📝HISTORIA EN BREVE

  • El ácido linoleico (AL), que es una grasa que antes era poco frecuente en la alimentación humana, ahora representa hasta el 25 % de las calorías diarias de muchas personas en Estados Unidos y se acumula en el tejido graso durante años, lo que altera el metabolismo y promueve enfermedades crónicas
  • Incluso los alimentos "limpios" como el pollo, el cerdo, los frutos secos, el aceite de oliva y el aceite de aguacate contienen niveles elevados de AL o están adulterados con aceites vegetales, lo que facilita que exceda los niveles de consumo seguro sin darse cuenta
  • El AL no solo permanece en la grasa, sino que se descompone en compuestos tóxicos que dañan las mitocondrias, que son las fuentes de energía en las células, lo que promueve la fatiga, la resistencia a la insulina y la disfunción hormonal
  • Los aceites que se promocionan como alternativas más seguras, como los de Zero Acre Farms, son transgénicos y tienen un contenido elevado de ácido oleico, que causa un daño similar a las mitocondrias y también debe evitarse
  • La forma más efectiva de proteger su salud es eliminar los aceites vegetales industriales y reemplazarlos con grasas animales estables como ghee, sebo o mantequilla de animales alimentados con pastura, y elija carnes con bajo contenido de AL como la carne de res y cordero

🩺Por el Dr. Mercola

Durante años he advertido sobre uno de los cambios más peligrosos en el suministro de alimentos, uno que la mayoría de las personas todavía pasan por alto. No es el azúcar, ni los carbohidratos saludables. Es una grasa poliinsaturada llamada ácido linoleico, o AL, que se esconde en casi todos los productos envasados, platillos fritos y alimentos de restaurante que consume. A diferencia de otros nutrientes, esta grasa no abandona el cuerpo con facilidad. Una vez que entra, se queda y daña sus mitocondrias sin que se dé cuenta, promueve la inflamación y altera su metabolismo.

Quizá piense que lleva una buena alimentación, pero si su salud se ha estancado a pesar de sus mejores esfuerzos, es probable que el AL aún esté en sus alimentos. Debido a que se incrusta en el tejido graso y en las membranas celulares durante años, los efectos son a largo plazo y de gran alcance. La mayoría de las personas nunca han oído hablar del AL, y no conocen cómo altera la producción de energía celular. Sin embargo, una vez que lea la evidencia y cómo afecta su habilidad de sanar, perder peso, pensar con claridad y mantenerse resiliente, no volverá a ver sus alimentos de la misma manera.

Por lo tanto, me gustaría presentarle los datos, a partir del video de arriba, narrado por Anthony Gustin, ex médico de medicina funcional y fundador de Zero Acre Farms.1 El video explica de dónde proviene el AL y por qué es tan dañino en la alimentación moderna. Pero, aunque el análisis de Anthony Gustin es correcto, el aceite que su compañía vende como solución no es seguro.

El cuerpo trata el AL como una toxina pero lo almacena de todas formas

El video de arriba, el cual se basa en observaciones clínicas y bioquímica nutricional, demuestra una tendencia inquietante, y es que a diferencia del azúcar o el almidón, el cuerpo no solo quema el AL después de consumirlo.2 En cambio, almacena el AL en sus células grasas, donde permanece, genera subproductos tóxicos y reconfigura su metabolismo sin que se dé cuenta.

• La mayoría de las personas no tienen idea de cuánto tiempo dura esta grasa: el AL tiene una vida media biológica de casi dos años, lo que significa que si deja de consumirlo hoy, su cuerpo aún lo metabolizará dentro de unos años. 3 Esa cifra aumenta aún más en los tejidos del sistema nervioso, en los cuales los estudios demuestran que el AL permanece durante cinco años o más.

Esto significa que incluso exponerse de vez en cuando tiene consecuencias duraderas, sobre todo si desconoce que consume AL oculto que proviene de alimentos comunes como pollo, cerdo, frutos secos, bocadillos envasados y alimentos de restaurantes.

