📝HISTORIA EN BREVE

  • La sepsis ocurre cuando el sistema inmunológico responde de forma exagerada a una infección, lo que causa inflamación en todo el cuerpo y si no se trata, comienza a dañar los órganos
  • Un estudio que se realizó en Australia descubrió que, las personas con diabetes tipo 2 tenían el doble de riesgo de desarrollar sepsis, y las poblaciones de mayor riesgo incluyeron hombres, fumadores y adultos jóvenes de entre 41 y 50
  • Los niveles elevados de azúcar y la resistencia a la insulina debilitan las defensas inmunológicas, lo que deteriora la función de los glóbulos blancos, ralentiza la cicatrización de heridas y permite que infecciones comunes, como las urinarias o cutáneas, progresen hasta convertirse en sepsis
  • Controlar la diabetes a través de estrategias como mantener niveles saludables de azúcar, hacer actividad física, exponerse de forma segura a la luz del sol y la dejar de consumir aceites de semillas y azúcar refinada, restaura la sensibilidad a la insulina y reduce el riesgo de una infección grave
  • Para reducir aún más el riesgo de infección y sepsis, mantenga limpia la herida, trate rápido las infecciones, consuma alimentos nutritivos, controle las enfermedades crónicas y evite hábitos poco saludables como morderse las uñas

🩺Por el Dr. Mercola

La sepsis es una de las enfermedades más peligrosas, los médicos la definen como una “disfunción orgánica a causa de una respuesta desregulada del huésped a la infección”.1 En los Estados Unidos, más de 1.7 millones de personas desarrollan sepsis y cobra alrededor de 350 000 vidas cada año, lo que la convierte en una de las causas principales de muerte en los hospitales.2 A nivel mundial, está detrás de una de cada cinco muertes, lo que demuestra que se trata de una crisis de salud pública.3

Hace poco, se presentó un estudio en Annual Meeting of The European Association for the Study of Diabetes que se enfoca en la relación entre la sepsis y la diabetes tipo 2, que es una de las enfermedades crónicas más comunes es los Estados Unidos. Más de 38 millones de personas viven con diabetes, lo que resalta la importancia de comprender mejor el impacto de este problema de salud crónico en la sepsis.4

Todo lo que necesita saber sobre la sepsis

La sepsis se desarrolla cuando una infección común causa una respuesta inflamatoria que se sale de control y se propaga por todo el cuerpo. En lugar de contener la amenaza, el sistema inmunológico reacciona de manera exagerada, lo que daña los vasos sanguíneos, reduce la presión arterial e impide que órganos vitales reciban el oxígeno que necesitan para funcionar de forma correcta. Sin una intervención médica inmediata, puede hacer que los órganos fallen y causar la muerte.5,6

• El origen de la cascada inflamatoria: cuando las células inmunológicas detectan microbios invasores, liberan citoquinas, que son mensajeros químicos que ayudan a coordinar las defensas del cuerpo. Pero, cuando este proceso se sale de control, puede convertirse en una “tormenta de citoquinas”, que provoca que el revestimiento interno de los vasos sanguíneos (endotelio) se vuelva permeable, lo que permite que el líquido se filtre a los tejidos circundantes.

Cuando el líquido se sale de los vasos sanguíneos y la presión disminuye, la circulación se ralentiza. Por lo que, comienzan a formarse pequeños coágulos y disminuye el suministro de oxígeno a los órganos, lo que obliga al corazón a trabajar más para mantener el flujo sanguíneo. Sin una intervención médica rápida, este desequilibrio provoca una falla orgánica en cascada: primero los pulmones, luego el hígado, los riñones y el cerebro.7,8

• La sepsis se desarrolla a lo largo de un espectro: la sepsis grave es el punto en el que el daño orgánico ya es evidente, como una menor producción de orina o dificultad para respirar. La siguiente etapa es el shock séptico, que se caracteriza por una caída peligrosa de la presión arterial que requiere cuidados intensivos para restaurar la circulación.9

