📝HISTORIA EN BREVE

  • El autismo necesita ser abordado como un sistema. Y la biología de sistemas toma en cuenta a todos los aspectos de la biología como una red en donde todo está conectado. Cuando se mueve una parte de esta red, el resto de la red cambia
  • La Dra. Martha Herbert cree que el autismo se desarrolla como respuesta a factores ambientales que irritan y estimulan el cerebro, como la exposición a sustancias tóxicas, alérgenos y campos electromagnéticos (EMF, por sus siglas en inglés)
  • El autismo se puede predecir observando el nivel de irritabilidad cerebral de un niño. Algunos factores que contribuyen al desarrollo del autismo son el mercurio, el glifosato, los EMF, los adyuvantes de vacunas y los alimentos procesados
  • La alteración en la red neuronal encontrada en el cerebro de los niños autistas ha demostrado ser proporcional a la cantidad de disfunción mitocondrial que padecen. En otras palabras, el autismo es una consecuencia del estrés y la disfunción mitocondrial
  • Se pueden producir mutaciones genéticas de novo (nuevas) cuando el esperma se expone a la radiación inalámbrica. Es mejor que los hombres que deseen tener hijos sanos eviten llevar su teléfono celular en el bolsillo de sus pantalones

🩺Por el Dr. Mercola

En el año 2018, durante la convención anual de la Academy for Comprehensive and Integrative Medicine (ACIM) en Orlando, Florida, tuve la oportunidad de entrevistar a dos expertos en autismo y electricidad sucia: Peter Sullivan y la Dra. Martha Herbert, quienes coescribieron el libro titulado The Autism Revolution: Whole-Body Strategies for Making Life All It Can Be..1

En este artículo discutimos algunos de los factores tóxicos que contribuyen al desarrollo del autismo, sobre todo el rol que desempeñan los campos electromagnéticos (EMF, por sus siglas en inglés) y la electricidad sucia.

La experiencia de Sullivan

Durante un tiempo, Sullivan sufrió las consecuencias de la hipersensibilidad electromagnética, por lo que esto fue su principal motivación para aprender más sobre el tema. Por lo tanto, como resultado de su aprendizaje se ha vuelto todo un experto. Como ingeniero de programas en Silicon Valley en la década de 1990, era un apasionado de la tecnología personal. Sullivan se presenta de la siguiente manera:

“Estudié en Stanford. Realicé todo tipo de interacciones humano-computadora. Trabajé en varias empresas: como solucionador de problemas en Silicon Valley, como ingeniero y diseñador de programas para usuarios. Trabajé en Netflix y en algunas otras empresas que la gente seguramente conoce”.

En los años posteriores al 2000, sus problemas comenzaron a manifestarse. Surgieron la fatiga y las alergias hacia los alimentos, mientras que sus hijos sufrían de retrasos en el desarrollo. Por último, se dio cuenta de que tenía niveles tóxicos de mercurio en su sistema. Sullivan comparte su experiencia:

“Llegó un punto en el que me tomé un tiempo libre lejos del trabajo, alrededor del 2005. Con todas estas cosas sucediendo creí que era simplemente ridículo que dos personas de la familia estuvieran trabajando.
Me estaba enfocando en la salud de mis hijos y en la mía, y por fin tuve algo de tiempo y energía para profundizar y descubrir lo que realmente estaba ocurriendo.
Tuve un gran médico, el Dr. Raj Patel, un médico integral que hablaba sobre el crecimiento excesivo de la cándida, el mercurio y de todas esas cosas. Él fue quien nos encaminó. Con el tiempo, los niños mejoraron de manera gradual, pero yo no mejoré, incluso después de la desintoxicación. De hecho, seguí empeorando.
Bajé de peso hasta llegar a los 60 kg. Me volví sensible a la electricidad. Mi cerebro me decía: 'Todo es seguro y ha sido probado. Amo la tecnología'.
Pero mi cuerpo estaba reaccionando como si algo no estuviera nada bien. De repente, tiraba mi celular, era sensible a los teléfonos celulares y luego a los transformadores, cuando los conectaba”.

