📝HISTORIA EN BREVE

  • Casi el 90 % de las personas que viven en los Estados Unidos tienen al menos un factor de riesgo para el síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CRM), que es un concepto nuevo para referirse a una crisis de salud de larga data que conecta las disfunciones cardíaca, renal y metabólica como un solo problema
  • La American Heart Association advierte que el síndrome CRM suele pasar desapercibido hasta que ocurre un evento importante como un infarto, aunque la mayoría de los casos son reversibles si se identifican a tiempo y se abordan a un nivel metabólico
  • Según PLOS Medicine, el síndrome CRM no es algo nuevo, ya que desde hace mucho tiempo se sabe que, la insuficiencia mitocondrial, la mala alimentación y el estrés crónico están detrás de las mismas enfermedades, y que todas tienen estos factores en común
  • El primer paso hacia la recuperación real es restaurar la producción de energía en las células a través de estrategias como reducir el consumo de ácido linoleico, optimizar los niveles de magnesio, comer carbohidratos saludables y reforzar la salud hormonal y circadiana a través de la exposición a la luz del sol y el descanso
  • Una vez que se restaura la función mitocondrial, los órganos vuelvan a funcionar de forma correcta, se estabiliza la presión arterial, mejora la filtración renal y reactiva su metabolismo de adentro hacia afuera

🩺Por el Dr. Mercola

En los Estados Unidos, casi el 90 % de los adultos tienen al menos un factor de riesgo de síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CRM), y a pesar de ser un problema tan común, se habla muy poco al respecto.1 Eso reveló una encuesta que realizó la American Heart Association en octubre de 2025.2 Si bien acaban de darle un concepto formal, la realidad es que se trata de una crisis de salud pública de larga data, una que conecta la enfermedad cardíaca, la enfermedad renal, la diabetes y la obesidad.

El síndrome de CRM es cuando los sistemas de circulación, filtración y metabolismo no funcionan de forma correcta, y todo al mismo tiempo. Esta amenaza silenciosa provoca que, casi nueve de cada diez adultos estén en riesgo de sufrir un infarto, un derrame cerebral o insuficiencia renal. El “síndrome CRM”, es un círculo vicioso en el que, la hipertensión daña los riñones, el daño en los riñones altera el metabolismo,

los problemas metabólicos causan resistencia a la insulina y almacenamiento de grasa, lo que deteriora la salud del corazón. Es posible que experimente síntomas como fatiga, inflamación en las piernas o los tobillos, dificultad para bajar de peso, niveles elevados de azúcar o hipertensión, pero la mayoría de las personas se sienten bien hasta que el problema ya es grave. Por esa razón, el síndrome CRM suele pasar desapercibido hasta que ocurre un evento importante, como un infarto.

A diferencia de las enfermedades aisladas, el síndrome de CRM es un problema más profundo que refleja el colapso de la red interna del cuerpo. No se trata de un órgano que no funciona de forma correcta, sino de una falla en todo el sistema de energía y filtración del cuerpo. Entender esta conexión es el primer paso para revertir el problema.

Uno de los aspectos más graves del síndrome de CRM es que suele pasar desapercibido

La encuesta de la AHA descubrió que, a pesar de que casi 9 de cada 10 personas tenían al menos un factor de riesgo del síndrome CRM, jamás habían escuchado sobre este problema de salud.3 Este concepto relaciona tres de los sistemas de enfermedades crónicas más comunes: el corazón, los riñones y el metabolismo.

La encuesta que realizó The Harris Poll involucró a unos 4000 adultos y descubrió que, casi nadie sabía sobre la existencia de este problema de salud. Según el Dr. Eduardo Sanchez, director científico de la AHA, el síndrome CRM representa “un círculo completo” de problemas de salud que deben atenderse como un todo y no de forma aislada.

• La mayoría de los adultos no saben cómo interactúan las enfermedades crónicas: solo el 12 % había escuchado sobre el síndrome CRM, mientras que el 79 % dijo que era importante comprenderlo mejor y el 72 % se interesó por aprender más al respecto. Pero, dos tercios de los encuestados pensaban de forma errónea que el mejor enfoque era tratar una enfermedad a la vez; por ejemplo, tratar la hipertensión y después enfocarse en los niveles de azúcar o la obesidad.