• Muchos casos comienzan con infecciones comunes: las infecciones del tracto urinario (ITU), la neumonía, las heridas en la piel y las infecciones intestinales leves son algunas de las fuentes más comunes de sepsis. Según Sepsis Alliance, alrededor del 80 % de los casos comienzan en la comunidad y no en los hospitales, lo que significa que el proceso suele comenzar mucho antes de recibir atención médica.10

• La importancia de reconocer los signos de forma temprana: debido a que muchos síntomas de la sepsis se parecen a los de una gripe o resfriado, no reciben la atención que merecen hasta que empeoran. La diferencia clave está en la rapidez con la que progresan. Si sospecha de sepsis, busque atención médica de inmediato, ya que el tratamiento oportuno es fundamental para prevenir complicaciones graves. Algunas de las señales de advertencia más comunes incluyen:11,12,13

  • Fiebre con escalofríos o temblores
  • Taquicardia
  • Frecuencia respiratoria rápida (taquipnea)
  • Sudoración excesiva (diaforesis)
  • Mareos o aturdimiento
  • Confusión o desorientación
  • Disartria
  • Náuseas, vómitos o diarrea
  • Dificultad para respirar o falta de aire
  • Dolor muscular severo
  • Baja producción de orina
  • Piel fría y húmeda o erupciones cutáneas

• Las señales de advertencia: Sepsis Alliance recomienda que utilice el acrónimo TIME para recordar las principales señales de advertencia:14

◦ T — Temperatura: verifique si tiene una temperatura más alta o baja de lo normal

◦ I — Infección: verifique si tiene signos de infección, ya sea en curso o reciente

◦ M — Mental: verifique si experimenta cambios en su estado mental como confusión o somnolencia inusual

◦ E — Extremadamente enfermo: dolor extremo o sensación de malestar grave

Otra forma fácil de recordar los signos es el acrónimo SEPSIS: (por la palabra en inglés)15

◦ S: escalofríos, fiebre o temblores

◦ E: dolor o malestar extremo

◦ P: piel pálida y húmeda

◦ S: somnolencia, confusión o desorientación

◦ I: “intuir la posibilidad de morir”

◦ S: sofocamiento o dificultad para respirar

Algunos problemas de salud debilitan las defensas inmunológicas y hacen que las infecciones sean más difíciles de controlar. Otros factores que incrementan el riesgo de sepsis incluyen: edad avanzada, una cirugía reciente, una hospitalización, medicamentos inmunosupresores y enfermedades crónicas. 16 Entre estos factores de riesgo, la diabetes tipo 2 ha llamado mucho la atención.

Estudio demuestra que la diabetes tipo 2 duplica el riesgo de sepsis

Los investigadores de University of Western Australia se basaron en el Fremantle Diabetes Study Phase II, que es un proyecto comunitario que se realizó en una región urbana multiétnica de 157 000 residentes. Se siguió a 1430 adultos con diabetes tipo 2 y 5720 participantes sin diabetes que se inscribieron entre 2008 y 2011.17

Los participantes se monitorearon a través de registros médicos de un máximo de 10 años, hasta un primer episodio de sepsis, la muerte o el final de 2021. El objetivo fue proporcionar datos sobre la incidencia de sepsis entre personas con diabetes tipo 2, que es una relación que investigaciones previas ya habían sugerido, pero no definieron con precisión.18,19

• La sepsis se presentó con el doble de frecuencia en personas con diabetes: durante más de 73 000 persona-años de seguimiento, surgieron nuevos casos de sepsis en el 11.8 % de los participantes con diabetes tipo 2, a diferencia del 5 % de las personas sin diabetes. Incluso después de ajustar factores como edad, sexo y enfermedades crónicas, la diabetes tipo 2 se relacionó con un riesgo dos veces mayor de sepsis. Al inicio del estudio, el 2 % de los participantes con diabetes ya habían tenido sepsis, mientras que en el grupo de control ese porcentaje fue del 0.8 %.

