📝HISTORIA EN BREVE

  • Hace poco, una investigación demostró que restaurar la oxidación de la glucosa a través de la enzima PDH (no quemar más grasa) es el factor clave para perder grasa de forma sostenida
  • El estudio involucró a animales con obesidad que perdieron grasa mientras preservaban los músculos después de que se restauró la actividad de la PDH, lo que representa una vía de reparación metabólica que ayuda a mantener el peso bajo control, mientras estimula la producción de energía
  • Los estudios sobre los músculos humanos demuestran que las personas con una buena flexibilidad metabólica queman grasa durante el ayuno y glucosa después de comer, pero la falta de flexibilidad provoca que los músculos se estanquen y se almacene más grasa
  • Ciertas intervenciones a base de ejercicio mejoran la sensibilidad a la insulina porque estimulan la función de las mitocondrias y sincronizan el tiempo entre el uso de la grasa y el manejo de la glucosa
  • Para restaurar este sistema, coma menos grasa y más carbohidratos saludables, estimule la producción de PDH con ayuda de nutrientes clave y utilice el movimiento estratégico para mejorar su flexibilidad metabólica

🩺Por el Dr. Mercola

La obesidad altera la forma en que el cuerpo maneja la energía y las consecuencias van mucho más allá del peso, se trata de un estado metabólico que se caracteriza por problemas como fatiga, niveles elevados de azúcar, menor calidad muscular y mayor almacenamiento de grasa. Cuando no se trata, la obesidad puede causar diabetes, enfermedades cardiovasculares, inflamación crónica y deterioro progresivo de las mitocondrias, lo que se traduce en menos energía.

No solo se trata del tamaño del cuerpo, sino del uso que se le da al combustible que obtenemos de la alimentación, y la forma en que lo procesan las células. Aunque se habla poco al respecto, el metabolismo determina qué tipo de combustible se utiliza y en qué momento, y esta decisión afecta su energía, su hambre, su capacidad para desarrollar o conservar los músculos y el nivel de recuperación de su cuerpo.

Cuando ese sistema falla, el cuerpo envía señales de alerta: experimentamos molestias después de comer, necesitamos cafeína para sentirnos más despierto o subimos de peso, incluso cuando restringimos el consumo de calorías. Esto nos lleva a la siguiente pregunta que podría revolucionar la forma de ver la obesidad, y si el verdadero problema no es quemar más grasa, sino restaurar la capacidad de utilizar la glucosa de forma correcta. Esto abre la puerta a una comprensión diferente de la reparación metabólica: un enfoque que se base en la energía celular, y no en el consumo de calorías.

Oxidar la glucosa de forma correcta ayuda a perder grasa

Un análisis que realizó Georgi Dinkov, experto en bioenergía, menciona los hallazgos de la tesis de Indiresh A. Mangra-Bala, en la que hace la siguiente pregunta: ¿Qué le sucede a un cuerpo con obesidad cuando se vuelve a activar la quema de glucosa?1 Este trabajo se enfocó en el piruvato deshidrogenasa (PDH), que es la enzima que decide si la glucosa entra en las mitocondrias para quemarse y producir energía.

Cuando esta enzima se desactiva, el metabolismo entra en modo de almacenamiento de grasa, y cuando vuelve a activarse, el sistema comienza a comportarse de forma diferentes. Para confirmarlo, la tesis utilizó dicloroacetato (DCA), que es un compuesto que supera los "obstáculos" metabólicos que desactivan la PDH. El DCA elimina cualquier obstáculo que hace que su cuerpo utilice el combustible equivocado. Georgi Dinkov enfatizó esto porque demuestra un punto importante del que nadie habla: la pérdida de grasa depende de la quema de glucosa, y no de la quema de grasa en sí.

• En este estudio, se utilizaron animales con obesidad para simular la disfunción metabólica real: ratones machos y hembras recibieron una alimentación rica en grasas durante 10 semanas hasta que desarrollaron obesidad con la misma falta de flexibilidad metabólica que experimentan las personas en la vida real.

