📝HISTORIA EN BREVE
- El entrenamiento intenso agota con rapidez los sistemas de energía celular de los que dependen sus músculos, lo que hace que la potencia disminuya y la recuperación se ralentice mucho antes de que se sienta sobreentrenado
- La coenzima Q10 (CoQ10) es necesaria para la producción de energía dentro de las mitocondrias, y el ejercicio de alta intensidad constante reduce la CoQ10 más rápido de lo que el cuerpo puede reemplazarla
- Los estudios en atletas entrenados y de élite demuestran que apoyar el consumo de CoQ10 mejora la fuerza, ayuda a mantener la potencia a medida que aumenta la fatiga y reduce los signos de daño muscular después de entrenamientos intensos
- Los niveles de CoQ10 en la sangre no reflejan la cantidad que llega a las células de los músculos, y su llegada a las mitocondrias es fundamental para obtener los beneficios de rendimiento y recuperación
- Las formas de CoQ10 formuladas para una mejor distribución celular brindan más energía utilizable con dosis más bajas, lo que hace que el entrenamiento se sienta más fluido y la recuperación más confiable
🩺Por el Dr. Mercola
El entrenamiento duro agota su cuerpo más rápido de lo que la mayoría de las personas creen. Durante el ejercicio intenso, las células musculares aumentan de forma drástica la renovación energética, y ese aumento genera una tensión en los sistemas que mantienen estable la forma de generar potencia. Cuando esos sistemas fallan, el rendimiento disminuye, la recuperación se ralentiza y se genera un dolor persistente que se agrava con el tiempo.
En el centro de esta descomposición se encuentra la coenzima Q10 (CoQ10, también conocida como ubiquinona), que es un compuesto liposoluble del que dependen las células para convertir el combustible en energía utilizable dentro de las mitocondrias. Obtiene cantidades pequeñas de alimentos como vísceras, carnes rojas y pescado graso, pero los niveles disminuyen de manera constante con la edad, el estrés continuo y las cargas de entrenamiento elevadas constantes.
Cuando la demanda supera la oferta, los músculos pierden eficiencia mucho antes de que se sienta sobreentrenado. Esta desconexión aparece a menudo en conversaciones sobre rendimiento y recuperación. Las personas asumen que la fatiga significa que necesitan más esfuerzo, estimulantes o más días de descanso, cuando el verdadero problema es el agotamiento del combustible celular.
Una vez que esa brecha aumenta, cada entrenamiento se siente más pesado de lo que debería y el progreso se ralentiza a pesar del entrenamiento constante. Es por esto que los investigadores comenzaron a probar estrategias con CoQ10 bajo estrés de entrenamiento real, midiendo cómo los cambios en la disponibilidad de energía se manifiestan como diferencias en potencia, fatiga y daño muscular.
La CoQ10 mejora el rendimiento en el entrenamiento
Un estudio publicado en la revista Antioxidants evaluó si dos semanas de uso de CoQ10 modificaron la fuerza generada, la percepción de la fatiga y el daño muscular después de episodios de entrenamiento extenuante constantes.1 Los investigadores se enfocaron en las condiciones de entrenamiento que reflejan el estrés físico del mundo real en lugar de protocolos de laboratorio, que es lo que importa si levanta pesas, entrena duro o realiza un trabajo físicamente exigente.
Los investigadores se propusieron responder una pregunta: cuando la intensidad del entrenamiento aumenta ¿apoyar la energía celular reduce el deterioro y mejora el rendimiento, o el cuerpo se ve afectado sin importar el apoyo? En el ensayo participaron cien bomberos varones sanos de Granada (España). Este grupo entrena de forma regular, pero aun así experimenta fatiga, dolor y caídas en el rendimiento cuando aumentan las cargas de trabajo, lo que refleja lo que enfrentan muchos adultos activos.
• Los participantes que tomaron CoQ10 superaron de forma consistente al grupo de placebo: los participantes que recibieron 200 miligramos (mg) por día de CoQ10 completaron más repeticiones y levantaron cargas promedio más pesadas durante el entrenamiento con pesas en circuito de alta intensidad.
Aunque el grupo de CoQ10 trabajó más, sus índices de esfuerzo percibido se mantuvieron similares a los del grupo de placebo: trabajaron más duro sin sentir que se esforzaban más. Las mejoras aparecieron dentro del período de suplementación de dos semanas, no después de meses de uso.
