📝    HISTORIA EN BREVE

  • La enfermedad de Hashimoto se desarrolla cuando el sistema inmunológico ataca las células sanas de la glándula tiroides, lo que provoca que se inflame; este trastorno se clasifica como un problema autoinmune
  • Lo mejor que puede hacer si tiene problemas de tiroides es reforzar y restaurar la función de esta glándula mientras regula su respuesta autoinmune
  • Llevar una alimentación saludable podría ayudar a controlar e incluso revertir los síntomas de hipotiroidismo, sobre todo comer alimentos de origen vegetal que tienen un alto contenido de antioxidantes y electrolitos
  • Si tiene la enfermedad de Hashimoto, le recuerdo que existen varias estrategias naturales que podrían ayudar a mejorar la función de su tiroides y optimizar su salud. La primera es optimizar sus niveles de yodo y selenio

🩺Por el Dr. Mercola

La tiroides es una glándula con forma de mariposa que se encuentra en la parte delantera de su cuello que forma parte de su sistema endocrino y se encarga de liberar las hormonas tiroideas. Su función principal es regular su metabolismo o la rapidez con la que su cuerpo transforma los alimentos en energía.

Las hormonas que produce la glándula tiroides influyen mucho en la salud, ya que controlan muchas de sus funciones más importantes, como la respiración, el estado de ánimo y la frecuencia cardíaca. Además, se relacionan con el metabolismo, lo que también afecta su peso.

La función de la tiroides

Su glándula tiroides secreta cuatro hormonas: T1, T2, T3 y T4, la numeración indica la cantidad de moléculas de yodo que tiene la hormona. Estas hormonas interactúan con otras hormonas, como la insulina, el cortisol y las hormonas sexuales.

Por su parte, el hipotálamo secreta la hormona liberadora de tirotropina (TRH), que hace que la glándula pituitaria libere la hormona estimulante de la tiroides (TSH), que luego hace que la tiroides libere la hormona T4. Hasta el 90 % de la hormona tiroidea se libera en la forma inactiva de T4, que después el hígado convierte en T3 con ayuda de una enzima. La T2 es la hormona tiroidea menos conocida, pero en la actualidad, se están realizando varios estudios sobre ella.

Cuando todo funciona de forma correcta, su cuerpo produce suficiente T4 que se convierte en T3, lo que ayuda a controlar el metabolismo de todas las células. Pero, cuando la glándula tiroides no funciona de forma correcta, sobre todo a causa de alguna enfermedad, se produce el problema de falta o exceso de estas hormonas. Y, uno de los trastornos más comunes con respecto a este problema es la enfermedad de Hashimoto.

¿Qué es la enfermedad de Hashimoto?

A este trastrono también se le conoce como como tiroiditis de Hashimoto, tiroiditis autoinmune crónica o tiroiditis linfocítica y es uno de los problemas de tiroides más comunes en los Estados Unidos, ya que afecta hasta a 14 millones de personas. Esta enfermedad se desarrolla cuando el sistema inmunológico ataca las células sanas de la glándula tiroides, lo que provoca que se inflame. Y, aunque involucra a la tiroides, se clasifica como un trastorno autoinmune.

Lo normal es que el sistema autoinmune proteja nuestro cuerpo de las amenazas como los virus y bacterias. Pero, en la enfermedad de Hashimoto este sistema ataca por error la tiroides, lo que deteriora su función y provoca que no produzca suficientes hormonas, lo que puede causar hipotiroidismo. Por tanto, el cuerpo deja de funcionar de forma correcta y, en otros casos, aunque son menos comunes, podría causar hipertiroidismo.

En 1912, Hakaru Hashimoto, un médico japonés, identificó por primera vez este trastorno y lo denominó “struma linfomatosa”. Por desgracia, falleció antes de que su descubrimiento se volviera tan popular como lo es en la actualidad, aunque su trabajo se inmortalizó cuando la enfermedad recibió su nombre.

Los síntomas y los factores de riesgo de la enfermedad de Hashimoto

Aunque la enfermedad de Hashimoto puede desarrollarse a cualquier edad, es más común entre personas de mediana edad, sobre todo mujeres, y suele diagnosticarse entre los 30 y 50 años. En algunos casos, puede tener un componente genético, por lo que podría ser hereditaria. Tener otras enfermedades autoinmunes como diabetes tipo 1 y artritis reumatoide también incrementa el riesgo de este trastorno.

