📝HISTORIA EN BREVE
- Tyler LeBaron, fundador del Molecular Hydrogen Institute, comparte información valiosa sobre el hidrógeno molecular, sus métodos de administración y su uso clínico
- El hidrógeno molecular es la molécula más pequeña del universo, se mueve con facilidad a través de su cuerpo y llega a áreas a las que otros compuestos no pueden, que incluyen las células, las mitocondrias y la barrera hematoencefálica
- A diferencia de los antioxidantes convencionales, el hidrógeno funciona como un modulador redox, lo que significa que restaura el equilibrio entre el estrés oxidativo y reductivo, y neutraliza de manera selectiva los radicales hidroxilos dañinos
- Pero, la forma en que se utiliza el hidrógeno hace toda la diferencia, cuando se disuelve en agua, desaparece demasiado rápido, por lo que debe beberla de inmediato o de lo contrario, el gas se esfuma y se pierden todos sus beneficios
- Inhalar el hidrógeno molecular es una de las formas más efectivas de utilizarlo. A diferencia de mezclarlo con agua, este método incrementa casi de inmediato los niveles en la sangre y los tejidos, lo que hace que sea un método más efectivo
🩺Por el Dr. Mercola
El hidrógeno molecular es un gas diatómico que se compone de dos átomos de hidrógeno. Se sabe que es la molécula más simple y pequeña del universo, pero interactúa con la biología de maneras que otros compuestos más grandes no pueden. Sus beneficios en el equilibrio redox, la señalización celular y la salud de las mitocondrias hicieron que los investigadores comenzarán a analizarlo más a fondo.1 Si bien aún falta mucho por descubrir, los hallazgos disponibles sugieren que el hidrógeno molecular tiene un impacto profundo en la salud y longevidad.
Uno de los expertos principales en esta área es Tyler LeBaron, MSc., Ph.D., fundador del Molecular Hydrogen Institute.2 Ha investigado el hidrógeno molecular y sus aplicaciones durante más de 16 años. En esta entrevista, regresa como invitado para compartir los hallazgos de su arduo trabajo y hablar sobre otras innovaciones para hacer que la terapia de hidrógeno molecular sea más segura y efectiva.
La ciencia detrás de los beneficios del hidrógeno
Cuando hablamos del uso de hidrógeno en un sentido terapéutico, nos referimos al hidrógeno molecular en específico. Para entender por qué esta forma es única, primero debe comprender la química básica del hidrógeno en sí. Esto ayudará a aclarar cualquier tipo de confusión y mostrará cómo funciona el hidrógeno molecular en el cuerpo.
• Hay diferentes tipos de hidrógeno: el hidrógeno es el primer elemento de la tabla periódica porque es el más ligero y abundante en el universo, y puede combinarse con otros elementos para formar otros compuestos.3 Como dijo Tyler LeBaron:
“nos referimos al gas o molécula de hidrógeno. Y entonces, si recordamos lo que nos enseñaron en la primaria, sabemos que el hidrógeno es el primer elemento de la tabla periódica, y que puede combinarse con otros elementos. Si se combina con el oxígeno se obtiene agua, H2O. Si se combina con nitrógeno se obtiene amoniaco.
Si se combina con carbono se obtiene metano o carbohidratos, solo por mencionar algunos ejemplos. También podemos combinar dos átomos de hidrógeno para obtener una molécula de hidrógeno, que también se conoce como hidrógeno molecular. Y se designa como H2 o gas H2”.
• Una de las características únicas del hidrógeno molecular es su tamaño: debido a que es tan pequeño, el hidrógeno molecular puede moverse con rapidez y libertad a través del cuerpo. Una vez dentro, se propaga de manera uniforme y penetra las barreras que otras sustancias no pueden. Según Tyler LeBaron:
“uno de los aspectos que hace al hidrógeno tan beneficioso es su tamaño, ya que es tan pequeño que puede penetrar cualquier cosa, la membrana celular, las mitocondrias, el núcleo, e incluso la barrera hematoencefálica, y lo hace mejor que cualquier otro compuesto”.
