📝HISTORIA EN BREVE

  • Hace poco, una investigación descubrió que la disfunción mitocondrial en las células T daña el sistema inmunológico, lo que afecta la capacidad de combatir infecciones y enfermedades, como el cáncer
  • Este estudio estableció que la glucólisis es una forma poco efectiva de producir energía, que además crea especies reactivas de oxígeno (ROS) que dañan las células T
  • Los hallazgos sugieren que revertir el daño en las mitocondrias podría mejorar la respuesta inmunológica y la efectividad de las terapias contra el cáncer
  • Los dos factores principales que dañan la función de las mitocondrias son: consumir mucho ácido linoleico (AL) y tener niveles elevados de estrógenos
  • Algunas de las estrategias que podrían ayudar a mejorar la función de las mitocondrias incluyen, reducir el consumo de AL, controlar el estrés y tomar un suplemento de niacinamida

🩺Por el Dr. Mercola

Durante mucho tiempo, se dijo que el sistema inmunológico comienza a deteriorarse con la edad y que hay algunos factores del estilo de vida que podrían acelerar este proceso, pero según un estudio que se publicó en octubre de 20231 en la revista Nature Communications, la razón principal por la que el sistema inmunológico pierde su capacidad de funcionar de forma correcta es la disfunción mitocondrial, recuerde que las mitocondrias son la fuente de energía de las células, sobre todo las que se encuentran en las células T (un tipo de célula inmunológica).

Cuando hay problemas en las mitocondrias, las células T no reciben la energía que necesitan para realizar bien su trabajo, y eso provoca que el sistema inmunológico no funcione de forma correcta. Dado que su escudo de protección comienza a presentar fallas, se vuelve más vulnerable a las infecciones agudas y las enfermedades crónicas. Según el portal MedicalXpress:2

“Las infecciones crónicas y el sistema de defensa contra los tumores reducen los niveles de células T en el sistema inmunológico y, en este proceso, los linfocitos T dejan de funcionar poco a poco, lo que reduce su capacidad de respuesta contra el cáncer y otras las infecciones.
Esta investigación demostró que todo este problema se relaciona con las mitocondrias. Cuando falla la respiración mitocondrial, se produce una cascada de reacciones que provocan una reprogramación genética y metabólica de las células T, lo que daña su función”.

La buena noticia es que este estudio confirmó que este problema puede revertirse con ayuda de estrategias que mejoren la función de las mitocondrias.

La relación entre las mitocondrias y las células T

En términos simples, cuando su cuerpo combate una infección, las células inmunológicas T CD8+ se transforman en linfocitos T citotóxicos (CTL) que destruyen las células infectadas. Esta transformación requiere cambios en la expresión genética, la estructura celular y el uso de energía.

Sin embargo, en infecciones crónicas o cáncer, las células T pueden desgastarse o "agotarse", lo que provoca que se vuelvan menos efectivas. Este problema es el resultado de la falta de energía dentro de las células, sobre todo en las mitocondrias. Por lo tanto, ahora los investigadores buscan formas de revertir este problema de energía para ayudar a que las células T vuelvan a funcionar de forma correcta, lo que, a su vez, podría mejorar la efectividad de los tratamientos contra el cáncer. Georgi Dinkov, quien se especializa en el tema de la bioenergía, habló sobre estos hallazgos:3

"Hasta hace poco, el deterioro en la función inmunológica que se produce con la edad se relacionaba con el concepto simplista de "desgaste", y cuando personas jóvenes presentaban este problema, se decía que era a causa de una vulnerabilidad genética u otros factores de estilo de vida, como consumir alcohol o drogas.
En otras palabras, todo parece indicar que, hasta la fecha, la medicina no ha descubierto por qué la función inmunológica comienza a deteriorarse con la edad y las enfermedades ni tampoco cómo evitarlo.
Sin embargo, este estudio demuestra que la causa directa de este problema es bastante simple:  la disfunción mitocondrial. Cuando las células T (células inmunológicas que se producen en el timo) tienen mitocondrias que no funcionan de forma correcta, comienzan a depender de la glucólisis como fuente de energía.
La producción glicolítica de energía no es suficiente para activar las células T y, de hecho, este proceso puede dañarlas e incluso matarlas, ya que en la glucólisis se produce una gran cantidad de especies reactivas de oxígeno (ROS) que dañan estas células.
Además, el estudio demostró que la disfunción mitocondrial también afecta al sistema inmunológico (en un proceso que se conoce como 'agotamiento' de las células T), pero el daño se revirtió cuando las mitocondrias volvieron a funcionar de forma correcta".

Información básica sobre el metabolismo de la glucosa

Para entender mejor este tema, le diré qué es la “producción glicolítica de energía” y por qué es tan dañina. Todos los carbohidratos que obtiene de su alimentación se digieren y se transforman en glucosa, que es un tipo de azúcar. Como se muestra en la siguiente gráfica, la glucosa se puede metabolizar (quemar) de dos formas diferentes.