• Las métricas objetivas de fuerza y potencia confirmaron el efecto sobre el rendimiento: los investigadores midieron la potencia máxima, la velocidad de movimiento y la fuerza durante ejercicios de press de banca. Los usuarios de CoQ10 mostraron mayor potencia y fuerza máxima en varios puntos durante la prueba.
Los niveles de potencia se mantuvieron elevados incluso cuando se acumuló la fatiga. Si bien ambos grupos experimentaron disminuciones durante las sesiones posteriores, el grupo de CoQ10 mantuvo valores más altos en diversas series y días de prueba. Esto refleja una mayor resiliencia y no sólo un impulso.
• La CoQ10 redujo los signos de daño muscular: los análisis de sangre mostraron marcadores más bajos de degradación muscular después del ejercicio intenso en el grupo de CoQ10, lo que indica que los músculos estaban mejor protegidos del estrés del entrenamiento. La brecha más clara entre los grupos se observó después del segundo día de entrenamiento intenso, cuando la fatiga acumulada alcanzó su punto máximo.
Esto sugiere que la CoQ10 ayuda más cuando las demandas de recuperación se acumulan. El ejercicio intenso aumenta la producción de radicales libres dentro de las fibras musculares, lo que daña las membranas y las proteínas. La CoQ10 disminuyó esta carga oxidativa, lo que limito la fuga de proteínas musculares al torrente sanguíneo.
• La producción de energía mitocondrial explica gran parte del efecto: la CoQ10 se encuentra dentro de la cadena de transporte de electrones mitocondrial, que promueve la producción de trifosfato de adenosina (ATP), es decir, el combustible que utilizan los músculos. Una mayor disponibilidad apoya una contracción sostenida bajo carga. Al apoyar la función mitocondrial, la CoQ10 ayudó a los músculos a reciclar energía más rápido entre contracciones.
Esto explica por qué la potencia y la velocidad disminuyeron menos en las distintas series. La mejora del flujo sanguíneo también contribuyó a la estabilidad del rendimiento. El estudio relaciono el uso de CoQ10 con una mejor señalización del óxido nítrico y la vasodilatación, lo que mejora el suministro de oxígeno y nutrientes durante el ejercicio. Una mejor entrega significa menos fatiga inicial.
El ejercicio intenso agota con rapidez las reservas de antioxidantes
De manera similar, una investigación publicada en Redox Report: Communications in Free Radical Research analizó cómo una sesión de ejercicio intenso altera el estrés oxidativo y el equilibrio celular.2 El estudio analizó cómo 40 minutos de carrera sostenida de alta intensidad afectaban los marcadores de estrés bioquímico y celular en atletas entrenados, y si un mes de suplementación con CoQ10 podría influir en esas respuestas.
Los investigadores se enfocaron en lo que sucede dentro de la sangre y las células inmunitarias justo después de un trabajo de resistencia intenso. En lugar de preguntar si los atletas corrían más rápido, el estudio midió los cambios en la química sanguínea, el estado antioxidante y las señales de estrés celular antes y después del ejercicio, y durante la recuperación. Los participantes incluyeron 21 jugadores de rugby competitivo que completaron las fases de placebo y CoQ10.
• El efecto más inmediato involucró cambios bruscos en la química sanguínea después del ejercicio: después de una sola carrera de alta intensidad, los marcadores de daño muscular aumentaron de forma considerable, lo que revela estrés muscular agudo. Al mismo tiempo, más del 75 % de los participantes experimentaron una disminución en los niveles de CoQ10 después del ejercicio.
• Este agotamiento ocurrió de manera rápida y constante: los investigadores documentaron una caída del 3.6 % al 4.5 % en el CoQ10 circulante justo después del ejercicio cuando no se utilizó ningún suplemento. Esa tasa confirma que el estrés de resistencia agota las reservas antioxidantes durante una sola sesión, no a lo largo de semanas, que es una de las razones por las que exagerar con el ejercicio intenso suele ser contraproducente.
• La suplementación mantuvo la disponibilidad de antioxidantes: después de un mes de uso de CoQ10, los atletas mantuvieron niveles circulantes de CoQ10 estables después de la misma serie de ejercicios. Esto revela un efecto amortiguador, lo que significa que las reservas permanecieron disponibles bajo presión. Las mediciones mostraron que las especies reactivas de oxígeno intracelular disminuyeron de forma significativa durante la ventana de recuperación a los 90 y 150 minutos después del ejercicio en el grupo de CoQ10.
