📝HISTORIA EN BREVE

  • La inflamación es la forma en que el cuerpo responde a una lesión, infección o estrés. Aunque es útil cuando es temporal, con el paso del tiempo la inflamación crónica de bajo grado daña los tejidos y aumenta el riesgo de enfermedad
  • La inflamación crónica se ha vuelto tan común con la edad en las sociedades modernas que los científicos ahora llaman a este patrón "inflammaging" o envejecimiento inflamatorio, que es una respuesta inmunitaria de bajo grado que se asocia con casi todas las enfermedades crónicas importantes
  • La inflamación crónica no es una parte inevitable del envejecimiento. Un estudio reciente descubrió que los adultos indígenas tenían niveles elevados pero constantes de inflamación que no empeoraban con la edad ni conducían a enfermedades crónicas
  • Los hallazgos desafían la noción de que la inflamación es dañina por defecto. En cambio, destacan cómo el contexto ambiental determina si la inflamación promueve la curación o favorece la degeneración
  • Las estrategias para reducir la inflamación crónica incluyen eliminar los factores estresantes modernos, como los aceites de semillas, las toxinas, los campos electromagnéticos y los alimentos que alteran el intestino, mientras se refuerzan las medidas protectoras, como los alimentos enteros, la luz del sol, el sueño y el movimiento

🩺Por el Dr. Mercola

La inflamación es una de las herramientas de defensa más importantes del cuerpo. Esta reúne a las células inmunitarias para combatir patógenos, limpia el tejido dañado y ayuda a restablecer la función normal después de una lesión o infección. En una respuesta saludable, la inflamación aumenta cuando es necesario y desaparece cuando se resuelve la amenaza. Sin embargo, a veces el sistema inmunológico no se debilita por completo. En cambio, permanece un poco activado, lo que genera un flujo constante de señales inflamatorias que desgastan los tejidos con el tiempo.1

Esta inflamación persistente ha sido documentada en los adultos mayores que viven en países industrializados, donde se ha relacionado con numerosas enfermedades crónicas, incluyendo las enfermedades cardíacas, la neurodegeneración y la diabetes tipo 2.2 Debido a que a menudo aparece junto con enfermedades relacionadas con la edad, se ha llegado a considerar una consecuencia normal del envejecimiento en sí, que es un proceso llamado "inflammaging" o envejecimiento inflamatorio.3

Sin embargo, una investigación nueva realizada por un equipo de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia desafía esa suposición. El estudio se basó en datos de poblaciones indígenas de Bolivia y Malasia, y sugiere que esta deriva inflamatoria crónica no es una característica universal del envejecimiento, sino un reflejo del estilo de vida, el medio ambiente y las condiciones modernas en las que viven muchas personas sin darse cuenta del daño.4

Un estudio reciente descubrió que la inflamación refleja el entorno y no la edad

El estudio mencionado, que se publicó en Nature Aging en junio de 2025, examinó los patrones de inflamación en cuatro poblaciones adultas: dos de regiones industrializadas de Italia y Singapur, y dos de comunidades indígenas no industrializadas, los Tsimane de la Amazonia boliviana y los Orang Asli de la península de Malasia. El objetivo fue determinar si el perfil de inflamación asociado con el envejecimiento en las poblaciones occidentales se da también en otros lugares.5

• Una medida más amplia del envejecimiento inmunológico: en lugar de confiar en un solo marcador como IL-6, los investigadores midieron un panel de 19 citocinas, que son proteínas de señalización inmunológica que cambian de manera significativa a lo largo de la vida. Este enfoque brinda una visión más amplia de cómo evolucionan e interactúan los patrones de actividad inmunológica en lugar de capturar solo una faceta de la inflamación.

• Evidencia de envejecimiento inflamatorio en los grupos industrializados: en los participantes de Italia y Singapur, varias citocinas aumentaron con la edad, y estos aumentos se vincularon a tasas más elevadas de enfermedades relacionadas con la edad. Este patrón coincide con lo que la mayoría de las investigaciones médicas informan sobre las sociedades industrializadas, en las cuales la inflamación crónica de bajo grado se relaciona con enfermedades cardiovasculares, disfunción metabólica, fragilidad y neurodegeneración.

