemas fundamentales de la pared intestinal.8

• Los contaminantes ambientales debilitan la barrera intestinal: uno de los temas centrales del artículo fue cómo los micro y nanoplásticos causan estragos en la barrera intestinal. Cuando entran al cuerpo a través de los alimentos y el agua potable, viajan por el esófago y el estómago antes de llegar a los intestinos, donde dañan el revestimiento intestinal y alteran el microbioma. Desde ahí, estas partículas microscópicas ingresan al torrente sanguíneo y llegan a otros órganos, donde podrían acumularse y causar efectos tóxicos.

• Los aditivos alimentarios procesados también impactan de forma directa en la inflamación del intestino y la ruptura de su barrera: los emulsionantes como el polisorbato 80, la carboximetilcelulosa y el carragenano "alteran la composición de la microbiota intestinal, lo que favorece la presencia de bacterias con potencial inflamatorio, y, además, aumentan la penetración bacteriana en el cuerpo al dañar la barrera intestinal". Estos aditivos son habituales en una amplia gama de productos, desde aderezos para ensaladas y leches vegetales hasta platos precocidos.

El estudio también explica cómo el intestino preserva su barrera cuando funciona de manera correcta y por qué la vida moderna hace esto tan difícil. Por ejemplo, las uniones estrechas son estructuras proteicas muy pequeñas que unen las células de la pared intestinal, como los ladrillos de un muro. Estas proteínas (que incluyen la ocludina, las claudinas y la ZO-1) son las que evitan que partículas grandes de alimentos y bacterias se filtren al torrente sanguíneo.

• Entonces ¿qué causa que estas uniones estrechas fallen?  Un factor importante es la activación de un receptor en el revestimiento intestinal llamado receptor tipo Toll 4 (TLR4). Cuando este receptor se estimula en exceso, lo cual suele pasar debido a los fragmentos bacterianos llamados lipopolisacáridos (LPS), el revestimiento intestinal responde con inflamación, debilita esas uniones estrechas y deja huecos en la pared intestinal. Esto desencadena un efecto dominó que conduce a sensibilidades a los alimentos, intolerancia a la histamina y reacciones alérgicas graves.

• La vitamina D también ejerce un rol protector que ayuda a preservar la integridad de la barrera: de acuerdo con los investigadores, apoya la producción de proteínas de unión estrecha y mejora la modulación inmunológica en el entorno intestinal. Los niveles bajos de vitamina D se relacionan de manera recurrente con el síndrome del intestino permeable y un mayor riesgo de alergias a los alimentos, sobre todo en los primeros años de vida, pero también en los adultos.

"La deficiencia de vitamina D puede afectar la función de la barrera epitelial del intestino y la producción de péptidos antimicrobianos, lo que resulta en un riesgo mayor de disbiosis intestinal y una menor tolerancia inmunológica. Una mayor permeabilidad intestinal podría provocar una exposición excesiva del sistema inmunológico a los trofoalérgenos", informaron los investigadores.9

Lo interesante es que el artículo también analiza los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), como el butirato y el acetato que producen las bacterias intestinales saludables cuando digieren fibras fermentables. Estos AGCC ayudan a reparar el revestimiento intestinal pues actúan como combustible para las células del colon.

Los autores destacan la importancia de tener una producción equilibrada de AGCC e indican que las alteraciones en estos metabolitos microbianos pueden provocar una baja tolerancia inmunológica y un mayor riesgo de alergias. En otras palabras, si sus bacterias intestinales no funcionan como deben, no solo está perdiendo nutrientes, sino también las herramientas químicas que su cuerpo utiliza para mantener sus barreras intactas.

Cómo reparar su barrera intestinal y calmar las reacciones alérgicas desde la raíz

Si sufre reacciones a los alimentos que parecen surgir de la nada, alergias estacionales que han empeorado con el tiempo o síntomas intestinales recurrentes que nunca desaparecen por completo, esto es lo primero que debe hacer. La causa no es solo la reacción exagerada de su sistema inmunológico. Se trata de una falla en la comunicación entre el revestimiento intestinal, el sistema nervioso y las células inmunológicas.

