HISTORIA EN BREVE

  • Después de analizar 2 000 muestras de tierra, los investigadores de dos destacadas universidades de los Estados Unidos han descubierto un nuevo y posible tipo de antibiótico denominado "malacidinas", que algún día podrían utilizarse para tratar infecciones resistentes a los medicamentos
  • En pruebas de laboratorio realizadas con ratas infectadas con Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA, por sus siglas en inglés), este nuevo antibiótico pudo esterilizar exitosamente las cortadas en la piel, mientras que la bacteria MRSA no manifestó ninguna señal de resistencia
  • Tener contacto regular con un tierra saludable, especialmente a través de la jardinería y el consumo de productos que contienen pequeñas cantidades de tierra, es una excelente manera de ayudar a fortalecer al sistema inmunológico por medio de introducir microbios del suelo, posiblemente saludables
  • Podría ayudar a combatir la resistencia a los antibióticos al tomar antibióticos solo cuando sea necesario, para tratar infecciones bacterianas (que no son virales), a través de evitar productos animales convencionales, consumir alimentos prebióticos y fermentados, y tomar probióticos y esporabióticos, especialmente cuando toma antibióticos

Por el Dr. Mercola

Continúan aumentando las tasas de enfermedades infecciosas que no responden a los antibióticos creados para tratarlas. Se ha producido una gran resistencia a los medicamentos y súperbacterias.

En pocas palabras, la resistencia a los medicamentos ocurre cuando las bacterias, hongos, parásitos o virus causantes de infecciones, evolucionan y se vuelven inmunes a los medicamentos que antes se utilizaban para destruirlos.

Los datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés),1 sugieren que aproximadamente 2 millones de habitantes en los Estados Unidos son diagnosticados anualmente con infecciones que no responden a los antibióticos, lo que ha ocasionado la muerte de 23 000 personas.

En Europa, 25 000 personas mueren cada año por infecciones resistentes a los medicamentos.2 A nivel mundial, al menos 700 000 mueren cada año por la resistencia a los medicamentos relacionada con enfermedades, tales como las infecciones bacterianas, VIH, SIDA, malaria y tuberculosis.3

Ahora, un estudio publicado en Nature Microbiology4 destaca un descubrimiento esperanzador en la lucha contra las súperbacterias; después de analizar 2 000 muestras de tierra, los investigadores de dos destacadas universidades en los Estados Unidos encontraron un nuevo y posible tipo de antibiótico.

Sorprendentemente, fue encontrada en la tierra. Su descubrimiento no solo resalta el potencial de uno o más medicamentos nuevos para destruir bacterias, sino que también plantea la siguiente pregunta: ¿podría beneficiarle comer tierra?

Los científicos descubren un nuevo y posible tipo de antibiótico en la tierra

En el proceso de descubrir un nuevo y posible tipo de antibióticos, los investigadores de la Universidad Rockefeller, de Nueva York, y la Universidad Rutgers, de Nueva Jersey, pudieron extraer, clonar y secuenciar el ADN de las muestras de tierra.5

Su objetivo era identificar cualquier gen capaz de producir moléculas con potencial antibiótico. Después de buscar sistemáticamente a través de cientos de muestras de suelo, descubrieron un nuevo tipo de antibiótico denominado malacidinas.

Al parecer, según los investigadores, las malacidinas podrían combatir y destruir muchos tipos de súperbacterias, incluyendo al temido Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA). En pruebas realizadas con ratas infectadas con MRSA, las malacidinas pudieron esterilizar exitosamente las cortadas en la piel. Sorprendentemente, después de tres semanas de exposición, la bacteria no demostró ninguna señal de resistencia.6

Si bien, esta no es la primera vez que se extraen antibióticos de la tierra, es la primera vez que los científicos han identificado exitosamente una especie bacteriana con el potencial de convertirse en medicamento.

Al igual que con el descubrimiento de la penicilina--el primer antibiótico del mundo--la mayoría de los medicamentos para combatir las bacterias han sido revelados a través de pruebas de laboratorio.

Ahora, en vez de cultivar antibióticos en cajas de Petri, los científicos, como Sean Brady, Ph.D., profesor asociado de la Universidad Rockefeller y Jefe del laboratorio de moléculas pequeñas genéticamente codificadas, han empezado a investigar fuentes que se encuentran al aire libre.

