📝HISTORIA EN BREVE

  • Los edulcorantes artificiales se relacionan con una pérdida más rápida de la memoria y un deterioro del pensamiento, equivalente a 1.6 años más de envejecimiento del cerebro
  • Las personas menores de 60 años que consumen la mayor cantidad de edulcorantes bajos en calorías o sin calorías enfrentan el descenso más pronunciado en la fluidez verbal y la cognición general, lo que hace que la mediana edad sea un momento importante para eliminarlos
  • Los adultos con diabetes tienen un riesgo aún mayor, con deterioros más pronunciados en la memoria y las habilidades de pensamiento global cuando dependen de edulcorantes artificiales y sustitutos del azúcar
  • Los efectos nocivos fueron consistentes a lo largo de años de pruebas, lo que demostró que el uso continuo debilita de manera constante la función del cerebro
  • Puede proteger su cerebro si elimina los edulcorantes artificiales, utiliza opciones naturales como frutas, miel, fruta del monje y dextrosa, y se concentra en alimentos que proporcionen energía constante

🩺Por el Dr. Mercola

Los edulcorantes artificiales suelen promocionarse como sustitutos del azúcar, pero tienen consecuencias que van mucho más allá del sabor o las calorías. Lo que parece una elección inofensiva en su café de la mañana o en su refresco de la tarde interfiere con los sistemas que mantienen su cerebro alerta y resistente.

El deterioro cognitivo no se trata solo de olvidar nombres o extraviar las llaves, sino que comienza con cambios sutiles en la memoria, el lenguaje y la concentración que perjudican su habilidad de mantenerse independiente. Con el tiempo, estos problemas se convierten en afecciones graves como la demencia, en la cual la toma de decisiones cotidianas y el cuidado personal se vuelven abrumadores.

Los edulcorantes artificiales como el aspartamo, la sacarina y el eritritol están ocultos en bebidas saborizadas, bebidas de proteínas, yogures y postres “dietéticos”. Una vez que comprende qué tan comunes son, queda claro por qué tantas personas, sin saberlo, añaden estrés a su cerebro. Elegir estos productos expone a su sistema nervioso a sustancias químicas que alteran la comunicación entre las células del cerebro y tensionan la conexión entre el intestino y el cerebro.

Sus elecciones diarias sobre qué consumir y beber no son insignificantes, ya que influyen en el buen estado de su memoria, concentración y habilidades lingüísticas a medida que envejece. Por eso vale la pena leer las investigaciones más recientes sobre los edulcorantes artificiales y la sorprendente forma en que aceleran el envejecimiento del cerebro.

Los edulcorantes artificiales aceleran el deterioro cognitivo

Los investigadores siguieron a 12 772 adultos en Brasil durante un promedio de ocho años para determinar cómo los edulcorantes artificiales afectan las habilidades de pensamiento y memoria.1 Los participantes eran funcionarios públicos, todos ellos mayores de 35 años al inicio del estudio, y completaron cuestionarios detallados de alimentos y pruebas cognitivas repetidas. El estudio midió el consumo de siete edulcorantes artificiales comunes, sin calorías o con pocas calorías.

• Los adultos de mediana edad fueron los más afectados: la edad promedio de los participantes fue de 52 años y más de la mitad eran mujeres. Cuando los investigadores dividieron a las personas en grupos según la cantidad de edulcorantes alternativos que consumían, descubrieron que las personas del grupo con mayor consumo experimentaron un deterioro mucho más rápido en la cognición general en comparación con el grupo con menor consumo. Es importante destacar que este deterioro acelerado fue más pronunciado en las personas menores de 60 años, lo que sugiere que el riesgo se magnifica durante la mediana edad.

• El envejecimiento más rápido del cerebro se observó en habilidades de pensamiento específicas: las personas en el grupo de mayor consumo experimentaron disminuciones significativas en la fluidez verbal (la habilidad de pensar y decir palabras rápido) y en la memoria. Los investigadores calcularon que este descenso fue equivalente a 1.6 años de envejecimiento adicional en la función del cerebro. Incluso aquellos en el grupo de consumo medio experimentaron el equivalente a 1.3 años de envejecimiento durante el período del estudio, lo que significa que los riesgos no se limitaron solo a los consumidores habituales.

• La diabetes aumentó aún más los riesgos: los participantes que padecían diabetes fueron más vulnerables a los daños de los edulcorantes artificiales. Para ellos, la memoria y la cognición global disminuyeron más rápido cuando el consumo fue mayor. Esto es importante porque a las personas con diabetes se les recomienda utilizar edulcorantes artificiales como sustitutos del azúcar, lo que podría empeorar la salud del cerebro a largo plazo. Los resultados sugieren que los edulcorantes artificiales no son una alternativa segura para este grupo.