• La biodisponibilidad del hidrógeno es otros de sus aspectos sobresalientes: muchos medicamentos y suplementos tienen ciertas desventajas, como no absorberse de forma correcta, metabolizarse en el sistema digestivo o no poder llegar a áreas sensibles como el cerebro. De hecho, la biodisponibilidad representa uno de los mayores desafíos en el desarrollo de terapias efectivas, pero la estructura simple del hidrógeno le permite superar estos obstáculos y llegar a las partes a las que otros no pueden.
“Es posible encontrar un compuesto que tenga efectos impresionantes en un cultivo celular, pero no hay forma de llevar esa molécula a las mitocondrias o a la célula, y mucho menos evitar el hígado, los jugos digestivos del estómago y las bacterias, ni tampoco transportarla a través de la sangre. Pero, el hidrógeno no tiene ninguno de esos problemas”.
El hidrógeno funciona como modulador redox
La salud de sus células depende de la homeostasis redox, que es el equilibrio entre la oxidación y la reducción. Tal vez ya esté familiarizado con el estrés oxidativo, que se produce cuando las especies reactivas de oxígeno (ROS) se acumulan más rápido de lo que se neutralizan, lo que daña el ADN, las proteínas y los lípidos. También está el estrés reductivo, aunque es menos conocido.
• El estrés reductivo altera la energía celular: el estrés reductivo se produce cuando hay un exceso de electrones en la cadena de transporte de electrones (CTE) de las mitocondrias, lo que altera el equilibrio, reduce la producción de energía e incrementa los niveles de radicales libres.
Ambas formas de desequilibrio pueden ocurrir de manera simultánea, incluso dentro de diferentes compartimentos de una misma célula, y eso crea lo que los investigadores denominan como desequilibrio redox. El hidrógeno realiza una función única a la hora de restaurar este equilibrio e influir en los sistemas que dependen de este proceso.
• El hidrógeno restaura el equilibrio en lugar de tratar de corregirlo por cualquier medio posible: a diferencia de los antioxidantes convencionales que neutralizan todo tipo de ROS, el hidrógeno se adapta a las necesidades celulares. Reduce el estrés oxidativo en los lugares en los que hay un exceso, pero no afectas las ROS donde la señalización es esencial. Esta precisión hace que el hidrógeno sea un regulador de la homeostasis redox en lugar de un simple eliminador.
• La mitohormesis fortalece las mitocondrias a largo plazo: dado que permite que incremente un poco el estrés mitocondrial, el hidrógeno molecular estimula la renovación y el fortalecimiento de estos orgánulos, lo que mejora su capacidad para producir trifosfato de adenosina (ATP), que es la energía que alimenta las células. En lugar de solo reducir el estrés, entrena a sus células para que se vuelvan más resistentes y eficientes con el tiempo.
• El hidrógeno también muestra selectividad en los radicales con los que interactúa: no reacciona con todos los oxidantes, pero sí ataca al radical hidroxilo, que es uno de los ROS más dañinos que existe. Cuando neutraliza los radicales hidroxilo, también reduce su daño, pero no ataca a otras moléculas de señalización. “De hecho, este es una de sus características más importantes, actuar como un modulador redox”, dijo Tyler LeBaron.
Cuando no se aborda el estrés reductivo, desencadena una reacción en cadena que incrementa el riesgo de enfermedades crónicas. Para entender cómo se desarrolla este proceso oculto dentro de las mitocondrias, consulte: “Así puede hacer que sus mitocondrias trabajen como cuando era joven”.
Otros beneficios del hidrogeno molecular
Cuando el hidrógeno molecular entra al sistema, se activan vías que van mucho más allá de eliminar radicales libres. Afecta de forma positiva muchos sistemas, lo que demuestra una vez más el poder de esta molécula.
