📝HISTORIA EN BREVE

  • Los productos para desinfectar su cuerpo y su entorno causan más daños que beneficios. No sólo promueven el desarrollo de bacterias resistentes a los medicamentos, sino que los compuestos antibacterianos, como el triclosán y los compuestos de amonio cuaternario (QAC o “quats”), también se relacionan con una serie de efectos secundarios
  • Las investigaciones demuestran que el triclosán es un disruptor endocrino que daña la función de la tiroides. Los disruptores endocrinos incrementan el riesgo de muchos problemas de salud, incluyendo obesidad, cáncer de mama, ovario, próstata y testículo, bebés prematuros y con bajo peso al nacer, pubertad precoz en niñas y testículos no descendidos en niños
  • En 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos prohibió el uso de triclosán en los productos de jabón por sospecha de efectos secundarios importantes, pero todavía se utiliza para fabricar pastas de dientes, enjuagues bucales y desinfectantes para manos. Sin embargo, esta peligrosa sustancia también se puede encontrar en nuestros alimentos debido a que suele terminar en lagos, ríos, arroyos, aguas residuales, aguas de riego y biosólidos que se utilizan como fertilizantes en los campos agrícolas
  • Los QAC son un ingrediente muy común en los productos de limpieza, desinfectantes para manos, productos para el cuidado personal, muchos tipos de toallitas (para superficies, bebés, manos y desinfectantes) y ciertos pesticidas
  • Algunos de los efectos dañinos de los QAC incluyen dermatitis alérgica por contacto, asma y EPOC, mala función inmunológica, problemas de fertilidad, mal desarrollo embrionario y trastornos del desarrollo, disfunción mitocondrial y un mayor riesgo de infecciones resistentes a los antimicrobianos

🩺Por el Dr. Mercola

Cuando se trata de prevenir enfermedades e infecciones contagiosas, lavarse las manos es una de las estrategias más efectivas que puede implementar, pero muchas personas aún cometen el error de suponer que el jabón antibacteriano es su mejor aliado para cumplir este objetivo.

Y lo mismo aplica para su hogar. Los productos para desinfectar su cuerpo y su entorno causan más daños que beneficios. No sólo promueven el desarrollo de bacterias resistentes a los medicamentos, sino que los compuestos antibacterianos, como el triclosán y los compuestos de amonio cuaternario (QAC o “quats”), también se relacionan con una serie de efectos secundarios.

Los peligros del triclosán

Las investigaciones demuestran que el triclosán, que es uno de los ingredientes principales en este tipo de productos, es un disruptor endocrino que daña la función de la tiroides.1,2 Los disruptores endocrinos representan una amenaza grave para la salud, ya que incrementan el riesgo de muchos problemas de salud, incluyendo obesidad, cáncer de mama, ovario, próstata y testículo, bebés prematuros y con bajo peso al nacer, pubertad precoz en niñas y testículos no descendidos en niños.

Según un estudio que se publicó en 2018, el triclosán también daña las vías moleculares, al igual que la función de las células y mitocondrias.3 En este estudio también se menciona que hasta el 75 % de las personas que viven en los Estados Unidos se exponen al triclosán a través de sus productos de consumo y cuidado personal.

En 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos prohibió el uso de triclosán en los productos de jabón por sospecha de efectos secundarios importantes, pero todavía se utiliza para fabricar pastas de dientes, enjuagues bucales y desinfectantes para manos. Esta peligrosa sustancia también se puede encontrar en nuestros alimentos, debido a que suele terminar en lagos, ríos, arroyos, aguas residuales, aguas de riego y biosólidos que se utilizan como fertilizantes en los campos agrícolas. En un estudio del año 2018, se informa lo siguiente sobre el triclosán:

Termina en varios tejidos y fluidos humanos debido a que se absorbe a través de la piel y la mucosa oral.

Produce efectos citotóxicos y se relaciona con un mayor riesgo de cáncer, sobre todo cáncer de hígado.

Promueve la inflamación y estimula la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS).

Daña la función del músculo cardiovascular y esquelético debido a que altera la señalización del calcio en las células de los músculos.

Incrementa el riesgo de problemas reproductivos y de desarrollo, al igual que se relaciona con mayores tasas de abortos espontáneos. Si consideramos que se han encontrado residuos de triclosán en el 100 % de las muestras de orina de mujeres embarazadas y en el 51 % de las muestras de sangre del cordón umbilical, esto representa un problema grave.4

Incrementa el riesgo de alergias, asma y sensibilidad alimentaria, sobre todo en niños menores de 18 años.

