📝 HISTORIA EN BREVE
- El aire dentro y fuera de su hogar suele contener contaminantes invisibles, incluyendo partículas finas y gases que provienen del tráfico, la industria y los artículos del hogar, que se acumulan en los espacios donde pasa la mayor parte del tiempo
- En específico, las partículas finas (PM2.5), que son alrededor de 30 veces más pequeñas que un cabello humano, penetran de manera profunda en los pulmones y el torrente sanguíneo, donde contribuyen al estrés y las enfermedades cardiovasculares
- Un ensayo cruzado y aleatorizado que se publicó en el Journal of the American College of Cardiology descubrió que el uso de filtros de aire HEPA en interiores disminuyo de forma significativa la exposición a PM2.5 y redujo la presión arterial sistólica
- Las investigaciones asocian la contaminación del aire a largo plazo con muchos riesgos graves para la salud que no se limitan a las enfermedades cardíacas, incluyendo enfermedades respiratorias, cáncer de pulmón, deterioro del desarrollo infantil, mayores tasas de infección y afecciones neurológicas
- Además de instalar sistemas de filtración HEPA en casa, otras estrategias para reducir su exposición a los contaminantes del aire incluyen cambiar a productos domésticos no tóxicos, ventilar de manera adecuada, filtrar el agua y reducir la exposición al aire libre en días contaminados
🩺 Por el Dr. Mercola
El aire que lo rodea no solo contiene oxígeno. Cada vez que respira, inhala una mezcla de fragmentos microscópicos que liberan los vehículos, fábricas e incluso su estufa. Estas partículas son tan pequeñas que pueden eludir las defensas del cuerpo y viajar a través del torrente sanguíneo. Con el tiempo, esta carga invisible aumenta el riesgo de desarrollar diversos problemas de salud, incluyendo las enfermedades cardiovasculares, que es la causa principal de muerte en todo el mundo.1
Debido a que pasamos tanto tiempo en espacios cerrados, gran parte de esta contaminación se acumula en los lugares que comemos, dormimos y descansamos. Para entender si limpiar el aire interior podría aliviar la tensión en el corazón, hace poco los investigadores probaron el impacto de los filtros de partículas de alta efectividad en un ensayo clínico que se publicó en el Journal of the American College of Cardiology.2 La investigación destaca cómo algo tan sencillo como la calidad del aire que respiramos en casa influye en la presión arterial y la salud a largo plazo.
La contaminación del aire aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas
Antes de analizar cómo limpiar el aire reduce el riesgo, es importante comprender por qué existe esta relación. Un factor central son las partículas finas, conocidas como PM2.5. Estas partículas miden 2.5 micrómetros o menos, alrededor de 30 veces más delgadas que un cabello. La evidencia resumida en Environmental Health demuestra cómo estas partículas contribuyen al riesgo cardiovascular en poblaciones de todo el mundo.3
• La exposición a largo plazo aumenta la mortalidad cardiovascular en todo el mundo: en cohortes grandes de América del Norte, Europa y Asia, cada aumento de 10 microgramos por metro cúbico (μg/m3) en PM2.5 se relacionó con un aumento de un 6 % en la mortalidad por todas las causas y del 11 % en la mortalidad cardiovascular.
• La contaminación relacionada con el tráfico agrava el riesgo: el carbono elemental, que es un marcador de las emisiones de los vehículos, se relacionó con un aumento del 6 % en la mortalidad por todas las causas y del 11 % en la mortalidad cardiovascular por microgramo por metro cúbico. El dióxido de nitrógeno (NO2), que es otro subproducto común del tráfico, aumentó el riesgo de mortalidad cardiovascular alrededor de un 5 % por cada 10 μg/m3. Estos hallazgos explican por qué vivir cerca de carreteras con mucho tráfico se asocia de manera consistente con riesgos elevados de sufrir enfermedades cardíacas y derrame cerebral.
• El humo de los incendios forestales aumentó la presión arterial y la exposición en interiores: en Montana, cuatro o más días de humo de incendios forestales aumentaron en 3.83 mmHg la presión arterial sistólica y en 2.36 mmHg la diastólica. Debido a que las PM2.5 se infiltran fácil en las casas, la exposición en espacios cerrados durante los incendios forestales aumenta la tensión cardiovascular, incluso para las personas que no salen.4
• Las partículas finas dañan los vasos sanguíneos de adentro hacia afuera: una vía es la disfunción endotelial, en la cual el revestimiento interno de los vasos sanguíneos pierde su habilidad de regular el flujo sanguíneo. Esto contribuye a la rigidez arterial, por lo que el corazón tiene que bombear contra una mayor resistencia. A su vez, la exposición a PM2.5 promueve la inflamación vascular.