• Un patrón diferente en las poblaciones indígenas: los tsimane y los orang asli experimentaron una inflamación basal elevada, pero los niveles se mantuvieron estables con la edad. Esto ocurrió a pesar de que existían infecciones activas generalizadas, el 66 % de los tsimane tuvieron al menos un parásito intestinal y más del 70 % de los orang asli tuvieron infecciones activas durante la recopilación de datos.

• La inflamación se relaciona con la infección, no con el envejecimiento: en estos grupos indígenas, la inflamación reflejó la exposición a bacterias, virus y parásitos más que un deterioro biológico progresivo. Los marcadores que predicen enfermedades en los adultos mayores del grupo industrializado no coincidieron con resultados negativos para la salud en este caso. Las enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y el Alzheimer también fueron poco frecuentes o inexistentes en estos grupos.

• Tuvieron una esperanza de vida más corta pero menor carga de enfermedades: los investigadores reconocieron que la esperanza de vida más corta de las comunidades indígenas puede limitar la habilidad de observar patrones de inflamación en la vejez y que las diferencias en los protocolos de recolección de sangre podrían afectar los resultados. Aun así, el hallazgo central sigue en pie:

"Estos resultados indican un desajuste evolutivo entre nuestros sistemas inmunológicos y los entornos en los que vivimos hoy en día. El envejecimiento inflamatorio puede no ser un producto directo del envejecimiento, sino más bien una respuesta a las condiciones industrializadas", señaló Alan Cohen. 6

• El entorno moldea el envejecimiento inmunológico: estos hallazgos sugieren que la inflamación se comporta de manera diferente según las condiciones ambientales y de estilo de vida. En regiones con una tasa elevada de infección y una baja exposición a contaminantes industriales, productos químicos sintéticos y alimentos procesados, el sistema inmunológico se adapta de manera tal que previene daños a largo plazo. Como explicó el autor principal Alan Cohen:

"Estos hallazgos desafían la idea de que la inflamación es mala por sí sola. Más bien, parece que la inflamación, y quizás también otros mecanismos de envejecimiento, podrían depender en gran medida del contexto. Esto es un desafío, ya que no habrá respuestas universales a las preguntas científicas. Por otro lado, es algo prometedor, ya que significa que podemos intervenir y cambiar las cosas".7

Para su salud, lo importante es que la inflamación no es dañina por sí misma, sino que lo que importa es cómo y por qué se produce. Cuando reduce los factores del estilo de vida moderno que provocan una inflamación crónica de bajo grado, su sistema inmunológico pasará a un estado más saludable y adaptable, sin importar su edad. Obtenga más información sobre cómo los investigadores mejoran nuestra comprensión de la inflamación en "Lo que parece una simple respuesta del cuerpo, podría esconder la causa real de la inflamación crónica".

Los cuatro factores que provocan inflamación crónica

Liberarse de la inflamación crónica significa abordar los factores que la mantienen activa, no solo aliviar los síntomas. Estos son cuatro factores poderosos y cotidianos que mantienen elevada la carga inflamatoria y hacen que sea más difícil mantener el equilibrio.

1. Exceso de ácido linoleico (AL): el AL, que es una grasa poliinsaturada omega-6 (PUF, por sus siglas en inglés), se encuentra en abundancia en los aceites vegetales y los alimentos ultraprocesados. Es uno de los componentes más perjudiciales de las alimentaciones modernas. Cuando se consume en cantidades excesivas, el AL interfiere con la tasa metabólica y altera el microbioma intestinal, que son dos de los factores más importantes para mantener respuestas inflamatorias adecuadas y proteger la salud general.

El AL también se adhiere a las membranas celulares y las estructuras mitocondriales, donde se oxida con facilidad y genera subproductos tóxicos. Estos compuestos alteran la expresión genética, dañan las enzimas y mantienen el sistema inmunológico activado. Esto provoca una inflamación que no se detiene y una disfunción celular que no se cura.