• Cambios en la expresión genética: el hidrogeno produce efectos positivos en la actividad genética. Una de las vías principales es la Nrf2, que regula la producción de enzimas de desintoxicación y defensas antioxidantes.4
• Producción endógena de antioxidantes: su cuerpo cuenta con sus propias defensas antioxidantes y el hidrógeno ayuda a fortalecerlas. Por ejemplo, el hidrógeno estimula el glutatión, que también se conoce como el antioxidante maestro, y la superóxido dismutasa, que es la enzima que convierte los radicales superóxido dañinos en moléculas más seguras.5
• Hormonas y señalización intestino-cerebro: el hidrógeno estimula la secreción de grelina, que es una hormona que se deriva del estómago que no solo regula el apetito, sino que también protege las neuronas y acelera la recuperación después de una lesión. Esto demuestra que el hidrógeno no solo produce efectos directos, sino que también puede funcionar a través de sistemas mensajeros.6,7
• Equilibrio del microbioma: las investigaciones sugieren que el hidrógeno promueve el crecimiento de bacterias beneficiosas, reduce la carga de endotoxinas, fortalece la integridad de la barrera intestinal y estimula la producción de metabolitos que refuerzan el colón y la salud sistémica.8 Nuestras bacterias intestinales producen de forma natural gas hidrógeno durante la fermentación, y las personas con microbiomas más saludables suelen tener mayores niveles.9
• Señalización sistémica a través del hígado: cuando se absorbe el hidrógeno pasa a través de la vena porta, que afecta de forma directa el hígado, lo que provoca que se liberen factores de crecimiento hepático beneficiosos.
Para más información sobre los demás beneficios del hidrógeno molecular, consulte: “Beber esto podría ayudarle a recuperar la movilidad que su cuerpo ha perdido”.
Los diferentes métodos para administrar hidrógeno
Existen muchas formas de administrar hidrógeno molecular, y la cantidad que llega a sus tejidos y las vías se activan dependen del método que utilice. Según los estudios, los dos métodos principales son: beber agua con hidrógeno o inhalar gas hidrógeno. Ambos métodos son beneficiosos, pero actúan a través de vías diferentes y proporcionan concentraciones diferentes.
• Agua hidrogenada: Tyler LeBaron explicó que cuando se disuelve gas hidrógeno en agua, se vuelve estable en la solución, pero lo hace de forma temporal. El problema es que el hidrógeno es un gas ligero que se difunde rápido. Por este motivo, debe consumirse poco después de prepararlo porque la concentración no tarda mucho en volver a sus niveles iniciales.
Una vez que lo bebe, el hidrógeno se absorbe en el estómago y el intestino, luego entra a la vena porta y se envía directo al hígado. Desde allí, entra en la sangre que circula por las venas, pasa por el corazón y se bombea a los pulmones. En esta etapa se expulsa alrededor del 90 % del hidrógeno. Si bien la mayor parte sale del cuerpo, produce efectos significativos porque el hidrógeno estimula estas vías antes de disiparse.
• Terapia de inhalación: la terapia de inhalación de gas hidrógeno ofrece una vía de administración más directa y permite distribuir moléculas de hidrógeno por todo el cuerpo de una manera que beber agua hidrogenada no puede. Debido a que el gas se absorbe a través de los pulmones, entra más rápido y mejor a la circulación, por lo que, llegan mayores concentraciones a los tejidos.
Según Tyler LeBaron, las investigaciones demuestran que se requiere un mínimo de un 1 % de hidrógeno en el aire que se inhala para producir efectos terapéuticos. Se refiere a este valor como la fracción de hidrógeno inspirado (FiH₂). Si bien el 1 % se considera el umbral terapéutico base, en entornos clínicos e investigaciones se utilizan concentraciones del 2 %, que se mantienen muy por debajo del umbral de inflamabilidad del 4 %.10
• La efectividad de la inhalación refleja la química básica: Tyler LeBaron lo explicó con la Ley de Henry, que establece que la cantidad de gas que se disuelve en un líquido es proporcional a la presión parcial de ese gas sobre el líquido. 11 Por ejemplo, el oxígeno representa el 21 % del aire, por lo que cuando el agua se equilibra con ese aire, contiene alrededor de 8 a 9 miligramos de oxígeno disuelto por litro.
Y aunque el hidrógeno es menos soluble que el oxígeno, se aplica el mismo principio: mientras mayor sea la concentración en el aire que respira, más hidrógeno se disuelve en su sangre. Cuando se inhala hidrógeno en una concentración definida, se mantiene este equilibrio y se permite que entre suficiente gas en la circulación para alcanzar niveles terapéuticos.