Cuando el sistema inmunológico detecta las partículas, libera moléculas de señalización que generan una inflamación constante de bajo grado dentro de las paredes de los vasos. Con el tiempo, esta inflamación contribuye al desarrollo de la aterosclerosis, lo que estrecha las arterias y aumenta el riesgo de ataques cardíacos y derrames cerebrales.5
• El estrés oxidativo intensifica el daño vascular y la inestabilidad de la placa: las partículas finas aumentan la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS, por sus siglas en inglés). El estrés oxidativo no sólo empeora la disfunción endotelial y la inflamación, sino que también desestabiliza las placas arteriales existentes, lo que aumenta la probabilidad de eventos cardiovasculares.6
La exposición constante a PM2.5 contribuye a millones de muertes prematuras cada año. En 2019, la exposición a PM2.5 contribuyó a 4.2 millones de muertes en todo el mundo, alrededor del 70 % de las cuales se deben a causas cardiovasculares.7 Estas partículas que transporta el aire no solo son un problema de contaminación, sino que también son uno de los mayores factores de riesgo modificables de enfermedades cardíacas en todo el mundo.
Los filtros HEPA reducen la presión arterial en las personas que viven cerca del tráfico
En el ensayo cruzado y aleatorizado que publicó el Journal of the American College of Cardiology, los investigadores analizaron datos de 154 adultos que vivían a menos de 200 metros de las autopistas principales del este de Massachusetts con más de 100 000 desplazamientos de vehículos al día (un entorno con exposición constante a la contaminación relacionada con el tráfico) para comprobar si reducir la contaminación del aire en espacios cerrados podría mejorar la salud cardiovascular.8
• Cada participante recibió filtración HEPA y filtración simulada: el ensayo asignó a los participantes a un mes de filtración HEPA activa o filtración simulada, seguido de un periodo de lavado de un mes y luego la condición alternativa. Este diseño cruzado permitió que cada persona sirviera como su propio control, lo que reforzó la fiabilidad de los hallazgos.
• Los purificadores se veían idénticos, pero solo algunos limpiaban el aire: las máquinas fueron diseñadas para que lucieran y sonaran igual, sin importar que contuvieran o no filtros HEPA. Los participantes e incluso los investigadores no sabían qué unidades estaban activas. Las personas hicieron funcionar los purificadores de manera casi continua en sus dormitorios y salas de estar y se les pidió que mantuvieran las ventanas y puertas cerradas durante toda la prueba.
• Los filtros HEPA hicieron una gran diferencia en el aire que respiraban las personas: en los hogares donde se analizó el aire, las unidades HEPA redujeron en un 50 % los niveles de PM2.5 en comparación con los dispositivos simulados. Esta disminución se midió durante períodos de 24 horas, lo que demuestra que el sistema de filtración redujo de manera consistente las concentraciones de partículas en espacios cerrados aun cuando los niveles de contaminación de base en la región ya eran bajos.
• Los resultados de la presión arterial proporcionaron la medida principal: se tomaron medidas de la presión arterial antes y después de cada fase de intervención. En promedio, los participantes tuvieron una presión arterial sistólica (PAS) basal de 118.8 mmHg, cerca del umbral clínico que separa las lecturas normales de las elevadas. El criterio de valoración principal del ensayo fue la diferencia en la PAS entre los periodos HEPA y simulados.
• La filtración HEPA redujo la presión arterial en las personas con un riesgo mayor: entre los participantes con una PAS inicial de 120 mmHg o más, la filtración HEPA redujo en un promedio de 2.8 mmHg la presión sistólica en comparación con el valor inicial. Por el contrario, la filtración simulada casi no produjo ningún cambio, con un aumento de 0.2 mmHg.
Esto supuso una reducción neta de 3.0 mmHg en la presión sistólica que se atribuye al uso de HEPA. Los pacientes con PAS normal no experimentaron un efecto significativo y las lecturas diastólicas no cambiaron en todos los grupos.
• Los cambios pequeños tienen implicaciones grandes para la salud pública: una reducción de 2 a 3 mmHg en la presión arterial sistólica corresponde a un riesgo entre un 6 % y un 9 % menor de enfermedad cardíaca isquémica y a un riesgo entre un 4 % y un 6 % menor de eventos cardiovasculares importantes, como ataques cardíacos, según metaanálisis anteriores. Incluso los cambios modestos en las lecturas individuales ayudan a reducir la carga de enfermedad a nivel de toda la población.
