HISTORIA EN BREVE

  • El hierro y el cobre son interdependientes y siempre se deben considerar juntos. Los niveles bajos de ferritina rara vez son una señal de bajos niveles de hierro. En la mayoría de los casos, es una señal de que la insuficiencia de cobre impide el reciclaje adecuado del hierro
  • La deficiencia de cobre regulará descendentemente varios genes, incluyendo la aldosa reductasa-1 (que desempeña un papel muy importante en el metabolismo de la glucosa y la fructosa), la glutatión peroxidasa (una enzima antioxidante maestra), la aconitasa mitocondrial (involucrada en el metabolismo del hierro en las mitocondrias) y la transferrina (que intervine en el transporte de hierro)
  • La mejor manera de reducir el exceso de hierro es donando sangre. La mayoría de los hombres adultos y las mujeres en periodo posmenopáusico tienen niveles muy altos de hierro y podrían obtener muchos beneficios al donar sangre de manera regular, ya que los niveles altos de hierro son muy tóxicos y causan muchos problemas
  • Para aumentar su nivel de cobre, puede consumir un suplemento de bisglicinato de cobre o alimentos como el hígado de res alimentado con pastura, el polen de abeja y la vitamina C de alimentos enteros

Por el Dr. Mercola

En este artículo entrevisto a un invitado habitual llamado Morley Robbins,1 fundador del Magnesium Advocacy Group y autor del libro titulado “Cu-RE Your Fatigue: The Root Cause and How to Fix It on Your Own”.

A pesar de que en repetidas ocasiones hemos hablado sobre el hierro y el cobre, el porcentaje de médicos e internistas que entienden su relación es tal vez del 1 % o menos, por lo que vale la pena volver a retomarlo. Además, es casi imposible comprender esta información en una sola entrevista sin repetir estos principios vitales.

El hierro, a menudo, se ve como una cura universal que la mayoría de las personas necesita, pero nada podría estar más lejos de la verdad. La realidad es que casi todo el mundo, con la excepción de las mujeres en periodo de menstruación o las personas que sufren hemorragias agudas, tienen demasiado hierro.

Por el contrario, el cobre se considera tóxico; sin embargo, la mayoría de las personas padecen una deficiencia de este mineral y en realidad necesitan una cantidad mayor para que el metabolismo del hierro funcione de manera correcta. Si no tiene un nivel óptimo de cobre, su hierro no se reciclará de la manera adecuada, lo que resultará en niveles bajos de hierro.

Sin embargo, el verdadero problema no es el bajo contenido de hierro, sino el bajo nivel de cobre. Agregar hierro solo empeorará la situación, ya que el exceso de hierro es muy dañino para su sistema cardiovascular. El hierro se oxida y eso es justo lo que también sucede en los vasos sanguíneos.

Efectos de la deficiencia de cobre

Robbins cita la investigación con animales2 de 2009, en la que se analizó lo que sucede con los genes (que son responsables de codificar proteínas) cuando a las ratas se les quita el cobre. Resulta que existen seis genes (y las proteínas subsiguientes) que son regulados descendentemente o desactivados, mientras que existe un gen en particular, la transferrina, que está regulado ascendentemente de la siguiente manera:

  1. Beta-enolasa (ENO3)
  2. Anhidrasa carbónica, la cual aumenta el acceso al dióxido de carbono y ayuda a la rápida interconversión del dióxido de carbono y agua en ácido carbónico, protones e iones de bicarbonato. La anhidrasa carbónica se considera como una enzima de zinc, pero en realidad es una enzima de cobre
  3. Aldosa reductasa-1, que desempeña un papel muy importante en el metabolismo de la glucosa y la fructosa
  4. Glutatión peroxidasa (GPX), una de sus enzimas antioxidantes maestras y que depende del cobre
  5. Creatina quinasa muscular, que sus músculos necesitan para funcionar, ya que es indispensable para producir energía
  6. Aconitasa mitocondrial, que participa en el metabolismo del hierro en las mitocondrias
  7. La transferrina, que se une e intercepta el transporte de hierro a través del plasma sanguíneo, se regula ascendentemente, entre otros, en un estado de deficiencia de cobre

Si tiene deficiencia de cobre, ninguno de estos genes funcionará de manera correcta, y además de estos, existen al menos otros 300 genes que también dependen del cobre. Sus mitocondrias también necesitan cobre para funcionar de manera correcta, y la disfunción mitocondrial es un factor de casi todas las enfermedades crónicas y problemas de salud.

La importancia del cobre para la función de las mitocondrias

El cobre y su proteína maestra, la ceruloplasmina, son fundamentales para la función de las mitocondrias. La ceruloplasmina es lo que impulsa el cobre hacia la mitocondria, y cada mitocondria necesita alrededor de 50 000 átomos de cobre para desempeñar su trabajo.

