📝 HISTORIA EN BREVE

  • La obesidad no se trata solo de alimentarse demasiado, sino que también se desarrolla cuando las células no pueden quemar oxígeno y energía de manera efectiva, lo que hace que se almacene la grasa incluso con un consumo normal de calorías
  • Las grasas poliinsaturadas de los aceites vegetales ralentizan el metabolismo, imitan las señales de hibernación y hacen que el cuerpo almacene grasa en lugar de utilizarla para obtener energía
  • Las hormonas del estrés, como el cortisol y el estrógeno, promueven que el cuerpo almacene aún más grasa, lo que reduce la energía, el estado de ánimo y la función reproductiva
  • Elegir grasas saturadas, carbohidratos de alimentos enteros y hacer actividades físicas sencillas ayudan a restaurar su habilidad para quemar grasas y carbohidratos de manera efectiva
  • Consumir menos aceites vegetales y apoyar la energía celular es una buena forma de perder peso de manera sostenible y tener mayores niveles de energía a diario

🩺 Por el Dr. Mercola

La obesidad es una de las crisis de salud más visibles en el mundo, y no es solo un problema estético. La obesidad se define como el exceso de grasa corporal que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, enfermedad del hígado graso, apnea del sueño e incluso ciertos tipos de cáncer. Los síntomas suelen incluir fatiga, dificultad para respirar, dolor en las articulaciones y problemas metabólicos que empeoran con el tiempo. Si no se trata, la obesidad reduce la esperanza de vida y afecta la calidad de vida.

A nivel mundial, se estima que mil millones de hombres y 1.110 millones de mujeres fueron clasificados como personas con sobrepeso u obesidad en 2021, y se proyecta que más de 3.800 millones de adultos tendrán sobrepeso u obesidad para 2050.1 Eso convierte a la obesidad en uno de los factores principales que favorecen una menor esperanza de vida. Cada año, millones de personas intentan programas de pérdida de peso que se basan en la idea de que alimentarse menos y moverse más es la mejor solución. Sin embargo, los datos a largo plazo demuestran que la mayoría de las personas recuperan el peso que perdieron, lo que los desanima y empeora su metabolismo.

Ese fracaso indica un problema más profundo que solo calcular las calorías. Algunos investigadores como Brad Marshall, biólogo molecular conocido por su trabajo en Fire in a Bottle, y el investigador bioenergético Georgi Dinkov han argumentado que la obesidad se origina en desequilibrios de energía en las células. Los investigadores se centran en el estrés reductivo, que es una condición en la que las mitocondrias (las fuentes de energía de las células) tienen dificultades para quemar oxígeno de manera efectiva.

Cuando las células no pueden quemar por completo los alimentos para obtener energía, esto produce una acumulación de grasa, menor tasa metabólica y disfunción generalizada. Cambiar el enfoque de la conversación de la fuerza de voluntad a la energía celular ofrece una perspectiva diferente sobre la obesidad. Esta perspectiva sugiere que las grasas y alimentos que consume cambian de manera directa el modo en que su cuerpo maneja la energía y redefinen las soluciones a la obesidad.

Los expertos asocian la obesidad con la insuficiencia de energía celular

Pero, el resultado es contraproducente cuando las células dependen demasiado de la quema de grasa para obtener energía, en especial bajo estrés. La descomposición de la grasa utiliza vitamina B2 (riboflavina), que es necesaria para mantener el buen funcionamiento de uno de los complejos energéticos fundamentales de las mitocondrias (Complejo II). Una vez agotado este auxiliar, los electrones comienzan a fluir en sentido inverso, en un proceso que los científicos denominan "flujo inverso de electrones". En lugar de producir energía limpia, este reflujo genera un exceso de especies reactivas de oxígeno (ROS, por sus siglas en inglés).2

El cuerpo interpreta la acumulación de ROS como una señal de estrés. Para protegerse a sí mismo, reduce su tasa metabólica y pasa al modo de almacenamiento de grasa. Esto quiere decir que quemar grasa en exceso no siempre ayuda a adelgazar, sino que en algunos casos, estimula al cuerpo a ganar peso.

En un debate en video presentado por David Gornoski, Georgi Dinkov y Brad Marshall explicaron por qué la obesidad tiene menos que ver con alimentarse en exceso y más con un metabolismo energético alterado. 3 Argumentaron que el cuerpo almacena grasa cuando sus células no logran quemar de manera adecuada el oxígeno y la energía. Esta perspectiva desafía el modelo estándar de “calorías consumidas, calorías quemadas” que domina los consejos convencionales.

• Los expertos se basaron en su experiencia personal y profesional: Brad Marshall explicó que sus propios problemas con el peso lo llevaron a interesarse por las mitocondrias y por cómo las células utilizan la energía. Georgi Dinkov, quien tiene formación en informática y bioinformática, quedó fascinado por la bioquímica y el metabolismo después de años de estudio autodirigido. La conversación tuvo como objetivo ayudar a las personas a comprender por qué los enfoques convencionales como la restricción calórica y los planes de alimentación cetogénicos a menudo fallan a largo plazo.