• Es viable para las condiciones de la vida cotidiana: a diferencia de las intervenciones con medicamentos, este ensayo permitió que los participantes mantuvieran rutinas normales. Los resultados demuestran que los filtros HEPA en el hogar son una estrategia práctica y sin medicamentos para reducir el riesgo cardiovascular. Los investigadores concluyeron que:
"Dado que no se presentaron efectos adversos, concluimos que es razonable recomendar el uso de purificadores de aire para las poblaciones vulnerables, aquellas que ya tienen riesgo de enfermedad cardiovascular, como presión arterial alta, y las personas que viven a menos de 200 m de autopistas o 100 m de carreteras con mucho tráfico".9
Para cualquier persona que viva cerca de carreteras con mucho tráfico, invertir en un sistema de filtración HEPA de calidad es una medida práctica que proporciona aire más limpio, reduce la presión arterial y brinda una protección duradera para la salud del corazón.
Otros riesgos para la salud que se derivan de respirar aire contaminado
Si bien las investigaciones recientes destacan cómo los filtros HEPA ayudan a reducir la presión arterial y proteger el corazón, la salud cardiovascular es solo un aspecto del problema. La contaminación del aire perjudica casi todos los sistemas del cuerpo. Los filtros de aire HEPA eliminan las partículas finas y otros contaminantes en el aire, por lo que estos filtros contribuyen a reducir muchos de los siguientes riesgos:
• Enfermedades respiratorias: las partículas finas penetran de manera profunda en los bronquios y los alvéolos, lo que causa irritación, inflamación y daño tisular a largo plazo. Esto genera ataques de asma más frecuentes y graves, tos persistente y sibilancias por bronquitis crónica y pérdida gradual de la función pulmonar en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).10,11
• Cáncer de pulmón: la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó la contaminación del aire exterior, y en particular las partículas finas, como carcinógeno del Grupo 1. Esto la sitúa en la misma categoría que el amianto y el humo del tabaco.
Los carcinógenos que se transportan en la superficie de las partículas PM2.5, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos y los metales pesados, se adhieren en los pulmones, dañan el ADN e inician el crecimiento de tumores. La exposición a largo plazo aumenta el riesgo de cáncer de pulmón incluso entre las personas que no fuman, lo que destaca lo peligroso que es el aire contaminado cuando se inhala a diario durante años o décadas.12,13
• Alergias: los contaminantes interactúan con alérgenos como el polen, las esporas de moho y los ácaros del polvo, lo que aumenta la probabilidad de que provoquen una gran respuesta inmunológica. También debilitan la barrera protectora de las vías respiratorias, lo que permite que los alérgenos penetren con más profundidad.
Esto provoca estornudos continuos, congestión nasal, irritación de los ojos y dificultad para respirar en las personas propensas a sufrir alergias estacionales. La combinación de alérgenos y contaminación intensifica los síntomas respiratorios y reduce la calidad de vida en los niños y adultos con asma alérgica.14,15
• Aumenta el riesgo de infecciones: el aire contaminado compromete las defensas naturales del cuerpo contra los patógenos. Inhalar partículas finas daña los cilios, que son las estructuras similares a cabellos en las vías respiratorias que suelen ayudar a eliminar bacterias y virus. También suprime las respuestas inmunológicas, lo que facilita que los microbios se instalen.16,17
Algunos estudios descubrieron mayores tasas de influenza, neumonía y otras infecciones de las vías respiratorias inferiores en personas expuestas a niveles elevados de contaminación del aire. Para los adultos mayores, los niños pequeños y aquellos con sistemas inmunológicos débiles, esta mayor susceptibilidad significa que se enferman con más frecuencia y tienen un riesgo mayor de complicaciones graves.18
• Problemas de desarrollo: los cuerpos en desarrollo de los bebés y los niños son más sensibles a la contaminación. En el embarazo, la exposición a partículas finas se ha relacionado con bajo peso al nacer y parto prematuro.19 En la primera infancia, el aire contaminado perjudica el crecimiento de los pulmones, lo que deja déficits duraderos en la capacidad y función de los pulmones.20
También hay evidencia de que la exposición a largo plazo afecta el desarrollo del cerebro, y se asocia con déficits de atención y un peor rendimiento cognitivo.21 Debido a que los niños respiran más rápido que los adultos y pasan más tiempo al aire libre, absorben más contaminantes en relación con su peso corporal, lo que los hace más vulnerables a las consecuencias de por vida de la exposición temprana.
