📝HISTORIA EN BREVE

  • Un estudio realizado por investigadores de la Universidad del Sur de California descubrió que consumir comida chatarra durante la adolescencia podría provocar un deterioro de la memoria en la edad adulta
  • El neurotransmisor acetilcolina desempeña un papel muy importante, ya que es fundamental para la memoria y para otras funciones del cerebro como la atención y el aprendizaje
  • Consumir comida chatarra también podría aumentar el riesgo de que su hijo sufra depresión, obesidad y enfermedades inflamatorias como dermatitis atópica o eccema, rinitis y asma grave
  • Los adultos deberían poner el ejemplo y animar a los niños a elegir alimentos más saludables, pero esto podría ser difícil, ya que la comida chatarra está diseñada para ser adictiva

🩺Por el Dr. Mercola

Muchos padres están conscientes de los efectos negativos del alcohol y las drogas en el cerebro de sus hijos y, por lo tanto, toman las medidas necesarias para protegerlos de estas sustancias peligrosas. Sin embargo, existe otro elemento silencioso que podría aumentar su riesgo de sufrir problemas de memoria en el futuro, y es muy probable que se encuentre en su cocina.

Un estudio1 realizado por investigadores de la Universidad del Sur de California descubrió que consumir comida chatarra durante la adolescencia podría provocar un deterioro de la memoria en la edad adulta. Y, lo peor de todo es que los efectos podrían ser irreversibles.

Un estudio en animales demuestra que la comida chatarra podría afectar la memoria

El estudio con animales presentado,2 que se publicó en la revista Brain, Behavior, and Immunity, buscó identificar los efectos de una alimentación a base de comida chatarra en el cerebro de los adolescentes. Durante el estudio, los investigadores tomaron en cuenta los hallazgos anteriores de que una alimentación inadecuada podría provocar Alzheimer. 3

Los investigadores encontraron que el neurotransmisor acetilcolina desempeña un papel muy importante, ya que es fundamental para la memoria y para otras funciones del cerebro como la atención y el aprendizaje. Las personas con Alzheimer suelen tener niveles más bajos de este neurotransmisor en el cerebro. 4

Luego, los investigadores se preguntaron si los adolescentes que llevaban el mismo tipo de alimentación a base de alimentos procesados ​​(con gran contenido de grasas no saludables y azúcar refinada) también podrían experimentar efectos similares, en especial porque sus cerebros aún se encuentran en desarrollo.

Para probar su teoria, los investigadores le dieron a un grupo de ratas una "alimentación estilo cafetería a base de comida chatarra", que consistía en papas fritas, panquesillos de crema de cacahuate cubiertos de chocolate y refrescos, y al grupo de control le dieron una alimentación estándar. 5 Los investigadores observaron los niveles de acetilcolina de los animales, y evaluaron las respuestas del cerebro al someterlas a tareas que ponían a prueba su memoria.

Una prueba consistió en permitir a los sujetos explorar objetos nuevos en diferentes escenarios. Después de unos minutos, repitieron la prueba, pero agregaron un objeto nuevo. Los investigadores observaron que las ratas que comieron comida chatarra no podían recordar qué objetos habían visto antes, ni tampoco su ubicación. Sin embargo, el grupo de control estaba más familiarizado con su entorno.

Anna Hayes, investigadora postdoctoral y miembro del equipo de investigación, dijo para StudyFinds:6

"La señalización de acetilcolina es un mecanismo que les ayuda a codificar y recordar esos eventos, que en los humanos van de la memoria análoga a la 'memoria episódica' que nos permite recordar eventos de nuestro pasado. Al parecer, esa señal no ocurre en los animales que crecieron con una alimentación con alto contenido de grasa y azúcar".

Una alimentación a base de comida chatarra 'reprograma' su cerebro y lo vuelve 'zombie'

Este no es el primer estudio que demuestra los efectos negativos de la comida chatarra en el cerebro. Un estudio de 2012 que se publicó en el Journal of Psychology7 descubrió que solo seis semanas de consumir muchos dulces y bebidas azucaradas podría ralentizar la función del cerebro, la memoria y el aprendizaje; en pocas palabras, lo vuelve "zombie".8

En un artículo de la UCLA,9 Fernando Gomez-Pinilla, profesor de neurocirugía en la Facultad de Medicina David Geffen y uno de los autores del estudio, dijo que, "nuestros hallazgos demuestran que todo lo que come afecta su forma de pensar. Llevar una alimentación con alto contenido de fructosa durante mucho tiempo podría afectar la capacidad del cerebro para aprender y recordar información".