Pero la buena noticia es que puede recuperar el control. Incluso si ha probado dietas restrictivas o análisis costosos, lo que a menudo se ignora es cómo el sistema nervioso y la barrera física del intestino necesitan apoyo directo.

• Elimine a los enemigos de su intestino desde la fuente y dele los alimentos que necesita para prosperar: eso significa eliminar las toxinas que drenan su energía celular y darle a su microbioma el tipo de combustible adecuado para regenerarse.

Comience por reparar lo que altera sus mitocondrias, que son las centrales energéticas de sus células, incluyendo las del revestimiento intestinal. Si no funcionan bien, su intestino no sanará. Los principales responsables son el ácido linoleico (AL) que se encuentra en los aceites de semillas, los plásticos contaminados con disruptores endocrinos y la exposición constante a campos electromagnéticos (EMF). Estos debilitan el intestino a nivel celular.

Una vez que haya eliminado estos desencadenantes, comience a consumir carbohidratos saludables. La mayoría de los adultos necesitan alrededor de 250 gramos al día de alimentos enteros. El tipo correcto de carbohidratos ayuda a su colon a mantener el entorno libre de oxígeno, que es necesario para que las bacterias beneficiosas puedan crecer. Sin embargo, es necesario ir en el orden correcto. Antes de considerar vegetales, granos enteros y almidones, comience con arroz blanco y frutas enteras para nutrir las bacterias beneficiosas.

Si su intestino está demasiado inflamado y comprometido, es importante evitar empezar con una alimentación alta en fibra, ya que el exceso de este nutriente solo alimentará a las bacterias perjudiciales y aumentará los niveles de endotoxinas.

• Alimente a sus bacterias intestinales con lo que en verdad necesitan: fibra fermentable: cuando sus microbios intestinales digieren los tipos correctos de fibra, crean AGCC como butirato y acetato, que reparan el daño, reducen la inflamación y permiten que las células intestinales sigan funcionando de forma correcta.

Recuerde no excederse de forma repentina, sobre todo si tiene el intestino inflamado y sufre de sensibilidades severas o hinchazón frecuente. Aumente su tolerancia poco a poco. El objetivo es reintroducir alimentos fermentables y seguros sin provocar síntomas.

• Aumente su producción de Akkermansia muciniphila: esta bacteria beneficiosa es fundamental y ayuda a mantener un microbioma equilibrado y una barrera intestinal saludable. El consumo de frutas ricas en polifenoles puede ayudar a aumentar sus niveles; entre ellas se incluyen las moras azules, junto con alimentos que contienen inulina, como los espárragos, el ajo, los puerros y los plátanos. Lo ideal es que la Akkermansia represente entre el 3 % y el 5 % de la población del microbioma intestinal.

También puede tomar un suplemento postbiótico de Akkermansia. Sin embargo, antes de seguir esta ruta, su cuerpo necesita recuperarse de los aceites vegetales, así que dele tiempo. Un descanso de seis meses ayuda a que las mitocondrias se curen y restablece un entorno intestinal en el que la Akkermansia puede prosperar.

• Mantenga sus niveles de vitamina D en el rango óptimo: la vitamina D favorece la producción de péptidos antimicrobianos y proteínas de unión estrecha, y ayuda a su sistema inmunológico a tolerar los alimentos en lugar de atacarlos. Si sus niveles están por debajo de 60 ng/mL, no se encuentra dentro del rango de protección.

La mejor forma de aumentar sus niveles es a través de una exposición segura al sol, de preferencia alrededor del mediodía solar. Sin embargo, antes de hacerlo, es necesario eliminar el ácido linoleico de su alimentación durante al menos cuatro a seis meses, ya que se incrusta en la piel. La exposición a la luz solar provoca que se formen metabolitos tóxicos que dañan la salud celular. Para obtener más información, lea: "La grasa perjudicial que debe limpiar de su cuerpo: hágalo de esta manera".

