📝HISTORIA EN BREVE

  • Las personas que consumieron más alimentos ultraprocesados tuvieron un riesgo 41 % mayor de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con quienes los consumieron en menor cantidad
  • El aumento del riesgo se observó tanto en personas fumadoras como en no fumadoras, lo que demuestra que la alimentación por sí sola influye en el desarrollo del cáncer de pulmón
  • Los alimentos procesados alteran la absorción de nutrientes, eliminan los compuestos protectores y agregan subproductos tóxicos que contribuyen a la inflamación y la disfunción inmunológica
  • Los productos químicos nocivos que provienen de los envases y los métodos de cocción a altas temperaturas aumentan aún más el riesgo de cáncer y debilitan las defensas del cuerpo
  • Elegir alimentos enteros, sin procesar y reducir el consumo de ácido linoleico en los aceites vegetales a 2 gramos o menos por día es una de las mejores formas de proteger los pulmones

🩺Por el Dr. Mercola

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el cáncer de pulmón afecta a más de 2.4 millones de personas al año en todo el mundo, lo que lo convierte en una de las formas de cáncer más comunes y mortales.1 Esta enfermedad se caracteriza por el crecimiento descontrolado de células anormales en los pulmones, lo que provoca síntomas como tos persistente, dolor en el pecho, problemas para respirar, tos con sangre y pérdida de peso inexplicable.

Cuando no se trata, el cáncer de pulmón se disemina con rapidez hacia otras partes del cuerpo, y las tasas de supervivencia resultan muy bajas, en especial en los casos avanzados. Se sabe que el tabaquismo es la principal causa, pero un número creciente de diagnósticos se presenta en personas que nunca han fumado. Ese hecho por sí solo exige otra explicación.

Un nuevo estudio publicado en Thorax reveló que la forma en que se alimenta, en específico la cantidad de alimentos ultraprocesados en su alimentación, se relaciona con un riesgo mayor de desarrollar cáncer de pulmón.2

Los alimentos ultraprocesados no son solo ‘alimentos de conveniencia’. Se trata de productos industriales como refrescos, papas fritas, sopas envasadas, nuggets de pollo y refrescos de dieta, diseñados con aditivos, conservadores, potenciadores de sabor y grasas poco saludables que el organismo no está preparado para procesar. Estos ingredientes hacen más que prolongar la caducidad; modifican la manera en que se absorben los nutrientes, generan subproductos tóxicos durante el procesamiento e introducen sustancias químicas nocivas que provienen de los envases en el organismo.

Esa combinación contribuye a la inflamación, la disfunción inmunológica y el cáncer. Comprender la relación entre los alimentos y el riesgo de cáncer de pulmón cambia la conversación. Ya no se trata sólo de fumar, sino de lo que ponemos en nuestro plato. Para comprender cómo se manifiesta este riesgo en los datos, examinemos lo que los investigadores encontraron en su análisis.

Los alimentos procesados provocan un aumento en el riesgo de cáncer de pulmón

El estudio publicado en Thorax examinó si el consumo de alimentos ultraprocesados influye en el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.3 Los investigadores analizaron información sobre la alimentación de más de 100 000 adultos, a quienes dieron seguimiento durante más de 12 años. Su objetivo fue claro: determinar si un consumo mayor de alimentos ultraprocesados se relacionaba con una probabilidad mayor de desarrollar cáncer de pulmón, incluyendo tanto el cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP) como el de células pequeñas (CPCP).

• El riesgo de cáncer de pulmón aumentó un 41 % en las personas que consumen alimentos ultraprocesados: los participantes del estudio fueron adultos de mediana edad y mayores, con un promedio de 62.5 años al inicio. A lo largo de más de 12 años de seguimiento, se confirmaron 1706 casos de cáncer de pulmón.

Las personas en la gráfica con un consumo mayor de alimentos ultraprocesados presentaron un riesgo mayor de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con quienes se encontraban en la gráfica con menor consumo. En términos sencillos, consumir la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados re relaciono con una probabilidad mucho mayor de recibir un diagnóstico de cáncer de pulmón, sin importar el tipo.

• Los riesgos se mantuvieron incluso después de los ajustes: es importante destacar que el riesgo no desapareció después de que los investigadores ajustaron el tabaquismo, la calidad de la alimentación, la edad, el sexo y otras variables. Esto sugiere que la relación entre el consumo de alimentos procesados y el cáncer de pulmón no se explica solo por las diferencias en el estilo de vida o los hábitos de fumar.

