📝HISTORIA EN BREVE

  • El síndrome del intestino irritable (IBS, por sus siglas en inglés) es un trastorno gastrointestinal que afecta el intestino grueso (colon) y se caracteriza por cambios en las deposiciones, así como dolor y molestia abdominal. No debe confundirse con la enfermedad intestinal inflamatoria (IBD, por sus siglas en inglés), en la que hay inflamación o hinchazón crónica en los intestinos
  • Los niveles bajos de vitamina D pueden aumentar su riesgo de IBS. Una revisión de 2018 reveló que las personas con IBS tienden a tener niveles más bajos de vitamina D que quienes no padecen esta afección
  • Seguir una dieta sin gluten es uno de los primeros pasos que recomendaría si tiene IBS o algún otro trastorno digestivo. Un análisis de 2017 también determinó que una dieta baja en FODMAP (cuatro grupos de carbohidratos que describiré más adelante) podría ayudar con los síntomas relacionados con el IBS
  • Algo que podría ayudar con esta afección es la menta, que es una hierba que se ha utilizado con fines medicinales desde la época del antiguo Egipto. El vinagre de manzana (ACV, por sus siglas en inglés), el jengibre, el hinojo y la curcumina también pueden ayudar

🩺Por el Dr. Mercola

De acuerdo con un estudio de 2022, cerca del 10 % al 23 % de los adultos en todo el mundo padecen síndrome del intestino irritable (IBS, por sus siglas en inglés), una afección crónica que puede provocar varios síntomas muy desagradables. Si bien no representa una amenaza grave para el bienestar de la persona, podría causarle muchas molestias. Para controlar la afección y mejorar su estado de salud, de manera que no le afecten los síntomas, adaptar ciertas estrategias en su estilo de vida y hacer cambios en su alimentación puede ser de gran ayuda. Siga leyendo para obtener más información sobre el IBS.

¿Cómo se manifiesta el IBS y cuáles son los síntomas?

El IBS es un trastorno gastrointestinal (GI) que afecta el intestino grueso (colon), y se caracteriza por cambios en las deposiciones, así como dolor y malestar abdominal. No debe confundirse con la enfermedad intestinal inflamatoria (IBD), en la que hay inflamación o hinchazón crónica en los intestinos. La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son ejemplos de IBD.

El IBS es una enfermedad funcional, lo que significa que es posible que los síntomas no sean suficientes para diagnosticarla a través de exámenes o ciertos procedimientos. Puede afectar a las personas de manera diferente y los síntomas pueden variar de leves a graves e incluyen los siguientes:

Dolor o calambres abdominales

Gases o flatulencias

Sensación de saciedad

Inflamación

Cambios intestinales, ya sea diarrea (IBS-D) o estreñimiento (IBS-C)

Sentir una necesidad urgente de defecar de vez en cuando

Colon espástico (contracciones del colon)

 

Si experimenta estos síntomas tres días, como mínimo, durante tres meses o más, entonces tiene IBS. Por lo general, desaparecen cuando defeca o expulsa gases. Otros síntomas menos comunes son acidez estomacal, letargo y malestar general.

De acuerdo con un artículo de Johns Hopkins Medicine, muchos de los síntomas asociados con el IBS tienen una relación con la hipersensibilidad de los nervios del tracto gastrointestinal. Estos nervios son diferentes de los que se encuentran en el cerebro y la médula espinal. El IBS también puede surgir de la forma en que estos nervios intestinales se comunican con su cerebro y de cómo su cerebro maneja la información que recibe.

La buena noticia es que el IBS no provoca daños permanentes en el intestino, como sangrado, y tampoco evoluciona a otras enfermedades como el cáncer. Aun así, puede afectar su calidad de vida, por lo que es fundamental saber controlarlo.

Factores de riesgo del IBS

Aunque el IBS es una afección común, existen ciertos factores que pueden aumentar su riesgo de desarrollarla. Como se mencionó anteriormente, existe una conexión cerebro-intestino que tiene un vínculo con esta enfermedad.

Otro factor de riesgo es el sexo: las mujeres tienen el doble de probabilidades de desarrollarlo que los hombres. Se dice que los cambios hormonales pueden influir en la gravedad de los síntomas del IBS, y las mujeres que lo padecen suelen quejarse de que sus síntomas empeoran durante el ciclo menstrual. Estos son algunos otros factores de riesgo:

Genética. Diversos estudios encontraron un componente genético en el IBS y las personas que tienen una mutación genética del gen SCN5A podrían experimentar una alteración en la función intestinal. Los investigadores se percataron de que el 2.2 % de los pacientes con IBS tienen esta malformación.

Infección bacteriana. La exposición a cepas de bacterias como la C. difficile, Salmonella, Shigella y Campylobacter pueden provocar gastroenteritis (infección en el estómago y los intestinos), y es posible que algunas personas se recuperen por completo después de la enfermedad, pero no es el caso de todos. Esto se conoce como IBS post-infección (PI). De acuerdo con los estudios, alrededor del 5 % al 32 % de las personas que tienen gastroenteritis bacteriana desarrollan IBS.