Este pensamiento refleja la práctica de la medicina convencional. La encuesta de la AHA demuestra el peligro de ese enfoque: cuando un sistema falla, se produce una reacción en cadena. Si sus riñones dejan de funcionar de forma correcta, incrementa su presión arterial, lo que altera su metabolismo, que a su vez, sobrecarga el corazón.

• Muchas personas no saben que estos órganos están conectados: el 42 % de los participantes creían que un corazón sano no se dañaría por problemas en otros órganos, o no estaban seguros de que eso fuera cierto. Pero, cuando los riñones no funcionan de forma correcta, el corazón tiene que trabajar el doble, lo que causa problemas metabólicos que provocan inflamación y estrés oxidativo, y eso acelera el desarrollo de enfermedades cardíacas.

La AHA utilizó una imagen sencilla para explicar esta situación: el corazón bombea sangre a través de todo el cuerpo, el metabolismo convierte el azúcar en energía y los riñones eliminan los desechos de la sangre. Es un proceso en el que, si un sistema falla, todo lo demás comienza a fallar.

• La AHA calificó el síndrome CRM como común y reversible: la mayoría de los casos de CRM pueden revertirse con cambios en el estilo de vida, que incluyen una alimentación más saludable y mayores niveles de actividad física. A diferencia de la insuficiencia cardíaca o renal avanzada, el síndrome CRM suele comenzar de forma silenciosa con pequeños desequilibrios que pueden revertirse. Es importante hacer un seguimiento de su presión arterial, niveles de azúcar, peso corporal y función renal, ya que eso lo ayudará a detectar a tiempo cualquier problema.

• Los investigadores enfatizaron la necesidad de una atención coordinada entre las especialidades médicas: la AHA descubrió que las personas con múltiples enfermedades crónicas suelen recibir tratamientos erróneos o superpuestos porque los cardiólogos, nefrólogos y endocrinólogos trabajan por separado. La CKM Health Initiative tiene como objetivo cerrar estas brechas y ayudar a los equipos de atención médica a colaborar para que los pacientes reciban atención integral en lugar de atención fragmentada.

La AHA también anunció planes para publicar las primeras directrices para diagnosticar y tratar el síndrome CRM a principios de 2026, que están diseñadas para ayudar a los médicos a identificar de forma temprana a los pacientes en riesgo, medir el progreso de manera más efectiva y priorizar la prevención con base en el estilo de vida.

El síndrome CRM no es algo nuevo

Un comentario que se publicó en PLOS Medicine cuestiona el marco del síndrome CRM de la AHA.4 En lugar de celebrarlo, los investigadores cuestionaron si este término nuevo representa un verdadero avance médico o solo es una forma refinada de describir un problema que ya sabíamos que existía desde hace décadas y es la relación entre las enfermedades cardíacas, la diabetes, la obesidad y la disfunción renal. Advirtieron que si el síndrome CRM no impulsa una prevención más temprana y un cambio mensurable en los resultados de los pacientes, entonces solo será "un simple cambio de marca de principios clínicos conocidos".

• Este comentario también reconoció la importancia de conectar estos puntos, pero advirtió contra las promesas exageradas: el marco de la AHA resalta una realidad importante: el metabolismo, el corazón y los riñones trabajan de forma sinérgica. Pero, como dijeron los investigadores, el simple hecho de darle un nombre a esa conexión no es suficiente.

Ya se sabe que la obesidad, la hipertensión y el mal control de la glucosa comparten factores de riesgo: la disfunción mitocondrial, el exceso de ácido linoleico (AL) y la vida sedentaria. Si no se abordan las causas subyacentes (la falta de energía celular, la grasa inflamatoria y el estrés crónico), la CRM se convertirá en un término médico más.

