📝HISTORIA EN BREVE

  • La mayor parte de su sufrimiento proviene de identificarse con la voz en su cabeza, no de sus experiencias o emociones reales
  • El documental The Subtle Art of Losing Yourself (el sutil arte de perderse a uno mismo) revela que los animales y los primeros humanos muestran signos claros de inteligencia emocional, lo que desafía la idea de que solo los humanos son conscientes o autoconscientes
  • La filosofía de la mente sobre el cuerpo de Descartes moldeó la incomprensión del yo en la cultura moderna, lo que separa el pensamiento del sentimiento y aísla a los humanos de la naturaleza
  • Puede reentrenar su cerebro y reducir la ansiedad con ayuda de técnicas simples como hacer pausas, respirar, nombrar a su crítico interno y concentrarse en las sensaciones directas
  • Reconectarse con la naturaleza, incluso caminar al aire libre, le ayuda a salir de las historias autocríticas y a entrar en una conciencia más profunda que brinda paz y claridad

🩺Por el Dr. Mercola

La mayoría de las personas asumen que sus pensamientos definen quiénes son. Pero la realidad es que sus pensamientos sólo son una parte de la historia, y no siempre la parte que vale la pena escuchar. En “The Subtle Art of Losing Yourself”, George Thompson, cineasta y practicante de tai chi, explora cómo identificarse demasiado con sus pensamientos crea estrés, confusión y sufrimiento.1

La idea de “pienso, luego existo” ha dominado la filosofía occidental moderna durante siglos. ¿Pero qué pasa si ese concepto no es del todo cierto? Hace siglos, René Descartes declaró que los animales carecían de mente y que sólo el pensamiento humano otorgaba autoconciencia y valor. Esa creencia creó una brecha que separó la mente del cuerpo, los humanos de la naturaleza y la razón de la emoción. Hoy en día, la mayoría de las personas todavía creen que su voz interior es la única parte de sí mismas que importa.

Pero la neurociencia, la psicología y la experiencia vivida demuestran lo contrario. Cuando hace una pausa, respira y dirige su atención a la sensación directa (como el calor de sus manos o la elevación de su pecho), se da cuenta de que existe más allá de los pensamientos. Se siente como conciencia, no sólo como el parloteo mental que narra su día.

Durante los momentos emotivos del documental, George afronta esta separación de forma directa. Empieza a ver que los animales, los humanos antiguos e incluso las plantas conllevan una complejidad emocional. No es una mente aislada: es parte de algo inteligente y vivo. Comprender esto es importante porque las historias que cree sobre sí mismo moldean su comportamiento, sus emociones e incluso su salud.

Y cuando esas historias son distorsionadas o crueles, le roban la paz. Pero si los pensamientos mienten y las emociones lo traen de vuelta, entonces aprender a observar ambos se convierte en la puerta de entrada a la claridad. Ahí es donde el documental comienza a profundizar en las raíces antiguas de su identidad y en la ciencia moderna que desafía todo lo que le han enseñado a creer.

Sus pensamientos no siempre son su verdad

En el documental, George cuestiona la narrativa cultural de que la identidad proviene solo del pensamiento.2 La película analiza cómo la sociedad moderna se sobreidentifica con la mente pensante, un patrón que genera ansiedad, dudas sobre uno mismo y desconexión. En lugar de ubicar la individualidad solo en el intelecto, George invita a los espectadores a explorar un sentido más arraigado del ser al reconectarse con la sensación y la experiencia directa.

• George explora cómo las creencias antiguas desconectaron a los humanos de la naturaleza: el documental rastrea esta desconexión hasta Descartes, el filósofo del siglo XVII que afirmó que los animales eran autómatas sin mente. Esta visión dio forma a la ciencia y la cultura modernas, que fomentan la creencia de que la razón y la lógica son las únicas formas válidas de inteligencia.

• El documental argumenta que este sesgo mental nos aísla: debido a que priorizan el intelecto e ignoran la sabiduría del cuerpo, muchas personas viven en sus cabezas y se sienten alejadas del resto de la vida. La película explica cómo esta cosmovisión fomenta una visión fría y mecanicista del universo: los humanos son inteligentes, todo lo demás es automático. Esta narrativa lo atrapa en una falsa sensación de separación y hace que sea más difícil experimentar la paz, tanto de forma interna como en sus relaciones.

• La película presenta el concepto de dos modos de autoconciencia: “el sensor” y “el narrador”: según George, el sensor es su conciencia del momento presente: lo que siente, percibe y experimenta de forma directa. El narrador es su mente pensante: la voz en su cabeza que juzga, narra e interpreta todo lo que sucede. El problema es que la mayoría de las personas se identifican demasiado con el narrador e ignoran al sensor, aun cuando el sensor es el que los conecta con la realidad.