Promueve la proliferación de patógenos resistentes a los antibióticos.

 

El triclosán no es la única amenaza que se esconde en estos productos

Este tipo de productos también contienen compuestos de amonio cuaternario o "quats", los cuales son muy dañinos. Como se informó en una revisión que se publicó en la revista Environmental Science & Technology en 2023:5

"Los compuestos de amonio cuaternario (QAC; que también se conocen como quats) se componen de cientos de mezclas y sustancias químicas. Los QAC realizan muchas funciones diferentes, pero casi siempre se utilizan como antimicrobianos, tensioactivos, conservadores agentes antiestáticos, suavizantes y dispersantes.
Son un ingrediente muy común en los productos de limpieza, desinfectantes para manos, productos para el cuidado personal, muchos tipos de toallitas (para superficies, bebés, manos y desinfectantes) y ciertos pesticidas.
Mientras que los daños al medio ambiente incluyen toxicidad aguda y crónica para organismos acuáticos susceptibles, ya que algunos QAC vienen en concentraciones demasiado altas.
Se cree que algunos de sus efectos secundarios incluyen problemas en la piel y en el sistema respiratorio, toxicidad para el desarrollo y la reproducción, mala función metabólica, como la homeostasis de los lípidos, y mala función de las mitocondrias. También se ha demostrado que los QAC se relacionan con la resistencia a los antimicrobianos.
A pesar de que la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos no recomiendan los productos que contienen QAC, se volvieron muy populares durante la pandemia del COVID-19.
En los últimos años, también incrementó el uso de ciertos QAC debido a que ahora se utilizan para sustituir los 19 ingredientes activos que incluyen el triclosán y el triclocarbán, que se prohibieron en los jabones de cuerpo y manos.
Aunque los QAC pueden matar o inactivar una serie de microorganismos diferentes en entornos de laboratorio controlados, que son las afirmaciones que utilizan para comercializar este tipo de productos, no hay suficiente evidencia sobre su efectividad para reducir la transmisión de enfermedades infecciosas en entornos y aplicaciones del mundo real, como los entornos de atención médica.
Además, no hay evidencia sólida que demuestre que los productos antimicrobianos que se aplican en las superficies reduzcan las infecciones que se adquieren en los entornos de atención médica".

Si bien la investigación sobre este tema aún es limitada, sabemos que los QAC representan una amenaza grave para el medio ambiente, sobre todo la vida marina. De hecho, se arrojan cantidades tan altas de estas sustancias químicas por el desagüe, que "las concentraciones de QAC en los ecosistemas acuáticos se están acercando a los umbrales de preocupación toxicológica".

En el caso de los humanos, la exposición posterior a la aplicación representa hasta el 90 % de la exposición a estas sustancias, por ejemplo, tocar un mostrador o una puerta en la que pusieron un desinfectante que contiene QAC y luego tocarse la boca. También hay residuos de QAC en el polvo y el aire de los entornos domésticos.

Los peligros de los QAC

Tal y como se menciona en la revisión de la revista Environmental Science & Technology, algunos de los efectos secundarios de los QAC incluyen:6

Dermatitis alérgica por contacto.

Asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), daño de las células pulmonares e inflamación en los pulmones.

Mayores niveles de citoquinas inflamatorias.

Mala función inmunológica.

Problemas de fertilidad en ambos sexos: en ratones hembra, los resultados adversos incluyen un mayor tiempo entre los ciclos de celo, una reducción de la ovulación y la implantación, al igual que un mayor riesgo de aborto. En el caso de los machos, los resultados demuestran una menor concentración y motilidad de los espermatozoides.

Otras investigaciones con animales también demuestran que los QAC producen actividad embriocida, ovicida y espermicida cuando se administran a través de la alimentación; hasta tal punto que, en 1975, se utilizaron "para controlar la fertilidad".

Mal desarrollo embrionario y defectos en el tubo neural (sin importar la fuente de exposición).

Trastornos del desarrollo a causa de las alteraciones que produce en la biosíntesis del colesterol.

Disfunción mitocondrial, como mencionan los autores de la revisión, "en términos químicos, casi todos los QAC pueden clasificarse como cationes lipófilos que pueden acumularse en una matriz mitocondrial con carga negativa. De hecho, hay estudios in vitro que demuestran que varios tipos de QAC inhiben la fosforilación oxidativa en las mitocondrias".