• Deterioro cognitivo y trastornos neurológicos: las partículas finas cruzan la barrera hematoencefálica o viajan a lo largo del nervio olfativo desde la nariz hasta el tejido cerebral. Una vez allí, estas partículas provocan inflamación, estrés oxidativo y daño a las células.
La exposición a largo plazo se ha relacionado con un envejecimiento más rápido del cerebro y mayores riesgos de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. En los adultos, esto hace que el deterioro cognitivo comience más temprano, mientras que en los niños, perjudica la memoria, la atención y la habilidad de aprendizaje.22
• Diabetes tipo 2: se ha descubierto que los contaminantes interfieren con la forma en que el cuerpo regula la glucosa, ya que aumentan el estrés oxidativo y la inflamación de bajo grado, lo que contribuye a la resistencia a la insulina. Algunos estudios descubrieron que las personas que viven en áreas con niveles elevados de PM2.5 tienen una mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2.23
• Mayor daño debido al humo de incendios forestales: aunque la contaminación que proviene del tráfico y la industria es un problema constante, el humo de los incendios forestales representa una exposición concentrada y dañina. Este humo no solo contiene partículas finas, sino también una mezcla compleja de compuestos orgánicos volátiles, metales pesados e incluso microplásticos. Dado que los incendios forestales son cada vez más frecuentes e intensos en muchas regiones, la habilidad de reducir la infiltración de humo en espacios cerrados es cada vez más importante para la salud.24
Estos efectos de gran alcance demuestran que la contaminación del aire no solo es un problema para el corazón, sino también para casi todos los sistemas del cuerpo. Sin embargo, a pesar de los riesgos que presenta para la salud, la calidad del aire aún no se controla de forma adecuada en gran parte del país, lo que hace que muchas comunidades no sean conscientes de los peligros que enfrentan cada día.
Cinco estrategias prácticas de reducir los efectos de la contaminación del aire en la salud
Quizás la contaminación del aire está en todas partes, pero eso no significa que no podamos combatirla. Las medidas que implemente dentro de su casa y en sus rutinas cotidianas ayudan a disminuir su impacto en su salud. Si bien no puede controlar el aire exterior, sí puede influir en lo que usted y su familia respiran cada día. A continuación encontrará cinco estrategias prácticas de reducir su exposición y crear un entorno más seguro:
1. Elija el filtro de aire adecuado: para el uso a diario, considere comprar un purificador de aire HEPA de buena calidad para su habitación y áreas de estar. Son mucho más efectivos que los filtros estándar para capturar partículas finas. Para obtener una mayor protección, considere una unidad con tecnología de oxidación fotocatalítica (PCO, por sus siglas en inglés), que utiliza luz ultravioleta para descomponer sustancias dañinas en compuestos inofensivos en lugar de solo atraparlas.
2. Elija productos de limpieza y para el hogar más seguros: muchos productos de limpieza y artículos para el hogar liberan sustancias químicas como compuestos orgánicos volátiles (VOCs, por sus siglas en inglés) que degradan el aire en espacios cerrados. Sustituir los limpiadores químicos agresivos con opciones como bicarbonato de sodio, vinagre y peróxido de hidrógeno ayuda a reducir las toxinas en los interiores. También evite los aerosoles, ambientadores y velas aromáticas.
3. Ventile con cuidado: una forma sencilla de mejorar la circulación en los espacios cerrados es dejar entrar aire fresco abriendo las ventanas. Intente realizar al menos 15 minutos de ventilación cruzada cada día, incluso en los meses más fríos. En su automóvil, sobre todo cuando hay mucho tráfico, utilice la configuración de recirculación para evitar que entre el aire contaminado del exterior. Si conduce un automóvil nuevo, tenga en cuenta que los materiales en su interior liberan compuestos volátiles, por lo que es importante ventilarlo con regularidad.
4. Filtre el agua que bebe y utiliza: el agua de los suministros municipales suele contener cloro, que se vaporiza durante las duchas, los baños e incluso al tirar de la cadena del inodoro, lo que libera gases que se relacionan con la fatiga, el asma y la irritación de las vías respiratorias. Un filtro de agua para toda la casa es la opción más ideal, pero si eso no es posible, concéntrese en filtrar tanto el agua potable como el agua de la regadera.