• A menudo cree en sus pensamientos incluso cuando son dañinos: la película ilustra cómo los patrones de pensamiento negativos se arraigan a través de la repetición. George describe cómo personificó sus dudas sobre sí mismo como un personaje llamado “el Socavador”, una voz que filtraba cada experiencia a través de una lente de fracaso, debilidad o indignidad. Con el tiempo, este hábito mental creó un profundo sentimiento de desesperación del que parecía imposible salir.

• Estos patrones de pensamiento no son fijos; son hábitos moldeados por el cerebro: George usa la analogía del agua que talla surcos en la roca para explicar cómo se desarrollan las vías neuronales. Cuanto más repita un pensamiento o una reacción, más profundo se vuelve el surco. Pero, así como puede redirigir el agua, puede cambiar su manera de pensar.

El documental menciona que las prácticas de concienciación, como hacer una pausa, respirar, u observar las sensaciones, ayudan a detener estos patrones y crear otros nuevos, más placenteros.

Su cuerpo sabe más de lo que cree

La película afirma que nuestra experiencia del yo no es sólo mental: está muy encarnada. Geroge lo demuestra con un ejercicio sencillo: frotar las yemas de los dedos y sentir la sensación. Esta pequeña acción es suficiente para recordarle que existe más allá del pensamiento. La sensación, no el comentario mental, es lo que lo ancla en el presente.

• Se le anima a explorar experiencias directas como el amor y la emoción: cuando piensa en alguien a quien ama, lo que surge no es un guion verbal: es un sentimiento. George menciona que, "no es una voz en su cabeza que dice 'amor, amor, amor'. Es una emoción. Es un sentimiento”. Estos momentos lo sacan de la narrativa y lo llevan a una realidad vivida y encarnada: lo cual es un paso esencial para desconectarse de los pensamientos dolorosos y reconectarse con la paz.

• Los animales también muestran vidas emocionales ricas, lo que desafía las ideas antiguas sobre la conciencia: George retoma la idea errónea de Descartes de que los animales carecen de conciencia y muestra imágenes de elefantes llorando a sus muertos. Destaca que los neandertales enterraban a sus seres queridos con atención y rituales, que son actos que sugieren que la inteligencia emocional y la narración comunitaria existían mucho antes de que llegaran los humanos modernos.

• La ciencia se replantea no como una lógica estéril sino como una observación fundamentada: la película explica que, en esencia, la ciencia se trata de observar, medir y aprender. No necesita dejar de creer en la ciencia para redescubrir una conexión más profunda consigo mismo: necesita recuperar el tipo de observación que incluye su cuerpo y sus emociones, no solo sus pensamientos.

• La meditación se presenta como una herramienta para entrenar la conciencia, no para la superación personal: George define la meditación como descansar la atención en el presente. Ya sea su respiración, un sonido o una sensación corporal, la meditación se trata de regresar, una y otra vez, a lo que está sucediendo en ese momento. “La meditación no se trata de tener la mente tranquila”, dice George. “Es el proceso de regresar”. Respira, escucha sus pensamientos y regresa. Esa es la práctica.

• No es sus pensamientos, es la conciencia que los observa: la idea más profunda de la película talvez sea la más simple: los pensamientos son experiencias, no verdades. Cuando escucha un pensamiento y lo deja pasar sin identificarse con él, recupera el poder de responder, no de reaccionar. No tiene que luchar contra sus pensamientos. Solo deje de creer en cada uno de ellos.

En última instancia, comprenderse a uno mismo es un camino hacia la transformación. George menciona que incluso con momentos de perspicacia, la vida sigue siendo un caos. A veces navegará por las redes sociales, comerá en exceso y caerá en viejas historias. Pero con práctica, presencia y paciencia, es posible construir nuevos patrones, moldeados por la conciencia, no por la ansiedad. “Lo único que podemos hacer es seguir avanzando”, afirma George. “Siga practicando. Siga encontrándose y perdiéndose”.

Cómo perderse a uno mismo para encontrar la paz

Si su mundo interior se siente caótico o estancado, el problema no son sus circunstancias externas, sino el flujo constante y sin filtros de pensamientos que está creyendo. De acuerdo con el documental, la mayor parte de su dolor proviene de sobreidentificarse con la voz en su cabeza. Ese es el "narrador". Pero recuerde que hay otra parte, el "sensor", que vive en el presente y no necesita palabras para sentir paz, conexión o verdad.

