HISTORIA EN BREVE

· En las personas del estudio, se demostró que comer más de dos porciones de hongos a la semana redujo el riesgo de deterioro cognitivo leve (DCL) en un 50 %. Los datos demuestran que las personas con DCL mayores de 60 años tienen niveles más bajos de ergotioneína, un antioxidante que por lo general se encuentra en los hongos

· Los hongos contienen ergotioneína y glutatión, también conocidos como el "antioxidante maestro". Estos podrían protegerlo contra enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer, enfermedades del corazón y demencia; los países que incluyen los niveles más altos de ergotioneína en su alimentación tienen un riesgo menor de sufrir enfermedades neurodegenerativas y viceversa

· Robert Beelman, profesor de ciencia de los alimentos en Penn State, cree que el micelio del hongo libera ergotioneína en el suelo y tiene la clave para relacionar un suelo saludable con cultivos saludables y la salud humana; esta relación se interrumpe con las técnicas agrícolas tradicionales y se puede restablecer con prácticas agrícolas regenerativas

· Los hongos también contienen betaglucanos, los cuáles desempeñan un papel muy importante en la salud inmunológica y protección viral, la resistencia a la insulina, presión arterial alta y la obesidad. Es importante que siempre elija hongos orgánicos o cultive los suyos, ya que los hongos absorben muy fácil los contaminantes del aire y del suelo

Por el Dr. Mercola

El deterioro cognitivo leve (DCL) puede influir en su vida y en su capacidad para vivir de forma independiente si la afección progresa a demencia. Sin embargo, es recomendable consumir hongos de manera frecuente para ayudar a proteger su cerebro.

El DCL es un deterioro ligero en las capacidades cognitivas que aumenta el riesgo de desarrollar demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer, aunque de ninguna manera es una garantía.  De acuerdo con la Asociación de Alzheimer,1alrededor del 18 % de las personas de 60 años o más sufren deterioro cognitivo leve. Además, el 15 % de esas personas desarrollarán demencia dentro de un año.

Todo el mundo olvida cosas de vez en cuando. El hecho de extraviar las llaves de vez en cuando no es motivo de alarma. Sin embargo, es posible que olvidar eventos importantes o información que por lo general habría recordado, como conversaciones o citas, sea un signo de DCL.

Las personas con DCL también presentan más problemas para tomar decisiones acertadas o determinar la secuencia de pasos necesarios para completar una tarea. De acuerdo con la Asociación de Alzheimer,2existen dos tipos de DCL de acuerdo a las habilidades de pensamiento que daña la afección. Por lo general, el DCL amnésico afecta a la memoria, mientras que el DCL no amnésico afecta a las habilidades de pensamiento que no se relacionan con la memoria.

Si le diagnosticaron DCL, tenga en cuenta que algunos casos no progresan y los estudios descubrieron que algunas personas pueden mejorar. 3 Algunos ejemplos que pueden ayudar a aumentar su capacidad intelectual incluyen el ejercicio regular, una alimentación adecuada y actividades mentales y socialmente estimulantes. Y, como también ha demostrado la investigación, comer hongos podría ayudar a prevenir el deterioro cognitivo leve.

El efecto neuroprotector de los hongos podría prevenir el retraso cognitivo

Durante el envejecimiento, la estructura y la función del cerebro cambian, pero por lo general, esto no provoca el DCL. Existen varias estrategias para proteger su función cognitiva, y una de ellas podría ser comer hongos. Los hongos se han empleado en la medicina tradicional durante varias décadas. Sin embargo, fue hasta 1970 que se diferenció a los hongos de la flora de manera oficial y se les reconoció como un reino biológico independiente. 4

Quienes estudian a los hongos consideran que su naturaleza se acerca más a la de los animales que a la de las plantas. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos,5las personas comen casi 3 libras de hongos frescos cada año. Los hongos contienen muchos nutrientes que son importantes para la salud humana, entre ellos, la ergotioneína.

