📝 HISTORIA EN BREVE

  • Más de uno de cada 10 adultos experimenta síntomas de respiración disfuncional, como falta de aire y opresión en el pecho, aunque no se les haya diagnosticado con enfermedad pulmonar
  • Las personas que fuman o tienen antecedentes de tabaquismo y enfermedades respiratorias enfrentan un riesgo mucho mayor de desarrollar patrones respiratorios disfuncionales
  • La respiración disfuncional conduce al uso excesivo de los músculos del cuello y el pecho, lo que crea tensión, fatiga y respiración superficial que alimenta un círculo vicioso de estrés y agotamiento
  • Los malos hábitos respiratorios interfieren en la función cardíaca debido a que reducen la variabilidad de la frecuencia cardíaca y alteran el equilibrio natural del cuerpo entre el oxígeno y el dióxido de carbono
  • Fumar empeora la función inmunológica, promueve el estrés oxidativo y genera cambios biológicos a largo plazo que aumentan el riesgo de cáncer, enfermedades crónicas y respiración disfuncional

🩺 Por el Dr. Mercola

La respiración disfuncional se refiere a patrones respiratorios anormales o erráticos que alteran la respiración normal y se caracteriza por síntomas como opresión en el pecho, falta de aire, mareos, palpitaciones y dificultad para respirar, incluso en ausencia de esfuerzo físico o enfermedad pulmonar confirmada. Esta afección imita otras enfermedades graves, pero a menudo pasa desapercibida porque no se detecta en las pruebas médicas estándar.

Se podría pensar que estos problemas respiratorios solo aparecen en personas con enfermedades pulmonares graves u hospitalizadas, pero es lo contrario. Según un estudio reciente, las personas que fuman o han fumado cigarrillos antes tienen muchas más probabilidades de experimentar problemas respiratorios, lo que proporciona otra razón por la que el consumo de tabaco es uno de los hábitos más perjudiciales para la salud.

El tabaquismo y las enfermedades respiratorias promueve la respiración disfuncional

Un estudio reciente de la Universidad Metropolitana de Osaka, que se publicó en Respiratory Investigation, examinó a más de 29 000 personas en Japón para comprender mejor qué tan común es la respiración disfuncional y qué la empeora. Aunque la respiración disfuncional a menudo se asocia con el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), esta investigación la llevó un paso más allá.

Los investigadores también analizaron cómo el consumo de tabaco influye en este problema poco diagnosticado en las personas comunes, no solo en las que reciben atención clínica.1,2

• Los investigadores diseñaron el estudio como una encuesta transversal en línea: utilizaron el Cuestionario de Nijmegen, que es una de las herramientas más utilizadas para detectar síntomas respiratorios anormales como disnea, opresión en el pecho y mareos. Los investigadores querían identificar qué personas estaban en riesgo, qué condiciones se asociaban con la respiración disfuncional y cómo el tabaquismo influía en este panorama.

• Los resultados: alrededor del 11 % de todos los encuestados presentaron síntomas de respiración disfuncional. Esto significa que más de una de cada diez personas podrían recibir un diagnóstico erróneo o no ser conscientes en absoluto de que sus síntomas provienen de un patrón respiratorio disfuncional.

• Los investigadores observaron que las personas con cualquier tipo de afección relacionada con los pulmones tuvieron un riesgo mayor: las personas con asma, EPOC o antecedentes de bronquitis o neumonía tuvieron probabilidades mucho mayores de presentar síntomas de respiración disfuncional.

• Sin embargo, fumar también surgió como un desencadenante importante: los investigadores informaron que las personas que fumaban hoy en día tuvieron tasas mucho más elevadas de respiración disfuncional en comparación con las que nunca habían fumado o habían dejado de fumar. Es más, fumar combinado con cualquier enfermedad pulmonar existente aumentó el riesgo en gran medida.

• El estudio también descubrió una asociación sorprendente con trastornos no respiratorios: se descubrió que las personas con epilepsia o un derrame cerebral previo tuvieron más probabilidades de tener síntomas de respiración disfuncional. Estas conexiones sugieren que el problema es mucho más sistémico de lo que se pensaba, y que la respiración disfuncional no es solo un problema pulmonar, sino que también podría ser un problema del sistema nervioso, un problema de recuperación o incluso un problema de regulación energética, según lo que sucede en el cuerpo.