Existen cinco complejos de citocromos incrustados en sus membranas mitocondriales internas. Su propósito es transportar electrones creados a partir de los alimentos que consume y que se convierten en acetil-CoA para producir ATP. Si estos complejos no tienen la cantidad correcta de minerales clave, no podrá generar suficiente energía celular.

Las enzimas de la cadena respiratoria mitocondrial se denominan complejos respiratorios mitocondriales. Los complejos 1, 3, 4 y 5 dependen del cobre. Los complejos 1, 3 y 4 crean lo que se llama "el respirasoma”, y trabajan juntos como una unidad para estimular la actividad de la NADH deshidrogenasa. La NADH deshidrogenasa es una enzima que convierte el NAD de su forma reducida que es el NADH, en su forma oxidada NAD+, que es importante para la función de las mitocondrias y la masa muscular saludable.

Los complejos 1, 3, 4 (que actúan como el respirasoma) están conectados a la cardiolipina, una grasa única que se encuentra solo en la membrana mitocondrial que soporta el cobre y permite el transporte de electrones. El retinol (vitamina A) también es básico para mover electrones del complejo 3 al complejo 4.

El tipo de grasa que come es muy importante

Ahora, la composición de los ácidos grasos, como la cardiolipina, depende por completo de lo que come. Si es como la mayoría de las personas en los Estados Unidos, que consumen del 20 % al 30 % de ácido linoleico omega-6, es probable que un alto porcentaje de los ácidos grasos en la cardiolipina sean ácido linoleico. Si come muchas grasas saturadas o grasas monoinsaturadas, entonces, la cardiolipina estará compuesta por ácido linoleico.

Pero ¿porque es tan importante esta información? Porque las grasas insaturadas, como el ácido linoleico, están predispuestas a la oxidación. Y cuando tiene oxidación en la cardiolipina, destruye la estructura de sus mitocondrias y afecta su capacidad para funcionar bien. Cuando se oxida la cardiolipina, no puede transferir electrones de manera correcta.

Las crestas de la membrana mitocondrial interna de sus mitocondrias son el único lugar donde se encuentra la cardiolipina. Aquí es donde se incrustan la mayoría de sus complejos de citocromo. Si la cardiolipina está dañada, los complejos no estarán juntos para formar supercomplejos y, por lo tanto, no podrán generar tanta energía mitocondrial. También es importante saber qué causa la oxidación, y la respuesta es el hierro. Sobre esto, Robbins explica:

“Cuando a las personas se les dice que tienen un nivel bajo de hierro en la sangre, el médico no sabe que el nivel de hierro es alto en el tejido, así que deciden administrarles más hierro, y ¿qué sucede con eso? Encontrará su camino hacia la célula, luego hacia la mitocondria, y después está este problema en la producción de energía”.

Comprender las pruebas de hierro

La confusión con el tema del hierro es cómo medirlo. El 70 % del hierro en su cuerpo se almacena en la hemoglobina de sus glóbulos rojos, el 10 % se encuentra en la proteína intercelular y solo una décima parte del 1 % del hierro es hierro en suero unido a la transferrina.

El detalle aquí es que sus glóbulos rojos no están en su sangre, sino que en realidad flotan en la porción de suero acuoso de la sangre que se mide cuando realiza un análisis de sangre. Entonces, cuando mide la ferritina en suero, en realidad no obtiene una medida real de sus reservas de hierro. Por lo general, la ferritina baja se interpreta como un nivel bajo de hierro, pero ese es un error clínico muy importante.

Debe observar todos los depósitos de hierro: hemoglobina, hierro sérico y ferritina. También debe observar los indicadores que no contienen hierro, como el zinc, cobre y la ceruloplasmina, así como la vitamina A y la vitamina D, ya que influyen en la biodisponibilidad del cobre. Esta evaluación holística es el enfoque del protocolo de Robbins.

¿Cuál es el problema si tiene niveles bajos de ferritina?

De acuerdo con Robbins, cuando a alguien se le dice que tiene niveles bajo de hierro porque su ferritina es baja, el 99.9 % de las veces el problema real es la disfunción del reciclaje de hierro que se relaciona con la deficiencia de cobre. Esto contradice a casi todos los "expertos" médicos del mundo, por lo que es una afirmación importante, pero comprenderlo puede tener un gran impacto en su salud.