"En cada lugar que pisa, hay 10 000 bacterias que en su mayoría nunca hemos percibido", indicó Brady. "Nuestra idea es que existe una reserva de antibióticos en el medio ambiente, a la que aún no hemos tenido acceso".7

Si bien, las moléculas, tales como las malacidinas tardan años en desarrollarse, probarse y aprobarse para ser utilizadas como medicamento, el descubrimiento de estos poderosos microbios en la tierra, es una señal esperanzadora.

La introducción de malacidinas señala el valor de buscar soluciones naturales, como un medio para ayudar a contrarrestar la creciente epidemia de infecciones resistentes a los medicamentos.

Brady y sus colegas investigadores son motivo de celebración, sobre todo si consideramos que la ciencia no ha producido "un medicamento antimicrobiano verdaderamente nuevo desde 1987".8 El descubrimiento de las malacidinas, indica que, "es la prueba de la existencia de un principio poderoso; es decir, un mundo de biodiversidad sin explotar y posiblemente útil, que aún está por descubrirse".9

Las claves para obtener la malacidina, 'destructora de las bacterias malas'

De acuerdo con Los Angeles Times,10 las malacidinas, como un nuevo y posible tipo de antibiótico, funcionarán si son capaces de cumplir con la cruel traducción en latín que expresa su nombre: "destructoras de las bacterias malas".

Esto sugiere que la palabra malacidinas es la abreviatura de lipopéptidos ácido metagenómico antibiotico-cidins. Además, "mal" significa malo en latín, y "cide" significa matar. En particular, las malacidinas son un familiar lejano del potente antibiótico daptomicina, que se introdujo en 2003 y, hasta la fecha, no ha sido vencido por las bacterias resistentes.

Se sabe que la daptomicina utiliza el calcio para romper las paredes celulares de las bacterias. Si bien, aparentemente, las malacidinas funcionan de manera diferente a la daptomicina, los científicos creen que, al menos, podrían ser tan efectivas, dado que, después de 20 días de contacto continuo no pudieron ser contrarrestadas por las bacterias resistentes.

Por lo general, este período de tiempo sería suficiente para que la mayoría de las bacterias pudieran encontrar la manera de superar los efectos de un antibiótico.

El hecho de que la mayoría de los microbios con propiedades antibióticas no se desarrollan adecuadamente bajo condiciones de laboratorio controladas, dificulta su estudio.

Para acelerar sus esfuerzos, Brady y su equipo aprovecharon la metagenómica, un término acuñado a finales de los años 90, para describir la práctica de secuenciar material genético recuperado directamente de muestras ambientales en masa.

Esto involucra clonar grandes cantidades de ADN de cientos de muestras de tierra, y clasificar el material de manera ordenada, con la esperanza de descubrir secuencias interesantes. Acerca de esta investigación, Los Angeles Times declaró que:11

"El equipo de Brady buscaba específicamente familiares lejanos de la daptomicina, que utiliza calcio para romper, descomponer y generalmente alterar las paredes celulares de las bacterias objetivo.
Desde hace mucho tiempo, han sabido --luego de que disminuyó la eficacia de otros antibióticos--que la daptomicina continuaba matando a sus objetivos, y supusieron que su uso característico de calcio podría ser la clave para la longevidad del compuesto antibiótico.
También, sabían que tratar de cultivar todas las muestras de tierra en el laboratorio tardaría muchísimo tiempo y que, de todos modos, la mayoría no se replicaría en condiciones de laboratorio.
Por lo tanto, en vez de eso, utilizaron un procesamiento de alta velocidad en computadora para 'seleccionar' las muestras de tierra en busca de la marca química distintiva con dependencia al calcio.
Cuando encontraron lo que buscaban en una muestra particular de arena de desierto, capturaron y clonaron los genes relevantes, los reorganizaron e insertaron en un organismo huésped, e incrementaron la muestra resultante a través de la fermentación. Este proceso hizo posible comprobar las propiedades únicas de las malacidinas en las ratas infectadas con MRSA".

Brady y su equipo no son los únicos que esperan acelerar el proceso de descubrimiento de estos posibles nuevos medicamentos para tratar enfermedades. Además, la metagenómica se ha utilizado para buscar nuevos antibióticos en ambientes que van desde los intestinos de los insectos hasta las aguas océanicas.12

Además, la técnica ha revelado el alcance de la resistencia a los antibióticos, con base en el estudio de lagos contaminados y aguas residuales de entornos urbanos.13,14

¿Qué causa la resistencia a los antibióticos?