El uso del análisis logístico multivariado por parte del equipo de investigación (un método que analiza múltiples factores de riesgo superpuestos) demostró cuán relacionados están el tabaquismo, los antecedentes de enfermedades y la disfunción respiratoria. Si alguna vez ha fumado y tiene antecedentes de enfermedades respiratorias, sus probabilidades de tener síntomas de respiración disfuncional son mayores.

El estudio concluye con un llamado a la comunidad médica, en el cual tanto los médicos de atención primaria como los especialistas en neumología deben estar atentos a la respiración disfuncional. Esta mayor concienciación podría reducir el número de recetas médicas, los diagnósticos sin salida y aliviar en gran medida a las personas que luchan en silencio por respirar bien todos los días.

"Los profesionales de la salud de todo el mundo siguen sin comprender bien la respiración disfuncional; por ello, con frecuencia se le subdiagnostica y se le diagnostica por error en la práctica clínica.

Nuestros hallazgos sugieren que la respiración disfuncional podría ser común en entornos clínicos primarios y la necesidad de aumentar la conciencia entre los médicos. El consumo actual de tabaco en personas con comorbilidades respiratorias podría contribuir a una mayor prevalencia de la respiración disfuncional", concluyeron los autores.

Cómo la respiración disfuncional afecta su cuerpo y su mente

La respiración disfuncional es un trastorno respiratorio a menudo mal comprendido y que suele diagnosticarse mal, y se caracteriza por patrones de respiración irregulares, poco efectivos o inadecuados. A diferencia de las enfermedades respiratorias que tienen su origen en anomalías estructurales o disfunciones fisiológicas claras, la respiración disfuncional se considera en gran medida un trastorno psicofisiológico, lo que significa que surge de la interacción compleja entre el cuerpo y la mente.

Aunque afecta a personas de todas las edades y orígenes, la respiración disfuncional aún es en gran parte ignorada en los entornos clínicos. Como resultado, muchas personas experimentan síntomas persistentes y angustiantes sin recibir un diagnóstico adecuado ni un tratamiento efectivo.

Una revisión narrativa reciente que se publicó en el Jornal Brasileiro de Pneumologia exploró los efectos de la respiración disfuncional, con el objetivo de abordar por qué aún se diagnostica poco y es mal comprendida a pesar de ser común tanto en las personas sanas como en las que padecen enfermedades crónicas. Esta investigación revisó numerosos estudios que cubrieron todo, desde la función de los músculos respiratorios hasta cómo reacciona el corazón cuando la respiración se vuelve irregular, lo que ofrece un panorama más claro de por qué esto es importante para el bienestar general.3

• La revisión analizó a adultos de un rango amplio de edad: estos incluyeron a personas con afecciones físicas conocidas como asma y a personas con síntomas de respiración disfuncional pero sin ninguna enfermedad diagnosticada. Uno de los hallazgos sorprendentes de la revisión fue la frecuencia con la que la respiración disfuncional se vincula con la ansiedad, la depresión y una mala calidad de vida. Los investigadores dijeron que la respiración disfuncional no es solo una cuestión de respirar mal, es una interacción fisiológica y psicológica compleja con implicaciones más profundas.

"La respiración disfuncional induce cambios significativos en la frecuencia respiratoria, el tiempo de retención de la respiración y la profundidad de la respiración que están mediados en su mayoría por experiencias traumáticas actuales o previas o condiciones psicológicas (por ejemplo, ansiedad). Estos síntomas también podrían presentarse de forma crónica, lo que lleva a un deterioro de la calidad de vida de la persona".4

• La relación entre los músculos respiratorios y la postura: según la revisión, en las personas con respiración disfuncional, el cuerpo a menudo compensa al apoyarse en gran medida en los músculos accesorios de la respiración. Estos incluyen los músculos del pecho, los hombros y el cuello, que por lo general no se utilizan durante la respiración normal. Este uso excesivo ocurre sobre todo en situaciones de estrés, lo que provoca tensión crónica, fatiga muscular e incluso malestar físico en esas zonas.

Por interesante que parezca, los investigadores señalaron que, durante el estrés, el cuerpo pasa de una respiración relajada y profunda desde el vientre a una respiración superficial desde el pecho. Este cambio restringe el movimiento diafragmático y aumenta el esfuerzo respiratorio. Con el tiempo, esto produce lo que llaman "respiración torácica dominante", que es un síntoma distintivo de la respiración disfuncional. Este patrón desadaptativo podría provocar disnea crónica y reforzar aún más los hábitos inadecuados de respiración.