• El riesgo fue aún mayor en ciertos grupos: los adultos de 41 a 50 años con diabetes tuvieron un riesgo 14.5 veces mayor de desarrollar sepsis. Los hombres y las personas de ascendencia aborigen también tuvieron un mayor riesgo: los indígenas australianos mostraron un riesgo tres veces mayor de sepsis.

• El tabaquismo y la mala salud metabólica incrementan el riesgo: entre las personas con diabetes, hubo varios factores que incrementaron de forma independiente el riesgo de sepsis, incluyendo tabaquismo actual, el uso de insulina, niveles elevados de glucosa en ayunas, la frecuencia cardíaca alta en reposo, la neuropatía, la enfermedad cerebrovascular y los niveles elevados de NT-proBNP, que es un marcador de disfunción cardíaca. De hecho, fumar por sí solo, incrementó el riesgo en un 83 %, lo que destaca la importancia de llevar un estilo de vida saludable.

• Ciertas vías biológicas también incrementan el riesgo: la hiperglucemia crónica (niveles elevados de azúcar) debilita el sistema inmunológico, lo que incrementa el riesgo de infecciones de la piel, el tracto urinario y los pulmones, que son las causas principales de hospitalizaciones por sepsis.

Además, la resistencia a la insulina y la inflamación crónica dañan el endotelio, que es el revestimiento interno de los vasos sanguíneos, lo que hace que los tejidos sean más vulnerables a lesiones por infecciones. La mala circulación y la neuropatía también hacen que sea más difícil identificar las infecciones, lo que permite que problemas localizados progresen y se conviertan en enfermedades sistémicas.

• La prevención depende de la detección temprana y el control oportuno: los autores enfatizaron la importancia de vigilar de cerca la infección e intervenir de forma oportuna en pacientes con diabetes. Según Wendy Davis, especialista en epidemiología de University of Western Australia y autora principal del estudio:

“nuestro estudio identifica varios factores de riesgo que pueden controlarse, como el tabaquismo, los niveles elevados de azúcar y las complicaciones de la diabetes, lo que confirma que hay cambios que las personas pueden implementar para reducir su riesgo de sepsis”.20

Esta investigación demuestra que la diabetes tipo 2 incrementa el riesgo de sepsis y hospitalizaciones a causa de esta enfermedad. Y también confirma que el control de infecciones y la atención preventiva son esenciales para tratar la diabetes porque, una vez que se desarrolla la sepsis, progresa demasiado rápido y no actuar de inmediato podría ser mortal.

Otras investigaciones que relacionan la diabetes con la sepsis

Desde hace siglos, se reconoce la relación entre la diabetes y las infecciones. El médico persa Avicena fue uno de los primeros en notar que las personas con diabetes desarrollaban con mayor frecuencia tuberculosis, lo que establece una relación temprana entre la enfermedad metabólica y la infección. A principios de los años de 1900, el Dr. Elliott Joslin, pionero en el tratamiento de la diabetes, dijo que las infecciones causaban coma diabético, lo que la convirtió en una de las causas principales de muerte entre personas con diabetes antes de que existiera la terapia con insulina.21

• Los datos epidemiológicos confirman que la diabetes tiene una relación estrecha con los casos de sepsis: los estudios de población modernos estiman que la diabetes representa entre el 20.1 % y el 22.7 % de todas las hospitalizaciones por sepsis. En un estudio que se realizó en Canadá, se descubrió que la diabetes incrementa bastante el riesgo de cistitis, neumonía, celulitis y tuberculosis. De manera similar, en Holanda, un estudio descubrió que las personas con diabetes tenían mayor riesgo de infecciones de las vías respiratorias inferiores, urinarias, de piel o mucosas.