Mientras que beber agua hidrogenada solo produce un incremento leve y de corta duración antes de que el gas escape a través de los pulmones. “En los estudios clínicos, se necesita tener alrededor de un 1 % de gas hidrógeno como mínimo”, dijo Tyler LeBaron. “Con esto, podemos ver efectos terapéuticos, lo que muchas veces se maximiza si obtenemos un 2 % o un 3 %”.
Tanto el agua hidrogenada como la inhalación de gas hidrógeno producen un efecto terapéutico, pero actúan a través de vías diferentes. Comprender cuándo y cómo funciona mejor cada opción le ayudará a decidir qué enfoque elegir según sus necesidades.
La terapia de inhalación de hidrógeno
Tyler LeBaron también analizó la investigación experimental y clínica que respalda el uso de la terapia de hidrógeno molecular. En las últimas décadas, los estudios pasaron de ser observaciones preliminares de laboratorio a ensayos en humanos, lo sienta las bases para su uso terapéutico.
• Primeros fundamentos: en 1975, se sugirió por primera vez que el hidrógeno podría tener valor médico, cuando los investigadores publicaron un estudio en Science sobre el hidrógeno y el cáncer. Descubrieron que en concentraciones muy altas, el hidrógeno podría inhibir el crecimiento de tumores en ratones. Pero, los niveles requeridos eran demasiado altos, por lo que eran inflamables, lo que hizo que este método no fuera seguro para su uso en seres humanos.12
Durante muchos años, la idea permaneció latente hasta que en 2007, un estudio fundamental que se publicó en Nature Medicine13 reavivó el interés científico. Este experimento analizó el gas hidrógeno en una concentración de sólo el 2 %, que está muy por debajo del umbral de inflamabilidad. En un modelo animal de derrame cerebral, inhalar hidrógeno redujo bastante el daño cerebral.
Cuando se examinaron los cerebros, las lesiones tisulares en los animales que recibieron tratamiento era extensas, mientras que los que recibieron hidrógeno mostraron áreas de daño mucho menores. Este estudio comparó varias concentraciones: el 1 % de hidrógeno ayudó pero produjo un efecto de protección menor, mientras que el 4 % resultó menos efectivo que el 2%. Esto demostró que, más no siempre es mejor, y que el hidrógeno tiene una ventana terapéutica óptima.
• Ensayos en humanos sobre derrame cerebral: con base en estos resultados, los investigadores clínicos analizaron el hidrógeno en personas que experimentaron un derrame cerebral agudo. En estudios aleatorios, los pacientes que inhalaron hidrógeno mostraron una mejor recuperación neurológica que las personas que solo recibieron el tratamiento estándar.14
En algunos casos, el hidrógeno superó a los medicamentos y mejoró tanto la supervivencia como los resultados funcionales. Estos resultados sugieren que el hidrógeno es un valioso complemento para el tratamiento de los derrames cerebrales, ya que limita el daño oxidativo que se produce por la interrupción del flujo sanguíneo al cerebro.
• Estudios sobre paros cardíacos: otro punto de referencia fue un ensayo clínico multicéntrico que se publicó en eClinicalMedicine, que es una revista afiliada a Lancet. 15 En este estudio, a los pacientes que habían sufrido un paro cardíaco y recibieron reanimación se les administró la terapia de inhalación de hidrógeno durante sus cuidados críticos. Después de tres meses, la supervivencia fue casi 20 % mayor en el grupo de hidrógeno, lo que representa un incremento relativo de alrededor del 40 %.
Es importante mencionar que no se reportaron efectos adversos. Los pacientes toleraron bien el hidrógeno, y el tratamiento fue fácil de integrar en entornos de cuidados intensivos. Estos hallazgos han hecho del paro cardíaco una de las indicaciones más prometedoras para la terapia de hidrógeno, lo que demuestra tanto su relevancia clínica como sus efectos que pueden salvar vidas.
La importancia del método de administración de la terapia de inhalación de hidrógeno
Con el avance de las investigaciones, se estableció que la forma en que se administra el hidrógeno es tan importante como la concentración. Si bien los estudios confirman su seguridad cuando se utiliza de forma correcta, ciertos enfoques pueden comprometer su efectividad o incluso crear riesgos que pueden prevenirse.