• Los investigadores señalan el efecto dominó: el estrés conduce a la respiración torácica, la cual produce un intercambio deficiente de oxígeno y tensión, y ésta última se retroalimenta y se convierte en estrés. Para alguien que experimenta este ciclo, incluso el menor esfuerzo podría resultar abrumador, lo que puede desalentar la actividad física y generar ansiedad por la respiración en sí.

La respiración disfuncional altera la función cardíaca y drena la energía

La revisión también destaca que la respiración normal, lenta y controlada promueve la arritmia sinusal respiratoria (RSA, por sus siglas en inglés), que es una fluctuación saludable en la frecuencia cardíaca que refleja un buen equilibrio del sistema nervioso. Pero cuando la respiración se vuelve errática o rápida, como sucede a menudo en la respiración disfuncional, esta sincronización natural entre el corazón y la respiración se rompe.

Esto conduce a una menor variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC), la cual es una medida que se utiliza a menudo para evaluar la salud del sistema nervioso autónomo. Una VFC más baja se asocia con peores resultados en muchas enfermedades crónicas, desde las enfermedades cardíacas hasta la insuficiencia renal.

"Una VFC baja se ha asociado con indicadores de pronóstico negativos en varias poblaciones de pacientes (por ejemplo, pacientes con EPOC y pacientes en hemodiálisis)", explicaron los investigadores. "En consecuencia, dada la sincronía bien establecida entre los sistemas respiratorio y cardiovascular, es probable que, en pacientes con respiración disfuncional, la actividad cardiovascular sea atípica (por ejemplo, un patrón alterado de presión arterial y VFC)."5

• En la respiración disfuncional, el culpable parece ser la hiperventilación: esto se refiere a respirar demasiado rápido o demasiado profundo, lo que desequilibra los niveles de dióxido de carbono en el cuerpo. Ese desequilibrio hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que reduce el flujo sanguíneo al cerebro y genera síntomas como mareos, visión borrosa e incluso desmayos.

• La revisión también señala que las personas con respiración disfuncional utilizan más energía solo para respirar, incluso cuando reposan: esta ineficiencia se debe a dos factores, el primero es un mayor trabajo muscular y el segundo es una tendencia a respirar más de lo necesario, en especial cuando están en posición vertical. Un estudio de la revisión descubrió que los pacientes con síndrome de hiperventilación tuvieron niveles de CO₂ espirado más bajos y tasas de ventilación más elevadas cuando estaban de pie, en comparación con las personas saludables.

• ¿Qué significa esto para su cuerpo?  Imagine que su cuerpo actúa como si corriera una maratón, incluso mientras está sentado. Con el tiempo, esto podría provocar fatiga, reducción de la resistencia e incluso evitar la actividad física, todo lo cual empeora su salud. Para las personas que ya padecen enfermedades como asma, esta carga adicional puede acelerar la progresión de la enfermedad.

La revisión también señaló que estos desequilibrios de energía y ventilación aún no están bien investigados, pero podrían ser lo que falta para comprender por qué algunas personas se sienten agotadas a pesar de tener resultados "normales" en las pruebas médicas. Esto sugiere la necesidad de evaluaciones más personalizadas que no se limiten a las pruebas estándar de función pulmonar.

Más allá de la respiración disfuncional: los efectos biológicos devastadores del tabaquismo

El estudio de Japón destacó un punto importante, y es que fumar es un factor de riesgo significativo en el desarrollo de la respiración disfuncional, ya que agrava los síntomas respiratorios y las comorbilidades subyacentes que se asocian con este trastorno. Sin embargo, la respiración disfuncional es solo uno de los muchos efectos que se asocian con el hábito de fumar; de hecho, el tabaco causa cambios devastadores en la biología que permiten que las enfermedades prosperen y reduzcan la vida.

• Cuando el humo del tabaco entra a los pulmones, provoca numerosos daños: las células inmunitarias, como los macrófagos y los linfocitos T, pierden su habilidad de funcionar de manera correcta, lo que lo hace más vulnerable a las infecciones y la inflamación crónica. Con el tiempo, este sistema inmunológico comprometido sienta las bases para que se generen enfermedades graves, incluyendo el cáncer de pulmón y la EPOC.