5. Limite la exposición a la contaminación al aire libre: tenga en cuenta cuándo y dónde pasa tiempo al aire libre. Los niveles de contaminación suelen ser más elevados durante las horas de mayor tráfico, por lo que hacer ejercicio al aire libre en esos horarios aumenta la exposición. Evite las áreas cercanas a carreteras con mucho tráfico y verifique con regularidad el índice de calidad del aire (ICA) local. En los días en que los niveles de contaminación sean elevados, realice sus entrenamientos y actividades en espacios cerrados para reducir su exposición a las partículas dañinas.
Si practica estas medidas de forma constante, le ayudarán a cuidar su corazón, sus pulmones y su bienestar general, y reducirán su carga diaria de exposición y la de su familia de manera significativa. Para conocer más a fondo los contaminantes dentro de su hogar y cómo afectan su salud, consulte: "Se ve inofensivo, huele bien y está de moda...pero ¿es realmente tan seguro como parece? ".
Preguntas frecuentes sobre la contaminación del aire y la filtración
P: ¿Qué es la PM2.5 y por qué debería preocuparme por ello en mi hogar?
R: Las PM2.5 se refiere a las partículas microscópicas que miden 2.5 micrómetros o menos. Son tan pequeñas que evaden las defensas del cuerpo, viajan a través del torrente sanguíneo y dañan órganos, incluyendo el corazón, los pulmones y el cerebro. Las PM2.5 a menudo se acumulan en espacios cerrados, sobre todo si vive cerca del tráfico o en zonas propensas a incendios forestales.
P: ¿Cómo afecta la contaminación del aire a la salud del corazón?
R: Las partículas finas se han asociado con tasas más elevadas de enfermedades cardíacas, ataques cardíacos y derrame cerebral. Algunos estudios que se revisaron en Environmental Health descubrieron que la exposición a largo plazo a estas partículas aumenta en un 11 % el riesgo de mortalidad cardiovascular por cada aumento de 10 μg/m3 en las PM2.5.
P: ¿Cómo elijo el purificador de aire adecuado para mi hogar?
R: Opte por una unidad con un filtro HEPA certificado, ya que captura las partículas finas mucho mejor que los filtros estándar. Para obtener una mayor protección, considere los modelos con tecnología de oxidación fotocatalítica (PCO, por sus siglas en inglés) que descompone los contaminantes en lugar de solo atraparlos.
P: ¿Un filtro HEPA puede mejorar la presión arterial y la salud del corazón?
R: Sí, los ensayos clínicos demostraron que utilizar purificadores de aire HEPA en el hogar ayuda a reducir la presión arterial en las personas con lecturas elevadas. Incluso una disminución de 2 a 3 mmHg reduce el riesgo a largo plazo de derrame cerebral y eventos cardiovasculares.
P: ¿Qué productos domésticos dañan más la calidad del aire interior?
R: Los aerosoles, las velas aromáticas, los ambientadores químicos y los productos de limpieza convencionales liberan compuestos orgánicos volátiles (VOCs, por sus siglas en inglés) dañinos. Sustituirlos por opciones naturales como vinagre, bicarbonato de sodio y peróxido de hidrógeno mantiene más limpio el aire en espacios cerrados.
🔎 Fuentes y Referencias:
- 1 Heliyon. 2024 Jan 11;10(2):e24355
- 2, 8, 9 J Am Coll Cardiol. 2025 Aug 26;86(8):577-589
- 3 Environmental Health Volume 12, Article number: 43 (2013)
- 4 Environ Res: Health. 2025;3(3):035002
- 5 Ecotoxicology and Environmental Safety Volume 222, 1 October 2021, 112485
- 6 Cells. 2022 Nov 30;11(23):3843
- 7 Glob Heart. 2024 Oct 30;19(1):82
- 10, 12 Tuberc Respir Dis (Seoul). 2020 Mar 10;83(2):116–121
- 11, 13, 15, 16 J Clin Invest. 2025;135(17):e194312
- 14, 18 Children (Basel). 2021 Aug 17;8(8):708
- 17 Ecotoxicology and Environmental Safety Volume 273, 15 March 2024, 116090
- 19 Environ Int. 2022 Feb:160:107053
- 20 Breathe (Sheff). 2023 Jun 13;19(2):230040
- 21 Environmental Research Volume 201, October 2021, 111533
- 22 Antioxidants 2025, 14(6), 730
- 23 Lancet Diabetes Endocrinol. 2024 Feb 1;12(3):196–208
- 24 Plastic Pollution Coalition, January 17, 2025
