📝HISTORIA EN BREVE
- La salud del sueño va más allá de la duración; incluye el horario, la calidad y la regularidad. Dormir mal de forma constante aumenta el riesgo de sufrir problemas cardíacos, derrames cerebrales y enfermedades metabólicas
- Tanto una corta duración (menos de siete horas) como larga (más de nueve horas) se asocian con tasas más altas de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares
- Los horarios de sueño irregulares y la mala calidad del sueño perjudican la salud tanto como no dormir suficientes horas, ya que provocan inflamaciones y alteran los procesos biológicos
- Medidas sencillas como mantener la oscuridad total en el dormitorio, recibir la luz del sol por la mañana, limitar la exposición a la luz azul por la noche y mantener el dormitorio fresco mejoran de forma significativa la calidad del sueño
- Las mejoras en la presión arterial, el control del azúcar en la sangre y la inflamación suelen comenzar a las pocas semanas de establecer unos patrones de sueño más constantes y reparadores
🩺Por el Dr. Mercola
El sueño es uno de los reguladores más potentes del cuerpo, ya que influye en la salud del corazón, el metabolismo, la resistencia inmunológica e incluso la esperanza de vida. Sin embargo, la mayoría de las personas solo considera el sueño en términos de cuántas horas duermen y no contemplan otros aspectos importantes. Su cuerpo no solo necesita una cierta cantidad de sueño. Es necesario un horario adecuado, una buena calidad de descanso y un ritmo circadiano estable para que el sueño tenga su máximo potencial reparador.
Una declaración científica publicada por la Asociación Americana del Corazón en la revista Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes arroja nueva luz sobre cómo los patrones multidimensionales de sueño, no solo la cantidad, influyen en la salud.1 Las alteraciones de los horarios de sueño, un descanso de baja calidad o la falta de energía durante el día son señales de desequilibrios biológicos más profundos que, en silencio, aumentan el riesgo de padecer enfermedades crónicas mucho antes de que aparezcan síntomas evidentes.
Exploremos por qué la salud del sueño implica mucho más que solo el número de horas, qué patrones específicos predicen mejores resultados cardíacos y metabólicos, y qué cambios sencillos puede hacer para protegerse. Si quiere mejorar su energía, estabilizar sus niveles de azúcar en la sangre y proteger su corazón a largo plazo, uno de los puntos de partida más inteligentes es mejorar sus hábitos de sueño.
La mala salud del sueño afecta de forma directa la función cardíaca y metabólica
La declaración científica analizó cómo los diferentes aspectos de la salud del sueño influyen en el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, derrame cerebral, diabetes y muerte prematura.2 A diferencia de estudios anteriores que solo se enfocaban en la duración del sueño, esta investigación abrió nuevos caminos al considerar el sueño como un factor multidimensional.
Esto significa que la duración del sueño, el horario, la regularidad, la continuidad, la satisfacción, la energía durante el día e incluso las etapas del sueño se consideraron en conjunto. La Asociación Americana del Corazón enfatizó que mejorar el sueño en solo una de estas dimensiones podría reducir de forma significativa el riesgo de enfermedad cardiometabólica.
• La falta de sueño vinculada a enfermedades crónicas: la declaración indicó que los problemas de sueño son comunes en casi todos los grupos demográficos, pero afectan de forma especial a las comunidades de bajos ingresos y minoritarias, donde las interrupciones del sueño a menudo comienzan en una etapa temprana de la vida. Las personas con malos patrones de sueño tuvieron tasas mucho más altas de obesidad, resistencia a la insulina, presión arterial alta, enfermedades cardíacas e incluso signos tempranos de derrame cerebral.
• Tanto el sueño corto como el largo aumentan el riesgo de enfermedades: dormir menos de siete horas o más de nueve horas estuvo vinculado a un mayor riesgo de obesidad, diabetes, presión arterial alta y enfermedades cardíacas.