• La hiperglucemia debilita la defensa inmunológica: las primeras teorías culpaban a los niveles elevados de glucosa de alimentar a las bacterias, pero en 1911, se refutó esta postura y se dirigió la atención a la disfunción inmunológica. Mientras que otras investigaciones demostraron que la hiperglucemia crónica reduce la quimiotaxis (el movimiento dirigido de las células inmunológicas hacia los sitios de infección) y la muerte intracelular.

Los niveles elevados de azúcar también deterioran la función de los neutrófilos (los glóbulos blancos responsables de destruir los patógenos), lo que hace que se adhieran a las paredes de los vasos y ralentiza su viaje a los sitios de infección. Estos efectos reducen la capacidad del cuerpo para combatir infecciones.

• También afecta las defensas naturales de cuerpo: en la diabetes, la sangre se vuelve menos efectiva para reconocer y neutralizar los microbios dañinos. Los niveles elevados de glucosa interfieren con el proceso de opsonización, que es cuando las proteínas inmunológicas marcan las bacterias para que los glóbulos blancos puedan destruirlas. Además, las personas con diabetes suelen producir menos anticuerpos y tener menores niveles de IgG, que es un anticuerpo que combate las infecciones.

• Los niveles estables de azúcar ayudan a prevenir infecciones: los estudios demuestran que mantener la glucosa por debajo de unos 8.3 mmol/l reduce el riesgo de infección después de la cirugía. Los resultados de los estudios comunitarios son menos claros, pero en general, mantener los niveles de azúcar bajo control, se considera una de las mejores maneras de protegerse contra las infecciones y la sepsis.

Muchos de los problemas biológicos que se mencionan aquí mejoran cuando se controlan los niveles de glucosa. Por lo tanto, controlar la diabetes no sólo implica prevenir los daños a largo plazo; sino restaurar la capacidad del cuerpo para combatir infecciones graves.

Estrategias para controlar la diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 se desarrolla poco a poco, comienza con resistencia a la insulina, donde las células dejan de responder a la insulina. Para compensarlo, el cuerpo produce más, pero con el tiempo, este exceso de insulina y niveles elevados de glucosa dañan el metabolismo. Es fundamental reconocer y revertir de forma temprana la resistencia a la insulina, ya que mejorar la sensibilidad a la insulina reduce el riesgo de diabetes y las infecciones relacionadas, incluyendo la sepsis.

1. Deje de consumir azúcares refinados y aceites vegetales: cuando remplaza los dulces y los bocadillos procesados ​​con frutas enteras obtiene fibra, antioxidantes y minerales que ayudan a retardar la absorción del azúcar. Esto estabiliza la digestión y evita los picos repentinos de insulina que sobrecargan el páncreas y causan resistencia a la insulina.

También es importante dejar de consumir aceites vegetales como el de canola, soya y girasol, que se encuentran en productos como papas fritas, alimentos empaquetados y la mayoría de las comidas de restaurantes. Estos aceites tienen un alto contenido de ácido linoleico (AL), que altera la producción de energía en las mitocondrias y empeora la resistencia a la insulina. Sustitúyalos por alimentos preparados en casa con mantequilla, ghee o sebo.

2. Consuma carbohidratos de forma inteligente: su cuerpo y su cerebro necesitan de un suministro constante de glucosa para funcionar de forma correcta. Cuando se reduce demasiado el consumo de carbohidratos, el cuerpo libera hormonas del estrés, como el cortisol, la adrenalina y el glucagón, para compensar la falta de glucosa. Este mecanismo de supervivencia se conoce como gluconeogénesis e impide que los niveles de azúcar bajen demasiado, pero esto tiene un precio alto.

El cortisol es la hormona que más estrés causa, descompone el tejido muscular para obtener aminoácidos, que luego se convierten en glucosa. Este proceso ayuda a mantener los niveles de azúcar, pero lo hace a costa de la masa muscular, que es esencial para la salud metabólica y la sensibilidad a la insulina.