Más adelante, Sullivan descubrió el tema de la electricidad sucia, y una vez que redujo su exposición a esta contaminación, recuperó 5 kilos en un par de meses, junto con su salud. Hoy en día, le apasiona compartir información sobre los peligros de los EMF y la electricidad sucia, y sobre cómo abordar la hipersensibilidad electromagnética. Según Sullivan:

"Solo intentamos compartir la información, hacer que esto sea creíble, porque es muy creíble, y asegurarnos de que las personas no tengan que sufrir".

Incluso creó una carpa que bloquea los EMF, la cual lleva a diferentes seminarios y conferencias, ya que muchos de estos eventos se llevan a cabo en lugares donde uno está expuesto a cantidades muy altas de EMF. Además de lo anterior, Sullivan ha financiado algunas de las investigaciones de Herbert.

La historia de Herbert

En 2009, conocí a la Dra. Herbert en un evento de la organización Cure Autism Now (conocido actualmente como Autism Speaks). Sus dos hijos tenían síntomas de autismo cuando eran jóvenes. Hoy en día, ambos son adultos y se han recuperado por completo. El enfoque inicial de Herbert se centró en la toxicidad del mercurio, buscando formas de realizar una detección no invasiva de metales tóxicos.

Siendo una ecóloga de profesión, Herbert fue a la escuela de medicina, después de obtener un doctorado en Historia de la Conciencia, en la Universidad de California en Santa Cruz.

Ahí estudió neurología pediátrica y terminó trabajando en el tema del autismo después de haber recibido unas imágenes de resonancia magnética (IRM) que surgieron del primer estudio de RM realizado en niños autistas en 1989. Herbert nos relata un poco su experiencia:

“Fui una de las primeras personas, pero no la única, en identificar anomalías en la materia blanca, en vez del tejido gris, relacionadas con el autismo, a través de imágenes de RM.
Eso rompió por completo con el paradigma de que el comportamiento proviene del córtex. Yo ya era una persona que en cierta medida consideraba al cuerpo como un sistema integral. Y para ese entonces ya tenía pacientes.
Algunos de ellos sufrían de estas raras enfermedades neurogenéticas para las que uno se entrena al estudiar neurología pediátrica. Pero todos presentaban síntomas de diarrea y eccema, y problemas para dormir.
Era casi como tener casos de atención primaria en neuropsiquiatría. Fue ahí donde en verdad me abrí camino hacia un enfoque del cuerpo como un sistema completo.
Tuve una revelación en 1999, donde todo lo que estaba viendo en mis pacientes en realidad podía relacionarse con su entorno. Comencé a pensar y me di cuenta de que lo que estaba haciendo era parte de un enfoque [biológico] de los sistemas para estas afecciones”.

El enfoque de la biología de sistemas aplicado al autismo

La biología de sistemas toma en cuenta todos los aspectos de la biología como una red en donde todo está conectado a todo lo demás. Cuando se mueve una parte de esta red, el resto de la red cambia. En la ciencia convencional, los componentes individuales y las variables se estudian de forma aislada. Es así como se diseña la investigación clínica. Herbert explica:

“Estamos buscando enfermedades en estados puros. Pero la mayoría de estas enfermedades de las que estamos hablando son todo un caos.
Todos tienen un montón de síntomas diferentes, algunos de los cuales son más prominentes que otros. Al principio, cuando empezaba a entender al autismo como un problema sistemático, me ponía a observar problemas específicos relacionados con el lenguaje o con trastornos en el desarrollo del lenguaje.
Pero si observa a estas personas con cuidado, tienen problemas de coordinación... se puede ver esta falla sutil en la precisión y afinamiento del cerebro... por fin... encontré un artículo excelente sobre cómo las redes en el cerebro se encuentran desordenadas en las enfermedades psiquiátricas (no solo en el autismo, sino también en la esquizofrenia, depresión, etc.)
Los ejes de estas redes tienen un rango de frecuencias muy altas... Resulta que este rango de frecuencia está controlado por células que son células que tienen una alta demanda de energía mitocondrial...
Ahora contamos con suficientes estudios que demuestran que los aspectos metabólicos que ocurren en el cerebro coinciden con las redes que están trabajando en el cerebro. La proporción de la alteración en la red en algunos de estos casos ha demostrado ser igual a la cantidad de disfunción mitocondrial”.