• Los investigadores utilizaron datos a gran escala para demostrar cómo se multiplica el riesgo de CRM: en el comentario se citó un estudio que se realizó en Taiwán e involucró a 515 602 adultos que recibieron un seguimiento durante más de 16 años.5 Por cada enfermedad que se agregó al síndrome CRM (como diabetes, obesidad o enfermedad renal), el riesgo de muerte por cualquier causa incrementó un 22 %, mientras que las muertes cardiovasculares incrementaron un 37 %. Cada enfermedad nueva disminuyo en promedio tres años la esperanza de vida.

Los datos confirman lo que muchos pacientes experimentan: cuando no se tratan, las enfermedades crónicas se agrupan, empeoran y aceleran el deterioro. Pero, los autores del comentario dijeron que la medicina no necesita un término nuevo para reconocer este patrón: necesita una mejor estrategia de prevención que se base en restaurar el metabolismo.

• Los puntos ciegos demuestran que este modelo no está completo: el artículo menciona que la AHA dejó a un lado otro órgano muy importante, el hígado, que es fundamental para el equilibrio metabólico e inflamatorio. La AHA no menciona la enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica (MASLD), que también se conoce como enfermedad del hígado graso, por lo que, olvidó una pieza importante del rompecabezas.

Algunos expertos incluso sugirieron que el nombre real debería ser “síndrome CRHM” para reflejar la importancia del hígado en el metabolismo del azúcar y las grasas.

• Los autores cuestionaron si el síndrome CRM está listo para incorporarse a la práctica clínica: en la actualidad, el síndrome CRM carece de criterios de diagnóstico claros o herramientas validadas que los médicos puedan utilizar. El marco se basa en modelos teóricos, no de intervenciones mensurables. Los autores lo compararon con el síndrome metabólico, que de pronto, se volvió un término muy popular pero no se abordó de manera efectiva porque no se crearon estrategias de prevención o tratamiento para sus causas subyacentes.

En mi experiencia, esa brecha existe porque la medicina convencional rara vez reconoce el problema subyacente de estos problemas de salud: el deterioro en las mitocondrias. El simple hecho de ponerle nombre no solucionará el problema, para tratar y prevenir el síndrome CRM es importante restaurar la energía celular y combatir las toxinas metabólicas que lo causan.

• Sin una estrategia de estilo de vida, el síndrome CRM solo es un término médico más: los autores de PLOS Medicine finalizaron con una advertencia contundente: el síndrome CRM podría considerarse un avance de la medicina si se utiliza como base para crear una estrategia de salud efectiva, de lo contrario, será irrelevante. Esto significa cambiar el enfoque del manejo de los síntomas al metabolismo energético, la nutrición y la reparación ambiental.

Si el síndrome CRM se convierte en un parteaguas en la medicina o en otro acrónimo médico más dependerá de lo que ocurra a partir de este momento. La solución para el síndrome CRM no está en hacer más diagnósticos, sino en incrementar los niveles de energía, lo que se logrará al restaurar la salud de las mitocondrias a través de estrategias de estilo de vida como llevar una alimentación saludable, mantenerse en movimiento, exponerse a la luz del sol y evitar las toxinas que dañan las células en primer lugar.

Estrategias para restaurar la energía celular y detener el ciclo CRM

No necesita otro término médico que le diga que su metabolismo no funciona de forma correcta, lo que necesita es una estrategia que lo ayude a solucionar el problema. La realidad es que el síndrome CRM no es una enfermedad nueva en absoluto. Es el resultado de la disfunción mitocondrial: que es cuando su cuerpo pierde la capacidad de crear y utilizar energía. Cuando ese sistema colapsa, su presión arterial sube, sus riñones no pueden filtrar los desechos, su metabolismo se ralentiza y su cuerpo comienza a almacenar energía como grasa en lugar de utilizarla.

Si desea revertir el síndrome CRM, debe abordar la causa subyacente: la disfunción mitocondrial que está detrás de la falta de energía celular, las grasas inflamatorias y el estrés crónico. Una vez que aborda este problema, su corazón, sus riñones y su metabolismo se recuperan de forma natura, sin esperar a que un término médico nuevo lo solucione todo.