La ergotioneína es un antioxidante muy potente que se absorbe en el tracto gastrointestinal y se distribuye por todo el cuerpo. Un estudio realizado en animales6 descubrió que administrar de manera continua la ergotioneína tenía efectos antidepresivos en ratones y que el uso del extracto mejoraba la función de la memoria en humanos y ratones. Otro estudio con animales7publicado en 2018 encontró una acumulación de uno de los metabolitos de ergotioneína en el cerebro.

Investigaciones anteriores8con participantes de Noruega de 70 a 74 años demostraron que consumir más hongos puede mejorar el rendimiento cognitivo. Otro estudio epidemiológico9de los participantes de Japón de 65 años o más descubrió que las personas que comían hongos al menos tres veces a la semana se "relacionaban con un riesgo menor de sufrir demencia incidente, incluso después de ajustar algunos posibles factores de confusión".

Otro estudio10realizado en Singapur recopiló datos de 663 participantes de 60 años o más y comparó a los que comían hongos menos de una vez a la semana con los que comían más de dos porciones a la semana. Descubrieron que las personas que comían más hongos tenían un riesgo 50 % menor de desarrollar DCL,11que fue independiente de los factores de confusión que incluyeron el tabaquismo, consumo de alcohol y la presión arterial alta.

Los niveles de ergotioneína disminuyen en personas mayores de 60 años con DCL. Los investigadores concluyeron:12"la disminución de ET [ergotioneína] en la sangre podría indicar que el nivel bajo de ET es un factor de riesgo de neurodegeneración en los adultos mayores". Si los niveles bajos se invierten, podría explicar cómo algunas personas que se diagnostican con deterioro cognitivo leve parecen recuperar la función cognitiva.

Un estudio13publicado en 2022 en la revista Neurology monitoreo a 2 903 participantes que tenían una función cognitiva normal en el momento de la inscripción durante un promedio de 6.3 años. Durante ese tiempo 752 desarrollaron DCL. Descubrieron que las personas con más años de educación, mayores ingresos o más actividades de ocio tenían un riesgo menor. Después de un promedio de 2.4 años de seguimiento, descubrieron que el 47.9 % de las personas con DCL ya no cumplían con los criterios.

La ergotioneína y el glutatión promueven la longevidad

Los hongos contienen muchos nutrientes y proporcionan minerales esenciales como manganeso, cobre, zinc, selenio, magnesio y hierro. 14También tienen un alto contenido de potasio y azufre, así como muchas de las vitaminas B. 15

Las variedades de hongos también tienen antioxidantes que otras plantas de hongos no tienen, como la ergotioneína y el glutatión,16también llamado el "antioxidante maestro".17Como se señaló en The Guardian:18

"Los científicos creen que [la ergotioneína y el glutatión] podrían ayudar a proteger el cuerpo contra las enfermedades de la vejez, como el cáncer, enfermedad coronaria y la enfermedad de Alzheimer".

En un comunicado de prensa posterior a la publicación de Food Chemistry, Robert Beelman, profesor emérito de ciencia de los alimentos y director del Penn State Center for Plant and Mushroom Products for Health, dijo:19

"Descubrimos que, sin lugar a dudas, los hongos son la fuente alimenticia más rica en estos dos antioxidantes y que algunos tipos contienen más que otros.
Existe una teoría que se conoce como la teoría de los radicales libres del envejecimiento, que ha existido durante mucho tiempo y dice que cuando oxidamos nuestros alimentos para producir energía, se producen varios radicales libres que son productos secundarios de esa acción y muchos son muy tóxicos.
El cuerpo tiene mecanismos para controlar la mayoría, incluyendo la ergotioneína y el glutatión, pero tarde o temprano se acumulan lo suficiente como para causar daño, que se ha relacionado con muchas de las enfermedades del envejecimiento, como el cáncer, enfermedad coronaria y el Alzheimer".