Microbioma intestinal. Cuando se presentan cambios en los microbios intestinales, puede aumentar el riesgo de IBS. Investigaciones señalan que los microbios de las personas que tienen IBS podrían ser diferentes de los que no lo tienen.

Malos hábitos. El estrés crónico, el alcohol, la obesidad y la falta de ejercicio pueden provocar IBS. También hay evidencia de que la ansiedad y la depresión tienen una relación con esta condición.

La deficiencia de vitamina D podría aumentar el riesgo

Una revisión de 2018 reveló que las personas con IBS tienden a tener niveles más bajos de vitamina D que aquellos que no tienen esta afección. En uno de los estudios, los investigadores descubrieron que el 70 % de los participantes con IBS mostraron mejoras en los síntomas mientras tomaban vitamina D. De acuerdo con los autores:

“La evidencia disponible sugiere que las personas con IBS tienen en común el estado bajo de vitamina D y esto amerita evaluación y rectificación solo por razones generales de salud. Se sugiere una correlación inversa entre la vitamina D sérica y la gravedad de los síntomas del IBS y las intervenciones con vitamina D pueden aliviar los síntomas."

Si bien los autores del estudio mencionaron la suplementación para resolver esta deficiencia, considero que exponerse al sol de manera regular, pero con precaución, puede ser la mejor manera de optimizar sus niveles de vitamina D. Tomar un suplemento de vitamina D3 puede ser una excelente solución durante los meses de invierno, o si la luz del sol es escasa en el área donde vive. Hágase una prueba para asegurarse de que está cumpliendo con la cantidad correcta de esta vitamina para sobrellevar el IBS y otras enfermedades.

Asimismo, debe comer más alimentos que contengan vitamina D, como champiñones, hígado de res, salmón salvaje de Alaska, sardinas, caballa, yemas de huevo orgánico y caviar.

Una dieta baja en FODMAP puede ayudar a aliviar los síntomas

Un análisis de 2017 determinó que consumir una dieta baja en FODMAP puede ayudar mucho a aliviar los síntomas relacionados con el IBS. FODMAP significa "oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables", que son carbohidratos de cadena corta que son fermentables por las bacterias intestinales. Dado que el intestino delgado no puede descomponerlos, ni absorberlos, se requiere de mucha agua para transportarlos al intestino grueso.

Cuando llegan al intestino grueso, las bacterias intestinales en su colon comienzan a comerlos y fermentarlos, y este proceso produce gases y ácidos grasos como subproductos. Estos son algunos ejemplos de alimentos que se consideran FODMAP:

Fructosa: frutas, miel y jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF)

Lactosa: productos lácteos como leche, yogurt y helado

Fructanos: trigo (cereales, pan y galletas) y cebollas

Polioles: manzanas, peras, cerezas, duraznos y ciruelas

Galactooligosacáridos: legumbres, frijoles, col, coles de Bruselas, cebolla, alcachofas, espárragos y ajo

Como puede ver, muchos de estos alimentos FODMAP no son perjudiciales ni tóxicos; de hecho, el sistema digestivo de los seres humanos está diseñado para procesar estos alimentos que no se pueden digerir por completo, como la fibra. No obstante, si tiene problemas digestivos, como el IBS, puede sufrir indigestión cada vez que consume estos alimentos.

Una dieta baja en FODMAP consta de tres partes principales:

1. Dejar de comer ciertos alimentos ricos en FODMAP. (Esto solo debe hacerse de dos a seis semanas)

2. Volver a consumirlos poco a poco, de preferencia cada tres días, para ver cuáles le causan problemas.

3. Identificar los alimentos que causan los síntomas. A partir de ahí, puede evitar o limitar los alimentos problemáticos mientras disfruta de todos los demás sin experimentar ningún síntoma.

Otros cambios en la alimentación para aliviar los síntomas del IBS

Seguir una dieta sin gluten es uno de los primeros pasos que recomendaría si tiene IBS o algún otro trastorno digestivo. El gluten es un grupo de proteínas inmunogénicas que se encuentran en el trigo y otros granos como el centeno, la cebada y la avena, pueden provocar inflamación y síntomas como dolor abdominal, diarrea, gases e hinchazón. Un estudio incluso clasificó al IBS como una forma de sensibilidad al gluten no celíaca.

Por lo general, evitar el gluten durante una semana o dos es suficiente para notar una mejora significativa. Además del gluten, las alergias a los alimentos pueden intervenir en esto, así que téngalo presente y comience un proceso de ensayo y error para determinar cuáles tiene.