El tratamiento no comenzó hasta que la obesidad se desarrolló por completo, lo que hace que los hallazgos sean mucho más relevantes para cualquier persona que experimenta problemas de peso desde hace mucho tiempo. Una vez que se volvió a activar la PDH con ayuda del DCA, los animales comenzaron a bajar de peso de una forma más sostenible para la salud a largo plazo: perdieron grasa mientras mantuvieron músculo.

La intervención duró cuatro semanas a partir de que los animales desarrollaron obesidad en toda su regla, lo que demuestra que puede restaurarse la flexibilidad metabólica, incluso cuando ya hay disfunción avanzada. Si quiere poner fin a sus problemas de peso o desea acelerar su metabolismo, esta investigación demuestra que aún es posible restaurar su sistema energético.

• Los beneficios incluyeron mejorar la tolerancia a la glucosa para perder grasa sin sacrificar el músculo: los hallazgos demuestran que "casi toda la pérdida provino de la grasa y no del músculo",2 que es algo importante porque el músculo es su motor metabólico. Cuando no tiene suficiente músculo, se ralentiza la producción de energía, lo que a su vez, dificulta la pérdida de peso. Proteger los músculos mientras pierde grasa le da un mejor control a largo plazo sobre el hambre, la energía y la composición corporal.

También disminuyeron los picos de azúcar y después del tratamiento, los niveles volvieron a la normalidad más rápido. Tolerar mejor la glucosa significa que el cuerpo utiliza el combustible en lugar de almacenarlo. Hace que se sienta más estable y alerta, y sea menos propenso a sufrir bajones de energía después de comer.

• Existen nutrientes que activan este proceso sin DCA: la vitamina B1, el magnesio y la niacinamida estimulan la PDH con "pocos riesgos conocidos incluso en dosis elevadas", dijo Georgi Dinkov. Estos nutrientes optimizan la proporción NAD+/NADH, que mejora la forma en que su cuerpo quema la glucosa. Esto significa que existe una forma práctica, accesible y natural de estimular esta vía beneficiosa.

• Reducir el consumo de grasa también estimula la actividad de la PDH: el consumo de grasa influye en el ciclo de Randle, que es el mecanismo en el que el exceso de grasa impide que la glucosa se oxide porque reduce la proporción NAD+/NADH. Cuando come menos grasas y más carbohidratos, se activa la PDH y su metabolismo estimula la producción de energía y la pérdida de grasa.

La importancia de la flexibilidad metabólica

Ya sabe que optimizar su PDH activa su motor metabólico, ahora la pregunta es: ¿por qué algunos cuerpos cambian de combustible con mayor facilidad que otros? Un estudio que se publicó en Journal of Clinical Investigation analizó por qué algunas personas cambian con mayor facilidad entre el modo de quema de grasa y glucosa, mientras que otras se mantienen con una mala flexibilidad metabólica.3

Los investigadores examinaron células musculares de voluntarios humanos para determinar cómo responden a la glucosa o los ácidos grasos bajo condiciones controladas de laboratorio. Este enfoque permitió que aislaran el comportamiento muscular sin interferencia de hormonas, digestión u otras variables externas.

• Las células musculares se comportaron de manera diferente según la condición física y la salud metabólica de la persona: los adultos delgados y con buena forma aeróbica tuvieron células musculares que estimulaban la quema de grasa durante los estados de ayuno y cambiaban hacia la quema de glucosa cuando incrementaban los niveles de insulina después de comer. Mientras que las personas con obesidad y sedentarias no tuvieron esta flexibilidad,

sus células musculares no cambiaron a modo de quema grasa durante el ayuno, ni al modo de quema de glucosa cuando incremento la insulina. Este patrón fijo explica por qué algunas personas almacenan grasa incluso cuando hacen todo "bien".