• La persona promedio almacena 10 veces más AL de lo que se considera apropiado a nivel biológico: el tejido graso humano de poblaciones preindustriales demostró niveles de AL de alrededor del 2.3 %, lo cual es un valor de referencia que Anthony Gustin describió como "apropiado para la especie".

Hoy en día, esa cifra supera el 20 % en muchas personas en Estados Unidos, lo que significa que sus células se componen de grasas en niveles que nunca se pretendió que fueran parte del cuerpo humano. Esta acumulación interfiere con la producción de energía de las mitocondrias y prepara el cuerpo para el estrés oxidativo, la inflamación y las enfermedades metabólicas.

• Incluso los aceites que parecen saludables, como el de oliva o el de aguacate, son perjudiciales: aunque se promocionan como mejores opciones, el aceite de oliva a menudo contiene entre un 12 % y un 28 % de AL, y el de aguacate alrededor de un 18 %. Lo peor es que muchos de estos aceites están adulterados con aceites de semillas más baratos, incluso en los restaurantes. A menos que compre aceite de fuentes verificadas, el producto a menudo es una mezcla diseñada para parecer saludable pero funciona como veneno en sus células.

• Los aceites vegetales no solo son una molestia, son una amenaza para el metabolismo: el AL representa hasta el 25 % de las calorías diarias de muchas personas en Estados Unidos, lo cual es un gran cambio respecto de los porcentajes de un solo dígito que se observan en las poblaciones de cazadores-recolectores y en las primeras poblaciones agrícolas.4 Este no es un cambio pequeño, es una reprogramación completa del perfil de grasa humana.

• El AL no solo permanece en sus células, sino que las muta: una vez que el AL se incrusta en las membranas celulares, se descompone en metabolitos de ácido linoleico oxidado (OXLAMs, por sus siglas en inglés), que son muy inflamatorios y tóxicos para las células. Estos subproductos atacan las mitocondrias, que son las fuentes de energía dentro de las células, y perjudican la forma en que el cuerpo produce energía. Con el tiempo, esto provoca fatiga en todo el sistema, aumenta el peso, altera las hormonas y deteriora el metabolismo de la glucosa.

El AL se oculta en los alimentos de los restaurantes e incluso en los productos de cuidado personal

Los restaurantes son una de las peores fuentes de AL, no solo por el aceite que utilizan, sino por cómo lo utilizan. Las freidoras funcionan a temperaturas elevadas durante horas o incluso días, lo que oxida los aceites varias veces. Anthony Gustin señaló que estos aceites degradados forman compuestos que dañan el ADN, perjudican la función inmunológica y contribuyen a todo tipo de enfermedades, desde las cardíacas hasta la neurodegeneración.

• El exceso de AL no solo está en los alimentos, también se encuentra en los productos de cuidado personal: muchas marcas de cuidado de la piel natural anuncian aceites como el de girasol, cártamo y semilla de uva como nutritivos para la piel. En realidad, lo que hacen es llenar a su cuerpo con más AL.

Anthony Gustin explicó que la piel, que es el órgano más grande y con mayor capacidad de absorción, incorpora con facilidad estos aceites en las membranas celulares, al igual que lo hace la alimentación. La mayoría de las personas experimentan una mejor tolerancia al sol y menos quemaduras solares después de eliminar el AL de sus alimentos y de sus productos para el cuidado de la piel.

• A nivel biológico, el AL funciona como un mecanismo de supervivencia para el invierno, pero hoy en día atrapa al cuerpo en una hibernación perpetua: Anthony Gustin se refirió a los alimentos ricos en AL como frutos secos y semillas como "alimentos de hibernación estacionales", y explicó que estos alimentos ayudaban a los animales y a los humanos a ganar grasa antes de los periodos de escasez de alimentos. Sin embargo, cuando consume alimentos ricos en AL durante todo el año y cada año, su cuerpo permanece atrapado en ese estado metabólico de almacenamiento de grasa.