Primero, se metaboliza en piruvato, y luego, el piruvato puede entrar a la vía de la glucólisis en el citoplasma de la célula y producir lactato (esta es una vía de respaldo poco efectiva), o puede convertirse en acetil-CoA y dirigirse a la cadena de transporte de electrones de las mitocondrias.

Además, se sabe que las células de cáncer utilizan la vía de la glucólisis, que es la misma vía por la que pasa la glucosa cuando hay algún problema con las mitocondrias. En pocas palabras, esta es la misma vía que utiliza su cuerpo cuando alcanza su límite para producir ATP en las mitocondrias (que es la forma más efectiva y segura de producir energía).

Los efectos negativos de la glucólisis

Aunque la vía de la glucólisis es una gran alternativa para ciertos momentos en los que necesita obtener energía de manera rápida, jamás debería ser su mecanismo principal para quemar glucosa, ya que cuando este proceso se vuelve crónico activa las hormonas del estrés y promueve la resistencia a la insulina y la diabetes, lo que a su vez produce una gran cantidad de lactato como producto de desecho en lugar de CO2 y agua metabólica.

El lactato estimula el estrés reductor, lo que provoca un flujo de electrones inverso en las mitocondrias e incrementa los niveles de ROS entre un 3 % y 4 %, que es de 30 a 40 veces mayor que cuando las mitocondrias queman la glucosa. Y son los niveles elevados de ROS los que dañan y matan las células T.

Además, la glucólisis solo produce dos ATP por cada molécula de glucosa, lo que representa un 95 % menos de la energía que se generaría si la glucosa se metabolizara en las mitocondrias.

El efecto del azúcar depende de su fuente

Se dice que el azúcar incrementa el riesgo de cáncer porque las células cancerígenas prosperan con la glucólisis. No obstante, no toda la glucosa utiliza la vía de la glucólisis. Como se mencionó, la glucosa también se puede quemar en la cadena de transporte de electrones de las mitocondrias, que es la forma más efectiva de producir energía.

Cuando se trata de "la relación entre el azúcar y el cáncer", hay un aspecto fundamental, y es la fuente de los carbohidratos. Aunque en términos técnicos es correcto llamar azúcar a todos los carbohidratos, existe una diferencia radical entre las fuentes de los carbohidratos, por ejemplo: las frutas maduras y los almidones, al igual que las frutas enteras y el azúcar procesada y refinada (como el azúcar de mesa y el jarabe de maíz de alta fructosa).

Los azúcares refinados, así como muchos almidones, pueden producir endotoxinas en el intestino, lo que daña la función de las mitocondrias y activa el metabolismo del cáncer, mientras que la fructosa que contienen los alimentos enteros no suele producir endotoxinas.

Esta es una de las diferencias principales entre la azúcar refinada y la fructosa de la fruta madura, lo cual ayuda a explicar por qué los azúcares refinados incrementan el riesgo de cáncer, mientras que las azúcares naturales no producen este efecto dañino. Entonces, es muy importante que entienda que el azúcar en sí no es lo que incrementa el riego de cáncer, sino la disfunción de las mitocondrias y la oxidación de los ácidos grasos (metabolismo de las grasas en lugar de la glucosa).

La forma más efectiva y saludable de producir energía

Durante mucho tiempo, creí que las grasas se quemaban de manera más "limpia" que los carbohidratos (esta es una de las afirmaciones sobre la dieta cetogénica que no es cierta), pero después de analizar bien la información, entendí que no es así. Ahora entiendo que cuando la glucosa se quema en las mitocondrias, en realidad, se quema de una forma mucho más limpia que las grasas.

Por lo tanto, es muy importante mantener un índice de macronutrientes adecuado, ya que si la glucosa que consume siempre se descompone a través de la glucólisis, activará el metabolismo del cáncer. No solo eso, sino que también almacenará más grasa porque no se utiliza como energía.

Dicho esto, la forma más efectiva y saludable de producir energía es cuando las mitocondrias queman glucosa, y para asegurarse de que esto suceda, su consumo de grasa debe estar por debajo del 30 % de sus calorías totales. Esto se debe a que consumir muchas grasas provoca que la glucosa se descomponga a través de la glucólisis.

Si tiene resistencia a la insulina, lo que significa que tiene una mala flexibilidad metabólica, ese límite podría ser del 20 % o incluso del 10 %. Por lo tanto, si ese es su caso, lo ideal es reducir su consumo de grasas hasta que se resuelva su resistencia a la insulina. Después puede incrementarlo al 30 %.

Las células de cáncer prosperan con la vía de glucólisis

La razón por la que las células de cáncer utilizan la vía de la glucólisis es porque las mitocondrias no funcionan de forma correcta. Es decir, las mitocondrias están tan dañadas que no pueden quemar glucosa, lo que provoca que las células cáncer dependan del sistema de respaldo, la glucólisis, para sobrevivir. De esto se trata el efecto Warburg.