• Diferentes edulcorantes demostraron niveles distintos de daño: cuando los investigadores analizaron edulcorantes individuales, descubrieron que el aspartamo, la sacarina, el acesulfamo-K, el eritritol, el sorbitol y el xilitol se asociaron con un deterioro más rápido de la cognición. Sin embargo, la tagatosa no demostró un vínculo claro con el deterioro cognitivo. Esto sugiere que no todos los sustitutos del azúcar conllevan el mismo nivel de riesgo, pero los edulcorantes artificiales más comunes sí lo tienen.

• Un mayor consumo de edulcorantes se asoció con un deterioro más rápido a lo largo del tiempo: los participantes fueron evaluados al comienzo del estudio, otra vez varios años después y al final del periodo de ocho años. Los que estaban en el grupo más bajo consumieron alrededor de 20 miligramos (mg) al día, mientras que el grupo más elevado consumió en promedio 191 mg al día, el equivalente a solo una lata de refresco de dieta para el aspartamo.2

Las personas en los grupos de mayor consumo demostraron una caída más rápida de la memoria, la fluidez verbal y la velocidad de procesamiento en comparación con los consumidores más moderados. Es importante destacar que esta asociación se observó en participantes menores de 60 años, pero no en adultos mayores.

Los edulcorantes artificiales interfieren con la señalización cerebral y la salud intestinal

Se ha demostrado en otras investigaciones que varios de los compuestos estudiados, incluyendo el aspartamo y la sacarina, afectan la actividad de los neurotransmisores.3,4 Los neurotransmisores son los mensajeros químicos del cerebro y controlan todos los aspectos, desde la formación de la memoria hasta el procesamiento verbal. Los cambios en estas vías podrían explicar por qué la fluidez verbal y la memoria fueron las más afectadas en la población que se estudió.

• La tensión metabólica es otro mecanismo probable: las personas con diabetes o que intentan controlar el azúcar en sangre suelen utilizar edulcorantes artificiales. Sin embargo, alteran la respuesta normal de insulina del cuerpo y alteran el modo en que las células utilizan la energía, lo que aumenta el estrés oxidativo y daña las neuronas.5 Esto es preocupante porque las neuronas dependen de un suministro de energía estable para mantener las redes de comunicación necesarias para la memoria y las habilidades de pensamiento.

• Los investigadores descubrieron efectos en el cerebro incluso después de tener en cuenta otros riesgos: el equipo ajustó los datos según la edad, el sexo, la presión arterial alta, las enfermedades cardiovasculares y otros hábitos de estilo de vida. Incluso después de estos ajustes, la relación entre el consumo de edulcorantes y el deterioro cognitivo aún fue estrecha, lo que demuestra que otros factores no bastan para explicar los resultados. Esto destaca que los edulcorantes son un factor independiente en la salud del cerebro.

• El aspartamo daña las bacterias buenas del intestino: el aspartamo altera su microbioma intestinal, ya que elimina las bacterias beneficiosas, debilita sus defensas naturales y crea condiciones que favorecen el crecimiento de tumores.6 Estas bacterias suelen producir compuestos protectores que ayudan a mantener fuertes el cerebro y el sistema inmunológico. Cuando su número disminuye, los microbios dañinos ganan ventaja, lo que deja al cuerpo más vulnerable a las enfermedades.

• Los edulcorantes artificiales exponen el cerebro a compuestos que aceleran el deterioro cognitivo: el estudio mencionado demuestra que el impacto es medible, a largo plazo y más fuerte en personas que ya son vulnerables, como aquellas con diabetes.7 Elegir edulcorantes naturales le permite disfrutar de la dulzura y evitar los efectos del envejecimiento del cerebro que se documentaron en esta investigación.

Estrategias sencillas para proteger su cerebro de los edulcorantes artificiales

Si elije refrescos de dieta, agua saborizada o postres sin azúcar porque cree que son una mejor opción que el azúcar, ahora sabe que aceleran el envejecimiento del cerebro en lugar de proteger su salud. Hay estrategias que puede implementar ahora mismo para eliminar el riesgo y apoyar los sistemas de energía y memoria de su cerebro. Estos cambios son sencillos pero efectivos.