• Los horarios de sueño irregulares agravan el daño: las personas que se acostaban y se despertaban a horas diferentes cada día tenían presión arterial más alta, más inestabilidad del azúcar en la sangre y el doble de riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas en comparación con las personas que tenían patrones de sueño regulares.
• El cansancio diurno indica problemas más graves: sentirse somnoliento durante el día, incluso si cree que durmió lo suficiente, se asoció con un riesgo mayor de derrame cerebral, ataque cardíaco y disfunción metabólica.
• La poca satisfacción del sueño y las etapas del sueño omitidas son importantes: aquellos que calificaron su sueño como insatisfactorio, incluso si durmieron las horas "suficientes", presentaron peores marcadores cardiovasculares y metabólicos que las personas que se sintieron renovadas al despertar.
Un sueño superficial que se salta fases importantes como el sueño profundo (de ondas lentas) y el sueño REM (sueños) dejaba a las personas más vulnerables a la inflamación, a un mal funcionamiento de los vasos sanguíneos y a problemas de azúcar en sangre, incluso cuando el total de horas de sueño parecía normal.
Mejorar la regularidad y la calidad del sueño mejora su salud en poco tiempo
La declaración también detalla la velocidad a la que los malos hábitos de sueño comienzan a perjudicar la salud. Los investigadores observaron que incluso las alteraciones a corto plazo, como unas pocas semanas de mala calidad del sueño u horas irregulares de acostarse, bastaban para elevar la presión arterial, aumentar el azúcar en la sangre en reposo y desencadenar cambios inflamatorios precoces en los vasos sanguíneos.
Con el paso de los meses y los años, estos efectos se acumulan y predisponen a la persona a las enfermedades crónicas graves. Resulta interesante que los mayores beneficios de restablecer los patrones de sueño se observaron en las personas que tenían el peor sueño de referencia.
• Dormir mejor mejora la salud en poco tiempo: quienes pasaron de horarios muy irregulares a horarios más regulares, mejoraron su satisfacción de sueño o redujeron los despertares nocturnos y mostraron mejoras rápidas en la presión arterial, la sensibilidad a la insulina y la energía durante el día. Estos resultados aparecieron en apenas unas semanas, con lo cual se demostró que mejorar el sueño tiene efectos rápidos en la salud cardíaca y metabólica.
• La corrección temprana produce mejoras considerables: las personas que corrigieron la regularidad de su hora de acostarse y redujeron los despertares nocturnos vieron mejoras en la presión arterial en cuestión de semanas.
• Cuanto peor sea su salud del sueño, mayor será el beneficio: aquellos que comenzaron con los peores hábitos de sueño experimentaron las mejoras más rápidas y grandes una vez que abordaron la regularidad, la satisfacción y la calidad del sueño.
Por qué el horario y la calidad del sueño son tan importantes como la duración del mismo
La Asociación Americana del Corazón también comparó los diferentes aspectos de la salud del sueño. 3 Los horarios de sueño irregulares parecieron ser tan dañinos, si no más, que solo dormir muy pocas horas. Mientras tanto, la baja satisfacción del sueño y los frecuentes despertares nocturnos predijeron de forma independiente peores resultados cardíacos y metabólicos, incluso si la duración total del sueño se mantenía dentro del rango "saludable".
• La regularidad del sueño fue un predictor clave: mantener una hora constante para acostarse y para despertarse fue tan importante, si no más, que alcanzar una cantidad objetivo de horas de sueño.
• La calidad del sueño es tan importante como la cantidad: sentirse descansado y permanecer dormido durante toda la noche tuvo un impacto igual o mayor en la salud cardíaca y metabólica que solo dormir más.