• Las células se mantuvieron más estables bajo estrés: las medidas clave mostraron que los sistemas de energía de las células permanecieron intactos después del ejercicio intenso y los atletas que usaron CoQ10 se recuperaron de mejor manera.
Al mismo tiempo, una enzima que ayuda a proteger las grasas en la sangre de daños disminuyó de forma drástica sin suplementación, pero se mantuvo más estable con CoQ10, mientras que otras enzimas antioxidantes aún disminuyeron, lo que demuestra que la CoQ10 ayudó a preservar la función en lugar de solo aumentar los niveles generales de antioxidantes.
La CoQ10 favorece la potencia máxima más allá del simple entrenamiento
Una investigación relacionada probó si la CoQ10 aumenta la potencia en el entrenamiento de élite. El estudio, publicado en el Journal of the International Society of Sports Nutrition, investigó si seis semanas de suplementación diaria con CoQ10 aumentaban la potencia máxima en atletas jóvenes y entrenados que se preparaban para los Juegos Olímpicos de 2012.3
Los participantes incluyeron 100 atletas de nivel olímpico de Alemania, tanto hombres como mujeres de diversos deportes, que fueron asignados de forma aleatoria para recibir 300 mg de CoQ10 o un placebo mientras continuaban con sus programas de entrenamiento.
• Ambos grupos mejoraron, pero el CoQ10 amplió de forma consistente la brecha: como era de esperarse, el entrenamiento estructurado aumentó la potencia en todos los participantes, pero el grupo de CoQ10 mejoró más que el de placebo cuando los resultados se ajustaron al peso corporal. Desde el inicio hasta las seis semanas, el grupo de placebo aumentó en un 8.5 % la potencia máxima, mientras que el grupo de CoQ10 mejoró en un 11 %. Aunque una ventaja del 2.5 % parece pequeña, en los márgenes olímpicos separa a los finalistas de los medallistas.
• Los niveles de potencia aumentaron en un patrón progresivo y escalonado: las mediciones tomadas en tres puntos de tiempo mostraron ganancias constantes a las tres semanas y ganancias mayores a las seis semanas en el grupo de CoQ10. Este patrón sugiere una acumulación dentro del tejido muscular en lugar de un impulso de corta duración. Los atletas de remo, natación, atletismo, canotaje, hockey e incluso golf mostraron mejoras direccionales similares. Esto indica que el efecto no es específico del deporte sino del sistema de energía.
• Los músculos produjeron y reutilizaron la energía de manera más eficiente: durante el ejercicio intenso, los niveles de energía por lo regular caen de forma drástica, lo que conduce a una fatiga más rápida. Al apoyar la producción de energía dentro de las células musculares, se redujo el cuello de botella que ralentiza el rendimiento. El entrenamiento intenso extrae la CoQ10 de la circulación y la lleva al tejido muscular, donde se utiliza de inmediato. Esto explica por qué los atletas de élite a menudo muestran niveles en plasma más bajos a pesar de una demanda interna elevada.
Cómo ha evolucionado la administración de CoQ10 y por qué es importante
Durante muchos años, recomendé, y usé, el ubiquinol, que es la forma reducida de CoQ10. En comparación con la ubiquinona estándar, el ubiquinol eleva los niveles en sangre de forma más eficiente en muchas personas, y los ensayos clínicos con ambas formas muestran beneficios significativos para la producción de energía, el rendimiento deportivo y el apoyo cardiovascular. Si toma CoQ10 o ubiquinol convencional y ha notado mejoras, esa respuesta es real y está respaldada por investigaciones publicadas.
Sin embargo, lo que se ha descubierto con el tiempo es que los niveles circulantes sólo cuentan una parte de la historia. La CoQ10 debe llegar al interior de las células, en específico a las mitocondrias, para apoyar la producción de ATP. El suministro a dichos tejidos determina la eficiencia con la que una dosis determinada se traduce en energía celular utilizable. La CoQ10 se enfrenta a dos obstáculos fisiológicos en el camino:
1. Barrera 1: absorción oral limitada: la CoQ10 está clasificada como un compuesto de clase IV del Sistema de Clasificación Biofarmacéutica (BCS). Esto significa que tiene poca solubilidad en agua y poca permeabilidad de membrana. Un estudio de 2023 publicado en Pharmaceutics indicó que la absorción oral de la CoQ10 promedia solo entre el 2 % y el 3 % debido a la baja solubilidad y el gran tamaño molecular.4 El ubiquinol mejora un poco la absorción temprana, con estimaciones en el rango del 4 % al 6 %.