La enfermedad de Hashimoto no se manifiesta de inmediato, por lo que puede tardar meses o incluso años en detectarse. Cuando la enfermedad comienza a progresar, podría experimentar síntomas de hipotiroidismo, como:

Fatiga

Adelgazamiento y resequedad en el cabello

Aumento de peso

Resequedad en la piel

Dificultad para tolerar el frío

Menstruación abundante o irregular o problemas de fertilidad

Dolor en los músculos y articulaciones

Frecuencia cardíaca lenta

Estreñimiento

 

La inflamación de la tiroides puede provocar que la parte frontal del cuello se vea abultada. Este agrandamiento de la tiroides se conoce como bocio y puede provocar molestias en la garganta, aunque en algunos casos no causa dolor.

La alimentación es fundamental para controlar esta enfermedad

En la medicina convencional, la enfermedad de Hashimoto suele “controlarse” con ciertas hormonas de prescripción, como la levotiroxina. El problema con este enfoque es que solo enmascara los síntomas y no trata el problema subyacente.

Por esa razón, lo mejor que puede hacer si tiene problemas de tiroides es reforzar y restaurar la función de esta glándula mientras regula su respuesta autoinmune. Esto se puede lograr con estrategias naturales como llevar una alimentación apropiada, controlar los factores del estilo de vida y obtener suficientes nutrientes.

Llevar una alimentación apropiada y obtener suficientes nutrientes puede ayudar a controlar e incluso revertir los síntomas del hipotiroidismo. A las personas con la enfermedad de Hashimoto se les recomienda consumir muchos alimentos de origen vegetal con un alto contenido de antioxidantes y electrolitos, como sodio y potasio, (recuerde que casi todas las personas deberían consumir frutas con moderación debido a que contienen mucha fructosa). Algunos ejemplos incluyen:

Calabaza

Pimientos

Zanahorias

Ejotes

Chícharos

Tomates

Apio

Pepino

Espárragos

Berenjena

Uvas moradas

Mango

Granada

Moras azules

Piña

Kiwi

Manzana

Frutas cítricas

Cerezas

Chabacano

 

A las personas con problemas de tiroides se les recomienda evitar los vegetales crucíferos, ya que se dice que podrían ser bociógenos, lo que significa que pueden deteriorar la función tiroidea. Pero, consumirlos con moderación no dañará la tiroides. Según la Dra. Ayla Bakar, especialista en endocrinología en Northwestern Medicine:

"[T]endría que consumir una cantidad demasiado alta y poco realista de estos vegetales para que interfieran con el yodo y con la subsecuente producción de hormonas en la tiroides".

Pero, como siempre, lo que NO come es tan importante como lo que come. En el caso de los problemas de la tiroides, los alimentos procesados son una gran amenaza, ya que contienen muchos componentes que dañan la tiroides, como el gluten, la soya sin fermentar, los ingredientes transgénicos y el bromo (aditivo), que altera el sistema endocrino.

El yodo y el selenio son grandes aliados contra la enfermedad de Hashimoto

El yodo es un mineral esencial para la tiroides, ya que se requiere para producir hormonas. Repito, el yodo es muy importante para prevenir trastornos de la tiroides como la enfermedad de Hashimoto y la fibromialgia. En el caso del cáncer, el yodo induce la apoptosis, lo que significa que hace que las células de cáncer se autodestruyan. Este oligoelemento también influye en el desarrollo del esqueleto, el cerebro y otras partes del cuerpo. 

Pero, la sal yodada no es la mejor fuente de yodo, además de que no se absorbe bien, incrementa el riesgo de una serie de problemas de salud. Algunas fuentes saludables de yodo incluyen los vegetales marinos y algas, el yogurt orgánico y la leche sin pasteurizar de vacas alimentadas con pastura, la sal marina celta y los huevos de gallinas camperas.

Mientras tanto, el selenio produce efectos antioxidantes y metabólicos en la glándula tiroides, tales como ayudar a reducir la inflamación, regular las respuestas inmunológicas y minimizar el riesgo de enfermedades crónicas. Algunas fuentes saludables de este mineral incluyen alimentos como el salmón salvaje de Alaska, las nueces de Brasil, las semillas de girasol, la cebolla, el ajo y los tomates.