 •Los músculos sanos se adaptan rápido, mientras que los músculos sin flexibilidad metabólica, no: los músculos de personas en buena forma física quemaron la grasa durante el ayuno. Cuando incrementó la insulina, sus músculos cambiaron a modo de quema de glucosa.

Pero, las personas con obesidad dependieron más de la glucosa en el momento equivocado, y sus células musculares tampoco oxidaron bien la glucosa cuando había insulina presente. Este desajuste provoca que el cuerpo entre en un ciclo donde se almacena grasa y la glucosa permanece en el torrente sanguíneo.

• El exceso de ácidos grasos altera el intercambio de combustible: los niveles elevados de ácidos grasos inhiben la capacidad de la insulina de estimular la oxidación de la glucosa, lo que crea un patrón idéntico al que se observa en la diabetes tipo 2. Cuando los músculos se exponen a niveles elevados de ácidos grasos durante mucho tiempo, pierden su capacidad para cambiar de modo de quema de grasa a quema de insulina,

lo que provoca que entre en un punto muerto en términos metabólicos. Esto significa que los alimentos que incrementan los niveles de ácidos grasos interfieren con la forma en que los músculos manejan la energía.

• Incluso el almacenamiento de triglicéridos dentro del músculo varía entre una persona y otra: los deportistas de resistencia suelen tener niveles elevados de triglicéridos intramusculares, pero queman estas reservas de manera eficiente gracias a que tienen una capacidad mitocondrial superior.

Por lo que, sus músculos tratan la grasa como un combustible de reserva de alta calidad. Por el contrario, las personas sedentarias acumulan grasa dentro de las células musculares, pero no la utilizan de forma eficiente, y eso empeora la resistencia a la insulina. Este contraste le ayudará a comprender por qué dos personas con niveles similares de grasa muscular experimentan resultados metabólicos muy diferentes.

• Este proceso depende de la función de sus mitocondrias: la capacidad de cambiar entre combustibles depende de qué tan bien las mitocondrias regulen enzimas específicas que sirven como puntos de decisión para entrar en modo de quema de glucosa o grasa. Cuando sus mitocondrias no funcionan de forma correcta, este cambio no se realiza de forma eficiente. Esto significa que reforzar sus mitocondrias, mejorará su flexibilidad metabólica.

Las personas con síndrome metabólico también muestran una menor actividad enzimática oxidativa en su tejido muscular, la buena noticia es que, el entrenamiento físico mejora la función de las mitocondrias, por lo que puede ayudar a revertir esta tendencia. Esto significa que su músculo no sólo quema calorías, también es flexible, ya que aprende y se adapta. Mientras más se mueva, más receptivos serán sus sistemas de combustible, lo que creará un ciclo positivo de pérdida de grasa, energía estable y flexibilidad metabólica.

Activar el modo de quema de grasa durante el ayudo estimula el metabolismo

A simple vista, hablar de quema de grasa durante el ayuno podría parecer un retroceso al enfoque anticuado de "quemar grasa para perder grasa", pero un estudio que se publicó en Diabetes ayuda a aclarar esta confusión. 4 La sensibilidad a la insulina mejoró después de que el cuerpo recuperó su capacidad para cambiar entre combustibles según se requiera. Oxidar grasas en ayunas refleja una buena flexibilidad metabólica,

esto coincide con los otros hallazgos: el verdadero cambio metabólico comienza cuando se restaura el manejo de glucosa, no cuando se busca la grasa como combustible principal. Antes de profundizar en los hallazgos, es importante aclarar una confusión que existe en torno al ayuno y la alimentación con restricción de tiempo (TRE). Muchos asumen que cualquier actividad que implique ayuno refuerza el metabolismo,

pero la realidad es que el ayuno cambia el modo en que el cuerpo utiliza la energía en formas que merecen especial atención. Los periodos cortos de ayuno como la TRE, ayudan a algunas personas a sentirse mejor, pero los ayunos más prolongados suelen provocar respuestas de estrés que afectan el metabolismo de la glucosa.