No acelera su metabolismo ni elimina desechos, sino que su cuerpo se ralentiza, acumula grasa y se vuelve más vulnerable a las enfermedades crónicas. No le recomiendo comer frutos secos y semillas debido a su contenido elevado de AL.

• Los animales rumiantes son una solución, ya que no almacenan AL: a diferencia de los cerdos, pollos o peces de cultivo, que almacenan AL en su grasa conforme lo consumen, las vacas, las ovejas y los bisontes son animales rumiantes con estómagos de múltiples cámaras que fermentan y descomponen el AL antes de que llegue a sus tejidos.

Lo ideal es que cambie a la carne de res y de cordero alimentados con pastura como sus fuentes principales de carne. Contrario a lo que la mayoría de las personas creen, la carne de res alimentada con granos tiene niveles bajos de AL, lo que la convierte en una opción más segura que el pollo "criado en pasturas" que fue alimentado con maíz o soya.

• El daño no se revierte de la noche a la mañana, pero cada bocado marca la diferencia: dado que el AL permanece en su cuerpo durante años, no se trata de obtener soluciones rápidas. Anthony Gustin insta a las personas a pensar en plazos de meses y años, no de días. La buena noticia es que cada alimento que no contiene aceites vegetales es un paso en la dirección correcta. Con el paso del tiempo, los niveles de sus tejidos cambiarán, sus mitocondrias comenzarán a funcionar mejor y su cuerpo se volverá más resistente.

• Para sanar de verdad, necesita enfocarse más allá de los aceites que consume: Anthony Gustin recomienda que revise las etiquetas de todo, incluyendo las salsas, los aderezos y los productos para el cuidado de la piel. También debería preguntar a los restaurantes, ya que muchos utilizan aceites vegetales en los adobos e incluso en los huevos, a menos que se solicite lo contrario.

La trampa del aceite vegetal "más saludable" de Zero Acre Farms no es la solución

Los aceites de Zero Acre Farms se promocionan como alternativas seguras y sostenibles a los aceites vegetales, pero son transgénicos y ricos en ácido oleico. Esto quiere decir que se elaboran en un laboratorio y se componen casi en su totalidad de grasas monoinsaturadas. Eso podría parecer mejor, pero el ácido oleico en concentraciones elevadas altera el funcionamiento de las mitocondrias. Sus células no distinguen si el daño proviene del aceite de soya o del ácido oleico, por lo que la respuesta al estrés es la misma.

• El ácido oleico en exceso imita muchos de los mismos problemas que el AL: a pesar de que no es poliinsaturado, el ácido oleico se integra en las membranas de las mitocondrias. Esto desplaza la cardiolipina, la cual es una grasa especial que se necesita para la producción de energía mitocondrial.

Una vez alterada, la cadena de transporte de electrones se vuelve inestable, la síntesis de ATP disminuye y el estrés oxidativo aumenta. Este es el mismo mecanismo central que describo en mi revisión de 2025 Advances in Redox Research, en la cual explico cómo el estrés oxidativo y el estrés reductivo de grasas como el AL y el ácido oleico hacen que las mitocondrias fallen.5

• Sustituir los aceites vegetales por los aceites de Zero Acre no protegerá su salud: estos aceites se oxidan cuando los calienta o almacena. Consumirlos interfiere con la integridad de las membranas y con la producción de energía. Esta no es una solución más saludable, es el mismo problema con un envase nuevo. Si su objetivo es que su metabolismo se recupere, evite que sus alimentos contengan este aceite.

• He publicado dos revisiones importantes sobre el daño a las mitocondrias que causa el AL: además de mi revisión de Advances in Redox Research,6 mi artículo de 2023 en Nutrients describe cómo los OXLAMs promueven enfermedades crónicas como el cáncer, la enfermedad de Alzheimer y las enfermedades cardiovasculares.7 Estas toxinas se acumulan poco a poco, pero causan daños a largo plazo, y reemplazarlas con alternativas con un contenido elevado de ácido oleico no detendrá ese proceso.