Además, cuando las mitocondrias dentro de las células T no funcionan de forma correcta, estas células se ven obligadas a depender de la glucólisis para producir energía, que es lo que causa que el sistema inmunológico falle y se debilite.

Como menciona el estudio, el agotamiento de las células T es una característica del cáncer, y ahora que sabemos que todo se relaciona con la disfunción mitocondrial, suena bastante lógico. El cáncer surge porque las mitocondrias de las células están muy dañadas y, a medida que se desarrolla esta enfermedad, las mitocondrias de las células T también empiezan a fallar.

Cuando las mitocondrias vuelven a funcionar de forma correcta, comienzan a satisfacer las necesidades de energía del cuerpo, lo que ayuda a restaurar la función inmunológica y combatir el cáncer, ya que se deja de depender de la glucólisis.

Dado que la disfunción mitocondrial es la base de todo, la forma más efectiva de optimizar su salud es implementar terapias metabólicas que aborden la causa subyacente, es decir, la razón por la que las células no pueden oxidar (quemar) azúcar en las mitocondrias. Cuando las mitocondrias vuelven a funcionar de forma correcta, comienzan a satisfacer las necesidades de energía del cuerpo, lo que ayuda a restaurar la función inmunológica y combatir el cáncer, ya que se deja de depender de la glucólisis.

Los factores que dañan la función de las mitocondrias

Hay cuatro factores principales que dañan la función de las mitocondrias:

  • Consumir mucho ácido linoleico (AL)
  • Tener niveles elevados de estrógenos
  • Exponerse a los campos electromagnéticos (CEM)
  • Tener niveles elevados de endotoxinas: los azúcares refinados y muchos almidones pueden causar disbiosis intestinal, que estimula la producción de endotoxinas. Y las endotoxinas dañan la función de las mitocondrias, lo que activa el metabolismo del cáncer (efecto Warburg), en el que la glucosa se quema a través de la glucólisis

Aunque todos estos factores influyen mucho en el daño en las mitocondrias, creo que el exceso de AL y los niveles elevados de estrógeno son las causas principales del problema. Esto se debe a que estos dos factores producen daños muy similares, ambos:

  • Incrementan los niveles de radicales libres que causan estrés oxidativo y dañan la capacidad de las mitocondrias para producir energía.
  • Aceleran la absorción de calcio dentro de la célula, lo que estimula la producción de óxido nítrico y superóxido, también crea peroxinitrito e incrementa los niveles de estrés oxidativo.
  • Incrementan los niveles de agua intracelular, lo que provoca que el cuerpo retenga más agua.
  • Reducen la tasa metabólica y dañan la glándula tiroides.

Casi todas las personas que viven en países en desarrollo tienen hasta 10 veces más AL en sus tejidos del que tenían sus antepasados hace 100 años. Esta grasa poliinsaturada (PUFA) es muy susceptible al daño oxidativo y produce radicales libres, como aldehídos reactivos en el cuerpo que destruyen las mitocondrias.

Estos metabolitos tóxicos de AL producen mucho estrés reductor debido a la acumulación de electrones en la cadena de transporte de electrones, lo que evita que los electrones lleguen a los complejos IV y V para crear ATP. Y debido a que el AL se incrusta en la membrana interna de las mitocondrias, se daña y pierde los protones que suelen acumularse en el espacio mitocondrial interno.

Este gradiente de protones activa el nanomotor en el complejo V para crear ATP. Ambos procesos se combinan y provocan que las mitocondrias dejen de funcionar y mueran de forma prematura. Por último, cuando come almidones, las bacterias en el intestino comienzan a alimentarse de este carbohidrato complejo, lo que produce endotoxinas que dañan las mitocondrias.

Las mejores estrategias para combatir este problema

Por último, si desea mejorar o restaurar la función de sus mitocondrias, le recomiendo las siguientes estrategias:

  • Reducir al máximo su consumo de AL, lo que puede hacer al evitar los alimentos procesados, los aceites vegetales, el pollo, el cerdo, las semillas y los frutos secos.
  • Obtener sus carbohidratos de fuentes saludables, como la fruta madura, la miel sin pasteurizar y el jarabe de arce.
  • Reducir la producción de lactato, mientras estimula la producción de dióxido de carbono, ya que tienen efectos opuestos.4
  • Controlar el estrés, ya que el estrés crónico estimula la liberación de cortisol, el cual daña la función de las mitocondrias e inhibe la biogénesis. En este caso, la progesterona es muy beneficiosa, ya que bloquea el cortisol.
  • Tomar un suplemento de niacinamida, ya que sus mitocondrias necesitan esta vitamina para producir energía. Le recomiendo que tome 50 mg de niacinamida tres veces al día.