Beelman enfocó sus estudios en su relación con las enfermedades neurodegenerativas y señala que, en países como Francia e Italia, donde las personas consumen más ergotioneína en su alimentación, existe una incidencia menor de enfermedades neurodegenerativas. En comparación con en países donde la cantidad que consumen en su alimentación es baja, existe una probabilidad mayor de sufrir enfermedades como el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. 20

"Pero, no se sabe sí solo es una correlación o es algo causal. Sin embargo, es algo digno de análisis, sobre todo porque la diferencia entre los países con menores tasas de enfermedades neurodegenerativas es de alrededor de 3 miligramos por día, lo que equivale a unos cinco hongos diarios".

Comer dos hongos al día podría reducir su riesgo de desarrollar cáncer

Además de que los hongos reducen el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas, también lo protegen del cáncer. Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania realizaron una revisión bibliográfica y un metaanálisis cuyo objetivo era 19evaluar la relación entre el riesgo de cualquier tipo de cáncer y el consumo de hongos.

Una evaluación de la investigación desde el 1 de enero de 1966 hasta el 31 de octubre de 2020 arrojó 17 estudios que cumplieron con los criterios de inclusión. Los análisis de datos de más de 19 500 pacientes con cáncer22 demostraron que las personas que consumían más hongos tenían un menor riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer. También encontraron una relación específica entre el alto consumo de hongos y el bajo riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Los investigadores escribieron que esto podría deberse "a la pequeña cantidad de estudios que examinaron las relaciones del consumo de hongos con otros tipos de cáncer específicos del sitio".23En un comunicado de prensa24 dijeron que las personas que comieron 18 gramos de hongos, o alrededor de un octavo a un cuarto de taza todos los días, tenían un riesgo 45% menor de desarrollar cáncer.

¿Los hongos relacionan un suelo saludable con personas saludables?

Cuenta la leyenda que, en una ocasión, el fundador del Rodale Institute y promotor de la agricultura orgánica escribió lo siguiente 25en una pizarra: “suelo saludable = alimentos saludables = personas saludables”. A pesar de que el concepto es lógico, los científicos no habían establecido una conexión probatoria hasta hace poco.

Un estudio26en Environmental Science, publicado el 27 de enero de 2022, reveló los resultados de ocho pares de granjas regenerativas y convencionales en ocho estados de los Estados Unidos. Cada granja regenerativa se emparejó con una granja convencional vecina que sembró la misma variedad de cultivo.

Las regenerativas combinaron la siembra directa, las rotaciones y los cultivos de cobertura. Como era de esperar, se descubrió que los productos de estas granjas agrícolas eran mucho más saludables y tenían niveles más altos de ciertos minerales, vitaminas y fitoquímicos.

A pesar de que existen algunas personas que no comen hongos, todos tenemos ergotioneína en nuestro cuerpo. 27Es importante destacar que los hongos son la principal fuente alimenticia de ergotioneína. Beelman empezó a plantear esta pregunta: ¿cómo es posible que todo el mundo tenga ergotioneína en su cuerpo si hay personas que no comen hongos? 28

Él y sus colegas plantearon la hipótesis de que la ergotioneína de los hongos se absorbía por los cultivos a través de la asociación subterránea con el micelio, los cuáles son los hilos fúngicos que existen debajo de la superficie del suelo. Cuando los animales comen plantas ricas en ergotioneína, esta sustancia se vuelve parte de la carne.

Beelman planteó la hipótesis de que podría ser así como se encuentra el antioxidante en la población humana. Ellos colaboraron con el Rodale Institute para medir los niveles de ergotioneína en la avena y separaron los cultivos en función de la intensidad de la labranza del suelo. 29Los datos mostraron que la avena que se cultiva en tierras labradas tenía 33 % menos que la que se cultivada en tierras sin labrar.