• Apoye la conexión entre su sistema nervioso y su intestino para mantener su barrera intacta: su sistema nervioso entérico controla la manera en que se regenera el revestimiento intestinal y, si se descontrola, todo se agrava: la barrera se degrada y el sistema inmunológico reacciona de forma excesiva. Como demostró el estudio mencionado, una de las moléculas fundamentales en este proceso es el péptido intestinal vasoactivo (VIP), y su función depende del estilo de vida. Factores como el estrés, la falta de sueño y no consumir los nutrientes suficientes pueden reducir la actividad del VIP.

Para apoyar una señalización saludable de este péptido, enfóquese en el ritmo y la recuperación. Priorice el sueño profundo. Reduzca su exposición a la luz azul después del atardecer. Coma en horarios constantes durante el día. Practique la respiración lenta por la nariz y evite el ayuno extremo o la restricción calórica agresiva, ya que ambos estresan su sistema e interfieren con la regeneración intestinal. Con el tiempo, estos hábitos restablecen el equilibrio del eje sistema nervioso-intestino, reconstruyen la pared intestinal y reducen el riesgo de alergias desde la base.

Si tiene problemas intestinales recurrentes, también lo animo a que reserve mi nuevo libro, "Gut Cure". En él, recomiendo algunos cambios prácticos en el estilo de vida, consejos de alimentación y herramientas sencillas para ayudarlo a mantener el equilibrio de su salud intestinal.

Preguntas frecuentes sobre el sistema nervioso del intestino

P: ¿Qué tiene que ver el sistema nervioso de mi intestino con las alergias?

R: Su sistema nervioso entérico (SNE), que a menudo se conoce como el "cerebro del intestino", envía señales que ayudan a regular su barrera intestinal. Cuando se altera, más alérgenos pasan al torrente sanguíneo, lo que desencadena sensibilidades a los alimentos y respuestas alérgicas, incluso si su sistema inmunológico solía ser normal.

P: ¿Por qué es importante el péptido VIP para la salud intestinal?

R: El VIP (péptido intestinal vasoactivo) actúa como un guardián en el intestino. Le dice a sus células madre cómo mantener el revestimiento de sus intestinos. Cuando los niveles de VIP disminuyen, el intestino produce un exceso células tuft, que liberan señales inflamatorias que imitan reacciones alérgicas.

P: ¿Cómo es que los plásticos y los aditivos de los alimentos dañan el revestimiento intestinal?

R: Los microplásticos y los emulsionantes como el polisorbato 80 y el carragenano debilitan el intestino, ya que descomponen la capa mucosa y alteran las proteínas de las uniones estrechas. Esto hace que su barrera intestinal sea permeable y expone su sistema inmunológico a cosas que nunca debería ver.

P: ¿Qué puedo hacer para reconstruir mi barrera intestinal y reducir el riesgo de alergias?

R: Comience por eliminar las toxinas que afectan a las mitocondrias, como los aceites de semillas, los disruptores endocrinos presentes en los plásticos y los campos electromagnéticos. Después, introduzca carbohidratos fáciles de digerir, como arroz blanco y frutas enteras, y cuando su intestino se estabilice, agregue fibras fermentables. Evite el exceso de fibra desde el principio si su intestino está comprometido.

P: ¿En verdad es tan importante la vitamina D para la salud intestinal?

R: Sí, la vitamina D apoya la producción de proteínas de unión estrecha y péptidos antimicrobianos. Los niveles bajos se relacionan de forma sistemática con una barrera debilitada y un riesgo mayor de alergias. Obtener niveles óptimos de vitamina D a través de la exposición al sol o el consumo de suplementos ayuda a restablecer el equilibrio inmunológico en el intestino.