Si implementa un régimen estricto de ayuno y experimenta síntomas como pérdida de cabello, fatiga o irritabilidad, significa que su consumo de carbohidratos es demasiado bajo para mantener una energía estable. Muchos creen que la fatiga es una señal de que su cuerpo está "quemando grasa", pero casi siempre significa que su metabolismo está bajo tensión. Si ese es su caso, le recomiendo que incremente el periodo de consumo de alimentos y se asegure de comer alrededor de 250 gramos de carbohidratos al día para estabilizar la producción de energía.

Pero, si sufre de cansancio severo o desgaste metabólico, lo mejor es que suspenda el ayuno y coma cada cuatro horas. El cuerpo funciona mejor cuando recibe suficientes carbohidratos saludables como frutas, arroz blanco y vegetales cocidos, ya que esto ayuda a oxidar la glucosa. En ese contexto, los hallazgos del estudio sobre la diabetes tienen más sentido.

• El estudio también analizó si mejorar la condición física cambia la forma en que el cuerpo utiliza la grasa: los investigadores analizaron el impacto de la actividad física moderada junto con una reducción de calorías, en la oxidación de grasas y la eliminación de glucosa estimulada por insulina en adultos con obesidad. El objetivo fue determinar si entrar en modo de quema grasa durante el ayuno mejoraba la sensibilidad a la insulina, que es la capacidad del cuerpo para sacar el azúcar del torrente sanguíneo.

Aislar tanto el metabolismo en ayunas como el metabolismo impulsado por la insulina ayudó a que los investigadores identificaran qué cambios eran más importantes para restablecer el equilibrio energético. El grupo incluyó a 25 hombres y mujeres con un IMC superior a 30, que realizaron actividad física estructurada y redujeron su consumo de calorías durante 16 semanas.

Después de la intervención, los investigadores midieron la eliminación de glucosa en condiciones controladas de laboratorio con el fin de determinar qué tan bien funcionaba la insulina en el tejido muscular. Sus hallazgos revelaron que los participantes mejoraron bastante su sensibilidad a la insulina, y el predictor más fuerte de esa mejora fue una mejor oxidación de grasas durante el ayuno.

• La oxidación de grasas incrementó a medida que mejoró la condición física: los investigadores observaron un incremento en la oxidación de grasas en ayunas de 1.16 a 1.36 miligramos (mg) por minuto por kilogramo de masa libre de grasa, lo que significa que, cuando se consumen menos alimentos, se produce un cambio hacia el modo de quema de grasa almacenada. Este cambio significó que la proporción de energía total de la grasa incrementó del 38 % al 52 % durante el ayuno.

Esa mejora se produjo junto con un incremento del 19 % en el VO2 máximo, que es una medida de la aptitud aeróbica. La relación entre una mejor condición física y un mejor uso de la grasa deja un mensaje claro: cuando sus músculos queman mejor la grasa en el momento correcto, tienen mejor sensibilidad a la insulina.

• La sensibilidad a la insulina mejoró a un ritmo impresionante: la quema de glucosa incrementó de 6.70 a 9.51 mg por minuto por kilogramo de masa libre de grasa, lo que representa una mejora del 49 % en la eficacia con la que la insulina transporta la glucosa a las células musculares. Este cambio no solo se produjo porque los participantes redujeran sus reservas de grasa; más bien el cambio en la oxidación de la grasa explicó más de la mitad de la mejora en el modo en que sus cuerpos manejaban la glucosa.

El estudio identificó el modo de quema de grasa en ayunas como el predictor más fuerte, ya que representó el 52 % de la variación en la mejora de la sensibilidad a la insulina. Tener la capacidad para entrar en modo de quema de grasas en el momento correcto también es la mejor forma de controlar los niveles de azúcar.

• La flexibilidad metabólica provino de cambios dentro del propio músculo: aunque el estudio no proporcionó detalles sobre los mecanismos moleculares, el patrón de resultados se ajusta a la fisiología establecida: mejorar la capacidad aeróbica estimula la función mitocondrial, lo que permite que las células musculares oxiden la grasa de manera más eficiente durante el ayuno y almacenen glucógeno de manera más efectiva después de comer.