Esa diferencia explica por qué el ubiquinol a menudo produce niveles en plasma más elevados. Esta ventaja de absorción es significativa a nivel del torrente sanguíneo, pero no garantiza que llegue de forma eficiente a los tejidos.
2. Barrera 2: transporte limitado de la sangre a las células: después de la absorción, la CoQ10 debe atravesar membranas biológicas adicionales para ingresar a las células musculares y luego a las mitocondrias. Los datos experimentales demuestran que sólo una fracción de la CoQ10 circulante ingresa a las células. Un estudio de 2012 indicó que se necesitaban concentraciones extracelulares más altas de CoQ10 para lograr niveles intracelulares o mitocondriales comparables en modelos de laboratorio.5
Una revisión publicada en Antioxidants también indicó que, a pesar de las diferencias en los niveles en plasma, los estudios clínicos por lo general no muestran diferencias importantes en los resultados generales de biodisponibilidad entre la ubiquinona y el ubiquinol.6 En términos prácticos, ambas formas pueden funcionar, aunque ambas dependen de los mismos procesos de transporte una vez en circulación.
Esto no significa que la CoQ10 o el ubiquinol convencionales no funcionen. Los ensayos de rendimiento atlético que se mencionaron demuestran los beneficios con la dosificación oral estándar. Sin embargo, esto significa que el transporte intracelular sigue siendo un cuello de botella fisiológico. Aumentar la dosis puede compensar de forma parcial esa limitación, pero cantidades mayores no siempre son la estrategia más eficiente o práctica a largo plazo.
Los hallazgos sobre estas dos barreras han desviado el foco del debate sobre qué forma química es "mejor" hacia una pregunta más importante: ¿con qué eficiencia la CoQ10 puede llegar al interior de las células? que es donde se utiliza. Con un método de administración más eficaz se podrían lograr beneficios aún mayores (en dosis más bajas).
Soluciones emergentes: cómo la tecnología de nanopartículas lipídicas mejora la administración de CoQ10
La CoQ10 y el ubiquinol convencionales pueden apoyar la producción de energía, como demuestran los ensayos clínicos mencionados. El siguiente paso en la evolución de la suplementación no se centra en cambiar la molécula en sí, sino en mejorar la eficiencia con la que llega al interior de las células.
La tecnología de nanopartículas lipídicas (LNP) se desarrolló para mejorar el transporte intracelular de compuestos liposolubles. Estos transportadores microscópicos basados en lípidos están diseñados para mejorar la estabilidad, ayudar a cruzar la membrana y facilitar la entrega al espacio intracelular. En lugar de depender de la difusión pasiva después de la absorción intestinal, los sistemas LNP tienen como objetivo:
• Mejorar el transporte a través de las membranas biológicas
• Mejorar la captación celular
• Proteger el compuesto durante la circulación
• Aumentar la proporción de una dosis que llega a los tejidos
Las investigaciones sobre los sistemas de administración demuestran que las plataformas de nanopartículas basadas en lípidos pueden mejorar de forma sustancial la captación intracelular en comparación con las preparaciones orales convencionales de compuestos poco solubles. Aunque los porcentajes exactos dependen de la formulación y del modelo de estudio, el principio esencial es la eficiencia: una mayor proporción de la dosis consumida llega al compartimento celular donde funciona la CoQ10.
Una mejor administración pasa del simple aumento de los niveles en sangre al apoyo de la disponibilidad de tejido. En términos prácticos, esto podría permitir concentraciones celulares significativas en dosis más bajas en comparación con las formulaciones estándar.
Entonces, si decide tomar un suplemento de CoQ10, es posible que desee considerar no solo la forma química y la dosis, sino también qué tan eficiente es el producto para apoyar el transporte intracelular. Los avances en la tecnología de administración representan un esfuerzo por aprovechar la base probada de la CoQ10 convencional al mejorar de forma significativa la vía entre el consumo y el uso celular.
Cómo mantener la energía celular durante un entrenamiento intenso
La fatiga, la recuperación lenta y el progreso estancado por lo general se deben a un problema: las células no producen energía lo suficiente rápido como para satisfacer la demanda. El entrenamiento intenso agota la CoQ10 más rápido de lo que el cuerpo la reemplaza, y cuando esa brecha aumenta, la potencia disminuye y la recuperación lleva más tiempo.
Los entrenamientos de alta intensidad funcionan mejor cuando se utilizan de manera estratégica en lugar de todos los días, por lo que la recuperación adecuada y el movimiento moderado regular, como caminar, siguen siendo importantes. Pero durante los bloques de entrenamiento intenso, corregir primero ese déficit de energía hace que todas las demás partes del entrenamiento se sientan más fáciles y sostenibles.
