📝 HISTORIA EN BREVE

  • Los bebés que se exponen a menos azúcar durante el embarazo y la primera infancia tienen un riesgo mucho menor de desarrollar enfermedades cardíacas, derrame cerebral y diabetes en la edad adulta, lo que demuestra que los primeros 1000 días de vida pueden determinar la salud cardiovascular a largo plazo
  • Un estudio de largo alcance que se publicó en BMJ descubrió que las personas que nacieron durante el racionamiento de azúcar de la posguerra tuvieron un riesgo hasta 31 % menor de sufrir un derrame cerebral y un riesgo 27 % menor de morir a causa de una enfermedad cardíaca, y los mayores beneficios se observaron en personas que no consumieron azúcar durante la primera infancia
  • Restringir el azúcar a temprana edad ayuda a prevenir la hiperglucemia y la inflamación fetal que dañan los vasos sanguíneos en desarrollo, lo que se traduce en un a mejor función cardíaca, flujo sanguíneo y presión arterial en la edad adulta
  • En los Estados Unidos, la mayoría de las fórmulas infantiles contienen una cantidad de azúcares añadidos que equivale a dos latas de refresco al día, el problema es que las etiquetas no revelan estos ingredientes, lo que impide que los padres sean conscientes sobre sus riesgos metabólicos
  • Los padres pueden proteger el corazón y el metabolismo de sus hijos a través de la lactancia o fórmulas caseras, ya que eso retarda la exposición a los azúcares agregados durante los primeros dos años de vida y fomenta hábitos alimentarios saludables

🩺 Por el Dr. Mercola

La salud cardíaca de un bebé comienza a moldearse mucho antes de su primera comida sólida, incluso antes de nacer. Los alimentos a los que se expone la madre y el bebé durante sus primeros días determinarán la forma en la que funcionará su metabolismo, sus vasos sanguíneos y sus sistemas energéticos durante el resto de su vida. La nutrición temprana programa el "sistema operativo" del cuerpo y determina si funciona de forma correcta o si experimenta dificultades bajo la presión de una sobrecarga de azúcar.

Cuando los bebés reciben azúcares añadidos en lugar de la lactosa natural que se encuentra en la leche materna, sus órganos en desarrollo se acostumbran a recibir energía rápida en lugar de equilibrarla. Esto provoca cambios hormonales y metabólicos que incrementan el riesgo de inflamación, resistencia a la insulina e hipertensión, que son los factores que determinan si desarrolla una enfermedad cardíaca décadas después.

Hoy en día, este proceso comienza antes de lo que muchos imaginan. Muchas fórmulas infantiles y alimentos procesados para bebés contienen una cantidad de azúcares que excede lo que incluso los adultos deberían consumir. Estas exposiciones tempranas no sólo influyen en las preferencias gustativas, sino que determinan la forma en que el cuerpo maneja el combustible y almacena grasa a lo largo de la vida.

Limitar el azúcar a temprana edad tienen un impacto profundo en la salud del corazón a largo plazo

Un estudio que se publicó en The BMJ analizó los datos de UK Biobank de 63 433 adultos que nacieron entre 1951 y 1956. El objetivo de los investigadores fue saber si nacer durante la época de racionamiento de azúcar del gobierno se relacionó con tener una mejor salud cardíaca en la edad adulta.1 Debido a que el racionamiento de azúcar se produjo durante y después de la Segunda Guerra Mundial, se creó un "experimento natural" en el que algunos niños nacieron en condiciones de bajo nivel de azúcar mientras que otros no.

• Los participantes que nacieron durante el racionamiento de azúcar tuvieron tasas mucho menores de enfermedades cardíacas cuando eran adultos: las personas que vivieron sus primeros meses o años durante el racionamiento de azúcar tuvieron un riesgo 20 % menor de enfermedades cardiovasculares.

Y, a diferencia de las personas que nacieron después del racionamiento, este mismo grupo también tuvo un riesgo 25 % menor de infarto, un riesgo 26 % menor de insuficiencia cardíaca, un riesgo 24 % menor de fibrilación auricular (latidos cardíacos irregulares) y un riesgo 31 % menor de derrame cerebral. Mientras que su riesgo de morir a causa de una enfermedad cardíaca fue 27 % menor. Estos resultados se mantuvieron sólidos incluso después de considerar otras diferencias como la genética, la salud de los padres, los ingresos y los hábitos de fumar.