En el fondo, la "deficiencia de hierro" prácticamente no existe aparte de la hemorragia aguda que no está relacionada con la menstruación. A menos que tenga un historial de hemorragia aguda, por ejemplo, debido a una lesión, es probable que tenga una disfunción en el reciclaje de hierro debido a una deficiencia de cobre. Robbins afirma lo siguiente:

“Existe el mito de la deficiencia de hierro. Existe el mito de que el hierro se regula solo. Pero no es real. Todo depende del cobre. Cuando empiece a investigar, descubrirá que el cobre es el general y el hierro es el soldado. Ahora trate de imaginar la Batalla de las Ardenas sin Patton. Esa es una historia muy diferente.
La tercera es esta idea de que, 'Bueno, me siento mucho mejor cuando tomo hierro'. El Dr. Robert E.  Hodges en 1978 hizo un trabajo excelente al explicar el engaño de los suplementos con hierro. Ofrece un gran beneficio de seis semanas. La hemoglobina sube, las personas tal vez se sienten un poco mejor. Pero es algo que solo durará seis semanas.
Sin embargo, el Dr. Robert pudo documentarlo en el estudio de tres años que hizo con humanos. Y pudo demostrar por qué responden. La clave es que cualquier metal pesado, y el hierro es un metal pesado, provocará el aumento de glóbulos rojos. Existe esta dinámica de metales pesados que incitan que más glóbulos rojos [tal vez] entreguen más oxígeno para lidiar con la toxicidad.
Pero el aumento de hierro y el sentirse mejor es solo una sensación efímera y engañosa. ¿Cuándo cambió toda la dinámica de los marcadores sanguíneos en el estudio del Dr. Hodge? Cuando introdujo el retinol, que hace que el cobre sea biodisponible”.

Los niveles altos de ferritina suelen ser un signo de disfunción hepática

Por otro lado, tenemos los niveles altos de ferritina. Esto se interpreta de manera rutinaria como tener reservas de hierro normales (o altas), pero eso tampoco es exacto. Cabe destacar que cuando tiene un nivel alto de ferritina, a menudo es un signo de disfunción hepática. La ferritina se desborda del hígado al torrente sanguíneo porque el centro de reciclaje del hepatocito no funciona.

El centro de reciclaje del hígado se llama lisosoma. Aquí es donde se entrega la ferritina para que el hierro esté disponible para su uso. Cuando ese lisosoma no funciona de manera correcta, el hierro se acumulará en el hígado, lo que hará que la célula segregue ferritina. La clave para el reciclaje adecuado del hierro en el hígado es el cobre. La carga de hierro en la ferritina que tiene lugar dentro de la célula y el reciclaje de la ferritina dentro de la célula dependen por completo del cobre. Robbins explica lo siguiente:

“El cobre entra en la ferritina como resultado de la función de la enzima ferroxidasa, que es impulsada por el cobre. Y luego, se necesita cobre para reciclar esa proteína ferritina, descomponerla y dejar salir el hierro. Es un proceso que depende del cobre.
Las personas desconocen el papel que desempeñan los acompañantes del cobre para mover ese hierro a la parte del cuerpo donde se necesita. Y el principal acompañante del hierro en la sangre, que es el hierro en suero, es la transferrina”.

Como se mencionó antes, el gen que codifica la transferrina aumenta cuando existe deficiencia de cobre. Por lo tanto, la transferrina aumenta de manera contraria a la intuición, debido a la insuficiencia de cobre, el hierro queda secuestrado en los macrófagos RES y, por lo tanto, el hierro no se recicla ni se distribuye de manera óptima. Robbins continúa:

“Hubo un estudio diferente en el que utilizaban roedores y les negaban el cobre. Analizaban 13 genes diferentes. El único gen que se activó ante la deficiencia de cobre fue el gen de la cadena ligera de ferritina (FTL, por sus siglas en inglés). Es muy diferente a la cadena pesada de ferritina (FTH, por sus siglas en inglés), que depende del cobre, porque de nuevo, se basa en la enzima ferroxidasa.
¿Y dónde se encuentra la cadena ligera de ferritina? Se encuentra en el hígado, y el hierro se acumula en el hígado en un cuerpo con deficiencia de cobre. Sabemos eso desde 1928, (Hart et al., 1928)
Creo que lo importante para todos en esta conversación, es descubrir la profunda interacción que tienen el cobre y el hierro en nuestro metabolismo, y que no existe el metabolismo de hierro, solo el metabolismo de cobre-hierro, y no puede hacer conclusiones sobre el estado del hierro al medir solo el estado de la ferritina en suero”.

¿Cuánto hierro necesita?

Como se mencionó antes, a menos que esté perdiendo mucha sangre, su nivel de hierro (lo más probable) será alto. La razón de esto es que su cuerpo no tiene forma de eliminar el hierro, aparte de la pérdida de sangre.