Beelman cree que esto demuestra una relación muy evidente entre el suelo, el cultivo y la salud del ser humano. “Cuando se labra la tierra, se reduce la cantidad de ergotioneína que llega al cultivo. A decir verdad, no se había mostrado una conexión específica, pero me parece que esto demuestra que sí existe”, aseguró. 30

Los betaglucanos de los hongos tienen muchos efectos

Un analisis quimico31de hongos por la Universidad de Illinois en Champaign, Illinois, demostró que los hongos también contienen muchos beta-glucanos. El análisis demostró que los hongos portobello tenían casi el doble de la cantidad de la mayoría de los otros hongos. Los beta-glucanos son un polisacárido natural, los cuales son conocidos por desempeñar una función en la presión arterial alta, la obesidad y la resistencia a la insulina.  32

Investigaciones anteriores también demostraron que los betaglucanos son indispensables para prevenir infecciones virales, como el resfriado común y la gripe. Por ejemplo:

· Un estudio realizado en 2013 descubrió que tomar 900 mg de betaglucanos en forma de levadura de cerveza durante 16 semanas redujo en un 25 % la tasa de infecciones por resfriado y alivió en un 15 % los síntomas en las personas que se enfermaron. 33

· Los corredores que tomaron 250 mg de betaglucanos que contienen levadura de cerveza durante 28 días después de un maratón tuvieron una probabilidad 37 % menor de contraer un resfriado o síntomas de gripe comparados con los que tomaron un placebo.  34

· Las personas que tomaron 250 mg de betaglucanos por día durante 90 días tuvieron 43 días menos de síntomas de infección del tracto respiratorio superior en comparación con las que tomaron un placebo. 35

· Un estudio en animales realizado en 2015 descubrió que alimentar a los ratones con betaglucanos durante dos semanas "redujo los efectos de la infección por influenza en la mortalidad total". 36 De acuerdo con los autores, "estos efectos son el resultado de estimular la reacción tanto celular como humoral, lo que da como resultado una carga viral más baja".

Además de ayudar a combatir las enfermedades virales, los betaglucanos también mejoran la diversidad microbiana en el intestino al actuar como un prebiótico. En un estudio, 37los betaglucanos mejoraron la tasa de crecimiento de Lactobacillus plantarum en el intestino tanto en circunstancias sanas como de estrés.

También lograron proteger a los probióticos del estrés gastrointestinal causado por un pH más bajo, sales biliares y enzimas digestivas. Esto podría aumentar la tasa de supervivencia de los probióticos a medida que viajan por el sistema digestivo. Puede encontrar betaglucanos en forma de suplemento, pero, como siempre, es mejor obtener este tipo de fibra de fuentes de alimentos enteros como hongos, levadura de cerveza o algas marinas. 38

Elija la opción orgánica o cultive sus propios hongos

Le recomiendo mucho incorporar hongos en su alimentación, ya que son una excelente adición a cualquier ensalada y combinan muy bien con todo tipo de carne de animales de pastoreo y pescado salvaje. Sin embargo, es muy importante que elija hongos cultivados de forma orgánica, ya que los hongos absorben muy fácil los contaminantes del aire y del suelo.

Cultivar sus propios hongos es una excelente opción y una alternativa mucho más segura que recolectar hongos silvestres. Aunque la idea de buscar comida podía sonar divertida, no existen reglas simples para distinguir entre hongos tóxicos y comestibles. De acuerdo con Medscape, en más del 95 % de los casos39 donde se reportó toxicidad, los recolectores de hongos se han confundido con un hongo venenoso.

La gravedad del envenenamiento puede variar, pero el más tóxico proviene de los hongos de la familia Amanita.40  No existe ningún antídoto para la intoxicación por amatoxina, por lo que si sospecha que alguien consumió un hongo que contiene amatoxina, no debe esperar a que aparezcan los síntomas y es necesario buscar un tratamiento de emergencia lo más rápido posible.

Existen algunos medicamentos que podrían ayudar a disminuir la gravedad del veneno,41pero no siempre funcionan. El más famoso de estos hongos letales es el hongo del sombrero de la muerte, 42 el cuál podría matar a más personas cada año que cualquier otro tipo de hongo.