La prisa por identificar nuevos antibióticos continua siendo impulsada por el incremento en los niveles de la resistencia a los medicamentos. El problema comienza cuando los antibióticos destruyen no solo a las bacterias dañinas causantes de enfermedades, sino también a las bacterias intestinales benéficas, que son necesarias para ayudar a proteger al cuerpo contra las infecciones.

Al tener una menor cantidad de bacterias buenas para poder combatir, las bacterias resistentes a los medicamentos podrían fortalecerse y volverse preponderantes. Peor aún, es posible que algunas de las bacterias malas transmitan su capacidad de resistencia a otras bacterias, lo que podría agravar el problema.

En parte, esta es la razón por la que es importante repoblar las bacterias intestinales después de completar un tratamiento con antibióticos. Necesita reequilibrar su microbioma intestinal.

Tan solo utilizar una ronda de antibióticos podría contribuir al desarrollo de la resistencia a los medicamentos, especialmente porque muchos antibióticos recetados son innecesarios y dañinos. Por esta razón, solo deben utilizarse para tratar infecciones bacterianas cuando sea inevitable.

Dicho lo anterior, no se moleste en tomar antibióticos para combatir la gripe o el resfriado común, ya que su cuerpo se recuperará de las infecciones virales por sí solo, después de que la enfermedad haya seguido su curso.

Tomar antibióticos para las infecciones virales es innecesario y peligroso, ya que contribuye al problema de la resistencia a los medicamentos. En relación a los antibióticos, los CDC declaran que:15

"Los antibióticos se encuentran entre los medicamentos más comúnmente recetados y utilizados en la medicina humana, y podrían salvar vidas. Sin embargo, hasta un 50 % de las veces, los antibióticos no son recetados de manera óptima, y a menudo son prescritos cuando no se requieren [y se administran] en una dosificación o duración incorrecta".

Como se muestra en el siguiente diagrama, otro factor importante en el desarrollo de la resistencia a los antibióticos es la propagación de cepas bacterianas resistentes, de persona a persona o de animales a personas, a través del suministro de alimentos. Más allá del abuso a antibióticos, el uso indebido y generalizado de estos medicamentos por parte de la industria agrícola desempeña un rol crucial.

Después de todo, casi el 80 % del total de los antibióticos utilizados en los Estados Unidos se aplica en operaciones concentradas de alimentación animal (CAFOs, por sus siglas en inglés), convirtiéndolas en un centro de intercambio de enfermedades resistentes a los antibióticos.

Estas granjas industriales incuban bacterias resistentes a los antibióticos debido a su larga práctica de administrar continuamente bajas dosis de antibióticos a los animales de CAFOs, lo que permite que los patógenos sobrevivan, se adapten y desarrollen fortuitamente.

Consejos para combatir la resistencia a los antibióticos

Al hacer las siguientes elecciones podría ayudar a combatir la resistencia a los antibióticos:

  • Evite comer carne, huevos o productos lácteos provenientes de CAFOs; busque una fuente local de productos lácteos y carne orgánica de animales alimentados con pastura
  • Consuma probióticos y/o esporabióticos durante e inmediatamente después de terminar un tratamiento con antibióticos, para volver a tener un microbioma intestinal saludable
  • Rechace los antibióticos que le son recetados para tratar infecciones virales, incluso cuando se los prescriba su médico—ya que no tendrán ningún efecto
  • Consuma alimentos fermentados, tales como el kimchi, natto y yogur, así como alimentos prebióticos de fuentes altas en fibra, tales como los espárragos, ajo y cebollas, para promover el desarrollo de bacterias intestinales saludables
  • Reserve el uso de antibióticos solo para tratar infecciones bacterianas

Los esporabióticos resisten a los antibióticos y ayudan a solucionar la intolerancia alimenticia

Los esporabióticos, o probióticos que provienen de esporas, son un complemento excelente en vez de los probióticos regulares. Pertenecen a un grupo de derivados del microbio llamado bacillus, un género con cientos de subespecies, de las cuales la más importante es el Bacillus subtilis.