1. Corrija el déficit de energía celular: si entrena duro, trabaja muchas horas o se siente demasiado agotado después de los entrenamientos, el problema no es el esfuerzo ni la motivación, sino que sus músculos tienen poca energía utilizable. Apoyar los niveles de CoQ10 restaura el combustible necesario para producir ATP dentro de las mitocondrias, lo que influye de forma directa en la fuerza, la resistencia y la recuperación.
2. Elija CoQ10 en función de la entrega celular, no de las cantidades en sangre: lo más importante es la cantidad de CoQ10 que llega a sus células, no qué tan alto aparece en la circulación. Los suplementos de CoQ10 que utilizan la administración de LNP solucionan los problemas de cuello de botella que se mencionaron y brindan más energía utilizable donde de verdad importa.
3. Ajuste el consumo de medicamentos y la tensión energética crónica: los medicamentos con estatinas afectan la capacidad del cuerpo para producir CoQ10, lo que hace que la suplementación sea más importante. Las enfermedades crónicas relacionadas a una demanda de energía más alta, como las enfermedades cardíacas, la diabetes, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA, más conocida como enfermedad de Lou Gehrig), la fatiga crónica o el autismo, también aumentan los requerimientos de CoQ10.
Preguntas frecuentes sobre la CoQ10 y el rendimiento deportivo
P: ¿Por qué el ejercicio intenso produce una fatiga más rápida y una recuperación más lenta?
R: El entrenamiento intenso aumenta de forma drástica la demanda de energía dentro de las células musculares. Cuando la producción de energía no puede mantener el ritmo, la potencia disminuye, la recuperación se ralentiza y el dolor persiste. Esto sucede mucho antes de que se sienta sobreentrenado.
P: ¿Como influye la CoQ10 en el rendimiento deportivo?
R: La CoQ10 es necesaria para la producción de energía dentro de las mitocondrias, las estructuras que generan ATP, que es el combustible del que dependen los músculos durante el ejercicio. Cuando los niveles de CoQ10 disminuyen debido a la edad, el estrés o un entrenamiento intenso constante, los músculos pierden eficiencia y la fatiga aparece más rápido.
P: ¿Por qué los niveles de CoQ10 en la sangre no cuentan toda la historia?
R: Los niveles en la sangre muestran cuánta CoQ10 circula en el torrente sanguíneo, pero no reflejan cuánta llega a las células musculares o mitocondrias, que es donde se produce la energía. El rendimiento y la recuperación del ejercicio dependen de la disponibilidad intracelular, no solo de la concentración en plasma.
La CoQ10 y el ubiquinol convencionales pueden aumentar los niveles en sangre y han demostrado beneficios clínicos. Sin embargo, optimizar la eficiencia con la que la CoQ10 viaja del torrente sanguíneo a las células puede mejorar esos beneficios. En otras palabras, la circulación es importante, pero la distribución celular determina la eficacia con la que la CoQ10 apoya la producción de energía.
P: ¿Cómo afectó la CoQ10 a los atletas entrenados en los estudios mencionados?
R: Los estudios encontraron que suplementar con CoQ10 mejoró la fuerza, ayudó a los atletas a mantener la potencia a medida que aumentaba la fatiga, redujo los signos de daño muscular y estabilizó el estrés celular después del ejercicio intenso. Los beneficios fueron más notables durante el estrés del entrenamiento repetido o acumulativo.
P: ¿Por qué la tecnología de nanopartícula lipídica (LNP) es mejor en la administración de CoQ10?
R: El sistema de administración de nanopartícula lipídica (LNP) cruza las barreras biológicas y lleva este compuesto al espacio intracelular. Esto permite que una mayor cantidad de CoQ10 llegue a las células donde se produce energía, lo que lo convierte en una opción más eficiente y práctica para apoyar el rendimiento y la recuperación.
🔎Fuentes y Referencias:
- 1 Antioxidants May 31, 2023, 12(6), 1193
- 2 Redox Report: Communications in Free Radical Research 2018 May 8;23(1):136–145
- 3 Journal of the International Society of Sports Nutrition 2013, Volume 10, Article Number 24
- 4 Pharmaceutics 2023, 15(10), 2499
- 5 PLoS One. 2012 Mar 14;7(3):e33712
- 6 Antioxidants (Basel). 2020 May 5;9(5):386