• La única solución es eliminar por completo las grasas industriales, no sustituir una molécula procesada por otra: Zero Acre Farms promociona su producto como una opción mejor y más limpia, pero lo que su cuerpo necesita son grasas saturadas y estables como el ghee, el sebo o la mantequilla de animales alimentados con pastura. Estas grasas favorecen sus mitocondrias en lugar de comprometerlas. Elija grasas enteras, apropiadas para los humanos y que se ajusten a su cuerpo. Esa es la forma en la que se recupera la energía, no a través de sustituir los aceites vegetales por los que se cultivan en laboratorio.

Comience a reducir su consumo de AL con estos cambios sencillos

Si siente que su metabolismo está lento, su energía no es la misma de antes o su inflamación no se calma, es probable que el AL sea parte del problema. Esta grasa se acumula poco a poco en los tejidos y permanece allí. Sin embargo, eso no significa que no hay solución.

Lo que debe hacer es dejar de consumir más AL y darle a su cuerpo el espacio para comenzar a limpiar lo que ya está almacenado. No es necesario que cambie todos sus hábitos de la noche a la mañana, pero si debe hacer cambios específicos y consistentes que reduzcan el nivel de AL en su origen. Aquí le explicamos cómo empezar.

1. Elimine los aceites vegetales de su cocina y de los restaurantes: la mayor fuente de AL en su alimentación son los aceites vegetales como los de soya, canola, maíz, cártamo, girasol, semilla de uva y semilla de algodón. Estos aceites están en todas partes, sobre todo en los alimentos envasados y en las comidas de los restaurantes. Primero, elimine todos los productos de su despensa que contengan estos aceites

y cámbielos por grasas estables y bajas en AL, como ghee, aceite de coco, sebo de res o mantequilla de animales alimentados con pastura. Cuando se alimente fuera de casa, asuma que la mayoría de los alimentos contienen aceites vegetales, a menos que el restaurante indique lo contrario. Si no está seguro, pregunte si cocinarán sus alimentos con mantequilla o sin aceite. Le recomiendo mantener su consumo total de AL por debajo de 5 gramos al día, aunque lo ideal es que sea menos de 2 gramos.

2. Consuma carne de res y cordero, y evite el pollo y el cerdo: si consume mucho pollo o cerdo porque piensa que es más saludable que la carne roja, debe cambiar este hábito. A diferencia de las vacas y las ovejas, los pollos y los cerdos almacenan AL en su grasa de la misma forma que los humanos.

Eso significa que, si estos animales se alimentan de maíz y soya, también pasará a los humanos. Opte por carnes de animales rumiantes como carne de res y cordero alimentados con pastura, que tienen niveles mucho más bajos de AL. Compre huevos de gallinas criadas en pasturas que no sean alimentadas con maíz o soya. Estos productos son más difíciles de encontrar, pero valen la pena.

3. Reduzca su consumo de frutos secos, semillas y aceite de oliva: no es necesario que deje de consumir todas las grasas vegetales, pero sí debe ser estratégico. Las nueces, almendras, semillas de girasol y mantequillas de frutos secos tienen un contenido elevado de AL. Incluso las nueces de macadamia, aunque tienen un menor contenido de AL, son ricas en grasas monoinsaturadas que se oxidan con el calor o la luz.

El aceite de oliva y el aceite de aguacate también tienen un contenido elevado de AL y a menudo se mezclan con aceites de semillas más baratos. Si utiliza estos aceites, hágalo solo en aplicaciones frías y cantidades pequeñas. En lugar de eso, concéntrese en consumir frutas enteras, tubérculos y grasas animales limpias para satisfacer sus necesidades de grasa sin sobrecargar sus células.

4. Obtenga sus omega-3 del pescado azul, no del lino: si depende de la linaza o la chía para obtener omega-3, es hora de cambiar su estrategia. El AL inhibe la habilidad del cuerpo para convertir los omega 3 de origen vegetal en formas utilizables, EPA y DHA. El lino también contiene compuestos similares al estrógeno llamados lignanos, los cuales alteran las hormonas.