La clave es aprender a alejarse del ruido y regresar a la experiencia directa. Estos pasos no son hipotéticos. Puede usarlos todos los días para salir de los ciclos mentales y volver a la claridad. Si se ha sentido abrumado por pensamientos, emociones o expectativas, aquí encontrará cómo dejarlos ir y reconectarse con algo más profundo, algo que ya está dentro de usted.

1. Comience con la sensación, no con el pensamiento: frote las yemas de sus dedos ahora mismo. Sienta la textura, el calor, la presión. Este es el sensor en acción. No piensa en la sensación: la experimenta. Siempre que su mente comience a pensar demasiado, utilice esta herramienta. Sienta sus pies en el suelo. Ponga atención en su respiración. Dirija la atención a su cuerpo. Esto evita a su narrador interior y lo lleva a la realidad.

2. Haga una pausa para reiniciar su historia: su herramienta más poderosa es la pausa. Cuando se sorprenda a si mismo reaccionando (juzgándose, preocupándose o asumiendo lo peor), deténgase. Respire profundamente. Vuelva a hacerlo. Pregúntese: “¿es cierta esta historia? ¿O solo algo familiar?” Este momento de interrupción le da una opción. De esa elección surge la libertad.

3. Nombre la voz, no la crea: dele un nombre a su crítico interno. George lo llama el "Socavador". Nombrar la voz le da distancia. Cuando aparezca con el guion habitual, "no es lo suficiente bueno", "nada cambiará", lo reconocerá como un personaje, no como su verdad. Dígale hola, reconózcalo y siga adelante.

4. Practique la presencia como si fuera un entrenamiento: la meditación no se trata de despejar la mente. Se trata de entrenar su atención. Al igual que un músculo, la concentración se fortalece con la repetición. Intente hacerlo un minuto al día. Siéntase, respire y enfoque su conciencia en su respiración. Su mente divagará. Regrese poco a poco. Ese es el trabajo. Esa es la transformación.

5. Recupere su sentido de escala en la naturaleza: salga, aunque sea a un árbol cercano, a un parque o a su patio. La naturaleza le recuerda que sus pensamientos no son el centro del universo. Cuanto más se sumerja en algo más grande que usted, más fácil será abandonar la historia y volver a la presencia.

George lo encontró en las montañas de Escocia, pero lo puede encontrar en cualquier lugar donde su cuerpo entre en contacto con el mundo real. Empiece con algo sencillo. Un respiro. Un paseo. Una pausa. Así es como reconfigura su relación consigo mismo: no a la fuerza, sino con la práctica.

Preguntas frecuentes sobre el sutil arte de perderse a uno mismo

P: ¿Cuál es el mensaje principal del documental?

R: El documental explora cómo la sobreidentificación con sus pensamientos crea ansiedad, estrés y desconexión. Le anima a alejar su atención de su narrador interior, el "narrador", y volver a su experiencia sensorial presente, el "sensor". Al hacerlo, comienza a experimentarse a si mismo y al mundo con mayor claridad, paz y conexión.

P: ¿Por qué la cultura moderna malinterpreta la conexión mente-cuerpo?

R: el pensamiento occidental, moldeado en gran medida por el filósofo René Descartes, promovió la creencia de que sólo los humanos tienen mente y que la inteligencia existe sólo en el pensamiento racional. Esto creó una división entre mente y cuerpo, entre lo humano y la naturaleza. La película desafía esto al demostrar que los animales y los primeros humanos muestran inteligencia emocional y conciencia, lo que sugiere que somos más parecidos que diferentes.

P: ¿Qué significa “perderse a uno mismo” en este contexto?

R: Perderse a uno mismo significa dejar ir el comentario mental constante que define su identidad. En lugar de aferrarse a cada pensamiento, practique observarlo y regresar al presente. Esto le ayuda a romper ciclos de autojuicio, preocupación y miedo, lo que deja espacio para la presencia y la paz.

P: ¿Cómo puedo dejar de creer cada pensamiento que tengo?

R: Comience al observar sus pensamientos en lugar de reaccionar a ellos. Puede darle un nombre a su crítico interno, usar la conciencia sensorial para regresar a su cuerpo y practicar la meditación para reentrenar su atención. Estas técnicas le ayudarán a reconocer que sus pensamientos no son hechos: son sólo experiencias pasajeras.

P: ¿Cuáles son algunas formas prácticas de reconectarme conmigo mismo?

R: Algunas herramientas sencillas incluyen hacer una pausa para respirar, concentrarse en las sensaciones corporales, practicar períodos cortos de meditación, nombrar los patrones de pensamiento negativos y pasar tiempo en la naturaleza. Cada uno de estos pasos le ayudará a pasar de estar perdido en sus pensamientos a sentirse arraigado y vivo en su cuerpo.