Los mecanismos biológicos fueron igual de fascinantes. Dormir mal altera los ritmos circadianos del cuerpo, que lo regulan todo, desde la liberación de hormonas hasta el funcionamiento de los vasos sanguíneos y el control del azúcar en la sangre. Cuando su sueño es irregular, fragmentado o desincronizado con los ciclos de luz naturales, su cuerpo lucha por mantener una presión arterial estable, regular los niveles de glucosa y reparar los revestimientos de los vasos sanguíneos.
• La alteración circadiana desencadena una reacción en cadena: dormir en horarios extraños o despertarse con frecuencia envía señales confusas al cerebro y a las hormonas, lo cual altera la regulación del azúcar en la sangre y la función cardíaca.
• La falta de sueño aumenta la inflamación: un sueño inadecuado o fragmentado hace que el sistema inmunológico permanezca en un estado inflamatorio de bajo grado, lo que daña los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de coágulos y acumulación de placa.
• No tener un sueño profundo perjudica la recuperación: no alcanzar el sueño de ondas lentas (la fase profunda y reparadora) deja los sistemas cardiovascular y metabólico en un estado crónico de baja reparación, lo que hace que el daño se acumule más rápido con el tiempo.
Al comprender estos mecanismos, podremos ver que la falta de sueño no es solo un inconveniente. Es una de las principales causas ocultas de las enfermedades crónicas modernas. Corregir sus hábitos de sueño es una de las medidas más poderosas que puede tomar para proteger su corazón, su metabolismo y su futuro.
Cambios sencillos que restauran la salud del sueño
Si quiere proteger su corazón, su metabolismo y sus niveles de energía, mejorar sus hábitos de sueño no es negociable. Dormir no se trata solo de cubrir ciertas horas: se trata de crear un ritmo estable en el que su cuerpo confíe. La falta de sueño altera el funcionamiento de las hormonas, los niveles de azúcar en la sangre y la presión arterial. Por suerte, no es necesario tomar medidas extremas para empezar a revertir el daño. Los cambios pequeños y consistentes tienen un poderoso efecto dominó. Para comenzar:
1. Procure que su dormitorio esté oscuro por la noche: si su dormitorio no está oscuro por completo, su cuerpo sigue recibiendo señales de que es de día. El brillo de su teléfono, de su despertador o incluso de una farola, que entra por la ventana interrumpe la producción de melatonina. La melatonina es la hormona que le dice a su cuerpo que es hora de dormir y repararse.
Recomiendo utilizar cortinas opacas y desconectar los aparatos electrónicos que no se estén usando. La habitación debe estar tan oscura que no pueda ver su mano delante de su cara. Este simple paso entrena su cerebro para pasar al modo de sueño profundo.
2. Expóngase al sol dentro de los primeros 15 minutos después de despertar: su cerebro reinicia su reloj interno en función de la primera luz brillante que ve cada día. Si se levanta y se dirige a su teléfono o computadora, su cuerpo se pierde este reinicio tan importante.
Le sugiero que no se exponga al sol a través de una ventana, sino que salga al exterior sin gafas de sol, lo más pronto posible después de despertar. Incluso un lapso de cinco minutos es beneficioso. Si trabaja en interiores todo el día, intente realizar una caminata rápida por la mañana. La luz solar de la mañana refuerza el ritmo circadiano, mejora el humor y estabiliza las hormonas para todo el día.
3. Evite la exposición a la luz azul después del atardecer: su cuerpo necesita oscuridad después del atardecer para comenzar a relajarse. La luz azul de teléfonos, tabletas, televisores y computadoras bloquea la melatonina y mantiene elevados los niveles de cortisol. Esto engaña al cerebro y le hace creer que todavía es de día, lo que dificulta conciliar el sueño y permanecer dormido.
Recomiendo apagar todas las pantallas al atardecer. Si necesita usar un dispositivo, use anteojos con tono ámbar o use la configuración de modo nocturno más cálida posible. Ajustes tan pequeños como estos reducen las hormonas del estrés y lo preparan para dormir mejor.