• Mientras más prolongada sea la restricción de azúcar, mayores serán los beneficios: las personas que nacieron en el racionamiento, desde el útero hasta los dos años de vida, experimentaron los mayores beneficios. En este grupo, la aparición de enfermedades cardíacas se retrasó un promedio de 2.5 años. Este efecto que se basa en el tiempo demuestra que, "enseñar" de forma temprana al cuerpo a manejar el azúcar deja una huella duradera en la función del metabolismo y el sistema cardiovascular a lo largo de la vida.

• Las imágenes cardíacas revelaron una mejor función cardíaca décadas después: entre los participantes que se sometieron a exploraciones por resonancia magnética cuando eran adultos, las personas que nacieron durante el racionamiento de azúcar tuvieron una fracción de eyección del ventrículo izquierdo un poco más alta (que es el porcentaje de sangre que el corazón bombea con cada latido) y un mayor volumen sistólico, lo que significa que sus corazones bombeaban más sangre a través del cuerpo por contracción.

Aunque las diferencias fueron pequeñas, sugieren una mejor función y resiliencia cardíaca a largo plazo. Las personas que restringieron el azúcar a temprana edad no solo tuvieron menos problemas cardíacos sino que también vivieron más tiempo, ya que experimentaron un riesgo 23 % menor de mortalidad por cualquier causa. En otras palabras, consumir menos azúcar a temprana edad se tradujo en una vida más larga y saludable.

• Parte de este beneficio se debió a la reducción en el riesgo de diabetes e hipertensión: cuando los investigadores analizaron el impacto de la restricción de azúcar en las vías de enfermedad, descubrieron que las menores tasas de diabetes e hipertensión representaron casi un tercio de la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular. El peso al nacer solo fue una pequeña fracción (alrededor del 2 %) de la diferencia, lo que sugiere que la calidad de la nutrición a temprana edad, no solo el tamaño al nacer, determinó la salud a largo plazo.

• Limitar la exposición al azúcar ayuda a prevenir la hiperglucemia fetal: este problema se produce cuando el feto se expone a un nivel elevado de azúcar en la sangre materna. Los niveles elevados de azúcar causan estrés oxidativo e inflamación, lo que interfiere con el desarrollo de los vasos sanguíneos y el músculo cardíaco. Mientras que restringir el azúcar a temprana edad ayuda a mantener niveles saludables de óxido nítrico y una mejor elasticidad vascular, lo que a su vez, ayuda a mantener un flujo sanguíneo saludable y una presión arterial estable a lo largo de la vida.

Durante el racionamiento, los adultos consumían unos 40 gramos de azúcar al día, mientras que los niños menores de 5 años consumían menos de 15 gramos, que es casi la misma cantidad que establece la directriz actual de la Organización Mundial de la Salud de mantener los azúcares libres por debajo del 10 % del total de calorías. Para las futuras madres y los padres, establecer límites similares podría ayudar a proteger el metabolismo y salud cardíaca de sus hijos a lo largo de su vida.

Limitar el azúcar a una edad temprana también reduce el riesgo diabetes e hipertensión

Otro estudio se basó en el mismo experimento natural de la posguerra para analizar el impacto de la exposición temprana al racionamiento de azúcar en el riesgo de diabetes tipo 2 e hipertensión en la edad adulta.2

Los investigadores descubrieron que los bebés que se concibieron o nacieron durante el racionamiento de azúcar tuvieron mejor salud metabólica de adultos. La restricción de azúcar que se produjo mientras estaban en el útero o su infancia redujo su riesgo de diabetes en un 35 % y su resigo de hipertensión en un 20 %.

• Los participantes que nacieron durante la restricción de azúcar también experimentaron un desarrollo más lento de la enfermedad cuando eran adultos: en promedio, los adultos que restringieron su consumo de azúcar a temprana edad desarrollaron diabetes cuatro años después e hipertensión dos años después que las personas que nacieron después de que terminó el racionamiento.

• Los beneficios fueron más marcados cuando la restricción de azúcar duró más de seis meses a partir del nacimiento: los investigadores descubrieron que una vez que terminó el racionamiento e incrementó el consumo de azúcar, los niños que ya habían hecho la transición a alimentos sólidos fueron más vulnerables a las enfermedades cuando crecieron.

Mientras que los bebés que pasaron sus primeros seis meses o más bajo restricción de azúcar (es decir, que sus alimentos de destete no estaban endulzados) tuvieron mayor protección. Esto coincide con las recomendaciones modernas de que los bebés menores de 2 años no deben consumir azúcares añadidos.