• Limitaciones de la cánula nasal: una de las formas más comunes en que las personas inhalan hidrógeno es con una cánula nasal, pero este método no sirve para administrar una dosis terapéutica. Según Tyler LeBaron:
“suceden varias cosas cuando utiliza una cánula nasal, aunque se supone que respire por la nariz, entre un 20 y un 30 % de la población experimenta algún tipo de problema para respirar por la nariz, por lo que nunca llegará suficiente gas hidrógeno a su cuerpo.
Entonces, hay personas que utilizan máquinas y no obtienen beneficios porque el hidrógeno molecular nunca entró a su cuerpo. Y este es el caso, incluso si el caudal es muy alto, porque muchas personas respiran por la boca. No respiran por la nariz. Así que ese será un problema.
Otro inconveniente es el hecho de que incluso si la máquina tiene un caudal alto, no produce el mismo efecto en todas las personas. Digamos que administra alrededor de 200 o 300 mililitros por minuto, si se trata de una persona pequeña que respira bien, podría llegar a esa concentración del 1 % de gas hidrógeno.
Pero, si es una persona más grande que tiene un tono simpático más alto, no alcanzará esa concentración”.
• Riesgos de explosión: si bien el hidrógeno en sí es seguro en niveles terapéuticos, se vuelve inflamable cuando se mezcla con oxígeno en una concentración superior al 4 %. Las máquinas que no regulan de forma cuidadosa la concentración de hidrógeno pueden entrar a este rango peligroso. Si el hidrógeno se acumula en un espacio mal ventilado, incluso una pequeña chispa puede hacer que explote.
• Accidentes documentados: Tyler LeBaron habló de varios incidentes en Asia donde el uso inadecuado de dispositivos de inhalación de hidrógeno causó daños reales. Algunas clínicas y centros de bienestar utilizan mezclas de alto flujo de hidrógeno y oxígeno que se administran a través de cánulas nasales.
En los casos reportados, chispas o descargas estáticas encendieron el gas, lo que provocó explosiones que causaron fracturas faciales y lesiones graves en los pacientes. En un incidente, el hidrógeno pareció explotar de forma interna, lo que demuestra el peligro que representan los sistemas mal diseñados.
• Protocolos de seguridad y supervisión de la investigación: debido a estos riesgos, los estudios de inhalación de hidrógeno tienen protocolos estrictos. El Institutional Review Boards (IRB) solicita que los investigadores demuestren que sus métodos se mantienen dentro de concentraciones seguras y que el equipo no representa un riesgo de explosión.
Esta es una de las razones por las que también se requieren investigaciones para diseñar dispositivos de inhalación controlada con dosificación precisa. Sin esas garantías, los científicos no podrían realizar ensayos desde un punto de vista ético ni legal, y la terapia jamás podrá aprobarse.
Reconocer estos riesgos y aprender de los accidentes del pasado, ha ayudado a que el campo avance hacia una tecnología más segura y confiable. Esto garantiza que la promesa terapéutica del hidrógeno se haga realidad sin exponer a las personas a daños evitables.
Un nuevo enfoque para administrar de forma segura la terapia de inhalación de hidrógeno
Tyler LeBaron también habló sobre Inhale H₂, una máquina de inhalación de hidrógeno que ayudó a desarrollar con Alex Tarnava, el inventor de las tabletas de hidrógeno molecular para recipiente abierto. 16 Esta máquina se diseñó para solucionar los problemas de otros dispositivos para una inhalación de hidrógeno segura, precisa y práctica para su uso diario e investigación clínica.
• La concentración en este dispositivo: las máquinas convencionales suelen generar hidrógeno en concentraciones que fluctúan o alcanzan niveles peligrosos. Tyler LeBaron explica que su sistema aborda este problema al diluir hidrógeno puro en un rango terapéutico seguro y constante, lo que elimina el riesgo de inflamabilidad y al mismo tiempo, garantiza su efectividad.