La mejora en la función mitocondrial que se produce durante el ejercicio también promueve la absorción de glucosa, lo que refuerza la sensibilidad a la insulina. Esto crea un ciclo positivo donde su cuerpo mejora su capacidad de cambiar entre combustibles según sea necesario.

Durante el período de 16 semanas, la actividad aeróbica entrenó el tejido muscular para preferir la grasa durante el ayuno y responder mejor a la insulina después. Esto demuestra que el movimiento constante y moderado promueve la reparación metabólica sin la necesidad de restricciones extremas ni rutinas de ejercicio agotadoras.

Su metabolismo depende de la forma en que sus células utilicen el combustible

Es importante implementar una estrategia que favorezca su biología y no lo contrario, y por esa razón es fundamental abordar el problema subyacente: sus células no utilizan la glucosa de forma eficiente. Cuando esto sucede, se ralentiza su tasa metabólica, se almacena más grasa y disminuyen sus niveles de energía.

La buena noticia es que volver a activar este sistema está en sus manos. Estos pasos lo ayudarán a crear una estrategia integral para activar la PDH, mejorar la oxidación de la glucosa y perder grasa de forma constante y sostenible sin tener que recurrir a enfoques anticuados, extremos y fallidos.

1. Reducir su consumo de grasas para que sus células dejen de bloquear la oxidación de la glucosa: si lleva una alimentación con alto contenido de grasas, en especial de aceites de semillas, su sistema termina atrapado en el ciclo de Randle, que impide la entrada de glucosa a sus vías energéticas. Reducir el consumo de grasas y elegir fuentes de grasas saludables como sebo, ghee y mantequilla de animales alimentados con pastura, estimula la PDH para que funcione de forma correcta. Este cambio permite que su cuerpo queme azúcar de forma limpia, lo que ayuda a perder grasa sin sacrificar músculo.

2. Incrementar su consumo de carbohidratos para estimular la producción de energía mitocondrial: si tiene una mala salud intestinal, comience con fruta o arroz blanco antes de pasar a vegetales y granos ricos en fibra. Los carbohidratos ahorran proteínas y son necesarios para producir trifosfato de adenosina (ATP) mitocondrial, que es el tipo de energía que utiliza su cuerpo para funcionar de forma correcta.

Después de mejorar su salud intestinal, incremente su consumo de carbohidratos hasta alcanzar un rango estable que respalde su energía, que suelen ser alrededor 250 gramos al día para la mayoría de los adultos. Notará que incrementa su temperatura corporal, mejora su estado de ánimo y disminuyen sus antojos porque sus células están recibiendo el combustible que necesitan.

3. Estimular la producción de la PDH con nutrientes que activen la oxidación de la glucosa: si siente que le falta energía o le cuesta mucho trabajo perder grasa, es probable que se deba a que tiene niveles bajos de PDH. La vitamina B1, el magnesio y la niacinamida ayudan a restaurar la actividad de esta enzima. La vitamina B1 actúa como cofactor de la PDH e inhibe el piruvato deshidrogenasa quinasa (PDK), que a su vez inhibe la PDH. Por lo tanto, la B1 participa de forma directa en la producción de energía al mantener activa la PDH.

La niacinamida (B3) se convierte en NAD+, lo que afecta la proporción entre NAD+ y NADH, que es fundamental para que se activen procesos metabólicos. Para el magnesio, recomiendo que busque una dosis apta para sus necesidades. Comience poco a poco e incremente de forma gradual hasta que sus heces comiencen a ablandarse, y luego cambie a L-treonato, glicinato o malato. Esta combinación fortalece su capacidad para quemar glucosa.