• El estudio demuestra que existe una relación dosis-respuesta entre la exposición temprana al azúcar y el riesgo de enfermedad a largo plazo: mientras más tiempo evitaron los azúcares agregados durante sus primeros 1000 días de vida, mejor fue su salud en la edad adulta.

Este hallazgo descarta una coincidencia y confirma la teoría de la "programación metabólica", que es el proceso en el que la nutrición temprana afecta de manera permanente la forma en que los genes regulan el metabolismo, la sensibilidad a la insulina y la presión arterial. Cada mes adicional de una menor exposición al azúcar, se tradujo en una mejora medible en los resultados metabólicos a largo plazo.

La mayoría de las fórmulas infantiles contienen mucha azúcar

Una investigación que se publicó en Journal of Food Composition analizó la etiqueta de ingredientes y las fuentes de carbohidratos de muchas de las marcas más populares de fórmulas infantiles que se venden en los Estados Unidos.3 La investigación descubrió que muchas fórmulas contienen un nivel de azúcar que equivale a dos latas de refresco, es decir, un bebé que recibe fórmula infantil consume hasta 60 gramos de azúcar al día.4

Además de los azúcares añadidos, las fórmulas infantiles comerciales contienen aceites de semillas, que dañan el metabolismo y causan problemas de peso. Para un bebé en desarrollo, esto no solo representa calorías vacías sino que también es un factor que altera su metabolismo durante el período más vulnerable del crecimiento.

• Los expertos advirtieron que estos azúcares afectan el desarrollo del cerebro, los intestinos y el sistema inmunológico: los azúcares agregados se digieren rápido, lo que provoca picos de azúcar e insulina que interfieren con procesos fundamentales como el equilibrio energético y la señalización hormonal.

Los investigadores se refirieron a estas fórmulas como una "pesadilla metabólica para los bebés" porque acaban con los beneficios de la lactosa (un azúcar natural de digestión lenta que contiene la leche), que se remplaza con azúcares de combustión rápida que estimula el almacenamiento de grasa y causa inflamación. A diferencia de la lactosa, que nutre las bacterias intestinales beneficiosas y ayuda al cuerpo a absorber minerales como el calcio y el magnesio, los azúcares agregados debilitan los mismos sistemas que estabilizan el metabolismo.

• En los Estados Unidos es difícil encontrar fórmulas a base de lactosa: de 73 fórmulas que se analizaron, solo cinco tenían lactosa natural como ingrediente principal, y ninguna se vende en los Estados Unidos. La mayoría de las marcas utilizaban jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) o carbohidratos a base de almidón. Los investigadores describieron los hallazgos como evidencia de un mercado fallido que contradice las recomendaciones de las autoridades de salud, que recomiendan cero azúcares agregados para niños menores de 2 años.

• Los padres no son conscientes de este problema porque las etiquetas ocultan la verdad: la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos obliga a las compañías de fórmulas infantiles a revelar 30 nutrientes en sus etiquetas, pero los "azúcares agregados" no son uno de ellos. Solo deben indicar el contenido total de carbohidratos, lo que impide que los padres sepan si se trata de lactosa natural o endulzantes añadidos.

"Como resultado, muchas familias, sin saberlo, alimentan a sus bebés con fórmulas que contienen grandes cantidades de azúcares añadidos". Según se informa, el gobierno de Estados Unidos también ha interferido con las regulaciones de fórmulas infantiles en varios países con el fin de incrementar las ganancias de los fabricantes a costa de la salud de los bebés.

Proteja la salud de su hijo desde el día 1

La ciencia es clara: lo que come un bebé en los primeros 1000 días determinará la salud de su metabolismo, su corazón y sus vasos sanguíneos a lo largo de su vida. La buena noticia es que protegerse y a su familia está en sus manos. Ya sea que esté embarazada, amamante o utilice biberón, el objetivo es el mismo: nutrir a su bebé de una forma que no afecte los niveles de azúcar, estimule su producción de energía y proteja sus órganos en desarrollo de la sobrecarga de azúcar.

1. Comience desde el embarazo y cuide su propia alimentación: si está embarazada, la primera exposición de su bebé al azúcar proviene del torrente sanguíneo. Cuando come alimentos o bebidas azucaradas, esa glucosa atraviesa la placenta e incrementa los niveles de insulina de su bebé, lo que lo programa su metabolismo para almacenar grasa y desear azúcar cuando nazca.