Además de estos dos, la tirosina es otro nutriente muy importante. Este aminoácido influye en casi todas las proteínas del cuerpo y se requiere para producir ciertas sustancias químicas en el cerebro. También regula la tiroides y podría influir en su estado de ánimo. La tirosina se encuentra en alimentos como los plátanos, los productos de aves de corral, los huevos orgánicos, las semillas de calabaza, el salmón salvaje y el aguacate.

Algunas estrategias naturales para controlar la enfermedad de Hashimoto

Si tiene la enfermedad de Hashimoto, le recuerdo que existen varias estrategias naturales que podrían ayudar a mejorar la función de su tiroides y optimizar su salud, que incluyen:

  • Ashwagandha. Un adaptógeno conocido que se ha utilizado en la medicina ayurvédica durante miles de años, ya que ayuda al cuerpo a enfrentar las amenazas gracias a que produce un equilibrio saludable en las hormonas, el metabolismo y el sistema inmunológico. Esta hierba proviene de Asia y la India.

La raíz de la planta tiene el mayor contenido de componentes beneficiosos, por esa razón es la parte que suele utilizarse como ingrediente en los suplementos. Protege su cerebro del estrés oxidativo, reduce sus niveles de cortisol e incluso estimula la energía y refuerza la salud de las mitocondrias. Según un estudio, "la ashwagandha podría ayudar a normalizar los índices de tiroides en pacientes con hipotiroidismo subclínico".

  • Ginseng coreano (Panax ginseng). Al igual que la ashwagandha, esta hierba adaptógena tiene propiedades beneficiosas que bloquean la producción excesiva de T3 inversa (rT3), una forma inactiva de la hormona que puede causar síntomas de hipotiroidismo. En Asia, se desarrolló una preparación de ginseng fermentado que se absorbía mejor, más rápido y permanecía en el cuerpo por más tiempo.

Un estudio que analizó el impacto de esta preparación de ginseng fermentado encontró que producía efectos importantes en los niveles de la hormona tiroidea, mientras que las preparaciones que se administraron por vía intravenosa produjeron mejores resultados clínicos, un incremento saludable en los niveles de T3 y T4 y una reducción de rT3.

  • Guggul. Un extracto que se obtiene de la savia del árbol de mirra indio (Ommiphora Mukul), esta sustancia natural mejora la conversión de la hormona T4 en T3 (el cuerpo solo utiliza T3, que es la forma activa de la hormona tiroidea).

En un modelo animal, los investigadores descubrieron que las ratas que recibieron guggul, absorbieron mejor el yodo de los alimentos y tuvieron una mayor actividad de las enzimas tiroideas con un mayor consumo de oxígeno.

El suplemento también incrementó la concentración en sangre de la hormona T3 y estimuló la actividad de la enzima que se encarga de convertir la T4 en T3. Pero, lo mejor es que evite el guggul durante el embarazo y la lactancia, o bien, consulte a su médico antes de tomarlo.

Otras dos estrategias que podrían mejorar la función tiroidea

Aunque la alimentación y el equilibrio adecuado de nutrientes son los dos factores clave para controlar la enfermedad de Hashimoto, hay ciertos factores del estilo de vida que también podrían ayudar a que este problema de salud no empeore. Por ejemplo:

  • Utilizar un filtro de agua de alta calidad. El perclorato y el fluoruro son dos sustancias químicas que dañan la salud de la tiroides porque evitan la absorción de yodo en esta glándula, y ambas son muy comunes en el suministro de agua. Además de ralentizar el desarrollo del cerebro en los bebés, el perclorato también impide la absorción de yodo en la glándula tiroides, lo que reduce la producción de hormonas tiroideas.

Por otra parte, un estudio que se realizó en el Reino Unido encontró una fuerte correlación entre las áreas que contienen más fluoruro y el riesgo de desarrollar hipotiroidismo. De hecho, en las áreas donde los niveles de fluoruro excedían los 0.3 miligramos por litro (mg/l), el riesgo de hipotiroidismo era 30 % mayor.

Aunque, sin importar si tiene un problema de tiroides o no, siempre es mejor utilizar un sistema de filtración de agua de alta calidad. Para asegurarse de obtener el agua más pura posible, filtre el agua tanto en el punto de entrada como en el punto de uso. Esto significa filtrar toda el agua que ingresa a la casa para luego filtrarla una vez más en el fregadero y la ducha.

  • Reducir su exposición al bromo. Al parecer, el bromo ha influido mucho en el creciente problema de insuficiencia de yodo. El bromo es un ingrediente muy común en pesticidas, plásticos, productos horneados, sodas y retardantes de llamas.