Estos productos también incrementan el riesgo de infecciones resistentes.

Ahora que conoce los peligros que representan, le recomiendo que se deshaga de todos los productos antimicrobianos que contienen triclosán o QAC. No necesita poner su salud en riesgo al recurrir a este tipo de productos, ya que lo único que necesita para eliminar los gérmenes de sus manos es agua tibia y jabón neutro. Incluso la FDA admite que "no hay suficiente evidencia que demuestre que los jabones antibacterianos de venta libre sean mejores que lavarse con agua y jabón para prevenir enfermedades".7

Lo mismo ocurre con los productos para eliminar los microorganismos peligrosos de las superficies del hogar. Hay muchos otros productos, como el peróxido de hidrógeno, el vinagre blanco y los aceites esenciales, que son más efectivos que estas sustancias químicas.

Técnica adecuada para lavarse las manos

Lavarse las manos es una forma sencilla y efectiva de reducir su exposición a los gérmenes que causan enfermedades, así como su riesgo de enfermarse. Es una excelente estrategia para reducir su exposición a gérmenes, sobre todo cuando lo hace en momentos clave, como antes de comer o tocarse la boca, los ojos y la nariz, y después de ir al baño o visitar áreas públicas.

No obstante, su efectividad depende si se hace de forma correcta o no. El simple hecho de enjuagarse las manos con agua o pasar rápido el jabón, no será suficiente para eliminar los gérmenes. Para asegurarse de eliminar los gérmenes cuando se lava las manos, siga estos pasos:

  1. Utilice agua tibia con jabón
  2. Haga una buena cantidad de espuma, hasta las muñecas, y frote durante al menos 15 o 20 segundos
  3. Asegurarse de cubrir el dorso de sus manos, muñecas, entre los dedos y alrededor y por debajo de las uñas
  4. Enjugue bien con agua
  5. En lugares públicos, utilice una toalla de papel para abrir la puerta con el fin de evitar los gérmenes que hay en las manijas

Dado que su piel es la barrera que lo separa de los gérmenes, lavarse las manos de forma obsesiva-compulsiva, sobre todo en los ambientes secos que se producen por la calefacción durante los meses de invierno, podría resecar su piel e incrementar el riesgo de contraer una enfermedad. Recuerde que todo en exceso es malo. Evite lavarse las manos hasta el punto de irritar la piel, ya que los gérmenes pueden entrar a través de estas áreas resecas y agrietadas.

El jabón regular también es más efectivo para combatir los virus

Considere que, al igual que los antibióticos, el jabón antibacteriano sólo afecta a las bacterias, pero no protege de los virus. Incluso en el caso de las bacterias, las investigaciones demuestran que el jabón regular proporciona los mismos beneficios que el antibacteriano. Como se indicó en una revisión sistemática 8 que se publicó en la revista Clinical Infectious Diseases en 2017:

"La falta de un beneficio adicional, junto con datos de laboratorio que demuestran un riesgo potencial de resistencia a los medicamentos, justifica la necesidad de que las autoridades evalúen de manera exhaustiva la publicidad y las afirmaciones que se hacen sobre los productos antibacterianos".

La buena noticia es que, a diferencia de estos productos, el jabón regular SÍ mata los virus. Como se menciona en una serie de publicaciones9 que hizo el profesor Pall Thordarson10 en Twitter, quien se especializa en química y nanomedicina biomimética, supramolecular y biofísica, el jabón mata de manera muy efectiva casi todos los virus, incluyendo el SARS-CoV-2.

Esto se debe a que el punto más débil del virus es su bicapa lipídica (grasa), y el jabón disuelve esta membrana grasa, lo que hace que el virus se desintegre y se vuelva inofensivo. Ni siquiera el alcohol es tan efectivo para inactivar los virus, aunque podría ser más para las superficies.

Información básica sobre la mecánica del jabón

Una molécula de jabón puede mezclarse con aceite y agua, ya que comparte cualidades con cada uno. Las moléculas de jabón son anfipáticas,11 lo que significa que tienen propiedades polares y no polares, lo que les da la capacidad de disolver casi todos los tipos de moléculas. Como dijo Pall Thordarson, en términos más simples, el jabón disuelve el "pegamento" que une el virus.