Trate de satisfacer su antojo por lo dulce de la fruta en lugar del azúcar refinado y evite los bocadillos procesados y las bebidas azucaradas. Piense en esto como una forma de construir la base metabólica de su bebé: cada comida baja en azúcar la fortalece.

2. Amamante o prepare fórmula infantil casera siempre que sea posible: la leche materna tiene un equilibrio natural: contiene lactosa, un azúcar de la leche de digestión lenta que promueve el desarrollo saludable del cerebro, los intestinos y el sistema inmunológico. También aporta grasas y proteínas beneficiosas que estabilizan el metabolismo de su bebé.

Sin duda, la leche materna es el mejor alimento que puede darle a su bebé, pero si la lactancia no es viable, preparar fórmula infantil casera con ingredientes enteros y naturales es la segunda mejor opción.

Esta es mi receta preferida a base de lácteos para preparar 36 onzas de leche. Si necesita una cantidad que dure varios días, puede hacerlo, pero asegúrese de congelar el producto terminado. Para los niños que no toleran las proteínas de la leche, recomiendo mi  fórmula hipoalergénica.

Fórmula infantil casera

Modo de preparación:

1.Caliente 1 7/8 tazas de agua filtrada (para obtener esta cantidad, mida 2 tazas de agua y quítele 2 cucharadas) a fuego medio.

2.Agregue 2 cucharaditas de gelatina de carne de res de vacas alimentadas con pastura y 4 cucharadas de lactosa; revuelva poco a poco hasta que se disuelva.

3.Vierta 2 tazas de leche de vaca entera sin pasteurizar y orgánica en una licuadora de vidrio. Agregue el resto de los ingredientes a la licuadora:

•1/4 taza de lactosuero líquido casero (puede visitar el sitio web de Weston A. Price Foundation's para una receta de lactosuero casero5)

•2 a 3 cucharadas de crema sin pasteurizar

•1/4 cucharadita de acerola en polvo

•1/4 cucharadita de bifidobacterium infantis (un probiótico)

•2 cucharaditas de hojuelas de levadura nutricional marca Frontier

•1/2 cucharadita de aceite de hígado de bacalao sin fermentar de alta calidad. Puede sustituir el aceite de hígado de bacalao por aceite de salmón salvaje de Alaska o aceite de kril

•1 cucharadita de aceite de coco

•1 cucharadita de ghee orgánico

4.Retire la olla del fuego. Agregue 2 cucharaditas de aceite de coco y 1/4 de cucharadita de aceite de mantequilla rico en vitaminas al agua para que se derrita. Una vez que se derrita, agregue la mezcla a los ingredientes de la licuadora y licue durante unos tres a cinco segundos.

5.Vierta la fórmula en frascos de vidrio o biberones de vidrio y métalos al refrigerador. Antes de alimentar a su bebé, caliente la fórmula colocando el biberón de vidrio en una olla con agua caliente (baño maría). También puede utilizar un calentador de biberones. Nunca caliente la fórmula infantil en el microondas, ya que esto destruirá muchos nutrientes y enzimas valiosos y, además, aumenta el riesgo de quemaduras.

3. Retrase la exposición de su bebé a los azúcares agregados el mayor tiempo posible: una vez que introduzca alimentos sólidos, evite cualquier producto azucarado al menos durante los primeros dos años. Esto ayuda que su bebé desarrolle el gusto por los sabores naturales. Evitar los azúcares añadidos desde temprana edad, ayuda a su hijo a desarrollar autocontrol y reduce el riesgo de diabetes, obesidad y enfermedades cardíacas a lo largo de su vida. En lugar de recurrir a bocadillos procesados, prepare sus frutas y vegetales al vapor.

4. Enfóquese en alimentos enteros y nutritivos que promuevan el equilibrio energético: es importante llevar una buena alimentación desde temprana edad, que incluya grasas saludables como mantequilla de animales alimentados con pastura, coco y yemas de huevo, que alimentan el cerebro y regulan el azúcar. Incluya alimentos con alto contenido de magnesio y potasio como plátanos, vegetales de hoja verde y calabazas, que mejoran el ritmo cardíaco y la presión arterial. Si amamanta, su consumo de nutrientes es fundamental, todo lo que come afecta la calidad de su leche.