• Fumar también genera la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS): se trata de moléculas muy reactivas que dañan las células. Los fumadores tienen niveles mucho más elevados de ROS, lo que conduce al estrés oxidativo, que es una condición en la que los antioxidantes del cuerpo no pueden neutralizar los radicales libres dañinos. El estrés oxidativo no solo acelera el daño tisular sino que también debilita las respuestas inmunitarias, lo que crea un ciclo de daño y supresión inmunológica.6

• Fumar también impulsa el crecimiento del cáncer: en un estudio que se publicó en Cancer Discovery, los investigadores examinaron cómo los químicos presentes en el humo del cigarro favorecen el crecimiento del cáncer de páncreas debido a que cambian el comportamiento del sistema inmunológico. Los investigadores descubrieron que los fumadores acumulan más células T reguladoras, que inhiben las defensas naturales contra el cáncer y empeoran los resultados del tratamiento.7

• La exposición pasiva al humo es igual de peligrosa: el humo del tabaco no solo daña al fumador; de hecho, aquellos que están cerca, muchas veces las parejas y los hijos, también son víctimas de los efectos dañinos de este hábito. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, cada año el tabaquismo pasivo causa 7 300 muertes por cáncer de pulmón y 34 000 muertes por enfermedades cardíacas.8

• Vapear NO es una alternativa segura: los fabricantes de cigarrillos electrónicos promocionan sus productos como una alternativa más segura a los cigarrillos, pero esto es mentira. De hecho, las investigaciones han asociado este hábito con múltiples problemas de salud como un riesgo mayor de EPOC, problemas de encías y enfermedades bucales y daños a órganos, incluyendo el cerebro, los pulmones y las arterias.

Comience por mejorar su forma de respirar

Si la respiración disfuncional lo deja cansado, sin aliento o ansioso, incluso cuando sus pulmones están "bien", entonces debe abordar la fuente del problema. No necesita otro inhalador ni palabras vagas de consuelo, sino que necesita una guía clara y viable para volver a entrenar su respiración y recuperar el control sobre su cuerpo.

Si es fumador o exfumador, esto es más urgente. Fumar no sólo daña los pulmones, sino que también reconfigura el sistema respiratorio de maneras dañinas que mantienen al cuerpo en un modo de estrés. Es necesario que interrumpa ese ciclo desde su origen para obtener un alivio duradero. Así es como le recomiendo empezar:

1. Deje de fumar hoy: si todavía fuma, esto es lo primero y más importante que debe cambiar. El tabaco no sólo inflama las vías respiratorias, sino que también entrena al cuerpo a adoptar patrones de respiración disfuncionales que son más difíciles de corregir. Es posible que ya sienta opresión en el pecho, respiración superficial o mareos, todos ellos signos de un mal ritmo respiratorio. Dejar de fumar de inmediato reduce la necesidad de compensación del cuerpo, lo que le da a su sistema respiratorio la oportunidad de recalibrarse.

No subestime el poder de dejar de fumar incluso después de años. Sus pulmones comienzan a sanar casi de inmediato y en cuestión de semanas sus músculos respiratorios recuperan su efectividad. Esta decisión permite que se active el resto de su proceso de curación. Para obtener más consejos sobre cómo dejar de fumar, consulte "Su memoria no envejece sola: este hábito la empuja al deterioro".

2. Reconstruya su patrón de respiración natural, y empiece con el diafragma: la mayoría de las personas con respiración disfuncional respiran con el pecho y los hombros en lugar del diafragma. Si ha estado bajo estrés, se ha lesionado o ha fumado, es probable que su diafragma no funcione bien. Aquí le explicamos cómo solucionarlo: acuéstese boca arriba, coloque una mano sobre su abdomen y otra sobre su pecho y respire por la nariz. Solo se debe levantar la mano que está sobre su abdomen. Practique esto durante cinco minutos al día.

Esto entrena a su sistema nervioso para volver al estado de descanso y digestión, lo que ayuda a que su respiración se haga más lenta de forma natural. Además, aporta más oxígeno a los tejidos al tiempo que reduce el esfuerzo muscular innecesario.

3. Estire y libere los músculos sobrecargados que perjudican su respiración: si es una persona que siente tensión en los hombros, el cuello o el pecho, los músculos respiratorios de respaldo de su cuerpo trabajan en exceso. Es probable que los utilice más que el diafragma sin siquiera darse cuenta.