4. Reduzca la temperatura de su dormitorio a 60 /68 grados Fahrenheit (entre 15.5 y 20 grados C) : su cuerpo necesita refrescarse por la noche para alcanzar etapas de sueño profundo y reparador. Una habitación demasiado cálida provocará sueño inquieto, sudores nocturnos y despertares tempranos. Intente ajustar su termostato a unos 60 grados F (15.5 grados C) antes de acostarse.
Si tiende a resfriarse con facilidad, agregue capas a su ropa de cama en lugar de calentar la habitación. Mantener el aire fresco mientras se está cómodo bajo mantas transpirables ayuda a que el cuerpo duerma más tiempo y a pasar de forma natural por las etapas importantes del sueño.
5. Apague los campos electromagnéticos (EMF) de la zona donde duerme: su sistema nervioso responde a los EMF como las señales Wi-Fi, los teléfonos móviles y los aparatos electrónicos conectados, aunque no lo perciba de forma consciente. Estas señales interrumpen sus ciclos de sueño y elevan sus niveles de estrés durante la noche.
Le recomiendo que desconecte todos los dispositivos que estén cerca de su cama, apague su enrutador Wi-Fi durante la noche y saque su teléfono del dormitorio. Para lograr un impacto aún mayor, apague el interruptor automático de su dormitorio antes de dormir. Eliminar estos factores estresantes invisibles le brinda al cuerpo un ambiente limpio y tranquilo para sanar y recargarse.
Cada uno de estos pasos alinea su cuerpo con su ritmo natural de sueño-vigilia: la base de la que dependen su corazón, su metabolismo y su sistema inmunológico. Comience hoy mismo con uno o dos cambios y, a medida que su sueño se fortalezca, su energía, concentración y resiliencia también lo harán.
Preguntas frecuentes sobre el sueño y la salud cardiometabólica
P: ¿Qué es la salud multidimensional del sueño y por qué es importante?
R: La salud multidimensional del sueño implica mirar más allá de cuántas horas duerme. Incluye los horarios de sueño, la regularidad, la satisfacción, la energía durante el día y las etapas del sueño. Las deficiencias en cualquiera de estas áreas aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, derrame cerebral, obesidad, diabetes y muerte prematura.
P: ¿Cómo afecta el sueño irregular a mi corazón y a mi metabolismo?
R: Acostarse y despertarse a horas diferentes cada día altera el ritmo circadiano, que regula la presión arterial, el azúcar en la sangre y la producción de hormonas. Esta confusión estresa el corazón y el metabolismo, lo cual aumenta el riesgo de sufrir enfermedades crónicas con el tiempo.
P: ¿Por qué el sueño más corto o largo de lo apropiado está relacionado con problemas cardíacos?
R: Dormir menos de siete horas o más de nueve horas altera funciones fundamentales del cuerpo, como regular los niveles de azúcar en la sangre y la presión arterial, así como reparar los vasos sanguíneos. Con el tiempo, estas alteraciones provocan inflamación, daño arterial y mayores posibilidades de sufrir ataques cardíacos, derrame cerebral y enfermedades metabólicas.
P: ¿Qué medidas sencillas puedo tomar para mejorar mi salud del sueño de inmediato?
R: Comience por oscurecer su dormitorio por la noche, expóngase a la luz del sol dentro de los primeros 15 minutos después de despertarse, reduzca la luz azul después del atardecer, enfríe su dormitorio a 60 a 68 grados Fahrenheit y desconecte los aparatos electrónicos cerca de su cama para reducir la exposición a los campos electromagnéticos.
P: ¿Qué tan rápido notaré mejoras si cambio mis hábitos de sueño?
R: Muchas personas comienzan a ver cambios en tan solo unas semanas. Las mejoras en la presión arterial, la concentración, los niveles de azúcar en la sangre y los niveles de energía suelen presentarse en poco tiempo después de establecer patrones de sueño más consistentes y reparadores.