“Esta máquina produce el gas hidrógeno a partir de la electrólisis, y luego tiene una bomba de aire que diluye la concentración del 100 % de gas hidrógeno hasta, digamos, el 1 % al 4 %. Así que siempre obtendrá una concentración dentro del rango terapéutico. Jamás será inflamable", dijo.
• Administración de gas hidrógeno: la administración por cánula nasal estándar suele mezclar el hidrógeno de manera desigual con el aire ambiente, lo que puede afectar la dosificación. Mientras que este sistema utiliza una bolsa de depósito inflable y una máscara, que proporcionan una concentración constante con cada inhalación.
“El gas hidrógeno entra en una bolsa inflable, un depósito, y cuando utiliza la máscara para inhalar, puede tomar hasta tres litros de una inhalación, pero el 100 % del aire que inhala viene de adentro de la bolsa. Esto garantiza que todo el gas tenga esa concentración específica de hidrógeno.
Esta bolsa inflable es lo que hace que esta máquina sea superior. Y patentamos esto, y fue mucho trabajo porque hay que asegurarse de que las proporciones sean las correctas, porque hay que asegurarse de que no se produzca una explosión”.
• El costo: los dispositivos que se utilizan en entornos clínicos o de investigación suelen costar entre $15,000 y $30,000, lo que limita su acceso, mientras que esta máquina cuesta alrededor de $5,000. Como dijo Tyler LeBaron:
Aquí hay tres conclusiones sobre los beneficios de esta máquina. Cada inhalación será terapéutica, es decir, obtendrá una concentración precisa de hidrógeno y nunca será explosiva. No es inflamable, lo que significa que no representa riesgo de uso indebido, ya sea accidental o intencional, que pueda causar daños”.
Para más información sobre cómo funciona el sistema Inhale H₂, visite InhaleH2.com, donde podrá hacer un pedido anticipado con un descuento de $1,000 para comprar este dispositivo. Para consultar la ciencia y la aplicación del hidrógeno molecular, visite molecularhydrogeninstitute.org. En este sitio web encontrará investigaciones, conferencias en video y muchos otros recursos, que incluyen diferentes certificaciones para las personas que estén interesadas en trabajar con hidrógeno molecular y administrarlo.
Aprenda a utilizar hidrógeno desde este momento
La terapia de hidrógeno puede parecer compleja, pero se puede comenzar a aplicar de maneras simples que están respaldadas por los hallazgos de las investigaciones. El agua con hidrógeno, sobre todo en tabletas, es una estrategia práctica y efectiva.
• Utilice dosis pulsadas en lugar de exposición constante: aunque muchos suponen que mientras más, mejor, esto no aplica con el hidrógeno molecular. Por esa razón, la exposición pulsada al hidrógeno es más efectiva que la administración constante. Esta idea tiene implicaciones importantes sobre cómo abordar la terapia con hidrógeno:
◦ Beber agua rica en hidrógeno en momentos específicos del día es más efectivo que beberla de manera constante.
◦ Las sesiones cortas (de 1 a 3 horas) para inhalar hidrógeno pueden ser preferibles a una exposición continua más prolongada (de más de 20 horas).
◦ Dejar pasar al menos unas horas sin tomar suplementos de hidrógeno podría mejorar la respuesta del cuerpo cuando se vuelva a introducir.
• Beba el agua hidrogenada justo después de prepararla: es mejor beber el agua mientras aún esté turbia, es decir, dentro de los primeros 90 segundos tras agregar la tableta. Si espera demasiado, el gas se disipará en el aire y la concentración se reducirá a niveles que ya no producen beneficios. Piense en el agua con hidrógeno como un producto fresco que debe consumirse de inmediato.
• Considere la suplementación diaria para obtener beneficios a largo plazo: debido a que el hidrógeno no tiene toxicidad conocida y se sabe que influye en procesos fundamentales como el equilibrio redox y la función mitocondrial, se puede utilizar como parte de una rutina diaria. Incluso si es una persona sana, la suplementación constante ayuda a mantener la resiliencia, optimizar sus niveles de energía y acelerar la recuperación.
• Recuerde que el hidrógeno es un complemento, no un remplazo: es importante recordar que la suplementación con hidrógeno no remplaza un estilo de vida saludable. Tener una nutrición adecuada, hacer ejercicio de forma regular, dormir bien y controlar el estrés siguen siendo la base de una buena salud. El hidrógeno es un complemento para estas prácticas fundamentales.