Un estudio de 2023 que se publicó en Cell Metabolism también demostró que la comida chatarra, como las papas fritas, podría hacer que el cerebro se "reprograme" y aprenda de forma inconsciente a elegir alimentos con alto contenido de grasa y azúcar. 10

Si tomamos en cuenta que la adolescencia es una época muy sensible para el desarrollo del cerebro de un niño, estos hallazgos deberían preocuparnos. Scott Kanoski, profesor de ciencias biológicas de la Facultad de Letras, Artes y Ciencias Dornsife de la Universidad del Sur de California (USC) y coautor del estudio presentado, comenta lo siguiente:11

"Lo que vemos no sólo en este artículo, sino en otros trabajos recientes, es que, si estas ratas crecieron con esta alimentación a base de comida chatarra, entonces tienen estos problemas de memoria que no desaparecen.
No sé cómo decir esto sin sonar como Casandra, pero por desgracia, algunas cosas que podrían ser reversibles en la edad adulta son menos reversibles cuando ocurren durante la niñez".

Los adolescentes que comen comida chatarra con frecuencia tienen un riesgo elevado de depresión

En Estados Unidos, se calcula que 5 millones de adolescentes de entre 12 y 17 años (o el 20 % del grupo de edad total) han experimentado por lo menos un episodio de depresión,12 con síntomas de pérdida de interés en las actividades cotidianas y problemas con el sueño, la energía y el apetito. En los últimos 10 años, la depresión entre los adolescentes ha aumentado un 30 % y, aunque se toman en cuenta diversos aspectos, un factor potencial podría ser la comida chatarra o una alimentación a base de comida rápida. 13

De acuerdo con un estudio14 de la Universidad de Alabama en Birmingham, dos elementos alimenticios podrían favorecer la depresión en los adolescentes: tener niveles elevados de sodio y niveles bajos de potasio.

Los niveles elevados de sodio podrían tener una relación con el consumo de botanas saladas y alimentos rápidos como las papas fritas y las hamburguesas, mientras que tener niveles bajos de potasio significa que no hay suficientes alimentos con alto contenido de potasio en su alimentación, incluyendo frutas y vegetales. Estos podrían influir en los neurotransmisores y en la función de las neuronas.

Los investigadores mencionaron que, "debido al desarrollo significativo del cerebro que se produce durante la adolescencia, las personas en esta etapa de desarrollo podrían ser muy vulnerables a los efectos de la alimentación sobre los mecanismos neuronales que sustentan el manejo de las emociones y la depresión". 15

Los fabricantes de comida chatarra utilizan estrategias persuasivas de mercadotecnia y publicidad para atraer a sus hijos

Los hábitos alimenticios saludables comienzan en casa y, como adultos, debemos poner el ejemplo y animar a los niños a elegir alimentos más saludables. Sin embargo, esto podría ser difícil, ya que la comida chatarra está diseñada para ser adictiva.

Los fabricantes utilizan sabores, texturas y aromas para hacerlos lo más atractivos posible, a diferencia de los alimentos enteros cuyo sabor y consistencia son creados por la naturaleza y diseñados para saciar el hambre y satisfacer sus necesidades nutricionales.

Y, lo que es peor, la publicidad de la comida chatarra está dirigida a los niños, y los fabricantes utilizan diversas estrategias persuasivas para captar el interés de su hijo. Cuando los investigadores realizaron una revisión sistemática de ocho bases de datos, encontraron las estrategias de mercadotecnia más utilizadas en televisión para promocionar estos alimentos entre los niños. Estas estrategias incluyen:16

  • Ofertas premium
  • Personajes promocionales
  • Declaraciones nutricionales y relacionadas con la salud
  • El tema de moda
  • El atractivo emocional de la diversión

Una revisión de estudios17 que se publicó en el sitio web de Australia Obesity Evidence Hub, explica más a fondo la naturaleza predominante de la mercadotecnia de comida chatarra. De acuerdo con los estudios que analizaron:

  • Los niños pequeños ven por lo menos 11 anuncios de comida chatarra por cada 2.5 horas de televisión al día18
  • Los adolescentes encuentran 99.5 promociones de comida chatarra en las plataformas online a la semana19
  • La mayoría de los anuncios de alimentos y bebidas que se encuentran cerca de las escuelas y en las rutas escolares son de productos no saludables20
  • Existe un porcentaje mayor de anuncios de comida chatarra en áreas socioeconómicas más bajas21

Por desgracia, estas estrategias de mercadotecnia son muy efectivas. Un estudio de 2016 que se publicó en la revista Obesity Reviews encontró que el consumo de comida chatarra aumenta después de la exposición a anuncios de este tipo de comida. De acuerdo con los investigadores:22

"La evidencia sugiere que la mercadotecnia de alimentos y bebidas no saludables aumenta el consumo (evidencia de calidad moderada) y la preferencia (evidencia de calidad moderada a baja) por alimentos y bebidas con alto contenido energético y poco valor nutricional. La publicidad de alimentos y bebidas no saludables aumentó el consumo e influyó en las preferencias alimenticias de los niños durante o poco después de la exposición a los anuncios".

Otros riesgos relacionados con la comida chatarra

A cualquier edad, llevar una alimentación a base de comida chatarra podría poner en riesgo su salud, pero como lo demuestran los estudios mencionados, los niños son más vulnerables debido al desarrollo de su cerebro y cuerpo.