El programa de investigación TRANSCEND

Herbert ha creado un programa de investigación en Harvard enfocado al cerebro llamado TRANSCEND (Tratamiento, Investigación y Evaluación de la Neurociencia en los Trastornos del Desarrollo Neurológico).2

En este programa se utiliza la resonancia magnética, magnetoencefalografías (MEG) y electroencefalogramas (EEG). Las MEG miden la actividad magnética del cerebro, mientras que las EEG miden la actividad eléctrica.

“Cuando tienes actividad eléctrica, la magnética se encuentra a 90 grados. Miden lo mismo, pero de maneras un tanto distintas” explica Herbert. Su hipótesis es que el autismo no es algo con lo que se nace. Es algo que se desarrolla como respuesta a factores ambientales. Herbert amplía su explicación:

Para analizar todo eso, comencé a estudiar a bebés desde el momento en que estaban en el vientre de su madre. Conseguimos muestras biológicas de las madres.
Recibimos muestras biológicas al nacer y luego, una vez que las madres dejaron de amamantar, obtuvimos más muestras biológicas, además de los EEG y del sistema nervioso autónomo... usando pulseras para rastrear el deterioro en los niños que desarrollaron autismo.
Lo que encontramos fue algo que se podía interpretar de varias maneras. Estamos trabajando en publicar esta información. Tenemos unos EEG de bebés de dos semanas de edad, los cuales predicen lo que ocurrirá al cumplir los 13 meses.
Al final solo concluí que el autismo es algo que cada uno desarrolla. Eso sonaría a que es algo con lo que se nace, pero no se puede decir que estos niños tengan autismo. La forma en que lo veo es que sus cerebros están sobre estimulados e irritados. Por lo tanto, lo que ocurra en su entorno inicial es de gran importancia para predisponerlos”.

El enfoque de bienestar de todo el cuerpo puede minimizar el riesgo de padecer autismo

Usando esta habilidad para predecir a tiempo lo que ocurrirá, un pequeño número de pediatras de atención primaria ha comenzado a implementar enfoques de cuerpo completo para padres e hijos, lo cual demuestra que cuando se implementa una modificación en el estilo de vida de todo el cuerpo, como evitar toxinas y alérgenos, casi ninguno de estos bebés predispuestos desarrollan autismo. De acuerdo con Herbert:

Mi opinión es que necesitamos hacer una intervención en la salud pública, en la cual se enseñe a las personas a mantenerse saludables desde la etapa previa a la concepción hasta el embarazo y la infancia.
Si recibe un EEG que dice que el cerebro de su bebé está irritado, no querrá darle medicamentos... es mejor hacer cambios seguros y saludables, porque, de inicio, el problema se encuentra en los medicamentos y las toxinas”.

Hay muchas historias de familias con niños autistas que sugieren que los EMF causan problemas. Por lo pronto, Herbert y Sullivan están trabajando en la creación de una base de datos en línea para capturar esta información. Según Herbert:

Cuando se reduce la exposición al wifi, los síntomas disminuyen mucho. Conozco a un niño que tenía demasiados comportamientos auto estimulatorios. Normalmente tenía estos comportamientos cerca del lavaplatos.
¿Adivine qué? Había electricidad sucia en este lavaplatos. Lo arreglaron y él dejó estos comportamientos y muchos de sus síntomas disminuyeron”.

Factores comunes de riesgo

En pocas palabras, Herbert cree que el autismo se puede predecir al observar el nivel de irritabilidad cerebral en el niño. Pero ¿qué podría contribuir a este tipo de irritabilidad? Sullivan cree que el mercurio, los EFM y el glifosato son tres grandes detonantes, incluso más que las vacunas.