2. Campos electromagnéticos (EMFs, por sus siglas en inglés): los EMFs de los dispositivos electrónicos de uso cotidiano, como teléfonos celulares, enrutadores Wi-Fi y microondas, generan estrés invisible dentro del cuerpo. Activan los receptores de canales de calcio dependientes de voltaje (VGCC, por sus siglas en inglés) en las células, lo que provoca que entren iones de calcio. Este aumento estimula la producción de peroxinitrito, que es un oxidante potente que daña los tejidos y contribuye al estrés celular y la inflamación.8

3. Sustancias químicas disruptoras endocrinas (EDCs, por sus siglas en inglés): la exposición a las EDCs altera la señalización hormonal, en parte debido a que sobreactiva los receptores de estrógeno. Los microplásticos, que hoy son muy comunes en el medio ambiente, son una fuente importante de estas sustancias químicas. Las investigaciones sugieren que una persona promedio consume el equivalente al peso de una tarjeta de crédito en plástico a la semana.9

Además, los plásticos suelen contener ftalatos y bisfenol A (BPA), los cuales se unen a los receptores de estrógeno y alteran el equilibrio hormonal. Los niveles elevados de estrógeno aumentan el calcio intracelular, lo que promueve la producción de peroxinitrito, intensifica la inflamación y contribuye a numerosas enfermedades crónicas.10

4. Endotoxinas: los alimentos ultraprocesados con un contenido elevado de aceites vegetales y jarabe de maíz alto en fructosa (JMAF), junto con la exposición a EDCs, dañan la salud intestinal y aumentan la producción de endotoxinas. Estas sustancias tóxicas provienen de las paredes celulares externas de ciertas bacterias, en especial las especies gramnegativas.

Debido a que estas bacterias son anaerobios facultativos (capaces de vivir tanto en ambientes altos como bajos en oxígeno), colonizan diferentes áreas del cuerpo, incluyendo el intestino, y promueven la inflamación. Cuando las endotoxinas entran al torrente sanguíneo a través de una barrera intestinal comprometida, provocan una respuesta inmunitaria llamada endotoxemia. Este estado se relaciona con afecciones como el síndrome metabólico y las enfermedades autoinmunes.

Abordar estos factores inflamatorios reducirá la carga sobre el sistema y permitirá que el cuerpo restablezca una respuesta inmunitaria equilibrada. Para obtener más información sobre estas causas fundamentales, consulte el artículo "Las sustancias cotidianas que nos enferman más que nunca".

Estrategias para reducir la inflamación y promover un envejecimiento saludable

Saber qué causa la inflamación crónica es solo el comienzo. El cambio surge cuando elimina esos factores que la provocan y los reemplaza con estrategias que mantengan su salud a lo largo del tiempo. Las estrategias a continuación se dirigen no solo a los factores principales ya mencionados, sino también a otros factores, y ofrecen medidas claras para reducir su carga inflamatoria y desarrollar una salud duradera a medida que envejece.

1. Reduzca su consumo de AL a menos de 5 gramos por día, aunque lo ideal es que esté por debajo de 2 gramos: si solo hará un cambio, que sea éste. Casi todos los alimentos procesados, sin importar cuán “naturales”, “orgánicos” o “saludables” parezcan, están llenos de AL. El AL está en comidas de restaurantes, aderezos para ensaladas, salsas, papas fritas, galletas saladas, barras de proteína, alimentos congelados e incluso en bocadillos de tiendas de productos saludables que anuncian etiquetas de productos sin gluten o sin OGM.

La industria alimentaria lo introduce bajo nombres como aceite de girasol, aceite de cártamo, aceite de semilla de uva, aceite de salvado de arroz, aceite de soya y canola. Reemplace el aceite vegetal de su cocina con mantequilla de animales alimentados con pastura, ghee, sebo de res o aceite de coco. Se trata de grasas saturadas estables que el cuerpo sabe cómo utilizar.

Mientras implementa eso, evite también el aceite de oliva y el aceite de aguacate, ya que la mayoría están mezclados con aceites de semillas baratos, e incluso las versiones puras todavía tienen un contenido elevado de grasas monoinsaturadas, que se acumulan en las membranas mitocondriales y provocan el mismo daño oxidativo.