Con el tiempo, este ciclo ralentiza el metabolismo y empeora la resistencia a la insulina, que son dos de los factores que incrementan el riesgo de diabetes tipo 2. Consumir carbohidratos saludables de alimentos enteros, como frutas y arroz blanco, garantiza que tenga una fuente constante de combustible sin activar la respuesta al estrés. Estos alimentos le dan la glucosa que necesita para mantener el equilibrio y proteger su tejido muscular.

3. Reduzca la exposición a los factores cotidianos que estresen su metabolismo: su alimentación no es el único factor que causa resistencia a la insulina. El estrés ambiental provocado por los plásticos, los productos de cuidado personal y los campos electromagnéticos (EMF) también afecta la capacidad del cuerpo para convertir el combustible en energía, lo que empeora la resistencia a la insulina.

La buena noticia es que hay cosas que puede hacer para reducir esta carga. Por ejemplo, elija recipientes de vidrio o acero inoxidable, evite calentar alimentos en plástico y mantenga el teléfono lejos de su cuerpo mientras duerme. Estas estrategias ayudan a reducir el estrés de fondo en sus células, lo que permite que sus mitocondrias se recuperen y se restaure la función de la insulina.

4. Haga actividad física regular: el movimiento es una de las formas más confiables de mejorar la sensibilidad a la insulina y estimular su metabolismo. Cuando se contraen los músculos, extraen glucosa del torrente sanguíneo, lo que ayuda a reducir el azúcar y aliviar la tensión en el páncreas. No tiene que hacer ejercicios intensos para obtener beneficios, basta con actividad física moderada, como caminar rápido, andar en bicicleta o nadar para experimentar mejoras.

5. Expóngase a la luz del sol todos los días: la luz del sol mejora la sensibilidad a la insulina y estimula la producción de energía dentro de las mitocondrias porque activa la síntesis de melatonina. La melatonina actúa como un antioxidante dentro de las células, protege las mitocondrias del estrés oxidativo y las ayuda a mantener su metabolismo energético en óptimas condiciones, lo que a su vez, mantiene la insulina bajo control.

Haga que la exposición a la luz del sol sea parte de su vida cotidiana: pase tiempo al aire libre mientras camina, anda en bicicleta o se sienta bajo la luz natural siempre que sea posible. Si come alimentos que contiene aceites de semillas, reduzca su consumo durante al menos seis meses antes de exponerse al sol del mediodía, ya que el AL incrementa el riesgo de quemaduras solares. Para más información sobre este tema, consulte: “El miedo a exponerse al sol podría ser peligroso para su salud”.

6. Utilice la prueba HOMA-IR como herramienta de seguimiento: es importante que identifique de forma temprana la resistencia a la insulina, ya que en la mayoría de los casos, pasan años antes de que se diagnostique la diabetes tipo 2. La prueba Homeostatic Model Assessment of Insulin Resistance (HOMA-IR) es una manera sencilla de determinar la efectividad con la que su cuerpo utiliza la insulina, y solo se requiere una muestra de sangre en ayudas.

La prueba HOMA-IR se desarrolló en 1985 y calcula la proporción entre la glucosa y la insulina en ayunas para estimar la resistencia a la insulina. A diferencia de otros procedimientos más complejos, como la prueba de pinzamiento de glucosa, solo requiere una muestra, lo que la convierte en una estrategia práctica para su uso de rutina. Esta prueba puede identificar de forma temprana los problemas metabólicos y realizar un seguimiento del impacto de los cambios en la alimentación y el estilo de vida en su sensibilidad a la insulina. La fórmula es:

HOMA-IR = (glucosa en ayunas × insulina en ayunas) ÷ 405, donde:

• La glucosa en ayunas se mide en mg/dl

• La insulina en ayunas se mide en μIU/ml (microunidades internacionales por mililitro)