La alcalinidad del jabón también produce una carga eléctrica que hace que el jabón sea hidrofílico (tenga afinidad por el agua).12 Los átomos de hidrógeno en las moléculas de agua tienen una ligera carga positiva, así que cuando se humedece las manos y luego usa jabón, esta molécula se unirá con la molécula de agua más cercana. Dado que el virus se desintegra, es más fácil eliminar el virus cuando se lava las manos con agua. El New York Times explica este proceso de la siguiente manera:13

"Cuando se lava las manos con agua y jabón, las moléculas de jabón rodean los microorganismos de su piel. Las colas hidrofóbicas de las moléculas de jabón que flotan con libertad intentan evadir el agua y en el proceso se unen a las envolturas lipídicas de ciertos microbios y virus, lo que provoca que se separen.
"Actúan como palancas que desestabilizan todo el sistema", dijo el profesor Pall Thordarson, jefe de química de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Las proteínas esenciales se desprenden de las membranas rotas y terminan en el agua, lo que mata las bacterias y hace que los virus se vuelvan inofensivos".

Estrategias para mantener su hogar limpio y seguro

Tampoco tiene que recurrir a productos a base de sustancias químicas para mantener limpias y sin bacterias las superficies de su hogar. Un limpiador multiuso que funciona muy bien para encimeras de cocina, tablas para cortar y superficies de baños, es el peróxido de hidrógeno al 3 % y el vinagre. Solo coloque cada líquido en una botella por separado y luego rocíe la superficie con uno y luego con el otro, no importa el orden.

La Universidad Estatal de Virginia analizó el efecto de utilizar estas dos sustancias (una después de otra), y encontró que mató casi todas las Salmonella, Shigella y E. coli en alimentos y superficies contaminadas,14 lo que hace que esta combinación de aerosoles sea más efectiva para matar estas bacterias que el cloro o cualquier otro limpiador de cocina que venden en el supermercado.

Esta combinación también se puede utilizar para limpiar frutas y vegetales.15 Pero no los mezcle, ya que esta combinación produce ácido peracético, que tiene otras propiedades. 16

Dejar de utilizar productos 'antibacterianos' es una forma sencilla de reducir la carga tóxica y proteger su salud y la de su familia. Y dado que estos productos no son más efectivos para matar las bacterias, en realidad causan más daños que beneficios.

Existen otras sustancias seguras que se pueden utilizar para desinfectar su hogar, incluyendo las siguientes:

  • Aceite de coco: tiene propiedades desinfectantes y se puede utilizar para desinfectar tablas para cortar y otras superficies de madera.
  • Luz de sol: dejar que la ropa se seque bajo el sol es una de las mejores formas de ahorrar energía y mantenerla limpia y fresca.
  • Aceite de orégano: mata las bacterias que causan intoxicación alimentaria, virus del resfriado y esporas microbianas.

Un estudio17 que se publicó en la revista internacional Food Science and Technology, que antes se conocía como Lebensmittel-Wissenschaft & Technologie (LWT), encontró que el aceite de orégano fue más efectivo que el hipoclorito de sodio, un medio convencional para eliminar bacterias de las superficies de acero inoxidable que se utilizan en la industria alimentaria. Y a diferencia del hipoclorito de sodio, el aceite de orégano no causa corrosión en las superficies.

Productos de limpieza caseros

Utilizar aceite esencial de orégano en sus productos de limpieza caseros es una forma sencilla, fácil y efectiva de matar patógenos. Aquí le diré cómo preparar sus propios productos de limpieza con ingredientes seguros que tal vez ya tenga en su alacena.

Para un limpiador multiuso, mezcle 1 taza de agua, 2 cucharaditas de jabón de castilla y 20 gotas de aceite esencial de orégano en una botella con atomizador, de preferencia que sea de vidrio. Agite bien antes de cada uso y guárdelo en un lugar fresco y oscuro, ya que los aceites esenciales se oxidan cuando se exponen al calor y a la luz del sol.

Como alternativa, combine cuatro gotas de aceite de orégano con 10 gotas de aceite de limón y un cuarto de taza de vinagre blanco.18 Agregue esta mezcla a un balde con agua tibia y utilice para limpiar superficies.

Repito, dejar de utilizar productos 'antibacterianos' es una forma sencilla de reducir la carga tóxica y proteger su salud y la de su familia. Y dado que estos productos no son más efectivos para matar las bacterias, en realidad causan más daños que beneficios.