Para realizar un seguimiento de su consumo, le recomiendo que descargue mi aplicación Mercola Health Coach. Tiene una función llamada Seed Oil Sleuth, que monitorea su consumo de AL hasta una décima de gramo.

2. Utilice alimentos reales para calmar la inflamación: deseche cualquier producto que contenga ingredientes artificiales, conservadores, emulsionantes o potenciadores del sabor. En lugar de eso, organice sus comidas en torno a alimentos enteros y ricos en nutrientes, como carnes de animales alimentados con pastura, frutas y vegetales orgánicos, productos lácteos sin pasteurizar y huevos de gallinas camperas con bajo contenido de PUFA. Los alimentos reales le proporcionan a sus células lo que necesitan para regular la inflamación, reparar daños y mantener sus respuestas inmunitarias bajo control.

3. Apoye la salud de su intestino: una barrera intestinal fuerte es su primera línea de defensa contra las endotoxinas que promueven la inflamación, y puede reforzarla si alimenta su intestino con vegetales ricos en fibra, almidones resistentes y alimentos fermentados para fomentar una barrera intestinal fuerte, que actúa como su primera defensa contra las endotoxinas que favorecen la inflamación. Sin embargo, si su intestino ya está comprometido, los alimentos fibrosos son difíciles de digerir y alimentarán a las bacterias equivocadas.

Introduzca la fibra de forma gradual y adecuada. Comience con opciones fáciles de digerir, como frutas enteras y arroz blanco bien cocido. A medida que su intestino se cura, comience a consumir almidones como papas peladas o calabaza cocida. Después puede empezar a introducir vegetales de raíz y, por último, alimentos ricos en fibra.

4. Reduzca su exposición a los campos electromagnéticos: no necesita desconectarse por completo de la vida moderna, pero sí debe establecer límites. Apague el Wi-Fi por la noche para darle un descanso a su sistema, mantenga su teléfono en modo avión cuando no lo utilice y evite rodearse de señales inalámbricas cuando su cuerpo debe recuperarse. Para obtener más consejos, consulte "Protéjase de este enemigo oculto que amenaza su salud".

5. Reduzca su exposición a toxinas: una de las fuentes más comunes de sustancias químicas tóxicas es el contacto de los alimentos con el plástico, ya que calentar o almacenar los alimentos de esta manera permite que los compuestos que alteran las hormonas se filtren en lo que consume. Esos mismos tipos de químicos ingresan a través del agua, por lo que es importante filtrarla para eliminar los metales pesados, el flúor y los contaminantes industriales.

Los productos que aplica sobre su piel y utiliza en su hogar son igual de importantes, ya que muchos limpiadores convencionales y artículos de cuidado personal contienen fragancias sintéticas, liberadores de formaldehído y otras toxinas persistentes. Cuando los reemplaza con alternativas más limpias, reduce la carga química desde todos los ángulos.

6. Favorezca las señales antiinflamatorias con la exposición al sol: la luz natural es uno de los reguladores de la inflamación más poderosos y pasados por alto. 11 Para maximizar los beneficios, intente exponerse al sol por una hora alrededor del mediodía (12 p.m. o 1 p.m. durante el horario de verano). Al hacerlo, utilice poca ropa con el fin de exponer al sol la mayor cantidad de piel posible.

Sin embargo, si su alimentación ha sido rica en AL, es importante abordar la exposición al sol con precaución, ya que la radiación UV interactúa con el AL en la piel, lo que provoca respuestas inflamatorias y daño al ADN, además de aumentar el riesgo de fotoenvejecimiento y cáncer de piel.

En lugar de exponerse de forma directa al sol durante las horas pico del día, solo expóngase durante las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde hasta que haya eliminado los aceites de semillas y otras fuentes de AL de su alimentación durante al menos dos a seis meses. Para eliminar más rápido el AL, aumente su consumo de C15:0 (ácido pentadecanoico), que es una grasa estable y antiinflamatoria que se encuentra en los productos lácteos enteros. Para aprender cómo hacer esto, lea mi artículo llamado: "La grasa perjudicial que debe limpiar de su cuerpo: hágalo de esta manera".