Consuma pescados pequeños y grasos como sardinas, salmón salvaje o caballa para obtener omega 3 directos y sin procesar. Estos favorecen su metabolismo, reducen la inflamación y ayudan a reparar las membranas celulares dañadas, sobre todo cuando ha reducido su consumo de AL.

5. Sea paciente, pero constante: el AL toma tiempo en abandonar su cuerpo. Una vez almacenado en el tejido graso, su vida media es de casi dos años. Esto significa que incluso si deja de consumirlo ahora, llevará tiempo ver resultados completos. Sin embargo, cada alimento sin AL ayuda a su progreso. Con el tiempo, sus mitocondrias funcionarán mejor, su piel tolerará con más facilidad la exposición al sol y su metabolismo comenzará a recuperarse.

Piense en este proceso a largo plazo. Cada buena elección que haga hoy lo alejará de la inflamación crónica y lo acercará a la reparación celular. No necesita ser perfecto, solo necesita ser persistente. Mantenga sus hábitos sencillos, concéntrese en ellos y bríndele a su cuerpo la libertad de sanar que le faltaba.

Preguntas frecuentes sobre los efectos del AL en la salud

P: ¿Por qué el AL es tan perjudicial para la salud?

R: El AL es una grasa poliinsaturada que se almacena en las membranas celulares y de grasa del cuerpo, donde permanece durante años. A diferencia de los carbohidratos o las proteínas, el cuerpo no lo quema con facilidad. El AL almacenado se descompone en subproductos tóxicos que dañan las mitocondrias, interrumpen la producción de energía y aumentan la inflamación. Este estrés celular a largo plazo promueve el aumento de peso, la resistencia a la insulina, el desequilibrio hormonal y las enfermedades crónicas.

P: ¿Qué alimentos tienen un contenido más elevado de AL y deberían evitarse?

R: Las principales fuentes de AL son los aceites vegetales como los de soya, maíz, girasol, cártamo, canola, semilla de uva y semilla de algodón. Se suelen utilizar en los alimentos envasados, alimentos fritos de restaurante, condimentos, aderezos para ensaladas e incluso productos de cuidado personal. Otros alimentos con contenido elevado de AL incluyen pollo, cerdo, frutos secos, semillas y aceites procesados como el de oliva y aguacate, sobre todo cuando han sido adulterados con aceites vegetales.

P: ¿El aceite de Zero Acre Farms es una alternativa segura a los aceites vegetales?

R: No. Aunque se comercializa como una opción más saludable, el aceite de Zero Acre Farms es transgénico y tiene un contenido muy elevado de ácido oleico, el cual es una grasa monoinsaturada que causa un daño similar a las mitocondrias cuando se consume en exceso. Este aceite altera la función de la cardiolipina en las mitocondrias y promueve el estrés oxidativo, al igual que el AL. Sustituir una grasa industrial por otra no resuelve el problema en su origen.

P: ¿Cómo puedo reducir mi consumo de AL y comenzar a revertir el daño?

R: Comience por eliminar los aceites vegetales de su cocina y revise las etiquetas de los ingredientes que compra. Prepare sus alimentos con grasas estables como ghee, sebo de res, aceite de coco o mantequilla de animales alimentados con pastura. Elija carnes de animales rumiantes como vacas y cordero en lugar de pollo o cerdo. Reduzca o evite consumir frutos secos, semillas y aceites como el de oliva y aguacate. Obtenga omega-3 del pescado azul en lugar de lino y evite los productos para el cuidado de la piel que se elaboren con aceites con un contenido elevado de AL.

P: ¿Cuánto tiempo tarda desintoxicarse del AL?

R: El AL tiene una vida media biológica de alrededor de dos años, lo que significa que tarda mucho tiempo en eliminarse de los tejidos. Sin embargo, cada alimento que no contenga AL ayuda a cambiar la composición de las grasas y favorece la reparación de las mitocondrias. Comenzará a experimentar mejoras en la energía, el control del peso, la claridad mental y la inflamación en cuestión de meses, pero la recuperación completa depende qué tan constante sea a lo largo del tiempo.