La cifra 405 es una constante que normaliza los valores

Si su glucosa está en mmol/l, utilice esta fórmula:

HOMA-IR = (glucosa en ayunas × insulina en ayunas) ÷ 22.5, donde:

• La glucosa en ayunas se mide en mmol/l

• La insulina en ayunas se mide en μIU/ml

• La constante de normalización para esta unidad de medida es 22.5

Cualquier valor menor a 1.0 se considera una sensibilidad a la insulina saludable. Las puntuaciones superiores a 1.0 indican distintos grados de resistencia: mientras más alto sea el valor, mayor será la resistencia a la insulina. (Estos rangos se aplican a personas que todavía producen insulina; no a personas con diabetes tipo 1).

Por interesante que parezca, mi puntuación en la escala HOMA-IR es de tan solo 0.2. Esto es un testimonio de la mayor efectividad de mi cuerpo para quemar combustible, lo cual resulta de una mayor disponibilidad de glucosa. Incorporar más carbohidratos a mi alimentación le brindó a mis células la energía necesaria para funcionar de manera más efectiva.

Esta mejora en la función de mis células también optimizó mi salud metabólica, lo que demuestra que hacer ciertos ajustes en la alimentación mejora la sensibilidad a la insulina y el rendimiento metabólico.

Aprenda a reducir su riesgo de sepsis

El primer paso para prevenir la sepsis es fortalecer la resistencia del cuerpo a las infecciones y jamás ignorar las señales de advertencia. Las siguientes estrategias ayudan a reducir el riesgo e incrementar la posibilidad de recuperarse en caso de infección:

• Mantenga bajo control las enfermedades crónicas: dado que enfermedades como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardíacas y los problemas renales hacen que sea más difícil para el sistema inmunológico combatir las infecciones, mantener los niveles de azúcar, la presión arterial y otros marcadores dentro de rangos saludables, reduce el estrés en sus órganos y fortalece las defensas de su cuerpo para combatir infecciones graves que podrían progresar a sepsis.

• Trate rápido las infecciones urinarias: el tratamiento convencional suele basarse en antibióticos, pero las investigaciones demuestran que las infecciones urinarias por E. coli, que representan alrededor del 90 % de todos los casos,22 también pueden tratarse de forma efectiva con D-manosa, un azúcar natural que se relaciona con la glucosa.23

Otra opción respaldada por investigaciones clínicas es el azul de metileno, que es una alternativa a los antibióticos para las infecciones urinarias. Como no se metaboliza en el cuerpo, el azul de metileno se excreta a través de los riñones y se acumula en la vejiga, donde alcanza niveles suficientes para actuar como un potente oxidante que neutraliza los patógenos. Esta acción localizada lo hace una gran opción para las personas con una mala salud intestinal.24

• Refuerce su salud inmunológica: el equilibrio en el sistema inmunológico depende de factores como una buena nutrición, un sueño regular y un metabolismo energético estable. Consuma alimentos ricos en vitaminas A, C, D, zinc y selenio, que ayudan a su cuerpo a reconocer y destruir de forma efectiva los patógenos.25 Mantenga un horario de sueño constante y controle el estrés, ya que ambos factores afectan la regulación inmunológica y el equilibrio inflamatorio.

• Mantenga limpias y protegidas las heridas de la piel: los cortes, quemaduras y úlceras, sobre todo en personas con diabetes, son puntos de entrada para las bacterias. Limpie rápido las heridas con un antiséptico suave, cúbralas y cheque que no haya enrojecimiento, inflamación o secreciones. También evite los hábitos que provocan pequeñas lesiones en la piel, como morderse las uñas.26 Si una herida no cicatriza o desarrolla enrojecimiento que se extiende, busque atención médica de inmediato.