• Los alimentos ultraprocesados modifican la absorción de nutrientes: según el estudio, el procesamiento industrial altera de manera fundamental la matriz natural de los alimentos, es decir, la forma en que los nutrientes están organizados y disponibles en los alimentos enteros. 4 Esta alteración afecta la forma en que el cuerpo absorbe los nutrientes y podría reducir los compuestos protectores que por lo general están en los alimentos no procesados.

• Se introducen contaminantes nocivos: además de perder los beneficios naturales de los nutrientes, los alimentos ultraprocesados exponen al organismo a subproductos dañinos que se forman durante su fabricación y cocción. Un ejemplo es la acroleína, una sustancia química tóxica que también se encuentra en el humo de los cigarros y los vaporizadores, los plásticos y la gasolina. La acroleína se forma cuando las grasas y los aceites se cocinan a altas temperaturas, lo que significa que el peligro no solo está en fumar sino también en lo que hay en el plato.

• Los productos químicos de los envases son otro factor: los investigadores observaron que los productos químicos que se filtran de los envases de alimentos también contribuyen al riesgo de cáncer. Muchos alimentos ultraprocesados se presentan en envases de plástico, recipientes con recubrimiento o envolturas que liberan compuestos que interfieren con las hormonas y las defensas inmunológicas del organismo.

Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo de cáncer a través de diversas vías

La investigación destacó que podrían ser varios factores los responsables del riesgo de cáncer en quienes consumen la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados. No se trata solo de aditivos o productos químicos en los envases: es el efecto combinado de la pérdida de nutrientes, la exposición a toxinas y la alteración del microbioma lo que hace que los alimentos procesados sean tan dañinos a largo plazo.

• Las personas que nunca han fumado no están exentas: de manera sorprendente, la relación entre los alimentos ultraprocesados y el cáncer de pulmón fue más fuerte en quienes nunca habían fumado. Ese detalle es importante porque demuestra que el peligro no sólo es para los fumadores. Incluso si ha evitado fumar, una alimentación rica en alimentos ultraprocesados aumenta su riesgo.

• La inflamación es un mecanismo clave: algunos expertos sugieren que el riesgo de cáncer está impulsado por la inflamación.5 La inflamación crónica ocurre cuando el sistema inmunológico permanece activado debido a irritantes constantes, como aditivos químicos y mala calidad de los nutrientes. Con el tiempo, la inflamación daña los tejidos, debilita la vigilancia inmunológica y proporciona a las células mutadas la oportunidad de crecer sin control.

• La alteración inmunológica aumenta aún más el riesgo: otro mecanismo involucra a su microbioma intestinal, que es la comunidad de microbios en su tracto digestivo. Los alimentos ultraprocesados tienen un bajo contenido de compuestos protectores y un alto contenido de aditivos que dañan a estos microbios. El daño al microbioma reduce la fortaleza del sistema inmunológico, lo que deja al organismo menos preparado para detectar y eliminar células anormales antes de que se conviertan en tumores.

• Conclusión práctica del estudio: si su objetivo es prevenir el cáncer de pulmón, una de las acciones más efectivas que puede tomar es alejarse de los alimentos ultraprocesados y optar por ingredientes completos y sin procesar. No se trata de perfección, sino de aumentar las probabilidades a su favor al elegir alimentos reales en lugar de productos industriales.

Cómo protegerse de los daños causados por los alimentos procesados

La relación entre los alimentos ultraprocesados y el cáncer de pulmón es fuerte, pero la buena noticia es que tiene control directo sobre lo que consume. Se trata de eliminar la causa principal: las grasas poco saludables, los aditivos y las sustancias químicas que provocan inflamación y debilitan las defensas del organismo, y sustituirlos por alimentos que proporcionen energía y fortaleza a sus células. Tomar decisiones saludables inclina la balanza a su favor.

1. Elimine los aceites vegetales ocultos de su alimentación: si quiere hacer algo que marque la mayor diferencia, es reducir su consumo de ácido linoleico (AL). El AL es una grasa poliinsaturada que se encuentra en casi todos los alimentos ultraprocesados y en la mayoría de las comidas de restaurantes. Una vez que entra en los tejidos, permanece durante años, lo que provoca inflamación, resistencia a la insulina y estrés mitocondrial.

Realice un seguimiento de su consumo con una aplicación llamada Food Buddy en My Health Coach, que saldrá este año. El objetivo es consumir menos de 5 gramos al día, pero cerca de 2 gramos es incluso mejor. Reemplace los aceites vegetales como el de canola, soya y girasol con grasas saturadas tradicionales como mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee o sebo. Incluso el aceite de oliva y el aceite de aguacate se deben usar con moderación.