Un nivel alto de hierro, debido a su naturaleza corrosiva, puede causar un gran daño. Solo necesita 25 miligramos de hierro en su cuerpo para mantener los glóbulos rojos, y 24 de esos 25 mg provienen del sistema de reciclaje (siempre que tenga suficiente cobre para que funcione como debería).

Por lo tanto, necesita muy poco hierro de su alimentación, solo 1 mg por día. El problema es que la cantidad óptima de hierro necesaria es de unos 5000 mg. Las personas mayores pueden tener cerca de 25 000 o 30 000 mg, gracias al consumo excesivo a lo largo de sus vidas. De acuerdo con Robbins:

“Lo que pasa es que existe un silencio total sobre el reciclaje de hierro. Debido a que vivimos en un mundo donde la mayoría de las personas tiene deficiencia de cobre, el sistema de reciclaje no es tan eficiente. El nivel de hierro en suero se mostrará bajo en esas condiciones. El médico dirá: 'Necesita más hierro', cuando en realidad lo que necesita es más cobre. El sistema de reciclaje depende de una puerta de salida de hierro.
Se llama ferroportina (la puerta de hierro) y la ferroportina depende de una enzima de cobre. Se llama hefestina. Es una proteína de cobre que expresa la misma enzima que la ceruloplasmina, llamada ferroxidasa.
Lo que hace la hefestina es asegurarse de que el hierro salga de los macrófagos reciclados lo antes posible, 2.5 veces más rápido que si no hubiera cobre presente, y asegura que se cargue en la transferrina para llevar ese hierro a la médula ósea [donde se crean los glóbulos rojos 2.5 millones de veces por segundo].
Ese sistema de reciclaje que ocurre todo el día y toda la noche nunca se consideran cuando se interpretan los análisis de sangre por parte del médico. Ellos solo ven niveles bajos y no piensan en reciclar, solo en reemplazar.
Creo que eso sería una lección muy importante para las personas: cuestionar la afirmación de su médico de que se necesita más hierro: '¿Podría ser que mi sistema de reciclaje de hierro no funcione de manera correcta, a diferencia de mi necesidad de hierro nuevo?'”

Optimice su salud al donar sangre y aumentar el cobre

La buena noticia es que reducir el nivel de hierro, que tiene muchos beneficios y puede mejorar la esperanza de vida, es fácil de lograr. Todo lo que necesita hacer es donar sangre de dos a cuatro veces al año. Como explica Robbins:

“La pérdida de sangre es la única forma de reducir los niveles de hierro en el cuerpo humano. Hemos sido entrenados para pensar que tenemos anemia y que necesitamos reemplazar el hierro, cuando en realidad lo que falta es el cobre biodisponible, que es cobre en presencia de retinol, para que las enzimas se carguen de manera correcta y puedan funcionar”.

Si perder el 10 % de su sangre en una sola sesión le causa problemas, puede extraer sangre en cantidades más pequeñas cada mes tal como se indica en el siguiente cuadro. Si tiene insuficiencia cardíaca congestiva o EPOC grave consulte a su médico, aunque para la mayoría de las personas suele ser una gran opción:

Hombres

150 ml

Mujeres en periodo postmenopáusico

100 ml

Mujeres en periodo premenopáusico

50 ml

Reducir el hierro es un lado de la ecuación. El otro es aumentar el cobre y el retinol. Para aumentar el nivel de cobre, Robbins recomienda tomar de 3 a 4 mg de bisglicinato de cobre por día, o comer alimentos ricos en cobre, como polen de abeja, hígado de res alimentado con pastura y cerezas acerola.  La cereza acerola es muy rica en vitamina C y además contiene la enzima tirosinasa rica en cobre.

El retinol se encuentra en el hígado y en los órganos de res, por lo que, si come eso, es posible que no necesite ningún tipo de suplemento. En ausencia de eso, el aceite de hígado de bacalao es una fuente reconocida de retinol real.

Información adicional

En la entrevista también discutimos la influencia negativa que tiene la hormona del estrés, el cortisol, en el cobre biodisponible (que puede causar niveles de ferritina demasiado bajos), y cómo abordar los nudos emocionales con la Técnica de Libertad Emocional (EFT) puede ser fundamental para curar los casos donde el estrés y la confusión emocional desempeñan un papel importante.

Robbins también revisa cómo el metabolismo disfuncional del hierro y la insuficiencia de cobre agravan afecciones como la esquizofrenia, obesidad, colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

Descubra más en el sitio web de Robbins: RCP123.org, donde encontrará cientos de videos y artículos de YouTube. Allí también puede acceder al Protocolo “Root Cause” de Robbins, así como a su programa de capacitación en línea del Instituto RCP, que es un curso de 16 semanas. Por supuesto, también puede descubrir más en su libro, “Cu-RE Your Fatigue: The Root Cause and How to Fix It on Your Own.”