5. Cambie los hábitos de su familia con respecto al azúcar: los bebés aprenden todo lo que ven. Si su despensa está llena de cereales azucarados, bocadillos procesados y bebidas saborizadas, eso se convierte en algo normal para ellos. Comience por eliminar los alimentos ultraprocesados y remplazarlos con ingredientes simples y enteros como: fruta fresca, yogur sin pasteurizar de animales alimentados con pastura y huevos de gallinas camperas.

Cuando lleva un estilo de vida saludable, su hijo querrá hacer lo mismo. Esto no solo protege su metabolismo, sino que también mejora sus niveles de energía, concentración y salud cardíaca, y convierte su hogar en un ejemplo a seguir. Estos pasos ayudarán a programar el metabolismo de su hijo y reforzarán su salud física y mental a largo plazo. Fortalecer la salud de su hijo desde el día uno, le dará las bases que necesita para un futuro libre de suplementos y medicamentos.

Preguntas frecuentes sobre la exposición temprana al azúcar

P: ¿Por qué la exposición temprana al azúcar afecta la salud cardíaca a lo largo de la vida?

R: Los primeros 1000 días de su bebé, desde la concepción hasta alrededor de los 2 años, son el período en el que su metabolismo, sus vasos sanguíneos y su corazón se programan para toda la vida. Demasiado azúcar durante este periodo afectará los órganos en desarrollo, incrementará los niveles de insulina y causará inflamación, que son factores que lo hará más vulnerable a desarrollar problemas de salud crónicos como hipertensión, enfermedades cardíacas y diabetes en la edad adulta

Los estudios demuestran que limitar el consumo de azúcar de forma temprana fortalece de forma permanente la función cardiovascular y reduce el riesgo de infarto, derrame cerebral e insuficiencia cardíaca.

P: ¿Qué cantidad de azúcar es segura para los bebés y niños pequeños?

R: Las autoridades de salud recomiendan que los niños menores de 2 años no consuman azúcares añadidos en absoluto. Los bebés se desarrollan mejor con los azúcares naturales (lactosa) que se encuentran en la leche materna, no con endulzantes agregados como el jarabe de maíz, la maltodextrina o la sacarosa que se encuentran en las fórmulas comerciales. No consumir azúcar durante la primera infancia ayuda a mantener niveles saludables de azúcar y un equilibrio metabólico de por vida.

P: ¿Qué descubrió la investigación sobre el racionamiento de azúcar y las enfermedades cardíacas en la edad adulta?

R: Según un estudio que se publicó en BMJ e involucró a más de 63 433 adultos que nacieron durante y después de la Segunda Guerra Mundial, las personas que pasaron sus primeros 1000 días bajo el racionamiento de azúcar tuvieron un riesgo 31 % menor de sufrir un derrame cerebral, un riesgo 27 % menor de morir de enfermedad cardíaca y un riesgo 23 % menor de mortalidad por cualquier causa. 6 Mientras más tiempo vivieron con restricción al azúcar (en especial durante el embarazo y la primera infancia), mayor fue su nivel de protección para sus corazones más adelante en la vida.

P: ¿Por qué la mayoría de las fórmulas infantiles que se venden en los Estados Unidos se consideran poco saludables?

R: Un análisis de 2025 que se publicó en Journal of Food Composition and Analysis descubrió que la mayoría de las fórmulas que se venden en los Estados Unidos se elaboran con azúcares agregados en lugar de lactosa. 7 Muchas tienen tanta azúcar que es como si su hijo bebiera dos latas de refresco al día, sin mencionar su contenido de aceites de semillas dañinos. Debido a que las etiquetas solo enumeran los carbohidratos totales, no los azúcares agregados, los padres no son conscientes de la exposición de su hijo.

Estas fórmulas sobrecargan con azúcares de rápida digestión el organismo de su bebé, lo que daña su salud intestinal, promueve el almacenamiento de grasa e incrementa su riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas en el futuro.

P: ¿Cuáles son las opciones de alimentación más saludables para mi bebé?

R: La lactancia materna es ideal, ya que aporta lactosa, grasas saludables y nutrientes que fortalecen el sistema inmunológico. Si eso no es posible, prepare una fórmula casera con ingredientes naturales que imiten la leche materna. Además de la leche, introduzca alimentos enteros como yemas de huevo, coco y vegetales cocidos en lugar de bocadillos procesados. Evite por completo los azúcares añadidos durante los primeros dos años de vida de su bebé y predique con el ejemplo, lleve un estilo de vida saludable del que su hijo pueda aprender.