• Tenga una buena higiene en el hospital y en el hogar: si por alguna razón, tiene que estar en un hospital o se sometió a una cirugía reciente, lave bien sus manos y mantenga las heridas estériles. En casa, lave sus manos antes de comer, después de usar el baño y después de manipular carne cruda o desechos de mascotas. Mantener limpias las superficies y el equipo médico ayuda a limitar la exposición a microbios dañinos.

• Si desarrolla sepsis, la terapia a base de vitamina C puede salvar su vida: el Dr. Paul Marik, especialista en cuidados críticos, creó un protocolo de tratamiento de la sepsis que se basa en una mezcla de vitamina C, tiamina (vitamina B1) e hidrocortisona por vía intravenosa. Estos compuestos actúan de manera sinérgica: la vitamina C y la hidrocortisona restauran la función de las células endoteliales y combaten la infección, mientras que la tiamina estimula el metabolismo de la vitamina C y corrige las deficiencias de B1 comunes en pacientes con enfermedad grave.27,28

En el estudio clínico del Dr. Paul Marik, administrar esta terapia de tres partes durante dos días redujo la mortalidad del 40 % al 8.5 % entre los pacientes con sepsis grave. 29,30,31 Este tratamiento debe administrarse bajo supervisión médica, así que pregunte a su médico en caso de ser necesario. Para más información sobre este protocolo, consulte: “El tratamiento con vitaminas que podría reducir la mortalidad por sepsis”.

Preguntas frecuentes sobre la sepsis

P: ¿Qué tan grave y común es la sepsis?

R: La sepsis es una de las emergencias médicas más peligrosas que puede enfrentar, se desarrolla cuando la respuesta del cuerpo a una infección se sale de control, lo que daña los órganos y si no se trata, hace que comiencen a fallar. En los Estados Unidos, más de 1.7 millones de personas desarrollan sepsis y alrededor de 350000 mueren por esta enfermedad cada año. A nivel mundial, está detrás de una de cada cinco muertes.

P: ¿Cuáles son las señales de alerta temprana?

R: Al principio, la sepsis suele producir síntomas similares a una gripe o un resfriado fuerte, pero todo comienza a empeorar muy rápido. Algunos de los síntomas más comunes incluyen fiebre o escalofríos, ritmo cardíaco rápido, respiración acelerada, confusión, mareos o dolor extremo. La falta de producción de orina, la piel húmeda y fría o la dificultad para respirar también son señales de alerta. Si experimenta varios de estos síntomas juntos, busque atención médica de inmediato.

P: ¿Por qué las personas con diabetes tipo 2 tienen mayor riesgo de sepsis?

R: Las personas con diabetes tipo 2, suelen tener una menor capacidad para combatir las infecciones debido a los niveles elevados de azúcar y la resistencia a la insulina. Estos factores dañan las células inmunológicas, retardan el flujo sanguíneo y ralentizan la curación de heridas. En el estudio que se realizó en Australia, las personas con diabetes tipo 2 tenían el doble de riesgo de desarrollar sepsis que las personas sin esta enfermedad.

P: ¿Qué puedo hacer para reducir el riesgo de sepsis si tengo diabetes?

R: Comience por controlar sus niveles de azúcar y abordar las infecciones de manera temprana. El estudio menciona la importancia de monitorear las infecciones, dejar de fumar y reforzar su metabolismo. Eliminar los azúcares refinados y los aceites vegetales, comer carbohidratos de alimentos enteros, mantenerse activo y reforzar la salud mitocondrial también ayuda a mantener bajo control la resistencia a la insulina.

P: ¿Cómo puedo reducir mi riesgo de infección y sepsis?

R: Controle las enfermedades crónicas, cuide bien sus heridas y mantenga la higiene en el hogar y en los entornos médicos. Coma alimentos nutritivos, duerma bien y controle el estrés, ya que esto ayuda a mantener el equilibrio inmunológico. Evite hábitos poco saludables como morderse las uñas, que crean pequeñas heridas en la piel que permiten la entrada de bacterias.