Herbert cree que los alimentos procesados son otro factor importante. “El simple hecho de reducir los alérgenos en la alimentación de la madre desde la preconcepción hasta el embarazo es algo de gran importancia”, dice Herbert. Con esto en mente, lo que en verdad importa es la carga total, más que un factor en particular.

“Hay 10 000 formas diferentes de dañar a las mitocondrias. Todo se suma. Todas estas pequeñas exposiciones que parecen ser inofensivas se van acumulando, por lo que todas son importantes”, comenta Herbert.

Para esto, Sullivan creó un video y un folleto llamados “Simplifying Autism Improvement and Recovery”, en el cual se incluye una lista de posibles detonantes que los padres deberían tomar en cuenta.3,4

Un aspecto muy importante que pocas personas consideran son las mutaciones de novo que resultan de la exposición de los espermatozoides a la radiación inalámbrica emitida por los teléfonos celulares y computadoras portátiles.

Los hombres que desean tener hijos sanos harían bien en no llevar su teléfono celular en el bolsillo de sus pantalones mientras está encendido, ya que la radiación del teléfono celular tiene el potencial de mutar los genes en el esperma. Si va a guardarlo en su bolsillo, asegúrese de que esté apagado o en modo de avión.

Herbert actualmente está buscando pacientes para su estudio Child Health Inventory for Resilience and Prevention (CHIRP), en el cual se recopilará información sobre las relaciones entre la carga total de los factores de estrés ambientales, la exposición y enfermedades crónicas en los niños.

Si tiene un hijo entre las edades de 1 y 15 años, puede aplicar para que sea parte del estudio por medio de dos cuestionarios de preselección para determinar su elegibilidad.5

La mayoría de los padres de niños autistas comienzan el tratamiento en donde no deberían

Por mucho tiempo, Herbert y Sullivan han trabajado con niños autistas y han asesorado a sus padres. ¿Cuáles son algunos de los errores que se realizan con mayor frecuencia? Sullivan responde con lo siguiente:

“La gente asume que el problema se encuentra en el niño. De inmediato se aceleran y comienzan a tratar al niño. Asumen que es genético o algo así, y meten a los niños en una terapia de comportamiento.
Si pudiera hacerlo todo de nuevo, lo que cambiaría para mi beneficio sería comenzar por mi entorno. Comenzaría con el problema de los EMF, en especial durante la noche.
En mi casa apagamos el monitor para bebés, la base del teléfono inalámbrico, el wifi e incluso a veces el interruptor del dormitorio. Un monitor para bebés con cable es más seguro.
Conecte todo a una tira multicontacto (extensión eléctrica). Ponga la tira en la pared. Cuando vaya a dormir, bastará en desenchufar o apagar el multicontacto. Por la mañana, vuelva a enchufarlo. No es complicado. Otra opción es que use un multicontactos programable.
Yo diría que se trata de un estado de sobrecarga no solo para los niños, sino para toda la familia... Hay muchas cosas que debe hacer para limpiar su entorno. La clave está en el orden. Haga las cosas más fáciles que le ofrezcan el mayor impacto.
Por esta razón se empieza con los EMF. Porque una vez que reduzca eso, comenzará a dormir mejor y luego empezará a sentirse más capaz. Lo mejor será que fortalezca su capacidad. De esta manera comenzará a mejorar…
Un artículo de Martin Pall6 sobre los efectos neuropsiquiátricos que tienen las microondas y los EMF demuestra que estos son factores importantes, al igual que el sueño, porque dormir y reducir la inflamación son fundamentales para la buena salud mental”.

Información adicional

Para obtener más información sobre el autismo y la radiación inalámbrica, o sobre cómo los EMF afectan al sueño, además de las recomendaciones sobre la seguridad de los medidores EMF y consejos para la seguridad con respecto a los EMF, lo invito a consultar el sitio web de Sullivan: ClearLightVentures.com.

En el sitio web de Herbert: drmarthaherbert.com, puede encontrar información sobre cómo mejorar su salud general y disminuir la carga de estrés corporal total para tener un embarazo y un bebé saludables.