La obesidad infantil es uno de los efectos más comunes de una alimentación a base de comida chatarra. De 2017 a 2020, el 19.7 % de los niños y adolescentes de 2 a 19 años en Estados Unidos tenía obesidad, esto representa una cifra de alrededor de 14.7 millones de adolescentes y niños.23 Esto es muy preocupante, ya que la obesidad infantil podría aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. 24

Otro estudio también descubrió que comer comida rápida tres o más veces a la semana podría aumentar el riesgo de que su hijo padezca enfermedades inflamatorias como eccema, rinitis y asma grave.25 Consumir comida chatarra también podría tener una relación con un rendimiento bajo en la escuela: los niños que comieron cantidades mayores de comida rápida tuvieron un progreso más lento en términos académicos y puntuaciones más bajas en las pruebas, en comparación con los niños que no comieron ningún tipo de comida rápida. 26

Ahora sirven 'lunchables' ultraprocesados ​​en las cafeterías de las escuelas

Hablando de escuelas ¿sabía que los comedores escolares de Estados Unidos ahora sirven lunchables de Kraft? A principios del año escolar 2023-2024, se introdujeron a las escuelas dos versiones de estas "comidas" ultraprocesadas: pavo con queso cheddar y pizza con extra queso. 27 Los estudiantes pueden comprarlos u obtenerlos a través del Programa Nacional de Almuerzos Escolares (NSLP). 28

Casi 30 millones de niños en escuelas públicas y privadas, y en centros de cuidado infantil reciben desayunos del NSLP29 todos los días, esta acción podría dañar la salud de los niños. Los alimentos ultraprocesados son una de las peores cosas que puede comer, y la salud a largo plazo de los niños podría estar en peligro. De acuerdo con un artículo del Washington Post:30

"Kraft Heinz dijo que la compañía pasó casi dos años reformulando sus lunchables, para venta en tiendas, de galletas saladas con pavo y queso cheddar para cumplir con los estándares del Servicio de Alimentos y Nutrición del USDA: eso disminuyo la cantidad de grasas saturadas, aumento la proteína y agrego más granos enteros a sus galletas.

Pero, según los datos nutricionales de Kraft Heinz, la versión escolar contiene casi un 25 % más de sodio que la versión comercial.

Marion Nestle, profesora jubilada de nutrición, estudios alimentarios y salud pública de la Universidad de Nueva York, menciono que, "es muy fácil para los fabricantes de alimentos reformular el azúcar, la sal y la grasa para cumplir con los estándares de esos nutrientes y seguir produciendo su comida chatarra".

En abril de 2024, el grupo Consumer Reports lanzó una petición solicitandole al USDA eliminar los Lunchables del NSLP. De acuerdo con un artículo de NPR,31 esta acción se llevó a cabo después de que realizaron un análisis independiente de kits de comida ultraprocesada ​​y encontraron cantidades elevadas de sodio y niveles elevados de metales pesados ​​como plomo, cadmio y ftalatos.

"Incluso en cantidades pequeñas, el plomo y el cadmio podrían provocar problemas de desarrollo en los niños, y los riesgos aumentan con la exposición frecuente. Además, comer demasiado sodio podría provocar presión arterial alta: alrededor del 14 % de los niños y adolescentes tienen prehipertensión o hipertensión.
Por favor, tome las medidas necesarias para garantizar que estos kits de alimentos procesados ​​no sean elegibles para el programa de desayunos, y ofrezca a nuestros niños opciones más saludables", dice la petición. 32

Hable con sus hijos sobre los peligros de la comida chatarra

Como ya lo mencioné, los hábitos alimenticios saludables comienzan en casa. Fomentar una discusión abierta sobre la elección de alimentos saludables es un factor esencial para evitar que sus hijos sean manipulados por los fabricantes de alimentos cuyo objetivo principal es ganar dinero. Y, recuerde que, a ellos no les interesa en lo absoluto la salud de su familia.

Si tiene niños más pequeños, trate de integrarlos a la hora de planear las comidas, comprar los alimentos y cocinarlos. Incluso podría crear un huerto en su jardín. A fin de cuentas, cuando los niños son pequeños, usted es el mejor modelo a seguir para llevar una alimentación saludable, así que elija alimentos reales y sus hijos harán lo mismo.

Esto podría ser más difícil con los niños mayores y los adolescentes. Sin embargo, decirles que los fabricantes de comida chatarra los están manipulados podría ayudar. A nadie le gusta que lo engañen, en especial a los adolescentes. Explicarles los motivos reales detrás de los anuncios de comida chatarra podría ser suficiente para motivarlos a comer más sano. 

Una investigación realizada por la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago descubrió que cuando a los estudiantes de octavo grado se les dieron materiales que explicaban las prácticas de manipulación y las etiquetas engañosas que utilizan los fabricantes de alimentos, comenzaron a comer menos comida chatarra y a elegir agua en lugar de refresco. También eligieron alimentos más saludables durante el resto de ese año escolar.

"Estos hallazgos sugieren que, replantear las elecciones alimenticias poco saludables como contradictorias a los valores importantes, podría ser una solución escalable y de bajo costo para generar un cambio duradero en las actitudes y elecciones alimenticias de los adolescentes". explicaron los investigadores.  33