• El enfoque se centró en el papel de las grasas poliinsaturadas (PUFs por sus siglas en inglés): según Brad Marshall, “cuando se consumen PUF como el ácido linoleico (AL) en aceites vegetales, no se quema tanto oxígeno y no se generan tantas especies reactivas de oxígeno”. En términos simples, los aceites vegetales ricos en PUF, reducen la habilidad de las células para quemar energía de manera efectiva. Esta quema incompleta deja una acumulación de energía que no se utiliza, la cual el cuerpo almacena después como grasa.

• Cómo este proceso crea estrés reductivo: el estrés reductivo significa que sus células tienen demasiada energía almacenada y no utilizan suficiente oxígeno para procesarla. En este estado, ciertas enzimas importantes se desactivan, lo que inhibe la quema de carbohidratos. A su vez, las grasas también se queman de manera parcial, lo que lo atrapa en un estado de almacenamiento de grasa y de baja energía. Brad Marshall describió esto como el “interruptor” del cuerpo que favorece la producción de grasa cuando detecta un déficit de energía.

• Las señales de las PUF imitan la hibernación en los animales: Georgi Dinkov señaló que las ardillas y los osos consumen una gran cantidad de PUFs antes del invierno porque reduce la temperatura corporal, ralentiza la función reproductiva y del cerebro, además que los ayuda a entrar en un estado tórpido, lo que significa que su cuerpo se ralentiza a un modo de semihibernación de baja energía.

Los estudios en humanos demuestran efectos similares, y es que el exceso de PUF reduce la tasa metabólica, lo que provoca cansancio, frío y propensión a almacenar grasa. Georgi Dinkov explicó que: “en realidad, ganará peso porque su tasa metabólica disminuirá”.

• Las hormonas influyen en el problema: el estrógeno, que por lo general se considera una hormona femenina, es una hormona del estrés que llena las células de agua y detiene la producción de energía. Georgi Dinkov señaló que las PUFs imitan el estrógeno dentro de las células, lo que intensifica las señales de estrés que ayudan a que el cuerpo almacene grasa. En sus palabras: “las grasas poliinsaturadas imitan bastante bien los efectos del estrógeno”.

El estrés reductivo se relaciona con enfermedades más allá de la obesidad

Cuando las células se sobrecargan de energía pero no tienen el suficiente oxígeno para quemarla, recurren a vías de emergencia que producen lactato. Georgi Dinkov explicó que este es el mismo proceso que se observa en las células cancerosas y en la diabetes grave, en el cual la energía se produce de manera poco efectiva. Esto significa que la obesidad y las enfermedades crónicas comparten una causa subyacente, y esta es que el uso de oxígeno está inhibido a nivel celular.

• La calidad de los alimentos importa más que la cantidad de calorías: Brad Marshall advirtió que las personas suelen ganar grasa mientras consumen un déficit de calorías si esas calorías son ricas en PUF. Contrastó esto con los carbohidratos saludables y las grasas saturadas, que no activan las mismas vías de almacenamiento de grasa. Brad Marshall explicó que el proceso de convertir los carbohidratos en grasa, que se conoce como lipogénesis de novo, ni siquiera comienza hasta que una persona consume más de una libra de carbohidratos en un día, lo cual es poco frecuente.

• Primero debe evitar los aceites ricos en PUF y los alimentos procesados que los contienen: en su lugar, concéntrese en las grasas saturadas naturales como el sebo, el ghee o la mantequilla de animales alimentados con pastura, que favorecen el uso de oxígeno y la producción de energía. También destacaron que restaurar la flexibilidad metabólica (es decir, la habilidad de alternar entre la quema de grasas y carbohidratos) es fundamental para revertir la obesidad.

• No culpe su fuerza de voluntad: en cambio, centre su atención en tomar decisiones alimentarias más adecuadas que protejan su energía celular. Evitar las PUFs como el AL y apoyar su metabolismo con los tipos adecuados de grasas y carbohidratos le da a su cuerpo las herramientas para quemar energía en lugar de almacenarla. Como resumió Georgi Dinkov: "el tipo de calorías que consume es importante". Esto significa que sus decisiones diarias (no la genética ni los planes de alimentación interminables) son la solución para una mejor salud.

Cómo restaurar su metabolismo y detener el almacenamiento de grasa

Si se siente frustrado por el aumento de peso a pesar de llevar un plan de alimentación, el problema no es su fuerza de voluntad, sino su energía celular. Cuando sus células se someten al estrés reductivo de los PUFs como el AL, su cuerpo reduce su tasa metabólica y pasa al modo de almacenamiento de grasa.

La solución no es que pase hambre ni que deba correr muchos kilómetros, sino más bien, tratar de arreglar la forma en que su cuerpo quema energía. Estas estrategias están diseñadas para ayudarle a restablecer el uso de oxígeno, proteger sus mitocondrias y, por último, hacer que su cuerpo vuelva al modo de quema de grasa.