Para comenzar a aflojar el control sobre su respiración, le recomiendo hacer todos los días estiramientos suaves, como estiramientos de barbilla a pecho para el cuello, estiramientos de pecho en el marco de la puerta y rotaciones de hombros. Esto reduce la fatiga muscular y ayuda a trasladar la carga respiratoria a donde corresponde, y es en el centro del cuerpo.

4. Deje de contener la respiración y respirar en exceso e implemente un ritmo natural: muchas personas con respiración disfuncional contienen la respiración sin saberlo durante la concentración o la ansiedad, lo que priva al cerebro de oxígeno y empeora síntomas como mareos o pánico. Otras personas respiran demasiado rápido o demasiado profundo, lo cual es un patrón conocido como hiperventilación. Estos patrones alteran el equilibrio de dióxido de carbono, lo que afecta todo, desde el flujo sanguíneo hasta la claridad mental.

¿Cuál es la solución? Comience a utilizar un método suave de "respiración de caja", en el cual debe inhalar durante cuatro segundos, contener la respiración durante cuatro segundos, exhalar durante cuatro segundos y contener la respiración durante cuatro segundos. Esto restablece su equilibrio de CO₂ y entrena su cerebro para dejar de tratar la vida cotidiana como una emergencia.

5. Realice un seguimiento de los factores que provocan la disfunción respiratoria y su progreso: si no está seguro de qué provoca su falta de aire o malestar, mantener un registro diario podría marcar una gran diferencia. Realice un seguimiento de sus síntomas, lo que hacía antes de que comenzaran y si se sentía estresado, cansado o fumaba o vapeaba. Esto crea conciencia y le brinda algo con qué medir sus mejoras.

A medida que su reentrenamiento respiratorio se vuelva más natural, experimentará menos episodios de falta de aire, menos mareos y una sensación de calma más profunda tanto en su mente como en su cuerpo.

Preguntas frecuentes sobre la respiración disfuncional

P: ¿Qué es la respiración disfuncional y por qué es importante?

R: La respiración disfuncional ocurre cuando su patrón respiratorio se vuelve irregular o poco efectivo, lo que causa síntomas como opresión en el pecho, falta de aire, mareos o fatiga, incluso cuando sus pulmones están "normales". Es importante porque drena su energía, estresa su sistema nervioso y, a menudo, se diagnostica por equivocación como asma, ansiedad o problemas cardíacos.

P: ¿Cómo aumenta el hábito de fumar el riesgo de padecer problemas respiratorios?

R: Fumar irrita las vías respiratorias, altera los ritmos respiratorios normales y obliga al cuerpo a realizar una respiración superficial con el pecho. La investigación demuestra que los fumadores actuales tienen tasas mucho más elevadas de respiración disfuncional, y el riesgo se dispara cuando se fuma junto con asma, bronquitis, neumonía o EPOC.

P: ¿La respiración disfuncional puede afectar a personas sin enfermedad pulmonar?

R: Sí, los estudios demuestran que la respiración disfuncional también aparece en personas con afecciones como epilepsia o derrames cerebrales previos, e incluso en adultos sanos a quienes nunca se les ha diagnosticado ninguna enfermedad respiratoria. El estrés, los traumas, los problemas de postura y el desequilibrio del sistema nervioso contribuyen.

P: ¿Cómo afecta la respiración disfuncional al resto de mi cuerpo?

R: La mala respiración reduce la variabilidad de la frecuencia cardíaca, altera el flujo sanguíneo al cerebro, aumenta la tensión muscular en el cuello y el pecho, y obliga al cuerpo a gastar más energía solo para respirar. Esto produce fatiga, mareos, ansiedad y disminuye la energía, incluso cuando las pruebas indican que sus pulmones están saludables.

P: ¿Qué puedo hacer para volver a entrenar mi respiración y sentirme mejor?

R: Corregir las causas fundamentales le proporcionará un alivio más rápido, lo que incluye dejar de fumar, recuperar la respiración diafragmática, relajar los músculos del cuello y el pecho sobrecargados, dejar de -contener la respiración o respirar en exceso, y llevar un registro diario de los factores desencadenantes. Estas estrategias ayudan a restablecer su ritmo natural, reducen los síntomas y calman su sistema nervioso.