Los esporabióticos son la pared celular de las esporas del bacilo, y constituyen una herramienta esencial para mejorar la tolerancia inmunológica. Ya que estos no contienen cepas de bacilos vivos--solo sus esporas--no son afectados por los antibióticos.

Debido a que los antibióticos destruyen indiscriminadamente a las bacterias intestinales, tanto a las buenas como a las malas, los típicos efectos secundarios que podría experimentar al tomar dichos medicamentos son las infecciones secundarias y deterioro de la función inmunológica.

Afortunadamente, los esporabióticos podrían ayudar a fortificar el microbioma intestinal ya que pueden resistir los antibióticos.

Además, los esporabióticos son resistentes y podrían sobrevivir su tránsito por el ácido estomacal. Por el contrario, muchos productos acidófilos son eliminados por el ácido del estómago, lo que los hace ineficaces. Una vez que los esporabióticos llegan al intestino, ayudan a mejorar la función de la barrera intestinal. Esta función corporal determina qué nutrientes absorber y cuáles excretar.

Además, estas esporas mejoran la tolerancia inmunológica, lo que significa que ayudan a reparar el daño de la barrera intestinal por causa de padecimientos, tales como la enfermedad del intestino permeable.

Mi mentor durante muchos años, el Dr. Dietrich Klinghardt, quien también tiene un Ph.D. y es fundador de la Academia Klinghardt, en (el estado de) Washington, aboga por el uso de esporabióticos para tratar la intolerancia alimenticia relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica (ALS, por sus siglas en inglés), autismo, enfermedad de Lyme, esclerosis múltiple y enfermedad de Parkinson.

¿Podría beneficiarse al tener mayor contacto con la tierra (saludable)?

Si vive en un país desarrollado, es posible que sea como las personas que creen equivocadamente que la buena salud está relacionada con la pulcritud. Ensuciarse las manos, en especial, cuando se encuentra al aire libre, solo ocurriría en raras ocasiones y, generalmente, no estaría bien visto.

En un esfuerzo por "combatir los gérmenes", los llamados hogares modernos--así como las personas que viven en ellos--se limpian con jabones y otros productos antibacterianos para el hogar. Por desgracia, este excesivo enfoque de limpieza le desconecta de la misma tierra, la cual es vital para la supervivencia.

En vez de salvaguardar la salud, las medidas de higiene con infusión de sustancias químicas sirven para destruir muchos de los microorganismos a los que necesita exponerse su cuerpo para desarrollar y mantener una función inmunológica adecuada.

Realmente, tratar de inculcar una buena higiene en sí mismo y los miembros de su familia a través de no exponerse a la tierra, gérmenes, parásitos e inclusive virus, podría tener un efecto notablemente opuesto.

En vez de desarrollar una intolerancia saludable a las influencias ambientales como los "gérmenes", ciertamente, podría volverse más vulnerable a padecimientos y enfermedades. Después de todo, al menos un experto sugiere que ¡en realidad podría ser beneficioso permitirles a los niños pequeños hurgarse la nariz y comer sus mocos!

En términos de limpieza en ambientes interiores (incluso después de hurgarse la nariz), recomiendo utilizar agua y jabón para lavarse las manos. Evite los productos químicos antibacterianos (típicamente triclosan), que se encuentran en desinfectantes y jabón para manos. Los agentes antibacterianos son bastante tóxicos, e incluso se ha descubierto que promueven el desarrollo de bacterias resistentes.

Con respecto a las actividades al aire libre, sería una buena idea pasar tiempo interactuando con la tierra. Plantar y cuidar mantos de flores, árboles frutales y un huerto de vegetales, son una excelente forma de tener contacto regular con la tierra.

Cultivar sus frutas y vegetales de forma natural incluirá microbios posiblemente saludables en su alimentación a través de pequeñas cantidades de tierra que permanecen en los productos recolectados. Si no puede cultivar un jardín, también podría exponerse saludablemente a la tierra al comprar frutas y vegetales orgánicos en el mercado local de productores.

Sin importar la medida que elija, debe evitar todos los pensamientos negativos hacia la tierra, de que podría ser dañina para usted y sus hijos.

Como expone implícitamente el descubrimiento de las malacidinas, sin duda, los niños (y adultos) podrían beneficiarse más al jugar al aire libre y ensuciarse con la tierra, que pasar más tiempo en espacios encerrados frente a computadoras y otros dispositivos electrónicos.