1. Reducir el consumo de AL para reparar sus mitocondrias: la toxina moderna más dañina no es el azúcar, sino el exceso de AL, la grasa poliinsaturada que se esconde en los aceites de semillas. Estos aceites se filtran en sus membranas celulares, dañan el metabolismo energético y causan inflamación crónica. Si come de forma regular comidas de restaurantes o bocadillos procesados, significa que el problema ya está en marcha. Sustituya los aceites vegetales como el de soya, maíz, canola y girasol por grasas estables como la mantequilla de animales alimentados con pastura, el ghee o el sebo.

Esto reduce el estrés oxidativo, mejora la respiración mitocondrial y ayuda a que sus órganos vuelvan a funcionar de forma correcta. Le recomiendo que consuma menos de 5 gramos al día, aunque lo ideal es que límite su consumo a 2 gramos. Para realizar un seguimiento de su consumo, le recomiendo que descargue mi aplicación Mercola Health Coach cuando esté disponible. Tiene una función que se llama Seed Oil Sleuth, que monitorea el consumo de AL hasta una décima de gramo, lo que ayudará a proteger su metabolismo.

2. Restaurar la producción de energía con carbohidratos saludables: sus mitocondrias necesitan glucosa para mantenerse en óptimas condiciones. Por lo que, las dietas bajas en carbohidratos o ayuno intenso alteran la función tiroidea y reducen la tasa metabólica, que es todo lo contrario a lo que necesita. Recomiendo que consuma 250 gramos de carbohidratos al día de fuentes de alimentos enteros como frutas y vegetales de raíz.

Si tiene una mala salud intestinal, comience con frutas y arroz blanco, que son fáciles de digerir. A medida que mejore su digestión, comience a agregar almidones. Este suministro constante de combustible activa sus mitocondrias y refuerza su metabolismo.

3. Restablecer el equilibrio mineral para proteger su corazón y sus riñones: el magnesio es el estabilizador eléctrico de su cuerpo: regula los niveles de azúcar, el ritmo cardíaco y la presión arterial. El problema es que la mayoría de las personas no obtiene lo suficiente. Incluso si come vegetales orgánicos, en la actualidad, los suelos carecen de nutrientes, por lo que, no obtendrá lo suficiente. Si bien los frutos secos y las semillas suelen promocionarse como una de las fuentes principales de magnesio, no los recomiendo porque contienen niveles elevados de AL. Por esa razón, muchas personas se beneficiarían de un suplemento de magnesio.

Para determinar su dosis ideal utilice citrato de magnesio: incremente la dosis hasta que sus heces comiencen a ablandarse y luego reduzca un poco. Una vez que determine su nivel ideal, cambie a L-treonato de magnesio, glicinato de magnesio y malato de magnesio para una mejor absorción y refuerzo cerebral. El equilibrio adecuado de magnesio restablece el flujo de energía entre los órganos, lo que evita la sobrecarga de calcio que causa el estrés oxidativo detrás del síndrome CRM.

4. Equilibrar las hormonas con luz del sol y progesterona: el estrés crónico y los estrógenos ambientales deterioran la función de las mitocondrias. La luz del sol revierte ese proceso porque activa la producción de vitamina D y melatonina dentro de las mitocondrias, lo que optimiza el ritmo circadiano y promueve la reparación celular.

Combine esto con progesterona natural, que contrarresta la acumulación de grasa a causa del estrógeno, estabiliza la actividad de la tiroides y reduce la retención de agua. Si tiene problemas de peso a causa de las hormonas o sufre de fatiga, esta es una de las formas más rápidas de recuperar el equilibrio.

5. Moverse, respirar y dormir como si su vida dependiera de ello, porque así es: el movimiento diario no es opcional para la restaurar su producción de energía. Caminar todos los días, lo ideal serían 60 minutos al día, mejora el uso de glucosa, la circulación y la filtración renal. Agregue entrenamiento de resistencia dos o tres veces a la semana para desarrollar los músculos, que actúan como reserva de glucosa y amortiguador metabólico.