Si bien, el hidrógeno molecular no es una solución mágica, su capacidad para restablecer el equilibrio celular casi sin efectos secundarios lo convierte en una opción apta para la mayoría de las personas. Como sabe, considero que las mitocondrias y la energía son la base de todo, por lo que, creo que el hidrógeno será un excelente complemento para cualquier régimen para reforzar la salud. Para más información sobre este tema, consulte: “El poderoso antioxidante del que nunca ha oído hablar: su mejor aliado para combatir la inflamación”.
Preguntas frecuentes sobre el hidrógeno molecular
P: ¿Qué es el hidrógeno molecular y cómo funciona?
R: El hidrógeno molecular es la molécula más pequeña del universo, que se compone por dos átomos de hidrógeno. Esto le permite atravesar las membranas celulares, llegar a las mitocondrias e incluso atravesar la barrera hematoencefálica.
Una vez dentro de su cuerpo, el hidrógeno restaura el equilibrio redox, activa genes de protección, estimula la producción de antioxidantes naturales, influye en hormonas como la grelina, refuerza el microbioma, ayuda al hígado a liberar factores de crecimiento que promueven procesos como la reparación y el metabolismo.
P: ¿Es seguro utilizar hidrógeno molecular?
R: Sí, hay muchos estudios sobre el hidrógeno molecular, y no muestra toxicidad conocida. Se ha utilizado de forma segura tanto en ensayos con humanos como en entornos clínicos, que incluyen la atención de derrame cerebral y paros cardíacos. La clave está en utilizar concentraciones seguras y métodos de administración válidos.
P: ¿Cuál es la mejor forma de utilizar el hidrógeno molecular?
R: Hay dos opciones principales: agua rica en hidrógeno e inhalación de hidrógeno. Beber agua hidrogenada es simple y estimula las vías del intestino, el microbioma y el hígado. Mientras que la inhalación administra mayores concentraciones sistémicas a través de los pulmones y llega a los tejidos de forma más directa. Ambos métodos son efectivos, pero funcionan a través de mecanismos diferentes.
P: ¿Cuándo debo beber agua hidrogenada para obtener mejores resultados?
R: El hidrógeno se disipa rápido del agua, por lo que debe beberlo justo después de prepararlo, lo ideal es que lo haga mientras el agua aún está turbia por la tableta disuelta. Tomarlo en pequeñas cantidades (uno o dos vasos en momentos específicos del día) es más efectivo que beberlo poco a poco en sorbos durante muchas horas.
P: ¿Cuánto hidrógeno molecular necesito inhalar para que funcione?
R: Los estudios clínicos sugieren que inhalar al menos un 1 % de hidrógeno en el aire que respiramos es el umbral terapéutico mínimo. Pero, en entornos clínicos e investigaciones se utilizan concentraciones del 2 % a 3 %, que se mantienen muy por debajo del umbral de inflamabilidad del 4 %. Las sesiones cortas de una a tres horas suelen ser más efectivas que la exposición continua.
🔎Fuentes y Referencias:
- 1, 5 Biochemistry and Biophysics Reports Volume 41, March 2025, 101933
- 2 Molecular Hydrogen Institute, About
- 3 PubChem, Hydrogen
- 4 J Invest Dermatol. 2020 Nov;140(11):2230-2241.e9
- 6 Front Neurosci. 2025 Apr 23;19:1576773
- 7 Sci Rep. 2013 Nov 20:3:3273
- 8 Journal of Functional Foods Volume 78, March 2021, 104360
- 9 Journal of Functional Foods Volume 100, January 2023, 105367
- 10, 13 Nature Medicine volume 13, pages 688-694 (2007)
- 11 StatPearls [Internet]. Biochemistry, Dissolution and Solubility
- 12 Science. 1975 Oct 10;190(4210):152-4
- 14 J Stroke Cerebrovasc Dis. 2017 Nov;26(11):2587-2594
- 15 eClinicalMedicine. 2023 Mar 17;58:101907
- 16 InhaleH2