1. Elimine los aceites vegetales de su alimentación: si sus alimentos incluyen aceite de soya, de canola, de maíz, de girasol, de cártamo o alimentos envasados que se elaboran con ellos, significa que consume AL que ralentiza su metabolismo e imita la hibernación. Reemplácelos con grasas estables como mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee o sebo de res. A medida que sustituya sus aceites de cocina y evita el AL en los alimentos ultraprocesados, notará que sus niveles de energía mejoran porque sus células comienzan a quemar energía de manera más saludable.

2. Céntrese en las grasas saturadas para obtener energía constante: reemplace los aceites vegetales con grasas saturadas, que se queman de manera efectiva y favorecen el uso del oxígeno. Piense en ello como poner el combustible adecuado en un motor para que funcione mejor, durante más tiempo y con menos averías. La mantequilla de animales alimentados con pastura, el ghee y las grasas de origen animal le indican a sus células que se mantengan activas y energizadas, en lugar de bloquearse y almacenar grasa.

3. Elija los carbohidratos de manera cuidadosa para mantener su metabolismo flexible: si reduce su consumo de carbohidratos para perder peso, esto le obliga a su cuerpo a caer en la misma trampa de niveles bajos de energía. Cuando se eligen los carbohidratos con cuidado, estos en realidad protegen el metabolismo. Las frutas enteras, el arroz blanco y los vegetales de raíz ayudan a que las células mantengan el equilibrio energético y evitan la disfunción que se produce por el bajo uso de oxígeno. La solución es que combine estos carbohidratos con grasas saludables y evite las PUF que bloquean la producción de energía.

4. Reduzca sus hormonas del estrés de forma natural: si suele sentirse nervioso, ansioso o no puede dormir, es probable que su cortisol y estrógeno estén reduciendo su metabolismo. Las hormonas del estrés le indican a su cuerpo que retenga grasa. Algunas medidas prácticas como evitar el AL en los aceites vegetales, exponerse a la luz del sol todos los días, dormir bien, y reducir el consumo de alcohol ayudan a restablecer estas hormonas. Cuando reduce las señales de estrés, el cuerpo recupera la habilidad de quemar energía en lugar de almacenarla.

5. Haga actividad física para entrenar a su cuerpo a cambiar de fuente de energía: si lleva un estilo de vida sedentario, sus células pierden la flexibilidad para quemar tanto grasas como carbohidratos. El entrenamiento de fuerza suave, caminar a diario y los ejercicios de resistencia ligeros mantienen las mitocondrias activas y mejoran su habilidad para utilizar el oxígeno. Imagine que es como recordarle a su metabolismo cómo hacer su trabajo. No necesita hacer ejercicio intenso, solo movimiento constante que desafíe sus músculos y mantenga el flujo de energía.

Preguntas frecuentes sobre la obesidad

P: ¿Cuál es la causa de la obesidad si no solo se trata de alimentarse en exceso?

R: La obesidad se desarrolla cuando las células no pueden quemar combustible de manera efectiva. En lugar de utilizar oxígeno para quemar por completo los carbohidratos y las grasas, el cuerpo queda atrapado en un estrés reductivo, en el cual hay demasiada energía almacenada sin ningún lugar adonde ir. Esto obliga al cuerpo a reducir el metabolismo y almacenar más grasa, incluso si no se alimenta en exceso.

P: ¿Cómo influyen las PUFs en el aumento de peso?

R: Las PUF, como el AL que se encuentra en aceites vegetales como el de soya, canola y girasol, reducen la habilidad de quemar oxígeno en las mitocondrias. Esta quema incompleta provoca que se almacene la grasa y actúa como una señal de hibernación en el cuerpo, lo que reduce la energía, la función del cerebro e incluso la salud reproductiva.

P: ¿Cómo se relacionan las hormonas como el estrógeno y el cortisol con la obesidad?

R: Tanto el estrógeno como el cortisol actúan como señales de estrés que promueven que el cuerpo almacene grasa. Las PUFs imitan el estrógeno dentro de las células, lo que aumenta la retención de agua y detiene la producción de energía. El nivel elevado de cortisol que causa el estrés crónico tiene el mismo efecto, ya que reduce el metabolismo y dificulta la pérdida de grasa.

P: ¿Qué estrategias prácticas mejoran el metabolismo y reducen el almacenamiento de grasa?

R: Puede restaurar su metabolismo si elimina los aceites vegetales ricos en PUF, reemplácelos con grasas saturadas como mantequilla y ghee, opte por consumir carbohidratos de alimentos enteros, reduzca las hormonas del estrés a través de hábitos de estilo de vida y mueva su cuerpo con actividades como caminar o hacer entrenamiento de fuerza. Estas estrategias funcionan al mejorar el uso del oxígeno dentro de las células.

P: ¿Cuál es la diferencia entre este enfoque y los consejos convencionales para perder peso?

R: En lugar de centrarse en la restricción calórica o en dietas extremas, este método aborda la causa subyacente: un mal metabolismo energético. Cuando repara el modo en que sus mitocondrias queman energía, su cuerpo pasa de almacenar grasa a quemarla, lo que hace que la pérdida de peso sea sostenible y restaura su energía en la vida cotidiana.