El descanso es igual de importante: el sueño profundo restablece la producción de trifosfato de adenosina (ATP) en las mitocondrias, reduce los niveles de cortisol y sincroniza los ritmos hormonales. Las prácticas de respiración que estimulan la producción de dióxido de carbono, como la respiración nasal lenta, calman el sistema nervioso y mejoran el suministro de oxígeno a los tejidos: que es la base de la reparación metabólica.

Para abordar el síndrome CRM no debe enfocarse en tratar por separado sus enfermedades, sino en restaurar su producción de energía. Una vez que sus mitocondrias vuelvan a funcionar de forma correcta, su presión arterial se estabilizará, sus riñones comenzarán a filtrar sin problemas y su metabolismo se reactivará. La solución no es crear un término nuevo, sino aprender a vivir en armonía con la forma en que nuestra biología está diseñada para producir energía y curarse a sí misma.

Preguntas frecuentes sobre el síndrome CRM

P: ¿Qué es el síndrome CRM?

R: El síndrome CRM no es una enfermedad nueva, sino un nombre nuevo para el mismo colapso metabólico que está detrás de la crisis de salud crónica actual. Describe lo que sucede cuando el corazón, los riñones y el metabolismo fallan al mismo tiempo debido a que el sistema energético del cuerpo (las mitocondrias) no funciona de forma correcta. Cuando eso sucede, su presión arterial incrementa, sus riñones dejan de filtrar de forma correcta los desechos y su cuerpo almacena grasa en lugar de quemarla.

P: ¿Por qué hay tantas personas en riesgo y no lo saben?

R: Casi el 90 % de los adultos que viven en los Estados Unidos ya tienen al menos un factor de riesgo de CRM, pero nunca han escuchado sobre este problema de salud. La encuesta que realizó la AHA en 2025, reveló que la mayoría de los adultos piensan que su corazón, su metabolismo y sus riñones funcionan de forma independiente, cuando en realidad son parte de una red. Esa falta de comprensión mantiene a las personas atrapadas en tratamientos fragmentados que no abordan la causa subyacente, que es una falla en el metabolismo energético.

P: ¿El síndrome CRM es un avance médico o solo es un nombre innovador para un problema que ya existía?

R: Un comentario que se publicó PLOS Medicine advirtió que el CRM no es algo nuevo, sino algo que se sabe desde hace décadas: que la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas comparten las mismas causas subyacentes. 6 Sin una estrategia de estilo de vida para restaurar la función mitocondrial, nada cambiará, con nombres médicos nuevos o sin ellos. La verdadera solución está en la prevención: eliminar los aceites de semillas, restaurar la energía metabólica y mejorar la función mitocondrial a través del movimiento, la luz del sol y el equilibrio de nutrientes.

P: ¿Cuál es la causa subyacente del síndrome CRM?

R: El problema comienza a nivel celular. El exceso de AL que proviene de los aceites de semillas, el estrés crónico y la mala alimentación dañan las mitocondrias, que son las fuentes de energía de las células. A medida que disminuye la producción de energía, incrementa la inflamación, se produce un desequilibrio en las hormonas y se pierde la comunicación entre los órganos. El síndrome CRM no es el resultado del destino, ni de la genética: es el resultado predecible de un estilo de vida poco saludable que deteriora la producción de energía y que puede revertirse si se aborda a través del metabolismo.

P: ¿Cómo empezar a revertir el síndrome CRM y restaurar la producción de energía?

R: El primer paso es dejar de consumir aceites de las semillas para detener el daño mitocondrial. Luego, alimente sus células con carbohidratos saludables, como frutas y vegetales de raíz, porque las dietas restrictivas bajas en carbohidratos son uno de los peores enemigos de su metabolismo. Estimule su función cardíaca y renal con ayuda del magnesio, equilibre sus hormonas a través de la luz del sol y progesterona natural y recupere su energía a través del movimiento diario y el sueño profundo. Una vez que sus mitocondrias vuelvan a funcionar de forma correcta, su presión arterial se normalizará, sus riñones se recuperarán y su metabolismo se reactivará.