Otro cambio significativo que puede hacer en sus hábitos alimenticios es evitar los alimentos transgénicos (GE) de cualquier tipo. Los alimentos transgénicos no solo contienen grandes cantidades de pesticidas tóxicos y compuestos como el glifosato, sino que algunos pueden albergar un gen que perjudica su salud intestinal de forma intencional. De acuerdo con la revista Naked Food:

“Los alimentos [transgénicos] que contienen la toxina Bt, un insecticida incorporado que funciona inherentemente implosionando el estómago de la criatura que se está alimentando de él, muy bien podrían estar contribuyendo a su malestar intestinal.
El maíz transgénico suele ser el más alarmante. Esto se debe a que el maíz se encuentra en casi todos los alimentos procesados (harina, jarabe y almidón de maíz, etc.). La soya también es motivo de preocupación, ya que, al igual que el maíz, muchos alimentos contienen soya transgénica, como la lecitina de soya y el almidón de soya".

De igual forma, debe estimular las bacterias saludables en su intestino y, para lograrlo, es necesario que coma alimentos fermentados o tome un suplemento probiótico de alta calidad. Consumir fibra adicional también puede ser de ayuda para controlar síntomas como la diarrea y el estreñimiento. Un suplemento que puede probar es la cáscara de psyllium, que es adaptogénica: si está estreñido, ayudará a ablandar las heces y aumentar la frecuencia de sus evacuaciones, y si tiene heces blandas y defeca con frecuencia, ayudará a formar las heces y a reducir la frecuencia de las deposiciones.

Aceite de menta y otros remedios naturales para personas con IBS

La menta, que es una hierba que se ha usado con fines medicinales desde la época del antiguo Egipto, puede ayudar a tratar el IBS, y hay investigaciones que respaldan estos hallazgos.

En 2015, dos científicos hicieron una revisión de 16 ensayos clínicos y evaluaron la eficacia del aceite de menta con cubierta entérica para aliviar el IBS. Concluyeron que este aceite herbal puede ser mejor para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida en comparación con los tratamientos farmacológicos. Tomar una o dos cápsulas tres veces al día durante 24 semanas es ideal para quienes no tienen estreñimiento o diarrea grave.

Se obtuvieron resultados similares en una segunda revisión sistemática y metaanálisis de 33 ensayos publicados hace poco. Y escribieron:

“Los metaanálisis sugieren que el aceite de menta es eficaz para tratar el IBS a corto plazo y las personas lo toleran bastante bien. Existen numerosas hierbas medicinales que son excelentes para el tratamiento de esta enfermedad. Sin embargo, no se han replicado los ensayos positivos, a excepción del aceite esencial de menta, el aloe vera y la asafétida".

Puede tomar cápsulas de aceite de menta o beber té de menta para obtener los beneficios calmantes de esta hierba. Compre una planta de menta y triture un puñado de hojas en una taza, agregue agua hirviendo y beba. Otros remedios naturales que puede probar incluyen:

Vinagre de sidra de manzana. Puede ayudar a mejorar la secreción de enzimas digestivas (amilasa, lipasa y proteasa) para ayudar a mantener una digestión óptima. Mezcle unas gotas de vinagre de sidra de manzana en un vaso de agua (puede agregar un poco de miel para endulzar) y beba. También puede agregar unas gotas a su jugo de vegetales o té herbal.

 

Jengibre. Esta hierba tan versátil ha sido uno de los tratamientos herbales más utilizados por las personas con IBS, ya que puede ayudar a aliviar los síntomas y el dolor gastrointestinal. Puede comprar bolsitas de té de jengibre o preparar té con raíz de jengibre fresca. Lo único que debe hacer es rallarlo y agregar agua hirviendo, colar los trocitos de jengibre y beber.

Hinojo y curcumina. Un estudio de 2016 reveló que los pacientes con IBS que recibieron una combinación de aceites esenciales de curcumina e hinojo redujeron los síntomas del IBS, en comparación con los pacientes que solo recibieron un placebo.

Recomendaciones adicionales para controlar el IBS

Ciertos factores del estilo de vida pueden empeorar los síntomas del IBS. Además de mejorar su alimentación, tome nota de estos cambios de estilo de vida para ayudarlo a controlar esta condición:

Hágase pruebas para detectar parásitos. Algunas condiciones físicas se confunden con el IBS, como una infección parasitaria. Solicite análisis de sus heces para detectar parásitos y averiguar si necesita tratamiento.

Resuelva sus problemas emocionales. Muchas personas que padecen IBS tienen un componente emocional sin resolver que contribuye a sus problemas físicos. Algunas estrategias que puede poner a prueba son las Técnicas de Libertad Emocional (EFT, por sus siglas en inglés), mindfulness, meditación y yoga.

Procure que su sueño sea suficiente y de alta calidad. El estrés y la mala calidad del sueño se han asociado con los síntomas del IBS. Asegúrese de dormir bien por la noche para mejorar su salud.


🔍Fuentes y Referencias