7. Disminuya su estrés y trate de dormir bien: el estrés crónico abruma su sistema con cortisol, que desregula la función inmunológica y mantiene la inflamación a niveles bajos. La falta de sueño tiene el mismo efecto, ya que aumenta las citocinas inflamatorias y disminuye la habilidad de recuperarse de los factores estresantes cotidianos.

Establezca una rutina de sueño consistente, evite las pantallas una hora antes de acostarse y mantenga su habitación fresca y oscura para dormir sin interrupciones. Para reducir sus niveles de estrés, incorpore hábitos que regulen el estrés, como ejercicios de respiración, meditación Técnicas de Libertad Emocional (EFT, por sus siglas en inglés), o pasar tiempo en la naturaleza.

8. Realice actividad física con regularidad: el movimiento actúa como una señal antiinflamatoria interna, lo que favorece la circulación, mejora el flujo linfático y reduce la grasa visceral, que es una de las fuentes más potentes de compuestos inflamatorios del cuerpo.12

No es necesario entrenar como un atleta, solo una combinación de caminata, entrenamiento de resistencia, estiramiento y ejercicio ocasional de mayor intensidad es suficiente para mantener los marcadores inflamatorios más bajos y la salud metabólica más fuerte.

Preguntas frecuentes sobre la inflamación y el envejecimiento

P: ¿Qué es el envejecimiento inflamatorio o 'inflammaging' y cómo sé si lo tengo?

R: El término "inflammaging" se refiere a la inflamación crónica y de bajo grado que suele afectar a las personas mayores en los países industrializados. Los factores ambientales y de estilo de vida modernos, no la edad en sí, promueven el envejecimiento inflamatorio. Los análisis de sangre pueden mostrar niveles elevados de citocinas y a menudo se relacionan con afecciones como enfermedades cardíacas, neurodegeneración y diabetes tipo 2.

P: ¿La inflamación siempre perjudicial a medida que se envejece?

R: No siempre. El estudio mencionado demuestra que en poblaciones no industrializadas con tasas elevadas de infección, la inflamación se mantuvo estable con la edad y no condujo a enfermedades crónicas. Lo importante es por qué se produce la inflamación. En entornos industrializados, a menudo es una respuesta a factores estresantes en el entorno, no una consecuencia directa del envejecimiento.

P: ¿Cuáles son los cuatro factores que promueven la inflamación crónica en el estilo de vida moderno?

R: Los cuatro factores son exceso de AL, EMFs, EDCs y endotoxinas. Estos factores estresantes mantienen el sistema inmunológico activo, lo que promueve una inflamación de bajo grado que no se resuelve y aumenta el riesgo de enfermedad con el tiempo.

P: ¿Cómo los aceites de semillas provocan una inflamación crónica en el cuerpo?

R: El exceso de AL se incorpora a las membranas celulares y mitocondriales, en las cuales se oxida y crea subproductos tóxicos. Estos activan respuestas inmunitarias que mantienen el sistema en un estado inflamatorio de bajo grado. Reducir el AL reduce en gran medida esta carga.

P: ¿Cómo puedo reducir de forma natural la inflamación y mejorar mi salud a medida que envejezco?

R: Comience por reducir el AL a menos de 5 gramos por día, o mejor aún, a menos de 2 gramos. Consuma alimentos saludables, vegetales ricos en fibra, almidones resistentes, alimentos fermentados y productos lácteos enteros. Reduzca la exposición a toxinas, limite la exposición a los campos electromagnéticos, tome sol en el momento adecuado, duerma bien y mejore su respuesta al estrés. Cada uno de estos cambios ayuda a que su sistema inmunológico pase a un estado más saludable.

P: ¿Por qué es importante la salud intestinal para la inflamación?

R: Un intestino dañado permite que las endotoxinas (componentes de bacterias dañinas) se filtren al torrente sanguíneo y generen respuestas inmunitarias. Apoyar la salud de su intestino con alimentos fermentados, almidones resistentes y aumentos graduales de fibra ayuda a reforzar su barrera y reducir la carga inflamatoria.