1. Elimine por completo los edulcorantes artificiales: el primer paso es dejar de utilizar productos que contengan edulcorantes artificiales como aspartamo, sucralosa, sacarina, acesulfamo-K y neotamo. Preste atención al agua saborizada, goma de mascar, yogur, bebidas de proteínas o bocadillos “de dieta”. Si la etiqueta incluye alguno de estos nombres, opte por comprar otra cosa. Eliminar estas sustancias químicas impide el ataque constante a la memoria y la fluidez verbal del cerebro.

2. Reemplace el dulzor con alternativas de alimentos enteros: en lugar de bebidas y golosinas “sin calorías”, consuma alimentos que aporten dulzor de forma natural. Las frutas enteras, la miel sin procesar o cantidades pequeñas de miel de maple proporcionan azúcares naturales que el cuerpo reconoce y utiliza como energía.

La fruta fresca es un buen bocadillo, la miel sirve para endulzar el té o el yogur sin pasteurizar de animales alimentados con pastura, y se puede agregar miel de maple a la avena orgánica. Estas opciones naturales no solo satisfacen los antojos, sino que también aportan vitaminas, minerales y compuestos de origen vegetal que aportan energía constante al cerebro y al cuerpo.

3. Apoye su intestino para proteger su cerebro: su intestino y su cerebro se comunican de manera constante. Los edulcorantes artificiales afectan esta conexión porque alteran las bacterias intestinales. Concéntrese en consumir carbohidratos simples y digeribles, como frutas maduras, arroz blanco y tubérculos, una vez que su intestino se cure lo suficiente como para manejarlos. Si su intestino aún está frágil, concéntrese primero en comer frutas y arroz blanco para favorecer su cerebro sin alimentar bacterias dañinas. Proteger el entorno intestinal mejora el funcionamiento del cerebro.

4. Elija edulcorantes naturales más seguros en casa: si tiene antojo de algo dulce, prepare algo en casa con ingredientes que apoyen la salud en lugar de perjudicarla. La stevia natural procedente de toda la planta, el Luo Han Guo (también llamado fruta del monje) y la dextrosa pura procedente del azúcar de caña son opciones fiables. Usar estas alternativas le permitirá disfrutar de la dulzura sin exponer su cerebro al deterioro que se asocia con los edulcorantes artificiales.

5. Concéntrese en la energía, no en las restricciones: en lugar de pensar en lo que no consume, preste atención a lo que está ganando, como una mejor concentración, una memoria más fuerte y un pensamiento más ágil. Si suele consumir productos bajos en calorías, es hora de alimentar su cuerpo y su cerebro con el tipo adecuado de carbohidratos y proteínas.

Alrededor de 250 gramos de carbohidratos al día, combinados con proteínas de calidad y grasas como mantequilla de animales alimentados con pastura o ghee, proporcionan la base para una energía constante del cerebro. No considere esto como un plan de alimentación estricto, sino como una mejora en el funcionamiento de su cerebro.

Preguntas frecuentes sobre los edulcorantes artificiales y el cerebro

P: ¿Cómo afectan los edulcorantes artificiales a la salud del cerebro?

R: Los edulcorantes artificiales aceleran el deterioro cognitivo. Un estudio descubrió que las personas que consumieron las mayores cantidades experimentaron el equivalente a 1.6 años adicionales de envejecimiento del cerebro en la memoria, la fluidez verbal y las habilidades de pensamiento en general.8

P: ¿Qué personas corren un riesgo mayor con los edulcorantes artificiales?

R: Los adultos de mediana edad menores de 60 años tuvieron el vínculo más fuerte entre un consumo elevado y un deterioro cognitivo más rápido. Las personas con diabetes también fueron más vulnerables, con disminuciones más pronunciadas en la memoria y la cognición global en comparación con las personas sin diabetes.

P: ¿Qué puede utilizar en lugar de edulcorantes artificiales?

R: Las alternativas más seguras incluyen frutas enteras, miel sin refinar, miel de maple, stevia natural en su forma vegetal, Luo Han Guo (fruta del monje) y dextrosa pura de azúcar de caña limpia. Estas opciones proporcionan dulzura sin los efectos de envejecimiento cerebral que se asocian con los edulcorantes artificiales.

P: ¿Qué medidas puede tomar para proteger su cerebro si ha utilizado edulcorantes artificiales?

R: Elimine los productos con edulcorantes artificiales, opte por endulzantes a base de alimentos enteros, apoye su salud intestinal, pruebe sustitutos naturales en casa y concéntrese en alimentar su cuerpo con el equilibrio adecuado de carbohidratos, proteínas y grasas saludables. Estos pasos restablecen la producción de energía y protegen la función del cerebro a largo plazo.