2. Llene su despensa con alimentos que no necesiten etiquetas: los alimentos reales no requieren una lista larga de ingredientes. Los encontrará en el perímetro de la tienda: frutas, vegetales, carnes de animales alimentados con pastura, huevos de gallinas camperas y productos lácteos. Estos alimentos alimentan su metabolismo sin inundar el cuerpo con aceites tóxicos o aditivos.

Si compra algo en paquete, fíjese bien en los ingredientes que puedan ser una señal de alerta, como "aceite vegetal", "lecitina de soya", "sabores naturales" o "maltodextrina". Estas son señales de que el producto es ultraprocesado, por muy "saludable" que parezca la publicidad.

3. Reconsidere lo que bebe: una de las formas más rápidas de arruinar su metabolismo es a través de lo que bebe. Los refrescos, las bebidas energéticas y la mayoría de las leches vegetales contienen jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, emulsionantes, fosfatos y edulcorantes artificiales que aumentan el nivel de azúcar en la sangre o alteran la señalización de la insulina. Incluso las bebidas de dieta dañan el intestino y el metabolismo.

Opté por tomar agua filtrada, infusiones de hierbas o agua con gas con un chorrito de jugo fresco. De esta manera, su páncreas no se ve afectado por un flujo constante de estresores químicos.

4. Evite los alimentos de conveniencia falsos "de origen vegetal": el hecho de que algo esté etiquetado como "de origen vegetal" no significa que sea saludable. Las hamburguesas sin carne, los nuggets veganos y productos similares se encuentran entre los artículos más procesados en los estantes. A menudo contienen docenas de aditivos sintéticos, gomas y potenciadores del sabor, junto con aceites vegetales cargados con AL. En lugar de confiar en la etiqueta, opte por plantas enteras, como manzanas, calabazas o lentejas. Si se fabrica en un laboratorio, significa que su cuerpo no lo necesita.

5. Evalúe sus hábitos alimenticios para detectar puntos débiles: la mayoría de las personas se sorprenden cuando ven la cantidad de alimentos ultraprocesados que están presentes en su rutina diaria. Anote o registre todo lo que come durante cinco días. Busque fuentes ocultas: platillos congelados, barras de proteínas, aderezos para ensaladas o incluso bocadillos "saludables".

Una vez que identifica los patrones, se hace más fácil cambiarlos por alimentos que de verdad lo nutran. No se trata sólo de concientización; se trata de brindarle retroalimentación directa para que pueda conectar sus elecciones con cómo se siente, piensa y funciona.

Preguntas frecuentes sobre los alimentos ultraprocesados y el cáncer de pulmón

P: ¿Cómo aumentan los alimentos ultraprocesados el riesgo de cáncer de pulmón?

R: Los alimentos ultraprocesados aumentan el riesgo al alterar la forma en que se absorben los nutrientes, lo que elimina los compuestos protectores y agrega químicos dañinos durante la cocción y el envasado. Estos cambios generan inflamación, debilitan las defensas inmunitarias y dañan el microbioma, lo que en conjunto da a las células anormales la oportunidad de convertirse en cáncer.

P: ¿El riesgo es una preocupación sólo para los fumadores?

R: No. El estudio Thorax descubrió que la relación entre los alimentos ultraprocesados y el cáncer de pulmón fue más fuerte en personas que nunca habían fumado.6 Esto demuestra que la alimentación por sí sola es suficiente para aumentar el riesgo de cáncer, independiente del historial de tabaquismo.

P: ¿Qué cifras específicas arrojó el estudio?

R: Los investigadores dieron seguimiento a más de 100 000 adultos durante más de 12 años y confirmaron 1 706 casos de cáncer de pulmón. Las personas que comieron más alimentos ultraprocesados tuvieron un riesgo 41 % mayor de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con quienes comieron menos, y esto incluía diferentes tipos de cáncer de pulmón de células pequeñas y no pequeñas.

P: ¿Qué alimentos se consideran ultraprocesados?

R: Los ejemplos incluyen refrescos, sopas envasadas, papas fritas, nuggets de pollo, sustitutos de carne de origen vegetal y bebidas gaseosas. Estos productos están elaborados con aditivos, emulsionantes, potenciadores de sabor y aceites vegetales que su cuerpo no fue diseñado para manejar.

P: ¿Qué medidas puedo tomar para reducir mi riesgo?

R: Puede protegerse al reducir el AL de los aceites vegetales a menos de 2 gramos por día, elegir alimentos enteros que no necesitan etiquetas, evitar la comida chatarra de origen vegetal, evitar las bebidas azucaradas o de dieta y hacer un seguimiento de sus hábitos alimenticios para descubrir alimentos procesados ocultos. Estos cambios pequeños pero constantes aumentan las probabilidades a su favor y protegen su salud a largo plazo.