4. Utilizar de forma estratégica el movimiento para reforzar la flexibilidad metabólica: si es sedentario o solo hace entrenamientos de alta intensidad, es momento de cambiar de estrategia. El movimiento moderado, en especial caminar y el entrenamiento de fuerza, envían señales a las células musculares para que mejoren el manejo de la glucosa. Incluso caminar de 20 a 30 minutos después de comer, puede ayudar a sus mitocondrias a cambiar sus patrones para utilizar el combustible, lo que mejora la pérdida de grasa que se produce por la oxidación de glucosa.

5. Reforzar su entorno metabólico para que la PDH se mantenga activa y la oxidación de la glucosa se mantenga estable: si siente que su metabolismo está lento o su energía disminuye a lo largo del día, estabilice su entorno de manera que estimule la vía de la PDH.

Un punto de partida simple es la exposición a la luz solar, que estimula la producción de energía celular y ayuda al cuerpo a cambiar hacia un uso más limpio de la glucosa. Es muy importante que reduzca el consumo de aceites de semillas porque contienen mucho ácido linoleico (AL) que interfiere con la función de las mitocondrias y reduce la capacidad de su cuerpo para cambiar de modo de quema de combustible.

Si ya cambió su alimentación y no nota cambios, utilice azul de metileno de calidad farmacéutica en dosis bajas de 5 mg una vez al día durante seis semanas para estimular la función de sus mitocondrias. Es importante enfatizar que la forma adecuada y legal de utilizar el azul de metileno es mediante una prescripción médica.

Si está considerando utilizar azul de metileno para su salud, le recomiendo mucho que consulte con su médico para determinar si es adecuado para sus necesidades y circunstancias específicas. Estos pasos mejoran las condiciones fundamentales que su cuerpo necesita para mantener la PDH activa y su metabolismo flexible, lo que hará que la pérdida de grasa sea más fácil y sostenible.

Preguntas frecuentes sobre la afirmación anticuada de "quemar grasa para perder grasa"

P: ¿Por qué esta investigación desafía la idea de que es necesario quemar grasa para perder grasa?

R: Porque los estudios demostraron que restaurar la oxidación de la glucosa (no forzar la quema de grasa) es lo que ayuda a perder grasa. Cuando se activa la PDH el metabolismo deja de almacenar combustible y comienza a usarlo, lo que ayuda a perder grasa sin sacrificar los músculos.

P: ¿Cuál es la función de la PDH y por qué influye en mi peso?

R: La PDH es la enzima que decide si la glucosa entra en las mitocondrias para quemarse y producir energía. Cuando esta enzima se desactiva, el metabolismo entra en modo de almacenamiento de grasa. Cuando se activa, incrementa la producción de energía, mejora el control del azúcar y la pérdida de grasa se vuelve más fácil y sostenible.

P: ¿Cuál es el efecto de consumir menos grasas en el metabolismo de la glucosa?

R: El exceso de grasa, en especial el AL de los aceites de semillas, altera el ciclo de Randle, que es el mecanismo que bloquea la oxidación de la glucosa. Reducir el consumo de grasas activa la PDH, lo que ayuda al cuerpo a utilizar la glucosa de forma más limpia e incrementa la energía metabólica.

P: ¿Por qué es importante mejorar la flexibilidad metabólica?

R: La flexibilidad metabólica es la capacidad de su cuerpo para alternar entre quemar glucosa y grasa en los momentos adecuados. Los estudios demostraron que las personas que cambian entre estos modos de quema de combustible con facilidad tienen mejor sensibilidad a la insulina, energía más estable y mayor control sobre su composición corporal.

P: ¿Qué medidas prácticas puedo implementar para mejorar la oxidación de la glucosa y la pérdida de grasa?

R: Reducir el consumo de grasas, consumir carbohidratos saludables, estimular la PDH con nutrientes como la vitamina B1, el magnesio y la niacinamida, caminar de forma regular, practicar entrenamiento de fuerza y crear un entorno metabólico que promueva la producción de energía en las mitocondrias. Estos pasos restauran el sistema de selección de combustible que hace posible la pérdida de grasa sostenible.